“El coste del conocimiento” es el tema de la Semana Internacional del Acceso Abierto 2026.

OA Week 2026 Planning Committee. “Theme for Open Access Week 2026 is ‘The Cost of Knowledge’.” SPARC, May 4, 2026. https://sparcopen.org/news/2026/theme-for-open-access-week-2026-is-the-cost-of-knowledge/.

La organización SPARC ha anunciado que el lema de la International Open Access Week 2026, que se celebrará del 19 al 25 de octubre, será “The Cost of Knowledge” (“El coste del conocimiento”). El tema plantea una reflexión crítica sobre cuánto cuesta realmente producir, difundir y mantener el conocimiento científico, y quién asume esos costes dentro del ecosistema académico global. Según el comunicado, aunque el acceso y la compartición del conocimiento deberían considerarse un derecho humano y un bien común, los gastos asociados a estas actividades continúan aumentando de forma notable.

El texto señala que buena parte del problema proviene de la creciente concentración empresarial y control comercial de la comunicación científica. Editoriales privadas y plataformas digitales dominan sectores clave de la publicación académica, desde las revistas científicas hasta los sistemas de evaluación e infraestructura tecnológica. Esta situación genera costes financieros evidentes —como las elevadas suscripciones institucionales y los cargos por procesamiento de artículos (APC)—, pero también otros menos visibles: dependencia tecnológica, pérdida de autonomía universitaria y barreras para investigadores con menos recursos.

SPARC subraya además los costes humanos del sistema actual. Una gran parte del trabajo académico que sostiene la publicación científica —redacción, revisión por pares, edición y gestión científica— es realizado por investigadores sin compensación económica directa. El documento invita a preguntarse al servicio de quién se pone ese trabajo voluntario y si el modelo vigente redistribuye de manera justa el valor generado por la comunidad investigadora.

Otro eje central es la desigualdad global en la producción y circulación del conocimiento. El comunicado denuncia que muchas regiones del mundo siguen excluidas de una participación equitativa en la creación y difusión científica. También menciona la necesidad de reconocer la soberanía de los datos indígenas y de respetar formas diversas de conocimiento que históricamente han sido marginadas por los sistemas académicos dominantes. La ciencia abierta, en este sentido, no puede limitarse al acceso gratuito, sino que debe incorporar justicia epistémica y pluralidad cultural.

El lema también introduce una cuestión muy actual: el uso de la investigación científica para entrenar sistemas de inteligencia artificial sin consentimiento ni compensación para autores e instituciones. SPARC critica que obras académicas sean licenciadas o explotadas para fines comerciales mientras los propios creadores no participan en los beneficios ni en la gobernanza de estos procesos. Igualmente, advierte sobre prácticas de vigilancia digital en plataformas que recopilan datos de lectura, navegación o comportamiento de los usuarios.

A ello se suman los costes medioambientales de la infraestructura digital contemporánea. El comunicado menciona el consumo energético y de agua asociado a centros de datos y grandes plataformas tecnológicas, recordando que la transición digital del conocimiento no es neutra desde el punto de vista ecológico. Así, el acceso abierto se conecta con debates sobre sostenibilidad y responsabilidad ambiental.

Lejos de quedarse en la crítica, SPARC destaca que ya existen alternativas viables: modelos de publicación sin tasas para autores, iniciativas comunitarias, infraestructuras no comerciales, sistemas cooperativos y propuestas basadas en el conocimiento como bien común. También recuerda que la Recomendación de la UNESCO sobre Ciencia Abierta, adoptada por 193 países, reconoce la necesidad de avanzar hacia sistemas más justos, inclusivos y sostenibles.

En conjunto, el lema de 2026 sitúa el debate del acceso abierto en una nueva fase. Ya no se trata únicamente de abrir artículos o reducir muros de pago, sino de cuestionar quién controla la producción científica, quién obtiene beneficios y qué costes sociales, laborales y ambientales sostienen el sistema. “The Cost of Knowledge” convierte la Open Access Week en una invitación a repensar la comunicación académica desde criterios de equidad, democracia y servicio público.