Un error de seguridad dejo abiertas las puertas de una biblioteca en Nueva Zelanda, la gente ojeo los libros y se auto prestó algunos ejemplares sin robar nada

‘Nothing was stolen’: New Zealanders carry on borrowing from closed, unstaffed library, Tess McClure, The Guardian, Mon 14 Mar 2022 18.00 GMT

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Un error de seguridad en la puerta hizo que una de las bibliotecas más grandes del país quedara abierta durante horas, lo que permitió a cientos de personas hojear las estanterías.

Con motivo de la celebración de la fiesta nacional en Nueva Zelanda, una de las mayores bibliotecas del país que debería haber permanecida cerrada, abrió sus puertas por un error en la programación que hizo que las puertas de Tūranga se abrieran al público como de costumbre, y la biblioteca, sin personal ni seguridad, fuera utilizada alegremente por el público, que hojeó y sacó libros durante horas antes de que alguien se diera cuenta del error.

Además de los libros, la biblioteca alberga una gran variedad de obras de arte y esculturas, pero el personal afirma que no se robó nada y que no hubo incidentes graves que denunciar. Un miembro del personal de la biblioteca del ayuntamiento de Christchurch dijo que 380 personas entraron en el edificio ese domingo por la mañana. «Nuestras máquinas de auto-préstamo se pusieron en marcha automáticamente y los usuarios entregaron 147 libros. No saltó ninguna alarma de robo de libros, y por el momento no se ha denunciado la desaparición de nada, ni hemos detectado ningún daño».

Hubo un cliente descontento, una persona que no pudo encontrar un bibliotecario que le ayudara a sacar sus CD. El empleado escribió: «Un usuario dejó una nota en la que decía que se llevaba algunos CD porque no había bibliotecarios a la vista: ‘He decidido llevarme los CD para daros una lección de cómo no funciona una biblioteca’. La sala de devoluciones estaba llena de libros.

El ayuntamiento se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo tras ver los comentarios sobre la falta de personal de la biblioteca en las redes sociales, y se envió a un guardia de seguridad para expulsar desalojar a la gente y cerrar la biblioteca.

«Agradecemos la honestidad de las personas que utilizaron la biblioteca durante este tiempo», dijo Bruce Rendall, el jefe de instalaciones, propiedad y planificación del ayuntamiento de Christchurch.

Los responsables de las instalaciones dijeron que la empresa encargada del sistema de puertas de seguridad «asumió la responsabilidad» por el error y que habían «puesto en marcha una revisión de la programación de las vacaciones para garantizar que esto no vuelva a ocurrir».