
Directrices sobre seguridad y robos en colecciones especiales. ACRL/RBMS (Asociación de Bibliotecas Universitarias y de Investigación / Sección de Libros Raros y Manuscritos) 2010
Estas directrices identifican aspectos importantes que los responsables de las colecciones deberían resolver mediante el desarrollo de estrategias y medidas de seguridad adecuadas para responder a los robos. Aunque se refieren principalmente a las colecciones especiales en los Estados Unidos, muchos aspectos son también de aplicación en las colecciones especiales de otros países. Como “Colecciones Especiales” se entienden en este contexto los repositorios de libros raros, manuscritos, archivos, así como otros materiales especiales y de anticuariado. Como “Libreros” nos referimos a quienes venden dichos materiales. En el término “Responsable de seguridad de la biblioteca”, la “biblioteca” se refiere al repositorio de colecciones especiales.
El robo de colecciones especiales es un problema global que requiere una atención especial en cuanto a seguridad. A medida que estas colecciones ganan visibilidad y uso, es imperativo fortalecer las medidas de protección que las resguardan. Como mencionamos en un post previo, la Asociación de Bibliotecas Universitarias y de Investigación Americana, a través de su Sección de Libros Raros y Manuscritos (ACRL/RBMS), revisó las Directrices sobre el acceso a material de investigación en Archivos y colecciones especiales en 2009. Hoy destacamos que estas directrices han sido traducidas al español gracias al trabajo de Ramón Abad Hiraldo, director de la Biblioteca Universitaria de Zaragoza.
Esta traducción es el resultado de la labor del Grupo de Trabajo de Patrimonio Bibliográfico de REBIUN y será presentada en la próxima Asamblea Plenaria. Mientras tanto, se pueden consultar en la página web de la Asociación Americana para Bibliotecas de Investigación. La IFLA, a través de la Sección de Libros Raros y Manuscritos, también tiene previsto aprobarlas pronto.
Estas Directrices ofrecen un valioso conjunto de instrucciones que ayudarán a las bibliotecas a establecer políticas de seguridad más eficaces frente a posibles ladrones. Además, brindan orientación sobre el acceso de los investigadores a los materiales de archivos y bibliotecas de libros raros y manuscritos.
El documento actualizado elimina las referencias específicas a bibliotecas, haciéndolas aplicables a todas las colecciones especiales, y se esfuerza por reflejar las mejores prácticas a nivel internacional. Son fáciles de entender y poner en práctica.
El documento se divide en dos partes: Medidas de Seguridad y Pautas en Caso de Robo.
En cuanto a las medidas de seguridad, destaca la introducción de un nuevo perfil profesional: el Responsable de Seguridad de la Biblioteca (RSB). Este profesional será el encargado de planificar y administrar el programa de seguridad, supervisando las colecciones, examinando las instalaciones y formando al personal. No se trata de ser un guardia de seguridad, sino de establecer relaciones activas de trabajo con diversos actores, tanto internos como externos.
En cuanto a las instalaciones, se recomienda un control estricto de los puntos de acceso y la activación de alarmas en salidas de emergencia. Se sugiere limitar el acceso a espacios públicos y controlar los materiales que ingresan y salen del área de consulta.
Se debe buscar un equilibrio entre la disponibilidad de los materiales y su seguridad, y es crucial identificar exhaustivamente todos los materiales custodiados para una respuesta rápida en caso de pérdida.
La segunda parte de las Directrices detalla pautas para enfrentar un robo, incluyendo la formulación de un plan de respuesta organizado y la colaboración con las autoridades y asesores legales.
En resumen, estas Directrices son una herramienta invaluable para proteger nuestras colecciones especiales y garantizar su disponibilidad para la investigación futura.








