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El futuro del móvil: convergencia total entre teléfono, ordenador e identidad digital

Karr, Douglas. “The Future of Mobile: The Final Convergence of Personal and Business Computing.” Martech Zone, 29 de marzo de 2026. https://martech.zone/future-of-mobile/

En este ensayo prospectivo, se plantea una tesis contundente: el teléfono móvil está dejando de ser un dispositivo complementario para convertirse en el centro absoluto de la vida digital personal y profesional. Según el autor, nos encontramos al borde de una convergencia tecnológica en la que desaparecerá la separación entre smartphone, ordenador portátil, almacenamiento en la nube y estación de trabajo. El móvil no será ya una herramienta de comunicación, sino el único ordenador necesario para la mayoría de las personas.

Karr sostiene que el portátil tradicional representa una tecnología transitoria. Durante décadas simbolizó la movilidad profesional, pero pronto será sustituido por un ecosistema en el que el teléfono actúe como “cerebro” universal. El usuario llegará a una oficina, hotel, aeropuerto o espacio compartido y simplemente conectará inalámbricamente su móvil a pantallas, teclado y periféricos disponibles. No transportará archivos, no sincronizará dispositivos y no dependerá de estaciones de acoplamiento físicas. Su entorno de trabajo completo aparecerá de forma instantánea allí donde se siente.

Uno de los motores de esta transformación sería la mejora del hardware móvil. El artículo destaca avances en densidad energética de baterías, enormes capacidades de memoria y, sobre todo, nuevos diseños de chips centrados en inteligencia artificial. Frente al protagonismo histórico de la CPU, Karr subraya el ascenso de la NPU (Neural Processing Unit), especializada en ejecutar modelos de IA, tareas predictivas, procesamiento visual y optimización energética. Gracias a ello, un móvil podrá realizar trabajos que antes exigían ordenadores de sobremesa potentes.

El autor insiste en que la potencia futura no dependerá solo del dispositivo local, sino de la combinación entre procesamiento interno y computación al limite. En este modelo, el teléfono gestionará tareas inmediatas y sensibles a la latencia, mientras cargas pesadas se resolverán en nodos cercanos —servidores de edificio, redes urbanas o infraestructura 6G— devolviendo resultados casi en tiempo real. Así, el usuario percibirá una capacidad prácticamente ilimitada sin necesidad de equipos voluminosos.

Más allá del trabajo, el móvil se convertirá en interfaz universal con el mundo físico. Karr imagina experiencias de realidad aumentada en supermercados, concesionarios o comercios: el usuario enfocará un producto y recibirá datos nutricionales personalizados, alertas de alérgenos, comparativas de precios, historial de mantenimiento de un coche o proyecciones de coste futuro. El teléfono no solo mostrará información, sino que la interpretará según contexto, historial y preferencias personales.

Este escenario transformaría radicalmente el marketing. En lugar de publicidad intrusiva, emergería una lógica de marketing bajo demanda y basado en permiso. Si el usuario lo autoriza, su dispositivo negociará con tiendas y marcas ofertas relevantes en el momento preciso: herramientas para una reforma doméstica iniciada horas antes, descuentos sobre productos ya considerados o rutas personalizadas dentro de una tienda. La publicidad dejaría de interrumpir para convertirse en servicio contextual.

Otro punto relevante es la desaparición del problema clásico de la atribución multicanal. Hoy una persona puede descubrir un producto en el móvil, investigarlo en el portátil y comprarlo desde una tableta, fragmentando el seguimiento comercial. Si todo sucede en un solo dispositivo-identidad, el recorrido del cliente se vuelve lineal y trazable. Para Karr, ello permitiría presupuestos de marketing más eficientes y comprensión más exacta de qué acciones generan ventas reales.

El artículo también imagina un mundo crecientemente sin cables. Tecnologías como Wi-Fi 7, conexiones satelitales globales, transferencia inalámbrica avanzada y carga ambiental reducirían la necesidad de puertos físicos. Buscar enchufes o cobertura sería tan anacrónico como buscar cabinas telefónicas. La última barrera psicológica del móvil como ordenador —la ansiedad por batería— desaparecería progresivamente.

Desde el punto de vista económico, Karr prevé una reducción importante de costes empresariales. Las organizaciones dejarían de comprar portátiles caros para cada empleado y solo ofrecerían “cáscaras” de trabajo: pantallas, teclados y superficies inteligentes. El trabajador aportaría el “cerebro” en su bolsillo. Paralelamente, crecerían hubs de pantallas en cafeterías, aeropuertos, hoteles y espacios públicos, compatibles con cualquier entorno laboral.

En términos culturales, el texto sugiere que avanzamos desde una economía de posesión hacia una economía de acceso. Igual que hoy se accede a transporte o entretenimiento sin necesidad de poseer coche o DVD, también se accederá a potencia informática sin depender de un ordenador fijo. El móvil concentrará identidad, productividad, memoria y relaciones sociales en una única entidad portátil.

¿Se han convertido las personas mayores en los nuevos adictos a las pantallas?

CBC Radio. “Seniors’ Screen Time Is Catching Up with Younger Generations.” The Current, March 31, 2026. https://www.cbc.ca/radio/thecurrent/seniors-screentime-9.7144850

El tiempo que los adultos mayores pasan frente a las pantallas se está equiparando al de las generaciones más jóvenes. Las tendencias recientes sugieren que ahora son los hijos adultos quienes les dicen a sus padres que dejen los teléfonos.

Un reportaje del programa The Current de CBC analiza cómo las personas mayores en Canadá están incrementando notablemente su tiempo de uso de pantallas, especialmente teléfonos inteligentes, hasta acercarse a patrones tradicionalmente asociados con generaciones más jóvenes. El artículo muestra que el estereotipo del adulto mayor alejado de la tecnología está quedando obsoleto. El crecimiento en la adopción de smartphones, redes sociales y servicios digitales refleja un cambio cultural profundo: las personas mayores no solo usan tecnología, sino que la integran en su vida cotidiana.

Uno de los datos más significativos es el aumento de la posesión de teléfonos inteligentes entre mayores de 65 años. Según la pieza citada por CBC, en 2014 solo una minoría tenía smartphone, mientras que ahora la cifra supera ampliamente la mitad de ese grupo etario. Esto indica que la brecha digital generacional se está reduciendo con rapidez. Las razones son múltiples: los dispositivos son más intuitivos, muchas gestiones esenciales se realizan ya en línea y la presión social o familiar empuja a mantenerse conectados.

El reportaje destaca también el papel de la conexión social. Para muchas personas mayores, el móvil es una herramienta contra la soledad. Permite videollamadas con hijos y nietos, mensajes instantáneos, acceso a grupos comunitarios y seguimiento de amistades mediante redes sociales. Después de la pandemia, estas formas de comunicación se consolidaron como una necesidad más que como un lujo. La tecnología aparece así como un instrumento de acompañamiento emocional y mantenimiento de vínculos afectivos.

Otro aspecto relevante es el uso de pantallas como estimulación cognitiva y entretenimiento. Juegos mentales, lectura digital, noticias, vídeos, música, cursos en línea o aplicaciones de salud ayudan a mantener rutinas activas. En muchos casos, la tecnología facilita la autonomía personal: recordatorios de medicación, mapas, banca digital o compras a domicilio amplían la capacidad de vivir de manera independiente durante más tiempo.

Sin embargo, el reportaje no presenta una visión ingenuamente optimista. También advierte de los riesgos del uso excesivo: peor calidad del sueño, sedentarismo, sobreinformación, dependencia psicológica o sustitución de interacciones presenciales. Estos problemas no afectan solo a jóvenes; las personas mayores también pueden desarrollar hábitos poco saludables relacionados con la hiperconectividad. El debate, por tanto, ya no es si usan tecnología, sino cómo la usan y con qué equilibrio.

La conclusión de CBC apunta a una transformación social más amplia. El envejecimiento contemporáneo está dejando de asociarse exclusivamente con retiro analógico o desconexión digital. Las nuevas generaciones de mayores llegan a esa etapa con décadas de experiencia tecnológica previa y seguirán demandando servicios digitales accesibles. Esto obliga a gobiernos, empresas, bibliotecas y servicios públicos a diseñar herramientas inclusivas, sencillas y respetuosas con la diversidad funcional.

En conjunto, el reportaje desmonta prejuicios sobre la edad y la tecnología. Las personas mayores no están “fuera” del mundo digital: forman parte activa de él, y cada vez con más peso. El verdadero reto no es introducirlas en la tecnología, sino garantizar que esa tecnología mejore su bienestar, autonomía y participación social.

MobilityISDIgital: radiografía sobre los hábitos de transporte en ciudades como Madrid y Barcelona.

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MobilityISDIgital 2018 El informe muestra una radiografía sobre los hábitos de transporte en ciudades como Madrid y Barcelona.

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El informe realiza un retrato del uso de todos los tipos de transporte basado en las dos grandes urbes españolas, Madrid y Barcelona, para entender cómo a través de nuestra elección de transporte lo que compramos es tiempo y por ello le pedimos puntualidad, libertad, frecuencia, rapidez… cualidades que se enredan en las manecillas o los dígitos del reloj en nuestro afán de arañar alguna actividad más a cada jornada.

Rodeado por la polémica, causante de algunas de las más sonadas protestas frente a la
economía establecida y, sin embargo, en creciente adopción por parte de los ciudadanos:
así vive el segmento de los nuevos servicios digitales de movilidad urbana (como coches de alquiler con conductor –conocidos como VTCs- , taxis, plataformas de contratación digital, carsharing, alquiler de bicicletas, etc.). Y lo cierto es que se ha instalado y crece sin parar, inmerso ya en la cotidianeidad de nuestro transporte y utilizado por el 35% de la población. A este sector tan clave en el desarrollo de las ciudades del futuro y las iniciativas de smart cities, hemos acercado nuestro último estudio, MobilityISDIgital, para entender las claves que nos llevan a elegir nuestra forma de movernos.

La media de tiempo que dedicamos a ir diariamente al trabajo es de 36 minutos. ¿Cómo nos movemos? El 80% de los usuarios: en metro, coche particular y autobús, preferentemente.

En Madrid, un 29% de los ciudadanos elige el coche con frecuencia diaria; le sigue el metro, con un porcentaje del 24%. En el caso de Barcelona, el metro, utilizado por la cuarta parte de los ciudadanos como su herramienta de movilidad diaria, ocupa la primera posición. Le sigue el autobús, preferido por el 17%, y el coche queda en tercer lugar con un 13% de usuarios diarios.

Los VTCs son utilizados por el 33% de los madrileños y el 17% de los barceloneses. La tendencia entre sus usuarios es de aumentar la frecuencia de los viajes.

¿Por qué elegimos un transporte frente a otro? Las cualidades que más valoramos a la
hora de decantarnos por un medio u otro son: la puntualidad, seguida de la libertad de
movimientos que permite, la frecuencia y la rapidez, por este orden.

El coche propio tiene un uso mayoritario familiar y está más extendido en Madrid (el 74% de los madrileños lo posee) que en Barcelona (59%).

El perfil del usuario digital es el de heavy user de la movilidad: consumidores que usan más transportes que la media y son también mayores adeptos a las opciones más ecológicas, como la bici.

Los usuarios digitales triplican la frecuencia de uso de transportes de los no digitalizados. El negocio digital representa ya un 22% del mercado del taxi, el 12% de la bici, el 7% del coche y el 9% de la moto.

Por otro lado, el 73% de los usuarios no digitales nunca utilizan la bici como medio de
transporte y un 42% jamás coge un taxi.