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La mitad de los estadounidenses afirman que se informan principalmente por casualidad

Kirsten Eddy, Michael Lipka, Katerina Eva Matsa, Christopher St. Aubin y Elisa Shearer. Americans’ Complicated Relationship With News. Pew Research Center11 de febrero de 2026.

Acceso al informe

El informe del Pew Research Center presenta una radiografía compleja y llena de tensiones sobre cómo los ciudadanos estadounidenses se relacionan con las noticias en la actualidad. El punto de partida es una paradoja central: la mayoría de los estadounidenses considera que estar informado es esencial para el buen funcionamiento de la vida cívica —especialmente para ejercer el derecho al voto—, pero al mismo tiempo no concede la misma importancia al seguimiento activo y constante de la actualidad.

De hecho, una proporción significativa afirma que puede mantenerse informada sin necesidad de consumir noticias de forma deliberada, lo que refleja un cambio profundo en los hábitos informativos y en la percepción del papel del ciudadano en el ecosistema mediático.

Esta ambivalencia se ve acentuada por el contexto informativo contemporáneo, caracterizado por la sobreabundancia de contenidos, la multiplicidad de fuentes y la creciente intermediación de plataformas digitales. Los ciudadanos se dividen prácticamente en dos grupos: quienes buscan activamente las noticias y quienes se las encuentran de manera incidental. Esta situación genera una carga adicional sobre el individuo, que se siente cada vez más responsable de verificar la veracidad de la información que recibe. Curiosamente, los estadounidenses muestran mayor confianza en su propia capacidad para distinguir lo verdadero de lo falso que en la de los demás, lo que evidencia un clima general de desconfianza social en torno a la información.

Otro rasgo clave que destaca el estudio es la fatiga informativa. Aunque el interés por estar al día no ha desaparecido, muchos ciudadanos se sienten abrumados por el volumen de noticias, especialmente cuando estas tienen un carácter político o conflictivo. Esta saturación conduce a estrategias de evitación selectiva: las personas filtran, limitan o incluso evitan deliberadamente ciertos contenidos informativos para proteger su bienestar emocional o reducir el estrés. En este sentido, la relación con las noticias no es solo cognitiva, sino también emocional, marcada por el cansancio, la frustración y el escepticismo.

El informe también analiza cómo las noticias funcionan como un elemento de interacción social. La mayoría de los estadounidenses conversa sobre la actualidad con otras personas, lo que contribuye a compartir perspectivas, aprender y reforzar vínculos sociales. Sin embargo, esta dimensión también está tensionada por la polarización política: cada vez más personas evitan hablar de noticias con determinados individuos para evitar conflictos. Más de la mitad reconoce haber dejado de discutir temas políticos con alguien debido a desacuerdos, lo que refleja un deterioro del espacio deliberativo y una fragmentación del diálogo público.

En el plano económico, el estudio revela una débil disposición a financiar el periodismo. Solo una minoría considera que los ciudadanos tienen la responsabilidad de pagar por las noticias, y una proporción igualmente reducida afirma haberlo hecho recientemente. La mayoría cree que los medios deberían sostenerse principalmente mediante publicidad, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad futura del modelo informativo y su independencia.

En conjunto, el informe dibuja un escenario en el que la relación con las noticias está marcada por contradicciones: compromiso cívico frente a desinterés práctico, confianza individual frente a desconfianza colectiva, necesidad de información frente a saturación emocional. Más que una crisis de interés, lo que emerge es una transformación profunda en la manera en que los ciudadanos entienden, consumen y valoran la información en una era de abundancia y polarización.

Datos clave:

  • Existe una paradoja central: la mayoría considera importante estar informado, pero no sigue activamente las noticias de forma constante.
  • Una parte significativa cree que puede mantenerse informada sin consumir noticias directamente, gracias a redes sociales o conversaciones.
  • Se observa una división entre consumo activo e incidental de noticias.
  • Los ciudadanos sienten una creciente responsabilidad individual para verificar la información que reciben.
  • Hay más confianza en la propia capacidad para detectar noticias falsas que en la de los demás.
    La fatiga informativa es alta: muchas personas se sienten abrumadas por el volumen y tono de las noticias.
  • Se practica la evitación selectiva de noticias, especialmente políticas o negativas, por bienestar emocional.
  • Las noticias siguen siendo un vehículo de interacción social, pero la polarización limita las conversaciones.
  • Más de la mitad ha evitado hablar de política con alguien por desacuerdos.
  • Existe una baja disposición a pagar por noticias; la mayoría prefiere que se financien con publicidad.

Brecha generacional en el consumo informativo: cómo la edad redefine la relación con las noticias en EE. UU.

Pew Research Center. “The Age Divide in How Americans Think About News.” Pew Research Center, 11 de febrero de 2026. https://www.pewresearch.org/journalism/2026/02/11/the-age-divide-in-how-americans-think-about-news/

El informe del Pew Research Center profundiza en una de las variables más determinantes en el ecosistema informativo contemporáneo: la edad. Su conclusión principal es clara: existe una brecha generacional profunda en la forma en que los estadounidenses perciben, valoran y consumen las noticias, que afecta tanto a los hábitos como a las actitudes hacia la información.

Uno de los hallazgos centrales es que los jóvenes (menores de 50 años) muestran una relación más distante y problemática con las noticias. Son significativamente más propensos a afirmar que no tienen tiempo para informarse y a considerar que las noticias no son relevantes para su vida cotidiana. Esta percepción introduce un cambio importante: la información deja de ser vista como una necesidad constante y pasa a competir con otras prioridades personales y digitales.

En contraste, los adultos mayores (50 años o más) mantienen una relación mucho más sólida con la información. Son más propensos a seguir las noticias de manera habitual, a buscarlas activamente y a integrarlas en su vida diaria. Este comportamiento se relaciona con hábitos mediáticos más tradicionales y con una mayor internalización del valor cívico de estar informado.

El informe también muestra que la edad condiciona el modo de acceso a las noticias. Los jóvenes tienden a encontrarse con la información de manera incidental —a través de redes sociales, plataformas digitales o flujos algorítmicos—, mientras que los mayores practican un consumo más intencional, basado en la búsqueda activa y en fuentes establecidas. Este cambio no es menor: implica una transformación estructural en el papel del usuario, que pasa de ser buscador a receptor pasivo en muchos casos.

Otra diferencia clave reside en el nivel de implicación informativa. Estudios complementarios del propio Pew indican que solo una minoría de jóvenes sigue las noticias de forma constante, frente a una mayoría entre los mayores. Esta desigualdad en la atención informativa tiene implicaciones directas para la participación cívica, la formación de opinión pública y la cohesión democrática.

Asimismo, los jóvenes son más proclives a experimentar fatiga informativa y a mostrar actitudes de evitación, mientras que los mayores, aunque también pueden sentirse abrumados, tienden a mantener el hábito informativo. Esto sugiere que la sobrecarga informativa impacta de manera desigual según la edad, siendo más disruptiva en generaciones acostumbradas a entornos digitales saturados.

El informe también apunta a diferencias en la percepción de relevancia y utilidad de las noticias. Para los jóvenes, la información política o institucional resulta menos atractiva, mientras que muestran mayor interés por contenidos de entretenimiento o cultura. En cambio, los adultos mayores priorizan temas como política, economía o asuntos públicos, reforzando su conexión con el modelo clásico de ciudadanía informada.

El estudio sitúa esta brecha generacional dentro de un cambio más amplio en la comunicación social. La edad no solo determina cuánto se consumen las noticias, sino cómo se entienden, se valoran y se integran en la vida cotidiana. En este sentido, los jóvenes anticipan un modelo futuro en el que la información será más fragmentada, incidental y mediada por plataformas, mientras que los mayores representan un modelo más estructurado, deliberativo y centrado en medios tradicionales.

Los chatbots de IA aún tienen dificultades con la precisión de las noticias

Pal, Moinak. «AI chatbots still struggle with news accuracy, study finds”. Digital Trends, 13 de enero de 2026

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Se remarca la importancia del estudio dado que una proporción creciente de usuarios usa sistemas de IA para informarse. Aunque no reemplazan completamente a los medios tradicionales, estas herramientas ya se integran en hábitos informativos, lo que eleva el riesgo de difundir desinformación, especialmente cuando las respuestas se presentan con tono seguro y sin advertencias claras sobre sus limitaciones.

El artículo de Digital Trends resume los hallazgos de un experimento de cuatro semanas en el que se evaluó la capacidad de varios chatbots de inteligencia artificial generativa para identificar, priorizar y resumir noticias reales (incluyendo enlaces directos a los artículos) sobre acontecimientos diarios en Québec. La prueba fue diseñada y publicada originalmente por The Conversation, con el objetivo de medir cuánto pueden confiar los usuarios en estos sistemas como fuentes de noticias.

Los resultados del experimento revelaron problemas significativos: algunos chatbots, como Google Gemini, acabaron inventando medios de comunicación completos e informes que nunca existieron, lo que se conoce como alucinación de IA. Por ejemplo, en uno de los casos, Gemini afirmó falsamente que hubo una huelga de conductores de autobús escolar en Québec en septiembre de 2025, cuando en realidad lo que ocurrió fue la retirada temporal de autobuses Lion Electric por un problema técnico real.

Más allá de la fabricación de noticias completas, los sistemas evaluados generaron respuestas con errores frecuentes: citaron fuentes ficticias o inactivas, proporcionaron URLs incompletas o no válidas, tergiversaron el contenido de informes legítimos e insertaron conclusiones inventadas que no estaban en las noticias originales. En general, solo alrededor del 37 % de las respuestas incluyeron una URL de fuente completa y legítima, y menos de la mitad de los resúmenes fueron totalmente precisos.

El análisis también encontró que estas herramientas a menudo añadían información de más —como afirmar que cierta noticia “reavivó debates” o “expuso tensiones” que no existían en los hechos reales— creando narrativas que no estaban sustentadas. Esto puede dar la impresión de profundidad o perspicacia, pero en realidad amplifica la desinformación.

Además, los errores no se limitaron solo a invenciones completas: en algunos casos, los chatbots distorsionaron noticias reales, por ejemplo al informar incorrectamente sobre el trato a solicitantes de asilo o al dar ganadores equivocados de eventos deportivos, y otros cometieron errores básicos en datos como estadísticas o información personal. En suma, la IA generativa sigue teniendo dificultades para distinguir entre resumir hechos y crear contexto o sentido, lo que genera respuestas que pueden ser engañosas o inexactas.

El uso de la inteligencia artificial en los medios de comunicación

Gaudiaut,Tristan How AI Is Transforming Media Publishing Statista.. Statista.com (14 de enero de 2026).

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La inteligencia artificial (IA) está transformando profundamente el sector de publicación de medios al impulsar nuevas formas de automatización y desarrollo de productos digitales adaptados a las necesidades de las audiencias modernas.

Según una encuesta global realizada a casi 300 líderes de medios a finales de 2025, los ejecutivos identifican la automatización de procesos internos (back-end) como el caso de uso más importante de la IA, con un 64 % considerándolo “muy importante” para sus organizaciones. Estas aplicaciones incluyen tareas como etiquetado automático de contenidos, edición de textos, transcripción y otras funciones operativas que optimizan tiempos y reducen costes en la producción de noticias y publicaciones digitales.

En segundo lugar, el desarrollo de software y la codificación impulsados por IA emergen como otra área clave, con un 44 % de los encuestados señalándola como relevante. Este crecimiento refleja una tendencia reciente: el interés por integrar capacidades de IA directamente en productos digitales y plataformas de medios ha aumentado significativamente en tan solo un año, pasando del 28 % al 44 %. Esto indica que las empresas no solo buscan automatizar operaciones, sino también crear experiencias tecnológicas más sofisticadas y competitivas para sus usuarios.

Comparativamente, otros usos populares como la recopilación de noticias y la creación de contenido con supervisión humana son considerados importantes por alrededor del 30 % de los líderes de medios, pero no han experimentado grandes variaciones respecto al año anterior. Esto sugiere que, aunque la IA está ganando terreno en áreas tradicionales del periodismo, los medios todavía valoran el control humano en tareas de alta responsabilidad editorial y prefieren priorizar funciones que mejoran la eficiencia y la infraestructura tecnológica antes que sustituir directamente la producción de contenido creativo.

En términos más amplios, estos resultados reflejan cómo los editores de medios están equilibrando la adopción de IA con sus imperativos estratégicos, priorizando herramientas que mejoran su capacidad de competir en entornos digitales rápidos y personalizados sin comprometer la calidad periodística. La IA favorece la velocidad, la personalización de experiencias y la modernización de plataformas, pero su integración todavía dependerá de cómo las organizaciones gestionen los cambios culturales y éticos que esta tecnología plantea en el ecosistema de la información.

La radio de una generación

«En aquellos años, la radio era el único cordón umbilical con el exterior. Sintonizar ciertas emisoras era un acto de fe. No se trataba solo de música, se trataba de pertenecer a una sociedad secreta que compartía códigos, vinilos importados y una urgencia por vivir que no cabía en los telediarios oficiales. El locutor no era un busto parlante, era el chamán que te entregaba la llave de un mundo prohibido.»

Diego A. Manrique «Jinetes en la tormenta»

Tendencias en el consumo de noticias en EE. UU.: plataformas digitales, televisión y nuevos formatos

Pew Research Center. 2025. “News Platform Fact Sheet.” Pew Research Center’s Journalism Project, September 25, 2025. https://www.pewresearch.org/journalism/fact-sheet/news-platform-fact-sheet/

En el panorama mediático fragmentado de hoy, la mayoría de los adultos en EE. UU. (86 %) afirma que al menos “a veces” obtiene noticias a través de dispositivos digitales como smartphones, computadoras o tablets, y un 56 % dice hacerlo “con frecuencia”. Esto refleja una continuidad respecto a años recientes.

Aunque la televisión sigue siendo importante —64 % la usa “al menos a veces” para noticias, con un 32 % que la emplea “a menudo” — otros medios tradicionales como la radio (11 % “a menudo”) y la prensa impresa (7 % “a menudo”) juegan roles más marginales.

Dentro de las plataformas digitales, los caminos más comunes para acceder a noticias son los sitios/apps de noticias, las redes sociales y los motores de búsqueda. Aproximadamente uno de cada cinco adultos las usa “a menudo” para informarse. El uso de podcasts, boletines por correo electrónico y chatbots de inteligencia artificial es menor: alrededor del 10 % escucha noticias por podcasts, 6 % lo hace por email, y solo 2 % lo hace mediante chatbots tipo ChatGPT o similares.

Cuando se les pregunta qué plataforma prefieren para informarse, un tercio de los estadounidenses (34 %) indica la televisión. En el ámbito digital, el 21 % prefiere sitios o apps de noticias, el 14 % redes sociales, el 10 % motores de búsqueda, el 6 % podcasts y solo el 3 % boletines por correo electrónico. Menos del 1 % prefiere chatbots para noticias.

El uso de cada plataforma varía según edad, nivel educativo y otros factores demográficos. Los mayores de 50 años tienden más a ver televisión o leer prensa, mientras que los jóvenes prefieren redes sociales y podcasts. Quienes tienen educación universitaria usan más los sitios/apps de noticias, podcasts y correo electrónico para informarse, y los que tienen menos estudios recurren relativamente más a redes sociales.

Este fact sheet se basa en una encuesta realizada entre el 18 y 24 de agosto de 2025, e incluye distintos cuadros de datos, definiciones metodológicas y preguntas usadas.

Sobreinformación

«La gente se imagina a veces que, por el mero hecho de tener acceso a tantos periódicos, radios y canales de televisión, obtendrá infinidad de opiniones diferentes. Luego descubren que las cosas son justo al revés: el poder de estos altavoces sólo amplifica la opinión predominante en un momento determinado, hasta el punto de tapar cualquier otra opinión.»

Amin Maalouf, El primer siglo después de Beatrice

El libro contra todo lo demás

«El libro contra todo lo demás», Cerlalc (blog), accedido 10 de diciembre de 2024, https://cerlalc.org/publicaciones/el-libro-contra-todo-lo-demas/.

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El título de esta publicación, «El libro contra todo lo demás», es una expresión acuñada por Michael Tamblyn, director ejecutivo de Kobo Rakuten, en una conferencia impartida en la Reunión General Anual del Book Industry Study Group (BISG) en abril de 2019, que se incluye en este dosier. Es tan efectista como efectiva para describir el lugar del libro —y cuando hablamos del libro englobamos a toda la cadena de valor que tiene detrás y, no menos importante, a su lectura — en el ecosistema cultural y mediático contemporáneo.

Como lo explica el propio Tamblyn, «nos encontramos en plena Economía de la Atención. Se trata de la mercantilización y comercialización de la atención. De la lucha por el tiempo». Por supuesto, como se apresura a aclarar Tamblyn, el libro ha estado desde tiempo atrás en competencia con otros medios; sin embargo, «en la era de la Economía de la Atención, miles de compañías con altos niveles de sofisticación, la mayoría de las cuales no tienen nada que ver con los libros, ni siquiera con los medios de comunicación, han descubierto cómo ganar un montón de dinero empaquetando nuestro tiempo. Tienen una idea muy clara de lo que vale el tiempo de la gente, lo que les gustaría hacer con él, y —lo que es más importante— cuentan con una increíble variedad de herramientas y tácticas para conseguirlo y capturarlo. Así que por mucho que miremos a Amazon o Apple como competidores, también deberíamos centrarnos en Netflix, Facebook, Instagram y YouTube».

Desinformación: más que datos erróneos

Comas-Forgas, Ruben, Alexandros Koulouris, y Dimitris Kouis. s. f. «‘AI-Navigating’ or ‘AI-Sinking’? An Analysis of Verbs in Research Articles Titles Suspicious of Containing AI-Generated/Assisted Content». Learned Publishing n/a (n/a): e1647. https://doi.org/10.1002/leap.1647.

La misinformation (en español, desinformación) se refiere a la difusión de información falsa o inexacta, pero sin la intención deliberada de engañar. Esto la distingue de la disinformation (desinformación intencional), que es información falsa creada y difundida con el propósito de manipular, confundir o influir de manera premeditada.

El artículo aborda cómo los rumores y las interpretaciones erróneas tienen un impacto fundamental en la difusión de desinformación, especialmente en el contexto de las elecciones en EE. UU. Según los autores, el problema no radica únicamente en la presencia de hechos falsos, sino en los marcos mentales que las personas emplean para interpretar la información. Estos marcos influyen en la manera en que se entienden los eventos, lo que a menudo deriva en rumores y malentendidos.

Los rumores son un intento colectivo de dar sentido a situaciones inciertas. Si bien muchas veces son falsos, reflejan confusiones o temores reales dentro de las comunidades. En contraste, la desinformación implica una manipulación intencionada de estos procesos, mediante la introducción de pruebas falsas o la distorsión de los marcos que las personas utilizan para interpretar los hechos.

La relación entre los marcos y la evidencia es clave. Los marcos mentales no solo guían cómo las personas seleccionan y analizan la evidencia, sino que también pueden ser moldeados intencionalmente por medios, líderes políticos y comunidades. Por ejemplo, durante las elecciones de 2020, el marco del «fraude electoral» promovido por Donald Trump llevó a muchos a interpretar el uso de bolígrafos Sharpie en Arizona como evidencia de un intento de manipulación, lo que dio lugar al llamado Sharpiegate.

El artículo también resalta el papel de las redes sociales en estos procesos. Las plataformas digitales amplifican contenidos que se alinean con marcos políticos dominantes, favoreciendo la viralización de rumores. Los influencers, en particular, contribuyen a la difusión de mensajes manipulados al aprovecharse de las dinámicas de atención impulsadas por los algoritmos. Esto se evidenció en 2024, cuando un video manipulado sobre migrantes votando ilegalmente se volvió viral, reforzando marcos de «fraude electoral» y «amenaza migratoria».

En las elecciones de 2024, los autores observan un aumento en la actividad de grupos que promueven el marco de «elecciones manipuladas». Estos grupos reclutan voluntarios para recolectar y difundir evidencia que respalde estas narrativas, lo que podría generar rumores adicionales y alimentar demandas legales o intentos de socavar los resultados.

Finalmente, el artículo destaca la importancia de comprender los procesos de generación y propagación de rumores. Esta perspectiva permite empatizar con las personas que comparten rumores de buena fe y, al mismo tiempo, identificar cómo los propagandistas manipulan estas dinámicas. Este enfoque es crucial para que investigadores, periodistas y funcionarios electorales puedan responder de manera más eficaz a la desinformación.

En la nueva era de la información, los medios de comunicación se asocian con bibliotecas públicas

Texas Standard. «In a New Information Age, News Outlets Are Partnering with Public Libraries.» Texas Standard, November 21, 2024. Accessed November 24, 2024. https://www.texasstandard.org/stories/news-library-partnerships-dallas-tx/

El panorama de los medios de comunicación ha experimentado una transformación radical en las últimas décadas, influenciado en gran medida por la omnipresencia de Internet y las redes sociales. Hoy en día, el modo en que las personas consumen información ha cambiado de forma significativa, desplazándose de los medios tradicionales a plataformas digitales. Este cambio ha obligado a los medios de comunicación a reconsiderar cómo y dónde interactúan con su audiencia. Ante estos desafíos, algunas organizaciones de noticias están adoptando un enfoque innovador: asociarse con bibliotecas públicas.

Un ejemplo reciente de esta tendencia ocurrió durante la temporada electoral de este año, cuando The Dallas Morning News aprovechó su colaboración con la Biblioteca Central J. Erik Jonsson de Dallas. Los periodistas del periódico organizaron mesas informativas en parques, campus universitarios y bibliotecas públicas, lo que les permitió conectar directamente con los residentes de la ciudad, fomentar la participación ciudadana y proporcionar información relevante en espacios accesibles.

Este tipo de asociaciones se están extendiendo cada vez más en todo Estados Unidos, con muchas bibliotecas colaborando con medios locales y nacionales. Dallas ha sido un centro importante de estas iniciativas, destacándose como un ejemplo de cómo las bibliotecas y los medios pueden trabajar juntos para abordar los desafíos contemporáneos de la información. La colaboración entre estas dos instituciones tiene como objetivo no solo acercar las noticias a un público más amplio, sino también promover la alfabetización mediática, un tema crucial en la era digital.

Jo Giudice, quien recientemente se retiró como directora de la Biblioteca Pública de Dallas, destacó la importancia de estas asociaciones. Según Giudice, tanto los bibliotecarios como los periodistas comparten un objetivo fundamental: elevar los hechos y enseñar a las personas a distinguir entre la verdad y la desinformación. En un mundo donde la abundancia de información puede ser tanto una ventaja como una desventaja, la alfabetización mediática se ha convertido en una prioridad para ambas profesiones. Esta colaboración tiene un impacto positivo al ofrecer a las comunidades acceso a fuentes confiables de información y habilidades para navegar en un entorno mediático saturado de contenido digital.

Además de su papel en la educación sobre la información, estas asociaciones también permiten que las bibliotecas se mantengan relevantes en la era digital, ofreciendo servicios que van más allá de los tradicionales y ampliando su rol como centros comunitarios de acceso a la información. En este sentido, las bibliotecas públicas se están adaptando a las necesidades contemporáneas de los usuarios, utilizando su infraestructura y recursos para apoyar a los medios en su misión de conectar con el público de manera más efectiva y accesible.

Este enfoque colaborativo también tiene un impacto directo en la comunidad, ya que las bibliotecas se convierten en lugares donde los ciudadanos pueden participar activamente en el proceso informativo, obtener noticias de fuentes confiables y recibir formación sobre cómo identificar noticias falsas y desinformación. A medida que más bibliotecas y medios adoptan este modelo de colaboración, se espera que surjan nuevos proyectos y soluciones innovadoras para abordar los desafíos de la desinformación y la brecha de acceso a información de calidad.