Meta vigila a sus empleados para entrenar IA: del trabajo cotidiano al dato automatizado

Kanellopoulos, Michael. “Meta to Track Employee Mouse, Keyboard Activity to Train AI Models.” PCMag, 22 de abril de 2026. https://uk.pcmag.com/ai/164547/meta-to-track-employee-mouse-keyboard-activity-to-train-ai-models

Meta ha puesto en marcha una iniciativa interna para recopilar datos de sus propios empleados con el fin de entrenar modelos de inteligencia artificial. A través de un software instalado en los ordenadores corporativos, la empresa registra movimientos del ratón, pulsaciones de teclado y otras interacciones digitales, con el objetivo de mejorar la capacidad de sus sistemas para imitar el comportamiento humano frente a un ordenador.

Este programa —conocido como Model Capability Initiative (MCI)— forma parte de una estrategia más amplia orientada a desarrollar agentes de IA capaces de realizar tareas laborales de forma autónoma. La lógica subyacente es que, para que estos sistemas funcionen de manera eficaz, necesitan aprender a partir de ejemplos reales de uso: cómo se navega por menús, se utilizan atajos de teclado o se completan tareas rutinarias en entornos digitales.

Meta sostiene que los datos recogidos se limitarán a aplicaciones de trabajo y que existen de protección para evitar el acceso a información sensible. Además, la compañía afirma que estos datos no se utilizarán para evaluar el rendimiento de los empleados, sino exclusivamente para el entrenamiento de modelos.

Sin embargo, la iniciativa ha generado preocupación y rechazo entre los trabajadores, especialmente por la falta de opción para excluirse del programa en dispositivos corporativos. Muchos empleados perciben esta práctica como una forma intensificada de vigilancia laboral, que va más allá de los mecanismos tradicionales de monitorización y se acerca a un modelo de supervisión continua.

El artículo también sitúa esta medida en el contexto de una transformación más amplia del sector tecnológico, donde las grandes empresas buscan nuevas fuentes de datos para alimentar sus modelos de IA. En este caso, el propio trabajo humano se convierte en materia prima para automatizar futuras tareas, lo que plantea tensiones éticas, legales y laborales, especialmente en regiones con regulaciones más estrictas como Europa.

La noticia ilustra un cambio significativo: el paso de la IA como herramienta de apoyo a la IA como sistema que aprende directamente del comportamiento humano para sustituirlo parcialmente. Esto abre un debate crucial sobre privacidad, poder corporativo y el futuro del trabajo en entornos altamente automatizados.