Si los bibliotecarios fueran sinceros…

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SI LOS BIBLIOTECARIOS FUERAN SINCEROS
Poema de Mills

“… a veces un libro me ha llegado a descarriar de mi trabajo.” –Benjamin Franklin

 

Si los bibliotecarios fueran sinceros, no sonreirían ni fingirían
gestos de bienvenida. Y en su lugar dirían: Más vale que te andes con cuidado. Aquí puede haber monstruos.

Dirían: Estas salas dan cobijo a paganos, a herejes, asesinos y maniacos, a desviados, desesperados y disolutos. Dirían: Estos libros contienen el conocimiento
de la muerte, el deseo y la decadencia, la traición, sangre y más sangre.Cada uno de ellos es una caja de Pandora, por qué pues habrías de querer abrir siquiera uno. Deberían llevar pegado un aviso advirtiendo de que su contacto puede provocar cambios de humor, severas alteraciones de la visión, efectos que trastornan la mente.

Si los bibliotecarios fueran sinceros admitirían que un rimero de libros puede ser más estimulante y escandaloso que la pornografía. Después de todo, una vez visto un puñado de pechos, vaginas y penes, más es solo más, mera banalidad que reconforta.

En cambio, las estanterías de una biblioteca contienen novedades sensacionales una promiscuidad escandalosa y permisiva entre Malcolm X, Marx, Melville, Merwin, Millay, Milton, Morrison

Cualquiera puede sacarlos, llevárselos a casa o algún rincón
donde descarriarse con ellos, impregnarse de ideas.

Si los bibliotecarios fueran sinceros.
Dirían: Nadie sale de estas salas como entró. Tal vez harías mejor yéndote a casa. Mientras puedas.

Joseph Mills