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¿Quieres barrios más seguros? Inviertan en bibliotecas. Cuando aumenta la financiación de las bibliotecas, la delincuencia tiende a disminuir

EveryLibrary. 2022. “Want Safer Neighborhoods? Invest in Libraries.” Medium. https://medium.com/everylibrary/want-safer-neighborhoods-invest-in-libraries-8c5259ad32e2 (consultado el 21 de julio de 2025).

El artículo plantea que invertir en bibliotecas públicas es una estrategia eficaz y comprobada para mejorar la seguridad y la calidad de vida en los vecindarios. Contrario a enfoques tradicionales que destinan presupuestos principalmente a la policía y la vigilancia, la pieza sugiere que las bibliotecas contribuyen de manera significativa a la reducción de la delincuencia y la violencia, además de fomentar el desarrollo social y económico de las comunidades.

Las bibliotecas públicas funcionan como espacios abiertos, accesibles e inclusivos que ofrecen recursos y programas para personas de todas las edades y condiciones. Son lugares de encuentro donde se promueve la educación, la cultura y la cohesión social, elementos esenciales para la prevención del crimen. En barrios vulnerables, las bibliotecas pueden ser refugios que ofrecen actividades constructivas y apoyo a jóvenes en riesgo, alejándolos de entornos potencialmente peligrosos.

El artículo cita estudios y ejemplos concretos que vinculan la presencia y actividad de las bibliotecas con una disminución en las tasas de violencia y delincuencia. Un caso destacado es el de bibliotecas en ciudades de Estados Unidos que, mediante programas de alfabetización, empleo, apoyo psicosocial y actividades extracurriculares, han contribuido a reducir el crimen juvenil y mejorar la percepción de seguridad en sus comunidades. En estos espacios, el acceso gratuito a tecnología, educación y servicios sociales fortalece la resiliencia comunitaria.

Un estudio reciente publicado en el Journal of Cultural Economics examina lo que ocurre cuando se abre una nueva sucursal de una biblioteca en Kansas City (Misuri). La ciudad tuvo doce sucursales de biblioteca durante muchos años. En 2013, añadieron la decimotercera sucursal, conocida como Woodneath Public Library Branch. Este estudio se centra en la sucursal de Woodneath. Los investigadores compararon los índices de delincuencia antes y después de la apertura de la biblioteca de Woodneath. Aunque no se redujeron todos los delitos, hubo un claro descenso en algunos tipos, como el vandalismo, los allanamientos y los robos. Esta reducción de la delincuencia fue más notable en la zona más cercana a la biblioteca.

El estudio también citaba las conclusiones de EveryLibrary, según las cuales, a medida que la financiación de las bibliotecas por persona aumentaba de 1995 a 2016, los índices nacionales de delincuencia descendían casi en la misma proporción. Esta tendencia parece exclusiva de las bibliotecas y no se aplica a todas las demás instituciones culturales públicas.

Los investigadores del estudio sobre bibliotecas de Missouri también descubrieron que las bibliotecas influyen en la forma en que la gente piensa sobre el riesgo de delincuencia. El artículo explicaba que cuando se construye una nueva biblioteca, suele haber más tráfico peatonal, mejor iluminación, cámaras de seguridad y nuevas rutas de patrulla policial. Todas estas mejoras ayudan a la gente a sentirse más segura y hacen que los barrios sean más acogedores.

De hecho, la mayoría de los estadounidenses ya ven las bibliotecas como espacios seguros. El 69% de los encuestados afirma sentirse cómodo en su biblioteca local. El estudio sugiere que esta reputación convierte a las bibliotecas en un excelente refugio para personas que, de otro modo, pasarían el tiempo en entornos menos seguros.

Invertir en bibliotecas se presenta como una política pública de prevención más eficiente y sostenible a largo plazo que la mera represión o vigilancia policial. Las bibliotecas proporcionan servicios integrales que abordan causas profundas de la inseguridad, como la pobreza, la falta de educación y la exclusión social. La financiación adecuada permite ampliar programas, mantener horarios accesibles y garantizar que las bibliotecas respondan a las necesidades cambiantes de la población.

Diseño amigable para personas con demencia y salud mental: claves para espacios inclusivos

The Design Concept. (2024). Mental Health & Dementia Friendly Design. Recuperado el 21 de julio de 2025, de https://thedesignconcept.co.uk/inspiration/mental-health-dementia-friendly-design

El diseño de espacios públicos que considera la salud mental y las necesidades de las personas con demencia se ha vuelto un tema esencial en arquitectura, urbanismo y diseño interior.

Según The Design Concept, una empresa especializada en el diseño de bibliotecas y espacios comunitarios, crear entornos accesibles, tranquilos y fácilmente comprensibles no solo beneficia a quienes padecen deterioro cognitivo, sino que mejora la experiencia de todos los usuarios del espacio (The Design Concept, 2024).

Uno de los principios clave es la claridad en la señalización y orientación. Para personas con demencia, la confusión espacial puede ser una fuente constante de ansiedad. El artículo subraya la importancia de usar señales consistentes, con letras grandes, tipografías legibles, contrastes de color bien definidos y símbolos gráficos reconocibles. Estas señales deben ubicarse en lugares visibles y a la altura de los ojos, y deben acompañar todo el recorrido dentro del espacio. Una orientación visual clara favorece la autonomía y reduce la dependencia de ayuda externa.

También se destaca el uso de materiales y superficies adecuadas. Por ejemplo, el uso de acabados mate y sin reflejos ayuda a minimizar la desorientación causada por brillos o reflejos inesperados, que pueden resultar inquietantes para quienes tienen deterioro visual o cognitivo. Se recomienda evitar suelos con patrones visuales complejos o texturas que puedan parecer desniveles, ya que podrían percibirse como obstáculos o zonas peligrosas. El diseño debe favorecer la percepción estable del entorno.

Además, el artículo propone que los espacios sean fácilmente comprensibles y estructurados de forma intuitiva. Esto incluye el uso de pasillos abiertos y directos, evitando callejones sin salida o puntos ciegos. La distribución debe facilitar la orientación visual, permitiendo ver claramente hacia dónde se puede ir desde cualquier punto. El uso de colores diferentes para zonas distintas, la iluminación natural o cálida, y elementos reconocibles en la decoración, como murales o mobiliario temático, ayudan a crear puntos de referencia.

Otro aspecto central es la creación de un ambiente de calma y confort emocional. Esto se logra mediante una iluminación natural adecuada, evitando luces muy intensas o deslumbrantes, y el uso de materiales acústicos que reduzcan el ruido ambiental. Para personas con ansiedad, depresión o trastornos sensoriales, un ambiente ruidoso o sobrecargado puede ser altamente estresante. Crear zonas silenciosas o áreas de descanso puede ser determinante para que una biblioteca se perciba como un espacio acogedor y seguro.

El diseño amigable no solo debe enfocarse en la funcionalidad física del espacio, sino también en su capacidad para fomentar relaciones humanas positivas y bienestar emocional. Espacios bien diseñados promueven la permanencia, la interacción y la participación. Esto es particularmente valioso en bibliotecas, que se están redefiniendo como centros comunitarios de encuentro y cuidado. Diseñar con empatía y en consulta con usuarios reales (incluidas personas mayores o con demencia) resulta fundamental para que los espacios sean verdaderamente inclusivos.

En resumen, el diseño centrado en la salud mental y la demencia no es un lujo ni una tendencia pasajera, sino una necesidad ética y funcional en la planificación de espacios públicos. A través de decisiones conscientes en señalización, materiales, distribución espacial e iluminación, es posible crear entornos que no solo sean accesibles, sino también profundamente humanos.

El 90% de los canadienses visitaron la biblioteca en 2024

BookNet Canada. (2025, 14 de mayo). Canadian Book Borrowers in 2024. Recuperado de: https://www.booknetcanada.ca/blog/research/2025/5/14/canadian-book-borrowers-in-2024

Durante el año 2024, la actividad en las bibliotecas públicas de Canadá mostró una recuperación y consolidación notables tras los efectos de la pandemia, según un estudio de BookNet Canada basado en encuestas a más de 4 200 lectores.

Aproximadamente un 27 % de los canadienses reportaron haber tomado prestado al menos un libro durante el mes anterior a la encuesta. Este dato refleja una estabilización en el uso de las bibliotecas en comparación con años anteriores, en los que el acceso físico y los hábitos de lectura se vieron afectados por las restricciones sanitarias.

La presencialidad volvió con fuerza: un 90 % de los usuarios de bibliotecas afirmaron haberlas visitado físicamente, en comparación con el 59 % registrado en 2020. Además, el acceso a través de plataformas digitales creció: un 76 % de los encuestados visitó el sitio web de su biblioteca local al menos una vez al mes, frente al 50 % de hace cuatro años. Esto muestra un equilibrio interesante entre los servicios presenciales y digitales, que ya no compiten sino que se complementan.

En cuanto a los formatos prestados, el libro impreso sigue siendo dominante, con un 72 % de las obras solicitadas en este formato. Le siguen los ebooks (18 %) y los audiolibros (10 %), lo cual indica que aunque las tecnologías digitales han ganado terreno, el papel sigue teniendo un lugar central en la experiencia lectora canadiense. En promedio, los lectores tomaron prestados 5 libros en el mes anterior: 3,5 eran impresos, 0,9 electrónicos y 0,5 audiolibros.

Las motivaciones principales para tomar libros prestados incluyen razones económicas y prácticas: un 52 % de los encuestados mencionó el ahorro de dinero como principal motivo; un 45 % dijo que lo hace para no tener que comprar los libros, y un 24 % lo considera una práctica habitual, parte de su rutina cultural. Esto subraya el valor de las bibliotecas no solo como centros de acceso al conocimiento, sino también como herramientas fundamentales para la equidad social.

Un hallazgo interesante es que muchos usuarios de bibliotecas también son compradores activos de libros. Más de la mitad afirmaron haber comprado libros, con un gasto mensual medio que varía entre 1 y 49 dólares canadienses. Esto desmiente el prejuicio de que quien usa la biblioteca deja de consumir libros comercialmente. Por el contrario, revela una relación complementaria entre préstamo y compra, donde la biblioteca actúa como un espacio de descubrimiento y evaluación.

Además, el estudio incluye datos sobre hábitos de lectura por edad, frecuencia de uso y el grado de satisfacción con los servicios de las bibliotecas, indicando en general una valoración positiva por parte de la población. Las bibliotecas siguen siendo vistas como un recurso vital, especialmente para familias, estudiantes y adultos mayores.

La gestión bibliotecaria en México ante los desarrollos de la inteligencia artificial

La gestión bibliotecaria en México ante los desarrollos de la inteligencia artificial Ulises Campbell Manjarrez (coordinador) ) México: CONPABIES. 2025

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Esta publicación, que constituye una de las primeras —si no la primera— en México dedicada específicamente al estudio y análisis de la aplicación, implementación, gestión, uso y evaluación de las tecnologías de la información en el ámbito bibliotecario de las Instituciones de Educación Superior (IES), surge a partir de una convocatoria lanzada en 2004 por el Consejo Nacional para Asuntos Bibliotecarios de Instituciones de Educación Superior A.C. (CONPAB-IES), con el propósito de recopilar y difundir investigaciones, experiencias y reflexiones relacionadas con esta temática desde una perspectiva amplia e integradora.

La presentación y prólogo destacan la relevancia de las bibliotecas como espacios estratégicos para valorar el pensamiento crítico, la calidad del acervo y los retos éticos derivados de la automatización y uso de IA . También subrayan la misión de estas instituciones en impulsar el acceso, análisis y organización responsables de la información.

Se destaca la preocupación por la ética, la integridad académica, y la formación continua del personal de bibliotecas para garantizar un uso responsable y educativo de la IA.

Entre los capítulos principales, encontramos:

  • Iniciativas universitarias que explican proyectos de nueve bibliotecas en México sobre adopción de IA (capacitación, infraestructura, innovación, ética e inclusión)
  • Integridad académica, donde se analiza el caso de CETYS Universidad frente a dilemas éticos producidos por nuevas tecnologías.
  • Pensamiento crítico y metacognición, que resalta el rol formador de las bibliotecas en la educación mediada por IA.
  • Evaluación de usuarios, con datos sobre la percepción de los servicios de la Universidad Autónoma de Chihuahua.
  • Semblanzas históricas, que revisan los 40 años de trayectoria del CONPAB-IES desde 1984 hasta 2023.

En conjunto, la obra propone una visión estratégica de las bibliotecas universitarias como agentes de transición hacia entornos educativos potenciados por IA, con un fuerte énfasis en ética, formación del personal, evaluación y colaboración institucional.

Finalmente, se subraya el rol estratégico de las bibliotecas como agentes de transición hacia entornos educativos y de investigación potenciado por IA, y se invita a otras instituciones a sumar esfuerzos colaborativos

Las bibliotecas del condado de Wake frente a la crisis de las personas sin hogar

Gallup, Jasmine. “Recharging and Referrals: How Wake County Libraries Are Taking on the Homelessness Crisis.” INDY Week, 2 de abril de 2025. https://indyweek.com/culture/recharging-and-referrals-how-wake-county-libraries-are-taking-on-the-homelessness-crisis/?utm_source=flipboard&utm_content=topic/libraries

En el condado de Wake, en Carolina del Norte (EE. UU.), las bibliotecas públicas han empezado a desempeñar un papel inesperado pero esencial en medio de la creciente crisis de personas sin hogar. Especialmente en sedes como la biblioteca Richard B. Harrison y la biblioteca regional Oberlin, se ha observado un aumento constante de personas que acuden no solo en busca de libros o acceso a la información, sino también de refugio, conexión a internet, electricidad para cargar sus teléfonos y un espacio seguro y digno donde pasar parte del día. Para muchas de estas personas, el teléfono móvil es una herramienta vital para mantenerse conectadas con posibles empleadores, servicios sociales o familiares, por lo que la posibilidad de recargarlo adquiere un valor enorme.

El artículo presenta el caso de John, un hombre que duerme en un parque cercano y que cada mañana llega temprano a la biblioteca para buscar trabajo a través de los ordenadores, informarse sobre recursos públicos o, simplemente, poder estar bajo techo. Junto a él, muchas otras personas encuentran en estos espacios no solo acceso a servicios básicos, sino también una sensación de normalidad, un lugar donde no ser juzgados ni expulsados de inmediato. Para muchos, la biblioteca representa el último bastión de respeto e inclusión en un entorno social y económico cada vez más adverso.

La situación responde a una realidad preocupante: según datos oficiales, la población sin hogar en Estados Unidos aumentó un 18 % entre 2023 y 2024. Solo en el condado de Wake, la organización Oak City Cares atendió en 2024 a unas 6 000 personas, muy por encima de las 1 500 de hace apenas dos años. Durante el último recuento puntual de personas sin techo, se registraron 992 durmiendo en la calle o en refugios la noche del conteo. Esto ha generado una presión creciente sobre los servicios públicos, entre ellos las bibliotecas, que se han visto obligadas a ampliar sus funciones más allá de su misión tradicional.

Ante esta situación, algunas bibliotecas están impulsando iniciativas innovadoras. Un ejemplo es la colaboración con la Universidad de Carolina del Norte en Pembroke, que permite que estudiantes de trabajo social realicen prácticas en bibliotecas. Su función es doble: apoyar directamente a los usuarios sin hogar y asesorar al personal bibliotecario sobre cómo abordar comportamientos difíciles, gestionar crisis emocionales o derivar a recursos de ayuda. Esta medida no solo profesionaliza la atención social dentro de las bibliotecas, sino que contribuye a formar redes de apoyo comunitario que trascienden los muros de estos centros.

Sin embargo, esta transformación no está exenta de dificultades. Las bibliotecas deben mantener un equilibrio delicado entre ser espacios abiertos para toda la comunidad y asegurar un ambiente seguro y funcional. Por ello, existen normas de conducta que prohíben, por ejemplo, dormir en las instalaciones o comportamientos disruptivos. En 2024, la biblioteca regional Oberlin tuvo que llamar a la policía en 17 ocasiones, en su mayoría por chequeos de bienestar, personas desorientadas o altercados menores. Lejos de criminalizar la pobreza, el enfoque del personal y de los guardias de seguridad busca intervenir con sensibilidad y respeto, evitando el uso de la fuerza siempre que sea posible.

Lo que está ocurriendo en Wake County refleja una transformación más amplia del papel de las bibliotecas públicas en la sociedad contemporánea. Frente a la insuficiencia de recursos sociales y la creciente marginación de sectores vulnerables, estos espacios se convierten, de facto, en nodos de contención social, donde se cruzan cultura, dignidad y asistencia. Aun cuando no pueden —ni deben— sustituir a los servicios de vivienda o salud pública, las bibliotecas están demostrando una capacidad de adaptación y una vocación inclusiva que las sitúa en la primera línea de respuesta a la emergencia social actual.

El techo de cristal en las Bibliotecas: ¿Por qué las mujeres no ocupan los puestos de dirección?

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McGeeney, J.D. 2025. “Researchers’ Corner: The Current State of Female Representation in Library Leadership in the U.S.” Hiring Librarians, July 11, 2025. https://hiringlibrarians.com/2025/07/11/researchers-corner-the-current-state-of-female-representation-in-library-leadership-in-the-u-s

El estudio basado en datos de más de 13.000 bibliotecas de EE. UU., revela que, aunque el 82.5 % de los bibliotecarios son mujeres, su representación en puestos directivos varía según el tipo y tamaño de biblioteca. En las bibliotecas públicas hay ligera sobrerepresentación femenina, pero en las académicas, escolares y gubernamentales los hombres siguen siendo mayoría en el liderazgo. Además, cuanto mayor es la biblioteca, menor es la proporción de directoras mujeres. El estudio destaca la influencia de sesgos en los procesos de selección y contratación.

Con datos recopilados de 13,891 directores y directoras de 13,870 bibliotecas que permanecían abiertas al momento del análisis, esta investigación cubre los 50 estados y representa todos los tipos principales de bibliotecas. Su amplitud y profundidad permiten observar con claridad las desigualdades persistentes en la profesión bibliotecaria, especialmente en lo que respecta al acceso de las mujeres a posiciones de liderazgo.

La biblioteconomía presenta una paradoja interesante: si bien las mujeres representan el 82.5% del personal bibliotecario según el U.S. Bureau of Labor Statistics (2023), su predominancia no se refleja en la misma medida en los cargos directivos. Esta discrepancia ha sido abordada en investigaciones previas, que han señalado factores como la desigualdad salarial, las expectativas de género, la falta de mentoría, la exclusión de redes profesionales, los estándares de evaluación más estrictos para mujeres y las presiones para adoptar comportamientos más sumisos o “amables”. Sin embargo, esos estudios adolecían de limitaciones en el tamaño o la representatividad de las muestras, lo cual dificultaba extraer conclusiones generalizables. El trabajo de McGeeney, en cambio, supera esas barreras mediante el uso de una metodología robusta y una base de datos sin precedentes.

La información provino de Library Technology Guides, una plataforma pública que proporciona datos actualizados sobre bibliotecas estadounidenses. El estudio incluyó bibliotecas académicas, públicas, escolares, especializadas y gubernamentales. Para asignar el sexo de cada persona en el cargo de dirección, McGeeney diseñó un sistema que combina frecuencias de nombres, tasas de supervivencia, distribuciones laborales por edad y sexo, y datos oficiales del Social Security Administration y el U.S. Census Bureau. Esta aproximación probabilística permitió inferir con alta confianza el sexo más probable de cada director o directora, sin requerir datos autodeclarados.

Los resultados muestran una importante variabilidad por tipo de biblioteca. En las bibliotecas académicas, solo el 67.7% de las personas en cargos de dirección son mujeres, pese a que ellas representan el 75.9% del personal profesional. Esto implica una brecha de género negativa del 8.2% y revela que los hombres tienen un 150.6% más de probabilidades de alcanzar el liderazgo. En las bibliotecas públicas, en cambio, la representación femenina supera ligeramente a la proporción general: 83.8% de mujeres en cargos de dirección frente a un 81.1% en la plantilla, lo que sugiere una menor brecha. Las bibliotecas escolares presentan una fuerte discrepancia: aunque el 93% del personal son mujeres, solo el 82.3% ocupa posiciones de liderazgo, con una desventaja del 10.7%. Las bibliotecas especializadas y gubernamentales muestran también brechas significativas, del 5.5% y del 14.7% respectivamente, en detrimento de las mujeres.

Tipo de bibliotecaBibliotecarias (%)Directoras (%)Brecha de género
Académicas75.9 %67.7 %−8.2 %
Públicas87.7 %83.9 %−3.8 %
Escolares82.3 %62.5 %−19.8 %
Especializadas70.1 %64.5 %−5.6 %
Gubernamentales87.5 %67.5 %−20.0 %

Otro hallazgo fundamental del estudio es la relación inversa entre el tamaño de la biblioteca y la proporción de mujeres en su dirección. En las bibliotecas más pequeñas, más del 90% de los cargos de liderazgo están ocupados por mujeres. En cambio, en las bibliotecas más grandes, esta proporción cae a menos de dos tercios. El patrón observado sigue una curva de decaimiento exponencial: cuanto mayor es la institución, menor es la representación femenina en la cúspide. Esta tendencia se mantiene tanto en bibliotecas públicas como académicas, lo que sugiere que las barreras se intensifican a medida que aumenta la responsabilidad, el presupuesto o el prestigio del cargo.

El estudio ofrece algunas explicaciones para estas brechas. En las bibliotecas públicas, los directores suelen ser elegidos por juntas externas, como consejos asesoras o comités de gobernanza, en los que la presencia masculina tiende a ser mayor. En las bibliotecas académicas, las decisiones de contratación recaen en administraciones universitarias donde solo el 32.8% de los rectores o presidentes son mujeres. Estas estructuras de poder pueden influir negativamente en la equidad de género si se reproducen sesgos inconscientes durante el proceso de selección.

Además, McGeeney incorpora evidencia de investigaciones psicológicas que demuestran cómo las mujeres suelen recibir valoraciones más bajas en cuanto a “potencial de liderazgo”, aunque superen a sus colegas varones en desempeño real. Mientras que a los hombres se les promueve por su “potencial”, las mujeres deben demostrar experiencia probada. Aquellas que logran destacarse en cargos tradicionalmente masculinos, además, enfrentan penalizaciones sociales por violar las normas de género: se les exige ser más amables, sonreír más o demostrar humildad, y sus errores reciben un escrutinio más severo.

Las implicaciones del estudio son relevantes tanto para la profesión bibliotecaria como para las instituciones que la sustentan. En primer lugar, los resultados evidencian que la equidad de género en el liderazgo bibliotecario aún no se ha alcanzado, pese a que la mayoría de las profesionales en el campo son mujeres. Además, la relación entre el tamaño de la biblioteca y la disminución de la representación femenina sugiere que los obstáculos se acentúan en los espacios de mayor poder e influencia. Para revertir estas dinámicas, el estudio propone revisar los procesos de contratación, diversificar la composición de los comités de selección y fomentar programas de desarrollo profesional específicamente diseñados para mujeres.

Desde el punto de vista de la investigación, McGeeney abre nuevas líneas de estudio: análisis longitudinales, estudios geográficos comparativos, formas más inclusivas de capturar el género no binario y estudios cualitativos sobre experiencias de liderazgo femenino. El autor también reconoce ciertas limitaciones: el uso de un modelo binario para la identificación de género, la imposibilidad de establecer causalidades y la definición restringida de liderazgo (centrada únicamente en cargos de dirección principal).

Aunque el estudio se centra en Estados Unidos, sus conclusiones tienen resonancia internacional. La sobrerrepresentación femenina en el campo bibliotecario y la subrepresentación en sus niveles jerárquicos más altos se repite en muchos países. También lo hacen los sesgos inconscientes, las estructuras de poder masculinizadas y las normas sociales que penalizan el liderazgo femenino.

A partir de sus hallazgos, se desprenden recomendaciones claras. Las instituciones deberían implementar procesos de selección ciegos o estructurados, asegurar la diversidad en los comités evaluadores y ofrecer formación en sesgos inconscientes. A nivel individual, se recomienda a las profesionales documentar sus logros, desarrollar redes de apoyo y participar en organizaciones sectoriales. Y para el conjunto de la profesión, el estudio sugiere continuar investigando las causas profundas de la desigualdad, diseñar mejores indicadores de éxito y abrir espacios de discusión crítica sobre el género y el liderazgo.

La biblioteca de Asurbanipal

«Ajeno a la gota de lluvia que aún lleva en el pelo, el rey (Asurbanipal) sigue caminando. Con paso enérgico cruza cámaras de suntuoso mobiliario y llega a una puerta tallada con recargados motivos. Es su lugar favorito del palacio: la biblioteca. No es una simple colección aleatoria de textos, sino su mayor creación, su orgullo, la ambición de toda su vida, un logro de alcance y escala inigualables. Más que cualquiera de sus otras hazañas, más importante aún que sus conquistas militares y sus victorias políticas, este será su legado para las generaciones futuras: un monumento intelectual como nunca se ha visto. »

ELIF SHAFAK
Hay ríos en el cielo (2024)

La biblioteca más antigua de Hungría lucha por salvar sus libros de una plaga de escarabajos

Péter, Tibor. “Hungary’s Oldest Library Is Fighting to Save 100,000 Books from a Beetle Infestation.” AP News, July 16, 2025. https://apnews.com/article/hungary-library-abbey-beetle-infestation-pannonhalma-11069ba2713340ed28d27e3d7c8498cf

La Abadía de Pannonhalma, uno de los monasterios benedictinos más antiguos del mundo y Patrimonio de la Humanidad en Hungría, enfrenta una grave amenaza a su valioso archivo bibliográfico. Cerca de 100 000 libros antiguos han sido infestados por escarabajos de farmacia, pequeños insectos atraídos por los adhesivos naturales usados en las encuadernaciones antiguas, como el almidón y la gelatina. Estos escarabajos han perforado páginas y cubiertas, dañando una tercera parte de los aproximadamente 400 000 volúmenes que alberga la biblioteca.

En una colina cubierta de viñedos en el noroeste de Hungría, una abadía benedictina de 1.000 años de antigüedad guarda una vasta biblioteca de textos centenarios. Ahora, esta colección invaluable está bajo amenaza por una invasión de pequeños insectos que están devorando su legado literario.

La Abadía de Pannonhalma, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, recientemente descubrió que alrededor de 100 000 libros en su biblioteca —una de las más antiguas y valiosas del país— han sido infestados por escarabajos de farmacia. Estos insectos se sienten atraídos por las sustancias adhesivas naturales usadas en encuadernaciones antiguas, como la fécula y la gelatina, y perforan las páginas, destruyendo los libros desde adentro.

El problema fue descubierto durante una limpieza rutinaria, lo que llevó a los encargados de la biblioteca a iniciar un riguroso plan de conservación. Los libros afectados fueron colocados en contenedores herméticos, donde estarán seis semanas sin oxígeno, sustituyéndolo con nitrógeno, para eliminar toda forma de vida insectil. Una vez finalizado el proceso, cada volumen será examinado, limpiado cuidadosamente y restaurado si es necesario, con la esperanza de recuperar la mayor parte del material.

Los responsables advierten que este tipo de infestaciones se ha vuelto más frecuente debido al calentamiento global, que acelera los ciclos reproductivos de los insectos y favorece su expansión a espacios antes protegidos. Así, el cambio climático se suma a los desafíos ya existentes en la preservación del patrimonio cultural.

Entre las obras más valiosas de la colección se encuentran una Biblia del siglo XIII, manuscritos anteriores a la invención de la imprenta y los primeros textos impresos en húngaro. Para los monjes benedictinos, preservar estos libros es parte de su misión espiritual: consideran que todo lo que pertenece al monasterio, incluidos los libros, debe cuidarse como si fuera sagrado. Aunque la biblioteca permanece cerrada temporalmente, se espera que reabra al público a principios del próximo año, una vez finalice la delicada operación de conservación.

Bots de IA atacan y colapsan la biblioteca universitaria de Carlina del Norte

Panitch, Judy. 2025. “Library IT vs. the AI bots.University Libraries News, June 9, 2025. https://library.unc.edu/news/library-it-vs-the-ai-bots/

Una reciente oleada de bots de inteligencia artificial irrumpió en los sistemas informáticos de las bibliotecas de la Universidad de Carolina del Norte, provocando una grave interrupción de sus servicios. Estos bots automatizados enviaron de forma simultánea miles de solicitudes al catálogo en línea, lo que sobrepasó la capacidad de los servidores. Como consecuencia, el acceso de los usuarios humanos al sistema quedó limitado o bloqueado durante el incidente, afectando seriamente la operatividad digital de la biblioteca.

Lo abrí y lo vi pasar en la pantalla, como en una película de hackers. Las peticiones volaban, miles por minuto. Y empezamos a notar patrones extraños.

Jason Casden

La magnitud del problema no fue evidente de inmediato. Los bots lograron evadir los sistemas básicos de detección, y su actividad no fue reconocida hasta que el sistema empezó a ralentizarse drásticamente. Su comportamiento fue descrito como técnicamente sofisticado, pero ineficiente desde el punto de vista del uso de recursos. Una vez identificado el patrón anómalo, el equipo de tecnología de la información tuvo que intervenir rápidamente para implementar medidas de contención.

Aunque el ataque no tenía una intención maliciosa directa, su impacto fue comparable al de un ataque de denegación de servicio (DDoS). Los bots estaban diseñados para extraer masivamente información del catálogo con el fin de alimentar modelos de inteligencia artificial, lo que generó una carga excesiva en los sistemas. Este fenómeno plantea una amenaza creciente para los archivos digitales y colecciones en línea de instituciones culturales y académicas.

El caso de UNC no es aislado. Instituciones culturales de todo el mundo —incluidas bibliotecas, archivos y museos— están reportando incidentes similares. Estos entornos, comúnmente conocidos por el acrónimo GLAM (Galleries, Libraries, Archives, and Museums), han observado un patrón creciente de tráfico automatizado que compromete su estabilidad tecnológica. El fenómeno sugiere una tendencia global asociada al entrenamiento no regulado de modelos de IA mediante el rastreo de fuentes abiertas.

Frente a este desafío, muchas instituciones están adoptando medidas técnicas para frenar el acceso automatizado, como la modificación de archivos robots.txt, el bloqueo de direcciones IP sospechosas, el uso de CAPTCHAs o la implementación de cortafuegos externos. No obstante, estas defensas generan tensiones con los principios de acceso abierto. La necesidad de proteger los sistemas puede entrar en conflicto con la misión de las bibliotecas de garantizar un acceso equitativo y sin barreras a la información.

Además de las implicaciones éticas, estos ataques automatizados suponen costos reales. Las bibliotecas se ven obligadas a destinar más recursos a la gestión de incidentes, a reforzar su infraestructura digital y, en algunos casos, a asumir mayores tarifas de servicios tecnológicos. Todo ello impacta negativamente en la sostenibilidad operativa de estas instituciones, especialmente aquellas con presupuestos limitados.

En respuesta, la comunidad GLAM está explorando soluciones colectivas. Algunas propuestas incluyen el desarrollo de APIs controladas para permitir un acceso legítimo a los datos sin sobrecargar los sistemas, así como mejoras en los mecanismos de exclusión de bots. Sin embargo, se reconoce que la solución definitiva requiere coordinación a mayor escala. Una combinación de regulación, acuerdos con desarrolladores de IA y colaboración entre bibliotecas e instituciones será clave para proteger los recursos digitales en el futuro próximo.

Buenas prácticas en biblioteca en redes sociales: Kit de herramientas de medios sociales de la American Library Association

American Library Association. Social Media Advocacy Toolkit. Chicago: American Library Association, 2025.

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Social Media Advocacy Toolkit de la ALA es una guía práctica diseñada para ayudar a bibliotecas, bibliotecarios y defensores a utilizar las redes sociales como herramienta de incidencia política en favor de las bibliotecas. El documento ofrece estrategias claras para comunicarse con funcionarios electos, movilizar apoyo comunitario y promover campañas de financiación y visibilidad.

Entre las principales recomendaciones se encuentra el equilibrio en las publicaciones: por cada tres publicaciones sobre la vida diaria de la biblioteca, debe haber una centrada en la defensa (advocacy). Se destaca la importancia de etiquetar a representantes después de reuniones, usar imágenes auténticas, y adaptar el contenido a cada plataforma (Facebook, Twitter, LinkedIn, Instagram).

El toolkit también incluye consejos sobre cómo actuar en caso de crisis, cómo crear campañas con hashtags efectivos y cómo aprovechar días de acción colectiva. Además, se dan ejemplos de mensajes listos para redes sociales, orientados a conectar emocional.

Mejores prácticas en redes sociales

  • Equilibra tu contenido. Evita saturar a tus seguidores con demasiadas publicaciones sobre tu campaña. Intenta publicar tres contenidos sobre la vida diaria de tu biblioteca por cada publicación de defensa.
  • Crea un plan de respuesta. Cualquier cosa puede suceder durante tu campaña. Identifica con anticipación a las personas que podrían ayudarte en caso de crisis, infórmales y elabora una lista de pasos y contactos para actuar.
  • Etiqueta después de reunirte. Si te reúnes con un funcionario electo o su personal, agradéceles públicamente en redes sociales y etiquétalos en tus publicaciones. Reitera tu petición (call to action) para que su equipo pueda asociar tu reunión con la causa.
  • Usa imágenes. A los legisladores les impactan positivamente las fotos con sus votantes. Si puedes, incluye una foto con el representante o su equipo al etiquetarlos.
  • Piensa en lo global, actúa localmente. Comunícate únicamente con tus representantes directos. Contactar a legisladores fuera de tu estado o distrito podría ser contraproducente.

Consejos para Facebook

  • Dale «Me gusta» y sigue las páginas de tus representantes.
  • Menciónalos y comenta en sus publicaciones relacionadas con temas afines a tu biblioteca (por ejemplo, desarrollo laboral o alfabetización).
  • Crea álbumes de fotos con descripciones e incluye mensajes como: “¡Tuvimos una gran reunión comunitaria esta noche en la biblioteca! Necesitamos #FinanciarBibliotecas para mantener estos eventos”.
  • Mantén los textos breves: las publicaciones de menos de 90 caracteres tienen 4 veces más probabilidad de viralizarse y 3 veces más clics.

Consejos para LinkedIn

  • Optimiza la descripción «Acerca de nosotros» de tu biblioteca: las primeras 156 palabras aparecen en Google. Usa un lenguaje claro y enfocado en tu campaña.
  • Publica contenido atractivo con frecuencia: temas de políticas públicas, liderazgo de pensamiento o noticias relevantes para tu comunidad.
  • Usa imágenes y videos: tienen un 98% más de comentarios. Puedes enlazar videos de YouTube y se reproducirán en el feed.
  • Anima al personal a compartir mensajes desde sus perfiles personales: en LinkedIn, eso suele tener más impacto profesional.

Consejos para Twitter X

  • Define estándares para hashtags: antes de crear uno, asegúrate de que no haya sido usado antes con otro significado.
  • Retuitea estratégicamente a tus representantes para ganar visibilidad y fortalecer la relación.
  • Organiza un Día de Acción: moviliza a socios y a la comunidad. Si lo acompañas con llamadas telefónicas o visitas presenciales, el impacto será mayor.

Consejos para Instagram

  • Usa imágenes auténticas de tu biblioteca y tu comunidad. Los álbumes permiten destacar recursos y actividades.
  • Añade ubicaciones: etiquetar tu ciudad o la dirección de la biblioteca mejora la visibilidad ante representantes locales.
  • Etiqueta personas clave: legisladores, aliados o voluntarios que aparecen en la foto, para fortalecer vínculos.

Conoce las reglas

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[@NOMBREDELREPRESENTANTE], las bibliotecas tienen un profundo impacto en nuestras comunidades. Le pido que [ACCIÓN DE CAMPAÑA] #[HASHTAGDELCAMPAÑA]

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¡Las bibliotecas cambian vidas y mejoran nuestras comunidades! Por eso apoyo a la ALA. Quiero lograr [ACCIÓN DE CAMPAÑA] y hacer de [TU CIUDAD/ESTADO] un mejor lugar. ¡Ayúdame contactando a [REPRESENTANTE]! #[HASHTAG]

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[@REPRESENTANTE], nuestra comunidad es más fuerte gracias a los servicios que ofrecen las bibliotecas. Necesitamos su apoyo para fortalecer el sistema bibliotecario nacional y seguir generando cambios positivos en [TU ESTADO]. Por favor, [ACCIÓN DE CAMPAÑA] #[HASHTAG]