
Puedo ser bibliotecaria



Las tareas que desarrollamos los profesionales de las bibliotecas están cambiando a medida que avanzamos en la sociedad del conocimiento, parece lógico que en una sociedad denominada de la información, aquellas profesiones que trabajan directamente con información han de estar llamadas a jugar un papel relevante como expertos en el manejo y conocimiento de los canales y flujos de información; unido a que con la llegada de los nuevos formatos y la multiplicidad de canales de información que van más allá del espacio físico de la biblioteca, cualquier ciudadano necesita disponer de las competencias y habilidades necesarias para desenvolverse con soltura suficiente en el manejo de información para de ese modo aprovechar todas las oportunidades que le ofrecen los medios digitales y la sociedad del conocimiento.
De este modo, el papel del especialista en información es ahora más importante que nunca, pues las personas necesitan ser adecuadamente instruidas para enfrentar los desafíos que plantean las nuevas necesidades de información con el objetivo de desarrollar el conocimiento y las habilidades que serán de utilidad para el resto de sus vida en un mundo cada vez más complejo tecnológicamente. En este contexto cualquier persona debe ser competente en encontrar información, organizarla, analizarla y usarla de manera ética. En este sentido los bibliotecarios como especialistas en el acceso, organización y uso de información estamos en una situación optima para convertirnos en instructores en la transmisión de estas competencias, ayudando a nuestros conciudadanos en la integración de habilidades de pensamiento crítico y aquellas relativas a dotar a las personas de las capacidades necesarias para participar activamente en el proceso de construcción de conocimiento.
En este sentido, nuestro papel como especialistas de la información está yendo más allá del de ser capaces de localizar una información relevante para un tema particular o área temática. El conocimiento que el bibliotecario puede proporcionar sobre habilidades de información genera importantes beneficios sociales, y es además una excelente oportunidad para que la sociedad cambie la percepción de lo qué es y qué hace un bibliotecario, convirtiéndose de este modo en un socio colaborativo para cualquier ciudadano.
Un aspecto esencial en este sentido es la asunción por parte del profesional de un importante posicionamiento como líder y menor social, este cambio se verá favorecido con la implementación del un enfoque del profesional como formador y su orientación hacia el aprendizaje, ya que el aprendizaje proporciona la base sobre la cual construir los diversos otros roles. De este modo a través del desarrollo de estas actividades nos estamos convirtiendo en líderes efectivos, simplemente eligiendo ser instructores. Para ello los bibliotecarios debemos tener una visión clara de nuestra misión y la capacidad de articular y demostrar la importancia de nuestro papel para fortalecer las capacidades de los individuos, y por ende de nuestras comunidades. Ello implica ser dinámico, evolutivo, proactivo, creativo e innovador.
La forma en que pensamos acerca de la educación y nuestro enfoque de la enseñanza está evolucionando continuamente, y nuestras bibliotecas también están llevando a cabo una evolución paralela. Vivimos en un momento propicio que invita a que los profesionales participemos activa y colaborativamente en la formación y dotación de competencias de nuestra próxima generación. Las bibliotecas ya no son únicamente espacios polvorientos y silenciosos donde la función principal es almacenar y catalogar libros. Las bibliotecas de hoy en día se están convirtiendo en espacios vibrantes para la búsqueda de información, para compartir, crear y comunicar nuevos aprendizajes. En las que el profesionales, además de ocuparse las tareas tradicionales se implican en apoyar, conectar y colaborar con las personas en los nuevos entornos educativos.
Así, los bibliotecarios del siglo XXI todavía somos parte de la esencia de la profesión que se esfuerza en recomendar el libro adecuado a la persona adecuada, pero también somos entusiastas, expertos en el conocimiento y comunicadores vocacionales comprometidos con nuestras comunidades.De esta manera, el reposicionamiento del profesional de la biblioteca como un recurso educativo para una comunidad más interconectada describe con mayor precisión el trabajo del profesional de la biblioteca de la actualidad. No se trata de sustituir moños y gafas por pelo teñido de rosa y tatuajes; se trata de demostrar que los profesionales de la biblioteca sirven a sus comunidades ayudando y formando a los usuarios en todos aquellos aspectos que necesitan. Esta distinción es importante porque destaca el valor de los profesionales de la biblioteca, siendo la mejor de las manera de asegurar nuestra viabilidad futura. Apelar a los intereses de aquellos que disfrutan de trabajar con la gente resolviendo problemas futuros y cotidianos, diseñando nuevos enfoques innovadores y desafiantes será crucial para el futuro de la profesión.

«Finding a Book When You’ve Forgotten Its Title»
Puede ser difícil recordar el título y el autor de un libro que leíste hace mucho tiempo, aunque fuera un libro muy importante para ti. La ficción se cataloga por autor y título, no por tema o línea argumental, lo que dificulta la identificación de los libros sólo por su argumento.
Los lectores a menudo piden ayuda a los bibliotecarios para encontrar este tipo de libros. Y no podemos descifrar el misterio siempre, pero tenemos algunos trucos para ayudar a encontrar la respuesta.
Primero, anote todo lo que pueda recordar sobre el libro, la trama, los nombres de los personajes, el período de tiempo en el que el libro pudo haber sido publicado, el género, etc. Todos estos detalles son claves para identificar el título y el autor del libro.
Los recursos en línea pueden ayudar a buscar un libro medio recordado, incluso si todo lo que tienes es una línea argumental básica. Buscar por por ti mismo es un buen punto de partida; puedes hacer una petición en una lista de correo o en un foro de discusión, donde alguien podría reconocerlo.
Antes de comenzar
Prueba Google! Escribe todo lo que puedas recordar sobre el libro – como «libro ilustrado rabino animales consejo yiddish» – y comprueba los resultados. (Ese es un ejemplo de la vida real de un libro que un usuario estaba pidiendo: It Could Always Be Worse por Margot Zemach.)
También puedes intentar buscar en Google un detalle clave que recuerdes de un libro. Uno de nuestros bibliotecarios resolvió el misterio de un libro buscando «USS You-Know-Who» – el nombre de un barco en la historia que recordaba por casualidad. (Otro ejemplo de la vida real: She Flew No Flags de Joan Manley.)
Crowdsourcing
What’s the Name of That Book?
Un grupo de Goodreads para encontrar libros que no recordamos con miles de preguntas y respuestas.
Name That Book
Un grupo LibraryThing, muchos de los cuales son bibliotecarios o personas cercanas a la biblioteca – que ayudan a resolver los misterios de los libros a través de discusiones.
Fiction_L listserv
Permite buscar en extensos archivos (1996-2016 o 2016-presente) con preguntas respondidas por una intensa comunidad de lectores, o suscríbete y publique una nueva. También puede navegar por las listas de libros organizadas por tema, configuración, carácter, etc.
Reddit’s whatsthatbook thread
Un hilo casi interminable de usuarios tratando de ayudar a otros usuarios a recordar títulos de libros, incluyendo varios libros solicitados con frecuencia. Especialmente bueno para la ciencia ficción y la fantasía.
«Stump the Bookseller» blog
Una librería independiente en Ohio que mantiene extensos archivos en los que se pueden hacer búsquedas y que ofrece un servicio con ayuda personalizada por 4 dólares. En este sitio hay muchos libros para niños.
Big Book Search
Si sólo puede recordar el aspecto de la portada, prueba esta herramienta de búsqueda de cubiertas.
Bases de datos de la biblioteca (inicie sesión con su tarjeta de la biblioteca)
Más Sugerencias
Prueba alguna estrategias de búsqueda en Half-Remembered Children’s Books .
Si puede recordar sólo una palabra, utiliza la función de búsqueda en Goodreads o Library Thing para encontrar largas listas de títulos con una palabra en particular.
Las listas de Goodreads de títulos que los lectores han archivado en categorías únicas, como las profesiones de los autores o periodos por décadas de publicación, que también son útiles.
Para los libros recientemente publicados, las reseñas de Booklist Online se desglosan por género detallado.
Cómo seguir adelante
A veces, simplemente no va a suceder, y no puedes encontrar ese libro elusivo que has estado buscando. Aquí hay algunas maneras de encontrar más…
Consulte las recommendations de expertos en libros aquí en la NYPL. Ofrecen sugerencias a través de entradas de blog, el buscador de libros de Staff Picks book finder, The Librarian Is In podcast, y mucho más.
Si quieres una recomendación personalizada, busca en Twitter el servicio de la NYPL o rellena el formulario de correo electrónico What Should I Read Next? email

The Crack Squad of Librarians Who Track Down Half-Forgotten Books
Reuniting stumped readers with the books from the edges of their memories. Atlas Obscura por jessica leigh hester 06 de agosto de 2018
Antes de que cada uno de nosotros tuviéramos una pequeña y parpadeante enciclopedia delante nuestra, teníamos bibliotecarios, y ellos aún hoy en día todavía siguen siendo expertos en encontrar las respuestas a preguntas difíciles que a veces no encontramos fácilmente en Internet. A través del portal Ask NYPL, un servicio telefónico y de mensajes de texto con décadas de antigüedad de la Biblioteca Pública de Nueva York, el personal recibe peticiones de todo tipo, desde preguntas sobre la vida sexual del Papa hasta que significa soñar con ser perseguido por elefantes. El personal de la biblioteca son genios en la investigación a la hora de localizar un libro en concreto u otra información. La sensación de misterio en su trabajo surge cuando la gente se acerca a ellos con preguntas vagas y detalles irregulares, especialmente cuando están buscando libros, pero no recuerdan a los autores o títulos.
La alfombra es de color caqui, las luces amarillas, las paredes de un beige de agua. El laboratorio de computación del sótano en el centro de Manhattan no tiene mucho ambiente. Pero en él, 20 bibliotecarios de la Biblioteca Pública de Nueva York estan sentados en la sala, y están allí para descifrar los misterios. Sus herramientas son una pizarra, un marcador, una serie de pantallas y una campana metálica del tipo de las que se encuentran en un escritorio del vestíbulo de un hotel. Cada vez que suena la campana significaba que se resuelto una cuestión plateada por un usuario.
Hace unos años, el personal de la División de Servicios al Lector de la Biblioteca Pública de Nueva York redactó un artículo en un blog titulado cómo localizar un libro cuando no nos acordamos del título. Este post platea hacer un seguimiento para localizar un libro concreto del que sólo recordamos algunos detalles, en el que la bibliotecaria de servicios al lector Gwen Glazer recomendaba recursos bibliotecarios y un número de otras estrategias (entre ellas están los grupos de Goodreads, un hilo de Reddit llamado whatsthatbook, y un librero independiente en Ohio que busca un libro a alguien (por una cuota de 4 dólares). Gracias a Google cuando alguien escribe “cómo encontrar un libro”, muchas personas llegan a esa publicación, y con frecuencia escriben sobre sus interminables rompecabezas para encontrar un libro determinado en la sección de comentarios. Los mensajes ahora se cuentan por miles. Glazer dice que a menudo llega al trabajo y encuentra 10 nuevas solicitudes de títulos que la gente quiere encontrar para volver a leerlos.
Para resolver estos pequeños misterios, Glazer ha reunido recientemente a un equipo de detectives de todas las suscursales: Chatham Square, en Chinatown; el Jefferson Market, en Greenwich Village; la Andrew Heiskell Braille and Talking Book Library, cerca del Flatiron Building; y Mulberry Street, en Nolita. A la hora del almuerzo de un miércoles reciente, se reunieron en el laboratorio de computación de las oficinas de la biblioteca, al otro lado de la calle del espectacular edificio Stephen A. Schwarzman (la sucursal principal), para comer galletas caseras de romero y pan de manzana, zanahoria y calabacín casero, mientras hacían ruido en sus teclados. Otros miembros del equipo participaron remotamente. El hackathon de “Title Quest” estaba en marcha
Los lectores querían ayuda con todo tipo de libros. Una historia sobre un dragón que recluta a una niña como su aprendiz, y también le gusta el queso. Uno sobre un niño llamado Wurm (» Deletreado con una ‘u’ y no una ‘o’ «, agregó el lector que hizo la pregunta), que hace un juego de computadora en su dormitorio universitario. O uno sobre identidad equivocada, amor que salió mal, y asuntos tórridos y matrimonios infelices, ambientado alrededor de 1900. (Este despertó el interés de otros lectores: «No tengo idea de cuál es el nombre de este libro, pero si alguien responde con el correcto ¿Podría enviarme un correo electrónico, ya que parece algo que realmente me gustaría leer? «, otra respuesta comentó.» ¿Era bueno? «)
El primer caso se resolvió en pocos minutos, por cortesía de un empleado que reconoció la trama de Behold the Dreamers 2017 de Imbolo Mbue. La habitación se llenó de un puñado de aplausos y un entusiasta toque de la campana de hotel. Alguien hizo una marca de almohadilla en la pizarra de borrado ¡Caso resuelto!. Los empleados estaban en la zona, murmurando en voz baja entre si. «Hay muchos misterios de asesinatos sobre parientes ricos», murmuró una persona, desplazándose a través de una lista. «Asesinos en serie …». Luego, la habitación volvió a estar bastante silencioso, hasta el siguiente toque de campana.
Glazer y compañía buscaron nombres propios, ubicaciones, palabras clave y otros términos potenciales. Hay una base de datos llamada «Bigbook search» donde puedes buscar por autor o palabra clave y ver las cubiertas, pero no siempre es útil, ya que los diseños de las cubiertas cambian con el tiempo y las ediciones también. Además, los recuerdos de los lectores no siempre son confiables en primer término. «Tienes que saber que al menos un detalle del que alguien está seguro no está bien», dijo Stephanie Anderson, directora asistente de selección y pedidos. Buscar en bases de datos también puede ser un poco complejo, dijo Rhonda Evans, una bibliotecaria de recursos electrónicos en el Edificio Schwarzman, porque los metadatos de una entrada en la base de datos se ingresan manualmente y pueden ser bastante subjetivos En una base de datos, por ejemplo, buscar «integración» devolverá una lista diferente de la que obtendría si buscara «desegregación». «Las palabras que creemos que significan lo mismo pueden arrojar resultados totalmente diferentes», dice Evans.
Glazer estaba tras la historia del usuario que pidió el título del libro cuyo protagonista era un niño llamado «Wurm» (gusano, larva). La publicación estaba llena de detalles sorprendentes y útiles: ¿el peticionario pensó que tenía algo que ver con la arena? Glazer comenzó a buscar NoveList (una base de datos disponible para uso dentro de la biblioteca), pero no encontró nada concreto: encontró muchas novelas de fantasía y libros ilustrados. «Aquí es donde los bibliotecarios se hacen bibliotecarios», dijo Glazer. Ella ajustó la búsqueda, marcando las casillas de «adolescente» y «ficción», pero tampoco encontró nada. «Ahora voy directo a Google», dijo. llegó a una página de Reddit y tomó aliento. «¡Creo que podremos conseguirlo! «. Ella siguió buscando, leyendo posibles entradas relacionadas con un niño llamado Wurm, y efectivamente lo logró, era The Gadget Factor , una novela para jóvenes de 1985 de Sandy Landsman.
A lo largo de la tarde, el personal rastreó 48 títulos, pero no siempre consiguieron su objetivo. Lynn Lobash, gerente de servicios de lectura comentó que el porcentaje de aciertos para dar con un libro que alguien recuerda vagamente es del 85 por ciento. Ella esperaba que eso sea suficiente para reunir a alguien con un libro perdido hace mucho tiempo que desea volver a tener en sus manos y leerlo.

Ray Bradbury – The Illustrated Man with a Heart for Libraries. Schii.org, 2018
Bradbury nunca asistió a la universidad. En 1938 se graduó en Los Angeles High School. ¡En el mismo año Bradbury publicó su primera historia en la revista Imagination !
«Las bibliotecas me criaron. No creo en colegios y universidades. Creo en las bibliotecas porque la mayoría de los estudiantes no tienen dinero. Cuando me gradué de la escuela secundaria, fue durante la Depresión y no teníamos dinero. No podía ir a la universidad, así que fui a la biblioteca tres días a la semana durante 10 años »
. Ray Bradbury, 2009
Cuando sus cuentos resultaron ser exitosos, tomó la carrera de escritor independiente y escribió inicialmente para periódicos y revistas. También fue en una biblioteca donde escribió una de sus novelas más famosas y una de las novelas distópicas más influyentes de todos los tiempos, ‘Fahrenheit 451’ . La creación del libro costó un total de 9.80 dólares debido a las tarifas de alquiler de las máquinas de escribir en la biblioteca . Esta novela se vendió más de 5 millones de veces y, aunque se publicó hace 60 años, su alarmante historia sigue siendo muy relevante y, por lo tanto, es una obra importante leída por estudiantes de secundaria y adultos de todo el mundo.
En la novela, los libros son considerados como la razón principal para el pensamiento y la actuación que no es compatible con el sistema. El trabajo del departamento de bomberos es rastrear y destruir los libros. Los libros se queman en el acto. Perros mecánicos ayudan a encontrar los libros. Las máquinas cazan a los dueños de libros y enemigos públicos y los capturan o los matan. El protagonista de la novela es el bombero de 30 años Guy Montag , quien inicialmente parece trabajar sin críticas a este sistema, pero esconde en secreto algunos libros robados en su casa. A través de Clarisse, de 17 años, aprende el arte de las palabras, el valor del pensamiento libre y la belleza de la naturaleza. Clarisse le pregunta si está contento, lo que finalmente hace que Montag empiece a pensar …
«Un libro es un arma cargada en la casa de al lado»
Ray Bradbury, Fahrenheidt 451 (1953)
‘Fahrenheit 451’ podría haber sido su novela más exitosa, pero ‘ The Martian Chronicles’ fue la primera que pudo publicar. Bradbury descubrió tempranamente su amor por las historias cortas y escribió piezas brillantes como ‘All Summer in Day’ o ‘The Flying Machine’ . Cuando llegó a Nueva York, tratando de publicar algunas de sus novelas, fue rechazado en su mayoría porque los editores estaban buscando novelas. . La historia discute la colonización humana del planeta Marte y su conflicto con los marcianos nativos. Las Crónicas marcianas llama la atención sobre los peligros que pueden ocurrir y han ocurrido cuando se unen diferentes culturas. Más allá del nivel representativo, la obra muestra numerosas referencias alegóricas y simbólicas y finalmente representa los abismos del comportamiento humano, la desesperanza del anhelo y la voluntad de los «ciudadanos de la tierra» en imágenes en parte bizarras y en parte opresivas. Los marcianos parecen ser más una imagen especular del hombre más que una especie sustancialmente diferente. Emergen poco como seres que piensan independientemente, están bastante marginados por las figuras del problema humano como protagonistas. Entonces la novela es una novela sobre personas. El libro ganó una gran reputación y fue adaptado en películas, óperas y programas de radio.
«Comenzaron controlando libros de dibujos animados y luego libros de detectives y, por supuesto, películas, de una forma u otra, de un grupo u otro, prejuicios políticos, prejuicios religiosos, presiones sindicales; siempre había una minoría temerosa de algo, y una gran mayoría temerosa de la oscuridad, temerosa del futuro, temerosa del pasado, temerosa del presente, temerosa de sí misma y de sí misma »
. Ray Bradbury, The Martian Chronicles, Usher II (1950)
The Illustrated Man es una colección de 1951 de dieciocho cuentos de ciencia ficción que se relacionan vagamente de forma narrativa con una historia marco no muy elaborada, que consta de un prólogo, unos pocos pasajes intermedios y un breve epílogo. El libro se considera como un punto culminante en el trabajo del autor, así como un hito dentro de la ciencia ficción, ya que ejemplifica el alejamiento de la descripción técnico-científicamente orientada y el cambio a la literatura poética de ciencia ficción.
El hecho de que Ray Bradbury con sus muchas novelas publicadas, y sus numerosas colecciones e historias cortas hayan dado forma a nuestra sociedad es innegable. Fue una gran influencia para Steven Spielberg , Steven King y el autor Neil Gaiman , quien lo homenajeó después de su fallecimiento en junio de 2012 y fue capaz de abrir la mente y la creatividad de cada uno que leyó sus obras.
Debido a sus positivas experiencias juveniles con libros y bibliotecas, Bradbury también participó en el mantenimiento de bibliotecas públicas a una edad avanzada, especialmente en las bibliotecas públicas del condado de Ventura, por ejemplo a través de eventos de recaudación de fondos y discusiones regulares con niños en bibliotecas. Ray Bradbury murió en Los Angeles, California, el 5 de junio de 2012, a la edad de 91 años, después de una larga enfermedad.
En el motor de búsqueda académico de Yovisto puedes ver al propio Ray Bradbury en un video que habla sobre su vida y su amor por escribir en «Telling the Truth», el discurso principal de The Sixth Annual Writer`s Symposium by the Sea en la Universidad de San Diego.

En un articulo de JStor, Daily, Livia Gershon profundiza en la época en que ser bibliotecaria era considerado demasiado peligroso para las mujeres.A fines del siglo XIX, la mayor parte de los bibliotecarios eran mujeres. Expertos como Melvil Dewey predijeron que sufrirían problemas de salud, tensión y otras enfermedades.
Más sobre Mujeres,
A medida que la nación se urbanizaba en la segunda mitad del siglo, McReynolds escribe, «los hombres de clase alta y media optaron cada vez más por el trabajo comercial. Sus esposas, mientras tanto, permanecían en sus hogares, que se estaban convirtiendo en lugares de consumo, en lugar de ser lugares de producción. Los bienes confeccionados, y los sirvientes, convirtieron la ociosidad femenina en un símbolo de estatus. Irónicamente, mientras que a un hombre se le juzgaba positivamente por su arduo trabajo, adquiría más estatus en función del tiempo libre que disfrutaba su mujer«, escribe McReynolds.
En este contexto, incluso la incapacidad física para trabajar, debido a trastornos nerviosos o trastornos femeninos, se consideraba algo «glamuroso». Como dice McReynolds: «Padecer de los nervios se convirtió en sinónimo de la mujer mimada y la imagen popular de ella se convirtió en la de la belleza exhausta postrada en su diván«.
Pero incluso entre las clases privilegiadas, no todas las mujeres tenían la opción de permanecer ociosas. En 1860, los cambios demográficos habían creado un grave desequilibrio entre los géneros en la población del noreste, especialmente en las zonas urbanas. Eso significaba que algunas mujeres no se casaban, y muchas de ese grupo no tenían dinero familiar para toda la vida. Para muchas mujeres en esta situación, convertirse en bibliotecaria parecía una buena opción. Además, los administradores de las bibliotecas estaban entusiasmados con la mano de obra barata y educada que podían encontrar entre las graduadas universitarias, que por otra parte, era una forma de empleo remunerado para una dama, ya que implicaba poco esfuerzo físico. Sin embargo, para muchos victorianos, todavía parecía ser demasiado para las mujeres delicadas. A medida que las mujeres fueron ingresando cada vez más en la profesión en 1886, Melvil Dewey, creador del Sistema Decimal de Dewey, predijo que las bibliotecarias tendrían problemas para hacer el trabajo debido a su mala salud.
Varias bibliotecarias sufrieron serios problemas y solicitaron largos permisos para recuperarse. En 1900, la Asociación de Bibliotecas Públicas de Brooklyn propuso «construir una casa de reposo junto al mar para aquellas que enfermaron en el servicio de biblioteca«, escribe McReynolds. Un orador en la conferencia de 1910 de la American Library Association afirmó que conocía a cincuenta bibliotecarias que habían quedado incapacitados por el trabajo, incluyendo algunos que murieron antes de tiempo.
«No deberíamos llegar a la conclusión de que estas enfermedades no fueron reales«, escribe McReynolds. Algunos historiadores sociales creen que las mujeres victorianas reaccionaron físicamente a sus roles sociales estrechamente definidos, de maneras que se manifestaron en forma de colapsos físicos y emocionales
McReynolds señala que los trastornos nerviosos nunca afectaron más que a una pequeña minoría de bibliotecarias. La creencia de que las largas horas o la excesiva estimulación intelectual podrían enfermar a las mujeres, presumiblemente llevó a algunas mujeres a evitar buscar responsabilidades adicionales. En otros casos, los supervisores -tanto hombres como mujeres- les retiraron por el bien de su salud. Para la década de 1920, los trastornos nerviosos estaban disminuyendo a medida que los psiquiatras desarrollaban diagnósticos más específicos. Mientras tanto, los peligros del trabajo bibliotecario desaparecieron del debate público a medida que un número cada vez mayor de mujeres de clase media demostraban su competencia.
Otros post relacionados
La oscura historia sobre abusos sexuales de Melvil Dewey, el padre de la Biblioteconomía moderna
Mujeres y trabajo: la feminización de la profesión bibliotecaria
Lecturas para mujeres de Gabriela Mistral

Miles, R.A., Konkiel, S. & Sutton, S., (2018). Scholarly Communication Librarians’ Relationship with Research Impact Indicators: An Analysis of a National Survey of Academic Librarians in the United States. Journal of Librarianship and Scholarly Communication. 6(1), p.eP212. DOI: http://doi.org/10.7710/2162-3309.2212
Los bibliotecarios universitarios se enfrentan continuamente al reto de mantenerse al día con el cambiante panorama de las métricas de impacto de la investigación y los modelos de evaluación de la investigación. Al mantener el ritmo e implementar indicadores de impacto de la investigación en sus propias prácticas, los bibliotecarios académicos pueden proporcionar un servicio crucial a la comunidad académica en general.
Este estudio analizó los resultados de una encuesta realizada en 2015 a más de 13.000 bibliotecarios universitarios de instituciones en los Estados Unidos. La encuesta se concentró en la familiaridad de los bibliotecarios con los indicadores de impacto de la investigación y su uso. los resultados de este estudio revelan hallazgos relacionados con los diversos niveles de conocimientos de los bibliotecarios con los indicadores de impacto de la investigación y cómo implementan y utilizan los indicadores de impacto en su desarrollo profesional y en sus tareas bibliotecarias.
En general, los bibliotecarios universitarios que realizan tareas de apoyo a la investigación tienen como es lógico mayores niveles de conocimiento de los indicadores de impacto de la investigación. En general, los bibliotecarios universitarios están más familiarizados con los recuentos de citas y las estadísticas de uso y menos familiarizados con la almetría. Durante las consultas con el profesorado, es más probable que se trate sobre el Factor de Impacto de la Revista (JIF) y los recuentos de citas que del índice h del autor, o las mediciones altmétricas, las medidas cualitativas y las revisiones por pares. Los resultados de la encuesta también sugieren un creciente interés en la altmétrica entre los bibliotecarios universitarios para su desarrollo profesional.

SI LOS BIBLIOTECARIOS FUERAN SINCEROS
Poema de Mills
“… a veces un libro me ha llegado a descarriar de mi trabajo.” –Benjamin Franklin
Si los bibliotecarios fueran sinceros, no sonreirían ni fingirían
gestos de bienvenida. Y en su lugar dirían: Más vale que te andes con cuidado. Aquí puede haber monstruos.
Dirían: Estas salas dan cobijo a paganos, a herejes, asesinos y maniacos, a desviados, desesperados y disolutos. Dirían: Estos libros contienen el conocimiento
de la muerte, el deseo y la decadencia, la traición, sangre y más sangre.Cada uno de ellos es una caja de Pandora, por qué pues habrías de querer abrir siquiera uno. Deberían llevar pegado un aviso advirtiendo de que su contacto puede provocar cambios de humor, severas alteraciones de la visión, efectos que trastornan la mente.
Si los bibliotecarios fueran sinceros admitirían que un rimero de libros puede ser más estimulante y escandaloso que la pornografía. Después de todo, una vez visto un puñado de pechos, vaginas y penes, más es solo más, mera banalidad que reconforta.
En cambio, las estanterías de una biblioteca contienen novedades sensacionales una promiscuidad escandalosa y permisiva entre Malcolm X, Marx, Melville, Merwin, Millay, Milton, Morrison
Cualquiera puede sacarlos, llevárselos a casa o algún rincón
donde descarriarse con ellos, impregnarse de ideas.
Si los bibliotecarios fueran sinceros.
Dirían: Nadie sale de estas salas como entró. Tal vez harías mejor yéndote a casa. Mientras puedas.
Joseph Mills

Koops, W. R. H. and J. Wieder (1977). [e-Book] IFLA’s First Fifty Years. Achievement and challenge in international librarianship. Berlin/Munich:, De Gruyter, 1977
Después de medio siglo de existencia, una organización internacional -ahora de gran envergadura- tiene una historia que contar, y cuando este espacio de tiempo ha estado marcado por la guerra y la destrucción, así como por el progreso y el florecimiento inconcebibles de la cultura literaria y, por lo tanto, de las bibliotecas, entonces la historia de una organización internacional de bibliotecas es apasionante.

59º Consejo y Conferencia General de la IFLA, que se celebrará del 22 al 28 de agosto de 1993 en Barcelona. Foto EPI, con Xavier Agenjo
Es cierto que los bibliotecarios no son de los que toman decisiones políticas cruciales sobre las relaciones mutuas en la sociedad, ni influyen decisivamente en el desarrollo de las condiciones económicas. Pero somos parte de la hermandad humanista, que se da cuenta de que el mar no se puede domar, pero trata de limpiar y regular los arroyos más pequeños, proporcionando así mejores condiciones para el crecimiento y el desarrollo.
Los motivos de quienes apoyaron la creación de la IFLA fueron precisamente la transparencia y la regulación de las relaciones que se habían enraizado durante una guerra mundial, en particular las relaciones europeas entre bibliotecas y bibliotecarios. Además de la recreación de los vínculos clásicos entre los centros de aprendizaje en el mundo occidental, su objetivo era también la apertura de líneas internacionales de comunicación más amplias. Después de la destrucción de la Segunda Guerra Mundial, los sobrevivientes continuaron y expandieron nuestra organización, con fe y determinación.
Es justo y apropiado que la historia de la organización se escriba en su semicentenario. La evidencia personal de algunos de los bibliotecarios que han tomado la iniciativa en el desarrollo de la actual IFLA es una inspiración para todos nosotros. Pero además del relato de la historia, esta publicación apunta a una evaluación, crítica y asesoramiento contemporáneo sobre nuestro futuro. Es por eso que hemos pedido a varias personalidades eminentes que contribuyan, no con sus felicitaciones convencionales y comprensivas, sino con sus opiniones y perspectivas para nuestras actividades en los años venideros.
En 1976 el Consejo General adoptó por unanimidad una estructura completamente nueva para el trabajo y la coherencia interna de la organización. Cambiamos su nombre por el de «Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas» añadiendo «e Instituciones», porque la IFLA se ha convertido en algo que va más allá del círculo exclusivo original de las asociaciones de bibliotecas europeas y americanas, y mucho más relacionado con el trabajo diario en la multitud de bibliotecas e instituciones relacionadas en todo el mundo.
La nueva estructura es un marco para la cooperación mundial entre todos los tipos de bibliotecas y para todas las funciones, especialidades y aspectos del trabajo bibliotecario. Las diferentes Secciones y Divisiones ofrecen foros para actividades, debates y discusiones que, esperamos, cristalizarán en una base sólida para el progreso de las bibliotecas, así como para el desarrollo profesional de cada bibliotecario.

Melvil Dewey en 1888 con los alumnos de la School of Library Economy at Columbia College, New York City
A finales del siglo XIX y principios del XX, Melvil Dewey desarrollo una importante labor profesional siendo considerado uno de los bibliotecarios más influyentes del mundo. Sin embargo su comportamiento respecto a las mujeres en su vida privada fue absolutamente reprobable, incluso en un tiempo en el que se veía mal que las mujeres denunciasen un abuso, por ello fue excluido en gran medida de la profesión, siendo incluso expulsado de la Asociación Americana de Bibliotecas, una organización que había co-fundado
Melvil Dewey creador del Sistema de clasificación bibliográfica que lleva su nombre Dewey Decimal Clasification, revolucionó la manera en que las bibliotecas catalogan y clasifican sus libros y publicaciones periódicas. Antes de que existiera esta clasificación prácticamente cada biblioteca tenía su propio sistema, algunas incluso colocaban los libros en las estanterías por tamaño. La Clasificación Decimal Universal (CDU), el sistema de clasificación bibliográfica que utilizamos hoy en las bibliotecas europeas proviene del sistema de clasificación decimal de Dewey, uno y otro se diferencian en pocas cosas, fundamentalmente en que Dewey utiliza siempre 3 cifras, no existe el número 2 por ejemplo para religión, en lugar de 2, se pone 200, y también en que el número cuatro lo ocupa la literatura, y en la CDU fue modificado este número ubicando la literatura en el número 8 quedando el 4 libre para un futuro desarrollo.
A Melvil Dewey también le debemos el clásico fichero de madera con tirador de acero para las fichas clásicas de biblioteca, que también fueron una invención suya. Además, fue cofundador de la American Library Association (ALA) en 1876, de la que en el año 1906, se vio obligado a dejar de participar activamente. ¿Cuáles fueron las causas?
El problema de Dewey tenía que ver con el sexo femenino. En 1887, Dewey fundó la School of Library Economy at Columbia College, donde el 90 por ciento de sus estudiantes eran mujeres. Durante mucho tiempo se rumoreó que además de la información estándar como nombre, edad y antecedentes, Dewey exigía que pusieran en las fichas de ingreso el tamaño de los senos de sus futuras estudiantes. Aunque ese rumor no era cierto, si les pedía fotos, pero esta petición era sólo parte de una larga historia de un comportamiento más que reprochable.
Fueron muchas las mujeres que lo denunciaron por abusos a lo largo de su vida. Dos de sus asistentes que vivían en su misma casa lo denunciaron por tocamientos. Algunos compañeros de trabajo también comentaron esta inclinación del insigne bibliotecario, y en 1905 en un viaje patrocinado por la American Library Association a Alaska, cuatro mujeres lo denunciaron por abusos no deseados, por lo que en 1906, se vio obligado a renunciar a la ALA y a varios otros cargos debido a varias acusaciones de acoso sexual y antisemitismo.
En una ocasión Adelaide Hasse, una joven bibliotecaria acostumbrada a los desafíos profesionales que luchaba para ser tomada en cuenta por las juntas ejecutivas, en su mayoría masculinas, creó una nueva e innovadora manera de clasificar los documentos del gobierno denominado Sistema de Clasificación SuDocs, y se sintió decepcionada cuando un colega masculino -Willian Post- reclamó el mérito. Siendo ya profesional de la Biblioteca Pública de Nueva York buscó apoyo de la persona más reconocida entre sus colegas. Melvil Dewey se prestó solicito a ayudarle, pero sin embargo esta ayuda termino siendo una cita privada con intenciones poco profesionales, según comentó la afectada a sus colegas cuando les hablo de lo ofensivo que había sido su comportamiento.
A pesar de que tal comportamiento afectó a su carrera profesional y muchos de sus amigos se alejaron de él, Dewey no cambió sus hábitos depredadores. En 1920, Godfrey y Marjorie, el hijo y la nuera de Dewey, se mudaron del hogar que todos compartían, hasta que Marjorie se sintió incómoda con el comportamiento de su suegro hacia ella y abandonaron el hogar paterno. En 1930, surgieron más acusaciones de acoso sexual cuando la ex-taquígrafa de Dewey lo acusó de agredirla, incluso de besarla contra su voluntad en un taxi. Aunque Dewey, que entonces tenía 79 años – inicialmente desestimó las acusaciones como chantaje, inalmente pagó 2.147 dólares -el equivalente a más de 30.000 dólares de la actualidad- para silenciar el caso.
«Durante muchos años, las bibliotecarias han sido la presa especial del Sr. Dewey en una serie de ultrajes contra la decencia», argumentó en una carta de 1924 Tessa Kelso, directora de la Biblioteca Pública de Los Ángeles y una de las críticas más directas de Dewey. Tessa Kelso, ayudó a organizar un grupo de mujeres para que testificaran en privado contra Dewey. Durante esa investigación, salió a la luz que Dewey supuestamente había acosado hasta a su propia nuera. Dewey negó las acusaciones, afirmando que Kelso y las otras mujeres eran «solteronas» que querían arruinar su carrera, y lamentablemente la investigación se abandonó.
Afortunadamente las cosas van cambiando, hoy en día el sitio web de la Asociación Americana de Bibliotecas Americanas (ALA, por sus siglas en inglés) proporciona un centro de intercambio de materiales para cualquier persona que se enfrente al acoso, incluyendo el acoso sexual, en el lugar de trabajo. «a clearinghouse of materials for anyone facing harassment«. Si bien quedan muchos temas aún por resolver. La AFL-CIO encontró que en 2014, las mujeres que trabajaban como bibliotecarias a tiempo completo tenían un salario medio anual de 48,589$, comparado con un sueldo de 52,528$ de los hombres. También informó que sólo el 17,2% de los bibliotecarios eran hombres, pero ellos ocupan el 40% de los puestos de directores de bibliotecas en las universidades.
Bibliografía
Blakemore, Erin. «The Father of Modern Libraries Was a Serial Sexual Harasser»
Clare Beck «The New Woman as Librarian: The Career of Adelaide Hasse, Scarecrow Press, 2006
Conradt. Stacy. «Melvil Dewey’s Dark Side». MF. Mental Floss 2015 https://www.history.com/news/the-father-of-modern-libraries-was-a-serial-sexual-harasser
Ford, Anne Bringing Harassment Out of the History Books: Addressing the troubling aspects of Melvil Dewey’s legacy | American Libraries, 2018 https://americanlibrariesmagazine.org/2018/06/01/melvil-dewey-bringing-harassment-out-of-the-history-books/