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¿Qué puede hacer un autor? Las bibliotecas piratas en la era de la inteligencia artificial

Person standing near digital AI output connecting to pirate library bookshelves
A person contemplates AI generation fueled by unlicensed pirate libraries.

Swartz, M. (2026). What’s an Author to Do? Shadow Libraries in the Age of AI. Slaw, 8 de mayo de 2026. https://www.slaw.ca/2026/05/08/whats-an-author-to-do-shadow-libraries-in-the-age-of-ai/

La irrupción de la inteligencia artificial generativa ha transformado profundamente el debate sobre las denominadas shadow libraries o bibliotecas piratas. En este artículo, Mark Swartz analiza cómo plataformas como Anna’s Archive, heredera de LibGen y Sci-Hub, han dejado de ser únicamente repositorios de obras distribuidas sin autorización para convertirse en una fuente estratégica de datos destinada al entrenamiento de grandes modelos de lenguaje (LLM).

El detonante de esta nueva etapa ha sido la demanda presentada por las cinco mayores editoriales comerciales del mundo contra “Anna’s Archive”, en la que ya no solo se denuncia la vulneración de los derechos de autor, sino también el suministro masivo de libros y artículos a empresas desarrolladoras de inteligencia artificial.

El autor sostiene que el desarrollo acelerado de la IA ha generado un vacío ético y normativo en el que los intereses tecnológicos avanzan mucho más deprisa que la legislación. En ese contexto, millones de libros, artículos científicos y otros contenidos protegidos han sido incorporados a los conjuntos de entrenamiento de los modelos de IA sin el consentimiento de sus autores ni una compensación económica. Swartz recuerda que las bibliotecas piratas han adquirido un papel central porque proporcionan enormes colecciones de textos ya digitalizados, accesibles y estructurados, lo que las convierte en una fuente extremadamente atractiva para las empresas tecnológicas que compiten por desarrollar modelos cada vez más potentes.

El artículo repasa algunos de los litigios más relevantes que ilustran esta nueva realidad. Entre ellos destaca el caso contra Meta por el uso del conjunto de datos Books3, formado por cerca de 200.000 libros obtenidos de forma ilícita, así como el procedimiento contra Anthropic, cuya estrategia de digitalización masiva de millones de libros desembocó en uno de los mayores acuerdos económicos relacionados con derechos de autor en el ámbito de la inteligencia artificial. Estos casos muestran que el conflicto jurídico ya no gira únicamente en torno a la copia ilegal de obras, sino sobre el uso sistemático de esos contenidos para entrenar sistemas capaces de generar nuevos textos, imágenes o respuestas basadas en ese conocimiento acumulado.

Swartz también llama la atención sobre el papel de las propias editoriales académicas y comerciales. Mientras denuncian el uso ilícito de sus publicaciones por parte de las bibliotecas piratas, muchas de ellas han comenzado simultáneamente a negociar acuerdos de licencia con compañías de inteligencia artificial para permitir el entrenamiento de modelos utilizando sus catálogos. En algunos casos, los propios autores han conocido estos acuerdos únicamente a través de comunicados de prensa. Frente a este panorama, el autor destaca iniciativas más transparentes, como la de Cambridge University Press, que permite a los autores excluir sus obras del entrenamiento de IA y contempla mecanismos de compensación económica. Esta evolución refleja, según Swartz, una transformación del sector editorial, que pasa de comercializar información a gestionar grandes volúmenes de datos con valor para la industria de la inteligencia artificial.

En la parte final del artículo, el autor se pregunta qué opciones reales conservan escritores e investigadores para proteger sus obras. La respuesta es poco optimista: probablemente la mayor parte de los contenidos publicados en inglés ya han sido utilizados para entrenar uno o varios modelos de lenguaje. Aunque empiezan a surgir iniciativas como Creative Commons (CC) Signals, destinadas a permitir que los titulares de derechos indiquen cómo desean que sus obras sean utilizadas por sistemas de IA, su eficacia dependerá de que las empresas desarrolladoras respeten voluntariamente esas señales. A la vista de los antecedentes de utilización de contenidos procedentes de bibliotecas piratas, Swartz considera que esa confianza resulta difícil de sostener.

En conjunto, el artículo plantea una reflexión de gran actualidad sobre el delicado equilibrio entre innovación tecnológica, acceso al conocimiento y protección de la propiedad intelectual. Más allá del problema jurídico, pone de relieve cómo la inteligencia artificial está alterando las relaciones tradicionales entre autores, editoriales, bibliotecas y empresas tecnológicas, obligando a replantear los modelos de acceso, compensación y gestión de los contenidos en la economía digital.

Washington D. C. aprueba una ley pionera para garantizar precios justos de libros electrónicos en las bibliotecas

Mayor Muriel Bowser signing the District of Columbia Ebook Fairness Law in an office with flags and supporters holding 'Ebook Access For All' signs
Mayor Muriel Bowser signs legislation advancing ebook access in Washington, D.C.

Price, Gary. “District of Columbia e-Book Fairness Act Signed by Mayor, Defying Corporate Pressure and Private Equity Lobbying (Statement From eBook Study Group)”. InfoDocket, 1 de junio de 2026. InfoDocket

La alcaldesa de Washington, D.C., Muriel Bowser, ha firmado la Library E-book Pricing Fairness Amendment Act of 2025, una ley considerada histórica por sus promotores porque busca corregir los desequilibrios existentes entre las bibliotecas públicas y las grandes editoriales en el mercado de los libros electrónicos.

La norma fue impulsada y redactada en gran medida por el eBook Study Group, que la presenta como una victoria para las bibliotecas, los sistemas educativos y los contribuyentes frente a los modelos de licenciamiento restrictivos utilizados por algunos grandes grupos editoriales y plataformas digitales.

El principal objetivo de la ley es impedir que las bibliotecas públicas se vean obligadas a aceptar contratos que limiten injustificadamente el acceso de los ciudadanos a los contenidos digitales. La legislación no obliga a los editores a licenciar sus obras ni modifica la legislación federal sobre derechos de autor. En cambio, se apoya en las competencias del Distrito de Columbia en materia de contratación pública y protección del consumidor para exigir que, cuando un editor decida vender o licenciar libros electrónicos a una biblioteca, las condiciones contractuales no puedan perjudicar la misión pública de esta institución.

Entre las prácticas que la ley pretende frenar se encuentran las restricciones sobre el número de préstamos que puede realizar una biblioteca, los precios superiores a los que paga el público general por una misma obra digital, las limitaciones a la preservación de contenidos electrónicos y las cláusulas que impiden compartir información sobre los contratos firmados. También protege la posibilidad de mantener copias de preservación y fomenta condiciones más transparentes y sostenibles para la gestión de colecciones digitales.

Un aspecto especialmente innovador es que la aplicación efectiva de algunas de sus disposiciones dependerá de una acción coordinada entre varios estados. La norma establece que sus restricciones entrarán plenamente en vigor cuando al menos diez estados, con una población conjunta de cincuenta millones de habitantes o más, aprueben legislaciones sustancialmente similares. Con ello se busca aumentar el poder negociador de las bibliotecas y reducir el riesgo de litigios aislados frente a grandes corporaciones del sector editorial.

El artículo también destaca el enfrentamiento político y jurídico que ha rodeado la aprobación de la ley. Los defensores de la iniciativa sostienen que algunas empresas, entre ellas la plataforma de préstamo digital OverDrive, realizaron una intensa labor de presión para intentar frenar el proyecto. Sin embargo, los legisladores del Distrito consideraron que la medida no constituye una forma de censura ni una amenaza para el mercado editorial, sino una herramienta para evitar prácticas contractuales abusivas que dificultan el acceso de la ciudadanía a la lectura digital.

La aprobación de esta ley se enmarca en un movimiento más amplio impulsado por bibliotecarios, juristas y defensores de los derechos digitales que consideran insostenible el actual mercado de los libros electrónicos para bibliotecas. El aumento de la demanda, los elevados costes de licencia, las restricciones de uso y la ausencia de acceso perpetuo a muchos títulos han generado una creciente preocupación en el sector bibliotecario. Por ello, la norma de Washington D. C. es vista como un posible modelo para futuras reformas en otros estados y jurisdicciones de Norteamérica.

RSL 1.0: el nuevo estándar que permite a los editores controlar el uso de su contenido por la IA

Roth, Emma. “RSL 1.0 Has Arrived, Allowing Publishers to Ask AI Companies to Pay to Scrape Content.” The Verge, 10 de diciembre de 2025 https://rslstandard.org/

Really Simple Licensing 1.0 (RSL 1.0) es un nuevo estándar de licencias abierto que se ha lanzado oficialmente para la era de la inteligencia artificial. Su objetivo principal es permitir que los editores de contenido web establezcan reglas claras sobre cómo y si las empresas de IA pueden utilizar su material, incluyendo posibles mecanismos de compensación económica.

Este estándar fue desarrollado por el RSL Collective con el respaldo de grandes nombres del sector como Yahoo, Ziff Davis y O’Reilly Media, y amplia el tradicional archivo robots.txt añadiendo un conjunto más detallado de permisos que las máquinas pueden leer y aplicar. Gracias a él, los editores pueden, por ejemplo, bloquear el uso de su contenido en funciones de búsqueda potenciadas por IA (como el “AI Mode” de Google) sin dejar de aparecer en los resultados de búsqueda tradicionales.

RSL 1.0 ha sido respaldado por más de 1 500 medios y plataformas, incluidas Reddit, Quora, WikiHow, Stack Overflow y The Guardian, y también cuenta con el apoyo de proveedores de infraestructura web como Cloudflare, Akamai y Fastly, lo que facilita la aplicación práctica de estas reglas frente a rastreadores o bots que no cumplan con las condiciones establecidas.

Además, la especificación incluye un modelo de “contribución” desarrollado junto con Creative Commons, pensado para permitir que organizaciones sin ánimo de lucro y otros creadores exijan aportaciones a los sistemas de IA que se beneficien de su trabajo, sin cerrar el acceso a contenidos útiles o de libre uso.

Este lanzamiento llega en un contexto en el que compañías como Google están siendo investigadas por el uso de contenido de editores en funciones de IA sin ofrecer opciones claras de exclusión o compensación, y RSL 1.0 pretende aportar transparencia y un marco legal para resolver estas tensiones en la relación entre creadores de contenido y proveedores de IA.

Declaración de la IFLA sobre los contratos digitales restrictivos a los derechos y funciones esenciales de las bibliotecas.

International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA). Time to Stop the Undermining of Library Rights: IFLA Statement on Contract Override. 28 de agosto de 2025. https://www.ifla.org/news/time-to-stop-the-undermining-of-library-rights-ifla-statement-on-contract-override/

La Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA) emite un comunicado urgente sobre cómo ciertos contratos y licencias digitales están socavando los derechos y funciones esenciales de las bibliotecas.

Según la IFLA, estos acuerdos, muchas veces impuestos por editores o proveedores de contenidos digitales, limitan la capacidad de las bibliotecas para prestar, preservar, compartir y enseñar con los materiales digitales, lo que pone en riesgo su misión social y educativa.

El comunicado señala que las licencias restrictivas y las medidas de gestión de derechos digitales (DRM) pueden impedir incluso usos legítimos de los materiales protegidos por derechos de autor, como la copia para preservación, préstamo interbibliotecario o acceso a personas con discapacidad. Estas limitaciones contravienen el espíritu de las excepciones y limitaciones legales al derecho de autor, diseñadas para garantizar el acceso equitativo a la información y la educación.

La IFLA hace una llamada a la acción a gobiernos, editores y bibliotecas para que protejan los derechos de las bibliotecas y defiendan las excepciones y limitaciones al copyright. Esto incluye negociar contratos que respeten los derechos de las bibliotecas, promover transparencia en los términos de licencias digitales y asegurar que las bibliotecas puedan cumplir sus funciones de preservación cultural y acceso público a la información. Además, la organización subraya que la protección tecnológica no debe impedir el uso legítimo de los materiales, y que las políticas de acceso deben equilibrar los intereses comerciales con los derechos educativos y sociales de la comunidad.

En síntesis, la declaración de la IFLA enfatiza que las bibliotecas no solo son centros de préstamo de materiales, sino guardianes del acceso al conocimiento, la educación y la cultura, y que los contratos digitales restrictivos representan una amenaza significativa a esta función. La organización insta a todos los actores involucrados a garantizar que los acuerdos tecnológicos no anulen los derechos fundamentales de las bibliotecas.

CC Signals: licencia Creative Commons con la que los autores puedan determinar los uso de lA para sus contenidos

Creative Commons. 2025. “Introducing CC Signals: A New Social Contract for the Age of AI.Creative Commons, 25 de junio de 2025. https://creativecommons.org/ai-and-the-commons/cc-signals/

En un momento en el que la IA está transformando radicalmente la creación, el acceso y la difusión del conocimiento, CC Signals representa una apuesta ética y colaborativa por una inteligencia artificial al servicio de todos, basada en principios de apertura, respeto y responsabilidad compartida.

Creative Commons ha presentado CC Signals, una iniciativa pionera que propone un nuevo «contrato social» para la era de la inteligencia artificial. Este marco surge como respuesta a la creciente preocupación por el uso masivo e indiscriminado de datos por parte de los modelos de IA. En lugar de aceptar una dicotomía entre un entorno de extracción sin restricciones o uno cerrado por muros de pago, CC Signals apuesta por una tercera vía: un ecosistema abierto y basado en la reciprocidad, en el que los creadores y titulares de contenido puedan expresar claramente sus preferencias sobre cómo debe usarse su información por parte de sistemas automatizados.

El objetivo principal de CC Signals es permitir que los datos sean utilizados en procesos de entrenamiento de IA de manera ética y transparente, reconociendo los intereses de quienes aportan contenido. Para ello, introduce un sistema de «señales» legibles tanto por humanos como por máquinas, que indican el nivel de apertura o condiciones de reutilización que cada creador desea establecer. Estas señales no son legalmente vinculantes, pero sí actúan como una guía de buenas prácticas, similar a como las licencias Creative Commons revolucionaron el panorama del derecho de autor hace dos décadas.

Uno de los principios clave del proyecto es fomentar un ciclo de «dar, tomar y volver a dar»: quienes utilizan datos para entrenar modelos deben contribuir también al bien común, ya sea compartiendo sus resultados, reconociendo el origen de los datos o respetando las preferencias expresadas. Si bien una señal individual puede pasar desapercibida, el uso generalizado de CC Signals por parte de comunidades de práctica, instituciones culturales o desarrolladores de IA puede establecer una norma ética reconocida globalmente.

La iniciativa se encuentra actualmente en fase de desarrollo beta y se ha abierto a la participación pública a través de GitHub. Se prevé que una versión alpha esté disponible en noviembre de 2025. Durante los meses de julio y agosto, Creative Commons organizará una serie de encuentros virtuales para debatir el marco propuesto y recoger aportaciones. Estos espacios permitirán a creadores, tecnólogos, académicos y activistas colaborar en la construcción colectiva de esta nueva herramienta de gobernanza digital.

Existe una fuerte correlación entre el préstamo frecuente de libros electrónicos y altos niveles de compra de libros

Ebook lending in public libraries: project summary report. Libraries Conected, 2025

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El préstamo de libros electrónicos en las bibliotecas públicas británicas se ofrece desde 2008, pero ha enfrentado desafíos constantes en cuanto a disponibilidad, costos y licencias. El Sieghart Review de 2013 estableció principios para equilibrar las necesidades de bibliotecas, editores y lectores. Desde entonces, han surgido nuevos distribuidores de ebooks, han aumentado los catálogos y dos agregadores (Bolinda y Overdrive) dominan el mercado, además de extenderse el derecho de préstamo público a libros electrónicos.

Arts Council England, que apoya tanto a las bibliotecas como al desarrollo comercial de editores y escritores, ha intensificado su colaboración con estos actores para promover la lectura, especialmente entre los jóvenes, quienes representan a los futuros consumidores de libros. Las bibliotecas, además de invertir anualmente hasta £50 millones en adquisición de libros, organizan actividades como clubes de lectura y eventos con autores, que no solo fomentan la lectura, sino que también impulsan las ventas de libros.

Durante los confinamientos de 2020-2021, se invirtieron £300.000 en libros electrónicos para satisfacer la creciente demanda cuando las bibliotecas y librerías físicas estaban cerradas. Aunque el préstamo digital se ha mantenido por encima de los niveles previos a la pandemia, los precios actuales hacen que sea insostenible para las bibliotecas mantener este servicio. Sin embargo, el préstamo de libros electrónicos es crucial para garantizar el acceso a la lectura, apoyar a comunidades vulnerables y promover la alfabetización.

El estudio encargado por el Arts Council muestra una fuerte relación entre el préstamo frecuente de libros electrónicos y altos niveles de compra de libros, lo que debería dar confianza a los editores sobre los beneficios de colaborar con bibliotecas mediante licencias más flexibles. Casi todos los editores que participaron en el proyecto piloto manifestaron interés en seguir colaborando con bibliotecas en el futuro. Este informe busca incentivar nuevas formas de cooperación, explorando modelos de acceso y precios que beneficien tanto a las bibliotecas como a los editores, impulsando nuevas comunidades lectoras.

Guía de licencias de recursos electrónicos para bibliotecas

«e-Resource Licensing Explained: An A–Z Licensing Guidebook for Libraries» Association of Research Libraries (ARL), 2025

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«e-Resource Licensing Explained: An A–Z Licensing Guidebook for Libraries» es una guía publicada por la Association of Research Libraries (ARL) el 14 de enero de 2025. Este manual práctico está diseñado para capacitar a los bibliotecarios en la gestión de licencias de recursos electrónicos (e-resources). Proporciona explicaciones legales sencillas y estrategias pragmáticas para proteger los derechos de los usuarios bajo la ley de derechos de autor de EE. UU., especialmente frente a términos de licencia restrictivos. Cada término de un acuerdo de licencia de e-resource se analiza en relación con los fundamentos legales, resultados deseados, lenguaje recomendado, posibles trampas, y la importancia y riesgos generales. La guía se actualizará periódicamente para incluir nuevas secciones y herramientas que reflejen las mejores prácticas, modelos de negocio y cambios legales.

Precios para SciFinder Scholar, Web of Science y Scopus: 2018-2024

Brundy, Curtis and Joel B. Thornton. 2024.  “Academic Library Pricing Dataset for SciFinder Scholar, Web of Science, and Scopus: 2018-2024.” Journal of eScience Librarianship 13 (2): e959. https://doi.org/10.7191/jeslib.959.

El artículo de Journal of eScience Librarianship, presenta un conjunto de datos sobre los precios y acuerdos de licenciamiento de tres bases de datos académicas premium: SciFinder, Web of Science y Scopus.

Este conjunto de datos incluye información de precios obtenida a través de solicitudes públicas a bibliotecas de investigación, abarcando el período de 2018 a 2024. La información es valiosa para bibliotecas que licencian estos productos, así como para quienes estudian las estrategias de precios en el mercado de bases de datos académicas.

El conjunto de datos fue recopilado como parte de un estudio sobre la equidad en los precios del mercado de bases de datos en bibliotecas universitarias. Incluye precios pagados por bibliotecas miembros de la Asociación de Bibliotecas de Investigación (ARL) y algunas bibliotecas no pertenecientes a la ARL, para tres bases de datos premium: SciFinder Scholar (publicado por Chemical Abstract Services, división de la American Chemical Society), Scopus (de Elsevier) y Web of Science (de Clarivate). Estos datos son difíciles de obtener debido a los acuerdos de confidencialidad comunes en las licencias institucionales.

El valor de los datos radica en su singularidad, ya que este tipo de información rara vez está disponible públicamente. Incluye precios de consorcios y directos, lo que facilita la comparación y comprensión de estrategias de descuentos en grupo. Las bibliotecas y consorcios pueden utilizar estos datos para evaluar si están pagando precios justos de mercado. El conjunto de datos se creó a partir de más de 40 solicitudes de registros públicos a bibliotecas públicas de la ARL entre 2019 y 2022, lo que permitió obtener información de precios de licencias de SciFinder, Scopus y Web of Science.

Los archivos de datos incluyen un archivo PDF explicativo, detalles de precios en PDF, una hoja de cálculo con los precios recopilados y un archivo comprimido con los documentos de las solicitudes públicas. Sin embargo, no fue posible obtener precios de instituciones privadas, y algunas instituciones proporcionaron datos fuera del periodo solicitado (2018-2024).

Conflicto creciente entre las editoriales y las bibliotecas en Estados Unidos debido al aumento en el préstamo de libros electrónicos (e-books).

Biron, C. L. (s. f.). US e-book lending boom pits publishers against libraries | Context. Recuperado 10 de agosto de 2024, de https://www.context.news/ai/us-e-book-lending-boom-pits-publishers-against-libraries

A medida que más usuarios optan por el préstamo digital, las editoriales imponen contratos de licencia restrictivos y costosos a las bibliotecas, lo que limita la cantidad de copias disponibles y encarece el proceso.

A medida que la digitalización ha transformado la forma en que las personas acceden a la información, las bibliotecas han tenido que adaptarse, integrando colecciones digitales que incluyen no solo e-books, sino también audiolibros, música y otros contenidos. Esta transición, acelerada por la pandemia de COVID-19, ha permitido a las bibliotecas continuar su misión de prestar materiales a sus usuarios incluso durante los confinamientos, pero también ha planteado nuevos desafíos, especialmente en términos de costos y acceso.

Uno de los principales problemas que enfrentan las bibliotecas es el modelo de licenciamiento impuesto por las editoriales. A diferencia de los libros impresos, que las bibliotecas pueden comprar y prestar sin restricciones, los e-books están sujetos a licencias digitales que son mucho más costosas y restrictivas. Este modelo de «licenciamiento» ha sido descrito como el «modelo de Netflix» porque, en lugar de poseer los libros, las bibliotecas pagan por permisos temporales que les permiten prestar los e-books bajo condiciones específicas. Estas condiciones incluyen limitaciones en el número de préstamos que se pueden realizar, la cantidad de copias disponibles simultáneamente y el tiempo durante el cual la biblioteca puede ofrecer el e-book. Estas restricciones no solo elevan los costos para las bibliotecas, sino que también limitan su capacidad para cumplir con su misión de proporcionar acceso libre y equitativo a la información.

Además de los desafíos económicos, el artículo explora las crecientes tensiones legales entre las bibliotecas y las editoriales. Un caso destacado es la demanda presentada en 2020 por cuatro grandes editoriales contra Internet Archive, una organización sin fines de lucro que posee una de las mayores colecciones de materiales impresos y digitales en el mundo. Internet Archive ha utilizado un modelo de «préstamo digital controlado», en el cual escanean libros físicos para prestarlos en formato digital, argumentando que esto es crucial para la preservación y el acceso a largo plazo. Sin embargo, las editoriales consideran que esta práctica constituye una violación de los derechos de autor, ya que permite la distribución digital sin una compensación adecuada para los autores y editores. Este conflicto refleja una batalla más amplia sobre la propiedad de los contenidos en la era digital y plantea preguntas fundamentales sobre quién controla el acceso a la información.

El uso de la inteligencia artificial (IA) en la censura de contenidos es otro aspecto crítico destacado en el artículo. En algunos estados, como Iowa, las leyes recientes han prohibido libros que contienen representaciones de actos sexuales, y los distritos escolares han recurrido a herramientas de IA para cumplir con estas normativas. Por ejemplo, el distrito escolar de Mason City utilizó IA para revisar miles de libros y eliminar aquellos que no cumplían con la ley estatal. Aunque esta tecnología puede parecer una solución eficiente, los expertos advierten que la IA es inherentemente limitada y carece de la capacidad para entender el contexto y el matiz de los contenidos, lo que puede resultar en la censura indebida de materiales valiosos. Además, la variabilidad en los resultados de las herramientas de IA subraya su inadecuación para tomar decisiones tan delicadas como la prohibición de libros, especialmente cuando se trata de obras que representan a comunidades minoritarias.

Las implicaciones de estos conflictos son profundas y tienen el potencial de remodelar el futuro del acceso a la información. Por un lado, las editoriales están enfocadas en proteger sus derechos de autor y maximizar sus ingresos en un entorno cada vez más digitalizado. Por otro lado, las bibliotecas luchan por mantener su papel como guardianes del acceso libre al conocimiento y la cultura. Este enfrentamiento no solo afecta la economía del sector editorial, sino que también tiene repercusiones significativas en la educación, la equidad y la libertad de expresión. A medida que las tecnologías digitales y la inteligencia artificial continúan evolucionando, es probable que este debate se intensifique, con nuevos desafíos y oportunidades que surgirán en el camino.

En última instancia, el artículo de Biron subraya la necesidad de encontrar un equilibrio entre los derechos de los creadores y la misión educativa y cultural de las bibliotecas. Este equilibrio será esencial para garantizar que, en un mundo cada vez más digital, todos tengan acceso a la información y la cultura de manera justa y equitativa. Las batallas legales en curso, las crecientes restricciones de licenciamiento y el uso controvertido de la inteligencia artificial son solo algunas de las dinámicas que definirán este debate en los próximos años, y su resolución tendrá un impacto duradero en la forma en que accedemos y compartimos el conocimiento.

Wiley y OUP confirman su colaboración en IA

Books+Publishing. «Wiley, OUP Confirm AI PartnershipsBooks+Publishing, August 5, 2024. https://www.booksandpublishing.com.au/articles/2024/08/05/256559/wiley-oup-confirm-ai-partnerships/.

En el Reino Unido, el Bookseller informa de que las editoriales académicas Wiley y Oxford University Press (OUP) han confirmado asociaciones de inteligencia artificial (IA), tras la reciente noticia de que Taylor & Francis ha vendido el acceso a la investigación de sus autores como parte de una asociación de IA con Microsoft.

El 5 de agosto de 2024, Books+Publishing informó que las editoriales académicas Wiley y Oxford University Press (OUP) han confirmado asociaciones con inteligencia artificial (IA), siguiendo el reciente anuncio de Taylor & Francis sobre la venta de acceso a la investigación de sus autores como parte de una colaboración con Microsoft.

OUP está trabajando activamente con empresas que desarrollan grandes modelos de lenguaje para explorar opciones para su desarrollo y uso responsable. La editorial enfatizó la importancia de mejorar los resultados de la investigación y promover el papel crucial de los investigadores en un mundo habilitado por la IA.

Un portavoz de Wiley declaró que la empresa cree en el potencial de la IA generativa para transformar las industrias basadas en el conocimiento y que es de interés público que estas tecnologías emergentes se entrenen con información de alta calidad y confiable. Wiley ha firmado dos acuerdos para utilizar contenido previamente publicado en el entrenamiento de estos modelos, garantizando que los autores y sociedades reciban compensación y protección de derechos según los acuerdos contractuales existentes.

Por otro lado, Cambridge University Press (CUP) está consultando a sus autores sobre la opción de participar y recibir una «remuneración justa» antes de cerrar acuerdos. Mandy Hill, directora general de publicaciones académicas de CUP, afirmó que se priorizarán los intereses y deseos de los autores antes de permitir que su trabajo se licencie para la IA generativa.