Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017. Sistema de Información Cultural de la Argentina.

 

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Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017. Sistema de Información Cultural de la Argentina. Buenos Aires, Ministerio de Cultura. Presidencia de la Nación, 2018.

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La Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017 es una iniciativa del Sistema de Información Cultural de la Argentina (SInCA), que tiene por objetivo producir información relevante para el Estado, los ciudadanos, los académicos, y el sector privado. Los datos obtenidos a partir de la encuesta permitirán conocer en profundidad el comportamiento del país respecto de los hábitos y consumos culturales para proyectar, a partir de este conocimiento, políticas públicas y líneas de acción que tengan la cultura como un factor de integración y crecimiento social. La ENCC 2017 toma como punto de partida la edición 2013 y otros relevamientos realizados en la región, con el objeto de permitir la comparabilidad internacional. La encuesta comprende, en el instrumento y en el análisis derivado de los datos, las variables del escenario nacional y regional en hábitos de consumo, patrones de gasto y equipamiento en materia cultural.

El relevamiento realizado en 2013 brindó un panorama de los contenidos y prácticas culturales que escuchamos, vemos, leemos y practicamos, en un momento en que la penetración de internet a través del smartphone aún era baja. En 2013 internet equivalía a PC y conexión domiciliaria. En cambio, en 2017 internet se deslocalizó, perdió arraigo a un lugar físico determinado debido al crecimiento del uso de smartphone y la extensión de la frecuencia 4g. En 2013 apenas un 9% de la población se conectaba a internet principalmente a través del celular, mientras que en 2017 más del 70% se conectó todos los días vía smartphone. El crecimiento exponencial de la digitalización de contenidos culturales posibilitada por la expansión de la red de internet, junto con la masividad del uso de celular permiten decir que, potencialmente, hoy podemos acceder a la cultura en cualquier momento y lugar.

La expansión de internet móvil no sólo cambió la forma de acceso, sino que propulsó el crecimiento de las prácticas culturales que pueden desarrollarse en simultáneo con otras actividades cotidianas, como escuchar música y mirar televisión. Prestar atención exclusiva a una práctica o consumo determinado es algo cada vez menos usual. La digitalización y la portabilidad favorecieron una modalidad de consumo ágil y con prevalencia de contenidos breves: cae la lectura de libros, pero proliferan varias actividades realizadas en internet que implican lectura, como la participación en blogs o redes sociales; cae la asistencia al cine, pero aumenta el consumo de contenidos audiovisuales a través de plataformas on-demand o sitios online; cae la compra de discos físicos, pero cada vez se escucha más música en internet.

La disponibilidad de todo tipo de contenidos al alcance de nuestras manos y en cuestión de segundos, aumenta el costo de oportunidad en el uso del tiempo, ya que elegir una actividad en particular implica dejar de hacer muchas otras. Nuestro tiempo de atención exclusiva se vuelve cada vez más escaso. Es por eso que se ven sumamente afectadas prácticas como ir al cine o a recitales, que implican desplazamientos, un costo específico de dinero y atención completa del espectador.

Estos cambios en los patrones de consumo también han tenido su correlato en el gasto
cultural, que aumentó sensiblemente, y su composición. Para estar conectado y acceder libremente a diversos tipos de contenidos digitales es necesario destinar más recursos económicos, en detrimento de consumos analógicos