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La desconfianza en los medios y la preocupación social por la proliferación de bulos.

 

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Digital News Report 2020. Pamplona: Universidad de Navarra, 2020

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Se debilita la confianza en los medios, resisten las marcas periodísticas y emerge el periodismo local.

 

Digital News Report 2020 global muestra un incremento tanto de la desconfianza en los medios como de la preocupación social por la proliferación de bulos. España no es una excepción y sólo un 36% de los internautas españoles declara confiar habitualmente en las noticias. Se trata del nivel más bajo de credibilidad informativa desde 2015 (34%) y siete puntos menos que el año pasado. Ni siquiera la confianza en los propios medios que los encuestados consumen –habitualmente más elevada- se salva de este declive y apenas un 42% confía en ellos, 6 puntos menos que en 2019. También los medios sociales o los buscadores de noticias pierden credibilidad entre los usuarios españoles: sólo un 23% y un 32% se fían de ellos, respectivamente.

Desde 2017, la confianza en las noticias ha caído 15 puntos, pasando del 51% al 36% en el 2020. Prácticamente, el porcentaje de los que declaran fiarse habitualmente de las noticias es similar al de los escépticos con la información publicada en España.

Al igual que en ediciones previas del informe, existe una gran desconfianza informativa entre los más jóvenes. Los datos muestran una brecha generacional entre los menores y los mayores de 35 años. Sólo un tercio de los primeros se fía de los medios de información frente al 44% de los segundos o un 41% de los mayores de 55 años. Como puede verse en el siguiente gráfico, a mayor edad, mayor es la confianza en las noticias (y viceversa).

Además de la edad, la autoubicación política influye también el grado de confianza en las noticias. Aquellos que se sitúan en los extremos ideológicos (derecho o izquierdo) apenas confían habitualmente en los medios (véase siguiente gráfica), frente a una mayor confianza en las posiciones políticas más moderadas.

A la pérdida de confianza en las noticias en general le ha acompañado la caída en la credibilidad que los usuarios españoles tienen en los denominados medios sociales como Twitter, Facebook, y en los buscadores de noticias como Google: sólo un 23% de los encuestados españoles confía en los medios sociales y un 32% lo hace en los buscadores.

Algunos datos clave:

  • El 36% de los usuarios españoles se fía habitualmente de las noticias, el nivel más bajo desde 2015. También decae la confianza en la información distribuida por redes sociales (23%) o buscadores (32%).
  • A pesar de ser su canal favorito para informarse, sólo un 24% de los más jóvenes confía en las redes sociales, 13 puntos menos que en 2019.
  • Las principales marcas periodísticas españolas siguen gozando de una notable confianza por parte de los internautas.
  • Los diarios locales y regionales son los medios más creíbles para la mayoría de los encuestados.

Cómo los juegos pueden enseñar a los jóvenes a detectar las noticias falsas y la desinformación

 

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Yoo Kyung Chang… et al. News Literacy Education in a Polarized Political Climate: How Games Can Teach Youth to Spot Misinformation. Harvard Kennedy School Misinformation Review
2020, Volumen 1, Número 3
DOI: 10.37016 / mr-2020-018

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¿Hasta qué punto puede un juego ficticio sobre noticias falsas enseñar a los jóvenes a detectar información errónea? ¿Cuáles son las oportunidades y los desafíos de utilizar enfoques basados ​​en juegos para facilitar la alfabetización en noticias juveniles?

En este artículo se discute la eficacia de  LAMBOOZLED! , un juego de cartas, ambientado en un entorno narrativo ficticio, diseñado para enseñar a los estudiantes de secundaria estrategias para identificar información errónea.

Se recopilan datos de:

a) estudiantes que jugaron el juego en talleres de pruebas de juego (en forma de notas de campo, grabaciones de audio, encuestas y artefactos creados por jóvenes),

b)  educadores que implementaron el juego en sus aulas (en forma de entrevistas posteriores a la intervención, en diferentes grados y entornos de asignaturas.)

Se encontró que el juego fue en gran medida efectivo, en eso:

  • Los estudiantes de diversos niveles de grado, materias académicas y niveles de alfabetización pudieron participar con los objetivos de aprendizaje del juego y transferir estrategias de alfabetización de noticias a contextos de la vida real.
  • La narrativa ficticia del juego permitió a los estudiantes concentrarse en desplegar habilidades de alfabetización de noticias y participar en la identificación de información errónea.
  • La aplicación de habilidades de alfabetización de noticias como una estrategia ganadora dentro del juego permitió a los estudiantes articular y practicar estas habilidades.
  • Desde una perspectiva práctica, el juego de cartas, diseñado para rondas rápidas y múltiples, permitió una fácil implementación en múltiples contextos de clase, con diferentes tamaños de clase y cortos períodos de instrucción.
  • La preparación de los docentes para integrar el aprendizaje basado en juegos en su plan de estudios general fue crucial, ya que la aceptación de los docentes condujo a una participación más profunda y efectiva de los estudiantes. Se necesita apoyo adicional para la integración curricular de los juegos en general, y los juegos de alfabetización de noticias en particular.

Cómo detectar noticias falsas en la situación actual del COVID-19: Infografía IFLA

 

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Traducción NO OFICIAL en Español por Julio Alonso Arévalo

 

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Una de las cuestiones clave de la respuesta al COVID-19 ha sido la lucha contra la ‘infodemia’: el volumen de información engañosa que se extiende por todo el mundo. En este sentido las bibliotecas tienen un papel potencial clave que desempeñar en el mundo de las noticias falsas y de la post verdad.

 

COMO DETECTAR NOTICIAS FALSAS

Edición COVID-19

 

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Los esfuerzos mundiales para combatir la pandemia de COVID-19 han dependido en gran medida de persuadir a las personas para que cambien su comportamiento. Asegurar una comprensión total de lo que las personas deberían, y no deberían hacer se ha convertido en una parte importante de la respuesta.

Este papel se ha hecho más complicado por la circulación de noticias engañosas, una ‘infodemia’ como la describe la Organización Mundial de la Salud. La información incorrecta sobre el virus y los posibles tratamientos e historias que intentan crear divisiones y/o desconfían del riesgo reducen la efectividad de los esfuerzos para detener la propagación, además de hacer que la recuperación sea más lenta y dolorosa.

Las bibliotecas siempre han tenido un papel importante en ayudar a los usuarios a ser más críticos y exigentes con la información que encuentran. Tradicionalmente, estos esfuerzos se han centrado en que los miembros de las bibliotecas universitarias realicen investigaciones, pero en los últimos años, la necesidad de que todos tengan estas habilidades se ha vuelto cada vez más evidente. Esto es particularmente vital ahora.

Las bibliotecas han aumentado su respuesta. Con la evidencia que los usuarios a menudo ven a las bibliotecas como los lugares a los que acudir para obtener información confiable, muchos han creado páginas con información actualizada y verificada periódicamente.

También están promoviendo recursos que ayudan a los usuarios a desarrollar habilidades de alfabetización informacional y mediática, por ejemplo en África, y mantienen discusiones sobre necesidades específicas en la situación que enfrentamos actualmente, por ejemplo a través del su blog como Infotecarios en América Latina.

Este trabajo es esencial, tanto para garantizar una respuesta efectiva al virus, como para contrarrestar los esfuerzos para promover la censura, que también puede aparentar una expresión legítima.

En esta situación, IFLA ha producido una versión actualizada de su popular infografía ‘Cómo detectar noticias falsas’, con un mayor enfoque en la necesidad de consultar con fuentes autorizadas y el reconocimiento de que muchas noticias que ahora se difunden a través de mensajes en las redes sociales.

Juventud y Ciudadanía Digital: comprender las habilidades necesarias para un mundo digital

 

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Cortesi, Sandra, Alexa Hasse, Andres Lombana-Bermudez, Sonia
Kim, and Urs Gasser. “Youth and Digital Citizenship+ (Plus):
Understanding Skills for a Digital World.” Berkman Klein Center for
Internet & Society (2020).

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“Youth and Digital Citizenship+ (Plus): Understanding Skills for a Digital World” explora cuestiones importantes sobre los jóvenes y el entorno digital, y proporciona una visión general y un análisis del discurso actual en torno a la juventud (12-18 años) y el concepto de ciudadanía digital. En el informe se propone un concepto modificado de “ciudadanía digital+ (plus)”, con el objetivo de reunir a diferentes comunidades para promover la capacidad de los jóvenes de aprovechar las oportunidades y navegar por los desafíos del mundo en línea.

 El informe se centra en varias cuestiones clave:

  • ¿Por qué el concepto de ciudadanía digital se ha convertido en un tema central en los debates sobre la juventud, la educación y el aprendizaje en el siglo XXI?
  • ¿En qué se parece o difiere el concepto de ciudadanía digital de otros conceptos, como la alfabetización digital, la alfabetización mediática, las nuevas alfabetizaciones mediáticas, las aptitudes del siglo XXI o la competencia digital?
    ¿Qué se aborda en el actual panorama de la ciudadanía digital y en qué medida se incluyen las voces de los jóvenes en el desarrollo, la aplicación y la evaluación de las iniciativas de ciudadanía digital?
  • ¿Cuáles son las principales consideraciones para los espacios de aprendizaje y la participación significativa de los jóvenes?
  • ¿Cómo podemos abordar las áreas poco exploradas, como la inteligencia artificial y los datos?

 

 

Teorías conspiranoicas en tiempos de pandemias: la lucha contra la infodemia y la desinformación desde las bibliotecas

 

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Momentos como el que lamentablemente estamos viviendo son propicios para este tipo de teorías, sin embargo, a veces la verdadera conspiración está en el propio relato conspirativo, ocurre lo mismo con los avisos de virus informáticos o de supuestas alertas policiales, que circulan sin tregua de WhatsApp en WhatsApp, y son ellas en si misma las verdaderas amenazas en si mismo.

 

Históricamente, los brotes de pandemias siempre ha estado acompañado de la difusión de rumores y teorías de conspiración. En el siglo XIV, cuando la peste negra asoló Europa, nadie sabía cómo se había originado la enfermedad. Poco después, surgieron rumores infundados de que los judíos causaron el brote envenenando los pozos en un intento de controlar el mundo, y fueron sometidos a pogromos y destierros a la fuerza. Entre 1918-1920, la llamada gripe española, que fue más letal que la Primera Guerra Mundial, mató entre 25 y 50 millones de personas, entonces se llegó a afirmar que el patógeno que provoco esa pandemia había sido desarrollado por el ejército alemán para utilizarlo como arma. En los años más recientes ocurrió esto mismo con el SIDA, especulando que se había creado en un laboratorio de Estados Unidos con la intención de exterminar a los homosexuales.

Las teorías conspiranoicas se utilizan para referirse a ciertas teorías alternativas a las oficiales que explican un acontecimiento, y normalmente invocan a grupos poderosos o ideológicos con intereses determinados de tipo económico, político o religioso. El término conspiración según el diccionario de la lengua española significa  «unirse contra su superior o soberano, o unirse contra un particular para hacerle daño». En relación con ello hay una expresión que se utiliza habitualmente denominada la “Navaja de Ockham”, según la cual “en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”, esto quiere decir que cuando existen dos teorías verosímiles sobre un tema, la explicación más sencilla es la más probable de ser la cierta; esto es así en el ámbito de la ciencia. Lo que en cierta manera nos puede servir de pauta en este complejo mundo de noticias falsas y postverdad.

En estos días nos han llegado noticias tan sorprendentes como estas: El nuevo coronavirus fue desarrollado en un laboratorio militar chino o estadounidense, y que la guerra comercial con EE.UU. podría estar en el trasfondo de la pandemia. Los albaneses son genéticamente inmunes al virus. Y que el Primer Ministro búlgaro Bojko Borissov tiene un aura mística que lo protejg de contraer el COVID-19. Y probablemente la más llamativa de todas es que el COVID-19 fue consecuencia de la implementación de la tecnología móvil 5G en la ciudad china de Wuhan, el centro de origen del brote. La impotencia y el miedo ante una situación tan critica es un terreno de cultivo favorable a la propagación de este tipo de noticias.

Esta es la lógica casi normal en un momento en que la preocupación por las consecuencias derivadas del contagio del COVID-19 es central en el mundo de las noticias, como lo es  que aparezcan, agoreros, sectas y fórmulas mágicas que curan la enfermedad. Hace unos días se dijo que darse unos vahos a 60 grados evitaba o curaba la posibilidad de contagio, cuestiones que lógica y el razonamiento nos dicen que no tienen ningún fundamento, incluso para quienes no somos científicos. La desinformación o (mis)información es tal que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha creado un sitio web dedicado a disipar las afirmaciones infundadas sobre las fórmulas mágicas para curar el coronavirus y cómo se propaga el patógeno, a las que califica como “infodemia”. Incluso, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus. director jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha afirmado “No sólo estamos luchando contra una epidemia; estamos luchando contra una infodemia

El problema es que en este contexto de miedo, y de noticias falsas, los consejos médicos incorrectos, engañosos o falsos pueden hacer mucho daño, y además la capacidad de propagación es tan rápida que antes de que nadie tenga la oportunidad de corregirlas. El problema es que ahora con la capacidad de difusión de los medios de comunicación social el fenómeno se amplifica como una bola de nieve. Según un informe del Washington Post que citaba otro informe inédito del US Global Engagement Center, entre enero y febrero se difundieron alrededor de 2 millones de tweets que contienen teorías de conspiración sobre el coronavirus.

Por ello diferentes medios comerciales e institucionales se han unido para combatir esta desinformación;  así Google ha creado una alerta SOS sobre COVID-19 en los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas, para asegurarse de que la primera información que reciba el público sea del sitio web de la OMS. Facebook también se unió a esta corriente eliminando aquellas noticias falsas que decían curar o tratar el coronavirus. En TikTok, el Foro Económico Mundial ofrece un breve contenido de vídeo destinado a disipar algunos mitos y a poner de manifiesto los hechos sencillos.

Aún así, la proliferación de noticias falsas será tan duradera como lo sea la pandemia. Los mensajes en línea se comparten mucho más rápidamente en los medios sociales y a través de aplicaciones de mensajería de lo que cualquier autoridad médica o sanitaria puede refutarlos. Desde las bibliotecas, como profesionales expertos en información, también podemos ofrecer algunas pautas que al menos puedan paliar el estado de desinformación que vivimos, para que las personas tomen conciencia de una serie de pautas que se deben tener en cuenta cuando alguien se encuentra con un mensaje emocional, que tenga en cuenta que antes de distribuirlo en sus redes de amigos, lo primero es comprobar la fuente, si se trata de una fuente autorizada y creíble, cerciorarse de quién es el autor, a quién va dirigido, cuál es la intencionalidad del mensaje, si existen sesgos ideológicos, si es una broma y si la fecha es actual.

Podéis encontrar más información y consejos en la etiqueta   de este mismo blog. La educación, la alfabetización mediática y la responsabilidad social deben estar en nuestra mente cuando consumimos la información o difundimos información en la era digital.

Cómo verificar la (Mis)información sobre coronavirus línea

 

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Emily Long  How to Fact-Check Coronavirus (Mis)Information Online. Lifehacker, 2020

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Misinformación alude a la información errónea que es información falsa o inexacta. Los ejemplos de misinformation incluyen rumores falsos, insultos y bromas, mientras que los ejemplos de desinformación más deliberada incluyen contenido malicioso como engaños, phishing y propaganda computacional, la parodia de noticias o la sátira también pueden convertirse en información errónea si los incautos lo toman en serio y lo difunden como si fuera cierta.

No creas todo lo que leas en las redes sociales. Esta es una buena regla general, pero es especialmente importante cuando las noticias (y su suministro de noticias) se llenan de información falsa y engañosa sobre un tema fácilmente incomprendido como el coronavirus.

Entonces, ¿cómo sabes en qué y en quién confiar?

El periodista Will Oremus señala que una mejor práctica es verificar todo lo que lees en lugar de tomarlo al pie de la letra. En lugar de ver una sola fuente de información como verdad absoluta, busca en otro lugar la confirmación de (o desacreditación) los supuestos hechos.

Aquí hay algunos recursos confiables para verificar las informaciones sobre CO VID-19:

  • La Organización Mundial de la Salud (OMS) : OMS tiene la información más actualizada sobre lo que está sucediendo con el coronavirus a escala mundial. Encontrará recomendaciones de viajes, informes de situación y mejores prácticas de prevención en el sitio web de la OMS.
  •  Centers for Disease Control and Prevention CDC :Los CDC ofrecen actualizaciones de estado sobre casos de coronavirus en los EE. UU. Y en el extranjero, así como información sobre pruebas, prevención y tratamiento, así como recomendaciones y recursos para grupos específicos (escuelas, hospitales y aerolíneas, por ejemplo).
  • Los departamentos de salud estatales, regionales y locales: si deseas averiguar qué está sucediendo en tu zona, consulta el sitio web de tu departamento de salud. Aquí es donde obtendrás la información más reciente sobre casos locales, procedimientos de prevención, recursos comunitarios, cierres recomendados y a quién contactar si es necesario.
  • Principales medios de comunicación: los medios no son una fuente de información “oficial”, pero si estás buscando noticias sobre lo que está sucediendo en una ciudad o estado específico, consulta los medios locales de esa área.

Todo esto se reduce a las habilidades básicas de alfabetización mediática, como ser capaz de pensar críticamente de dónde proviene la información, si es creíble y cómo evaluar las fuentes. Esto lleva un poco más de tiempo que retuitear un meme, pero ayudará a prevenir la propagación de información errónea.

Common Sense, una organización sin fines de lucro que educa a los niños y a las familias sobre la alfabetización digital y mediática, recomienda hacer las siguientes preguntas sobre cualquier cosa que lea:

  • ¿Quién creó esto y por qué?
  • ¿Para quién es este mensaje o información?
  • ¿Qué se está usando para hacer que el mensaje sea creíble o fidedigno?
  • ¿Estadísticas? ¿Citas de expertos?
  • ¿Qué detalles se dejaron fuera y por qué?
  • ¿Cómo te hace sentir esta información?

En resumen: piense antes de preocuparse y no repita simplemente todo lo que lea.

 

NewsGuard, una extensión de navegador web diseñada para poner una bandera roja a artículos y blogs con posibles noticias falsas

 

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Las bibliotecas de todo el mundo están luchando y concienciando a sus usuarios sobre los riesgos de las noticias falsas. Los bibliotecarios juegan un papel crítico en conectar a personas de todas las edades con la información y los canales más confiables. Para apoyar esta tarea existen canales que recopilan sitios web que pueden contener información verdadera o falsa como Snopes.com, FactCheck.org, o PolitiFact. También extensiones del navegador como NewsGuard, que ayudan a luchar contra las noticias falsas, la desinformación y la desinformación.

NewsGuard es una extensión de navegador web diseñada para literalmente poner una bandera roja a artículos y blogs problemáticos; por ello, muchas bibliotecas estadounidenses tienen instalado NewsGuard en sus ordenadores públicos como un dispositivo de alerta para promover la alfabetización mediática.

Lanzada en 2018 por un equipo de periodistas profesionales, NewsGuard fue creada pensando en las bibliotecas y las escuelas. Los evaluadores utilizan un conjunto de nueve estándares periodísticos para examinar la credibilidad y transparencia de miles de sitios web y emitir una calificación y una etiqueta verde o roja para cada uno de ellos. Cuando realizamos una búsqueda en el navegador nos aparecerá junto a la noticia un icono con el escudo protector de NewsGuard en color verde si es confiable o en color rojo si no lo es.

 

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Además, un equipo de analistas de NewsGuard opera las 24 horas del día, los 7 días de la semana para identificar a los proveedores de noticias poco fiables entre los sitios que NewsGuard aún no ha evaluado y advertir a los usuarios de Internet sobre ellos en tiempo real.

También permite añadir nuestro blog o canal de noticias a NewsGuard, para que aparezca como un canal confiables o no, según su naturaleza. Simplemente vamos a la parte superior derecha del navegador picamos en el icono de NewGuard y nos dice “Submmit this site for review by NewGuard”, simplemente aceptamos para que el sitio sea evaluado por la empresa, y a parezca en rojo o en verde.

La extensión ya está disponible para noticias procedentes de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia, y tiene previsto extender su radio de acción a otros países para servir a los miles de millones de personas de todo el mundo que leen y reciben noticias en línea. Su objetivo es dar a todos la información que necesitan para estar mejor informados sobre las fuentes de noticias en las que pueden o no pueden confiar. Si bien muchas personas se muestran escépticos ante estos servicios, cuestionando los sesgos ideológicos de los evaluadores o la presión institucional respecto a las calificaciones de los inversionistas externos.  A lo que la empresa argumenta que siempre existirán sesgos, pero que la herramienta no censura ni filtra el contenido; sino que pretenden conectar a los usuarios con información confiable en el contexto de la búsqueda, finalmente es el usuario el que decide.

 

¿Cuál es el estado de la alfabetización digital en los Estados Unidos?

 

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 “Americans and Digital Knowledge”. Pew Research, 2019

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La mayoría de los adultos estadounidenses pueden responder correctamente a menos de la mitad de las preguntas en un cuestionario de conocimiento digital, y muchos desconocen aspectos fundamentales de ciberseguridad y privacidad.

Un nuevo informe del Pew Research Center encontró que la alfabetización digital de los estadounidenses es deficiente, con un 40% de adultos respondieron correctamente a las preguntas de promedio. El estudio preguntó a los adultos de EE. UU. sobre una amplia variedad de temas tecnológicos, desde quién es el propietario de los sitios de medios sociales hasta las políticas tecnológicas y la privacidad de los datos.

En general, los jóvenes y personas con educación superior respondieron más correctamente a las preguntas sobre alfabetización digital. Hubo tres preguntas que la mayoría de la gente respondió correctamente, que incluían en qué tipo de estafas de phishing de medios pueden aparecer, qué son las cookies y cuál es la mayor fuente de ingresos para las plataformas de medios sociales.

La gente también pudo identificar que las estafas de phishing pueden ocurrir en cualquier número de plataformas, incluyendo medios sociales, sitios web, correo electrónico o mensajes de texto. La mayoría de los encuestados sabían que las cookies rastrean las visitas de los usuarios y la actividad del sitio. Casi seis en diez sabía que la publicidad es la mayor fuente de ingresos para la mayoría de las plataformas de medios sociales.

Aún así, Pew identificó áreas que aún son poco familiares para el público estadounidense. Estos temas son tan variados como numerosos. La pregunta principal de la que la gente no estaba segura era quien era Jack Dorsey, el fundador y CEO de Twitter. Otros temas como lo que significa el `https://’ y  que la autenticación fueron igualmente confusas para la gente.

 

Luchando contra las noticias falsas: lecciones de la Guerra de la Información

 

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Helen Lee. Bouygues. Fighting Fake News: Lessons From The Information Wars, The Reboot Foundation, november 2019

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Las noticias falsas son un problema que amenaza las raíces mismas de la democracia moderna. Sin embargo, no hay una solución fácil o simple. Hay demasiados incentivos para difundir información falsa. Las naciones a menudo promueven noticias falsas como parte de campañas de desinformación para promover agendas políticas. Los especuladores generan noticias falsas y las distribuyen ampliamente para obtener ingresos publicitarios. El diseño de plataformas de medios sociales en línea permite – y a menudo estimula – la distribución generalizada de noticias falsas. El resultado es una cantidad significativa de desinformación que atraviesa el panorama de los medios de comunicación en todo el mundo.

 

Este informe pretende responder a estas preguntas, y se basa en revisiones de la literatura, entrevistas con expertos, evaluaciones de los sitios web del estado, y nuestra propia investigación independiente realizada con miles de personas a través de una plataforma en línea.

La investigación sobre el impacto de las noticias falsas es escasa. Aunque la investigación sobre la propaganda se remonta a décadas atrás, las noticias falsas modernas suelen difundirse a través de las redes sociales en línea y se presentan más claramente bajo la apariencia de “noticias”, lo que las diferencia de la propaganda estatal.

Es más, las nuevas tecnologías pueden empeorar el problema con frecuencia. Por ejemplo, los bots se extienden cada vez más por las redes sociales, amplificando a menudo los mensajes de noticias falsas. Un estudio estima que entre el 9 y el 15 por ciento de los usuarios de Twitter son bots y, al menos algunas investigaciones sugieren que juegan un papel clave en la amplificación de las noticias falsas.

Las noticias falsas tienen otros costos: los principales medios de comunicación y los sitios de verificación de hechos tienen que dedicar tiempo a desacreditar la última mentira viral. Los académicos también sospechan que los informes contradictorios entre los medios de comunicación falsos y los medios de comunicación reales pueden llevar al escepticismo o a la desconexión de todos los medios de comunicación, tanto falsos como legítimos.

La proliferación de noticias falsas también llega en un momento en que la confianza en las fuentes de noticias legítimas ha alcanzado niveles históricamente bajos Sólo el 32 por ciento de los estadounidenses dicen que confían “mucho” o “bastante” en los medios de comunicación para informar sobre las noticias “de manera completa, justa y precisa”, lo que constituye el nivel más bajo jamás documentado.

Otro temor es que la combinación de noticias falsas y redes sociales en línea, al menos tal como funcionan actualmente, produzca altos niveles de extremismo. Dado que las redes sociales quieren llamar la atención de los usuarios, suelen sugerir material que a los usuarios les puede gustar, basándose en lo que ya han visto. Las demostraciones con YouTube consideran que el mero hecho de seguir los vídeos sugeridos conduce rápidamente a contenidos cada vez más extremos.

Dada esta dinámica, las noticias falsas plantean claros riesgos para la democracia. Los gobiernos democráticos dependen de que los votantes estén bien informados, sin embargo, las elecciones en todo el mundo se han visto sacudidas por las campañas de desinformación. Muchos países occidentales han acusado a Rusia, por ejemplo, de utilizar noticias falsas para perturbar las elecciones, y los actores políticos han utilizado noticias falsas para promover sus agendas en varios países, incluyendo Myanmar, Filipinas e Indonesia.

La información falsa y la manipulación de los medios de comunicación siempre estarán con nosotros. Pero los cambios en la tecnología -y en el consumo de los medios de comunicación- han hecho más difícil que los ciudadanos detecten información débil y han hecho que la influencia de las noticias falsas sea más nociva y generalizada.

Esta investigación revela que más de un tercio de los estudiantes de secundaria en Estados Unidos dicen que “rara vez” o “nunca” aprenden a juzgar la fiabilidad de las fuentes. La buena noticia es que el interés por los programas de alfabetización mediática está creciendo. Varias organizaciones están presionando a favor de los programas de alfabetización mediática y también proporcionan planes de estudio, herramientas y otros recursos a las escuelas.

La alfabetización mediática en la era de noticias falsas

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Media Literacy in an Age of Fake News: Prepare your users for the pitfalls of misinformation By George M. Eberhart | November 1, 2019. American Libraries, 2019

Ver original

Después de varios años de noticias falsas y hechos alternativos, la alfabetización mediática sigue siendo un desafío. El Informe de Aprendizaje y Creación de Prototipos de 2018 mostró que los consumidores de noticias piensan que son mejores en la alfabetización mediática de lo que realmente son. ¿Cómo pueden las bibliotecas ayudar a cerrar esa brecha y ayudar a sus comunidades a informarse

 

Los bibliotecarios pueden asegurar que los usuarios tomen decisiones informadas en las elecciones locales, estatales y nacionales ayudándoles a pensar críticamente. Las bibliotecas de todo tipo pueden promover la alfabetización mediática proporcionando folletos, LibGuides, capacitación y programas sobre cómo diferenciar en línea la realidad de la ficción. Los siguientes recursos pueden ayudar.

The National Association for Media Literacy Education, una organización sin fines de lucro con sede en la ciudad de Nueva York, define la alfabetización mediática como la “capacidad de acceder, analizar, evaluar, crear y actuar utilizando todas las formas de comunicación”, incluyendo “tecnologías con las que ni siquiera hemos soñado todavía”. Proporciona guías para educadores y padres, planes de lecciones y recursos electorales.

Center for Media Literacy, con sede en California, ofrece MediaLit Kit para ayudar a los educadores a crear programas de instrucción de alfabetización mediática en todas las disciplinas y niveles de grado.

Entre 2017 y 2018, la American Library Association (ALA) se asoció con el Center for News Literacy (CNL) de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Stony Brook (Nueva York) en torno al programa piloto “Media Literacy at Your Library” (Alfabetización mediática en su biblioteca), un programa piloto que capacitó a los trabajadores de bibliotecas para ayudar a los adultos a convertirse en mejores consumidores de noticias. El Informe Learning and Prototyping Report anteriormente mencionado describe cómo cinco bibliotecas públicas de los EE.UU. utilizaron el plan de estudios de alfabetización mediática de CNL para desarrollar programas públicos adaptados a sus comunidades. Entre los descubrimientos de esas bibliotecas: Las audiencias jóvenes y marginadas eran las más difíciles de alcanzar, y los esfuerzos futuros podrían ser más efectivos si los programas se presentaran en espacios más accesibles para esas audiencias.

Aunque el programa ha terminado, la Oficina de Programas Públicos de ALA ha recibido una subvención de 249.378 dólares del Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas para convocar a un grupo de bibliotecarios, educadores y periodistas que diseñarán una guía para profesionales de la educación sobre alfabetización mediática. A finales de año se conocerán más detalles al respecto.

En julio, la Corporación RAND publicó una encuesta sobre la eficacia de la formación en alfabetización mediática en aulas escolares,  Exploring Media Literacy Education As a Tool for Mitigating Truth Decay (Explorando la alfabetización mediática como herramienta para mitigar la decadencia de la verdad). Los investigadores descubrieron que las competencias de alfabetización mediática se definen y evalúan de forma incoherente en todas las disciplinas, lo que dificulta la evaluación de los resultados. Sin embargo, la encuesta ofrece un apéndice separado en un archivo ZIP con una lista completa de cursos, programas y otros recursos, organizados por institución.

Un curso de acceso abierto -desarrollado por el biólogo Carl Bergstrom de la Universidad de Washington y el científico de información Jevin West- ha recibido atención nacional. Titulado“Calling Bullshit,”, el curso ofrece un programa de estudios, vídeos, herramientas, estudios de casos y una serie de preguntas frecuentes para los educadores que deseen adaptarlo. Bergstrom y Occidente definen “mentira” como “lenguaje, cifras estadísticas, gráficos de datos y otras formas de presentación destinadas a persuadir impresionando y abrumando a un lector u oyente, con un flagrante desprecio por la verdad y la coherencia lógica”.

En el corazón de toda la educación sobre alfabetización mediática está el objetivo de ayudar a los niños, adolescentes y adultos a reconocer las afirmaciones engañosas en línea y en otros medios de comunicación. Aunque a menudo se denominan noticias falsas, la desinformación puede tomar muchas formas. En 2016, Melissa Zimdars, Profesora Asistente de Estudios de Medios del Merrimack College en North Andover, Massachusetts, y coautora de Fake News: Understanding Media and Misinformation in the Digital Age (MIT Press, 2020), identificó para sus alumnos numerosas categorías de sitios web que contienen información sospechosa, entre ellas fuentes que..:

  • falsificar información a propósito o distorsionar las noticias
  • presentar opiniones como hechos
  • se basan en teorías de conspiración refutadas
  • tráfico de créditos no verificados
  • consisten en propaganda patrocinada por el estado
  • promover el racismo, la misoginia o la homofobia
  • usar titulares o imágenes exagerados o engañosos como “clickbait

Una encuesta del Pew Research Center de 2018 indica que los estadounidenses tienden a etiquetar las declaraciones con las que están de acuerdo como factuales y aquellas con las que no están de acuerdo como opiniones. Un estudio realizado en 2019 por psicólogos de la Universidad Estatal de Ohio sugiere que las personas sí hacen una distinción entre fuentes deshonestas y sesgadas. Los investigadores encontraron que incluso las noticias verdaderas, cuando son reportadas por una fuente considerada sesgada, tienden a perder su credibilidad.

Detección de información errónea

Cómo detectar noticias falsas. Una fuente ampliamente utilizada para detectar sesgos, “How to Spot Fake News” por Eugene Kiely y Lori Robertson, fue publicada en noviembre de 2016 por FactCheck.org, un proyecto del Centro de Políticas Públicas de Annenberg. Una infografía de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (gratuita en varios idiomas) resume las ocho técnicas mencionadas en el artículo para evaluar las fuentes de noticias. En 2016, Finlandia se convirtió en uno de los primeros países europeos en tener un sistema educativo que enfatiza formalmente el pensamiento crítico y la capacidad de reconocer la desinformación.

La información engañosa es a menudo difícil de contrarrestar porque los memes virales con frecuencia se traducen a otros idiomas, cruzan fronteras nacionales y saltan plataformas, según Daniel Funke, escritor del sitio web de periodismo Poynter. Científicos de la información de la Universidad de Indiana en Bloomington en 2017 verificaron que los robots sociales y los algoritmos eran responsables de difundir historias virales -algunas falsas, otras reales- a través de Twitter.

Complicando aún más las cosas, las acusaciones de conspiración ya no se basan en la teoría de la conspiración real. Russell Muirhead y Nancy L. Rosenblum escriben en A lot of people are saying (Princeton University, abril) que las explicaciones factuales han sido reemplazadas por insinuaciones: “No hay una demanda meticulosa de pruebas, ni una acumulación exhaustiva de pruebas, ni puntos revelados para formar un patrón.” En cambio, lo que pasa por autoridad es la afirmación de que “mucha gente está diciendo” algo.

Una buena visión general de las noticias falsas para los bibliotecarios es “Combating Fake News in the Digital Age,” (Combatir las noticias falsas en la era digital), de Joanna M. Burkhardt, Library Technology Reports, vol. 53, no. 8 (noviembre/diciembre de 2017). Burkhardt, que con frecuencia da conferencias sobre alfabetización mediática, presenta una breve historia de noticias falsas que comienzan con el Imperio Romano, explica cómo se difunde la desinformación y sugiere métodos proactivos que los bibliotecarios pueden utilizar para ayudar a los estudiantes a navegar por el universo de la información. Burkhardt es también autor de Teaching Information Literacy Reframed (ALA Neal-Schuman, 2016), que utiliza el  Framework for Information Literacy for Higher Education  (Marco para la Alfabetización Informativa para la Educación Superior) como herramienta para diseñar ejercicios en el aula sobre medios de comunicación y otras alfabetizaciones.

Fake News and Alternative Facts de Nicole A. Cooke, en el informe especial de ALA Fake News and Alternative Facts (Ediciones ALA, 2018), ofrece consejos para crear un plan de lecciones que ayude a los estudiantes universitarios y a los adultos a evaluar los medios de comunicación. La segunda edición de Belinha S. De Abreu de Teaching Media Literacy (ALA Neal-Schuman, 2019) reúne a 15 bibliotecarios y profesores para comentar sobre temas de alfabetización mediática y digital. También ofrece seis lecciones listas para enseñar, un glosario y una cronología de los hitos de la alfabetización mediática. Information Literacy and Libraries in the Age of Fake News, editado por Denise E. Agosto (Libraries Unlimited, 2018), es otro excelente resumen de la historia de los medios de comunicación y de la investigación para combatir la desinformación.

Por último, los interesados en las raíces históricas del actual clima político polémico pueden leer  “The Lie Factory: How Politics Became a Business,, de la historiadora Jill Lepore, en la edición del 24 de septiembre de 2012 de The New Yorker. Lepore escribe sobre Clem Whitaker, Leone Baxter, y su grupo consultor Campaigns Inc. que lanzaron en la década de 1930. “Whitaker y Baxter no sólo estaban inventando nuevas técnicas; estaban escribiendo un libro de reglas”, argumenta. Ese libro de reglas, esbozado en el discurso de Whitaker ante el Capítulo de Los Ángeles de la Sociedad de Relaciones Públicas de Estados Unidos el 13 de julio de 1948, contiene consejos que se han vuelto comunes en las campañas políticas del siglo XXI, entre los que se incluyen: “hazlo personal”, “finge que eres la Voz del Pueblo”, “ataca, ataca, ataca y ataca”, y “di lo mismo una y otra vez”.