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Bibliotecas futuras: perspectivas emergentes

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Future Libraries: Workshops Summary and Emerging Insights [e-Book] . London, Arup University, 2015

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Este trabajo de investigación presenta una visión del futuro de las bibliotecas. Se analiza la relevancia que estas instituciones tendrán en el contexto físico y digital con  el objetivo de servir de base para continuar el debate en torno al papel futuro que tendrán las bibliotecas en las comunidades a las que sirven.

Las bibliotecas están pasando por un renacimiento, tanto en términos relativos a la cobertura social que prestan, como respecto a la diversificación de los servicios y experiencias que ofrecen. En entornos institucionales las bibliotecas están jugando un papel cada vez más relevante en la provisión de espacios colaborativos de trabajo e innovación, convirtiéndose de esta manera en centros de educación, salud, entretenimiento y trabajo para sus comunidadesEl informe analiza las tendencias más significativas que va a influir en el futuro de las bibliotecas públicas, universitarias y de empresa, teniendo en cuenta las implicaciones que conlleva su diseño, la gestión y la experiencia del usuario.

 «Las tendencias que dan forma al futuro de las bibliotecas tienen el potencial de remodelar y revitalizar el papel que desempeñan como lugares públicos, académicos y corporativos»

El documento es el resultado final de un análisis colectivo a través de una serie de eventos celebrados en Londres, Melbourne, San Francisco y Sydney, en los que participaron expertos en diseño y gestión de bibliotecas.

 «En la  emergente economía del conocimiento, la creación de valor añadido se lleva a cabo en aquellos entornos de colaboración mediante el uso de información capaz de se fácil e inmediatamente asimilable» 

Entre las conclusiones que se aporta el documento se afirma que las bibliotecas podrán sobrevivir a estos tiempos de fuertes cambios tecnológicos, pero vas a tener que apostar por un cambio que conlleve adaptarse al nuevo entorno rápidamente.

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Interacciones entre espacio, procesos y usuarios

Eso significa habilitar «espacios donde pueden tener lugar las interacciones sociales más significativas», es decir proporcionar más espacio dedicado a la comunicación entre las personas que a almacenar libros. ya que las bibliotecas del futuro emplearán máquinas robot avanzadas para prestar y recoger los libros y otros materiales alojados en el subsuelo, como es el caso de la Universidad de Chicago o de Carolina del Norte donde un «Bot Librarian» realiza esta tarea desde 2011.

Otro ejemplo significativo es la Biblioteca Pública de San Francisco que emplea a un trabajador social para atender y asesorar de manera profesional a la población sin hogar de la ciudad que busca información sobre los derechos y recursos legales necesarios para acceder a un alojamiento. El programa ha conseguido albergar ya a más de 150 personas que anteriormente carecían de hogar, y ha asesorado a mas de 800 personas que se han beneficiado de la cobertura que proporcionan los  servicios sociales de la ciudad. De este modo las bibliotecas sirven a las comunidades más desfavorecidas y son fundamentales para proporcionar un acceso igualitario y equitativo independientemente del origen económico, social, étnico, de genero o condición sexual de las personas, siendo una institución clave para la inclusión social

Análisis sobre tendencias de información propuestas por la IFLA

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Ríos Ortega, J. . [e-Book] Análisis sobre tendencias de información propuestas por la IFLA. México, UNAM, 2015. Texto completo: http://132.248.242.6/~publica/conmutarl.php?arch=1&idx=296

Con este segundo volumen damos continuidad a la publicación de los trabajos que prepararon los docentes, investigadores y especialistas en Bibliotecología de América Latina respecto al Informe de Tendencias de la IFLA. Al igual que el volumen anterior, los trabajos contenidos están orientados a discutir los desafíos y las oportunidades que se derivan de cada una de las cinco tendencias de la IFLA en el entorno digital, de acuerdo con nuestro contexto local y regional; con ello, refrendamos nuestro interés por contrastar la diversidad de opiniones a partir de la realidad que compartimos e invitamos a los lectores a juzgar las aportaciones de esta obra y, en lo posible, enriquecerlas.

Julián Marquina colaborará como administrador en infoDOC

 

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Tengo el inmenso honor de anunciar que mi amigo, colega y admirado Julián Marquina (Baratz) entra a formar parte del equipo de InfoDOC, la lista de distribución de la biblioteca de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca. Personalmente es una gran noticia, cuando te rodeas de los mejores te hacen mejor. «A hombros de Gigantes»!!

Para suscribirse a InfoDOC

InfoDoc cuneta con 5.972 suscriptores en 2015

Suscribir|Abandonar|Revisar

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20 años de InfoDoc – e-Lis – rclis

 

Allá por el año 1993, el mismo año en el que nació la web, vio la luz InfoDoc. Se trata de la lista de distribución más amplia en cuanto al número de usuarios del ámbito de las  bibliotecas y la documentación en español desarrollada por la biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación de la USAL. En este año se cumple su 20 aniversario y su objetivo sigue siendo el mismo: difundir información de interés para todo aquel que quiera estar al día en diferentes aspectos de la profesión.

Una lista de correo permite crear comunidades virtuales con intereses afines que se comunican a través del correo electrónico. Fundamentalmente una lista de correo es una herramienta que permite enviar un mensaje a un conjunto de direcciones de correo electrónico escribiendo un único mensaje que recibirán todos y cada uno de los suscriptores a la dirección de la lista en lugar de a cada una de las direcciones por separado.

Así y de esta manera, desde la Biblioteca de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca iniciamos el proyecto InfoDoc allá por el año 1993, –el año mismo del nacimiento de la web–. Ahora cumplimos exactamente nuestro 20 aniversario de la creación de la lista de distribución InfoDoc. En estos cuatro lustros hemos tenido tres
medios de distribución.

• 1993-1995: Lista de correo propia
• 1996-2012: Distribución servidor de listas de la Biblioteca de Castilla y león
• 2012: Distribución por RedIris

Actualmente la lista tiene 5996 suscriptores, habiendo llegado en tiempos hasta los 9200 suscriptores, este descenso tiene su lógica en cuanto a que han entrado en juego nuevos medios de difusión de información como blogs, redes sociales y otras herramientas 2.0: pero aún así mantiene una importante cuota de fidelidad de nuestros usuarios, siendo la lista más amplia en cuanto a número de usuarios del ámbito de las Bibliotecas y la Documentación en español.

 

La Biblioteca Pública de Taipei en Tawian es una de la más utilizadas en el mundo

 

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La Biblioteca Pública de Taipei  Taipei sigue  siendo una de los más utilizados del mundo. En 2015 prestaron 12,98 millones de títulos, una cifra que ha superado los  12.79 millones de 2014. En 2015 con los residentes de Taipei llevaron en préstamo  5,1 tíutilos por habitante de promedio.

En cuanto a los libros por temas, los de lengua y la literatura fueron los más populares, seguidos de los de arte (incluyendo los cómics), la historia y la geografía, ciencias aplicadas y ciencias sociales. Lo que es muy sorprendente del nuevo informe es la cantidad de veces que se prestó cada libro. Las 20 títulos más demandados se prestaron entre 1.133 y 2.114 veces al año. Entre los 20 títulos más prestados de la literatura 19 eran traducciones de textos japoneses ingleses o chinos.The Miracles of the Namiya General Store («Milagros de la tienda general Namiya») del japones Keigo Higashino fue el libro más prestado, otras ocho novelas de Higashino también se encuentran entre las más prestadas en varios puestos entre el tercero y el dieciseisavo. El libro de E. J.  James «Cincuenta sombras de gris» fue el segundo; «Lana» de Hugh C. Howey el sexto, «Desplazamiento» el 18º; «Antes de ir a dormir» de SJ Watson el 10º, mientras que la trilogía de los juegos del hambre de Suzanne Collins  fue el 20º más prestado.

Como es ya habitual en casi todas las estadísticas sobre bibliotecas, por género las mujeres representaban la mayoría de los prestamos, ya que solicitaron el 55.39%, de los libros prestados en 2015. Las lectores femeninos son más activos que sus homólogos masculinos, cuando la proporción de titulares de carnet de la biblioteca es similar entre hombre y mujeres en Taipei (Taiwan), con una tasa del 52.11% de mujeres. En cuanto a la edad, los hombres y mujeres de edades comprendidas entre los 41-50 años, son los que más libros llevaron en préstamo con 3,46 millones de títulos, seguido por los hombres y mujeres de 31-40 años con 2,76 millones de títulos, los jóvenes de entre 1-9 años llevaron en préstamo 1,52 millones títulos. Las personas menores de 30 fueron quienes menos títulos llevaron en préstamo, probablemente a causa de la reducción de la tasa de natalidad de Taiwan durante las últimas tres décadas.

Fuente:
People Continue to Visit the Library in Taipei
February 12, 2016 By Michael Kozlowski

Las bibliotecas, los bibliotecarios, nuevas competencias, nuevas habilidades

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Magro Mazo, Carlos ; Alonso-Arévalo, Julio. Las bibliotecas, los bibliotecarios, nuevas competencias, nuevas habilidades. Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios. 2015, 30(108): 187-193

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Parece una certeza que en una economía basada en el conocimiento es lógico pensar que los profesionales de la información proporcionan un valor significativo a través de los servicios que planifican, impulsan y suministran. Los avances tecnológicos están impulsando un paisaje global cada vez más interconectado, lo que contribuye a un cambio muy acelerado en casi todos los aspectos de la vida, desde lo político, económico y social a lo ambiental. Los sistemas de comunicación más rápidos y un mejor acceso en todos los países a la información contribuyen a la vinculación, las economías y los negocios en formas mucho más complejas de lo que nunca antes se había concebido. Contrariamente esta interdependencia a escala global incrementa a su vez los riesgos de lo que se ha denominado “Brecha digital” que conlleva consecuencias sociales que se traducen en un aumento de la desigualdad y la fragilidad social. En este contexto las bibliotecas representan una estrategia sumamente importante de cara a la mitigación de esos riesgos, pero para ello las bibliotecas y los bibliotecarios deben ser ágiles, creativos, centrarse en el usuario y sus necesidades, y sobre todo implicarse en el aprendizaje.

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Tertulia Granada Jornadas Andaluzas 2015 Ana Duro, Julio Alonso, Carlos Magro, Maria José 

Planeta Biblioteca 2016/02/10. Revista ‘Mi Biblioteca’

 

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En esta ocasión hemos tenido en nuestro programa a Conchi Jiménez editora de la revista “Mi Biblioteca“, una publicación que publica la Fundación Alonso Quijano que ya lleva más de una década en el mercado, y que cubre un espacio profesional importante en relación con las bibliotecas públicas, escolares y la animación a la lectura. Hemos hablado con Conchi sobre como nació la idea de la revista, cual es el proceso de elaboración, que temática que cubre, y sobre el lugar que ocuipa esta entrañable publicación entre las revistas profesionales de Información y Documentación. Como siempre ha sido muy grato charla amigablemente con Conchi, porque sobre todo transmite una enorme pasión y un buen gusto por lo que hace, que se ve reflejado en la calidad final de la revista.

Acceso a la revista

http://www.mibiblioteca.org/

Monográfico: Libros electrónicos en bibliotecas

 

Monográfico: Libros electrónicos en bibliotecas

Monográfico

Bibliografía con 300 artículos, libros e informes

con enlace al texto completo

La integración del libro electrónico en las bibliotecas supone una oportunidad de adaptación de las mismas a los nuevos contextos de aprendizaje, donde lo digital cada vez adquiere una mayor importancia. Esta incorporación implica una serie de cuestiones que afectan tanto a las editoriales que se están viendo obligadas a replantear sus modelos de negocio como a las bibliotecas a las que el libro electrónico está obligando a variar el sistema de adquisición, el acceso a los contenidos, la gestión, la promoción y difusión; así como el uso que pueden hacer los usuarios de sus fondos.

Alfabetización Tecnológica: vientos de cambio

 

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Alfabetización Tecnológica: vientos de cambio

por Julio Alonso Arévalo. Univ. de Salamanca.

Seminario Internacional. Retos de la Educación Lectora

Red de Universidades Lectoras

Salamanca, diciembre 2015

Ver Prezi

Los bibliotecarios han comenzado a identificar que la razón fundamental para la supervivencia institucional se basa en los beneficios públicos que proporcionan los profesionales a sus comunidades. La gente quiere las bibliotecas, pero quiere que sean mejores. La clave es muy simple: centrarse en lo que los medios digitales e Internet hacen posible, no en lo que deshacen. Encontrar y explotar las formas en que lo digital y lo analógico se unen, el espacio en el que ambos formatos se refuerzan mutuamente para ser complementarios y no antagónicos. Por ello las bibliotecas de todo tipo están reforzando sus espacios y experimentando con nuevos servicios. Reimaginando y reinventando la biblioteca del siglo 21.

La llegada de recursos digitales a las bibliotecas esta sirviendo de catalizador de importantes cambios. Hay personas que consideran que en la era de Google y Amazon el la biblioteca es innecesaria o al menos no tan necesaria como en tiempos pretéritos. esto conlleva a que cualquier biblioteca en la era digital debe enfrentarse a un dilema: cómo mantenerse relevante en el nuevo contexto. Para ello, la biblioteca cuenta con tres importantes activos: Las personas, El espacio, La plataforma.

Podemos afirmar sin miedo a confundirnos que la comunidad está en el corazón de los planes de la nueva biblioteca. Tal como afirma Amy K. GARMER «Creo que el eje que hasta ahora había sido fundamental en las bibliotecas, que era el de la construcción de colecciones pasa por orientarse hacia la construcción de capital humano, de relaciones y redes de conocimiento en la comunidad. En este nuevo entorno, las personas son el centro de la misión de la biblioteca para inspirar y cultivar el aprendizaje, avanzar en el conocimiento, con el objetivo de fomentar y fortalecer a sus comunidades». Todo este cambio de concepto esta siendo replicado por otras instituciones, para Mindy Reed bibliotecaria de Austin (Texas) “La transformación física que están experimentando las bibliotecas con nuevos conceptos como el de placemaking es la SEGUNDA REVOLUCIÓN DE GUTENBERG, a través de la creación y el fomento de comunidades vitales para ser lugares únicos para sus residentes”. Respecto a este cambio de concepto y de espacio, la antropóloga Nancy Fried Foster, se pregunta cómo sería diseñar bibliotecas no basadas en los precedentes, sino en todo lo que se puede aprender en este momento acerca de las prácticas de trabajo de las personas que ya las utilizan. De este modo se están diseñando y ofreciendo espacios ricos con herramientas y tecnologías avanzadas que inspiren y faciliten el aprendizaje, el descubrimiento, la creación y la experimentación. Los MARKERSPACES son espacios donde se fomenta el intercambio tanto de conocimiento y habilidades, como de ideas. Las bibliotecas así se convierten en plataformas objetivas de base que crean herramientas y servicios en apoyo del empoderamiento de los individuos y sus comunidades (impresoras 3D, espacios proyectivos…. )

Es así como nace la sinergia que fortalece la colaboración y refuerzan los lazos entrre las comunidades. La gente y la tecnología se encuentran en la biblioteca. Las bibliotecas proporcionan espacios públicos donde las personas puede congregarse, compartir su patrimonio cultural y científico, y crear conocimiento compartido, según Cassie Guthrie directora de la Greece Public Library “La biblioteca del presente se parece más a una cocina, mientras que en los tiempos pasados la biblioteca era más una tienda de comestibles”.

Fundamentalmente los profesionales de las bibliotecas tenemos que SER VISTOS COMO ASESORES DE CONFIANZA, pero la confianza crece sólo cuando construimos relaciones con nuestros usuarios. Y como las funciones de la biblioteca cambian y se expanden, el personal de la biblioteca se ve AVOCADO A EXTENDER Y AMPLIAR SUS CAPACIDADES PARA SATISFACER LAS NUEVAS NECESIDADES. En estos espacios los bibliotecarios actúan como convocantes, auténticos mediadores sociales, filtros colaborativos, siendo de este modos el alma de una sociedad inclusiva, informada y comprometida con sus ciudadanos.

De este modo la biblioteca actúa y se convierte en una plataforma, entendida como un ESPACIO FÍSICO, y a la vez como un ESPACIO VIRTUAL accesible desde cualquier lugar 24 horas diarias los 7 días de la semana (24/7). Una entidad objetiva que opera en torno a los intereses de sus usuarios, en contraste con las plataformas comerciales que desdibujan la línea entre el usuario y los intereses comerciales.

Las Nuevas fuentes de información: información y búsqueda documental en el contexto de la web 2.0

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Cordón García, José Antonio; Alonso Arévalo, Julio ; Gómez Díaz, Raquel ; López Lucas, Jesús
“Las Nuevas fuentes de información: información y búsqueda documental en el contexto de la web 2.0″   2a. ed. revisada y aumentada. Madrid: Pirámide, 2012. 448 p.

 

Ver en Pirámide

Ya está disponible la segunda edición del Libro “Las Nuevas fuentes de información: información y búsqueda documental en el contexto de la web 2.0.”

Prologo de Ernest Abadal. Es una 2ª edición actualizada y ampliada con un capítulo nuevo sobre SOFTWARE LIBRE EN BIBLIOTECAS

Disponible en la USAL

Disponible en CIELO

para préstamo digital de la USAL

 

 

Índice:

Prólogo a la primera edición. Prólogo a la segunda edición. 1. El proceso de recopilación de la información. 2. La búsqueda documental. 3. Libros y e-libros. 4. Las revistas científicas. 5. Índices de citas. 6. Tesis doctorales y actas de congresos. 7. El acceso abierto y repositorios. 8. Las fuentes de información terminológicas. 9. Las enciclopedias: el caso particular de la Wikipedia. 10. Los directorios. 11. Blogs, wikis, redes sociales y aplicaciones 2.0. 12. La descripción bibliográfica y los sistemas de citación. 13. Los gestores de referencias. 14. El uso de las fuentes como sistema de reconocimiento, visibilidad y acreditación. 15. La visibilidad de autores: la búsqueda de evidencias. 16. La alfabetización informacional. 17. Software libre en bibliotecas. Índices.

Descripción:

El siglo xxi se está caracterizando por una progresiva influencia de los contenidos digitales y por una porosidad cada vez mayor entre el universo electrónico y el real. Vivimos en un mundo de pantallas, la del ordenador, la del móvil, las de los e-reader, las de las tabletas, cuyo fundamento es la información, y aquellos que sepan buscarla, manejarla, gestionarla, aprovecharla e interpretarla, estarán en mejores condiciones para afrontar los retos personales, laborales y sociales de un mundo conectado y globalizado. Las competencias y habilidades en el uso de la información digital forman parte de cualquier currículum formativo, y así lo entienden las autoridades educativas, tanto a nivel internacional como nacional, estableciendo estándares obligatorios para su desarrollo. Igualmente, la práctica laboral o el desempeño de puestos de trabajo de muy diversa índole nos enfrenta a necesidades informativas que es preciso satisfacer para incrementar el rendimiento y la eficiencia. Incluso las actividades más lúdicas, como las relacionadas con el uso de las redes sociales, están impregnadas de un sustrato informativo cuyo conocimiento favorece un aprovechamiento óptimo. La respuesta a estas necesidades pasa por un conocimiento adecuado de las distintas fuentes de información existentes. Estas fuentes han ido asimilando los cambios que los procesos de comunicación han experimentado con el desarrollo de la tecnología. Libros electrónicos, revistas electrónicas, repositorios, enciclopedias, bases de datos bibliográficas, fuentes de información terminológicas, software libre, sistemas de sindicación de contenidos, gestores de referencia social, índices de citas, sistemas de búsqueda para la acreditación y reputación on-line, etc., constituyen un elenco de fuentes nuevas o renovadas que participan de la filosofía 2.0 y están diseñadas para favorecer la asimilación de las competencias digitales que exige la sociedad del conocimiento.

La evolución del catálogo de la biblioteca: tecnología catalográfica desde los papiros a los ordenadores

 

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Una mujer usando el catálogo de fichas en la sala de lectura principal de la Biblioteca del Congreso, alrededor de 1940. Foto: Biblioteca del Congreso

The Evolving Catalog
Cataloging tech from scrolls to computers
By Karen Coyle | January 4, 2016 en American libraries

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OCLC dejó de actualizar su catálogo impreso el 1 de octubre de 2015, poniendo fin a una época que duró más de 150 años. El catálogo de la biblioteca ha cambiado a medida que lo ha hecho la tecnología, en este artículo de Karen Coyle se hace un repaso a su historia y a su desarrollo futuro.

La tecnología de catálogo de la biblioteca en la época que vivió Cutter era un libro impreso. Los catálogos impresos tenían las mismas ventajas que los propios libros: podían ser producidos en varias copias y eran altamente portátiles. Una biblioteca podía proporcionar una copia de su catálogo a otra biblioteca, por lo que era posible que otros usuarios pudieran encontrar el documento que necesitaban más allá de la propia biblioteca. Las desventajas del catálogo impreso, tiene que ver con el incremento de las colecciones. Un catálogo impreso necesitaba de una actualización casi constante, ya que nada más imprimirlo quedaba desactualizado; pues el tiempo requerido para producir un catálogo impreso (en una época en la que la impresión requería componer cada página) significaba que el catálogo podría estar muy desfasado nada más salir de la imprenta. La actualización de un catálogo impreso conllevaba la reimpresión en su totalidad, o la producción de volúmenes suplementarios con las obras más recientemente incorporadas a la biblioteca, lo que implicaba que buscar en el mismo se convirtiera en un un hecho bastante tedioso.

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Catálogo manuscrito de la Biblioteca de la Universidad de Lawrence, hacia 1855.

Se atribuye el desarrollo del catálogo de fichas a Esdras Abad en 1861, Esdras era ayudante de biblioteca de la Universidad de Harvard. Aunque desde nuestra perspectiva actual el catálogo de tarjetas no cumple con todas las necesidades de la manera más eficiente como sería de desear, sin embargo el catálogo de fichas en aquel tiempo supuso disponer de un instrumento muy valioso de actualización continua para los usuarios de las bibliotecas y los bibliotecarios. Si bien las fichas de papel se habían utilizado en épocas anteriores, en particular, por la década de los bibliógrafos y enciclopedistas porque facilitaban tener una presentación ordenada de un gran número de entradas individuales, que para las bibliotecas de aquella época demostró ser una herramienta útil y flexible. Y de este modo  en 1877 el «Comité de Cooperación» de la Asociación Americana de Bibliotecas (ALA)  recién constituido anunció su decisión de normalizar el uso y medidas que debería tener la ficha de catálogo de las bibliotecas. 

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Catálogo de fichas

Y fue precisamente una compañía dirigida por Melvil Dewey, el creador de la clasificación decimal, llamada «The Library Bureau» la que empezó a diseñar y comercializar el mobiliario necesario para alojar el catálogo de fichas y una variedad de productos basados ​​en las tarjetas para el creciente mercado americano. Eso si, tuvo la deferencia de suministrar las fichas de cartón a un precio más bajo que sus competidores. Ante su utilidad, poco tiempo después otros países europeos como el Reino Unido empezaron a utilizar ficheros de tarjetas en las bibliotecas. Incluso Markus Krajewski, en su libro sobre la historia del catálogo titulado Paper Machines: About Cards and Catalogs, 1548–1929 (2011), considera que el catálogo de fichas pone las bases para la creación del primer prototipo de base de datos automatizada, debido a la forma en que se estructuran los datos en unidades manipulables que permitían el reordenamiento de los datos para diferentes propósitos.

No podemos obviar que uno y otro sistema (catálogo impreso y de fichhas), aunque ahora nos parezcan caducos eran aplicaciones tecnológicas a las bibliotecas, tal como lo fue la  máquina de escribir que trajo una mayor uniformidad al catálogo de fichas que la que había proporcionado el más bello catálogo de fichas manuscritas, lo que además aumentó la cantidad de información que se podía incluir en en la superficie de una ficha de cartón de aproximadamente tres por cinco pulgadas.

Después de Dewey, la persona que ejerció la mayor influencia sobre la tecnología que se aplicaría en las biblioteca fue Henriette Avram (1919-2006), creadora del formato de lectura mecánica de catalogación (MARC). Henriette fue una innovadora en cuanto a la capacidad de computación a mediados de la década de 1960 cuando desarrolló el formato MARC, si bien la capacidad de los ordenadores de entonces era muy limitada para el manejo de datos de texto. A pesar de todo fue una adelantada de su tiempo, ya que el desarrollo las bases del futuro catálogo automatizado en línea que aún tardaría más de una década en ser inventado. Pero esto posibilitaba crear listados que facilitaban enormemente muchas de las tareas de las bibliotecas.

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Henriette Avram presenta una cinta magnética que contiene 9.300 registros en formato MARC a Richard Coward de la Bibliografía Nacional Británico de 1967.
Foto: American Libraries, octubre de 1989

El siguiente desarrollo en la mejora tecnológica del catálogo fue la creación del OPAC. Las motivaciones principales para que el catálogo en linea fuera una realidad, tienen que ver con la necesidad de compartir información con todo el sistema universitario del estado sobre los fondos de las bibliotecas de investigación (y el ahorro de costes asociados). Y de este modo eliminar la ineficiencia que suponía la producción y mantenimiento de grandes catálogos de fichas a medida que las colecciones fueron creciendo. Además para una biblioteca de investigación es muy importante tener un catálogo actualizado, y al día; ya que por entonces OCLC actualizaba sus fichas cada 3 meses, por lo que habia la necesidad perentoria de poder tener un catálogo en línea.

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Catálogos de bibliotecas en línea (OPAC) de la década de 1980 con el sistema Dynix.

Los registros MARC fueron en esencia un subproducto de la producción de fichas en tarjeta. Y ahora, unos 35 años después, seguimos utilizando el mismo sistema a pesar de que la tecnología de la información ha cambiado de manera espectacular durante ese tiempo. El registro MARC, diseñado como un formato para transferir los datos bibliográficos a la impresora, no se adecua bien a los sistemas de almacenamiento y manipulación de bases de datos actuales. Es muy posible que el mayor error cometido en las últimos dos o tres décadas por parte de las bibliotecas es no haber creado un nuevo estándar de datos que se adapte mejor a la tecnología moderna y menos una imitación de la tarjeta legible por ordenador. Eso no quiere decir que los catálogos en línea no utilicen la tecnología de bases de datos para proporcionar capacidades de búsqueda y visualización, pero si es bien cierto que estos sistemas están lejos de ser el ideal desde el punto de vista de la tecnología de la información. El verdadero problema es la falta de adecuación de los modelos entre el sistema cuidadosamente elaborado de una entrada del catálogo y la funcionalidad inherente del sistema de gestión de bases de datos. Los sistemas de gestión de bases de datos, que son esenciales para permitir una búsqueda eficiente de grandes cantidades de datos, funcionan bajo un principio completamente diferente del archivo secuencial en el que se basa el catálogo de fichas.  Un sistema de gestión de base de datos es capaz de realizar lo que se denomina «acceso aleatorio», que es la capacidad de ir directamente a la entrada o entradas que coinciden con la consulta. El conjunto de entradas recuperados puede ser radicalmente diferente a las áreas de la secuencia alfabética, y una vez recuperadas ya no están en el contexto previsto por el catálogo alfabético. Ya que los sistemas de gestión de bases de datos incluyen la capacidad de tratar cada palabra de una oración o una cadena de búsqueda como una unidad por separado. Así es como funcionan los motores de búsqueda como Google,  ya no hace falta hacer una búsqueda teniendo en cuenta las entradas que vienen determinadas por las reglas de catalogación de la biblioteca. No es necesario para buscar escribir «Neptuno, Plaza de», ya que podremos buscar por cualquiera de los términos o en su forma directa. Más aún cuando sabemos por estudios llevados a cabo que la búsqueda por palabra clave es la más utilizada por la inmensa mayoría de los usuarios de la biblioteca. Toda la base del mecanismos de búsqueda basada en las reglas de catalogación se ha vuelto irrelevante en el diseño de los catálogos en línea, y el funcionamiento básico del catálogo en línea no implementa el modelo previsto del catálogo de fichas. Paralelamente los desarrolladores de sistemas simplemente no entienden, ni desean entender la intención del catálogo, el malentendido en realidad va en ambos sentidos. Las razones de este impasse despúes de 35 años son complejas y conllevan componentes sociales y económicos. No es fácil de explicar por qué el cambio no se hizo en ese momento de nuestra historia de la tecnología, pero al menos uno de los factores fue la falta de comprensión de que la catalogación simplemente fue una respuesta a las posibilidades técnicas de cada momento, ya fuese en la época de los catálogos impresos, de fichas o de formatos legibles por ordenador.

A diferencia de la mayoría de las otras comunidades profesionales, la comunidad de bibliotecas continúa desarrollando algunas normas sobre los datos clave que a su juicio son «tecnológicamente neutrales.» Sin embargo es evidente que todos los datos creados hoy serán procesados ​​por computadoras, serán gestionado por software de bases de datos, serán buscados utilizando las capacidades de búsqueda de las base de datos, y serán visitados por los usuarios a través de una red informática. Y el futuro de la tecnología aplicada al catálogo tiene que tener muy en cuenta estas cuestiones, y alejarse de las inercias pasadas que aún tienen un peso muy fuerte en la profesión.