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Prospectiva de la formación de profesionales de la información para las sociedades del conocimiento

Escalona Ríos, Lina, Elsa E. Barber y Nancy Bentivegna. 2025. Prospectiva de la formación de profesionales de la información para las sociedades del conocimiento. Ciudad de México: Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información, UNAM, 2025

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El libro Prospectiva de la formación de profesionales de la información para las sociedades del conocimiento examina los fenómenos de la bibliotecología desde diversas perspectivas. Analiza temas como la enseñanza en el currículo, las estrategias de aprendizaje y los retos de la docencia en entornos híbridos, lo que demanda un manejo avanzado de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Cada capítulo aborda formas de afrontar los paradigmas de la educación bibliotecológica, archivística y documental. Los autores invitan a reflexionar sobre la evolución de conceptos clave, como información, datos, práctica docente e investigación, así como la transformación de las áreas de especialización. La obra también explora la educación formal de los profesionales de la información y los retos que conlleva a través de estrategias docentes y los desafíos inherentes. Además, ofrece un panorama del mercado laboral al que se enfrentan estudiantes y expertos, describiendo los espacios de inserción profesional, tanto tradicionales como emergentes. Los trabajos reflejan los temas que preocupan a los especialistas de la información y cómo los abordan mediante una mirada representativa de las posturas teóricas y metodológicas contemporáneas en el campo.​

Cada vez se solicitan más retiradas de libros en el Reino Unido influenciados por los grupos extremista de Estados Unidos

Creamer, Ella. 2025. «Librarians in UK Increasingly Asked to Remove Books, as Influence of US Pressure Groups Spreads.» The Guardian, April 14, 2025. https://www.theguardian.com/books/2025/apr/14/librarians-in-uk-increasingly-asked-to-remove-books-as-influence-of-us-pressure-groups-spreads.

En el Reino Unido, las solicitudes para retirar libros de las bibliotecas están aumentando, influenciadas por grupos de presión estadounidenses que han impulsado campañas de censura, especialmente en torno a libros con contenido LGBTQ+. Aunque la situación británica no es tan grave como la estadounidense, profesionales del sector advierten de casos preocupantes de censura, acoso en redes sociales y pérdida de empleo por defender la libertad intelectual.

Louis Coiffait-Gunn, director del Chartered Institute of Library and Information Professionals (CILIP), y Ed Jewell, presidente de Libraries Connected, señalan un incremento anecdótico en las peticiones de censura, sobre todo desde personas o pequeños grupos, a diferencia de EE. UU., donde la mayoría de los intentos de censura provienen de organizaciones bien estructuradas.

La investigadora Alison Hicks, profesora de estudios bibliotecarios en UCL, entrevistó a bibliotecarios escolares británicos que enfrentaron desafíos similares a los estadounidenses, como recibir propaganda en sus escritorios o ser atacados por redes sociales. Su estudio también detectó formas particulares de censura en las escuelas del Reino Unido, como la vandalización de libros y carteles con insultos racistas u homófobos, algo que no suele observarse en EE. UU.

Los libros más atacados en el Reino Unido suelen estar relacionados con temas LGBTQ+. Obras como la serie Heartstopper de Alice Oseman y Billy’s Bravery de Tom Percival han sido blanco de críticas. Una encuesta de Index on Censorship reveló que más de la mitad de los casos en los que se pidió retirar libros resultaron en la retirada efectiva de títulos, muchos de temática LGBTQ+. Otro estudio de CILIP en 2023 encontró también que libros sobre raza y el imperio británico eran frecuentemente cuestionados.

A pesar de las diferencias entre ambos países, los ataques están generando altos niveles de angustia entre los bibliotecarios británicos, especialmente en las escuelas. En EE. UU., la censura ha escalado a nivel legislativo en varios estados, lo que preocupa a los profesionales del Reino Unido, que siguen la evolución con solidaridad y alarma.

Una dificultad clave en Reino Unido es la falta de datos oficiales: no se sabe cuántas bibliotecas escolares existen ni cuántos libros han sido censurados. Esto complica el seguimiento del problema. Aun así, la mayoría de las bibliotecas siguen el marco ético de CILIP, que defiende el acceso libre a contenidos siempre que no infrinjan la ley.

Finalmente, Jewell advierte sobre el peligro de que las bibliotecas empiecen a autocensurarse por miedo a la controversia. Destaca la necesidad de preservar la diversidad de ideas para garantizar un debate abierto y plural en la sociedad.

Chatbots de IA y catalogación por materias: una prueba de rendimiento

​Dobreski, Brian, and Christopher Hastings. «AI Chatbots and Subject Cataloging: A Performance Test.» Library Resources & Technical Services 69, no. 2 (2025): https://doi.org/10.5860/lrts.69n2.8440

Se analiza el uso de chatbots basados en inteligencia artificial (IA) para realizar tareas de catalogación temática en bibliotecas. En un contexto donde las tecnologías basadas en modelos de lenguaje están en expansión, y las bibliotecas exploran nuevas formas de integrar herramientas digitales para optimizar sus flujos de trabajo, este estudio aporta evidencia empírica al debate sobre si los chatbots gratuitos como ChatGPT, Gemini y Copilot pueden asumir tareas complejas de catalogación, en particular la asignación de encabezamientos de materia y números de clasificación.

Los autores enmarcan su investigación en el creciente interés que ha despertado la IA en el mundo bibliotecario. Numerosos profesionales han empezado a experimentar con estas herramientas en áreas como servicios de referencia, gestión de colecciones y asesoría a lectores. Sin embargo, en el área específica de la catalogación temática, persisten dudas significativas sobre la precisión, fiabilidad y utilidad de los chatbots. La catalogación por materias implica analizar el contenido intelectual de los recursos para identificar su “aboutness” o tema central, y luego representar ese contenido mediante sistemas normativos como el Library of Congress Subject Headings (LCSH), el Library of Congress Classification (LCC) y el Dewey Decimal Classification (DDC). Estos sistemas son altamente estructurados, complejos y requieren formación especializada para ser utilizados con precisión.

Para poner a prueba las capacidades de los chatbots, los investigadores diseñaron un experimento basado en el libro didáctico Essential Classification de Vanda Broughton, una obra ampliamente reconocida en el ámbito de la catalogación. De este libro se extrajeron una serie de ejercicios reales de catalogación que fueron transformados en 98 preguntas, diseñadas para ser comprensibles incluso para estudiantes principiantes. Estas preguntas fueron clasificadas en tres categorías: 50 sobre LCSH, 25 sobre LCC y 23 sobre DDC. Las preguntas fueron presentadas directamente a los chatbots en su versión gratuita, sin uso de ingeniería de prompts ni ajustes en la formulación, con el objetivo de simular una interacción básica y accesible para cualquier bibliotecario sin experiencia técnica avanzada.

Las respuestas obtenidas por los tres chatbots fueron evaluadas minuciosamente y comparadas con las soluciones propuestas por el texto de Broughton. Para determinar su calidad, se tomaron en cuenta criterios como exactitud, validez dentro del sistema de clasificación, adecuación al tema y presencia de errores evidentes o alucinaciones (es decir, invenciones de términos o números inexistentes). Los resultados fueron reveladores. En el caso de los ejercicios de clasificación Dewey (DDC), el desempeño general fue bajo en todos los modelos. ChatGPT logró la puntuación más alta con un 26% de respuestas correctas o aceptables, mientras que Gemini obtuvo un 17% y Copilot apenas un 9%. Los errores comunes incluyeron el uso de números demasiado amplios, números correspondientes a temas incorrectos y, en algunos casos, números inexistentes.

El panorama fue aún más desalentador en la asignación de números de clasificación de la Biblioteca del Congreso (LCC). Gemini mostró un rendimiento particularmente deficiente, con una tasa de éxito del 4%, frente al 20% de ChatGPT y el 24% de Copilot. En esta categoría, los errores fueron más graves: se detectaron alucinaciones frecuentes de números inexistentes, uso incorrecto de clases generales, y asignaciones sin fundamento temático adecuado. Además, las herramientas mostraron una preocupante tendencia a reutilizar códigos ya vistos en preguntas anteriores para temas completamente diferentes, un comportamiento que pone en duda la capacidad de los chatbots para mantener consistencia temática.

En cuanto a la asignación de encabezamientos de materia LCSH, los resultados mostraron diferencias más marcadas entre los modelos. ChatGPT destacó en esta categoría, alcanzando un 54% de aciertos entre respuestas correctas, cercanas o aceptables. Gemini quedó atrás con un 26%, y Copilot tuvo el rendimiento más bajo con un 10%. Aunque la mayoría de las respuestas contenían múltiples encabezamientos sugeridos, los investigadores evaluaron el mejor de cada caso para determinar la puntuación final. ChatGPT no solo generó una mayor cantidad de encabezamientos por pregunta (promedio de 6), sino que también mostró una tasa más alta de validez semántica y estructural (63% de todos los encabezamientos sugeridos eran válidos según el sistema LCSH). Sin embargo, también cometió errores notables, como omitir subdivisiones esenciales o proponer encabezamientos demasiado generales.

Un hallazgo interesante fue la divergencia en los tipos de errores cometidos por cada chatbot. Por ejemplo, Gemini tendía a agregar subdivisiones innecesarias o inventadas, muchas veces encerradas entre corchetes, lo que indicaba inseguridad en la elección de términos. Copilot, por otro lado, proponía encabezamientos muy generales o usaba una estrategia facetada sin combinarlos en una sola cadena coherente, lo que podría hacerlo más apto para sistemas como FAST en lugar de LCSH. ChatGPT, aunque más preciso, también incurría en errores típicos de omisión o simplificación excesiva.

Los autores argumentan que, aunque ningún chatbot fue capaz de reemplazar el juicio experto del catalogador, ChatGPT mostró un nivel de rendimiento que sugiere un potencial moderado como herramienta de apoyo, especialmente en la generación de encabezamientos de materia. Sin embargo, recalcan que la intervención humana sigue siendo indispensable para verificar la existencia y pertinencia de los términos propuestos, así como para ajustar los resultados a las reglas específicas de cada sistema. De hecho, la utilidad real de estas herramientas podría residir más en su capacidad para ofrecer un punto de partida que en su aptitud para realizar tareas completas de forma autónoma.

El estudio no estuvo exento de limitaciones importantes, como el uso exclusivo de versiones gratuitas de los chatbots, la falta de interacción iterativa o de re-prompting, y el hecho de evaluar solo una respuesta por pregunta, lo cual puede dar una imagen más positiva de la real capacidad de estas herramientas. Además, los ejercicios seleccionados estaban diseñados para formar estudiantes en proceso de aprendizaje, y no necesariamente para ser evaluados bajo criterios estrictos de rendimiento profesional.

A modo de cierre, los autores señalan varias líneas prometedoras para futuras investigaciones. Entre ellas se incluyen la repetición del estudio con versiones futuras o de pago de los chatbots, la incorporación de ingeniería de prompts más compleja, y la comparación del rendimiento entre chatbots, catalogadores novatos y catalogadores que utilizan IA como apoyo. También sugieren explorar el uso de chatbots con otros sistemas de clasificación más simples o especializados, como FAST o MeSH, que podrían ser más compatibles con las limitaciones de las herramientas actuales.

En conclusión, este estudio ofrece una valiosa contribución al debate sobre el uso de IA en bibliotecas, evidenciando que aunque los chatbots no están listos para asumir tareas de catalogación temática de forma autónoma, podrían desempeñar un papel útil si son usados con criterio profesional. La clave está en combinar el potencial de la IA con el conocimiento experto del personal bibliotecario, así como en fomentar una alfabetización en IA que permita a los profesionales utilizar estas herramientas de manera crítica, efectiva y ética en el contexto de la gestión de la información.

Los bibliotecarios deben intentar fomentar la lectura

«Siempre he pensado que los bibliotecarios deben intentar fomentar la lectura, no criticarla. Lo que interesa es proporcionarle a la gente una buena experiencia. ¿Quién eres tú para juzgar cuál debe ser esa experiencia?»


ALISON WHEELER, miembro de la Orden del Imperio británico, exdirectora general de las Bibliotecas de Suffolk, activista bibliotecaria y miembro del consejo de administración del Chartered Institute of Library and Information Professionals

10 años de años de la librería Letras Corsarias con Rafa Arias. Planeta Biblioteca 2025/04/09

10 años de años de la librería Letras Corsarias.

Planeta biblioteca 2025/04/09

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​Rafael Arias, de la librería Letras Corsarias en Salamanca, ha compartido con nosotros la evolución y el impacto de este espacio cultural en sus diez años de existencia. Desde sus inicios en 2015, Letras Corsarias se ha consolidado como un referente cultural tanto en Salamanca como a nivel nacional. Rafa nos recordó los desafíos iniciales y la visión que lo llevó a crear la librería, y como a lo largo de esta década, Letras Corsarias ha evolucionado de ser una simple librería a convertirse en un punto de encuentro para lectores, autores y artistas, siendo sede de presentaciones de libros, debates y actividades culturales que han fortalecido el vínculo con la comunidad local. y ha enfatizado la importancia de crear un espacio donde la literatura y la cultura sean accesibles para todos, fomentando el diálogo y la reflexión. Mirando hacia el futuro, Arias reconoce los desafíos que enfrentan las librerías independientes en la era digital. Sin embargo, mantiene una visión optimista, apostando por la adaptación y la innovación para seguir siendo un espacio relevante para la comunidad

La importancia de las bibliotecas en la formación y el desarrollo personal de los escritores

Simms, Molly. «The Library Made Me Do It: Writers Reflect on Their First LoveKatie Couric Media, 8 de abril de 2025. https://www.aol.com/library-made-writers-reflect-first-210000674.html

Este artículo no solo celebra las bibliotecas como instituciones esenciales, sino que también defiende la importancia de su apoyo continuo en la comunidad para fomentar la educación, la creatividad y el acceso a la información. Las historias de los escritores destacan cómo las bibliotecas no solo son fuentes de conocimiento, sino también lugares donde se cultivan recuerdos, sueños y conexiones vitales que forman la base de su amor por la lectura y la escritura.

Las bibliotecas han sido fundamentales para la formación y el desarrollo personal de varios escritores, quienes comparten sus recuerdos y experiencias sobre el impacto que tuvieron las bibliotecas en su vida. El contexto de este artículo surge en un momento crítico para las bibliotecas estadounidenses, poco después de que el presidente Trump firmara una orden ejecutiva que amenazaba con recortar el presupuesto para el Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas (IMLS). Estos recortes podrían socavar la esencia misma de las comunidades, que encuentran en las bibliotecas más que simples edificios llenos de libros; las bibliotecas son centros de vida, aprendizaje, inclusión y refugio.

Varios escritores conocidos reflexionan sobre sus primeros recuerdos en las bibliotecas y cómo estas marcaron su camino hacia la escritura y el amor por los libros. Adriana Trigiani, por ejemplo, autora de múltiples bestsellers, recuerda cómo su madre, bibliotecaria, llevó a sus siete hijos a sacar sus primeras tarjetas de biblioteca en el bibliobús de Wise County. Esta experiencia amplió su visión del mundo en Appalachia. Posteriormente, la construcción de la biblioteca C. Bascom Slemp Memorial Library en Big Stone Gap, Virginia, se convirtió en su refugio y fuente de conexión con la imaginación y el conocimiento.

William Bratton, quien fue jefe de los departamentos de policía de Boston, Los Ángeles y Nueva York, relata cómo la biblioteca en la esquina de Arcadia Street en Boston fue su refugio durante su niñez. Se sumergió en una serie de novelas sobre la Guerra Civil diseñadas para niños, lo que alimentó su pasión por la lectura y el aprendizaje.

Elin Hildebrand autora de más de 30 novelas, recuerda cómo, después de leer todos los libros de la biblioteca de su escuela primaria Arrowhead en Collegeville, PA, la bibliotecaria Mrs. Hersh adquirió la serie completa de misterios de Nancy Drew para ella. Esta serie inspiró su propia creación literaria, escribiendo historias sobre dos hermanas aventureras.

John Searles escritor de bestsellers como «Help For The Haunted», comparte cómo, siendo un niño en Nueva Inglaterra y sintiéndose diferente a sus compañeros, encontró en la biblioteca local un refugio seguro. Allí, los bibliotecarios le ofrecieron apoyo y orientación, y la biblioteca se convirtió en su lugar sagrado para la lectura y el aprendizaje. Zibby Owens, por su parte, recuerda cómo su madre la llevaba al East Hampton Public Library cada verano, donde desarrolló su amor por la lectura.

El artículo también presenta otras perspectivas, como la de Peter Knobler, quien relata cómo los libros de su infancia le enseñaron sobre honor y moralidad, y la de Bess Kalb, quien subraya la importancia de las bibliotecas en el desarrollo intelectual de sus hijos. La escritora Jane L. Rosen, que se inspiró en las bibliotecas para escribir su primera novela, reflexiona sobre cómo las bibliotecas no solo son espacios de conocimiento, sino también de conexión personal y emocional.

Revisión de las Directrices de la IFLA sobre recursos audiovisuales

 IFLA Guidelines for Audiovisual Resources. IFLA, 2025 (versión provisional)

El grupo de trabajo AVMS de IFLA ha lanzado una revisión mundial para recoger comentarios sobre las IFLA Guidelines for Audiovisual Resources actualizadas en 2025. Se invita a la comunidad a opinar sobre la claridad del lenguaje, la estructura y el propósito del documento. Los comentarios deben enviarse antes del 19 de mayo de 2025, especificando el nombre y la afiliación institucional. El objetivo es asegurar que las pautas sean accesibles y útiles para diversas comunidades. Para más detalles, puedes consultar el enlace proporcionado por IFLA.

Con el fin de comprender plenamente el propósito y el alcance de la revisión, se invita a los encuestados a leer la Declaración de intenciones publicada en esta página: Declaración de Edición Statement IFLA Guidelines AV Resources – Google Docs

Se agradecen los comentarios sobre los siguientes temas:

¿Cree que el lenguaje del documento es fácil de entender desde el punto de vista de un hablante no nativo de inglés?
¿Cree que la estructura del documento es clara y coherente?
¿Considera que la finalidad del documento está claramente expuesta?
¿Le ha resultado útil la declaración de intenciones a la hora de evaluar el documento?
Una vez aprobado, ¿cómo le gustaría que la IFLA comunicara el documento en el futuro?
Enviando las respuestas por correo electrónico en un documento PDF o MS Word adjunto a: helene.brousseau@concordia.ca .

Aunque se prefiere el inglés, también se aceptan comentarios en francés y alemán.

Estado de las bibliotecas en Estados Unidos: Una instantánea de 2024 (2025)

State of America’s Libraries: A Snapshot of 2024’ Report. Chicago: ALA, 2025

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La Asociación Americana de Bibliotecas (ALA) ha presentado su informe anual que analiza la labor de las bibliotecas durante 2024.

En la introducción, Leslie Burger, directora interina de la ALA, destaca el papel crucial de las bibliotecas en momentos clave como las elecciones, gracias a la campaña «Reader. Voter. Ready». desarrollado junto con la Liga de Mujeres Votantes, que fue ampliamente adoptado en todo el país para fomentar la participación ciudadana.

Sin embargo, también advierte sobre un serio desafío: la posible eliminación del Instituto de Museos y Servicios Bibliotecarios (IMLS), única fuente federal de financiamiento para bibliotecas, lo que pone en riesgo muchos servicios esenciales en todo EE. UU. UU.

A pesar de estas amenazas, el informe reconoce que en 2024 las bibliotecas seguirán siendo un pilar en sus comunidades, lideradas por profesionales comprometidos. Se enfatiza la necesidad de actuar ante los rápidos cambios en el sector, promoviendo la campaña #ShowUpForOurLibraries para defender su futuro.

El informe identifica tres tendencias clave principales para 2024:

  • Censura: aumentan los intentos de restringir contenidos en las bibliotecas.
  • Inteligencia Artificial: creciente influencia en el acceso y gestión de la información.
  • Sostenibilidad: esfuerzos para integrar prácticas ecológicas en las operaciones de la biblioteca.

Sin biblioteca no hay futuro. II Jornada Científica Internacional 

Estrada Jiménez, Lidia Esther, y Luis Ernesto Paz Enrique, dirs. II Jornada Científica Internacional “Sin biblioteca no hay futuro”: Memorias del evento. Sancti Spíritus, Cuba: Universidad de Sancti Spíritus “José Martí Pérez”, 2024. https://zenodo.org/records/15137934

Los días 3 y 4 de diciembre de 2024 se celebró en la Universidad de Sancti Spíritus “José Martí Pérez”, en Cuba, la II Jornada Científica Internacional «Sin biblioteca no hay futuro», un espacio de intercambio académico que reunió a investigadores y profesionales comprometidos con el papel esencial de las bibliotecas en la sociedad.

El evento reafirmó la importancia de las bibliotecas como pilares del conocimiento, la educación y la cultura, y se consolidó como un punto de encuentro para el análisis crítico y la reflexión sobre su presente y futuro. Entre los momentos destacados, se presentó el libro Estudios de teoría literaria, literatura comparada, filosofía y educación linguo-literaria, de la Doctora en Ciencias Lidia Esther Estrada Jiménez, quien también lideró el proyecto junto a Luis Ernesto Paz Enrique. La obra aportó una visión profunda sobre la conexión entre literatura, educación e investigación.

Las memorias del evento recogen no solo ponencias y debates, sino también un espíritu colectivo que reafirma una idea clave: sin bibliotecas, no hay futuro.

Servicios bibliotecarios a personas sin hogar

«Libraries Serve Homeless and Low-Income Users: How Public Libraries Welcome Them«. EveryLibrary. Last modified February 2, 2022. https://action.everylibrary.org/libraries_serve_homeless_and_low-income_users

Cuando se trata de personas que están en situaciones de falta de vivienda o ingresos bajos, las bibliotecas públicas, especialmente las de áreas urbanas, caminan por una línea delgada. Por un lado, se han dedicado a tratar a todos los usuarios con respeto y dignidad. Pero, por otro lado, aquellos que luchan a menudo traen desafíos que la mayoría de las bibliotecas y su personal no están los suficientemente preparados para manejar.

A pesar de esto, las bibliotecas públicas y las muchas y diversas personas que trabajan en ellas a menudo se acercan a sus visitantes sin hogar o de bajos ingresos para ayudarlos a encontrar comida, ropa, refugio, junto con un entorno amigable y acogedor. Este ensayo examina cómo lo hacen y los resultados que se generan.

¿Qué caracteriza a las poblaciones sin hogar y de bajos ingresos? Según Homelessness.org, las causas de la falta de vivienda no se pueden clasificar en categorías específicas. En cambio, es una amalgama de factores que incluyen:

  • Falta de vivienda asequible y la escala limitada de los programas de asistencia para vivienda.
  • Los salarios por hora son demasiado bajos para que las personas puedan permitirse una vivienda en muchos lugares.
  • Oportunidades de empleo reducidas.
  • Disminución de la disponibilidad de asistencia pública.
  • Ausencia de atención médica asequible.
  • Violencia doméstica.
  • Enfermedades mentales.
  • Adicciones (especialmente para los pobres y adictos).

Pero, ¿no podría cualquiera de nosotros caer en alguna de estas situaciones en cualquier momento? ¿Qué pasaría si tienes un buen trabajo pero de repente te despiden? ¿Qué pasa si te enfermas o quedas discapacitado y no puedes encontrar cobertura de salud para pagar hospitalización, medicamentos o equipo adaptativo?

La próxima vez que veas a personas que parecen estar pasando por un mal momento descansando en los muebles de una biblioteca o bañándose en los baños, imagina que estás en una o más de las circunstancias mencionadas. Luego, ofrece algunas palabras amables para reconocerlos y su derecho a usar la biblioteca, como cualquier otra persona.

Las bibliotecas públicas se financian principalmente a través de los gobiernos locales, a veces complementadas por donaciones privadas y subvenciones de los gobiernos estatal y federal. Una encuesta anual para el año fiscal 2019 mostró que las bibliotecas públicas gastaron un promedio de 44.88 $ por persona dentro de su área de cobertura.

Este monto no es mucho una vez que se deducen los salarios del personal, las nuevas tecnologías y las sustituciones, los libros y suscripciones de libros y revistas en papel y en línea, los eventos públicos y otros gastos. Y deja poco o ningún fondo para ofrecer comodidades cotidianas a aquellos que no pueden permitírselas de otro modo. Pero, ¿es realmente responsabilidad de las bibliotecas públicas?

Un ambicioso proyecto para abordar algunas de estas necesidades fue un estudio de 2016 sobre los determinantes sociales de la salud, que involucró una asociación entre la Universidad de Pennsylvania y la Free Library of Philadelphia, con 54 sucursales. Sus hallazgos hablaron de manera elocuente sobre el papel de las bibliotecas urbanas y cómo sirven a los usuarios de diferentes orígenes y necesidades, especialmente en relación con el papel de las bibliotecas en la salud pública. El estudio encontró que las bibliotecas públicas:

  • Abordan los determinantes sociales de la salud.
  • Son una red de seguridad para las poblaciones vulnerables.
  • Están comprometidas con el servicio público.

Al concluir, los autores señalan que, “aunque la salud no ha sido históricamente el centro de sus misiones, las bibliotecas ocupan un lugar único en la vida pública, lo que las convierte en poderosos socios para construir una cultura de salud”. Una cultura de salud, en términos generales, puede implicar desde la confianza en el personal de la biblioteca hasta la información que comparten o las referencias locales para obtener más ayuda.

Pocas bibliotecas públicas urbanas han logrado la escala de la Free Library de Filadelfia en cuanto a la ayuda a las poblaciones vulnerables. Sin embargo, te sorprenderá saber lo que muchas están haciendo para ayudar.

Las bibliotecas públicas logran mucho para los usuarios necesitados al colaborar con varias agencias y organizaciones locales para dirigir a los usuarios de bajos ingresos y sin hogar hacia servicios más allá de los recursos y el ámbito de la biblioteca. Un grupo de académicos describe esta posición como un “recurso a nivel meso”. Un ejemplo de esto es el Sistema de Bibliotecas Públicas de Rochester (Nueva York), con diez sucursales en toda la ciudad de poco más de 200,000 habitantes (sin contar la extensa área metropolitana).

Rochester enfrenta muchos desafíos relacionados con la pobreza además de la falta de vivienda e ingresos bajos. Pero la sucursal central de la biblioteca pública apoya una asociación colaborativa llamada el Centro de Recursos para la Biblioteca (LROC), entre la red de bibliotecas y agencias locales de servicios humanos.

El LROC, que emplea a empleados y voluntarios de organizaciones relevantes, conecta a los usuarios con los siguientes servicios y recursos:

  • Vivienda
  • Alimentos
  • Ropa
  • Refugio
  • Ingresos
  • Gestión de casos
  • Atención médica
  • Asistencia legal
  • Empleo

El Centro “ofrece servicios a las personas sin hogar, aquellas en peligro de quedarse sin hogar y aquellas que necesitan acceso a varios recursos”, todos sin barreras de acceso.

Las bibliotecas públicas son una de las pocas instituciones donde las personas que enfrentan dificultades personales y comunitarias pueden acudir en busca de ayuda, con la confianza de que el personal de la biblioteca no las juzgará, explotará ni las tratará como visitantes no bienvenidos.

Aún así, los problemas experimentados por los usuarios de bibliotecas con ingresos muy bajos rara vez se resuelven sin conflictos, ya sea entre los usuarios de bibliotecas más acomodados y sus contrapartes sin hogar o entre las bibliotecas públicas y las comunidades más amplias que las albergan.

Desde 2016, el Pew Trust ha estado siguiendo las bibliotecas públicas en ciudades como el Distrito de Columbia, Dallas, Salt Lake City y Denver. Estos lugares estuvieron a la vanguardia del rediseño de sus bibliotecas más grandes para cumplir con las necesidades tanto de las personas sin hogar como de otros usuarios.

¿Creerías que algunas ciudades, como Denver, Seattle y Alexandria (VA), han ido tan lejos como para convertir antiguos centros comerciales en espacios habitacionales para personas sin hogar y otros que necesitan vivienda? Quizás, en el futuro, en lugar de construir nuevas bibliotecas, las bibliotecas existentes que busquen nuevos espacios podrían compartir y ocupar las áreas más grandes de antiguos centros comerciales que alguna vez contenían grandes almacenes.