Las bibliotecas del futuro estarán hechas de ADN

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Traducción de

The libraries of the future will be made of DNA
Jerome de Groot
Senior Lecturer, University of Manchester

January 5, 2018 11.57am GMT

Texto completo

 
A todos nos interesa la manera en que las bibliotecas y los archivos podrían funcionar en el futuro, cómo podrían configurarse y qué se podría almacenar, y por qué. Varias organizaciones están explorando formas físicas para almacenar la información de la humanidad. Pero la mayor parte de la actividad actual parece ser biológica. Varios científicos han comenzado a explorar la posibilidad de utilizar el ADN para almacenar información, llamada Nuclear Acid Memory (NAM). Esto implicaría que los datos serían “traducidos” a las letras GATC, los ácidos nucleicos básicos del ADN. Se crearían entonces filamentos de ADN que podrían ser traducidos de nuevo al “original” al ser secuenciados. Los investigadores han almacenado recientemente versiones archivísticas de la música de Miles Davis y Deep Purple y también de un breve GIF en forma de DNA.
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Cada segundo se envían unos 6.000 tweets. En el tiempo que tardas en leer esta oración, se habrán enviado 42.000 tweets, que a un promedio de 34 caracteres por tweet, son 1.428.000 caracteres.

Worldwidewebsize analiza diariamente el tamaño de Internet. En el día que se hizo este post ascendía a 4.590 millones de páginas y mil millones de sitios web. Este es el Internet visible “indexado”, pero no incluye la “web oscura” o bases de datos privadas. El tamaño de la red se mide de dos maneras. El primero es “contenido”; la capacidad de almacenamiento se estimó en 2014 en 1024 bytes, o un millón de exabytes. El segundo es el “tráfico”, medido en zettabytes. El tráfico global recientemente pasó de un zettabyte, es decir el contenido de 250 mil millones de DVDs.

De manera más convencional, el Reino Unido publicó 184.000 libros en 2013, el mayor número de libros por habitante a nivel mundial. Añada las formas cada vez mayores de medir a un ser humano en términos de datos – secuenciación de ADN, árboles genealógicos en línea, codificación genética, cuentas bancarias, información en línea de todo tipo- o la cantidad de datos científicos que se producen y leen en todo el mundo-, y te darás cuenta que la cantidad de información en el mundo es asombrosa. Incluso la cantidad de espacio de almacenamiento que la mayoría de la gente necesita para fotos y documentos ha crecido enormemente en los últimos años.

Como especie, estamos produciendo información a un ritmo masivo. La “lectura” de la masa de datos ha conducido a nuevos modelos predictivos para la interacción social. Las empresas y los gobiernos se esfuerzan por utilizar estos datos a medida que los seres humanos parecen cada vez más legibles, manejables y -posiblemente- controlables a través de la comprensión y manipulación de la información.

Pero, ¿cómo podría almacenarse toda esta información? Actualmente contamos con bibliotecas físicas, archivos físicos y estanterías de libros. Internet en sí mismo está “almacenado” en servidores de disco duro en todo el mundo, usando enormes cantidades de energía para mantenerlos frescos. La infraestructura en línea es costosa, hambrienta de energía y vulnerable; su longevidad también es limitada – véase Die Hard 4.0 para una dramatización.

Bibliotecas del futuro

El futuro del almacenamiento de la información puede parecer aburrido, pero es una cuestión crucial para cualquier persona interesada en la forma en que las sociedades recuerdan. Un buen ejemplo son las historias familiares, donde los archivos públicos, como los registros del censo y la información tributaria, son cada vez más accesibles en línea. Millones de usuarios en todo el mundo utilizan sitios de suscripción como Ancestry o Findmypast para acceder a esta información pública y crear sus árboles genealógicos utilizando software en línea. Esta proliferación de información plantea cuestiones éticas sobre el acceso (registros públicos utilizados por empresas privadas para obtener beneficios) y sobre cómo se almacenan, gestionan y utilizan estos datos.

A todos nos interesa la manera en que las bibliotecas y los archivos podrían funcionar en el futuro, cómo podrían configurarse y qué se podría almacenar, y por qué. ¿Realmente necesitamos almacenar cada tweet enviado? Tomar cualquier tipo de decisión sobre qué almacenar – qué coleccionar, conmemorar, archivar – provoca una discusión compleja. Las tecnologías para acceder – “leer” – la información debe estar de alguna manera preparada para el futuro, o terminaremos con enormes cantidades de información que no se pueda utilizar.

Entonces: ¿qué hacer? En la actualidad se están llevando a cabo debates de gran alcance, desde qué información almacenar (incluidos varios biobancos llenos de especímenes biológicas), hasta cómo almacenarla, hasta dónde almacenarla (en el Ártico, en el espacio, bajo el agua). La mayoría de estas discusiones tienen lugar dentro de las comunidades científicas; algunas empresas tecnológicas están involucradas. Aquellos que han pasado años pensando en la memoria, la conmemoración y el archivo -historiadores y bibliotecarios- se encuentran a menudo al margen de la discusión.

Nanocristales y ADN

Varias organizaciones diferentes están explorando formas físicas para almacenar la información de la humanidad. Se ha sugerido el almacenamiento físico en discos de níquel (leídos por microscopio) o códigos de barras escritos con láser en vidrio de sílice. La nanotecnología, altamente experimental -y actualmente ávida de energía-, busca escribir información a un nivel casi molecular. El almacenamiento nanotecnológico sería “leído” mediante microscopía sofisticada, con “efecto” del cambio químico o de procesos bastante complicados, como los nanocristales que convierten la radiación (infra-roja) en algo “visible”. Algunos de los modelos de almacenamiento más barrocos van desde una bóveda de memoria de datos flash en la luna hasta empresas privadas que envían contenido digital a Marte, pasando por satélites que orbitan la tierra.

Pero la mayor parte de la actividad actual parece ser biológica. Varios científicos han comenzado a explorar la posibilidad de utilizar el ADN para almacenar información, llamada Nuclear Acid Memory (NAM).

Esto implicaría que los datos serían “traducidos” a las letras GATC, los ácidos nucleicos básicos del ADN. Se crearían entonces filamentos de ADN que podrían ser traducidos de nuevo al “original” al ser secuenciados. Los investigadores han almacenado recientemente versiones archivísticas de la música de Miles Davis y Deep Purple y también de un breve GIF en forma de DNA.

El ADN es duradero y cada vez más fácil de producir y leer. Se mantendrá durante miles de años en las condiciones de almacenamiento adecuadas. El ADN podría almacenarse en cualquier lugar oscuro, seco, frío y posiblemente no ocuparía mucho espacio.

Gran parte de esta tecnología está en sus comienzos, pero los avances en nanotecnología y secuenciación del ADN sugieren que dentro de unos años veremos los resultados aplicados de la experimentación y el desarrollo. Surgen preguntas más amplias sobre la ética de la recolección y hasta qué punto estos procesos se convertirán en la corriente dominante. La impresión impresa, y en cierta medida digital, se ha convertido en una forma común y razonablemente democrática de transmitir y almacenar información. Queda por ver si el almacenamiento y la escritura en el futuro serán de fácil acceso, y quién controlará la información y la memoria de la humanidad en las próximas décadas y siglos.