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El éxito del préstamo de libros electrónicos en las bibliotecas está llevando a largas esperas, hackeos por parte de los lectores y a la preocupación de los editores

 

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E-books at libraries are a huge hit, leading to long waits, reader hacks and worried publishers. The Washington Post By Heather Kelly November 2019

 

En las últimas dos décadas, los libros electrónicos han crecido y es posible leerlos en teléfonos inteligentes y dispositivos electrónicos como Kindle. Los libros digitales se venden en línea, normalmente a menos precio que sus contrapartes físicas. También son muy populares en los sistemas de bibliotecas públicas, donde los titulares de tarjetas pueden descargar múltiples libros electrónicos y audiolibros a sus dispositivos sin salir de casa. Pero, al igual que con los libros impresos de la biblioteca, también puede generar esperas de reserva a lo largo de semanas, y la imposibilidad de que los lectores puedan alargar los tiempos de préstamo para los títulos mayor demanda.

 

Aunque técnicamente un objeto digital puede prestarse un número infinito de veces, realmente son copias digitales; los libros electrónicos funcionan de manera diferente. Cuando una biblioteca quiere comprar un libro físico, paga el precio de venta que aprximadamente es de 12 a 14 dólares, o menos si se compra al por mayor. Un libro electrónico, sin embargo, tiende a ser mucho más caro porque el modelo es una licencia con un editor en lugar de comprarse directamente y para toda la vida, por lo que el precio de la licencia por lo general sólo cubre un número determinado de años o lecturas. es decir se pasa de un sistema propietario a un sistema licenciado, en el que un editor nos faculta para consultar ese contenido que no es nuestro.

Eso significa que para que una biblioteca dispusiera de las memorias de Prince recientemente publicadas “The Beautiful Ones” hubo que esperar cuatro semanas para disponer de este contenido en formato digital. Los bibliotecarios del condado de Cuyahoga, Ohio, informaron que había listas de hasta 13 semanas de espera para llevar en préstamo el libro de ensayos de Jia Tolentino, “Trick Mirror”. El inconveniente es que los tiempos de espera para los títulos suelen ser bastante largos, porque la gente recorre los catálogos y pone todo en reserva.

Las esperas de las listas de reserva de los libros electrónicos de la biblioteca, casi siempre son más largas que las de las copias impresas, lo que está llevando a algunos a algunos usuarios a recurrir a determinadas trampas, como pedir tarjetas de la biblioteca o números de tarjetas de otros usuarios que no utilizan el sistema para permitirles encontrar los libros más raros o más populares, con tiempos de espera más cortos.

Una biblioteca paga entre 40 y 60 dólares para licenciar un nuevo título de libro electrónico para adultos, que luego puede prestar a un sólo un usuario a la vez, imitando cómo funcionan los préstamo de libros impresos. Cada editor ofrece diferentes modelos de pago. En algún caso, una biblioteca sólo puede disponer de un libro electrónico durante dos años o 52 préstamos, lo que ocurra primero. Incluso, otros editores son aún más restrictivos y establecen sólo 26 préstamos por libro.

Según Steve Potash, director ejecutivo de OverDrive, que trabaja con más de 43.000 bibliotecas para negociar los precios con los editores y proporciona herramientas para gestionar las colecciones digitales, incluida la aplicación de biblioteca Libby. “Tenemos docenas de editores que compiten por que sus libros estén disponibles, a veces sin costo alguno, porque consideran claramente… que las bibliotecas sirven de mecanismos de promoción para los autores, su pico de ventas impresas, sus ventas de libros electrónicos crecen y también sus audiolibros”.

El mantenimiento de estas colecciones es costoso. En 2017, las bibliotecas gastaron el 27 por ciento de sus presupuestos de colecciones en material electrónico -que incluye libros electrónicos, bases de datos y otros contenidos digitales- frente al 54,8 por ciento en material impreso. Eso es más que el 16.7 por ciento gastado en contenido electrónico cinco años antes, según datos del Institute of Museum and Library Services, que maneja fondos federales para las bibliotecas públicas.

“Es una enorme cantidad de trabajo para nuestros bibliotecarios gestionar la colección de libros electrónicos, ya que los títulos expiran todos los días y tienen que decidir recomprarlos o dejarlos de tener”, dijo Jennifer Tormey, que dirige los servicios técnicos de la Des Moines Public Library.

Incluso con los precios más altos, algunos editores se oponen a la popularidad de los libros electrónicos de la biblioteca, diciendo que pueden estar perjudicando su negocio. Este mes, Macmillan, una de las cinco editoriales más grandes de los Estados Unidos, comenzó a aplicar un nuevo embargo para la venta de libros electrónicos a las bibliotecas públicas. Durante las ocho primeras semanas después de su publicación, las bibliotecas sólo pueden comprar una sola versión de cualquiera de los nuevos títulos. Después de ese tiempo de embargo, pueden comprar más copias, hasta entonces tienen que disponer de una sola. Eso está ralentizando aún más los tiempos de espera.

En respuesta, algunos sistemas de bibliotecas están boicoteando los libros electrónicos de Macmillan, y la American Library Association (ALA) dice estar considerando opciones legislativas.

Algunos lectores también están pasándose a servicios de suscripción de pago como Netflix para libros electrónicos, como Kindle Unlimited, Scribd, Bookmate y servicios adaptados a géneros específicos, como el servicio de suscripción a libros electrónicos románticos de Harlequin.

Los bibliotecarios dicen que los usuarios más propensos a ser lastimados por la restricción de Macmillan son personas como D.V. Thorn, un lector voraz que no puede salir de su casa y que la mayoría de su tiempo lo pasa en cama debido a varias discapacidades. Thorn ha leído y escuchado alrededor de 800 libros en lo que va de año a través de aplicaciones de préstamos electrónicos, y utiliza cuentas de distintas bibliotecas de  área para obtener los libros en tiempos de espera más cortos.

Incluso, algunos lectores de libros electrónicos están encontrando formas más creativas de aprovechar al máximo las bibliotecas. Por ejemplo, Scott McNulty, descarga los libros de la biblioteca y luego pone su dispositivo en modo avión. “De esta manera se puede leer un libro electrónico después de su fecha de vencimiento porque el Kindle tiene que estar conectado a la red para eliminar el libro”

Stacie Hewitt cuenta que siempre tiene un máximo de cinco libros en la aplicación Libby, y dado que varios libros pueden estar disponibles a la vez, utiliza regularmente la opción de “suspender la retención”, que la mantiene en la lista de espera sin tener que ir al final de la fila en su biblioteca local de Louisville.

Algunas personas entrevistadas por The Post admitieron que tomaron prestado el registro de la biblioteca de sus padres o se registraron bajo su propio nombre usando la dirección de un amigo, pero ninguno usó sus nombres por temor a perder el acceso a su fuente secreta de libros electrónicos.

Aunque, no siempre es necesario hacer trampas. Varios de los principales sistemas bibliotecarios ofrecen membresías a los residentes del estado, e incluso opciones pagadas para los lectores de otros estados. Por ejemplo, cualquier persona en Nueva York puede suscribirse a una “eCard” para acceder a la Biblioteca Pública de Brooklyn. La Biblioteca Pública de Los Ángeles cobra  50 dólares al año por una membresía de no residente, aunque los no residentes deben solicitar y renovar en persona.

También un complemento gratuito del navegador llamado Library Extension muestra la disponibilidad de libros de la biblioteca mientras se navega por los títulos de Amazon. Desde que el ingeniero de software Andrew Abrahamowicz, con sede en Seattle, construyó la herramienta hace ocho años, ha crecido hasta tener alrededor de 5.000 bibliotecas y más de 100.000 usuarios.

La existencia de los hackers que buscan trucos para alargar los libros que toman prestados de la biblioteca, o quienes intentan acortar los tiempos de espera de las reservas en sí mismos, pueden ser considerados como una evidencia clara de que el modelo de negocio de préstamos de libros electrónicos en bibliotecas está funcionando.

 

El MIT anuncia un marco para guiar las negociaciones con los editores académicos hacia una ciencia más abierta e inclusiva

 

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MIT FRAMEWORK FOR PUBLISHER CONTRACTS

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El MIT reconoce que el valor de la investigación publicada se origina en el trabajo llevado a cabo por autores, revisores y editores, y el apoyo de las instituciones que financian la investigación. Además, los beneficios para la sociedad son mayores cuando esta investigación está libre e inmediatamente disponible para que todo el mundo pueda acceder a ella, leerla y usarla; sin restricciones y para cualquier propósito legal. The MIT Framework for Publisher Contracts guiará la contratación con los editores según sus propias pautas para compartir sus investigaciones y ayudar a garantizar que las comunidades académicas mantengan el control de la comunicación académica.

 

Las Bibliotecas del MIT, junto con el MIT Committee on the Library System y Ad Hoc Task Force on Open Access to MIT’s Research, anunciaron que han desarrollado un marco basado en principios para guiar las negociaciones con los editores científicos. El marco surge directamente de los principios básicos de la ciencia abierta y la investigación abierta articulados en las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Acceso Abierto a la Investigación del MIT.

El marco afirma el principio general de que el control de la investigación y su difusión debe quedar en manos de los académicos y sus instituciones. Su objetivo es garantizar que los resultados de la investigación científica estén disponibles de forma abierta y equitativa para un público lo más amplio posible, a la vez que se proporcionan servicios valiosos a la comunidad del MIT.

“El valor del contenido académico proviene principalmente de los investigadores, autores y revisores, es decir, de las personas que crean, revisan y mejoran el conocimiento”, dice Roger Levy, profesor asociado de ciencias cognitivas y presidente del Comité del Sistema Bibliotecario. “Creemos que los autores deberían tener más derechos sobre sus propias producciones intelectuales.”

En el modelo propuesto por el MIT, las instituciones y los académicos mantienen los derechos de compartir su trabajo abiertamente a través de repositorios institucionales, y se paga a los editores por los servicios que valoran los autores y los lectores, como la gestión de la curaduría y la revisión por pares.

El “MIT Framework for Publisher Contracts” nos proporciona un punto de partida para imaginar revistas como un servicio”, dice Chris Bourg, director de las Bibliotecas del MIT. Para ello, las bibliotecas del MIT buscan ofrecer servicios que mejoren el uso, la reutilización, el análisis, el descubrimiento, la conservación y la preservación de esos productos. En un panorama de comunicaciones académicas en rápida evolución, tales servicios pueden ser ofrecidos por plataformas y recursos comerciales, sin fines de lucro o propiedad de la comunidad.  En este marco las biblioteca del MIT guiarán las negociaciones con los editores, en apoyo de los siguientes objetivos

  • Términos alineados con la misión, los principios y las políticas del MIT, tal como se describen en las recomendaciones de 2019 del grupo de trabajo del Instituto sobre acceso abierto a la investigación del MIT.
  •  Términos que representan un precio justo y sostenible para los servicios de valor añadido prestados por los editores.
  • Términos que preservan y protegen el control de los estudiosos y las comunidades académicas sobre su propia producción intelectual.

Los principios básicos de un marco MIT para los contratos de los editores son:

  • No se exigirá a ningún autor que renuncie a ninguna política de acceso abierto de una institución o financiador para publicar en cualquiera de las revistas de la editorial.
  • No se exigirá a ningún autor que renuncie a los derechos de autor, sino que se le proporcionarán opciones que permitan la publicación, al tiempo que se le otorgan a los autores extensos derechos de reutilización.
  • Los editores depositarán directamente los artículos académicos en los repositorios institucionales inmediatamente después de su publicación o proporcionarán herramientas o mecanismos que faciliten el depósito inmediato.
  • Los editores proporcionarán acceso al contenido suscrito como parte de todos los contratos, sin restricciones en cuanto al análisis computacional no consuntivo del corpus del contenido suscrito.
  • Los editores garantizarán la conservación digital a largo plazo y la accesibilidad de sus contenidos mediante la participación en archivos digitales de confianza.
  • Las instituciones pagarán un precio justo y sostenible a los editores por los servicios de valor añadido, basado en modelos de precios transparentes y basados en los costes.

Por lo tanto, estos seis principios básicos del Marco del MIT permiten a los investigadores y a las instituciones de investigación seguir sus propias pautas para compartir sus investigaciones y ayudar a garantizar que las comunidades académicas mantengan el control de la comunicación académica.

El MIT tiene la intención de basarse en este marco como guía para las relaciones con los editores, independientemente de las acciones de las instituciones homólogas o de otras organizaciones; instituciones que van desde las grandes universidades de investigación hasta las escuelas de artes liberales han decidido respaldar el marco en reconocimiento de su potencial para promover la investigación abierta como un bien público.

El modelo equilibra los derechos de autor con los beneficios para el usuario al asegurar que la investigación publicada llegue a la audiencia más amplia posible. Este enfoque tiene por objeto realinear el sistema editorial actual con las necesidades de todas las partes interesadas dentro del sistema y, de ese modo, crear un cambio positivo para todos.

 

SPARC crea una base de datos sobre las negociaciones de licencias de acceso entre bibliotecas y editores de revistas

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Big Deal Knowledge Base es un recurso con miles de detalles de precios se negociaciones entre la biblioteca y los editores.

 

SPARC  (the Scholarly Publishing and Academic Resources Coalition) ha lanzado una nueva herramienta para ayudar a las bibliotecas a comparar los detalles sobre las negociaciones de contratos con los editores de revistas. Este nuevo recurso es una fruto del trabajo continuo llevado a cabo SPARC para ahorrar dinero a las bibliotecas.

Permite buscar por editores, contratos, orientación y seguimiento de cancelaciones. El recurso también contiene acuerdos de licencia no editados, consejos para rechazar las cláusulas de confidencialidad y acuerdos de no divulgación, orientación sobre la presentación de solicitudes de libertad de información y cancelación de acuerdos.

Las bibliotecas e instituciones pueden aprovechar estos datos de precios, así como los otros recursos en este sitio, para hacer evaluaciones más precisas sobre la idoneidad de sus contratos y fortalecer su poder de negociación.

Macmillan anuncia nuevas restricciones al préstamo digital en bibliotecas con un embargo de dos meses para los nuevos títulos

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En los EE.UU., Macmillan ha anunciado un embargo de dos meses sobre todos los libros electrónicos de la biblioteca de sus sellos a partir del 1 de noviembre de 2019. Bajo los nuevos términos digitales , cada sistema de biblioteca sólo podrá disponer de un sólo titulo en acceso perpetuo por 30 dólares durante las primeras ocho semanas desde su publicación. Después de ocho semanas, las bibliotecas pueden comprar copias adicionales a precio completo (generalmente 60 dólares). Cada licencia de libro electrónico para préstamo en bibliotecas tendrá una duración máxima de dos años o 52 préstamos, lo que suceda antes.

 

 

Después de varios años de relativa estabilidad, el mercado del comercio de libros electrónicos está cambiando de nuevo en direcciones desconcertantes. En las últimas semanas, dos de las editoriales comerciales más grandes -Hachette Book Group (HBG) y Simon & Schuster (S&S)- han hecho cambios significativos en sus términos para las bibliotecas. Y el jueves 25 de julio de 2019, el CEO de Macmillan, John Sargent, anunció nuevos términos de préstamo y precios para los libros electrónicos de la biblioteca, afirmando que los préstamos de la biblioteca estaban “canibalizando las ventas” e impactando en las regalías, ya que los ingresos provenientes de las ventas de la biblioteca son “una pequeña fracción de los ingresos que comparten por la lectura al por menor”. Sargent afirmó que el 45% de las “lecturas de libros electrónicos” de Macmillan en EE.UU. estaban ahora “siendo prestadas gratuitamente” por las bibliotecas”

Los nuevos términos fueron anunciados después de que Macmillan había “analizado una porción de la lista principal de libros electrónicos de Tor durante 16 semanas como una prueba” en 2018, y sus hallazgos los llevaron a la conclusión de que los libros electrónicos prestados a través de las bibliotecas estaban teniendo un impacto negativo en las ventas al por menor.

A partir del 1 de noviembre de 2019, Macmillan va a tener un embargo de dos meses para la venta de los libros electrónicos para el préstamo digital en bibliotecas. En este nuevo modelo de venta digital de la editorial para las bibliotecas, sólo permitirá comprar un ejemplar de los nuevos libros electrónicos de acceso perpetuo durante las primeras ocho semanas de publicación a 30 dólares. Posteriormente podrán comprar licencias adicionales a 60 dólares, que continuarán teniendo una vigencia de dos años o 52 préstamos, lo que ocurra antes, en un modelo de una copia/un usuario.

Si bien el embargo es una noticia decepcionante para las bibliotecas, los autores y, lo que es más importante, para los lectores, refuerza la necesidad de una iniciativa intersectorial para identificar las formas en que las editoriales y las bibliotecas pueden seguir apoyando sus misiones intrínsecamente relacionadas y, al mismo tiempo, obtener resultados mutuamente beneficiosos.

Este nuevo embargo es la última prueba de una tendencia preocupante en la industria editorial. “El nuevo modelo de préstamo de libros electrónicos de Macmillan Publishers dificultará que las bibliotecas cumplan con su misión central: garantizar el acceso a la información para todos”, dijo la presidenta de ALA, Wanda Brown. “Limitar el acceso a nuevos títulos para las bibliotecas significa limitar el acceso para los usuarios más dependientes de las bibliotecas.”

 

Toolkit de la Biblioteca Universitaria de California para negociar acuerdos transformadores hacia el Acceso Abierto con editoriales académicas

 

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Negotiating with scholarly journal publishers : A toolkit from the University of California. A North American framework for creating transformative change in the scholarly publishing industry based on initial insights from the University of California’s 2018-19 negotiations with Elsevier. UC Publisher Strategy and Negotiation Task Force, 2019

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Tras la publicación en 2018 de la llamada a la acción del Systemwide Library and Scholarly Information Advisory Committee, Academic Senate y la Biblioteca de la Universidad de California (UC) se asociaron para utilizar las negociaciones con los editores para abordar los temas de la asequibilidad de la suscripción a las revistas y la transformación hacia el acceso abierto (OA). Las negociaciones con los editores de la UC han sido seguidas de cerca en todo el mundo. En los Estados Unidos, las acciones y la postura de la UC, en particular con Elsevier, lo han dado lugar a una conversación nacional sobre cómo las instituciones de investigación pueden re-negociar sus contratos editoriales al servicio de las publicaciones de OA. Aunque la UC aún no ha asegurado un acuerdo de transformación con Elsevier, la universidad ha construido una fuerte coalición interna en torno a la adopción de una postura de principios para un modelo de negocio de OA sostenible. En abril de 2019, la UC obtuvo su primer acuerdo transformador, con Cambridge University Press, y continúa manteniendo conversaciones productivas con una variedad de instituciones, editoriales y revistas de acceso abierto

Por ello, en respuesta a la creciente demanda de información, la UC ha lanzado un conjunto de herramientas de negociación que pretende servir como un marco norteamericano para crear un cambio transformador en la industria editorial académica. De este modo la UC quiere contribuir a otros esfuerzos globales, particularmente los desarrollados en Europa, para aprovechar las negociaciones con los editores para llevar a cabo una transición hacia la OA. Con este Tolkit, la UC espera permitir que más instituciones en los Estados Unidos y Canadá reinviertan fondos de suscripción en acceso abierto mediante el replanteamiento y la reestructuración de los acuerdos con los editores.

2019 Big Deals Survey Report : un mapa actualizado de los principales contratos de publicación científica en Europa

 

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2019 Big Deals Survey Report (An Updated Mapping of Major Scholarly Publishing Contracts in Europe) by European University Association, 2019

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La European University Association (EUA)  ha publicado su segundo informe de la encuesta Big Deals Survey. Esta cartografía actualizada de los principales contratos de publicación académica en Europa se produce en un momento en que el sector está experimentando cambios sustanciales.

 

La encuesta, realizada en 2017-2018, recoge datos de 31 consorcios que cubren 167 contratos sin precedentes con cinco grandes editores: Elsevier, Springer Nature, Taylor & Francis, Wiley y American Chemical Society. Los lectores descubrirán que los costes totales comunicados por los consorcios participantes superan los mil millones de euros en publicaciones periódicas, bases de datos, libros electrónicos y otros recursos, principalmente en beneficio de los grandes editores académicos comerciales.

“Esta cantidad se paga íntegramente con fondos públicos y la mayor parte de estos costes recae en las universidades europeas”, explicó el profesor Jean-Pierre Finance, Presidente del Grupo de Alto Nivel de la AEU sobre Grandes Operaciones. “Existe una clara intención de mejorar el control de los costes y de reducirlos, pero este objetivo choca con los incrementos medios anuales de los costes”.

Este informe ofrece una visión general de las negociaciones del Big Deal en toda Europa, centrándose en temas como la organización de las negociaciones, las disposiciones sobre el acceso abierto y la transparencia de los contratos y los costes. También ofrece información sobre consorcios y se centra específicamente en los contratos de publicaciones periódicas con los cinco grandes editores seleccionados para esta encuesta. Por último, el informe aborda los costes de los contratos Big Deal, ofreciendo conclusiones y recomendaciones políticas sobre la negociación de los contratos Big Deal.

“Nuestro objetivo es crear más transparencia, concienciar sobre la necesidad de unas condiciones de mercado más sostenibles y seguir apoyando a los miembros en sus negociaciones con los principales editores académicos”, explicó Lidia Borrell-Damian, Directora de Investigación e Innovación de la EUA. “Hay una creciente conciencia sobre estos temas, así como la falta de competencia y el fortalecimiento del movimiento de Acceso Abierto.”

La encuesta EUA Big Deals Survey contribuye a aumentar la transparencia de los costes y condiciones de los contratos, a identificar los principales retos del sistema de publicación académica y a apoyar a una variedad de instituciones para que adquieran más conocimientos y participen activamente en las negociaciones con los editores científicos.

El informe complementa los resultados de la Encuesta de Acceso Abierto de la EUA 2017-2018, recopilados en paralelo y centrados en la dimensión institucional del acceso abierto a las publicaciones académicas en las universidades.

 

 

Plan S: El camino hacia la Ciencia Abierta. Planeta Biblioteca 2019/03/13.

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Planeta Biblioteca 2019/03/13. El camino hacia la Ciencia Abierta

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En el nuevo ecosistema informativo se están produciendo cambios profundos. Los medios sociales están modificando la forma de interactuar, presentar las ideas e información y juzgar la calidad de los contenidos y contribuciones. En los últimos años han surgido cientos de plataformas que permiten compartir libremente todo tipo de información y conectarnos a través de redes. La Ciencia Abierta, tal como la define Foster Open Science, es la práctica de la ciencia de tal manera que otros puedan colaborar y contribuir, donde los datos de la investigación, las notas de laboratorio y otros procesos de investigación estén disponibles gratuitamente, bajo términos que permiten la reutilización, redistribución y reproducción de la investigación y sus datos y métodos subyacentes. La Investigación científica innovadora tiene un papel crucial en el tratamiento de los desafíos globales – que van desde la atención de la salud y el cambio climático con las energías renovables y la gestión de los recursos naturales. El intercambio de ideas, conocimientos y datos son fundamentales para mejorar la comunicación científica, y por lo tanto el progreso humano. Además, la velocidad y la profundidad de esta investigación dependen de fomentar los intercambios de colaboración entre las diferentes comunidades y asegurar su más amplia difusión. Los esfuerzos para impulsar la publicación académica hacia un modelo de acceso abierto van ganando fuerza. Los negociadores de bibliotecas y consorcios universitarios de toda Europa empiezan a compartir prácticas sobre cómo negociar nuevos tipos de contratos que podrían dar lugar a la aparición de más artículos fuera de las redes de pago. Se exploran las tensiones dentro de estos escenarios clave, donde la orientación futura que tomen los movimientos abiertos  es importante para todos los que tienen interés directo en la investigación, educación y en muchos aspectos de la vida cotidiana. Un momento crucial para determinar la dirección futura que tomarán los movimientos abiertos.