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Reducir la inteligencia artificial: muchos modelos de inteligencia artificial son caros y consumen mucha energía

«A tinyML chip: Cutting AI down to sizeScience, 20 de febrero de 2025. https://www.science.org/content/article/what-s-tinyml-global-south-s-alternative-power-hungry-pricey-ai.

Muchos modelos de inteligencia artificial son caros y consumen mucha energía. Los investigadores del Sur Global están adoptando cada vez más alternativas de bajo coste y bajo consumo. TinyML es una subdisciplina del aprendizaje automático (Machine Learning, ML) que se enfoca en ejecutar modelos de aprendizaje automático directamente en dispositivos de bajo consumo y recursos limitados, como microcontroladores, sensores y otros dispositivos integrados.

El artículo de Science titulado «What’s TinyML? Global South’s Alternative to Power-Hungry, Pricey AI» pone de manifiesto cómo la tecnología TinyML está emergiendo como una alternativa innovadora y accesible a las soluciones de inteligencia artificial (IA) tradicionales, que suelen depender de infraestructuras costosas y un alto consumo de energía. Este avance está ganando especial relevancia en el Sur Global, es decir, en regiones del mundo que enfrentan desafíos relacionados con recursos limitados, infraestructura insuficiente y conectividad inestable.

TinyML es una tecnología que permite ejecutar modelos de aprendizaje automático (machine learning) en dispositivos de muy bajo consumo energético, como sensores, microcontroladores o dispositivos portátiles, sin necesidad de conectarlos a servidores poderosos en la nube. Esto se logra a través de la optimización de algoritmos de IA, que pueden ser ejecutados directamente en el hardware del dispositivo con una eficiencia energética mucho mayor que los enfoques tradicionales que dependen de grandes centros de datos.

Entre los principales beneficios de TinyML destacan la latencia reducida, ya que al procesar los datos directamente en el dispositivo, se elimina el retraso asociado con la transferencia de datos a servidores. Además, los dispositivos de bajo consumo como microcontroladores permiten que funcione durante largos períodos sin necesidad de recargarse. Otro beneficio importante es la reducción del uso de ancho de banda, ya que los dispositivos con esta tecnología no requieren transferir grandes cantidades de datos a servidores. Por último, la privacidad de los datos se ve reforzada, ya que los datos no se envían a servidores externos y son procesados localmente en el dispositivo.

TinyML está siendo utilizado en diversas áreas, especialmente en industrias que dependen de dispositivos conectados a Internet de las Cosas (IoT). Algunas de sus aplicaciones incluyen el monitoreo en tiempo real de cultivos y ganado utilizando dispositivos para gestionar de manera eficiente estos recursos en la agricultura. También se aplica en el mantenimiento predictivo industrial, donde los dispositivos TinyML pueden detectar fallas en máquinas antes de que ocurran, ayudando a reducir los costos asociados con el mantenimiento de equipos. Además, permite personalizar las interacciones con los usuarios en tiempo real, mejorando la publicidad dirigida y la comprensión del comportamiento del consumidor en la experiencia del cliente.

Esta tecnología está ganando popularidad gracias a su capacidad para integrar inteligencia artificial en dispositivos con recursos limitados, sin depender de conexión constante a internet o infraestructura costosa. Esta tecnología tiene el potencial de revolucionar áreas como el IoT, la agricultura, el mantenimiento industrial y la personalización de la experiencia del usuario.

El alto consumo energético de la IA y su impacto ambiental

Peters, Kyle Wiggers. «ChatGPT May Not Be as Power-Hungry as Once AssumedTechCrunch, 11 de febrero de 2025. https://techcrunch.com/2025/02/11/chatgpt-may-not-be-as-power-hungry-as-once-assumed/

Aunque el consumo energético de ChatGPT es menor de lo que se pensaba, el crecimiento y sofisticación de la inteligencia artificial siguen planteando desafíos en términos de sostenibilidad y demanda energética.

Un estudio reciente de Epoch AI ha analizado el consumo energético de ChatGPT y ha desmentido la creencia de que esta inteligencia artificial es excesivamente demandante en términos de electricidad. Un informe de Goldman Sachs reveló que una consulta en ChatGPT consume casi 10 veces más electricidad que una búsqueda en Google. Según el último informe de Epoch, una consulta típica en ChatGPT consume alrededor de 0.3 vatios-hora, una cifra significativamente menor que la estimación previa de 3 vatios-hora por consulta, que equivalía a diez veces el consumo de una búsqueda en Google.

Una estimación más precisa

El informe de Epoch AI señala que la cifra de 3 vatios-hora estaba basada en estudios anteriores que asumían que OpenAI utilizaba chips más antiguos y menos eficientes. En cambio, el nuevo análisis tomó como referencia GPT-4o, el modelo por defecto más reciente de ChatGPT, encontrando que su consumo energético es menor de lo que se creía. Según Joshua You, analista de datos de Epoch, el consumo energético de ChatGPT es insignificante en comparación con el de electrodomésticos comunes, la calefacción o refrigeración del hogar, e incluso el uso de un automóvil.

El impacto ambiental de la IA

El uso energético de la inteligencia artificial, en general, sigue siendo un tema de debate a medida que las empresas del sector expanden sus infraestructuras. Recientemente, más de 100 organizaciones firmaron una carta abierta pidiendo a la industria de la IA y a los reguladores que garanticen que los nuevos centros de datos no agoten los recursos naturales ni aumenten la dependencia de fuentes de energía no renovables.

Aunque la cifra de 0.3 vatios-hora es una mejora respecto a estimaciones previas, el informe reconoce que el consumo energético de la IA seguirá aumentando en el futuro. Modelos de IA más avanzados requerirán más energía para entrenarse y ejecutarse, y el creciente uso de estas tecnologías también contribuirá a una mayor demanda de infraestructura computacional.

El futuro: modelos de razonamiento más exigentes

OpenAI y otras empresas del sector están explorando modelos de razonamiento, que son capaces de realizar tareas más complejas pero requieren más tiempo de procesamiento y, por ende, mayor consumo energético. A diferencia de modelos como GPT-4o, que responden casi instantáneamente, los modelos de razonamiento pueden «pensar» durante varios segundos o incluso minutos antes de generar una respuesta, lo que incrementa significativamente su demanda energética.

Según el informe, en los próximos años, la expansión de centros de datos para soportar estos modelos podría llegar a consumir casi toda la capacidad eléctrica de California en 2022 (68 GW) y, para 2030, el entrenamiento de un solo modelo avanzado podría requerir la energía equivalente a la de ocho reactores nucleares (8 GW).

Alternativas para reducir el consumo

Para mitigar el impacto ambiental, OpenAI ha comenzado a desarrollar modelos más eficientes, como o3-mini, que consumen menos energía. Sin embargo, estos avances podrían no ser suficientes para compensar el aumento en el uso global de la IA.

El informe sugiere que quienes estén preocupados por su huella energética al usar IA pueden optar por modelos más pequeños y eficientes, como GPT-4o-mini, y limitar el uso de funciones que requieran un procesamiento intensivo, como la generación de imágenes o la carga de archivos largos.

En el Reino Unido se espera que la IA consuma un 500% más de energía en la próxima década

«AI’s Insatiable Need for Energy Is Straining Global Power Grids». Accedido 24 de junio de 2024. https://www.bloomberg.com/graphics/2024-ai-data-centers-power-grids/.



En el Reino Unido, se espera que la IA consuma un 500% más de energía en la próxima década. Y en los EE. UU., se proyecta que los centros de datos utilicen el 8% del total de energía para 2030, en comparación con el 3% en 2022, según Goldman Sachs, que lo describió como «el tipo de crecimiento en el consumo de electricidad que no se ha visto en una generación».

Loudoun County, en el norte de Virginia, anteriormente conocido por sus granjas de caballos y sitios de batallas de la Guerra Civil, ha sido transformado en los últimos 15 años. Sus campos y bosques se han despejado para construir centros de datos, esenciales para nuestras vidas digitales. El auge de la inteligencia artificial (IA) está acelerando la demanda de centros de datos más grandes, cambiando aún más el paisaje y sobrecargando las redes eléctricas de la región.

Esta primavera, una nueva instalación de 200,000 pies cuadrados estaba casi terminada. Una vez operativa, podría consumir tanta energía como 30,000 hogares en EE.UU. DataBank, el proveedor de centros de datos que posee la instalación, tiene un cliente «grande de tecnología» que ya ha instalado servidores antes de que DataBank tenga electricidad disponible para ellos.

James Mathes, quien administra algunas instalaciones de DataBank, comentó que la IA necesita mucha energía y la demanda es inmediata una vez disponible. El aumento repentino en la demanda eléctrica de los centros de datos supera la oferta en muchas partes del mundo, lo que genera largas esperas para acceder a la red, preocupaciones por cortes de energía y aumentos de precios en los mercados de centros de datos más densos.

El aumento dramático en la demanda de energía debido al enfoque de crecimiento a cualquier costo de Silicon Valley para la IA también amenaza los planes de transición energética de países enteros y los objetivos de energía limpia de las compañías tecnológicas multimillonarias. En algunos países, como Arabia Saudita, Irlanda y Malasia, la energía requerida para operar todos los centros de datos planificados excede la oferta disponible de energía renovable.

En Suecia, la demanda de energía de los centros de datos podría duplicarse en esta década y volver a duplicarse para 2040. En el Reino Unido, se espera que la IA consuma un 500% más de energía en la próxima década. En EE.UU., se proyecta que los centros de datos utilicen el 8% del total de energía para 2030, frente al 3% en 2022, según Goldman Sachs, que lo describió como “el tipo de crecimiento en el consumo de electricidad que no se ha visto en una generación”.

La obscena demanda energética de la inteligencia artificial

Kolbert, E. (2024, marzo 9). The Obscene Energy Demands of A.I. The New Yorker. https://www.newyorker.com/news/daily-comment/the-obscene-energy-demands-of-ai

En 2016, Alex de Vries leyó en algún lugar que una transacción de bitcoin consume tanta energía como la que utiliza en un día un hogar estadounidense promedio. En ese momento, de Vries, trabajaba en una firma de consultoría. En su tiempo libre, escribía un blog llamado Digiconomist, donde abordaba los riesgos de invertir en criptomonedas. La cifra del consumo de energía le pareció perturbadora.

“Me dije: ‘Esto es una cantidad enorme, ¿por qué nadie está hablando de ello?’”, me dijo recientemente en una videollamada por Zoom. “Traté de buscar datos, pero no encontré mucho”. De Vries, que entonces tenía veintisiete años, decidió que tendría que recopilar la información por sí mismo. Creó lo que llamó el Índice de Consumo de Energía de Bitcoin y lo publicó en Digiconomist. Según las últimas cifras del índice, la minería de bitcoin ahora consume ciento cuarenta y cinco mil millones de kilovatios-hora de electricidad al año, más de lo que utiliza toda la nación de los Países Bajos. Además, la producción de esa electricidad genera ochenta y un millones de toneladas de CO2, más que las emisiones anuales de un país como Marruecos. De Vries también comenzó a rastrear los residuos electrónicos producidos por la minería de bitcoin (equivalentes al valor de un iPhone por cada transacción) y su consumo de agua (alrededor de dos billones de litros al año). (El agua se utiliza para enfriar los servidores utilizados en la minería, y los residuos electrónicos provienen de servidores obsoletos).

El año pasado, de Vries se preocupó por otro devorador de energía: la inteligencia artificial (IA). «Vi que tiene una capacidad similar y también el potencial de tener una trayectoria de crecimiento similar en los próximos años.

La inteligencia artificial requiere mucha energía por la misma razón. El tipo de aprendizaje automático que produjo ChatGPT se basa en modelos que procesan cantidades fantásticas de información, y cada bit de procesamiento requiere energía. Cuando ChatGPT escupe información (o escribe la redacción del bachillerato de alguien), también requiere mucho procesamiento. Se calcula que ChatGPT responde a unos doscientos millones de peticiones al día y, al hacerlo, consume más de medio millón de kilovatios-hora de electricidad. (A modo de comparación, un hogar medio estadounidense consume veintinueve kilovatios-hora al día).

La inteligencia artificial podría servir para paliar algunos de los problemas que está agravando. Por ejemplo, podría utilizarse para mejorar la eficiencia de los sistemas de energía renovable, lo que podría reducir las emisiones de las granjas de servidores. Pero parece improbable que estos avances vayan a la par de la creciente demanda de electricidad de la inteligencia artificial.

Los españoles pasamos casi la mitad de la semana en confinamiento conectados a Internet

 

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Informe De Nielsen EspañA: “Digital Consumer: 24 Hours Indoors” Covid19. Madrid: Nielsen, 2020

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Infografía

Los españoles pasan casi la mitad de la semana en confinamiento conectados a Internet El tiempo en la red ha aumentado un 7% desde que empezó la cuarentena Los hogares se refugian en Netflix, aunque suben con fuerza otras plataformas, mientras el consumo de películas y series sube 20 puntos.

En total, 79 horas a la semana o, lo que es lo mismo, el equivalente a más de tres días, lo que representa un incremento del 7% con respecto a una semana normal previa a la crisis sanitaria del Covid-19, según el informe ‘Digital Consumer 24 hours Indoors’ de Nielsen elaborado en colaboración con Dynata, con el fin de ofrecer una evolución semanal del consumo de Internet en los hogares mientras dure el estado de alarma.

Y es que el confinamiento decretado por el Gobierno para restringir la movilidad ha dado lugar a un mayor uso de Internet de forma general en los hogares, generando cambios en la particular radiografía del consumidor digital, con patrones de consumo diferentes, como es el caso del ecommerce.

En concreto, la alimentación ha tomado la delantera a la moda y ahora uno de cada tres usuarios se lanzan a llenar su nevera, despensa y congelador por Internet, cuando es un sector al que tradicionalmente le ha costado hacerse un hueco en el entorno online. Le siguen los productos de belleza y cuidado personal, con el 23,7%, mientras que la moda cae a la tercera posición, con el 22%, empatada con los productos de electrónica.

Nada que ver, por tanto, con el comportamiento promedio del año pasado, cuando la moda era la reina indiscutible de las compras (44,5%), mientras que la electrónica y los productos de belleza representaban más del 30% cada uno y la alimentación apenas suponía el 19%. Además, el estudio revela que también ha variado la franja horaria en la que se hacen las compras online. Si hace un año el prime time del consumo era entre las 18.00 y las 22.00 horas (el 44,8%), ahora es el 37,9%, casi a la par que el horario de entre las 9.00 y las 15.00 horas, con el 30%.

Antes, la franja horaria matinal apenas aglutinaba el 2% de las transacciones online, lo que muestra que ahora hay mucha más gente con más tiempo libre en esas horas para poder hacer la compra, generando así un nuevo prime time de consumo al hilo de la cuarentena.

Y otro aspecto novedoso del consumo digital en cuarentena es el mayor uso del móvil con este objetivo. Su uso ha crecido seis puntos hasta el 46,5%, ‘robándole’ la primera posición al ordenador, que baja de aglutinar casi el 50% de las compras al 41%.

La conquista del Hogar digital: Hogar inteligente, negocio inteligente

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La conquista del Hogar digital: Hogar inteligente, negocio inteligente, [e-Book]  Accenture, 2018

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La nueva frontera de las experiencias digitales es la tecnología diseñada
específicamente para la conducta humana, la cual tiene el reto de estar presente en
todas las esferas de la vida del consumidor, incluso en el hogar.

Hasta ahora, adaptarse a esta realidad digital ha sido un reto desafiante, especialmente debido a la limitación que ha supuesto estar atado a modelos de negocio tradicionales, mientras que compañías disruptivas ganan terreno y evolucionan rápidamente. Hoy, todo ha cambiado. Los líderes de esta nueva era serán los que aprovechen y hagan uso de nuevos modelos de negocio basados en plataformas tecnológicas ofrecidas por terceros, con el fin de centrarse en la tecnología para las personas, combinando la inteligencia tecnológica con la intuición humana. Quien responda y evolucione con mayor rapidez a las demandas del cliente, conquistará los nuevos hogares digitales.

El consumidor espera que sus experiencias se adapten a su estado emocional, físico y
digital. Valora aquellos servicios que facilitan su vida. El 57% de los consumidores españoles se sienten cómodos con el empleo de sus datos personales para obtener experiencias hiperpersonalizadas en los servicios. Si se compara el dato con Europa Occidental, se muestra que España se encuentra 18 puntos porcentuales por encima.

Entender si las personas están verdaderamente dispuestas a adoptar servicios hiperpersonalizados es una cuestión mucho más compleja de lo que puede parecer a simple vista. Dicha propensión se ve influenciada por 4 atributos fundamentalmente: la conectividad, la densidad de datos personalizados generados por el consumidor, el nivel de confianza que los proveedores transmiten a sus clientes y el entusiasmo que estos sienten hacia los servicios contratados.

La clave de la hiperpersonalización es la captura y gestión de la información que permita, en tiempo real, identificar las necesidades y situaciones de los clientes. Aunque las plataformas digitales ya están preparadas para ello, son las empresas de servicios de comunicaciones y contenidos de vídeo las que tienen mayor presencia en el hogar.

Los niños pasan más tiempo en Internet que delante del televisor

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 Children and parents: media use and attitudes report 2016. [e-Book] Ofcom, 2016.

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Internet ya es una realidad para las personas de todas las edades. En este interesante de estudio de Ofcom en el Reino Unido se analizan aspectos tales como el tiempo dedicado a Internet por niños y adolescentes, los canales más usado, las conductas de niños y los aspectos relacionados con el control parental y seguridad de acceso a los contenidos. uno de los datos más sorprendentes del estudio es que este año por por primera vez los niños dedicaron más tiempo a Internet que el que dedican a ver la televisión, cifra que se incrementa con la edad

 

La promoción de la alfabetización mediática y la realización de investigaciones son una responsabilidad que se asigna al Ofcom por la Ley de Comunicaciones británica de 2003.

El informe de 2016 sobre los niños y los padres: uso de los medios de comunicación y actitudes, proporciona pruebas detalladas sobre el uso, las actitudes y la comprensión de los medios de comunicación entre niños y jóvenes de entre 5 y 15 años, así como información detallada sobre el acceso a los medios y el uso entre los niños de 3 a 4 años. El informe incluye hallazgos relacionados con las opiniones de los padres sobre el uso de los medios de comunicación de sus hijos, y las formas en que los padres buscan – o no – monitorear o limitar dicho uso.

El informe también incluye los resultados de los siguientes estudios de investigación y análisis:

1. Análisis de los hábitos de visualización de televisión de los niños entre los años 2010-2015.

2. Datos de comScore sobre la frecuencia con la que las páginas web más populares
fueron visitados por niños de entre 6 a 14 años en 2016.

Entre los datos más sorprendentes de este informe es que por primera vez en 2016 los niños pasan más tiempo en Internet que delante del televisor. Según datos de Ofcom los niños entre 5 y 15 años pasan una media de 15 horas en Internet. En el caso de los más pequeños (niños entre 3 y 4 años) pasan más de 8 horas a la semana en Internet, en contraste con las 6 horas que pasan viendo la televisión. En cuanto al medio de acceso a la información de la red, la mayoría de ellos acceden fundamentalmente a través de tabletas o de teléfonos inteligentes. En Reino Unido uno de cada 3 niños de entre 8 y 11 años dispone de un dispositivo móvil. esta cifra se incrementa entre los niños de 12 a 15 años entre los que 8 de cada 10 disponen de su propio teléfono móvil.

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YouTube es el sitio preferido para los niños. Los niños están viendo una amplia gama de contenido en Internet, convirtiéndose en un foco cada vez más importante de todas las actividades en cuanto al tiempo que pasan en el hogar, generalmente para acceder a este contenido los hacen desde dispositivos portátiles, lo que les permite una visión más personalizada y solitaria. YouTube es la web más utilizada con un 37% de entre los niños de 3 a 4 años, un 54% de lo de entre 5-7años, un 73% de los de entre 8 y 11 años y un 87% de los de entre 12 y 15 años. Entre los niños más pequeños Youtube se utiliza sobre todo para consumir el contenido tradicional de la televisión. Sin embargo, a medida que los niños crecen, sus gustos de contenido cambian, con vloggers, videos musicales, tutoriales de juegos y vídeos de bromas preferidos de los programas de TV o clips. Para muchos niños mayores esta es su experiencia de contenido preferida, en general su opinión es que prefieren YouTube a ver programas de televisión en un televisor (42% vs. 18% de entre 8 y 11 años y un 41% vs. 16% para los de edades comprendidas entre 12 y 15 años).

Los medios sociales son centrales tanto para los niños como para los adolescentes. Un 23% de los entre 8-11 años, y un 72% de los de entre 12-15 años tienen un perfil en redes sociales, pero el número de perfiles se duplica entre los niños de entre 10 y 11 años (21% a 43%) y aumentan bruscamente nuevamente entre los de 12 a 13 años (50% a 74%). Los niños se están comunicando y compartiendo contenidos y opiniones en redes sociales durante todo el día, incluso durante las horas escolares y hasta altas horas de la noche, con un porcentaje de un 9% entre los niños entre 11-15 años que se comunican a través de redes sociales a las 10 pm y un 2% de mensajes a medianoche. El uso que hacen los niños de los medios de comunicación social está en constante evolución, y eso trae nuevas oportunidades y riesgos. Por ejemplo, la última tendencia identificada en la investigación cualitativa es un mayor uso de servicios de mensajería de grupo como WhatsApp, Instagram y Facebook Messenger. Muchos de estos chats de grupo se usan para actividades positivas, como grupos de tarea, pero también se usan de manera menos positiva, como para actividades reprobables como la burla y la intimidación.

Por otra parte, la publicidad personalizada dirigida a niños ha aumentado desde 2015 (de un 45% a un 55%), al igual que los vlogger (contracción de vídeo bloger) (57% vs 47% en 2015).

Para la mayoría de las familias el tiempo que pasan delante de la pantalla parece es bajo control, con casi dos tercios (64%) de los niños de 12 a 15 años. los padres de niños de 12 a 15 años (65%) informan que que el niño tiene un buen equilibrio entre el tiempo que dedica a la pantalla y a hacer otras cosas.

Los padres continúan usando una variedad de métodos para mediar el uso de Internet de los niños, el 96% de los padres de niños entre 5-15 años están usando al menos una de las herramientas técnicas de control parental y hablando con sus hijos. El número de padres que usan control parental a nivel de red ha aumentado desde el 2015 del 26% al 31%, al igual que los porcentajes de padres que hablan con sus hijos sobre los posibles riesgos en línea.

Tendencias en la compra de libros digitales

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En la feria del libro más grande en el mundo BookExpo América se presentaron los datos de la encuesta The Bargain Ebook Buyer sobre las características de los compradores de libros electrónicos, en esta se trata de conocer quienes compran, que leen, y cómo esto se traduce en valor para los autores y editores. BookBub  recolectó datos sobre miles de lectores a través de múltiples estudios aleatorios, si bien las respuestas provienen de los propios suscriptores son representativos del  típico lector de libros electrónicos.

Casi el 60 por ciento de los lectores de libros electrónicos consume por lo menos un libro a la semana, y aproximadamente 1 de cada 10 dijo que leen un libro o más al día. Si comparamos estos datos con la lectura en general sólo el 5 por ciento del público estadounidense en general lee un libro a la semana.

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La mayoría de los compradores de libros digitales son mujeres (84%) mayores de 40 años y jubiladas. Prácticamente todas las personas encuestadas dijeron que leen en su tiempo libre – antes de acostarse, durante los desplazamientos, y en la casa durante el día. Pero quizás lo más sorprendente, es que el 45 por ciento dijo que leen en el trabajo, lo que sugiere que los lectores más voraces no dejan que nada se interponga en su lectura.

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Mientras que más de la mitad de los lectores encuestados dijeron que usan principalmente un dispositivo Kindle o Nook, muchos de ellos también leen en las plataformas móviles de Apple o Android. Y alrededor del 60 por ciento dijo que prefieren las tabletas – un número que incluye dispositivos como el Kindle Fire y el Nook HD-.

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No sólo leer libros electrónicos. Si bien la mayoría de los lectores digitales consumen menos libros impresos que anteriormente, no leen libros electrónicos exclusivamente. Más del 60 por ciento de los encuestados dijeron que ellos también leen libros de tapa dura, y casi tres cuartas partes dijeron que todavía leen libros de bolsillo.

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La mayoría de los lectores dijeron que consumen principalmente género de ficción . Y aunque sus gustos varían en un amplio espectro, la mayoría indicó que ellos prefieren misterios, suspense, o romance.

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La mayoría de los lectores tienen ingresos por encima del ingreso medio por hogar. Los lectores en general tienden a tener más ingresos que el promedio de Estados Unidos, y los datos sugieren que los lectores digitales no son diferentes en este aspecto. Lo que los diferencia es el número de libros que leen.

Mientras que los lectores digitales son sensibles a los precios, la mayoría no descarga exclusivamente libros con descuento. Más de tres cuartas partes dijeron que también compran títulos a precio completo, ya que muchos de ellos tienen suficientes ingresos disponibles y están dispuestos a gastar en libros que aman.

La gran mayoría de los lectores encuestados dijeron que han descubierto un nuevo autor a través de una promoción de precios de libros electrónicos. Como anécdota, los lectores utilizan los descuentos de BookBub como herramienta de descubrimiento, tratándose de nuevos autores que de otra manera no hubieran sido leídos. Más del 60 por ciento de los lectores encuestados dijeron que compraron otros libros de un autor que descubrieron a través de una promoción de precios de libros electrónicos.

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Lectores digitales no acaparan ebooks y los dejan en estado latente en sus dispositivos. La mayoría de los encuestados dijeron que leen los títulos que descargan, lo que sugiere que no sólo experimentan con nuevos autores, si no  que ellos valoran y absorben este contenido.

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Casi dos tercios de las personas encuestadas dijeron que han recomendado un libro a un amigo. Esto sugiere que no sólo se convierten en lectores de aficionados de los autores que aman, si no que ayudan a construir un público aún más grandes al difundir la información en sus comunidades. Son personas influyentes.

España a la cabeza mundial del consumo digital

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Según la encuesta anual Consumer Barometer 2014 España es uno de los países líderes en el consumo digital en el mundo. Consumer Barometer es una herramienta  de Google que tiene como objetivo ayudar a comprender el uso que la gente hace de internet a nivel global. Con está herramienta podemos hacer un estudio comparativo entre 46 países a partir de encuestas en las que han participado 150.000 usuarios. Y permite conocer la frecuencia con la que los usuarios se conectan a internet, el número de dispositivos con conexión a la red que poseen cada usuario, y los usos que hacen de su dispositivo.

Según los datos de este informe anual el 72% de personas en España utilizan los teléfonos inteligentes – una de las tasas de penetración más altas de Europa, concretamente el segundo país de Europa en el uso de esta tecnología . El número medio de dispositivos conectados por persona es de 2.9 dispositivos.

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Respecto a la frecuencia de uso de Internet La mayoría de usuarios de Internet en España lo utilizan a diario. En todos los rangos de edad, destaca sobre otros países que un 71% de los usuarios de Internet de 55 años o más está en línea todos los días. Además, también destaca que cada vez hay más personas menores de 14 años que utilizan teléfonos inteligentes

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En cuanto a los usos que hacen de su teléfono inteligente, la gran mayoría lo utiliza para hacer fotos (64%). ver la hora, comprobar los pronósticos del tiempo o ver vídeo online, que es otra de las actividades favoritas de los españoles, además cada vez utilizan más este dispositivo para realizar actividades cotidianas.

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En cuanto al consumo de bienes y medios el 32% de los encuestados españoles compró su última ropa o calzado en línea, una cifra similar a la media europea. Un 18% de los españoles consulta previamente los precios, variedad y calidad de los productos en internet antes de realizar una compra. y finalmente el 12% hizo su última compra desde su móvil.  En cuanto al consumo de servicios los españoles gastamos nuestro dinero fundamentalmente en series de televisión. Sobre todo vídeos de entretenimiento, uno de los datos de consumo mayores de Europa. La mayoría ven vídeos por entretenimiento.

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Estas cifras ponen de manifiesto que Las últimas cifras muestran que España es uno de los principales países en cuanto al consumo digital multipantalla y cuenta con la mayor proporción de usuarios que ven vídeos online.

Jóvenes, culturas urbanas y redes digitales. Prácticas emergentes en las artes, las editoriales y la música

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García Canclini, N., F. Cruces, et al. (2012). [e-Book]  Jóvenes, culturas urbanas y redes digitales. Prácticas emergentes en las artes, las editoriales y la música. Madrid: Fundación Telefónica, 2012

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¿Se seguirán editando libros? ¿La industria musical y la del cine desaparecerán debido a las descargas en Internet y la piratería? Estas dudas se iluminan de un modo nuevo al explorar los hábitos culturales y creativos de los jóvenes. El presente estudio no trata de entender sólo la lógica cambiante del consumo. Se propone también conocer cómo se organizan los artistas visuales, los editores independientes, los músicos y también los jóvenes que ensayan en actividades nuevas –VJs, coolhunters, hackers– cómo trabajar, informarse y comunicar su creatividad. Parte de lo que los motiva es la urgencia de conseguir empleo y sobrevivir en sociedades estancadas o en retracción. Su imaginativa invención de nichos laborales y el uso avanzado de tecnologías y redes sociales son recursos para hallar sitio cuando la cultura se expande y las nuevas generaciones reciben más educación, pero el actual modelo económico hace difícil que se incorporen. La presente investigación ofrece un diagnóstico desde los actores: revela cómo los jóvenes detectan las contradicciones u oportunidades. Este libro es el resultado del trabajo colectivo de una veintena de investigadores, coordinados entre las ciudades de México y Madrid bajo la dirección de Néstor García Canclini. Néstor García Canclini es en la actualidad profesor Distinguido en la Universidad Autónoma Metropolitana de México e Investigador Emérito del Sistema Nacional de Investigadores de México. Su extensa obra sobre temas de cultura popular, antropología urbana, arte y juventud ha sido traducida a diversos idiomas. Francisco Cruces, coordinador del equipo en Madrid, es profesor de antropología en la UNED. Allí dirige el grupo de investigación Cultura Urbana, dedicado al análisis de prácticas emergentes y procesos metropolitanos en la ciudad. Maritza Urteaga Castro Pozo, coordinadora adjunta de la investigación en México, es profesora investigadora en la ENAH, miembro del Sistema Nacional de Investigadores y especialista en el estudio de las culturas juveniles.