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10 razones por las que la revista científica no se adapta a las nuevas formas de hacer y comunicar ciencia en el siglo XXI

Worlock, David. 2025. “10 Reasons Why the Science Research Journal Has Passed Its Sell-by Date.” David Worlock, April 2025. https://www.davidworlock.com/2025/04/10-reasons-why-the-science-research-journal-has-passed-its-sell-by-date/

El autor propone una revisión profunda y urgente del modelo actual, denunciando no solo su ineficacia y costes, sino también su incapacidad para adaptarse a las nuevas formas de hacer y comunicar ciencia en el siglo XXI.

Se recogen una reflexión crítica presentada durante una conferencia reciente del UKSG en Brighton. El autor, uno de los participantes en un debate junto con representantes de Elsevier y Coherent Digital, expone diez argumentos que justifican su afirmación de que el sistema de publicación científica, tal como lo conocemos, necesita una transformación profunda.

El sistema de publicación científica ha quedado anclado en estructuras del pasado, reproduciendo en digital las limitaciones del mundo impreso. La irrupción de la inteligencia artificial promete cambiar radicalmente este panorama, automatizando procesos, eliminando intermediarios innecesarios y creando un nuevo ecosistema de comunicación científica más ágil, accesible y confiable.

  1. El acceso abierto ya no cumple su promesa
    El modelo de acceso abierto (open access), que en su origen pretendía reducir barreras y costos para que el conocimiento científico fuera más accesible, ha comenzado no solo a estancarse, sino incluso a retroceder. Su funcionamiento basado en el volumen de publicaciones ha generado desconfianza, pues antepone la cantidad a la calidad. Irónicamente, lo que debía ser una alternativa más económica, ahora está siendo rechazado precisamente por sus elevados costes.
  2. La revisión por pares está en crisis
    El sistema de revisión por pares, que históricamente ha sido la piedra angular de la credibilidad científica, se encuentra quebrado. Cada vez más investigadores, entidades financiadoras y usuarios pierden la confianza en este mecanismo. Su lentitud, falta de transparencia y vulnerabilidad ante fraudes han generado una creciente deslegitimación del proceso.
  3. Falta un sistema centralizado de retracciones
    Existe una carencia grave de transparencia en lo que respecta a las retractaciones de artículos científicos. Los usuarios no disponen de un índice centralizado ni fiable para consultar qué artículos han sido retirados y por qué. Esto genera incertidumbre sobre la validez del conocimiento publicado y dificulta la depuración de errores científicos.
  4. Las publicaciones son demasiado lentas
    En áreas donde el conocimiento avanza a gran velocidad —como la biotecnología, la inteligencia artificial o la salud pública—, el sistema tradicional de publicación científica resulta excesivamente lento. Las revistas no logran adaptarse a los ritmos que exige la investigación actual, lo que entorpece el progreso científico y su aplicación práctica.
  5. Costes insostenibles para la comunidad investigadora
    Publicar en revistas científicas se ha convertido en una tarea costosa y poco rentable. Los beneficios no justifican el gasto y los financiadores se muestran cada vez más reacios a asumir los pagos asociados. El desequilibrio entre coste y retorno ha hecho que este sistema se perciba como económicamente insostenible.
  6. Falta de integridad estructural
    Muchos de los problemas actuales podrían resolverse si las revistas ofrecieran la integridad editorial plena que los usuarios esperan. Sin embargo, hoy en día proliferan contenidos generados por inteligencias artificiales sin control, artículos de papermills (fábricas de artículos) y fraudes sistemáticos que socavan la confianza en las publicaciones científicas.
  7. Estándares técnicos difíciles de aplicar en el sistema actual
    El desarrollo y aplicación de estándares técnicos como metadatos estructurados, identificadores persistentes (PIDs) y códigos de contenido (ISCC, C2PA, etc.) resulta más viable en entornos de autopublicación que dentro de los sistemas rígidos y obsoletos de las editoriales científicas. Esto limita el potencial de la ciencia abierta y dificulta la interoperabilidad entre plataformas.
  8. La validación científica debe independizarse de las revistas
    Los procesos de reconocimiento y evaluación científica —como la concesión de becas, ascensos o financiación— están demasiado ligados al prestigio de las revistas y a métricas como el factor de impacto, fácilmente manipulables. Sería preferible desarrollar sistemas independientes y más justos que reconozcan la calidad real de los investigadores sin depender de la marca editorial.
  9. El formato del artículo científico necesita evolucionar
    El formato tradicional de artículo ya no responde a las necesidades actuales. Es necesario introducir prácticas como la pre-registro de hipótesis y metodologías, y la integración de datos experimentales, código, vídeos, imágenes, audio, blogs y otros soportes que hoy en día las revistas no contemplan. La publicación científica debe volverse multimodal y más transparente.
  10. La lectura humana ya no es suficiente
    Dado el volumen de información disponible, muchos investigadores no tienen tiempo para leer artículos completos. Por ello, la comunicación entre máquinas se vuelve crucial. Sin embargo, las estructuras narrativas actuales no están diseñadas para su interpretación automática, lo que impide aprovechar el potencial de la inteligencia artificial y del análisis automatizado. Se necesita una transición hacia datos estructurados y enriquecidos con metadatos, comprensibles por máquinas.

Una exdirectiva de Meta acusa a Zuckerberg de ofrecer datos de ciudadanos estadounidenses a China para operar en el país

Thomson, Iain. “Ex-Meta Exec Tells Senate Zuck Dangled US Citizen Data in Bid to Enter China.The Register, 11 de abril de 2025. https://www.theregister.com/2025/04/11/meta_senate_china/?utm_source=flipboard&utm_content=other

El 9 de abril de 2025, Sarah Wynn-Williams, exdirectora de políticas públicas globales de Meta (antes Facebook), declaró ante el Subcomité del Senado de EE. UU. sobre Crimen y Contraterrorismo que Mark Zuckerberg estuvo dispuesto a ofrecer datos de ciudadanos estadounidenses a las autoridades chinas con tal de que Facebook pudiera operar en China. Según su testimonio, el proyecto secreto se llamaba Project Aldrin y estaba limitado a personal con necesidad de saber. Parte del plan incluía construir un cable submarino entre EE. UU. y Hong Kong, que fue desviado tras alertas de seguridad nacional.

Wynn-Williams acusó a Meta de ignorar advertencias sobre riesgos de seguridad y de haber mentido al público sobre sus vínculos con China. Afirmó también que Meta desarrolló herramientas de censura junto al Partido Comunista Chino y que la compañía sigue generando ingresos significativos de empresas chinas, aunque oficialmente no opera en el país.

Además, denunció que los modelos de IA de Meta (como LLaMA) han contribuido a avances en inteligencia artificial china, posiblemente con usos militares. Tras su salida de Meta, presentó denuncias ante la SEC y el Departamento de Justicia. Actualmente enfrenta una demanda por parte de Meta que intenta silenciarla.

Varios senadores, incluidos Josh Hawley, Dick Durbin y Richard Blumenthal, respaldaron su testimonio y criticaron a Meta por intentar frenar la audiencia. La compararon con tácticas pasadas de la industria del tabaco para ocultar daños al público. El Senado anunció planes para reforzar la protección de los denunciantes, también en el ámbito de la inteligencia artificial.

Wynn-Williams concluyó que «el pueblo estadounidense merece conocer la verdad» y que la colaboración de Meta con China durante su etapa en la empresa la dejó profundamente impactada.

El consumo energético de los centros de datos a consecuencia del uso de IA se duplicará en cinco años

Zeff, Maxwell. «An Answer to AI’s Energy Addiction? More AI, Says the IEAThe Next Web, April 10, 2025. https://thenextweb.com/news/answer-to-ai-energy-consumption-is-more-ai-says-iea.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado su primer gran informe sobre el impacto del auge de la inteligencia artificial en el consumo energético global, con resultados preocupantes y algo contradictorios.

Según el informe, el consumo energético de los centros de datos, especialmente por aplicaciones de IA, se duplicará en cinco años, alcanzando el 3% del uso energético mundial. La IA será responsable de más de la mitad de este crecimiento. Algunos centros consumen ya tanta electricidad como 100.000 hogares, y en el futuro podrían multiplicar por 20 ese número.

Aunque se espera que para 2030 los centros usen un 50% de energía renovable, el resto provendrá de carbón, gas natural y energía nuclear, lo que plantea serios retos climáticos. No obstante, la AIE ve una oportunidad en la IA: puede optimizar redes eléctricas, mejorar la predicción del clima, detectar fugas o descubrir nuevos materiales sostenibles. Pero advierte que estos beneficios serán marginales si no se crean condiciones adecuadas desde los gobiernos.

El informe ha generado controversia. Críticos como Alex de Vries creen que la AIE subestima el consumo energético de la IA, que podría comprometer los objetivos climáticos. Otros, como Claude Turmes, ministro de Energía de Luxemburgo, acusan a la AIE de presentar una visión demasiado optimista y de favorecer intereses políticos y corporativos.

Algunas soluciones sostenibles ya existen, como la refrigeración por inmersión o el reaprovechamiento del calor de los centros de datos, pero deben escalarse rápidamente. Y, sobre todo, será clave usar la capacidad informática con más criterio.

Chatbots de IA y catalogación por materias: una prueba de rendimiento

​Dobreski, Brian, and Christopher Hastings. «AI Chatbots and Subject Cataloging: A Performance Test.» Library Resources & Technical Services 69, no. 2 (2025): https://doi.org/10.5860/lrts.69n2.8440

Se analiza el uso de chatbots basados en inteligencia artificial (IA) para realizar tareas de catalogación temática en bibliotecas. En un contexto donde las tecnologías basadas en modelos de lenguaje están en expansión, y las bibliotecas exploran nuevas formas de integrar herramientas digitales para optimizar sus flujos de trabajo, este estudio aporta evidencia empírica al debate sobre si los chatbots gratuitos como ChatGPT, Gemini y Copilot pueden asumir tareas complejas de catalogación, en particular la asignación de encabezamientos de materia y números de clasificación.

Los autores enmarcan su investigación en el creciente interés que ha despertado la IA en el mundo bibliotecario. Numerosos profesionales han empezado a experimentar con estas herramientas en áreas como servicios de referencia, gestión de colecciones y asesoría a lectores. Sin embargo, en el área específica de la catalogación temática, persisten dudas significativas sobre la precisión, fiabilidad y utilidad de los chatbots. La catalogación por materias implica analizar el contenido intelectual de los recursos para identificar su “aboutness” o tema central, y luego representar ese contenido mediante sistemas normativos como el Library of Congress Subject Headings (LCSH), el Library of Congress Classification (LCC) y el Dewey Decimal Classification (DDC). Estos sistemas son altamente estructurados, complejos y requieren formación especializada para ser utilizados con precisión.

Para poner a prueba las capacidades de los chatbots, los investigadores diseñaron un experimento basado en el libro didáctico Essential Classification de Vanda Broughton, una obra ampliamente reconocida en el ámbito de la catalogación. De este libro se extrajeron una serie de ejercicios reales de catalogación que fueron transformados en 98 preguntas, diseñadas para ser comprensibles incluso para estudiantes principiantes. Estas preguntas fueron clasificadas en tres categorías: 50 sobre LCSH, 25 sobre LCC y 23 sobre DDC. Las preguntas fueron presentadas directamente a los chatbots en su versión gratuita, sin uso de ingeniería de prompts ni ajustes en la formulación, con el objetivo de simular una interacción básica y accesible para cualquier bibliotecario sin experiencia técnica avanzada.

Las respuestas obtenidas por los tres chatbots fueron evaluadas minuciosamente y comparadas con las soluciones propuestas por el texto de Broughton. Para determinar su calidad, se tomaron en cuenta criterios como exactitud, validez dentro del sistema de clasificación, adecuación al tema y presencia de errores evidentes o alucinaciones (es decir, invenciones de términos o números inexistentes). Los resultados fueron reveladores. En el caso de los ejercicios de clasificación Dewey (DDC), el desempeño general fue bajo en todos los modelos. ChatGPT logró la puntuación más alta con un 26% de respuestas correctas o aceptables, mientras que Gemini obtuvo un 17% y Copilot apenas un 9%. Los errores comunes incluyeron el uso de números demasiado amplios, números correspondientes a temas incorrectos y, en algunos casos, números inexistentes.

El panorama fue aún más desalentador en la asignación de números de clasificación de la Biblioteca del Congreso (LCC). Gemini mostró un rendimiento particularmente deficiente, con una tasa de éxito del 4%, frente al 20% de ChatGPT y el 24% de Copilot. En esta categoría, los errores fueron más graves: se detectaron alucinaciones frecuentes de números inexistentes, uso incorrecto de clases generales, y asignaciones sin fundamento temático adecuado. Además, las herramientas mostraron una preocupante tendencia a reutilizar códigos ya vistos en preguntas anteriores para temas completamente diferentes, un comportamiento que pone en duda la capacidad de los chatbots para mantener consistencia temática.

En cuanto a la asignación de encabezamientos de materia LCSH, los resultados mostraron diferencias más marcadas entre los modelos. ChatGPT destacó en esta categoría, alcanzando un 54% de aciertos entre respuestas correctas, cercanas o aceptables. Gemini quedó atrás con un 26%, y Copilot tuvo el rendimiento más bajo con un 10%. Aunque la mayoría de las respuestas contenían múltiples encabezamientos sugeridos, los investigadores evaluaron el mejor de cada caso para determinar la puntuación final. ChatGPT no solo generó una mayor cantidad de encabezamientos por pregunta (promedio de 6), sino que también mostró una tasa más alta de validez semántica y estructural (63% de todos los encabezamientos sugeridos eran válidos según el sistema LCSH). Sin embargo, también cometió errores notables, como omitir subdivisiones esenciales o proponer encabezamientos demasiado generales.

Un hallazgo interesante fue la divergencia en los tipos de errores cometidos por cada chatbot. Por ejemplo, Gemini tendía a agregar subdivisiones innecesarias o inventadas, muchas veces encerradas entre corchetes, lo que indicaba inseguridad en la elección de términos. Copilot, por otro lado, proponía encabezamientos muy generales o usaba una estrategia facetada sin combinarlos en una sola cadena coherente, lo que podría hacerlo más apto para sistemas como FAST en lugar de LCSH. ChatGPT, aunque más preciso, también incurría en errores típicos de omisión o simplificación excesiva.

Los autores argumentan que, aunque ningún chatbot fue capaz de reemplazar el juicio experto del catalogador, ChatGPT mostró un nivel de rendimiento que sugiere un potencial moderado como herramienta de apoyo, especialmente en la generación de encabezamientos de materia. Sin embargo, recalcan que la intervención humana sigue siendo indispensable para verificar la existencia y pertinencia de los términos propuestos, así como para ajustar los resultados a las reglas específicas de cada sistema. De hecho, la utilidad real de estas herramientas podría residir más en su capacidad para ofrecer un punto de partida que en su aptitud para realizar tareas completas de forma autónoma.

El estudio no estuvo exento de limitaciones importantes, como el uso exclusivo de versiones gratuitas de los chatbots, la falta de interacción iterativa o de re-prompting, y el hecho de evaluar solo una respuesta por pregunta, lo cual puede dar una imagen más positiva de la real capacidad de estas herramientas. Además, los ejercicios seleccionados estaban diseñados para formar estudiantes en proceso de aprendizaje, y no necesariamente para ser evaluados bajo criterios estrictos de rendimiento profesional.

A modo de cierre, los autores señalan varias líneas prometedoras para futuras investigaciones. Entre ellas se incluyen la repetición del estudio con versiones futuras o de pago de los chatbots, la incorporación de ingeniería de prompts más compleja, y la comparación del rendimiento entre chatbots, catalogadores novatos y catalogadores que utilizan IA como apoyo. También sugieren explorar el uso de chatbots con otros sistemas de clasificación más simples o especializados, como FAST o MeSH, que podrían ser más compatibles con las limitaciones de las herramientas actuales.

En conclusión, este estudio ofrece una valiosa contribución al debate sobre el uso de IA en bibliotecas, evidenciando que aunque los chatbots no están listos para asumir tareas de catalogación temática de forma autónoma, podrían desempeñar un papel útil si son usados con criterio profesional. La clave está en combinar el potencial de la IA con el conocimiento experto del personal bibliotecario, así como en fomentar una alfabetización en IA que permita a los profesionales utilizar estas herramientas de manera crítica, efectiva y ética en el contexto de la gestión de la información.

La demanda energética de los centros de datos de IA se cuadruplicará para 2030

International Energy Agency (IEA). Energy and AI. 2025. https://www.iea.org/reports/energy-and-ai.

Un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE) prevé que la demanda energética de los centros de datos de IA se cuadruplicará para 2030, lo que podría superar a la demanda de industrias como la fabricación de acero. Aunque el impacto ambiental de la IA ha sido exagerado, el uso de IA puede optimizar sistemas energéticos y mejorar la eficiencia industrial. Sin embargo, el rápido crecimiento de la IA podría dañar los avances hacia la sostenibilidad sin una regulación adecuada.

​La creciente adopción de la inteligencia artificial (IA) está generando preocupaciones sobre su impacto ambiental, especialmente en términos de consumo energético y emisiones de carbono. Los centros de datos dedicados a la IA son los principales impulsores de este aumento en la demanda energética. Se prevé que el consumo eléctrico global de estos centros se duplique para 2030, con una cuadruplicación en los centros dedicados exclusivamente a IA. En Estados Unidos, se estima que el procesamiento de datos para IA consumirá más electricidad que la fabricación combinada de acero, cemento, productos químicos y otros bienes intensivos en energía. ​

Además del consumo eléctrico, los centros de datos requieren grandes cantidades de agua para su refrigeración. Un estudio sugiere que la IA podría representar hasta 6.600 millones de metros cúbicos de uso de agua para 2027, casi dos tercios del consumo anual de Inglaterra.

Sin embargo, algunos expertos argumentan que los temores sobre el impacto climático de la IA pueden estar exagerados. La Agencia Internacional de Energía (AIE) señala que, aunque la adopción de IA aumentará la demanda energética, también ofrece oportunidades para mejorar la eficiencia energética en otros sectores, lo que podría contrarrestar parcialmente el aumento en el consumo. Además, la AIE destaca que la IA podría facilitar el diseño de redes eléctricas más integradas con fuentes de energía renovable y mejorar la eficiencia en procesos industriales, contribuyendo a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La IA superará a los humanos para 2027

Roose, Kevin. «This A.I. Forecast Predicts Storms AheadThe New York Times, 3 de abril de 2025. https://www.nytimes.com/2025/04/03/technology/ai-futures-project-ai-2027.html.

Los avances previstos en inteligencia artificial (IA), como los descritos por el AI Futures Project, plantean una serie de implicaciones éticas significativas. En primer lugar, existe una preocupación sobre la concentración de poder. Si el desarrollo y el control de la IA recaen en pocas entidades, esto podría aumentar las desigualdades económicas y sociales, exacerbando la brecha entre quienes tienen acceso a estas tecnologías y quienes no.

Un informe del AI Futures Project, dirigido por Daniel Kokotajlo, exinvestigador de OpenAI, predice que para finales de 2027, la inteligencia artificial (IA) superará la inteligencia humana, convirtiéndose en agentes totalmente autónomos y mejores que los humanos en todos los aspectos. Este informe se basa en una narrativa ficticia para explorar los posibles impactos de la IA avanzada, que incluyen desde el robo de secretos tecnológicos hasta una posible rebelión de IA.

Kokotajlo y su equipo han estado investigando cómo la IA podría evolucionar hacia una inteligencia general, o AGI, con la capacidad de automatizar su propio desarrollo. Su informe imagina una empresa ficticia, OpenBrain, que crea potentes sistemas de IA como Agente-1, capaz de codificar y mejorar rápidamente, llevando a la creación de sistemas aún más avanzados. A medida que la IA alcanza niveles de superinteligencia, se prevé que pueda avanzar en la investigación a un ritmo exponencial.

Aunque algunos expertos, como Ali Farhadi del Instituto Allen de IA, critican las predicciones del informe por carecer de base científica, el debate sobre la rapidez con la que la IA puede superar a los humanos continúa. A pesar de las diferencias de opinión, el informe subraya la importancia de prepararse para futuros impredecibles impulsados por avances rápidos en la inteligencia artificial.

Además, la autonomía de la IA plantea interrogantes sobre la responsabilidad. Si las máquinas toman decisiones de forma independiente, será crucial determinar quién es responsable en caso de daño o error. Este dilema se extiende al ámbito laboral, donde la automatización de tareas intelectuales podría generar desempleo, requiriendo políticas para garantizar una transición ética para los trabajadores afectados.

Gemini permite convertir tus documentos de Google Docs en podcast, mejorar la escritura y generar gráficos

Google ha integrado nuevas funciones de su asistente de inteligencia artificial, Gemini, en Google Workspace. Una de las más destacadas es la capacidad de convertir documentos de Google Docs en podcasts. Ahora, al generar un informe o artículo, puedes obtener un resumen en audio con dos voces de IA que conversan sobre los puntos clave del texto. Esto facilita la revisión auditiva de tu trabajo y lo hace más accesible, especialmente para personas con discapacidades visuales o de lectura.

Además, Gemini introduce la función «Ayúdame a mejorar» en Google Docs, un editor virtual que sugiere mejoras en la redacción y estructura del texto. Esta herramienta estará disponible próximamente. También se está desarrollando una función para Google Sheets llamada «Ayúdame a analizar», que utiliza Gemini para analizar datos y generar gráficos, facilitando la interpretación de hojas de cálculo sin necesidad de ser un experto.

Aunque la idea de que una IA lea o resuma tu trabajo puede parecer extraña, estas funciones están diseñadas para complementar y amplificar nuestras capacidades, no para reemplazarnos. Con estas herramientas, el futuro del trabajo y la educación podría incluir resúmenes dinámicos de textos y análisis de datos más accesibles y rápidos.

Dune de Frank Herbert y la inteligencia artificial: la verdadera amenaza no son las máquinas, sino quienes las controlan

«Una vez los hombres entregaron su pensamiento a las máquinas con la esperanza de que esto les liberaría. Pero eso sólo permitió que otros hombres con máquinas los esclavizaran».

Frank Herbert, Dune

Frank Herbert, autor de Dune, ofrece en su obra una advertencia que trasciende los tópicos habituales de la ciencia ficción sobre inteligencia artificial. En lugar de imaginar máquinas autoconscientes que se rebelan contra la humanidad —como ocurre en Terminator o con HAL 9000 en 2001: Odisea del espacio—, Herbert sitúa el verdadero peligro no en la IA en sí, sino en los seres humanos que la crean y la controlan. En una frase clave que aparece en la Biblia Católica Naranja, Paul Atreides recuerda: «Hubo un tiempo en que los hombres entregaron su pensamiento a las máquinas con la esperanza de que eso los liberara. Pero eso solo permitió que otros hombres, con máquinas, los esclavizaran.» (Dune, pág. 14). Esta línea condensa una advertencia profundamente política, filosófica y atemporal.

Herbert denuncia el acto de renunciar al pensamiento propio, de delegar en sistemas automáticos lo que debería seguir siendo responsabilidad humana: el juicio, la reflexión y la toma de decisiones. El problema, según él, no es que las máquinas adquieran conciencia o se vuelvan más inteligentes que nosotros, sino que permitimos que nos reemplacen en funciones esenciales para nuestra autonomía. En ese sentido, Dune no plantea un problema de control técnico de la IA, sino un dilema existencial y ético: al dejar de pensar por nosotros mismos, quedamos a merced de quienes programan, gestionan o se benefician de esos sistemas.

Esta crítica se hace visible en el universo de Dune a través de su solución radical: después de una guerra apocalíptica contra las máquinas pensantes (la Yihad Butleriana), la humanidad renuncia por completo al desarrollo de inteligencias artificiales. En su lugar, decide potenciar al máximo las capacidades humanas, dando lugar a figuras como los Mentats (calculadores lógicos), las Bene Gesserit (entrenadas en el autocontrol y la manipulación mental) y los Navegantes de la Cofradía (capaces de prever rutas del espacio-tiempo). Todo esto responde a una visión en la que la evolución humana debe basarse en la interioridad, no en la externalización tecnológica.

Mientras otros autores de ciencia ficción, como Isaac Asimov, proponían leyes para controlar a los robots, o mostraban futuros donde la IA se descontrola, Herbert plantea que la verdadera esclavitud surge cuando dejamos que otros piensen por nosotros, aunque sea a través de máquinas muy eficientes. Su mensaje sigue teniendo una vigencia asombrosa: en plena era de algoritmos que condicionan nuestras elecciones, desde lo que compramos hasta lo que votamos, el peligro no está en la inteligencia de la IA, sino en la pasividad de los usuarios y en el poder acumulado por quienes la manejan.

Lejos de ser un tecnófobo, Herbert fue un visionario que supo ver que el mayor riesgo no es la rebelión de las máquinas, sino la rendición del pensamiento humano. Su obra es una llamada a no entregar nuestras decisiones más importantes —ni nuestra libertad— a sistemas que prometen eficiencia a costa de autonomía. En ese sentido, Dune ofrece una advertencia más relevante que nunca en la era de la inteligencia artificial.

¿Cómo obtener la transcripción de un video de YouTube con Inteligencia Artificial?

Para obtener la transcripción del video de YouTube puedes utilizar herramientas en línea que convierten el audio de los videos en texto. Aquí tienes algunas opciones:​

  1. Maestra.ai: Esta plataforma permite transcribir videos de YouTube de manera gratuita. Solo necesitas ingresar la URL del video y la herramienta generará la transcripción en segundos. Además, ofrece funciones adicionales como resúmenes y traducciones. ​Maestra AI
  2. Vizard.ai: Otra opción para transcribir videos de YouTube. Al igual que Maestra.ai, solo debes proporcionar la URL del video y la herramienta se encargará del resto. También ofrece características como la traducción de contenido a más de 100 idiomas y la posibilidad de reutilizar el contenido del video en diferentes formatos. ​Vizard
  3. Tactiq.io: Esta herramienta permite obtener transcripciones de videos de YouTube de forma gratuita. Puedes ingresar la URL del video y generar la transcripción directamente desde su plataforma. ​Tactiq
  4. Noiz.io: Ofrece la posibilidad de transcribir videos de YouTube a texto en múltiples idiomas. Al ingresar la URL del video, la herramienta genera una transcripción que puedes descargar o compartir. Noiz+3

Pasos para obtener la transcripción:

  1. Copia la URL del video de YouTube que deseas transcribir.​
  2. Accede a una de las herramientas mencionadas anteriormente.​
  3. Pega la URL en el campo correspondiente de la herramienta.​
  4. Sigue las instrucciones proporcionadas por la herramienta para generar y, si lo deseas, descargar la transcripción.​

Ten en cuenta que la precisión de las transcripciones puede variar según la calidad del audio y el lenguaje utilizado en el video. Además, algunas herramientas pueden ofrecer funciones adicionales, como la edición de la transcripción o la traducción a otros idiomas.

EJEMPLO

Ejemplo: VIDEO Esteban Galán. Universitat Jaume I de Castelló . Grupo de investigación ITACA-UJI entrevista a Julio Alonso Arévalo https://www.youtube.com/watch?v=zXQukeWm0jI

TRANSCRIPCIÓN

0:01 – 0:50
Transmedia Esteban Galán
[Música]
Sintonizamos con el bibliotecario Julio Alonso Arévalo, que nos acompaña en el maravilloso universo de la biblioteca.

Julio Alonso:
Una biblioteca, hoy, sobre todo —fundamentalmente— la hacemos cada vez más los bibliotecarios que los libros, curiosamente. ¿Por qué? Porque ahora mismo muchas de las cosas que se podían encontrar habitualmente en la biblioteca, en la esfera del mundo físico, ahora mismo están en ese mundo analógico-digital que es internet. Y si nosotros no aportamos un valor añadido a esa información, evidentemente terminaremos desapareciendo, como terminaron desapareciendo los que hacían carruajes en el siglo XIX y principios del XX.

0:48 – 1:28

Nosotros nos estamos reinventando, estamos reimaginando nuestros espacios. Ahora mismo, concretamente, está sucediendo una cosa: ¿qué puede aportar la biblioteca a un usuario del siglo XXI que normalmente va a internet y encuentra cualquier cosa.
Si quieres cualquier lectura, hay sistemas comerciales como el que tiene Amazon Unlimited, que te permite leer, por una tarifa de siete dólares al mes, cientos de miles de libros. Entonces, lo que nosotros aportamos …ahora mismo es otro tipo de valor. Y el valor que nosotros estamos aportando ahora, precisamente, tiene que ver —en las bibliotecas universitarias— con el apoyo a nuestros investigadores.

1:26 – 2:05

Esto es ahora mismo lo que están haciendo las bibliotecas: están reimaginando sus espacios. Muchas bibliotecas que tenían secciones de referencia muy amplias, muy grandes, están retirando esas secciones de referencia. Porque si hay que consultar un dato, es más fácil ir a internet.
De hecho, un icono como es la Enciclopedia Británica, después de 400 años de vida, ha desaparecido. El icono más importante de la cultura occidental donde se reunían todos los saberes.

2:03 – 2:43

Ahora mismo estamos viendo la televisión, nos están informando sobre una persona, vamos a la Wikipedia y obtenemos esa información rápidamente. Con lo cual, la sección de referencia ha perdido esa capacidad que ha tenido siempre como una parte fundamental de la biblioteca.
Entonces, las bibliotecas están retirando esos espacios: son libros de consulta completamente desactualizados, porque la versión digital incorpora el dato de forma inmediata. Se muere un señor, y en cinco minutos ya tenemos la fecha de su muerte. Esto, para que ocurriera en formato …papel, tendría que esperarse a la edición del suplemento de esa enciclopedia con la fecha de muerte.

2:39 – 3:24

Entonces, ¿qué están haciendo? Se están retirando las enciclopedias, se están retirando los catálogos y otras cosas, y ese espacio se está dedicando al aprendizaje.
Además, cada vez más las teorías sobre el aprendizaje tienden a esto. Las teorías de PISA, el Espacio de Alfabetización Superior de EE. UU.: que los alumnos aprendan investigando más contenidos.

[Música]

El impacto de la inteligencia generativa en la integridad académica.

Tertiary Education Quality and Standards Agency (TEQSA). The Evolving Risk to Academic Integrity Posed by Generative Artificial Intelligence: Options for Immediate Action. TEQSA, agosto de 2024.

Texto completo

El informe aborda el creciente riesgo que la inteligencia artificial generativa representa para la integridad académica. A medida que las herramientas de IA, como los generadores de texto, se vuelven más accesibles y avanzadas, surgen preocupaciones sobre su uso indebido en el ámbito educativo.

Los estudiantes pueden recurrir a estas herramientas para crear respuestas automatizadas en exámenes y tareas, lo que plantea desafíos para las instituciones en la evaluación de la autenticidad del trabajo académico.

El documento sugiere que las universidades deben adoptar estrategias inmediatas para mitigar este riesgo. Estas incluyen la revisión y actualización de las políticas de evaluación, la implementación de tecnologías de detección de IA y el fomento de métodos de evaluación más centrados en el análisis crítico y la aplicación práctica del conocimiento. También se hace hincapié en la necesidad de educar a los estudiantes sobre el uso ético de la inteligencia artificial y en la importancia de la formación docente para identificar y abordar el uso indebido de estas tecnologías.

En conclusión, la rápida evolución de la inteligencia artificial generativa exige una respuesta urgente y adaptada de las instituciones educativas para proteger la integridad académica y garantizar una evaluación justa y precisa de los estudiantes.