
CBC Radio. “Seniors’ Screen Time Is Catching Up with Younger Generations.” The Current, March 31, 2026. https://www.cbc.ca/radio/thecurrent/seniors-screentime-9.7144850
El tiempo que los adultos mayores pasan frente a las pantallas se está equiparando al de las generaciones más jóvenes. Las tendencias recientes sugieren que ahora son los hijos adultos quienes les dicen a sus padres que dejen los teléfonos.
Un reportaje del programa The Current de CBC analiza cómo las personas mayores en Canadá están incrementando notablemente su tiempo de uso de pantallas, especialmente teléfonos inteligentes, hasta acercarse a patrones tradicionalmente asociados con generaciones más jóvenes. El artículo muestra que el estereotipo del adulto mayor alejado de la tecnología está quedando obsoleto. El crecimiento en la adopción de smartphones, redes sociales y servicios digitales refleja un cambio cultural profundo: las personas mayores no solo usan tecnología, sino que la integran en su vida cotidiana.
Uno de los datos más significativos es el aumento de la posesión de teléfonos inteligentes entre mayores de 65 años. Según la pieza citada por CBC, en 2014 solo una minoría tenía smartphone, mientras que ahora la cifra supera ampliamente la mitad de ese grupo etario. Esto indica que la brecha digital generacional se está reduciendo con rapidez. Las razones son múltiples: los dispositivos son más intuitivos, muchas gestiones esenciales se realizan ya en línea y la presión social o familiar empuja a mantenerse conectados.
El reportaje destaca también el papel de la conexión social. Para muchas personas mayores, el móvil es una herramienta contra la soledad. Permite videollamadas con hijos y nietos, mensajes instantáneos, acceso a grupos comunitarios y seguimiento de amistades mediante redes sociales. Después de la pandemia, estas formas de comunicación se consolidaron como una necesidad más que como un lujo. La tecnología aparece así como un instrumento de acompañamiento emocional y mantenimiento de vínculos afectivos.
Otro aspecto relevante es el uso de pantallas como estimulación cognitiva y entretenimiento. Juegos mentales, lectura digital, noticias, vídeos, música, cursos en línea o aplicaciones de salud ayudan a mantener rutinas activas. En muchos casos, la tecnología facilita la autonomía personal: recordatorios de medicación, mapas, banca digital o compras a domicilio amplían la capacidad de vivir de manera independiente durante más tiempo.
Sin embargo, el reportaje no presenta una visión ingenuamente optimista. También advierte de los riesgos del uso excesivo: peor calidad del sueño, sedentarismo, sobreinformación, dependencia psicológica o sustitución de interacciones presenciales. Estos problemas no afectan solo a jóvenes; las personas mayores también pueden desarrollar hábitos poco saludables relacionados con la hiperconectividad. El debate, por tanto, ya no es si usan tecnología, sino cómo la usan y con qué equilibrio.
La conclusión de CBC apunta a una transformación social más amplia. El envejecimiento contemporáneo está dejando de asociarse exclusivamente con retiro analógico o desconexión digital. Las nuevas generaciones de mayores llegan a esa etapa con décadas de experiencia tecnológica previa y seguirán demandando servicios digitales accesibles. Esto obliga a gobiernos, empresas, bibliotecas y servicios públicos a diseñar herramientas inclusivas, sencillas y respetuosas con la diversidad funcional.
En conjunto, el reportaje desmonta prejuicios sobre la edad y la tecnología. Las personas mayores no están “fuera” del mundo digital: forman parte activa de él, y cada vez con más peso. El verdadero reto no es introducirlas en la tecnología, sino garantizar que esa tecnología mejore su bienestar, autonomía y participación social.