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MeToo en la biblioteca universitaria: Una medición cuantitativa de la prevalencia del acoso sexual en las bibliotecas universitarias

Candice Benjes-Small, Jennifer Knievel, Jennifer Resor-Whicker, Allison Wisecup, Joanna Hunter. MeToo in the Academic Library: A Quantitative Measurement of the Prevalence of Sexual Harassment in Academic Libraries. College & Research Libraries
Vol 82, No 5 (2021)
DOI: 10.5860/crl.82.5.623

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El movimiento #metoo ha suscitado debates nacionales sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo. La investigación en ciencias sociales sugiere que las profesiones dominadas por las mujeres experimentan un alto grado de acoso sexual en el lugar de trabajo por parte de supervisores, compañeros de trabajo y clientes. Las pruebas anecdóticas sugieren que las bibliotecarias sufren acoso sexual. Los autores han realizado una encuesta contrastada y ampliamente utilizada para medir cuantitativamente, por primera vez, la extensión del acoso sexual en las bibliotecas universitarias.

Estudio sobre el acoso de género y la desinformación en línea

“Malign Creativity: How Gender, Sex, and Lies are Weaponized Against Women Online” ” The Wilson Center and Moonshot CVE, 2021

“Creatividad maligna: How Gender, Sex, and Lies are Weaponized Against Women Online” (Creatividad maligna: cómo el género, el sexo y las mentiras se convierten en armas contra las mujeres en la red) explora el abuso y la desinformación de género dirigidos a 13 mujeres a través de seis plataformas de medios sociales durante dos meses a finales de 2020. En un análisis de más de 336.000 mensajes de contenido abusivo compartido por más de 190.000 usuarios, el equipo de investigación encontró:

  • El acoso de género generalizado en línea estaba mucho más extendido que la desinformación. Los términos que indican abuso de género representaron el 50,4% del total de los datos recogidos, y 12 de 13 personas fueron objeto de este tipo de contenido;
  • Nueve personas de la investigación fueron objeto de narrativas de desinformación de género o sexualizadas, y las mujeres de color fueron objeto de narrativas interseccionales que también apuntaban a su raza o etnia. Las narrativas de desinformación detectadas eran de naturaleza sexual, transfóbica y racista
  • La vicepresidenta Kamala Harris fue objeto de una cantidad abrumadora de abusos durante la campaña electoral de 2020, con el 78% del total de los datos recogidos dirigidos a ella. Muchos mensajes abusivos difundieron narrativas falsas y sexualizadas sobre la vicepresidenta Harris;
  • La creatividad maligna -el uso de un lenguaje codificado, memes visuales y textuales iterativos y basados en el contexto, y otras tácticas para evitar la detección en las plataformas de medios sociales- es el mayor obstáculo para detectar y hacer cumplir el acoso y la desinformación de género en línea.

El estudio también se basa en discusiones de grupos focales con mujeres que han sufrido acoso y abuso de género en línea, y en entrevistas con mujeres objeto de campañas de desinformación patrocinadas por el Estado ruso, iraní y chino. El estudio subraya tanto el coste del acoso en línea como el hecho de que la desigualdad de género tiene implicaciones para la seguridad nacional. Por último, el estudio ofrece recomendaciones para que las plataformas de medios sociales, los responsables de las políticas gubernamentales y los empleadores mitiguen el problema en aras de un futuro más equitativo y democrático.

La oscura historia sobre abusos sexuales de Melvil Dewey, el padre de la Biblioteconomía moderna

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Melvil Dewey en 1888 con los alumnos de la School of Library Economy at Columbia College, New York City

 

A finales del siglo XIX y principios del XX, Melvil Dewey desarrollo una importante labor profesional siendo considerado uno de los bibliotecarios más influyentes del mundo. Sin embargo su comportamiento respecto a las mujeres en su vida privada fue absolutamente reprobable, incluso en un tiempo en el que se veía mal que las mujeres denunciasen un abuso, por ello fue excluido en gran medida de la profesión, siendo incluso expulsado de la Asociación Americana de Bibliotecas, una organización que había co-fundado

 

Melvil Dewey creador del Sistema de clasificación bibliográfica que lleva su nombre  Dewey Decimal Clasification, revolucionó la manera en que las bibliotecas catalogan y clasifican sus libros y publicaciones periódicas. Antes de que existiera esta clasificación prácticamente cada biblioteca tenía su propio sistema, algunas incluso colocaban los libros en las estanterías por tamaño. La Clasificación Decimal Universal (CDU), el sistema de clasificación bibliográfica que utilizamos hoy en las bibliotecas europeas proviene del sistema de clasificación decimal de Dewey, uno y otro se diferencian en pocas cosas, fundamentalmente en que Dewey utiliza siempre 3 cifras, no existe el número 2 por ejemplo para religión, en lugar de 2, se pone 200, y también en que el número cuatro lo ocupa la literatura, y en la CDU fue modificado este número ubicando la literatura en el número 8 quedando el 4 libre para un futuro desarrollo.

A Melvil Dewey también le debemos el clásico fichero de madera con tirador de acero para las fichas clásicas de biblioteca, que también fueron una invención suya. Además, fue cofundador de la American Library Association (ALA) en 1876, de la que en el año  1906, se vio obligado a dejar de participar activamente. ¿Cuáles fueron las causas?

El problema de Dewey tenía que ver con el sexo femenino. En 1887, Dewey fundó la School of Library Economy at Columbia College, donde el 90 por ciento de sus estudiantes eran mujeres. Durante mucho tiempo se rumoreó que además de la información estándar como nombre, edad y antecedentes, Dewey exigía que pusieran en las fichas de ingreso el tamaño de los senos de sus futuras estudiantes. Aunque ese rumor no era cierto, si les pedía fotos, pero esta petición era sólo parte de una larga historia de un comportamiento más que reprochable.

Fueron muchas las mujeres que lo denunciaron por abusos a lo largo de su vida. Dos de sus asistentes que vivían en su misma casa lo denunciaron  por tocamientos. Algunos compañeros de trabajo también comentaron esta inclinación del insigne bibliotecario, y en 1905 en un viaje patrocinado por la American Library Association a Alaska, cuatro mujeres lo denunciaron por abusos no deseados, por lo que en 1906, se vio obligado a renunciar a la ALA y a varios otros cargos debido a varias acusaciones de acoso sexual y antisemitismo.

En una ocasión Adelaide Hasse, una joven bibliotecaria acostumbrada a los desafíos profesionales que luchaba para ser tomada en cuenta por las juntas ejecutivas, en su mayoría masculinas, creó una nueva e innovadora manera de clasificar los documentos del gobierno denominado Sistema de Clasificación SuDocs, y se sintió decepcionada cuando un colega masculino -Willian Post- reclamó el mérito. Siendo ya profesional de la Biblioteca Pública de Nueva York buscó apoyo de la persona más reconocida entre sus colegas. Melvil Dewey se prestó solicito a ayudarle, pero sin embargo esta ayuda termino siendo una cita privada con intenciones poco profesionales, según comentó la afectada a sus colegas cuando les hablo de lo ofensivo que había sido su comportamiento.

A pesar de que tal comportamiento afectó a su carrera profesional y muchos de sus amigos se alejaron de él, Dewey no cambió sus hábitos depredadores. En 1920, Godfrey y Marjorie, el hijo y la nuera de Dewey, se mudaron del hogar que todos compartían, hasta que Marjorie se sintió incómoda con el comportamiento de su suegro hacia ella y abandonaron el hogar paterno. En 1930, surgieron más acusaciones de acoso sexual cuando la ex-taquígrafa de Dewey lo acusó de agredirla, incluso de besarla contra su voluntad en un taxi. Aunque Dewey, que entonces tenía 79 años – inicialmente desestimó las acusaciones como chantaje, inalmente pagó 2.147 dólares -el equivalente a más de 30.000 dólares de la actualidad- para silenciar el caso.

“Durante muchos años, las bibliotecarias han sido la presa especial del Sr. Dewey en una serie de ultrajes contra la decencia”, argumentó en una carta de 1924 Tessa Kelso, directora de la Biblioteca Pública de Los Ángeles y una de las críticas más directas de Dewey. Tessa Kelso, ayudó a organizar un grupo de mujeres para que testificaran en privado contra Dewey. Durante esa investigación, salió a la luz que Dewey supuestamente había acosado hasta a su propia nuera. Dewey negó las acusaciones, afirmando que Kelso y las otras mujeres eran “solteronas” que querían arruinar su carrera, y lamentablemente la investigación se abandonó.

Afortunadamente las cosas van cambiando, hoy en día el sitio web de la Asociación Americana de Bibliotecas Americanas (ALA, por sus siglas en inglés) proporciona un centro de intercambio de materiales para cualquier persona que se enfrente al acoso, incluyendo el acoso sexual, en el lugar de trabajo. “a clearinghouse of materials for anyone facing harassment“. Si bien quedan muchos temas aún por resolver.  La AFL-CIO encontró que en 2014, las mujeres que trabajaban como bibliotecarias a tiempo completo tenían un salario medio anual de 48,589$, comparado con un sueldo de 52,528$ de los hombres. También informó que sólo el 17,2% de los bibliotecarios eran hombres, pero ellos ocupan el 40% de los puestos de directores de bibliotecas en las universidades.

 

Bibliografía

 

Blakemore, Erin. “The Father of Modern Libraries Was a Serial Sexual Harasser”

Clare Beck “The New Woman as Librarian: The Career of Adelaide Hasse, Scarecrow Press, 2006

Conradt. Stacy. “Melvil Dewey’s Dark Side”. MF. Mental Floss 2015 https://www.history.com/news/the-father-of-modern-libraries-was-a-serial-sexual-harasser

Ford, Anne Bringing Harassment Out of the History Books: Addressing the troubling aspects of Melvil Dewey’s legacy | American Libraries, 2018  https://americanlibrariesmagazine.org/2018/06/01/melvil-dewey-bringing-harassment-out-of-the-history-books/