
Swartz, M. (2026). What’s an Author to Do? Shadow Libraries in the Age of AI. Slaw, 8 de mayo de 2026. https://www.slaw.ca/2026/05/08/whats-an-author-to-do-shadow-libraries-in-the-age-of-ai/
La irrupción de la inteligencia artificial generativa ha transformado profundamente el debate sobre las denominadas shadow libraries o bibliotecas piratas. En este artículo, Mark Swartz analiza cómo plataformas como Anna’s Archive, heredera de LibGen y Sci-Hub, han dejado de ser únicamente repositorios de obras distribuidas sin autorización para convertirse en una fuente estratégica de datos destinada al entrenamiento de grandes modelos de lenguaje (LLM).
El detonante de esta nueva etapa ha sido la demanda presentada por las cinco mayores editoriales comerciales del mundo contra “Anna’s Archive”, en la que ya no solo se denuncia la vulneración de los derechos de autor, sino también el suministro masivo de libros y artículos a empresas desarrolladoras de inteligencia artificial.
El autor sostiene que el desarrollo acelerado de la IA ha generado un vacío ético y normativo en el que los intereses tecnológicos avanzan mucho más deprisa que la legislación. En ese contexto, millones de libros, artículos científicos y otros contenidos protegidos han sido incorporados a los conjuntos de entrenamiento de los modelos de IA sin el consentimiento de sus autores ni una compensación económica. Swartz recuerda que las bibliotecas piratas han adquirido un papel central porque proporcionan enormes colecciones de textos ya digitalizados, accesibles y estructurados, lo que las convierte en una fuente extremadamente atractiva para las empresas tecnológicas que compiten por desarrollar modelos cada vez más potentes.
El artículo repasa algunos de los litigios más relevantes que ilustran esta nueva realidad. Entre ellos destaca el caso contra Meta por el uso del conjunto de datos Books3, formado por cerca de 200.000 libros obtenidos de forma ilícita, así como el procedimiento contra Anthropic, cuya estrategia de digitalización masiva de millones de libros desembocó en uno de los mayores acuerdos económicos relacionados con derechos de autor en el ámbito de la inteligencia artificial. Estos casos muestran que el conflicto jurídico ya no gira únicamente en torno a la copia ilegal de obras, sino sobre el uso sistemático de esos contenidos para entrenar sistemas capaces de generar nuevos textos, imágenes o respuestas basadas en ese conocimiento acumulado.
Swartz también llama la atención sobre el papel de las propias editoriales académicas y comerciales. Mientras denuncian el uso ilícito de sus publicaciones por parte de las bibliotecas piratas, muchas de ellas han comenzado simultáneamente a negociar acuerdos de licencia con compañías de inteligencia artificial para permitir el entrenamiento de modelos utilizando sus catálogos. En algunos casos, los propios autores han conocido estos acuerdos únicamente a través de comunicados de prensa. Frente a este panorama, el autor destaca iniciativas más transparentes, como la de Cambridge University Press, que permite a los autores excluir sus obras del entrenamiento de IA y contempla mecanismos de compensación económica. Esta evolución refleja, según Swartz, una transformación del sector editorial, que pasa de comercializar información a gestionar grandes volúmenes de datos con valor para la industria de la inteligencia artificial.
En la parte final del artículo, el autor se pregunta qué opciones reales conservan escritores e investigadores para proteger sus obras. La respuesta es poco optimista: probablemente la mayor parte de los contenidos publicados en inglés ya han sido utilizados para entrenar uno o varios modelos de lenguaje. Aunque empiezan a surgir iniciativas como Creative Commons (CC) Signals, destinadas a permitir que los titulares de derechos indiquen cómo desean que sus obras sean utilizadas por sistemas de IA, su eficacia dependerá de que las empresas desarrolladoras respeten voluntariamente esas señales. A la vista de los antecedentes de utilización de contenidos procedentes de bibliotecas piratas, Swartz considera que esa confianza resulta difícil de sostener.
En conjunto, el artículo plantea una reflexión de gran actualidad sobre el delicado equilibrio entre innovación tecnológica, acceso al conocimiento y protección de la propiedad intelectual. Más allá del problema jurídico, pone de relieve cómo la inteligencia artificial está alterando las relaciones tradicionales entre autores, editoriales, bibliotecas y empresas tecnológicas, obligando a replantear los modelos de acceso, compensación y gestión de los contenidos en la economía digital.







