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La renovación de la Biblioteca Pública de Edmonton (EPL).

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La Biblioteca Stanley A. Milner de Edmonton, se encuentra en un lugar destacado en el principal espacio cívico de la ciudad, Sir Winston Churchill Square. El proyecto implica la sustitución de la cubierta de hormigón prefabricada de la década de 1960, la eliminación de una adición de la década de 1990 que compromete la relación del edificio con los espacios cívicos adyacentes, mejoras y modificaciones funcionales para actualizar las operaciones de la biblioteca, así como el mejoramiento de la infraestructura urbana.

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La intención del diseño es reconsiderar la Biblioteca Milner existente como una expresión de los valores de pensamiento progresivo y el papel cívico de la Biblioteca Pública de Edmonton (EPL). La revitalizada biblioteca Stanley A. Milner ayudará a construir un centro de la ciudad próspero y vibrante, y servirá como un componente clave en la prosperidad económica de Edmonton, la intención es transformar la Biblioteca Stanley A. Milner en un espacio que facilite la colaboración y el aprendizaje compartido, inspire la creatividad, estimule la imaginación y fomente el aprendizaje permanente.

La nueva biblioteca Stanley A. Milner de Edmont se inaugurará en febrero de 2020

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Una biblioteca improbable de objetos obsoletos

 

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Where Movies Get Their Vintage Electronics

Raul Alexander Marrero
Gizmodo 2/19/19 11:11am

Ver original

 

¿Alguna vez ha visto un programa como Mad Men y te has preguntado dónde encontraron las primeras máquinas Xerox? ¿O de dónde sacaron los americanos todas las IBM de la era Reagan que pensaste que estarían amontonadas en un vertedero? Bueno, es muy probable que estos aparatos de tecnologías histórica provengan de un enorme almacén en Brooklyn con una misión específica: preservar algunos de los aparatos electrónicos más antiguos y preciados del mundo.

Desde principios de 2012, el E-Waste Warehouse ha estado ayudando a los neoyorquinos a deshacerse de sus aparatos electrónicos no deseados de una manera respetuosa con el medio ambiente. Algunos de los mejores hallazgos, sin embargo, lo tienen en la propia biblioteca de utilería del almacén, donde están disponibles para producciones de cine y televisión para alquilar y utilizar.

La idea es parte del Lower East Side Ecology Center, una organización sin fines de lucro fundada en 1987 y una de las primeras en ser pioneras en programas comunitarios de reciclaje en la ciudad de Nueva York. El E-Waste Warehouse es donde cualquiera puede dejar ese viejo VCR o el televisor de la consola de su abuelo para que los productos químicos tóxicos que contiene se mantengan alejados de los vertederos.

En el almacén se clasifican, desmantelan y envían diariamente grandes cantidades de productos electrónicos para su reciclado, mientras que otras se eligen para ser renovadas y reutilizadas. «Lo que hacemos aquí es todo sobre la sostenibilidad», comparte Nicole Swient, una veterana técnica de reutilización que trabaja en el almacén.

«Al reparar y reutilizar adecuadamente los artículos, podemos devolverlos al público sin que vayan a parar a nuestros vertederos», dijo Swient a Gizmodo. «Damos a estos aparatos electrónicos una segunda vida, un segundo hogar, donde pueden ser reutilizados y hacer feliz a otra persona.»

Además de pasar los aparatos electrónicos antiguos a los nuevos usuarios, el Lower East Side Ecology Center también reutiliza algunos de los hallazgos más raros de una colección similar a un museo de más de 2.000 piezas de época. Entre ellos se incluyen bípers, máquinas de escribir Royal, ordenadores personales, monitores CRT, cámaras de noticias, Macs antiguos, máquinas tragaperras y un sinfín de artículos más, todos ellos conservados para mostrar el desarrollo de la tecnología durante las últimas ocho décadas.

La colección también funciona como una biblioteca de utilería, donde los directores de arte y los diseñadores de producción pueden encontrar las piezas perfectas de tecnología para películas y espectáculos sobre el pasado. Como explica Christine Datz-Romero, cofundadora y directora ejecutiva del Lower East Side Ecology Center, la organización realizó esta misión después de comprender la importancia histórica de su colección.

«Fue entonces cuando empezamos a desarrollar esta biblioteca de utilería», dijo Datz-Romero, «porque realmente sentimos que mantener algunas de estas tecnologías más antiguas realmente nos educa sobre la rapidez con la que la tecnología se ha desarrollado en los últimos diez o veinte años».

Así que la próxima vez que vea un programa de televisión en los años 80, debe agradecer a estos técnicos no sólo por hacer que nuestros programas y películas favoritos se vean precisos, sino también por preservar tantos de estos aparatos de época. Eso y mantenerlos alejados de nuestros vertederos.

La Biblioteca Pública de Nueva York abre el Archivo Lou Reed

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La sucursal del Lincoln Center de la Biblioteca Pública de Nueva York adquirió el archivo Reed en 2017 que consta de documentación en papel, registros electrónicos y fotografías, y aproximadamente 3,600 grabaciones de audio y 1,300 video.

La Biblioteca Pública de Nueva York adquirió el archivo de Lou Reed  con letras manuscritas originales, fotos, documentos, grabaciones en vivo y otros ocumentos del artista neoyorquino. Habiendo terminado de revisar y catalogarlo, el archivo de Lou Reed abre en estos días y se encuentra en la División de Música y Sonido Grabado en el tercer piso del Lincoln Center.

El archivo abarca la vida creativa de Reed, desde su banda de 1958 Freeport High School, The Shades, su trabajo como compositor de individual para el sello de música Pickwick Records, y su ascenso a la fama a través de The Velvet Underground y su posterior carrera en solitario, hasta su actuaciones finales en 2013.

Para celebrarlo, están emitiendo una tarjeta de edición limitada de la Biblioteca Lou Reed , con la icónica foto del disco Transformer de Lou Reed realizada por Mick Rock. Únicamente se han impreso 6000 copias y solo se puede obtenerlas en la Biblioteca Pública de Nueva York para las Artes Escénicas.

Esto es lo que puedes encontrar en los archivos de Lou Reed:

  • Manuscritos originales, letras, poesía y nota manuscritas.
  • Fotografías de Reed, incluyendo grabados de artistas e inscripciones de los fotógrafos.
  • Itinerarios turísticos, contratos, notas del administrador de carreteras y documentación.
  • Más de 600 horas de grabaciones en vivo, demos, grabaciones de estudio y entrevistas.
  • El extenso trabajo de fotografía de Reed.
  • Álbunes, libros y arte de la giras; Maquetas, pruebas y emparejamientos.
  • Albunes de Lou Reed y carteles de conciertos, programas y artículos promocionales
  • Prensa sobe Lou Reed de álbumes, giras, presentaciones, libros y exposiciones de fotografía.
  • Cartas de admiradores
  • Colecciones personales de libros, LPs y singles 45s.
  • La colección documental de colaboraciones, amistades y relaciones con Delmore Schwartz, Andy Warhol, John Cale, Maureen Tucker, Sterling Morrison, Mick Rock, Robert Quine, Sylvia Ramos, Doc Pomus, Václav Havel, Hal Willner, John Zorn, Robert Wilson, Julian Schnabel y Laurie Anderson.

Laurie Anderson, la viuda de Reed, dijo al New York Times sobre el archivo: «Es muy importante poder presentar material en bruto y dejar que las personas tomen sus propias decisiones».

Jonathan Hiam, curador de la colección de música y sonido grabados de la biblioteca estadounidense, dijo que el archivo de Reed representa «una gran declaración de que creemos que esta música, la música popular, es tan importante como cualquier otra cosa que recopilemos».

Para obtener más detalles, consulte la guía de la NYPL para visitar el Archivo .

Para comenzar, habrá una exposición especial centrada en el clásico álbum de Lou, New York, que celebra su 30 aniversario, y que recoge la historia del álbum desde su concepción hasta su producción, utilizando materiales del archivo para ilustrar el proceso y mostrar a los usuarios cómo se género la colección de investigación. La exposición estará abierta hasta el 28 de marzo.

También hay una recepción esta noche (15/03/2019) en la cafetería de la biblioteca que está abierta al público. Además, habrá una sala de audición de un solo día el 28 de marzo en la Astor Gallery, con selecciones de la colección de demos, sesiones de estudio, entrevistas y presentaciones en vivo del Archivo. Más aquí .

 

Planifica tu boda perfecta con la ayuda de la biblioteca!!!

 

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La Biblioteca Pública de Brantford tiene muchos recursos físicos y en línea para ayudar a los futuros novios – y a sus familiares y amigos – a disfrutar de un día de boda perfecto. Aunque parezca mentira es así. La biblioteca proporciona un servicio de tutoría en línea denominado «Universal Class«, que permite a las personas interesadas asistir a cursos las 24 horas desde cualquier lugar que tengan conexión a Internet.

 

Hace unos meses hablamos en este blog de la posibilidad que ofrecían algunas bibliotecas de poder casarse en estos templos de la cultura y del saber. En los últimos años las bibliotecas están diversificando sus servicios para apoyar a las personas, en esta ocasión recogemos un servicio que proporciona la Biblioteca Pública de Brantford en Canadá, que ofrece cuatro cursos específicos para planificación de la boda perfecta. El primero de ellos es Wedding Planning 101, un curso de 11 lecciones con una duración de alrededor de 12 horas. Aunque está dirigido a personas que quieren convertirse en promotores profesionales de bodas y otros eventos, cualquiera que esté preparando una boda encontrará información útil en este curso. Otro de los cursos que ofrece la biblioteca es Wedding Crafts and Project, con siete lecciones y una duración de seis horas, que enseña a crear diseños artesanos para regalar, arreglos florales y de papel para adornar en estos eventos. En los últimos años, la artesanía para bodas se ha convertido en una tendencia de moda gracias a Pinterest e Instagram. Además Universal Class también tiene un curso de elaboración y decoración de pasteles.

Cualquiera que desee tener un buen reportaje fotográfico de su boda también tiene la posibilidad de apuntarse a los cursos de fotografía de bodas disponibles a través del sitio web Lynda.com de LinkedIn Learning, que también se encuentra en la sección de bases de datos del sitio web de la biblioteca y que está disponible las 24 horas del día de forma gratuita con la tarjeta de la biblioteca.

La biblioteca está pendiente de todos y cada uno de los detalles para que la celebración sea un éxito. Así, dispone de varios libros sobre bodas y temas relacionados, como escribir y dar un discurso brillante y original, la elección de un lugar apropiado, las opciones posibles para los cubiertos e ideas originales para las ceremonias de boda. Para ver la lista de los libros disponibles en el catálogo de la biblioteca, se debe visitar el sitio web de la biblioteca y escribir «wedding» en la barra de búsqueda.

 

 

¿Cuáles son las novelas disponibles en más bibliotecas de todo el mundo?

 

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Históricas

Ciencia Ficción

 

¿Qué hace que una novela sea “un clásico”? En OCLC, consideran que la grandeza literaria se puede medir por el número de bibliotecas que tienen una copia en sus estantes. Las bibliotecas ofrecen acceso a los libros más populares que están de moda, pero, no los mantienen en el estante si no son repetidamente solicitados por los usuarios a lo largo de los años. OCLC ha identificado las 100 de las mejores y más atemporales novelas, las que se encuentran en miles de bibliotecas de todo el mundo, utilizando WorldCat, la base de datos de materiales bibliotecarios más grande del mundo.

Las novelas más disponibles en las bibliotecas del mundo

1. Don Quijote, Miguel de Cervantes
2. Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll
3. Las aventuras de Huckleberry Finn, Mark Twain
4. Las aventuras de Tom Sawyer, Mark Twain
5. La isla del tesoro, Robert Louis Stevenson
6. Orgullo y prejuicio, Jane Austen
7. Cumbres borrascosas, Emily Brontë
8. Jane Eyre, Charlotte Brontë
9. Moby Dick, Herman Melville
10. La Letra Escarlata, Nathaniel Hawthorne
11. Los viajes de Gulliver, Jonathan Swift
12. El Progreso del Peregrino, John Bunyan
13. Un Cuento de Navidad, Charles Dickens
14. David Copperfield, Charles Dickens
15. Historia de dos ciudades, Charles Dickens
16. Mujercitas, Louisa May Alcott
17. Grandes expectativas, Charles Dickens
18. El Hobbit, o, de ida y vuelta, J. R. R. R. Tolkien
19. Frankenstein, o, el Prometeo Moderno, Mary Shelley
20. Oliver Twist, Charles Dickens
21. La cabaña del tío Tom, Harriet Beecher Stowe
22. Crimen y Castigo, Fyodor Dostoyevsky
23. Madame Bovary: Patrones de vida provincial, Gustave Flaubert
24. El Regreso del Rey, J. R. R. R. Tolkien
25. Drácula, Bram Stoker
26. Los Tres Mosqueteros, Alexandre Dumas
27. Un mundo feliz, Aldous Huxley
28. Guerra y Paz, León Tolstoi
29. Mmatar a un ruiseñor, Harper Lee
30. El Mago de Oz, L. Frank Baum
31. Los miserables, Víctor Hugo
32. El Jardín Secreto, Frances Hodgson Burnett
33. Rebelión en la granja, George Orwell
34. El Gran Gatsby, F. Scott Fitzgerald
35. El Principito, Antoine de Saint-Exupéry
36. La Llamada de lo Salvaje, Jack London
37. 20.000 leguas de viaje submarino, Julio Verne
38. Anna Karenina, León Tolstoi
39. El viento en los sauces, Kenneth Grahame
40. Retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde
41. Las uvas de la ira, John Steinbeck
42. Sentido y sensibilidad, Jane Austen
43. El último mohicano, James Fenimore Cooper
44. Tess, la de los d’Urberville, Thomas Hardy
45. Harry Potter y la Piedra Filosofal, J. K. Rowling
46. Heidi, Johanna Spyri
47. Ulises, James Joyce
48. Sherlock Holmes, Arthur Conan Doyle
49. El Conde de Monte Cristo, Alexandre Dumas
50. El viejo y el mar, Ernest Hemingway
51. El león, la bruja y el armario, C. S. Lewis
52. El Jorobado de Notre Dame, Victor Hugo
53. Pinocho, Carlo Collodi
54. Cien años de soledad, Gabriel García Márquez
55. Ivanhoe, Walter Scott
56. El rojo emblema del valor, Stephen Crane
57. Ana la de Tejas Verdes, L. M. Montgomery
58. Azabache, Anna Sewell
59. Peter Pan, J. M. Barrie
60. Adiós a las armas, Ernest Hemingway
61. La casa de los siete tejados, Nathaniel Hawthorne
62. El Señor de las Moscas, William Golding
63. El príncipe y el mendigo, Mark Twain
64. Retrato del artista adolescente, James Joyce
65. Lord Jim, Joseph Conrad
66. Harry Potter y la Cámara de los Secretos, J. K. Rowling
67. Rojo y Negro, Stendhal
68. El extranjero, Albert Camus
69. El juicio, Franz Kafka
70. El amante de Lady Chatterley, D. H. Lawrence
71. Las aventuras de David Balfour, Robert Louis Stevenson
72. El guardián entre el centeno, J. D. Salinger
73. Fahrenheit 451, Ray Bradbury
74. Viaje al centro de la tierra, Julio Verne
75. Vanity Fair, William Makepeace Thackeray
76. Sin novedad en el frente, Erich Maria Remarque
77. Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell
78. Mi Ántonia, Willa Cather
79. De ratones y hombres, John Steinbeck
80. El Vicario de Wakefield, Oliver Goldsmith
81. Un yanqui en la Corte del Rey Arturo, Mark Twain
82. Colmillo Blanco, Jack London
83. Padres e Hijos, Ivan Sergeevich Turgenev
84. Doctor Zhivago, Boris Leonidovich Pasternak
85. El Decamerón, Giovanni Boccaccio
86. 1984, George Orwell
87. La Jungla , Upton Sinclair
88. El Código Da Vinci, Dan Brown
89. Persuasión, Jane Austen
90. Mansfield Park, Jane Austen
91. Candido, Voltaire
92. Por quién doblan las campanas, Ernest Hemingway
93. Lejos del mundanal ruido, Thomas Hardy
94. El señor de los anillos, J. R. R. R. Tolkien
95. El Regreso del Nativo, Thomas Hardy
96. Hijos y amantes, D. H. Lawrence
97. Charlotte’s Web, E. B. White
98. El Robinson suizo, Johann David Wyss
99. Casa desolada, Charles Dickens
100. Papá Goriot, Honoré de Balzac

 

 

El golpe al libro y a las bibliotecas de la Universidad de Chile: limpieza y censura en el corazón de la universidad

 

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Rojas L., María Angélica ; Fernández P., José. «El golpe al libro y a las bibliotecas de la Universidad de Chile: limpieza y censura en el corazón de la universidad«. Santiago de Chile: UTEAM, 2015. ISBN 978-956-7359-98-1

 

Publicación surgida a partir del seminario de título: “La censura en las bibliotecas de la Universidad de Chile en la Región Metropolitana (1973-1981)”, que pretende posicionar la discusión en torno al peso del olvido impuesto en el gremio bibliotecario durante la dictadura a través de una revisión histórica de los mecanismos de censura aplicados a los libros y bibliotecas de la Universidad de Chile, en la que los testimonios de funcionarios y académicos que vivieron en carne propia tortura, exoneración, delación y exilio, son fundamentales.

Fragmentos

«La censura hegemónica y naturalizada permeó cada espacio de la sociedad chilena de manera silenciosa y muchas veces inadvertida, cambiando incluso el prisma desde el cual concebimos nuestra cultura, instituciones y profesiones. Hace ya más de un cuarto de siglo de posdictadura y aún siguen vigentes ciertos resabios de aquella época que nos mantienen conviviendo con el miedo en una sociedad hecha de olvido.»

«Que los bibliotecarios también fueron víctimas de la represión. Ese era un elemento que nosotros desconocíamos. Hay que entender este fenómeno como algo general que se dio en el país. Ahora completamos el rompecabezas y nosotros evidenciamos una especie de Operación Limpieza a nivel cultural. Hay un libro que se llama El Golpe Estético que habla de esto y nosotros hemos visto que es algo que se extendió a nivel país. Hubo un ataque a lo que fue el libro y las bibliotecas a lo largo de todo Chile, pero llegó a la Universidad de Chile como a uno de sus escenarios principales. La censura se dio de múltiples formas, a través de la quema, los libros ocultos en estanterías y también afectó al personal.»

 «Nosotros entendemos a la biblioteca como un organismo vivo. No solamente el lugar donde se encuentran los libros, los tesoros o el corazón de la universidad, como era llamada en esa época. Los bibliotecarios también hacen la biblioteca, pues la biblioteca depende también de ellos y la exoneración, la tortura que hubo en ese entonces, de eso nadie nos habló. Eso es algo que fuimos encontrando y cosas que fuimos sabiendo. No sabíamos que uno de los primeros doctores en ciencias bibliotecarias en Latinoamérica, chileno, el señor Alberto Villalón, había sido exiliado. Siempre hablaban de los éxitos, de su gran trayectoria, pero nunca nos hablaron de la parte tortuosa que nadie está reconociendo que vivieron los bibliotecarios.»

«En 1972 había un proyecto muy grande que era unificar todas las bibliotecas que tenía la Universidad de Chile en el Campus Juan Gómez Millas. Iba a ser la biblioteca más grande de Latinoamérica, nos iba a poner en la vanguardia en cuanto a las bibliotecas y el conocimiento. Sería una biblioteca de cinco pisos, una biblioteca que después se llamó Eugenio Pereira Salas. Esa biblioteca albergaba todas las colecciones patrimoniales de Chile y con la Ley General de Universidades que divide al Pedagógico y que saca carreras que según ellos la Universidad de Chile no necesitaba, se llevaron también parte de sus colecciones. Desintegran esa biblioteca y según los testigos, sacaron camiones y carretillas de libros que nunca llegaron a destino. Ese fue uno de los más grandes saqueos patrimoniales de nuestra historia.»

 

La biblioteca es el corazón de la universidad

 

 

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Biblioteca Joe and Rika Mansueto, Universidad de Chicago

 

 

«La biblioteca es el corazón de la universidad, ocupando un lugar central y básico, como un recurso que es ocupa y sirve a todas las funciones de una universidad: enseñanza e investigación, creación de nuevo conocimiento y la trasmisión a la posteridad de la ciencia y la cultura del presente. Pero no es sólo un mero depósito de libros unido a una sala de lectura, sino un instrumento dinámico de educación.»

 

John Frederick Wolfenden, Baron Wolfenden (1906-1985), en el informe University Grants Committe de 1977

 

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La biblioteca lunar: se envía a la luna una copia de todo el conocimiento humano para preservarlo para el futuro

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Una startup israelí está enviando una biblioteca a la luna. SpaceIL incluyó un documento de 30 millones de páginas en su módulo de aterrizaje lunar Beresheet, archivando todos los logros de la humanidad. La biblioteca lunar está formada por finas láminas de níquel grabadas con láser, una microficha analógica que se puede leer fácilmente con un microscopio óptico de 1.000 aumentos y contiene un vasto archivo de la historia y la civilización humana, que cubre todos los temas, culturas, naciones, idiomas, géneros y períodos de tiempo, desde el contenido de Wikipedia hasta una compilación de lenguajes humanos, el Proyecto Rosetta, libros seleccionados por el Proyecto Gutenberg, así como mapas del genoma, 60.000 imágenes analógicas de páginas de libros, fotografías, ilustraciones y documentos, y gran parte del mayor arte, música, literatura y conocimiento científico del mundo. 

 

La Fundación Arch Mission, con sede en Los Ángeles, tiene como objetivo producir y difundir copias de seguridad de los conocimientos más importantes de la humanidad, tanto en la Tierra como en todo el sistema solar. El proyecto comenzó como el sueño de la infancia de la cofundadora Nova Spivack, que se inspiró en la serie de novelas «Fundación» de Issac Asimov sobre un grupo de científicos que se enteran del colapso de la civilización y trabajan contra el tiempo y contra diversos señores de la guerra intergaláctica para proteger los conocimientos de la humanidad antes del colapso final.

La información enviada a la luna se almacena en 25 discos de níquel del tamaño de un DVD, que sólo tienen 40 micrones de grosor. Preguntados por qué no se había publicando la lista completa de contenidos del contenido que se enviaría, Arch Mission Foundation (AMF) informó que sólo se habían revelado parte del contenido de la biblioteca, y que en lugar de confiar en curaciones problemáticas de materiales, se había decidido incluir toda la amplitud y diversidad del conocimiento y la cultura humana registrada como una muestra de la vida y la civilización del planeta Tierra. A este respecto, Matt Hoerl, director de producción de la Arch Mission Foundation afirmo «No importa lo que hagamos, nunca va a ser posible satisfacer completamente a todos los grupos, por lo que la única solución fue tener tanto espacio de almacenamiento que no fuera necesaria ninguna curación». Así, que se decidió enviar todo. Lo que el equipo de estudiosos y científicos de la Arch Mission Foundation ha considerado como el conocimiento más importante de la humanidad se envía en forma de conjuntos de datos abiertos procedentes de la fundación Wikimedia, la Fundación Long Now, el Proyecto Gutenberg y Internet Archive, así como muchos otros conjuntos de datos aportados por individuos y organizaciones. «Nuestra esperanza es proporcionar una imagen precisa de nuestro pasado a seres en un futuro lejano, y para ello tenemos que transmitir no sólo nuestros éxitos y triunfos, sino también nuestros errores y las cosas de las que nos hemos arrepentido», dijo Hoerl. «No queremos que se borre ninguna historia».

Almacenar información en el espacio es bastante complejo, especialmente si se quiere que dure miles de millones de años. La Biblioteca Lunar, por ejemplo, no sólo tendrá que soportar la radiación espacial, sino también el calor y el frío extremos de la superficie lunar. Se han utilizado discos de níquel puro debido a que este material no se descompone y no tiene vida media, es básicamente indestructible, incluso en el espacio. Los cuatro discos principales de la Biblioteca tienen más de 60.000 imágenes extremadamente pequeñas grabadas en ellos – fotos y páginas de libros en un formato llamado Nanofiche, por lo que quien los encuentre sólo necesitará un dispositivo de aumento para examinar los datos.

El módulo de aterrizaje «Beresheet» fue lanzado por un cohete SpaceX Falcon 9 el 21 de febrero y podría alcanzar la Luna el 11 de abril. El módulo de aterrizaje y su cápsula del tiempo permanecerán en la Luna indefinidamente. Sin embargo, la biblioteca puede haberse perdido en el cosmos, ya que el pasado lunes la nave perdió la comunicación con la tierra al hacer una maniobra de motor, quedando fuera del alcance de las comunicaciones, aunque fue contactada posteriormente. De modo, que módulo de aterrizaje lunar está de nuevo en comunicación con el equipo de tierra, mientras los controladores de vuelo trabajan en los próximos pasos.

Además de la biblioteca dirigida a la luna, ya hay otra enviada en el módulo SpaceX Tesla Roadster que ha estado en órbita alrededor del sol desde febrero de 2018. También se anunció que se enviaran más discos a la luna en los próximos años.

«A través de la replicación masiva alrededor del sistema solar, podremos garantizar que las Bibliotecas del la Humanidad nunca se perderán en el futuro en miles de millones de años», dijo Nova Spivack, cofundadora y presidenta de la Arch Mission Foundation.

Leer a perros: programa de mejora de los resultados de lectura en niños

 

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Mailloux, Sarah ; Matthies, Brad. «Going to the dogs: One college library’s program to encourage reading literacy» College and Research Libraries, Vol 80, No 3 (2019)

Texto completo

 

Las investigaciones indican que la lectura a los perros tiene resultados muy positivos. Los niños que les leen a los perros mejoran sus habilidades de alfabetización y fluidez debido a que los perros proporcionan una audiencia no crítica. Las escuelas que implementan programas de terapia de lectura canina ven mejoras en la participación de los estudiantes y en sus comportamientos académicos, a la vez que los estudiantes aprenden simultáneamente lecciones valiosas en empatía, respeto y compasión.

 

Si es beneficioso para los humanos leerles a los animales, ¿es también beneficioso para los animales de acogida? La investigación dice que los perros que escuchan voces humanas de manera regular tienen una menor necesidad de métodos para aliviar el estrés. En general, leer para proteger a los perros puede disminuir su ansiedad y hacerlos más adoptables. Por lo tanto, con los beneficios confirmados tanto para los niños como para los perros, un programa de lectura de perros de acogida parece ser una cosa beneficiosa para todos los implicados. Niños, perros y monitores.

Humane Society of Missouri compartió su guía del Programa de Lectura de Compañeros de Refugio (SBRP). Se decidió denominar al programa «Lectores». Se adquirieron algunos libros sobre animales en una amplia gama de niveles de lectura que reflejaban la misión del refugio y se contó con la participación de la biblioteca y un bibliotecario. Una vez que se difundió el programa, un grupo de padres y un autor local también donaron libros a la biblioteca del centro de acogida y refugio de animales, duplicando el tamaño de la colección. Y, por supuesto, se animó a los lectores a traer sus propios libros.

El director del centro quería que los «Readers» permanecieran fuera de las perreras para mantenerlos a salvo. Colocar a los lectores fuera también enseña a los niños a respetar el espacio personal de los demás, mientras que los perros pueden tomar su propia decisión sobre si se acercan o no a los niños. Eventualmente, los perros aprenden a acercarse voluntariamente, y a medida que se vuelven más sociables con los humanos, su estancia en el refugio tiende a ser más corta. Este es uno de los objetivos del programa: ayudar a los perros de refugio a socializarse para encontrar un hogar para siempre.

Para garantizar aún más la seguridad de los participantes, el director del refugio pidió a los voluntarios adultos que supervisaran a los «Readers», lo que proporcionó una oportunidades de adquirir una práctica de servicio y aprendizaje para los estudiantes, especialmente para los que se se estaban especializando en Educación, quienes potencialmente podrían usar este programa en el futuro. A los voluntarios se les denominó  «Walking Dictionaries«. Al dar este nombre a los voluntarios, los niños sabían que los voluntarios estaban allí para ayudar y no para juzgar. Previamente se instruyó a los voluntarios para que supervisasen la seguridad y respondieran a cualquier pregunta que los lectores puedan tener acerca de sus libros, pero por lo demás debería parecer como si no estuvieran escuchando a los lectores. Esto aseguró a los lectores que los adultos no estaban allí para corregir ningún «error» de lectura ni para juzgar su lectura de ninguna manera. A su vez, esto dio a los niños lectores la libertad de leer a los perros en sus propios términos.

Después de la lectura se permitió que los niños interactuaran físicamente con el perro. Previamente un empleado del refugio de acogida seleccionó un perro socializado que permitiera a a los niños poder acariciar y hablar con el animal.

En conclusión. El programa  proporcionó a los estudiantes universitarios experiencias valiosas de aprendizaje y les involucró activamente con los niños de una manera divertida y significativa. Además, la colaboración y asociación con otra organización comunitaria fue gratificante y tuvo el beneficio adicional de ayudar a los animales de refugio a ser más adoptables a través de la socialización. En pocas palabras, este programa fue gratificante para todos los que participaron.

 

Ver además

 

 

 

«No era 1837, era 1980»: la luchas de las mujeres por el derecho igualitario de acceso a la cultura y a las bibliotecas

 

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Hace una año escribí en Universo Abierto un post sobre un anuncio de la IFLA hablando de como las bibliotecas protegen los derechos de las mujeres, y me encontré esta respuesta de una mujer que firma cómo Ica, en la que habla de los problemas que tuvo a principios de los ochenta para acceder a la sala de investigadores de la Biblioteca Nacional, y que quisiera compartir con todos vosotros. La fecha 1837, que Ica menciona se refiere a otro post titulado «Las mujeres tuvieron prohibido la entrada en la Biblioteca Nacional de España hasta 1837«, pero a ella esto le sucedió a principios de 1980.

 

Más post sobre Mujeres y bibliotecas

 

«Éste es mi día, qué mejor día para empezar … hablar de bibliotecas y mujeres es hablar de mi vida, de lo que soy.

La Biblioteca Nacional sirvió al público en general en una sala en su parte baja allá por los años 80. Recuerdo que era una sala amplia donde se podía ir a estudiar y a sacar libros. Por aquella época empecé a leer filosofía y descubrí a Unamuno, Descartes… mi época existencialista.

Enamorada del ambiente y de un aspirante a filosofo intenté acceder a la Biblioteca de la parte Alta, recuerdo que “mi sala” estaba a nivel de calle. Un día, armada de valor pues me abrumaba la solemnidad del edificio, intenté acceder a la parte noble, desplegué todos los carnés de las diversas bibliotecas que poseía … hasta mi dni, pero nada fue suficiente. Un malcarado señor me negó la entrada: “Esta parte es solo para investigadores mayores de edad”. Yo tenía 16 años. Recuerdo que me ofendió tanto “quiero poner una reclamación”. El señor me ofreció un folio en blanco y me miró con media sonrisa.

Ofendida como estaba escribí con letra temblorosa unas cuantas frases solicitando -infeliz de mí- que me fuera permitido el acceso argumentando que al no tener acceso era imposible acceder al objeto de estudio. Satisfecha como estaba de mi “reclamación” entregué al citado cancerbero el papel. Sonriendo cogió el papel, yo me despedí y bajé la escalinata. Mi amigo, filosofo futuro, tuvo otra experiencia con el mismo señor, y por supuesto otro trato.

Cuando llegué a casa conté mis andanzas de biblioteca y mi madre sentenció “ te has quedado con una copia,¿no?” Se me cayo el alma al suelo, con tanto cabreo había olvidado la copia. Nunca tuve respuesta, era el final de los 70, el principio de los años 80.

Más tarde, pasados pocos años ya con carné de investigador entré… todo un cuadro.

Parecía que pisaba la luna por primera vez, anduve por los pasillos queriendo grabar en mi mente todos los espacios y rincones. Me encantaban los ficheros, miles y miles de fichitas a mano algunas otras mecanografiadas…La sala de lectura general, con aquellas sillas tan incomodas, aquel señor que en medio de la sala “cierren las puertas” por la corriente que recibía al estar el pobre en medio. Con el paso de los años he conocido al que debió llegarle mi reclamación de juventud. Ni lo recuerda … pero al menos reconoce el error.

Pasado el tiempo volví para trabajar a mi amada Biblioteca. Recuerdo que en lugar de sacar la tarjeta de acceso, sacaba las llaves de casa. Alguna vez las coloque encima del lector de tarjetas …

No era 1837, era 1980.»

Ica