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Un laboratorio de IA en una biblioteca ¿Por qué es importante la inteligencia artificial?

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Tradicionalmente, los laboratorios de inteligencia artificial (IA) que disponen los campus se han ubicado en edificios de ciencias, ingeniería o informática, proporcionando un espacio para que los investigadores y estudiantes de posgrado desarrollen algoritmos informáticos que puedan aprender o exhibir un comportamiento inteligente. Sin embargo, en otoño de 2018 se abrirá en la Universidad de Rhode Island el primer Laboratorio de Inteligencia Artificial (IA) integrado en una biblioteca universitaria, que estará disponible para todos los profesores y estudiantes en la Biblioteca Robert L. Carothers de la universidad.

 

Para los gestores de la University of Rhode Island (URI), la ubicación de este laboratorio en la biblioteca es clave, ya que se trata de un lugar central compartido, que impulsará la conciencia de la importancia de la Inteligencia Artificial a toda la comunidad universitaria, más allá de los profesores y estudiantes de las áreas tradicionales que habitualmente utilizan la IA. En su opinión, la biblioteca, como espacio interdisciplinario que tiene como objetivo la inclusión, es el lugar ideal para que las personas de todos los orígenes aprendan sobre la IA,

Antes de tomar esta decisión, se hizo una encuesta en la que se preguntó a los estudiantes de University of Rhode Island sobre qué asuntos deseaban que incluyeran en su currículo. La IA estaba entre los más solicitados. Esto impulsó a iniciar una reflexión sobre la creación de un  laboratorio de IA en la universidad.

La IA comenzó a utilizarse más en la década de 1980, cuando se desarrollaron sistemas expertos para imitar el proceso de toma de decisiones humanas. Sin embabrgo, en los últimos años, la tecnología ha avanzado considerablemente, porque Internet permite una mayor escala de datos, y la informática de alta velocidad ha multiplicado el poder de procesamiento. Los avances en las redes neuronales artificiales han producido una técnica llamada aprendizaje profundo, que ha permitido desarrollar una serie de tecnologías tales como coches sin conductor, recomendaciones de Netflix, traducciones en tiempo real, reconocimiento facial, e imágenes médicas que pueden superar a la radiología tradicional. Pero en muchos casos, las herramientas de IA son propietarias, complejas y no pueden ser utilizadas por cualquiera que no trabaje en una compañía o laboratorio.  Por ello es importante que estos tipos de proyectos se ubiquen en un lugar público como las bibliotecas, en el que todos tienen la posibilidad de acceder a los conocimientos en el mismo plano de igualdad.

El laboratorio de Inteligencia Artificial funcionará como un espacio de colaboración entre los estudiantes que están trabajando en sus proyectos finales o de clase. Se requerirá que los estudiantes se registren y hagan previamente varios cursos de aprendizaje, desde los más básicos hasta los más avanzados, que los prepararán para aplicar la IA en sus proyectos.

El laboratorio de IA ocupará una sala de 500 metros cuadrados, que tendrá tres zonas.

Zona 1: Estaciones de trabajo de AI para el aprendizaje individualizado

El laboratorio contendrá ocho estaciones de trabajo idénticas donde un estudiante o un equipo de estudiantes pueden aprender cosas sobre IA y otras áreas temáticas relevantes. Cada estación de trabajo dispone de una supercomputadora donde los estudiantes -comenzando con ejercicios introductorios-, pueden fácilmente hacer la transición a proyectos prácticos en el siguiente nivel.

Zona 2: Banco de Proyectos Práctico

Después de que los estudiantes reciban la formación básica sobre IA y ciencia de datos, trabajarán con herramientas avanzadas para diseñar proyectos prácticos en los que pueden aplicar algoritmos de IA a diversas aplicaciones:

  • Robots de Aprendizaje Profundo: para que los estudiantes programen robots móviles instrumentados con cámaras, radares, y sensores para construir algoritmos de Inteligencia Artificial.
  • Internet de las cosas para las ciudades inteligentes: Se desarrollará un modelo físico en Rhode Island. El modelo contendrá sensores distribuidos para que los estudiantes puedan diseñar proyectos algorítmicos inteligentes para controlar los espacios de la ciudad tales como iluminación, tráfico, tránsito y estacionamiento.
  • Análisis de datos de investigación (Big Data): Un entorno de aprendizaje con otros profesores para que los estudiantes puedan acceder y analizar varios tipos de datos masivos disponibles en el dominio público.

 

Zona 3: AI Hub para el pensamiento colaborativo

En el centro del Laboratorio de Inteligencia Artificial, se ubicará un centro de Inteligencia Artificial donde los estudiantes con expertos pueden seguir un pensamiento colaborativo, que incluirá pensamiento de diseño y lluvia de ideas sobre la Inteligencia Artificial.

 

 

Cómo enseñar a los estudiantes a evaluar la calidad de la información en línea

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Leigh Ann Whittle «How to Teach Students to Evaluate the Quality of Online Information»  Edudemic, 2015

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El volumen de información disponible en Internet es asombroso y cada vez se va incrementando más. La empresa de inteligencia de negocios DOMO estima que cada minuto se crean 571 nuevos sitios web. Con esa cantidad de información, puede ser difícil para los estudiantes distinguir un sitio con información confiable o no. Por ello dotar a los estudiantes de competencias sobre la calidad y fiabilidad de las fuentes de información les será de gran utilidad en su vida académica y profesional.

 

 

Los estudiantes de hoy no conocen un mundo sin Internet, pero eso no significa que sepan cómo pensar críticamente sobre lo que ven en línea. Julie Coiro, profesora asociada de educación de la Universidad de Rhode Island, escribió en una entrada del blog de Edutopia que los estudiantes de secundaria tienden a centrarse más en la relevancia que en la credibilidad. El tipo de autor y de publicación son de importancia limitada para los estudiantes, y si examinan estos elementos, no pueden explicar por qué eligieron ciertos sitios web. Coiro también observó problemas similares entre los estudiantes de secundaria y universitarios.

Coiro sugiere estrategias para ayudar a los estudiantes a evaluar efectivamente lo que ven en Internet, practicar la refutación de lo que hay en Internet y verificar la información. En otras palabras, convertirse en consumidores críticos de material en línea significa más que simplemente ver un sitio web. Requiere conocer cómo se puede calificar un contenido como de calidad y cómo juzgar lo que es buen material y lo que no lo es.

 

Identificar el buen contenido

Hay algunos controles necesarios para asegurar que el contenido en línea sea realmente creíble. Para ser considerado como tal, el contenido debe ser relevante para la cuestión que se estudia o investiga, estar actualizado con información que pueda ser verificada a través de otras fuentes, y respaldado por un autor o editor confiable, especialmente aquellos con más autoridad en la disciplina. También es importante detectar cualquier sesgo personal o comercial que se pueda derivar del contenido.

La mayoría de nosotros rehuimos de Wikipedia como recurso, pero la enciclopedia en línea establece sus propios estándares para un contenido confiable. Irónicamente, Wikipedia también desalienta al uso de las páginas de Wikipedia en sus normas de fiabilidad. Entre las fuentes que Wikipedia considera más dignas de crédito se encuentran las revistas científicas, los diarios académicos, los periódicos convencionales y los blogs de noticias escritos por los propios periodistas. Wikipedia sugiere además evitar el trabajo auto-publicado si no hay manera de verificar que el autor es un experto en el campo.

 

Aprender a utilizar los sitios web de manera eficaz

Es posible que los estudiantes no entiendan las diferencias de calidad entre los sitios web. Demostrar a los estudiantes cómo son los diferentes sitios web, y su propósito, les ayuda a ver cómo deben usar cada tipo de sitio. Los sitios web incluyen sitios personales, de interés especial, profesionales, de noticias y comerciales. Determinar las diferencias entre ellos también es una buena lección para identificar cualquier sesgo.

Los nombres de dominio son también un indicio de la credibilidad de un sitio web. Los sitios en los dominios .edu, .gov y .org se consideran confiables, pero aquellos con dominios .com y .net requieren un escrutinio más detallado. El examen de todos los elementos de la dirección web puede ayudar a los estudiantes a determinar la fiabilidad de una fuente. La Universidad George Mason ofrece el ejemplo del sitio web «http://www.gmu.edu/facstaff/policy/administrative/60.html», en el que cada parte de la dirección web ofrece una pista sobre el origen de la información del sitio.

Enseñar a los estudiantes buscar la «buena información» puede ayudarles a determinar el buen contenido en línea. Especialmente deben conocer los motores de búsqueda académicos, como Elsevier, Ebsco y otros, que contienen información revisada por expertos. Incluso las búsquedas en Google pueden ser más adecuadas cuando se utiliza la opción «Búsqueda Avanzada». Google también ofrece una Búsqueda de libros y una Búsqueda de artículos de investigación en Google Académico. En las bases de datos los estudiantes deben saber también utilizar eficazmente los operadores de búsqueda booleanos (AND, OR, NOT… «) para poder acotar un tema en particular.

 

Juzgar el contenido de manera efectiva

Los estudiantes deben considerar el propósito del proyecto y qué fuentes son valiosas en ese campo. Por ejemplo, sitios web como el OWL de Purdue o la Modern Language Association MLA pueden ser más valiosos para un artículo en inglés que un sitio web más comercial. Un buen contenido se atribuye típicamente a un autor en particular, excepto cuando organizaciones confiables como universidades, gobiernos, o medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales han publicado el material.

Es importante enseñar a los estudiantes cómo es el proceso de publicación contrastando los estándares de publicación de libros, revistas y periódicos con los de los sitios web, muchos de los cuales no siguen los mismos estándares rigurosos que sus contrapartes impresas. La discusión puede entonces girar hacia las recomendaciones que los estudiantes deben usar para evaluar el contenido.

La verificación cruzada de la información es una buena manera para que los estudiantes vean cuán confiable es el contenido en línea, y los anima a explorar otros contenidos y a evaluarlos en cuanto a su credibilidad. Si los estudiantes son capaces de encontrar la misma información en otro lugar, es probable que puedan probar que el contenido es preciso y fiable.

 

Creación de lecciones de contenido web

Hacer un proyecto de investigación en clase a partir de un ejercicio de credibilidad de un sitio web no sólo enseña a los estudiantes a determinar si la información en línea es de calidad, sino que también los involucra en un tema en particular. Esta es una excelente manera de introducir un concepto y a la vez enseñar habilidades de navegación en la web. Al hacerlo, los estudiantes aprenden a evaluar la información que encuentran al mismo tiempo que aprenden un poco de historia.

 

Comprender por qué es importante

Los estudiantes necesitarán evaluar el material en línea para acreditar su credibilidad. Gran parte de la búsqueda de este material se llevará a cabo en línea, lo que significa que tendrán que entender cuales son las evidencias que califican a un sitio web como confiable. Al mismo tiempo que desafía a los estudiantes a pensar críticamente sobre su tema y a determinar qué puntos son relevantes para su trabajo o investigación. Ser capaz de construir un argumento efectivo y relevante no sólo ayuda a los estudiantes en el trabajo académico futuro, sino que también les ayuda a ser más persuasivos y a comunicarse más claramente en otras áreas de sus vidas. Ya que poder identificar y seleccionar información confiable es útil para para su propia credibilidad personal y profesional.

 

 

8 de septiembre Día Internacional de la Alfabetización. Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad

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Con motivo, el 8 de septiembre, Día Internacional de la Alfabetización, InteRed recuerda a la comunidad internacional que el acceso a la educación es un derecho fundamental de todas las personas e imprescindible para su desarrollo, el de sus comunidades y sus países.

 

Según Naciones Unidas, 750 millones de personas adultas no saben leer ni escribir, de las cuales el 64% son mujeres; y más de 57 millones de niños y niñas no tienen acceso a la escolarización. Las condiciones de exclusión de mujeres y niñas están, en la mayoría de los casos, relacionadas directamente con la discriminación de género.

La República Democrática del Congo es el tercer país más pobre del mundo, donde la esperanza de vida no alcanza los 50 años, la mortalidad infantil se sitúa en un 19% y la tasa de escolarización en educación primaria es del 35%. En un país tan rico en recursos naturales, la educación primaria no es gratuita: el Estado dejó de garantizar la escolarización de niños y niñas hace más de 10 años. El coste de la educación básica está casi tan alto como la renta per cápita del país. Las condiciones de vida y de trabajo del profesorado son precarias y las infraestructuras escolares insuficientes para afrontar las necesidades escolares mínimas. Por eso en el Día Internacional de la Alfabetización, la ONG Intered quiere dar a conocer el testimonio de Dina, una niña de la República Democrática del Congo, que pertenece al 50% de la población infantil escolarizada del país.

La alfabetización es un derecho que ayuda a reducir la pobreza, aumenta las oportunidades económicas, la autonomía de las mujeres, fomenta la participación en la vida pública, la conciencia de la propia valía y mejora las perspectivas de vida de las personas y su dignidad.

La alfabetización forma parte del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, que propone a los gobiernos: “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todas las personas”. La meta consiste en lograr que de aquí a 2030 toda la juventud, y al menos una proporción alta de adultos, tanto hombres como mujeres, tengan competencias de lectura, escritura y aritmética.

 

Prácticas, políticas y problemas éticos relacionados con las bibliotecas y el análisis del aprendizaje

 

 

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Perry, Michael R. ; Briney, Kristen A. ; Goben, Abigail. «SPEC Kit 360: Learning Analytics» . ARL, 2018

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En este kit SPEC se examinan las prácticas actuales, las políticas y los problemas éticos relacionados con las bibliotecas y el análisis del aprendizaje. Se explora cómo las instituciones miembros de ARL intentan mantener un equilibrio entre la recopilación y la gestión de datos en apoyo de las iniciativas de análisis de aprendizaje y la atención a los compromisos éticos de la profesión. Con estos objetivos se busca responder a las siguientes cuestiones : ¿Cómo están planeando, adoptando y participando las bibliotecas académicas en iniciativas de análisis de aprendizaje ?; ¿Qué mecanismos usan para mantener la seguridad y privacidad de los datos? ¿Qué problemas éticos encuentran cuando participan en el análisis de aprendizaje?; ¿Cómo negocian y resuelven esos problemas? Incluye ejemplos de declaraciones y políticas de privacidad de la biblioteca, políticas de privacidad institucional y políticas de seguridad de datos.

Pensamiento crítico: Cómo mejorar su pensamiento crítico y habilidades para la resolución de problemas y evitar los 25 sesgos cognitivos en la toma de decisiones

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Lovell, S. (2018). [e-Book] Pensamiento crítico: Cómo mejorar su pensamiento crítico y habilidades para la resolución de problemas y evitar los 25 sesgos cognitivos en la toma de decisiones (Libro en Español/Critical Thinking), Kindle.

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Las habilidades de pensamiento crítico son esenciales en la nueva economía del conocimiento. Los empleos requieren cada vez más de habilidades intelectuales flexibles y la capacidad de analizar información y combinar diversas fuentes de conocimiento para resolver problemas. Pero la verdad es que, a pesar de que la demanda de pensamiento crítico está en aumento, las personas siguen tomando decisiones costosas a diario. Verá, la mayoría de las personas comete los mismos errores, tanto con su pensamiento como con su toma de decisiones. Incluso puede ser víctima de varios sesgos cognitivos… sin ni siquiera darse cuenta. Pero ahora, puede mantenerse informado con consejos de expertos, generalmente conocidos solo por los mejores encargados en la toma de decisiones, que maximizarán sus posibilidades de tomar las decisiones correctas en la escuela, trabajo, empresa o en situaciones familiares.

Elogio a la Lectura

 

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Estrada Montenegro, Eduardo. Elogio a la Lectura (Serie nº 1) Versión Kindle.  Editorial Gorki, 2015

Gratis en Amazon

Uno de los críticos literarios más famosos, Harold Bloom, ha hecho una elegía por el escaso hábito de la lectura en la época moderna y por el impacto de las nuevas tecnologías, y más recientemente, Nicholas Carr, en su libro, Superficiales, ha dicho que Internet no promueve la lectura reposada, porque es una tecnología de la distracción y que los usuarios se caracterizan el picoteo de la información. Leer libros, para muchos, será en el futuro cercano, un hábito que pocos practicarán, afirman los apocalípticos.

¿Para qué leer’?, se preguntan, si con consultar un buscador como Google, se tiene la información que se necesita al instante. De ahí que muchos pronostican que el libro impreso desaparecerá y que pasará a formar parte de las viejas tecnologías. Pero lo que debe preocuparnos no es si se leen libros impresos, sino que se lea, sin importar el formato. Lo determinante es que el conocimiento fluya, y el conocimiento fluye ahora a través de las nuevas tecnologías, bienvenido sea. Los programas de oficina (procesadores de texto, exploradores, aplicaciones para leer) desempeñan un gran papel en la lectura.

Si se analizan, por ejemplo, los procesadores de textos y diversas aplicaciones para leer libros digitales, se encontrarán una gran cantidad de comandos amigables que se han desarrollado para hacer de la lectura digital algo más agradable y placentero. ¿Cuál es el problema? Que los cursos de informática no están orientado a lo que denominamos los saberes necesarios, entre los cuales la lectura ocupa un papel esencial. Se enseña Informática, casi como enseñar mecanografía, si acaso se tiene la suerte de recibir un curso.

Igual fenómeno sucede con los móviles (celulares y tablas), no existen cursos reconocidos oficialmente o a nivel universitario que enseñen a optimizar el uso de esos artefactos letrados, y son muchos los usuarios que ven su utilidad solo para el correo electrónico y el chat, entre otros usos superfluos. Pero los móviles tienen aplicaciones para la lectura extraordinarios, que se deben estudiar y usar para el desarrollo de los nuevos lectores de la era digital.

Existen millones de libros en la Red en diferentes formatos, pero sólo un reducido grupo de lectores aprovecha sus bondades. Necesitan promover y difundir las nuevas herramientas de la lectura en la era digital, pero no sólo para optimizar el proceso lector, sino para desarrollar el hábito de leer y enseñar nuevas formas de mejorar la comprensión lectora. Necesitamos aprender a procesar esa información para su reutilización, para la investigación y la creación de nuevos textos. Pero no solo se debe promover la lectura de ficción o de la poesía, sino también de las ciencias, las técnicas y las matemáticas.

Desarrollar el hábito de la lectura tiene múltiples efectos, no sólo se logra ser un aprendiz autónomo, sino que también se desarrolla una forma particular de ver el mundo, mayor cultura, mejoría en el lenguaje, la escritura, y la capacidad de conversar y tener un pensamiento crítico. Claro, eso depende de si el lector tenga la suerte de encontrar obras y autores que despiertan en él una visión crítica de la realidad. Pero no una visión crítica unilateral como muchas corrientes de pensamiento extremo, sino una crítica incluso para lo que consideramos verdadero para nosotros mismos, una visión crítica para nuestros constructos.

La universidad que promueva la lectura o cualquier otra entidad, como las empresas, experimentarán grandes ahorros en gastos de capacitación no solo de los alumnos, sino también de los profesores y personal universitario. Lo mismo para las empresas, pues en la medida en que se desarrollan nuevos lectores, si se logra gestionar en forma colectiva ese conocimiento, significará un pensamiento más creativo para las entidades que promuevan la cultura de la lectura. El hábito de la lectura es una competencia, una competencia que tiene impactos culturales y científicos difíciles de medir, pero lamentablemente, no se ve así

Declaración de la IFLA sobre la educación y la alfabetización en materia de derecho de autor.

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IFLA Releases Statement on Copyright Education and Copyright Literacy. The Hague: IFLA, 2018

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Más noticias sobre  Derechos de autor y  Legislación,

Con el fin de explicar el concepto de alfabetización en materia de derecho de autor, su importancia en la labor de las bibliotecas y formular recomendaciones a las principales partes interesadas, la IFLA ha publicado una declaración sobre la educación y la alfabetización en materia de derecho de autor.

Tener conocimientos básicos sobre el derecho de autor es tener un conocimiento suficiente del derecho de autor para poder tomar decisiones bien informadas sobre cómo utilizar materiales protegidos por el derecho de autor. Incluye la comprensión de la estructura, el funcionamiento y las implicaciones del sistema de derechos de autor, a medida que evolucionan las leyes, las prácticas y las expectativas de los usuarios. La educación sobre el derecho de autor es el proceso de desarrollar y actualizar los conocimientos sobre el derecho de autor.

En el trabajo de muchos bibliotecarios se aborda regularmente el tema del derecho de autor. Desde las bibliotecas públicas hasta las especializadas y de investigación, surgen preguntas sobre el préstamo, el depósito legal, la accesibilidad, la preservación y muchas más actividades. Además, los bibliotecarios se están convirtiendo cada vez más en un punto de referencia para los usuarios de las bibliotecas, los profesores y muchos otros que buscan aclaraciones sobre cuestiones relacionadas con el derecho de autor.

Tanto para llevar a cabo sus propias funciones y deberes como para apoyar a sus colegas y usuarios de la manera más eficaz posible, es necesario aumentar los conocimientos sobre el derecho de autor en la profesión.

Recomendaciones

Sobre la base de lo que antecede, la IFLA formula las siguientes recomendaciones a los gobiernos, las bibliotecas, las asociaciones de bibliotecas y los educadores bibliotecarios:

Los gobiernos (y las organizaciones intergubernamentales, cuando proceda) deberían:

  • Establecer limitaciones a la responsabilidad de los bibliotecarios y otros trabajadores de la información, tanto cuando actúen de buena fe con fines bibliotecarios como cuando apoyen las actividades de sus usuarios. Este paso dará a los bibliotecarios una mayor confianza en la aplicación de la ley.
  • Velar por que los programas de educación sobre derecho de autor patrocinados por los gobiernos, tanto para los bibliotecarios como para el público en general, presten la debida atención a las excepciones, limitaciones y otros derechos de los usuarios. Dichos programas deberían centrarse en lo que los usuarios pueden hacer, y no en lo que no pueden hacer, a fin de evitar crear temor o preocupación al utilizar materiales protegidos por derechos de autor. El dinero público debería apoyar campañas que identifiquen tanto los derechos de los titulares de derechos como las oportunidades para los usuarios.
  • A más largo plazo, velar por que la legislación sobre derecho de autor establezca un marco sencillo y fácil de aplicar de limitaciones y excepciones que permita a las bibliotecas cumplir su misión y sus mandatos, y ayudar a los usuarios de las bibliotecas a comprender el uso adecuado de los contenidos protegidos por derecho de autor, en particular mediante guías sencillas y específicas.

Las bibliotecas deberían:

  • Cumplir con la legislación vigente, respetando los intereses legítimos de los titulares de los derechos, maximizar el acceso a la información y la preservación de sus colecciones.
  • Reconocer y valorar el desarrollo y la actualización de los conocimientos sobre derecho de autor entre el personal.
  • Participar y aprovechar todas las oportunidades para garantizar que las políticas y prácticas institucionales relacionadas con el derecho de autor faciliten el acceso a la información, dentro de los límites de la ley.
  • De acuerdo con el Código de Ética para Bibliotecarios y Otros Trabajadores de la Información de la IFLA, abogar por excepciones y limitaciones más estrictas con el fin de maximizar el acceso a la información.
  • Ofrecer talleres y capacitación para el personal y los usuarios sobre el derecho de autor y cuestiones conexas, especialmente cuando se enmiendan las leyes.
  • Asegurarse de que todo el personal bibliotecario profesional tenga un conocimiento básico de la legislación sobre derecho de autor y considerar la posibilidad de designar a un bibliotecario especializado en derecho de autor, por ejemplo en relación con cuestiones de derecho de autor en otras jurisdicciones.

Las asociaciones de bibliotecas deberían:

  • Velar por que los profesionales de las bibliotecas, en colaboración con los educadores bibliotecarios, incluyendo programas de alfabetización en materia de derecho de autor en sus competencias, y estudiar las posibilidades de proporcionar directrices o certificaciones.
  • Abogar por excepciones y limitaciones más fuertes para maximizar el acceso a la información.
  • Actuar como foros para el intercambio de conocimientos especializados y mejores prácticas a fin de mejorar la calidad de la educación en materia de derecho de autor y, en la medida de lo posible, elaborar guías prácticas sobre la alfabetización en materia de derecho de autor para los profesionales, así como talleres y conferencias.
  • Recopilar y publicar datos empíricos sobre iniciativas de alfabetización en materia de derecho de autor, tanto para la formación inicial como en el empleo, a fin de garantizar la mejora continua de los programas de educación en materia de derecho de autor. Esos datos también servirán de apoyo a las actividades de promoción.

Los educadores de bibliotecas deberían:

  • Velar por que el programa de estudios abarque adecuadamente el derecho de autor a fin de abordar los temas esenciales para la labor de las bibliotecas (incluido el contexto nacional e internacional, según proceda). Esta educación y formación debe reflejar el contexto en el que los estudiantes aplicarán los conocimientos, centrarse también en los derechos positivos (como la extracción de textos y datos o el uso leal, cuando proceda) y, además, podría considerar otras cuestiones jurídicas, como la privacidad y la responsabilidad.
  • Colaborar con las asociaciones profesionales pertinentes para garantizar que la inclusión en los planes de estudios de la alfabetización en materia de derecho de autor sea un requisito para la acreditación.

 

Aprobado por el Comité Ejecutivo de la IFLA, 20 de agosto de 2018

 

“Abuelas y Abuelos Lee Cuentos”, un programa para promover la lectura en los niños y reforzar los lazos intergeneracionales

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“Abuelas, lee cuentos”, un programa nacional apoyado por el Ministerio de Educación y  Ciencia de Argentina dependiente del programa nacional de Lectura con la colaboración de la Fundación Mempo Giardinelli y la obra social nacional de jubilados y pensionados orientado a que los abuelos participen de manera activa y enriquecedora, recuperando el momento del cuento leyéndoles libros a los niños. El programa, además de recuperar el hábito de la lectura pretende reforzar los rasgos intergeneracionales.

Hay que destacar que el rasgo principal de este programa es que se trata de abuelos y abuelas lectoras, no de narradores orales. Esto significa que toda la actividad gira en torno al libro como soporte. Se trata del proyecto por el cual abuelos leen libros a niños en establecimientos escolares e instituciones publicas.

Esta acción reviste un carácter participativo e integrador, en el que pueden participar todas aquellas personas que tengan ganas de leer, de compartir, y es voluntario porque no implica remuneración por la tarea,  lo que requiere solo disponer de un tiempo libre para dedicarlo a leer. Cualquier abuelo que lo desee se puede inscribir al programa en cualquier Centro de Jubilados.

El Plan Nacional de Lectura provee de libros a los abuelos, los cuales están especialmente diseñados para los niños. Las obras incluyen una selección de cuentos divididos en tres franjas de edades y realizados por autores como Carlos Silveyra, Laura Devetach, Heve Solves, Graciela Repún y Graciela Bialet (de 5 a 7 años); Silvia Shujer, Gustavo Roldán, Luís María Pescetti, Iris Rivera, María Teresa Andruetto y Cecilia Pisos (de 8 a 10 años); y Ema Wolf, Ricardo Mariño, Elsa Bornemann, Marcelo Birmajen y Mempo Giardinelli (de 11 a 14 años).

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¿Cómo desarrollar un taller de Alfabetización en Salud?

 

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Building the Case for Health Literacy: Proceedings of a Workshop. National Academy of Sciences, 2018

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La alfabetización en salud ha demostrado ser efectiva para contribuir al objetivo cuádruple de mejorar la salud de las comunidades, brindar mejor atención, brindar atención asequible y mejorar la experiencia del equipo de atención médica, la Mesa Redonda sobre Alfabetización en Salud estableció un comité ad hoc para planificar y conducir un taller público sobre cómo llevar a cabo la alfabetización en salud. Durante este taller público de 1 día, se presentó un trabajo encargado . El taller incluyó presentaciones y debates sobre cuestiones relacionadas con el efecto de las intervenciones de alfabetización en salud sobre la salud y los costos de la atención médica, la calidad, los comportamientos, los resultados y otras áreas.

El bibliotecario como formador

 

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Las tareas que desarrollamos los profesionales de las bibliotecas están cambiando a medida que avanzamos en la sociedad del conocimiento, parece lógico que en una sociedad denominada de la información, aquellas profesiones que trabajan directamente con información han de estar llamadas a jugar un papel relevante como expertos en el manejo y conocimiento de los canales y flujos de información; unido a que con la llegada de los nuevos formatos y la multiplicidad de canales de información que van más allá del espacio físico de la biblioteca, cualquier ciudadano necesita disponer de las competencias y habilidades necesarias para desenvolverse con soltura suficiente en el manejo de información para de ese modo aprovechar todas las oportunidades que le ofrecen los medios digitales y la sociedad del conocimiento.

De este modo, el papel del especialista en información es ahora más importante que nunca, pues las personas necesitan ser adecuadamente instruidas para enfrentar los desafíos que plantean las nuevas necesidades de información con el objetivo de desarrollar el conocimiento y las habilidades que serán de utilidad para el resto de sus vida en un mundo cada vez más complejo tecnológicamente. En este contexto cualquier persona debe ser competente en encontrar información, organizarla, analizarla y usarla de manera ética. En este sentido los bibliotecarios como especialistas en el acceso, organización y uso de información estamos en una situación optima para convertirnos en instructores en la transmisión de estas competencias, ayudando a nuestros conciudadanos en la integración de habilidades de pensamiento crítico y aquellas relativas a dotar a las personas de las capacidades necesarias para participar activamente en el proceso de construcción de conocimiento.

En este sentido, nuestro papel como especialistas de la información está yendo más allá del de ser capaces de localizar una información relevante para un tema particular o área temática. El conocimiento que el bibliotecario puede proporcionar sobre habilidades de información genera importantes beneficios sociales, y es además una excelente oportunidad para que la sociedad cambie la percepción de lo qué es y qué hace un bibliotecario, convirtiéndose de este modo en un socio colaborativo para cualquier ciudadano.

Un aspecto esencial en este sentido es la asunción por parte del profesional de un importante posicionamiento como líder y menor social, este cambio se verá favorecido  con la implementación del un enfoque del profesional como formador y su orientación hacia el aprendizaje, ya que el aprendizaje proporciona la base sobre la cual construir los diversos otros roles. De este modo a través del desarrollo de estas actividades nos estamos convirtiendo en líderes efectivos, simplemente eligiendo ser instructores. Para ello los bibliotecarios debemos tener una visión clara de nuestra misión y la capacidad de articular y demostrar la importancia de nuestro papel para fortalecer las capacidades de los individuos, y por ende de nuestras comunidades. Ello implica ser dinámico, evolutivo, proactivo, creativo e innovador.

La forma en que pensamos acerca de la educación y nuestro enfoque de la enseñanza está evolucionando continuamente, y nuestras bibliotecas también están llevando a cabo una evolución paralela. Vivimos en un momento propicio que invita a que los profesionales participemos activa y colaborativamente en la formación y dotación de competencias de nuestra próxima generación. Las bibliotecas ya no son únicamente espacios polvorientos y silenciosos donde la función principal es almacenar y catalogar libros. Las bibliotecas de hoy en día se están convirtiendo en espacios vibrantes para la búsqueda de información, para compartir, crear y comunicar nuevos aprendizajes. En las que el profesionales, además de ocuparse las tareas tradicionales se implican en apoyar, conectar y colaborar con las personas en los nuevos entornos educativos.

Así, los bibliotecarios del siglo XXI todavía somos parte de la esencia de la profesión que se esfuerza en recomendar el libro adecuado a la persona adecuada, pero también somos entusiastas, expertos en el conocimiento y comunicadores vocacionales comprometidos con nuestras comunidades.De esta manera, el reposicionamiento del profesional de la biblioteca como un recurso educativo para una comunidad más interconectada describe con mayor precisión el trabajo del profesional de la biblioteca de la actualidad. No se trata de sustituir moños y gafas por pelo teñido de rosa y tatuajes; se trata de demostrar que los profesionales de la biblioteca sirven a sus comunidades ayudando y formando a los usuarios en todos aquellos aspectos que necesitan. Esta distinción es importante porque destaca el valor de los profesionales de la biblioteca, siendo la mejor de las manera de asegurar nuestra viabilidad futura. Apelar a los intereses de aquellos que disfrutan de trabajar con la gente resolviendo problemas futuros y cotidianos, diseñando nuevos enfoques innovadores y desafiantes será crucial para el futuro de la profesión.