Archivo de la etiqueta: Desintermediación

Mediación y mediatización

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Mattos, M. Â., J. Janotti Junior, et al. [e-Book] Mediação & midiatização. Bahia, EDUFBA, 2012.

 

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Este libro aborda los conceptos de Mediación y Midiatización, teniendo en cuenta sus limitaciones, potencialidades, articulaciones y contribuciones para los análisis de los procesos comunicacionales contemporáneos. Se divide en dos partes: Mediación y mediatización: conexiones epistemológicas, que discuten aportes teórico-metodológicos y conceptos clave del área, y rutas investigativas, que aborda las nociones de mediatización y mediación en el campo de la investigación empírica y en el análisis de los procesos y productos mediáticos.

 

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Gestión, mediación y uso de la información

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Valentim, M. [e-Book]  Gestão, mediação e uso da informação, Scielo, 2010.

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El libro ” Gestão, mediação e uso da informação” se centra en los estudios teóricos y metodológicos de objetos y fenómenos que involucran la gestión, la mediación, el uso y la apropiación de la información en distintos ambientes.

Mediación y desintermediación en los entornos digitales: nuevos actores y nuevas funciones en la cadena del libro electrónico

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Cordón, José-Antonio; Alonso-Arévalo, Julio. “Mediación y legitimación cultural: la impronta de las redes sociales”. Anuario ThinkEPI, 2012, v. 6, pp. 264-268

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Las redes sociales se están erigiendo en un elemento nuclear en los sistemas de acreditación literaria y profesional configurando no sólo una nueva forma de gestación de opiniones, sino también una estructura informativa que organiza las reglas del medio. Su organización, sintaxis y normas internas condicionan la forma de participación, adquiriendo tal importancia que lo que no encaja en las mismas no existe como producto cultural.

El mercado del libro electrónico está experimentando transformaciones significativas que afectan a toda la cadena de producción editorial, determinando cambios de posición y de funciones en las tareas tradicionales de autoría, intermediación y distribución. En una economía tradicional los elementos de la cadena revisten un carácter de inmutabilidad en la que cada uno de los eslabones ocupa un lugar determinado por el anterior, y responsable del siguiente. En el ámbito del libro la exigencia de la publicación implica necesariamente a un autor, un editor, un impresor, un distribuidor y, en la mayoría de los casos, aunque no de manera necesaria, un lector. Se trata de un sistema en el sentido tradicional del término, tal y como lo definiera Bertalanffy, en el que el conjunto de los elementos se explican y se completan necesariamente para alcanzar un objetivo final, la edición de una obra, en una relación marcada por la verticalidad. En una economía virtual o en red cada uno de los actores puede entrar en relación con el resto sin la necesaria intervención del conjunto de los elementos considerados globalmente, sin que importe la posición que ocupe en el sistema. Esta configuración permite introducir el concepto de desintermediación, cuyas inferencias representan un poderoso revulsivo en el mundo digital. Mientras que en el modelo tradicional la publicación pasa necesariamente por la figura del editor que es quien concede crédito y visibilidad a una obra, de tal manera que el binomio autor-editor es indisoluble, en el digital esta relación adquiere una vertiente polifacética ampliando el elenco de posibilidades que se abren para el autor y su obra. El modelo se bifurca y se fragmenta en múltiples expectativas susceptibles de erigirse en referentes si el mercado sanciona la viabilidad de las mismas. De esta forma un autor puede decidir conservar la relación con su editor o dirigirse directamente a un distribuidor digital. Puede autoeditarse a través de un sitio web personal o convertirse en su propio distribuidor buscando el apoyo de librerías digitales.

La edición digital ha abierto sus puertas a miles de autores noveles rechazados por el sistema tradicional de publicación que han visto como editoriales y distribuidoras digitales les ofrecen la posibilidad de publicar sus obras. Y no se trata de compañías desconocidas que buscan hacerse un hueco en el mercado con nuevas ofertas creativas, sino grandes emporios como Amazon que ha creado la Kindle Digital Text Platform, donde los neófitos pueden colgar y vender sus obras, o Apple que a través de Ibookstore desarrolla el mismo servicio. Barnes and Noble hace lo propio y la tendencia es la misma en el resto de sitios. Estas iniciativas hacen tambalear la posición del editor tradicional y su poder de selección, producción y distribución del libro, pero también elimina una función esencial del circuito editorial, como es la de filtro o embudo que permite articular controles de calidad entre todo aquello que se pretende publicar. De tal manera, la capacidad de discriminación se desplaza de la producción (función editorial) a la recepción (función crítica), siendo el lector el que ha de articular sistemas de valoración que le permitan recuperar la función perdida.

El editor, por su parte, tampoco necesita del distribuidor. Un editor puede distribuir a sus autores o asumir las funciones que en el modelo analógico estaban completamente diferenciadas (Gil; Jiménez, 2010). Por otra parte, en el modelo analógico la única estrategia posible para la pequeña y mediana editorial es la de la diferenciación de sus productos, lo que redunda en un reforzamiento de su imagen de marca. La visibilidad de un producto está en estrecha relación con el grado de receptividad que es capaz de despertar en el usuario (motivaciones de compra que despierta una marca editorial determinada) pero también por factores derivados como son la presencia continuada en los expositores de una librería o los espacios publicitarios de los medios de comunicación, que actúan como “recordatorios” subliminales de la existencia de la gama de productos asociados. Pero las estrategias de diferenciación son muy difíciles de sostener sin unas inversiones para las que están imposibilitados los pequeños editores y sin las cuales la ocupación de un espacio comercial tiende a debilitarse. Lo que el modelo digital permite es la multiplicación de los espacios de intervención para el editor posibilitando la inmersión de la obra en los espacios múltiples del marketing viral y las redes sociales. Precisamente este es uno de los aspectos en los que los editores más han evolucionado en los últimos años.

Pero lo realmente novedoso es la aparición de empresas que no responden exactamente a los modelos anteriores, como los agregadores, que difieren considerablemente del papel de los distribuidores tradicionales. Su cometido es la creación y mantenimiento de colecciones de libros electrónicos y otros materiales de tal manera que puedan ser consultados y leídos por los usuarios finales mediante suscripción o compra. La creación y mantenimiento de estas colecciones representa la participación de un número variable de instituciones intermediarias. Entre estas están aquellas que adquieren los derechos a los editores para transformar o distribuir los contenidos en forma digital, y las bibliotecas que compran los derechos de acceso para los miembros de las instituciones a la que pertenecen en determinadas condiciones. Las bibliotecas, generalmente, no son propietarias de los contenidos, sólo están licenciadas para su consulta por los editores, que mantienen el copyright de los mismos.

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Amazon sigue con su misión de desintermediación entre autores y lectores

 

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Con la función autor @ (@author: Connecting Readers and Writers) que quiere implementar Amazon podrás formular una pregunta al autor mientras estaba leyendo su libro. En la fase beta del proyecto ya están implicados varios autores como Timothy Ferriss, J.A. Konrath, Deborah Reed Susan Orlean, John Locke, James Rollins, Robert Kiyosaki, Steven Johnson. Los lectores pueden hacer preguntas directamente desde su Kindle mientras leen un libro, y la pregunta es enviada a la cuenta de Twitter del autor, así como a su página del autor en Amazon.

¿Cómo se puede hacer la pregunta?
Desde el dispositivo Kindle:
1. Pones el cursor al principio del pasaje sobre el que te gustaría hacer una pregunta, despues en el mando controlador de 5 direcciones, presionas hacia abajo.
2. Destacas el pasaje (Highlight)
3. Escribes la pregunta sobre el pasaje destacado, a partir de la frase “@ author” teniendo en cuenta que las preguntas del Kindle están limitadas a 100 caracteres.
4. Despues seleccionas “Guardar y compartir” de las opciones que aparecen en la parte inferior de la ventana de nota
Si no tienes una cuenta de Twitter relacionados con tu cuenta de Amazon.com, tendrás la opción de pulsar Alt + Enter para gestionar tu registro de la red social antes de que tu mensaje se publique. La otra opción es ir a la página del autor en Amazon y formular alli la pregunta. También dispone de un espacio dedicada a preguntas frecuentes sobre ese autor.
La función de autor @ se produce tan sólo unos meses después de que la librería en línea lanzará una red social basada en Kindle, que permite a los lectores seguir a otros lectores de la misma manera que lo harían en una red social como Twitter – y ver que libros están leyendo, así como las notas que han creado en los libros que han leído (siempre que el usuario haya elegido la opción de mostrar las notas publicamente).

 

Redefinir al Intermediario. La intermediación delegada en la cadena de valor del libro

 

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Si tuviéramos que elegir una palabra que representara la última media década sin ninguna duda sería “desintermediación” y “publicación en la nube”.  El vaciado rápido de intermediarios -ya sean editores, minoristas tradicionales, agentes medios del libro, o agentes de la cadena de valor de la publicación- es un fenómeno bien documentado, y animado por la llegada de las “intermediaciones delgadas,” término que utiliza a menudo Glenn Fleishman, para referirse a las plataformas tecnológicas que permiten la producción directa, sin la intervención de la distribución y los esfuerzos de marketing que tradicionalmente han estado en manos de las grandes empresas.

El próximo lunes comienza la conferencia  Digital Book World, en la cual agentes de todo el mudo que trabajan en el libro digital, van a estar hablando acerca de los desafíos particulares que esta tendencia implica para los representantes del autor. Escucharemos a un número importante de agentes que responderán sobre como afrontar los cambios rápidos en una variedad de formas de evolución de su función en la industria editorial.

Una cuestión que ha surgido en la etapa preparatoria previa de la conferencia en las conversaciones llevadas a cabo con los diferentes agentes; es que no existe una solución única, sino una variedad de ajustes contextuales y cambios de estrategia personalizados que permitirán a los agentes y empresas, cualquiera que sea su tamaño, seguir haciendo el trabajo que permite descubrir el talento, pulir y mejorar la obra, y llevar los libros al mercado.

Otra característica común que está saliendo de estas discusiones preparatorias, es que todos los agentes y representantes de autor que se están adaptando con éxito a las nuevas realidades editoriales lo están haciendo mediante la expansión de lo que significa ser un intermediario. Deshacerse de todos los intermediarios, no significa necesariamente que el autor no deje de ser un intermediario. Esto significa que tiene que especializarse, ser mejor.

A medida que cambiamos de un paradigma de publicación de pocos a muchos a un entorno de muchos a muchos, el papel del agente no es sólo saber cómo adaptarse a los nuevos sistemas de publicación, lo que es relativamente fácil; más bien, se trata de utilizar todas las rutas posibles desde la concepción a la encarnación, desde el escritor al lector.

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Cada vez más, estas rutas se apoyan en las nuevas tecnologías, emplean nuevas estrategias de la comunidad, y se basan en modelos de utilidad que se resisten a ajustarse a cualquier estructura anterior. Sin embargo, tener conocimiento de esas rutas, y el equipo necesario para utilizarlas de manera efectiva, podría producir el tipo de valor tan necesario y beneficioso que han hecho históricamente los intermediarios.

Millones de escritores y millones de lectores no pueden encontrarse entre sí sin una introducción apropiada, por lo general organizada por un intermediario, ya sea su librero local o el motor de recomendación favorito del lector. Tradicionalmente los editores se han asociado a los autores para que les puedan comercializar sus obras los minoristas; los minoristas, recíprocamente, se han asociado a los lectores que están cerca de los editores. Pero, ¿qué han hecho los agentes? Tradicionalmente, los agentes han elegido autores para los editores: la búsqueda de autores, la segmentación poniéndoles en valor haciéndoles manejables y explotables para las masas.

En la nueva economía editorial, los agentes necesitan tomar otra dirección. Los agentes como intermediarios del futuro son los agregadores de oportunidades, son quienes realizan la revisión de las plataformas, la segmentación, la definición de conocimientos, la evaluación y quienes aseguran la calidad. Una vez más los escritores tienen que ser conscientes de que necesitan un socio para publicar, no porque él o ella canalizaran los contenidos a través del estrecho canal de las grandes editoriales, pero si debido a que el agente, como una plataforma de publicación y un experto en su conexión con el lector, sabrá qué ruta tomar.

Basado en: “Redefining the Middleman”. dvw January 10, 2014 | Jason Allen Ashlock |