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El acceso abierto pirata como desobediencia civil electrónica: ¿Es ético violar las barreras de pago de las publicaciones académicas?

Sci-Hub (2020)

James, JE. Pirate open access as electronic civil disobedience: Is it ethical to breach the paywalls of monetized academic publishing? J Assoc Inf Sci Technol. 2020; 71: 1500– 1504. https://doi.org/10.1002/asi.24351

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El acceso abierto ha sido durante mucho tiempo un ideal de la publicación científica. Sin embargo, en contra de las expectativas iniciales, el costo del acceso a los conocimientos científicos publicados aumentó tras la llegada de Internet y la digitalización de contenidos. Un análisis de la ética de las disposiciones actuales en materia de publicaciones académicas muestra que la monetarizaciòn y el secuestro del conocimiento científico detrás de los muros de pago infringen el principio de equidad y perjudican el interés público. Tras decenios de esfuerzos fallidos por corregir la situación, existen motivos éticos para que los consumidores de conocimientos científicos invoquen el derecho a la desobediencia civil colectiva, incluido el apoyo al acceso abierto de los sitios piratas. ¿Podría ser ésta la mejor opción de que disponen los consumidores de conocimientos científicos para eliminar las barreras de pago a los conocimientos que pertenecen legítimamente al dominio público?

  1. INTRODUCCIÓN

Maximizar el acceso al conocimiento científico ha sido una aspiración de la publicación académica desde la fundación en 1665 de la revista científica de más larga trayectoria, Philosophical Transactions of the Royal Society (Fyfe, 2015). La solidez de esa aspiración se pone de manifiesto en numerosas afirmaciones a lo largo de los siglos, incluida la reciente afirmación de Science Europe de que el conocimiento científico “sólo puede funcionar correctamente” si es abiertamente accesible a todos (Schiltz, 2018). Así pues, a pesar del valor incalculable del conocimiento científico acumulado, la publicación académica persiguió durante mucho tiempo un “espíritu de compartir” (Fyfe, 2018) en lugar de comerciar con fines de lucro.

A pesar de los ideales igualitarios, los costos asociados a la publicación impresa obstaculizaban el acceso abierto universal (OA). Después, a finales del siglo XX, con la llegada de Internet y la publicación electrónica, la barrera del costo pareció por fin superable (Fyfe, Coate, Curry, et al., 2017). Sin embargo, la transición mundial de los formatos impresos a los digitales tuvo un resultado exactamente opuesto al que el sentido común consideró inevitable. El costo del acceso ha aumentado de hecho, exacerbando así los obstáculos al acceso de un número cada vez mayor de autores y lectores (James, 2017; Tickell, 2016).

En contraste con las operaciones altamente monetarizadas a las que nos hemos acostumbrado, la mayoría de las revistas científicas anteriores al decenio de 1950 no operaban con carácter comercial (Fyfe, 2018). Es decir, durante casi 300 años, hasta mediados del siglo XX, la publicación académica favoreció prácticas que hoy en día existen como meras aspiraciones encarnadas en el movimiento del Acceso Abierto. La monetarización del conocimiento científico es la norma actual, que implica que un inmenso canon de la producción científica publicada se encuentra secuestrado detrás de los barreras de pago (Fyfe et al., 2017). Tras decenios de esfuerzos fallidos por eliminar las barreras de los costos, existe la opinión de que la publicación académica está en crisis (Himmelstein y otros, 2018; Lagoze, Edwards, Sandvig y otros, 2018), lo que se pone de manifiesto en los boicots selectivos y las cancelaciones a gran escala de las suscripciones a revistas que ya no son asequibles ni siquiera en las universidades más ricas (Himmelstein y otros, 2018; Larivière, Haustein y Mongeon, 2015; Schiermeier, 2018).

Los acontecimientos en curso tienden a transmitir una creciente sensación de desesperación, de la que puede servir de ejemplo el recientemente anunciado Plan S, ampliamente respaldado por los financiadores europeos de la investigación y otros (por ejemplo, el mayor financiador gubernamental de la investigación en China; McNutt, 2019). Entre una serie de restricciones propuestas, el Plan S tiene por objeto obligar tanto a los financiadores como a los editores a aceptar topes en los gastos de publicación (Else, 2018). Sin embargo, este plan “radical” ha sido objeto de críticas generalizadas (Kowaltowski y Oliveira, 2019), incluida la preocupación de que amenaza la libertad académica al restringir la elección del autor del medio de publicación (Shrier y Schmid, 2019), amenaza la calidad de la ciencia al ignorar las diferencias de rigor editorial entre las revistas (Brainard, 2019; Spedding, Barrett, Morgan, et al, 2019), y no distingue entre las editoriales con y sin fines de lucro, en grave detrimento de estas últimas (Brainard, 2019; Eddy, 2019).

El descontento por la lentitud de la innovación en el Acc eso Abiertono es obviamente nuevo, ya que a menudo se expresan fuertes sentimientos como parte de los debates que aparecen en los medios de comunicación social y en los blogs. En un contexto de creciente frustración por los intentos fallidos del pasado, se percibe ampliamente que hace mucho tiempo que deberían haberse adoptado medidas eficaces. En particular, un aspecto de la crisis que a veces se insinúa, pero que por lo general no recibe más que una atención superficial, es la ética de los acuerdos actuales entre los principales interesados. Se argumenta aquí que los principios éticos ampliamente aceptados no se limitan a informar sobre las preocupaciones morales rara vez examinadas en las publicaciones académicas, sino que también sugieren medidas prácticas que muchos en la comunidad científica pueden estar inclinados a adoptar en este momento. Aunque no necesariamente se apaciguan todas las preocupaciones de los interesados, las medidas sugeridas por la aplicación de los principios éticos pertinentes pueden poner en tela de juicio las tendencias hacia una mayor monetarización de las publicaciones académicas que muchos consideran la causa principal del actual estancamiento de la OA.

2 JUSTICIA: EL PRINCIPIO ÉTICO EN EL CENTRO DE LA CRISIS DE LA PUBLICACIÓN ACADÉMICA

Dado que la publicación científica se basa en acuerdos supuestamente cooperativos entre autores, editores y custodios institucionales del conocimiento científico (por ejemplo, bibliotecas), el principio de equidad (Rawls, 1999; Simmons, 1979) es directamente aplicable a las cuestiones relativas a los derechos de acceso a ese conocimiento. El principio de equidad incorpora la equidad procesal y la equidad distributiva, que están inextricablemente vinculadas. Por su naturaleza, los acuerdos de cooperación generalmente tienen por objeto “establecer un procedimiento justo” para asegurar “la distribución adecuada de los beneficios y las cargas” de esos acuerdos (Rawls, 1999).

Si bien la apertura y la imparcialidad son elementos esenciales de la equidad procesal, las empresas editoriales han impuesto durante mucho tiempo el secreto en sus tratos con los custodios institucionales (acuerdo de confidencialidad), incluidos los acuerdos de no divulgación como parte de las negociaciones para la suscripción y otros tratos con bibliotecas y consorcios de bibliotecas (Schiermeier, 2018; Solomon, Laakso, & Björk, 2016). La no divulgación en este contexto obstaculiza la capacidad de los participantes para juzgar la equidad de los acuerdos y, por esa razón, puede decirse que viola la equidad procesal.

La equidad distributiva se basa en los principios de igualdad y proporcionalidad, en virtud de los cuales los participantes en un acuerdo de cooperación reciben beneficios proporcionales a la contribución que cada uno ha hecho (Simmons, 1979). Es injusto, por ejemplo, que una parte reciba más que otra cuando esta última ha aportado lo mismo o más a una empresa cooperativa. Por ese motivo, es evidente que los acuerdos predominantes en las publicaciones académicas son injustos. En comparación con las aportaciones comparativamente circunscritas de las editoriales, los autores y el público (como principal financiador) aportan la mayor proporción, con mucho, de recursos humanos y físicos responsables de la creación de conocimientos (James, 2016). Sin embargo, la monetarización de las transferencias de derechos de autor de los autores a los editores restringe necesariamente el acceso equitativo al nuevo conocimiento tanto para los autores como para los lectores, en detrimento del progreso científico y del interés público.

Ante la persistente injusticia en un acuerdo supuestamente cooperativo, los participantes agraviados sienten naturalmente un fuerte y justificado impulso de adoptar medidas correctivas. De hecho, numerosos organismos nacionales e internacionales han tratado durante más de dos décadas de abordar la injusticia que rodea a las publicaciones académicas corporativas. Es posible que el Plan S resulte ser simplemente el último de una larga historia de esfuerzos fallidos por invertir la perversa transición que se ha producido, en la que la costosa imprenta se transformó en una imprenta digital aún más costosa debido a la desenfrenada obtención de beneficios.

3 LA DESOBEDIENCIA CIVIL COMO UN MEDIO ANTIGUO PARA ABORDAR LA INJUSTICIA PERCIBIDA

La historia de la desobediencia civil como forma de protesta contra la injusticia percibida se remonta, al menos, a la antigua Grecia en el siglo IV a.C. (Bedau, 1991). Sin embargo, el término en sí mismo es de origen mucho más reciente, apareciendo por primera vez a mediados del siglo XIX en un célebre ensayo del naturalista estadounidense Henry David Thoreau (1849). La desobediencia civil, que ha llegado a considerarse ampliamente como un derecho de los ciudadanos, puede definirse como un acto de protesta intencionalmente ilícito pero basado en principios, destinado a cambiar una situación que se percibe como injusta, incluida una política o un estatuto jurídico específico, sin intención de poner en tela de juicio el estado de derecho en general (Celikates, 2016; Habermas, 1985).

En términos generales, la desobediencia civil es la expresión de principios destinados a servir al bien común y, a ese respecto, se distingue de la criminalidad interesada. Además, si bien la desobediencia civil puede infringir una ley, la ley que se infringe no suele ser la ley objeto de la protesta. Por ejemplo, los ciudadanos pueden bloquear las puertas de las fábricas para impedir la entrada de vehículos que transporten materiales tóxicos. El bloqueo puede infringir las ordenanzas de tráfico, aunque el objetivo del bloqueo en este caso no sea el control del tráfico, sino las deficiencias percibidas en la ley que permiten que los procesos industriales tóxicos se lleven a cabo en un entorno comunitario.

Un tema recurrente de los relatos académicos sobre la desobediencia civil es el concepto de conciencia, que se traduce en actos de protesta basados en convicciones sinceras que priorizan el bien general por encima de los intereses propios (Brownlee, 2017). En el contexto actual, Internet ofrece oportunidades sin parangón para la acción de conciencia colectiva en protesta por el predominio de las publicaciones académicas con fines de lucro, cuyos dividendos dañan el interés público al restringir el libre acceso al conocimiento científico. En su forma más simple, El OA implica un acceso libre de barreras, incluido el costo, tan abierto como sea posible. Las principales opciones existentes de la rutas dorada, verde e híbrida han evolucionado en un entorno de creciente monetarización (James, 2017), y si bien cada una de ellas profesa el “acceso abierto”, sólo están abiertas de nombre. El OA pirata tiene un historial de éxito en la elusión de la literatura publicada de pago, y un examen cuidadoso de esa capacidad puede ayudar a poner fin a la actual crisis de la publicación académica.

4 PIRATAS DE ACCESO ABIERTO: EL EJERCICIO DEL DERECHO A LA DESOBEDIENCIA CIVIL


El OA pirata generalmente se refiere al acceso no autorizado a la literatura científica secuestrada detrás de los barreras de pago. Su uso es habitual, como lo demuestra la importante plataforma de OA pirata, Sci-Hub, que proporciona acceso directo descargable a más de 50 millones de artículos de revistas científicas (Fyfe et al., 2017). Si bien se entiende en general que el OA pirata amenaza los intereses de los editores, se han hecho pocos análisis de los posibles beneficios del OA pirata para el interés público. Enmarcada en la desobediencia civil electrónica, la utilización del OA pirata puede considerarse una acción legítima encaminada a iniciar una nueva era del OA universal al hacer inviable la actual explotación con fines de lucro de los conocimientos científicos.

Sci-Hub fue fundada en 2011 por la neurocientífica kazaja Alexandra Elbakyan como reacción al alto costo de los artículos de pago. Aunque el acceso público a los detalles operativos es limitado, se ha afirmado que el sitio se sostiene en gran medida a través de donaciones (Elbakyan, 2016). Concretamente, parece que una proporción, al menos, de las credenciales en línea que Sci-Hub utiliza para eludir los muros de pago son donadas voluntariamente por personas anónimas que tienen un derecho de acceso legítimo. Sin embargo, es probable que la obtención de credenciales en línea obtenidas mediante phishing también ocurra (Hoy, 2017). En cualquier caso, el uso del sitio ha crecido rápidamente, con millones de usuarios en todo el mundo descargando un estimado de 28 millones de artículos en los 6 meses hasta marzo de 2016 (Bohannon, 2016). En marzo de 2017, se informó de que el sitio albergaba aproximadamente el 80% de todos los artículos de revistas científicas publicadas (Himmelstein et al., 2018).

A pesar de su evidente popularidad, Sci-Hub provoca diversas opiniones, incluido un palpable nivel de inquietud respecto a su papel y futuro en la publicación académica. En un reciente “análisis en gran escala de la prevalencia y el impacto de” la publicación de la OA, se definió el “acceso abierto” de manera que excluía de la consideración del OA y la Sci-Hub piratas (Piwowar y otros, 2018). El impulso para ignorar a Sci-Hub parece provenir de la opinión de que su cuestionable legalidad impide que se considere el papel que podría desempeñar en la promoción de las aspiraciones del OA. Sin embargo, a la luz de las pautas de uso actuales, los análisis que utilizan definiciones del OA que niegan la existencia y el impacto actual del OA pirata difícilmente pueden esperar producir recomendaciones sólidas para resolver los dilemas actuales en la publicación académica. Además, el rechazo preventivo de Sci-Hub como plataforma ilegal hace caso omiso del derecho que desde hace mucho tiempo tienen los ciudadanos de las sociedades democráticas a impugnar, incluso mediante la desobediencia civil, las convenciones legales que se consideran injustas.

4.1 ¿Qué se puede decir de la legalidad de Sci-Hub?

En 2015, Elsevier, la editorial académica más grande del mundo, presentó una demanda en los Estados Unidos contra Sci-Hub, alegando -entre otras cosas- que opera “una red internacional de piratería e infracción de derechos de autor (incluyendo) la reproducción y distribución ilegal de copias digitales de las obras con derechos de autor de Elsevier y de las obras con derechos de autor de otras editoriales” (DeMarco, Hirschberg y Sen, 2015). En 2017, el tribunal falló a favor de Elsevier, concediendo al editor 15 millones de dólares en daños y perjuicios. En un juicio separado en 2017, Elbakyan y Sci-Hub se enfrentaron a cargos similares presentados por la American Chemical Society, lo que dio lugar a una nueva multa de 4,8 millones de dólares por daños y perjuicios. Aunque se ha intentado dejar inactivos los dominios de Sci-Hub de conformidad con una orden judicial, el sitio ha permanecido más o menos continuamente accesible con la publicación en línea de nombres de dominio alternativos.

Ante el peligro de ser arrestada por piratería informática, Elbakyan optó por permanecer en la clandestinidad y fuera del alcance de la extradición. En sus declaraciones públicas, se ha alineado con el Open Access Movement, expresando opiniones similares a las del programador y activista informático estadounidense Aaron Swartz. En el Manifiesto de la Guerrilla por el Acceso Abierto, Swartz articuló la creencia del Movimiento de que los trabajos científicos deben publicarse “en condiciones que permitan a cualquier persona acceder a ellos”. Después de descargar masivamente trabajos académicos en 2011, Swartz fue arrestado por cargos similares a los que más tarde se presentaron contra Elbakyan y Sci-Hub. En 2013, al enfrentarse a devastadoras sanciones financieras y a una sentencia de cárcel potencialmente larga, Swartz se suicidó.

Cabe destacar que gran parte del uso de Sci-Hub tiene más que ver con la conveniencia que con la protesta, ya que muchos usuarios que tienen acceso legítimo a los artículos, según se informa, prefieren Sci-Hub porque ofrece una usabilidad superior (Gardner, McLaughlin y Asher, 2017). Podría decirse que los ciudadanos no deberían infringir las leyes por mera conveniencia o por la expectativa de poder hacerlo con impunidad. Por el contrario, tampoco debería ser la condición jurídica por sí sola la única consideración que obligue a los ciudadanos a cumplir las leyes. Más bien, corresponde a los ciudadanos de conciencia considerar la justicia de las leyes y comportarse como dicta la conciencia. Bajo esa premisa, cuando la conciencia lo dicta, los ciudadanos tienen el deber moral de protestar contra los gravámenes que consideran injustos. A veces, la objeción a los acuerdos injustos puede incluir el aumento de la protesta de conciencia hasta el nivel de la desobediencia civil si fallan otros medios de objeción.

Suponiendo, pues, que el ideal secular de maximizar el acceso al conocimiento científico sea de interés público, el principio de equidad justifica que los consumidores de conocimientos científicos consideren el estado actual de la publicación académica y hagan un balance de los imperativos morales implícitos. Sólo entonces cada individuo estará éticamente equipado para decidir qué medidas, si es que se requiere alguna, se requieren para desafiar las actuales barreras de acceso. Algunos, aun creyendo que la transferencia de los derechos de autor y los pagos de acceso no son éticos, pueden llegar a la conclusión de que el uso del OA pirata, con su consiguiente legalidad y moralidad discutible, no está justificado. Otros, sin embargo, pueden adoptar el punto de vista opuesto, concluyendo que el uso del OA pirata no es meramente justificable como una forma de desobediencia civil sino un imperativo moral. En ese caso, el acto de desobediencia civil no tiene por objeto violar la ley de seguridad cibernética o la ley de derecho de autor per se. Más bien, la desobediencia civil electrónica en ese caso es un acto de protesta contra la injusticia percibida en los actuales acuerdos de publicación que permiten (de hecho, alientan) la transferencia de los derechos de autor de los conocimientos científicos públicos para ser monetarizados con fines de lucro.

5 CONCLUSIONES

A pesar de su deseo de actuar, algunos pueden resistirse a pasar por alto activamente los beneficios del conocimiento científico por temor a perjudicar a las publicaciones académicas y a la propia ciencia. Sin embargo, es bueno recordar que la llegada de la publicación en línea ha eliminado casi por completo los costos de papel, impresión y difusión. Los principales costos de la actual publicación académica residen en la infraestructura electrónica y los costos administrativos humanos asociados que se derivan de las plataformas de hospedaje para recibir, examinar y procesar los artículos presentados. Por ello, no hay razón para creer que la publicación académica se verá irreparablemente perjudicada por la pérdida de beneficios de las empresas editoras que decidan abandonar el oficio. Más bien, cabe esperar lo contrario. Suponiendo que las aportaciones no remuneradas de los autores y revisores continuarán como en el pasado, se creará una enorme reserva de fondos al quedar obsoletos los gastos de publicación. Esa reserva excede en gran medida los costos de infraestructura y administración necesarios para mantener la publicación en línea de OA. De hecho, es probable que haya una importante reserva residual de fondos, que luego estaría disponible para el mejoramiento de la ciencia, como el mejoramiento de las normas de calidad que rigen el examen por homólogos y la supervisión editorial (James, 2017).

Las consideraciones éticas demuestran que las disposiciones actuales en materia de publicación académica infringen el principio de equidad y perjudican el interés público. A la luz del fracaso de decenios de intensos esfuerzos por resolver los arreglos injustos, no sería prudente rechazar el OA pirata simplemente porque es ilegal en algunas, pero no necesariamente en todas las jurisdicciones. Como medio probado para eludir las barreras a la aspiración secular de un acceso sin trabas a los conocimientos científicos, El OA pirata es, sin duda, un ejercicio éticamente justificable del derecho a la desobediencia civil. El uso del OA pirata como forma de desobediencia civil electrónica colectiva puede ser la mejor opción de que disponen los consumidores de conocimientos científicos para eliminar los obstáculos que permiten secuestrar y monetarizar con fines de lucro los conocimientos científicos que, con razón, pertenecen al dominio público.

Bibliografía:

Exploración de estrategias de evaluación para el área de la comunicación académica

Skinner, K ; Wipperman, S. Living Our Values and Principles: Exploring Assessment Strategies for the Scholarly Communication Field. Library Publishing project (2019-2022), Educopia Institute, California Digital Library, and Stratos, 2020

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El informe explora la relación entre los diversos proveedores de servicios de publicación académica de hoy en día y los valores académicos que deberían guiar su trabajo. Se comienza con una breve definición de la misión académica y luego se analiza brevemente cómo las motivaciones de lucro han llegado a dominar el mercado editorial académico actual. Se evalúa cómo los actores académicos de una variedad de antecedentes de partes interesadas han producido una amplia gama de declaraciones, documentos y manifiestos de “valores y principios” con la esperanza de recalibrar el panorama editorial académico. Se contextualiza este trabajo dentro del panorama más amplio de la evaluación contra valores y principios.

Con base a estos hallazgos, se recomienda que las partes interesadas académicas definan de manera más concreta sus valores y principios en términos de acciones medibles, para que estas declaraciones puedan evaluarse y auditarse fácilmente. Proponiendo una metodología para auditar a los proveedores de servicios de publicación con el fin de garantizar el cumplimiento de los valores y principios académicos acordados, con el doble objetivo de ayudar a guiar la toma de decisiones informada en valores por parte de las partes interesadas académicas y fomentar los esfuerzos de alineación de valores por parte de los proveedores de infraestructura. También explora formas de estructurar este marco de evaluación tanto para evitar barreras de entrada como para desalentar los tipos de actividades de “jugar con el sistema” que tan a menudo acompañan a las auditorías y los mecanismos de clasificación. Para finalizar se recomienda consultar la propuesta realizada recientemente: el desarrollo del Marco de Valores y PrincipiosLista de verificación de evaluación, que se publicaron para recoger comentarios públicos entre julio-agosto de 2020 en CommonPlace (organizado por Knowledge Futures Group).

La importancia de la difusión de la investigación más allá del ámbito académico

Margaret Merga ; Shannon Mason. Researchers are expected to share their research beyond academia but they need support from universities to do so. LSE
October 7th, 2020

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Desde hace mucho tiempo se espera que los investigadores compartan sus investigaciones en el ámbito académico, normalmente a través de textos académicos de alto impacto y revisados por pares. Pero cada vez hay más razones para que los investigadores busquen compartir sus hallazgos más allá de la academia, incluso si trabajan en espacios que no necesariamente enfatizan la importancia de esta transmisión de la investigación.

Las universidades recurren cada vez más a la industria y a la administración para invertir en investigación a medida que otras fuentes escasean. Demostrar que la investigación realizada en una institución ha ayudado a estos posibles financiadores es ventajoso para obtener más financiación. De este modo, la mayoría de los organismos financiadores exigen que los investigadores demuestren un compromiso claro de compartir sus conclusiones en sus solicitudes de financiación.

Además, en los últimos tiempos las revistas académicas solicitan que los investigadores hagan comunicados de prensa con los hallazgos encontrados. De este modo, los editores académicos parecen valorar cada vez más los méritos de compartir la investigación académica más allá de la academia.

Por ello, los investigadores deben planificar estrategias de difusión de sus logros desde el principio y revisar sus planes de difusión con frecuencia, aunque es cierto que no todas las investigaciones tienen un valor de transmisión inmediato, en el caso de las investigaciones que sí tienen un valor claro o potencial para los usuarios finales más allá del ámbito académico debe potenciarse la comunicación pública.

Sin embargo, si las universidades quieren que sus investigadores compartan sus conclusiones y se comprometan con públicos más allá del ámbito académico, tendrán que aumentar su apoyo a estas actividades.

Lista de DORA de los 10 principales avances en evaluación de la investigación

 

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2019 in review: DORA’s list of the top 10 advances in research assessment December 19, 2019

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Al final de 2019, el comité directivo y el consejo asesor de DORA querían destacar las formas en que la reforma de la evaluación de la investigación ha avanzado en el último año. Desde nuevos datos sobre políticas de evaluación hasta el desarrollo de nuevas herramientas, la comunidad académica está tomando medidas para mejorar la evaluación de la investigación de maneras concretas.

  1. Una nueva investigación del Laboratorio de Comunicaciones Académicas de la Universidad Simon Fraser y sus colaboradores ha determinado cuánto se usa el Factor de Impacto de la Revista en las decisiones de revisión, promoción y tenencia en los Estados Unidos y Canadá. Estudios como este nos ayudan a comprender la magnitud del desafío que enfrenta DORA, pero también sirven como un estímulo para que las instituciones innoven y mejoren sus políticas de evaluación.
  2. Una institución que ya ha tomado medidas para reformar sus prácticas de evaluación de la investigación es la Universitat Oberta de Catalunya, que firmó DORA y publicó un plan de acción y un cronograma para mejorar la evaluación de la investigación en el campus. A finales de 2020, la universidad tiene como objetivo proponer indicadores para medir el impacto social de la investigación. También tienen la intención de ampliar la lista de resultados de la investigación para evaluar el impacto y la transferencia de la investigación. El plan fue desarrollado por el grupo de trabajo DORA de la universidad y aprobado por la Comisión de Investigación e Innovación. Si bien se lanzó a fines del año pasado, es necesario reconocer los esfuerzos de la universidad a lo largo de 2019 para implementar cambios generalizados.
  3. En septiembre, se lanzó el Research on Research Institute (RORI) en Londres para promover una investigación más estratégica, abierta, diversa e inclusiva. El instituto es una asociación entre Wellcome Trust, Digital Science y las universidades de Sheffield y Leiden. Un aspecto importante de su trabajo se centrará en la medición y la evaluación, incluida la ampliación y diversificación de los criterios e indicadores utilizados en la evaluación de la investigación. En términos más generales, al proporcionar una comprensión más profunda del panorama de la investigación, RORI tiene como objetivo mejorar la toma de decisiones, el avance profesional y la cultura de la investigación.
  4. Los Principios de Hong Kong para la Evaluación de Investigadores: Fomento de la Integridad de la Investigación se desarrollaron como parte de la Sexta Conferencia Mundial sobre Integridad de la Investigación. Las instituciones y los donantes pueden adoptar los principios para reconocer a los académicos por las actividades que conducen a una investigación confiable. Al igual que en DORA, los principios de Hong Kong enfatizan la importancia de considerar el valor de todas las contribuciones, productos y resultados del trabajo académico.
  5. En mayo, la guía de implementación revisada para el Plan S estableció la reforma de la evaluación de la investigación, de acuerdo con DORA, como un principio central. Los miembros de cOAlition S se comprometen a revisar sus políticas antes de enero de 2021 para evaluar la investigación por sus propios méritos en lugar del lugar donde se publica.
  6. Needhi Bhallla, miembro de la junta asesora de DORA, publicó una perspectiva que resume varias estrategias probadas para mejorar la equidad en la contratación de profesores. Algunos ejemplos incluyen la evaluación y revisión de los procesos de promoción y revisión departamental y el desarrollo de una rúbrica para evaluar las declaraciones de diversidad al comienzo de una búsqueda. Al adoptar estas medidas prácticas, las instituciones también aumentan la transparencia y la coherencia de las contrataciones de profesores.
  7. Muchas organizaciones están reconsiderando cómo estructurar las solicitudes de subvenciones y trabajos para fomentar procesos de revisión sólidos pero eficientes en el tiempo diferenciados de los factores de impacto de las revistas. En octubre, la Royal Society publicó el currículum vitae para investigadores para reconocer una gama más amplia de resultados y logros académicos. El Consejo de Investigación Holandés (NWO) también está probando un formato de CV narrativo para su esquema de financiamiento Veni y anunció en diciembre que haría lo mismo para la ronda Vici . Esta iniciativa permiten a los investigadores contextualizar su trabajo y diversas contribuciones de una manera que los números no pueden.
  8. En octubre, DORA y el Instituto Médico Howard Hughes reunieron a un grupo diverso de partes interesadas para considerar cómo mejorar las políticas y la práctica explorando diferentes enfoques para el cambio de cultura y sistemas. Las lecturas de antecedentes y los comentarios de los participantes proporcionan una mejor comprensión de las oportunidades y desafíos que enfrentan las instituciones de investigación con la reforma de la evaluación de la investigación. En 2020 se pondrán a disposición conjuntos de herramientas para ayudar a las instituciones a adoptar nuevas políticas y prácticas.
  9. El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y el Consejo Nacional de Investigación y Tecnología de México (CONACYT) organizaron un Foro de Evaluación de Investigaciones en noviembre para dar inicio a un grupo de trabajo de dos años para identificar procedimientos alternativos de evaluación de las ciencias sociales en América Latina. . Estén atentos para recibir actualizaciones sobre su trabajo.
  10. Varias iniciativas intersectoriales tienen como objetivo desarrollar visiones más positivas de la cultura de la investigación, que está íntimamente conectada e impactada por las prácticas de evaluación de la investigación. El Wellcome Trust, por ejemplo, está tratando de redefinir la ‘excelencia’ mediante la inclusión de la consideración de cómo se lleva a cabo la investigación. Y la Royal Society está siguiendo su conferencia sobre cultura de investigación compartiendo ejemplos de cómo diferentes organizaciones están trabajando para mejorar la equidad, la diversidad y la inclusión; y fomentar una mayor colaboración.

Es posible que muchas cosas pueden sucedan en un año. Es difícil limitarse a 10 avances, si bien también merecen reconocimiento:

 

Amplify Podcast Network: Podcasts científicos revisados ​​por pares como medio de comunicación académica

 

how-to-start-an-academic-podcast-ideas-on-fire-blog

 

Amplify Podcast Network

https://amplifypodcastnetwork.wordpress.com/

 

Un objetivo del proyecto es apoyar el podcasting como una forma legítima de investigacion“, explica McGregor.

 

A medida que la difusión del podcasting continúa creciendo en popularidad, se ha convertido en un medio eficaz para que los investigadores compartan ideas complejas de manera accesible. La profesora de publicaciones Hannah McGregor está demostrando que los podcasts pueden ser una forma de investigación académica por derecho propio. Ha estado produciendo su podcast Secret Feminist Agenda desde 2017 y ha estado trabajando en asociación con Wilfrid Laurier University Press para crear una metodología editorial para la revisión por pares de los podcasts como una forma única de comunicación académica.

Con el apoyo de una subvención del Social Sciences and Humanities Research Council, McGregor ha establecido ahora la Red Amplify Podcast, una asociación entre el programa de publicaciones de la SFU y el Laboratorio de Innovación de Humanidades Digitales (DHIL), Wilfrid Laurier University Press (WLU Press), Wilfrid Laurier University Library (WLUL), y The Documentary Media Society (DOXA).

Cada vez más estudiosos han recurrido al podcasting como un medio accesible y popular para compartir sus investigaciones de manera más amplia con públicos académicos y no académicos. Los podcasts -ficheros mp3 que circulan en línea de forma regular a través de un canal RSS sindicado- existen desde hace más de una década y han experimentado un crecimiento constante tanto en términos de creación como de audiencia en los últimos años. El podcasting desempeña un papel cada vez más central en los hábitos de consumo de medios e intercambio de información de las personas. “The Canadian Podcast Listener 2019” determinó que “Los 11 millones de adultos canadienses (37% de la población mayor de 18 años) han escuchado podcasts en el último año”. Y sin embargo, aunque hay amplias pruebas de que los académicos están interesados en utilizar esta popular herramienta de difusión, sigue habiendo poco apoyo institucional para la difusión de podcasts como forma de comunicación académica.

Los estudiantes desempeñarán funciones centrales como directores de proyectos, productores de podcasts y creadores de podcasts, adquiriendo conocimientos especializados y generando nuevas investigaciones en materia de movilización de conocimientos, gestión de la investigación y comunicación académica.

Amplify Podcast Network tiene seis objetivos clave, que responden principalmente al programa de Conexión de SSHRC pero también a los objetivos del Programa Insight:

  • Construir una red de académicos, editores, bibliotecarios, estudiantes y gestores que estén interesados en el poder y el potencial del podcasting como una forma de comunicación académica;
  • Adquirir, editar y publicar tres nuevos podcasts académicos, además de uno ya existente, por parte de voces líderes y emergentes en campos de investigación clave que están muy comprometidos con la erudición pública y, por lo tanto, son muy adecuados para ella (pedagogía post-secundaria, estudios indígenas y estudios de la información);
  • Desarrollar normas, herramientas y flujos de trabajo de metadatos para incorporar los podcasts a los sistemas existentes de descubrimientos académicos y asegurar su preservación a largo plazo;
  • Crear conciencia de la transmisión de podcasts académicos entre los oyentes y las conexiones con la comunidad de podcasts mediante la participación en festivales de podcasts no académicos;
  • Fomentar la capacidad para la difusión académica de la información mediante la organización de talleres y la elaboración de recursos educativos abiertos sobre la difusión de información para la comunicación académica, en consulta con otros proyectos de becas públicas dedicados a la difusión de información para la movilización de conocimientos;
  • Contribuir a la investigación sobre el impacto de las becas públicas, digitales y de libre acceso mediante la presentación en conferencias y la publicación de artículos en revistas sobre los resultados de nuestra investigación en lugares como Scholarly and Research Communication y Kairos.

 

Ampliando el exitoso proyecto piloto “Scholarly Podcasting in Canada”, el Amplify Podcast contribuirá a aumentar la accesibilidad y a facilitar “el flujo multidireccional de conocimientos de ciencias sociales y humanidades entre los investigadores y entre el campus y la comunidad en general, a fin de aumentar la influencia, el beneficio y el impacto intelectuales, culturales, sociales y económicos” (SSHRC).

 

Acuerdos de lectura y publicación: un estudio sobre los futuros escenarios de la publicación académica

 

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Read & Publish Contracts In The Context Of A Dynamic Scholarly Publishing System: A Study On Future Scenarios For The Scholarly Publishing System.  European University Association, 2020

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Este informe es el resultado del estudio sobre los acuerdos de “lectura y publicación” encargado por EUA en nombre de 25 organizaciones de apoyo en mayo de 2019. Realizado por el Grupo Technopolis, el informe explora las posibles implicaciones de los cambios estructurales en curso en el sistema de publicación académica.

La publicación aborda el futuro de la publicación académica a través de un conjunto de cuatro escenarios que representan los modelos comerciales “dominantes” del sistema de publicación académica. Los hallazgos resaltan que la publicación de suscripción tradicional es en gran medida indeseable, mientras que los acuerdos de lectura y publicación se perciben como arreglos de transición. En cambio, la mayoría de los encuestados indicaron que dos escenarios futuros, la publicación de acceso abierto puro por parte de actores comerciales y la publicación no comercial dirigida por la comunidad, son los más deseables.

¿Podría ser este el comienzo de una nueva era en la comunicación académica?

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Lawrence, Rebecca. Could this be the start of a new era in scholarly communication?. F1000, 9 jul 2020

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Rebecca Lawrence, Directora Gerente de F1000 Research Ltd, analiza cómo debemos aprender y aprovechar los nuevos enfoques empleados durante la pandemia de COVID-19 para dar forma a la “nueva normalidad”. de comunicación académica.

A pesar de todo el impacto devastador que la pandemia de coronavirus ha tenido en todos nosotros, también ha demostrado cómo es posible cambiar rápidamente las culturas y mentalidades previamente arraigadas. Tomemos, por ejemplo, la capacidad de una gran proporción de la población activa para trabajar ahora con la misma eficacia desde su hogar, sin el impacto ambiental y de viaje significativo habitual causado por los viajes diarios y de larga distancia a reuniones y conferencias en todo el mundo.

Mientras tanto, en el ámbito de la investigación académica, se ha ejercido una presión cada vez mayor en las últimas dos décadas para repensar cómo revisamos y difundimos nuevas investigaciones: para alejarnos del modelo basado en la revista tradicional que ha sido el pilar central de la comunicación académica en los últimos 300 años. y maximizar las oportunidades y el potencial que pueden aportar las nuevas tecnologías y enfoques. Se han hecho algunos progresos, pero el ritmo del cambio ha sido mucho más lento de lo que muchos esperaban. ¿Podría esta pandemia ser el desencadenante que finalmente permite un cambio total en la forma en que llevamos a cabo, nos comunicamos y discutimos nuevas investigaciones?

Acelerar la investigación y su comunicación.

El mundo de la investigación ha demostrado que es posible  avanzar en el descubrimiento de fármacos y vacunas  [1] durante esta pandemia a velocidades mucho más rápidas que las obtenidas anteriormente mediante el uso de infraestructuras para apoyar el intercambio, la reutilización y la colaboración en torno a los datos; publicación rápida y herramientas de discusión / revisión (como se discute a continuación); y a través de una mayor transparencia y accesibilidad a nuevas investigaciones.

Hemos visto un  gran aumento en el uso de servidores de preprints  [2] como  bioRxiv  [3],  medRxiv  [4] y otros, para compartir rápidamente nuevas ideas sobre el coronavirus. Dichos servidores de preprints (por ejemplo,  arXiv  [5]) se desarrollaron originalmente para permitir a los investigadores recibir comentarios tempranos sobre los artículos antes de enviarlos a la revista y reclamar prioridad sobre los resultados. Durante el brote de coronavirus, los preprints se han utilizado cada vez más como una forma de compartir rápidamente nuevas investigaciones antes de pasar por una revisión por pares para que otros investigadores en el campo evaluaran rápidamente los resultados y, cuando fuera apropiado, comenzar a desarrollarlos sin el retraso normal (a menudo meses) en espera de la publicación formal de la revista.

Otro enfoque nuevo ha sido el desarrollo de  Outbreak Science  [6] (financiado por Wellcome), una plataforma que permite a los investigadores (públicos o anónimos) proporcionar una revisión estructural de un preprint con el objetivo de proporcionar un triaje inicial de la comunidad. Varios editores y grupos relacionados también se han reunido para analizar cómo pueden  maximizar la eficiencia en la revisión por pares  [7] para la investigación relacionada con el coronavirus, para minimizar las solicitudes directas de revisión por pares de expertos en coronavirus ya sobrecargados a través de un triaje efectivo antes de la revisión por pares, y para reducir la revisión entre los lugares de publicación para aportaportar ganancias en términos de coste y eficiencia al sistema.

La velocidad no debe ser a expensas de la confianza

Sin embargo, algunas experiencias de publicación rápida durante la pandemia han puesto de relieve una serie de fallas inherentes en estos procesos que simplemente no se pueden ignorar. Aunque la mayoría de los servidores de preprints incluyen advertencias claras de que los preprints que alojan no han sido revisadas por pares, ha habido algunos casos desafortunados en los que se han usado preprints de baja calidad para  alimentar noticias falsas y fragmentar el debate público  [8]. Dado el impacto potencial de esta investigación en el área salud,  muchos servidores de preprints ahora han introducido controles adicionales  [9] para ayudar a aumentar la confianza en el contenido para tratar de minimizar el potencial de mal uso y la mala interpretación de los resultados que se informan.

Además, la mayoría de las investigaciones sobre servidores de preprints no incluyen el intercambio de datos, códigos y materiales subyacentes, lo que minimiza la capacidad de un escrutinio completo (incluida la revisión por pares) de los resultados para respaldar su reutilización. De hecho, los problemas con esto se han puesto de manifiesto con las recientes retractaciones de dos documentos de COVID-19 en  The Lancet  [10] y  NEJM  [11], así como de un preprints adicional, todo lo cual había comenzado a influir en el tratamiento. En cada caso, la  falta de acceso a los datos subyacentes. [12] para permitir la verificación independiente de los resultados en última instancia, llevó a cuestionar sus afirmaciones importantes. Esto pone de relieve no solo cuán crucial es que tales datos subyacentes estén disponibles para su revisión, sino también que la revisión por pares de la investigación debe ser abierta y transparente, para que quede claro para todos qué nivel de revisión de expertos ha tenido lugar, por quién, y sus comentarios.

De hecho, hay una serie de modelos de publicación de investigación de uso generalizado que están diseñados precisamente para permitir la publicación rápida de nuevos hallazgos (como lo hace un preprints) mientras se asegura la revisión por expertos y transparente para apoyar la confianza y la toma de decisiones en torno a un artículo. y su uso potencial. F1000Research  [13] desarrolló un modelo de publicación de este tipo para las ciencias de la vida en 2013, con el requisito obligatorio de que los datos y el código subyacentes sean FAIR (Finable, Accesible, Interoperable y Reutilizable) para respaldar la reproducibilidad de los hallazgos y su uso y reutilización. Además, las publicaciones se pueden actualizar a medida que entran nuevos datos o se desarrolla una nueva comprensión, lo que permite que la publicación rastree el flujo de trabajo de investigación en curso, como un “artículo vivo”.

Este modelo ahora se está extendiendo a todas las disciplinas de investigación, y los principales financiadores de todo el mundo ahora también tienen sus propias plataformas de publicación para sus beneficiarios utilizando este mismo modelo de publicación rápida y transparente, incluyendo  Wellcome [14], the Bill & Melinda Gates Foundation [15], the Irish Health Research Board [16], y más adelante este año, la  Comisión Europea  [17]. De hecho, estas plataformas han visto un gran aumento en las presentaciones en COVID-19 durante este tiempo debido a los beneficios obvios de este enfoque durante tal emergencia [para ejemplos ver 18, 19 y 20]. Además, este modelo puede generar considerables ganancias en costos y eficiencia: los costos promedio de procesamiento de artículos en Wellcome Open Research son  67% más baratos que el promedio de Wellcome paga a otras plataformas por el acceso abierto [21], y además el modelo permite la publicación de una gama mucho más amplia de resultados.

La punta del iceberg

A medida que el ritmo de la investigación se acelere mediante el uso de flujos de trabajo más automatizados y enfoques basados ​​en inteligencia artificial, la velocidad y la eficiencia en la comunicación y la revisión académica serán cada vez más cruciales. Necesitamos pensar cuidadosamente sobre el papel y el valor de la revisión por pares, y qué tipo de proceso de revisión es más relevante y beneficioso en diferentes circunstancias y contextos. Por ejemplo, algunos productos pueden requerir listas de verificación simples para garantizar informes adecuados según los estándares de la comunidad; Algunos resultados de gran volumen y altamente estructurados pueden revisarse mejor a través de enfoques orientados a la IA seguidos de una revisión de la comunidad. Vamos a necesitar ser más inteligentes y más eficientes sobre el uso del recurso finito y cada vez más utilizado por los investigadores en ejercicio en la revisión por pares.

Hay muchas otras ‘emergencias’ más allá de la pandemia actual que garantizan una escalada en velocidad y transparencia a través de la comunicación rápida de conocimientos sólidos para ayudarnos a abordar algunos de los mayores desafíos del mundo, como el cambio climático u otras enfermedades y trastornos que afectan a las vidas de las personas, desde campos más prominentes como el cáncer y trastornos de salud mental, hasta enfermedades raras. ¿Pero por qué parar allí? Muchas disciplinas más allá de las ciencias de la Salud también necesitan esta urgencia: las nuevas innovaciones en las Ciencias Físicas y la Ingeniería, nuestra comprensión de la Sociología, la Geografía, la Cultura, etc., tienen sus propios impactos significativos en la vida y el bienestar humanos, y merecen beneficiarse igualmente de la rapidez y enfoques de publicación transparentes.

¿El comienzo de una nueva era?

Para hacer una transición más amplia a enfoques de publicación rápidos y transparentes, necesitaremos un cambio cultural adicional en la forma en que la investigación y los investigadores son evaluados e incentivados para permitirles utilizar estos nuevos enfoques para ayudarlos a trabajar de manera más eficiente y efectiva. Este ya ha sido el foco de muchas iniciativas importantes, incluida  DORA  (la Declaración de Evaluación de Investigación de San Francisco) [22] y el reciente  informe final de la Plataforma de Política de Ciencia Abierta de la CE  [23].

Con las instituciones de investigación y educación superior de todo el mundo enfrentando una nueva realidad tras la pandemia de coronavirus, ahora es el momento de repensar cómo se involucran en la comunicación académica de los resultados de sus investigadores, junto con los financiadores, las organizaciones de formulación de políticas y las comunidades de investigación, para maximizar el costo potencialmente significativo y las ganancias de eficiencia del uso de nuevas herramientas y enfoques.

La pandemia de coronavirus ha demostrado la necesidad y la importancia de contar con formas de trabajo eficaces y colaborativas y ha demostrado el valor de los procesos y herramientas que respaldan un intercambio y una participación más rápida en la investigación. Necesitamos aprender de lo que funcionó mejor cuando nos vimos obligados a concentrarnos en un desafío urgente, y no simplemente volver a las viejas formas de hacer las cosas, sino asegurarnos de utilizar los mejores elementos de estos modelos para tender. a esto como una “nueva normalidad”.

Referencias

[1]  https://cen.acs.org/pharmaceuticals/drug-development/COVID-19-vaccines-antibodies-advance/98/i24

[2]  https://www.nature.com/articles/d41586-020-01394-6

[3]  https://www.biorxiv.org/

[4]  https://www.medrxiv.org/

[5]  https://arxiv.org/

[6]  https://outbreaksci.prereview.org/

[7]  https://oaspa.org/scholarly-publishers-working-together-during-covid-19-pandemic/

[8]  https://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2020/04/03/between-fast-science-and-fake-news-preprint-servers-are-political/

[9]  https://www.nature.com/articles/d41586-020-01394-6

[10]  https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31180-6/fulltext

[11]  https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2007621

[12]  https://www.sciencemag.org/news/2020/06/two-elite-medical-journals-retract-coronavirus-papers-over-data-integrity-questions

[13]  https://f1000research.com/

[14]  https://wellcomeopenresearch.org/

[15]  https://gatesopenresearch.org/

[16]  https://hrbopenresearch.org/

[17]  https://ec.europa.eu/research/openscience/index.cfm

[18]  https://f1000research.com/gateways/disease_outbreaks/coronavirus

[19]  https://wellcomeopenresearch.org/collections/covid19

[20]  https://hrbopenresearch.org/collections/coronavirus

[21]  https://blog.wellcomeopenresearch.org/2020/01/27/wellcome-open-research-a-summary-of-year-3/

[22]  https://sfdora.org/

[23]  https://ec.europa.eu/research/openscience/pdf/ec_rtd_ospp-final-report.pdf#view=fit&pagemode=none

Relación de los bibliotecarios de enlace con los indicadores de impacto de la investigación

 

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Miles, R.A., Konkiel, S. and Sutton, S., 2018. Scholarly Communication Librarians’ Relationship with Research Impact Indicators: An Analysis of a National Survey of Academic Librarians in the United States. Journal of Librarianship and Scholarly Communication, 6(1), p.eP2212. DOI: http://doi.org/10.7710/2162-3309.2212

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Con frecuencia se espera que los bibliotecarios universitarios, especialmente en el campo de la comunicación académica, comprendan e interactúen con los indicadores de impacto de la investigación. Sin embargo, gran parte de la literatura actual especula sobre cómo los bibliotecarios universitarios están utilizando e implementando indicadores de impacto de investigación en su práctica.

Este estudio analizó los resultados de una encuesta de 2015 realizada a más de 13,000 bibliotecarios universitarios en Estados Unidos. La encuesta se concentró en la familiaridad de los bibliotecarios universitarios y el uso de indicadores de impacto de la investigación.

Este estudio descubrió hallazgos relacionados con los diversos niveles de familiaridad de los bibliotecarios universitarios con los indicadores de impacto de la investigación y cómo implementan y usan los indicadores de impacto de la investigación en su desarrollo profesional y en sus tareas laborales en la biblioteca.

En general, los bibliotecarios uniuniversitarios con tareas regulares de apoyo a la comunicación académica tienden a tener mayores niveles de familiaridad con los indicadores de impacto de la investigación. En general, los bibliotecarios universitarios están más familiarizados con el recuento de citas y las estadísticas de uso y menos familiarizados con las métricas alternativas. Durante las consultas con el profesorado, es más probable que se aborden el Factor de impacto de la revista (JIF) y los recuentos de citas que el índice h del autor, las métricas alternativas, las medidas cualitativas y las revisiones de expertos por pares. Los resultados de la encuesta también apuntan a un creciente interés en la métrica alternativa entre los bibliotecarios académicos por su avance profesional.

Los bibliotecarios universitarios tienen el desafío constante de seguir el ritmo del panorama cambiante de las métricas de impacto de la investigación y los modelos de evaluación de la investigación. Al mantener el ritmo e implementar indicadores de impacto de la investigación en sus propias prácticas, los bibliotecarios académicos pueden proporcionar un servicio crucial a la comunidad académica en general.

Creación de informes de comunicación académica para bibliotecarios de enlace

 

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Lange, J. and Hanson, C., 2020. “You Need to Make it as Easy as Possible for Me”: Creating Scholarly Communication Reports for Liaison Librarians. Journal of Librarianship and Scholarly Communication, 8(1), p.eP2329. DOI: http://doi.org/10.7710/2162-3309.2329

 

La tarea típica de los puestos de bibliotecario de enlace (colecciones, referencia y enseñanza) está cambiando para incluir conjuntos de habilidades y competencias adicionales, particularmente centradas el la comunicación académica. Si bien los bibliotecarios de enlace se adaptan a estos roles cambiantes, la cuestión de cómo mejorar y capacitar a los bibliotecarios de enlace en la comunicación académica es oportuna y todavía está en constante cambio. La falta de tiempo requerida para mejorar estas competencias y habilidades es un desafío que se cita frecuentemente. 

Para abordar el desafío de la falta de tiempo, este artículo describe un proyecto piloto llevado a cabo con la ayuda de un estudiante de Master of Information Studies para crear informes de comunicaciones académicas para bibliotecarios de enlace. Estos informes proporcionan conocimientos básicos e información específica de la disciplina sobre el panorama de las comunicaciones académicas, particularmente dentro del contexto institucional. El objetivo de los informes es proporcionar a los bibliotecarios de enlace un mayor conocimiento contextual de sus disciplinas y los patrones de publicación dentro de sus departamentos. Este artículo discutirá la metodología detrás de la creación de estos informes, así como los comentarios de los bibliotecarios de enlace sobre su relevancia y uso potencial.

 

 

 

Fomentar la adhesión a valores y principios en la publicación científica: un caso para estrategias de evaluación

 

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Katherine Skinner,
Sarah Wipperman. Encouraging Adherence to Values and Principles in Scholarly Publishing A case for assessment strategies. Educopia, 2020

Texto completo

 

Este libro blanco explora la relación entre los diversos proveedores de servicios de publicación científica y los valores académicos que creemos que deben guiar su trabajo. Se comienza con una breve definición de la misión académica y luego se analiza cómo las motivaciones de lucro han llegado a dominar el mercado actual de las publicaciones académicas. A continuación, se estudia cómo los actores académicos de una serie de antecedentes de las partes interesadas han producido una amplia gama de más de 100 declaraciones, documentos y manifiestos de “valores y principios” con la esperanza de recalibrar el panorama de las publicaciones académicas.