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Un sistema de nanoalmacenamiento de información en cristal de cuarzo preservará todas las películas históricas de Warner Bross

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Project Silica

Noticia

Microsoft y Warner Bros emprendieron hace unos meses un proyecto de colaboración en el que han conseguir almacenar y recuperar con éxito la icónica película “Superman” de 1978 en un trozo de vidrio de cuarzo aproximadamente del tamaño de 75 por 75 por 2 milímetros de espesor.

El sistema consiste en un láser que codifica datos en vidrio creando capas de rejillas y deformaciones tridimensionales a nanoescala a varias profundidades y ángulos. Los algoritmos de aprendizaje automático leen los datos nuevamente decodificando imágenes y patrones que se crean a medida que la luz polarizada brilla a través del vidrio.

Warner Bros., que se interesó por el proyecto de Microsoft después de enterarse de la investigación, buscando nuevas tecnologías para salvaguardar su vasta biblioteca de activos: tesoros históricos como “Casablanca”, programas de radio de la década de 1940, cortometrajes animados, películas teatrales digitales, comedias de televisión, diarios de platós de cine.

Warner Bros llevaba años buscado una tecnología de almacenamiento que pudiera durar cientos de años, resistir inundaciones o erupciones solares y que no requiriera mantenerse a una temperatura determinada o que necesitara una renovación constante.

La biblioteca lunar: se envía a la luna una copia de todo el conocimiento humano para preservarlo para el futuro

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Una startup israelí está enviando una biblioteca a la luna. SpaceIL incluyó un documento de 30 millones de páginas en su módulo de aterrizaje lunar Beresheet, archivando todos los logros de la humanidad. La biblioteca lunar está formada por finas láminas de níquel grabadas con láser, una microficha analógica que se puede leer fácilmente con un microscopio óptico de 1.000 aumentos y contiene un vasto archivo de la historia y la civilización humana, que cubre todos los temas, culturas, naciones, idiomas, géneros y períodos de tiempo, desde el contenido de Wikipedia hasta una compilación de lenguajes humanos, el Proyecto Rosetta, libros seleccionados por el Proyecto Gutenberg, así como mapas del genoma, 60.000 imágenes analógicas de páginas de libros, fotografías, ilustraciones y documentos, y gran parte del mayor arte, música, literatura y conocimiento científico del mundo. 

 

La Fundación Arch Mission, con sede en Los Ángeles, tiene como objetivo producir y difundir copias de seguridad de los conocimientos más importantes de la humanidad, tanto en la Tierra como en todo el sistema solar. El proyecto comenzó como el sueño de la infancia de la cofundadora Nova Spivack, que se inspiró en la serie de novelas “Fundación” de Issac Asimov sobre un grupo de científicos que se enteran del colapso de la civilización y trabajan contra el tiempo y contra diversos señores de la guerra intergaláctica para proteger los conocimientos de la humanidad antes del colapso final.

La información enviada a la luna se almacena en 25 discos de níquel del tamaño de un DVD, que sólo tienen 40 micrones de grosor. Preguntados por qué no se había publicando la lista completa de contenidos del contenido que se enviaría, Arch Mission Foundation (AMF) informó que sólo se habían revelado parte del contenido de la biblioteca, y que en lugar de confiar en curaciones problemáticas de materiales, se había decidido incluir toda la amplitud y diversidad del conocimiento y la cultura humana registrada como una muestra de la vida y la civilización del planeta Tierra. A este respecto, Matt Hoerl, director de producción de la Arch Mission Foundation afirmo “No importa lo que hagamos, nunca va a ser posible satisfacer completamente a todos los grupos, por lo que la única solución fue tener tanto espacio de almacenamiento que no fuera necesaria ninguna curación”. Así, que se decidió enviar todo. Lo que el equipo de estudiosos y científicos de la Arch Mission Foundation ha considerado como el conocimiento más importante de la humanidad se envía en forma de conjuntos de datos abiertos procedentes de la fundación Wikimedia, la Fundación Long Now, el Proyecto Gutenberg y Internet Archive, así como muchos otros conjuntos de datos aportados por individuos y organizaciones. “Nuestra esperanza es proporcionar una imagen precisa de nuestro pasado a seres en un futuro lejano, y para ello tenemos que transmitir no sólo nuestros éxitos y triunfos, sino también nuestros errores y las cosas de las que nos hemos arrepentido”, dijo Hoerl. “No queremos que se borre ninguna historia”.

Almacenar información en el espacio es bastante complejo, especialmente si se quiere que dure miles de millones de años. La Biblioteca Lunar, por ejemplo, no sólo tendrá que soportar la radiación espacial, sino también el calor y el frío extremos de la superficie lunar. Se han utilizado discos de níquel puro debido a que este material no se descompone y no tiene vida media, es básicamente indestructible, incluso en el espacio. Los cuatro discos principales de la Biblioteca tienen más de 60.000 imágenes extremadamente pequeñas grabadas en ellos – fotos y páginas de libros en un formato llamado Nanofiche, por lo que quien los encuentre sólo necesitará un dispositivo de aumento para examinar los datos.

El módulo de aterrizaje “Beresheet” fue lanzado por un cohete SpaceX Falcon 9 el 21 de febrero y podría alcanzar la Luna el 11 de abril. El módulo de aterrizaje y su cápsula del tiempo permanecerán en la Luna indefinidamente. Sin embargo, la biblioteca puede haberse perdido en el cosmos, ya que el pasado lunes la nave perdió la comunicación con la tierra al hacer una maniobra de motor, quedando fuera del alcance de las comunicaciones, aunque fue contactada posteriormente. De modo, que módulo de aterrizaje lunar está de nuevo en comunicación con el equipo de tierra, mientras los controladores de vuelo trabajan en los próximos pasos.

Además de la biblioteca dirigida a la luna, ya hay otra enviada en el módulo SpaceX Tesla Roadster que ha estado en órbita alrededor del sol desde febrero de 2018. También se anunció que se enviaran más discos a la luna en los próximos años.

“A través de la replicación masiva alrededor del sistema solar, podremos garantizar que las Bibliotecas del la Humanidad nunca se perderán en el futuro en miles de millones de años”, dijo Nova Spivack, cofundadora y presidenta de la Arch Mission Foundation.

Las bibliotecas del futuro estarán hechas de ADN

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Traducción de

The libraries of the future will be made of DNA
Jerome de Groot
Senior Lecturer, University of Manchester

January 5, 2018 11.57am GMT

Texto completo

 
A todos nos interesa la manera en que las bibliotecas y los archivos podrían funcionar en el futuro, cómo podrían configurarse y qué se podría almacenar, y por qué. Varias organizaciones están explorando formas físicas para almacenar la información de la humanidad. Pero la mayor parte de la actividad actual parece ser biológica. Varios científicos han comenzado a explorar la posibilidad de utilizar el ADN para almacenar información, llamada Nuclear Acid Memory (NAM). Esto implicaría que los datos serían “traducidos” a las letras GATC, los ácidos nucleicos básicos del ADN. Se crearían entonces filamentos de ADN que podrían ser traducidos de nuevo al “original” al ser secuenciados. Los investigadores han almacenado recientemente versiones archivísticas de la música de Miles Davis y Deep Purple y también de un breve GIF en forma de DNA.
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Cada segundo se envían unos 6.000 tweets. En el tiempo que tardas en leer esta oración, se habrán enviado 42.000 tweets, que a un promedio de 34 caracteres por tweet, son 1.428.000 caracteres.

Worldwidewebsize analiza diariamente el tamaño de Internet. En el día que se hizo este post ascendía a 4.590 millones de páginas y mil millones de sitios web. Este es el Internet visible “indexado”, pero no incluye la “web oscura” o bases de datos privadas. El tamaño de la red se mide de dos maneras. El primero es “contenido”; la capacidad de almacenamiento se estimó en 2014 en 1024 bytes, o un millón de exabytes. El segundo es el “tráfico”, medido en zettabytes. El tráfico global recientemente pasó de un zettabyte, es decir el contenido de 250 mil millones de DVDs.

De manera más convencional, el Reino Unido publicó 184.000 libros en 2013, el mayor número de libros por habitante a nivel mundial. Añada las formas cada vez mayores de medir a un ser humano en términos de datos – secuenciación de ADN, árboles genealógicos en línea, codificación genética, cuentas bancarias, información en línea de todo tipo- o la cantidad de datos científicos que se producen y leen en todo el mundo-, y te darás cuenta que la cantidad de información en el mundo es asombrosa. Incluso la cantidad de espacio de almacenamiento que la mayoría de la gente necesita para fotos y documentos ha crecido enormemente en los últimos años.

Como especie, estamos produciendo información a un ritmo masivo. La “lectura” de la masa de datos ha conducido a nuevos modelos predictivos para la interacción social. Las empresas y los gobiernos se esfuerzan por utilizar estos datos a medida que los seres humanos parecen cada vez más legibles, manejables y -posiblemente- controlables a través de la comprensión y manipulación de la información.

Pero, ¿cómo podría almacenarse toda esta información? Actualmente contamos con bibliotecas físicas, archivos físicos y estanterías de libros. Internet en sí mismo está “almacenado” en servidores de disco duro en todo el mundo, usando enormes cantidades de energía para mantenerlos frescos. La infraestructura en línea es costosa, hambrienta de energía y vulnerable; su longevidad también es limitada – véase Die Hard 4.0 para una dramatización.

Bibliotecas del futuro

El futuro del almacenamiento de la información puede parecer aburrido, pero es una cuestión crucial para cualquier persona interesada en la forma en que las sociedades recuerdan. Un buen ejemplo son las historias familiares, donde los archivos públicos, como los registros del censo y la información tributaria, son cada vez más accesibles en línea. Millones de usuarios en todo el mundo utilizan sitios de suscripción como Ancestry o Findmypast para acceder a esta información pública y crear sus árboles genealógicos utilizando software en línea. Esta proliferación de información plantea cuestiones éticas sobre el acceso (registros públicos utilizados por empresas privadas para obtener beneficios) y sobre cómo se almacenan, gestionan y utilizan estos datos.

A todos nos interesa la manera en que las bibliotecas y los archivos podrían funcionar en el futuro, cómo podrían configurarse y qué se podría almacenar, y por qué. ¿Realmente necesitamos almacenar cada tweet enviado? Tomar cualquier tipo de decisión sobre qué almacenar – qué coleccionar, conmemorar, archivar – provoca una discusión compleja. Las tecnologías para acceder – “leer” – la información debe estar de alguna manera preparada para el futuro, o terminaremos con enormes cantidades de información que no se pueda utilizar.

Entonces: ¿qué hacer? En la actualidad se están llevando a cabo debates de gran alcance, desde qué información almacenar (incluidos varios biobancos llenos de especímenes biológicas), hasta cómo almacenarla, hasta dónde almacenarla (en el Ártico, en el espacio, bajo el agua). La mayoría de estas discusiones tienen lugar dentro de las comunidades científicas; algunas empresas tecnológicas están involucradas. Aquellos que han pasado años pensando en la memoria, la conmemoración y el archivo -historiadores y bibliotecarios- se encuentran a menudo al margen de la discusión.

Nanocristales y ADN

Varias organizaciones diferentes están explorando formas físicas para almacenar la información de la humanidad. Se ha sugerido el almacenamiento físico en discos de níquel (leídos por microscopio) o códigos de barras escritos con láser en vidrio de sílice. La nanotecnología, altamente experimental -y actualmente ávida de energía-, busca escribir información a un nivel casi molecular. El almacenamiento nanotecnológico sería “leído” mediante microscopía sofisticada, con “efecto” del cambio químico o de procesos bastante complicados, como los nanocristales que convierten la radiación (infra-roja) en algo “visible”. Algunos de los modelos de almacenamiento más barrocos van desde una bóveda de memoria de datos flash en la luna hasta empresas privadas que envían contenido digital a Marte, pasando por satélites que orbitan la tierra.

Pero la mayor parte de la actividad actual parece ser biológica. Varios científicos han comenzado a explorar la posibilidad de utilizar el ADN para almacenar información, llamada Nuclear Acid Memory (NAM).

Esto implicaría que los datos serían “traducidos” a las letras GATC, los ácidos nucleicos básicos del ADN. Se crearían entonces filamentos de ADN que podrían ser traducidos de nuevo al “original” al ser secuenciados. Los investigadores han almacenado recientemente versiones archivísticas de la música de Miles Davis y Deep Purple y también de un breve GIF en forma de DNA.

El ADN es duradero y cada vez más fácil de producir y leer. Se mantendrá durante miles de años en las condiciones de almacenamiento adecuadas. El ADN podría almacenarse en cualquier lugar oscuro, seco, frío y posiblemente no ocuparía mucho espacio.

Gran parte de esta tecnología está en sus comienzos, pero los avances en nanotecnología y secuenciación del ADN sugieren que dentro de unos años veremos los resultados aplicados de la experimentación y el desarrollo. Surgen preguntas más amplias sobre la ética de la recolección y hasta qué punto estos procesos se convertirán en la corriente dominante. La impresión impresa, y en cierta medida digital, se ha convertido en una forma común y razonablemente democrática de transmitir y almacenar información. Queda por ver si el almacenamiento y la escritura en el futuro serán de fácil acceso, y quién controlará la información y la memoria de la humanidad en las próximas décadas y siglos.