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La gestión de licencias de recursos electrónicos en las bibliotecas

Infographic explaining e-resource licensing, including selection, negotiation, access, renewal, terms, and benefits.
This infographic maps the e-resource licensing journey from content discovery through access, management, and renewal.

Carter, S., Limpitlaw, E., Montavon-Green, J., & Teremi, S. (2026). E-Resource Licensing Explained: An A–Z Licensing Guidebook for Libraries. NASIG Proceedings, 40, artículo 6. https://doi.org/10.3998/nasig.11073

Se analiza la importancia de las licencias de recursos electrónicos en las bibliotecas académicas y de investigación, prestando especial atención a la necesidad de proteger los derechos de las instituciones y de sus usuarios frente a unas condiciones contractuales cada vez más restrictivas.

Elaborado a partir de una sesión de debate en la que participaron autores y revisores de la guía publicada por la Association of Research Libraries (ARL), el trabajo presenta estrategias prácticas para comprender, evaluar y negociar los acuerdos de licencia que regulan el acceso a revistas científicas, libros electrónicos, bases de datos y otros contenidos digitales. Su principal objetivo es proporcionar a los profesionales de las bibliotecas herramientas jurídicas y operativas que les permitan defender unas condiciones de acceso y utilización compatibles con las necesidades de la docencia, la investigación y la comunicación científica.

Uno de los aspectos centrales del artículo es la creciente tensión entre los derechos que reconoce la legislación sobre propiedad intelectual y las restricciones que los proveedores introducen en los contratos de acceso a contenidos digitales. Las licencias pueden limitar actividades que, en determinadas circunstancias, estarían permitidas por la legislación, como el uso legítimo de materiales con fines académicos, el intercambio de documentos entre bibliotecas o determinadas prácticas de investigación. Esta cuestión adquiere especial relevancia con el desarrollo de la inteligencia artificial generativa y los modelos de lenguaje de gran tamaño, ya que algunos contratos incorporan cláusulas que restringen el análisis automatizado de contenidos o su utilización en procesos de investigación computacional. El artículo defiende que las bibliotecas deben prestar atención a estas condiciones y negociar acuerdos que preserven los derechos de sus usuarios, evitando que la contratación de recursos electrónicos se convierta en un obstáculo para la innovación científica.

La guía que sirve de base a la experiencia descrita organiza sus contenidos alfabéticamente y por tipos de cláusulas contractuales. Cada apartado explica la finalidad de una disposición, su contexto jurídico, el resultado que debería perseguir la biblioteca y ejemplos de redacción que pueden utilizarse durante una negociación. También identifica expresiones aparentemente inofensivas que podrían generar problemas posteriores. Entre los aspectos tratados figuran el préstamo interbibliotecario, las renovaciones contractuales, los usos autorizados, los usuarios habilitados para acceder a los recursos, la terminación de los acuerdos y las responsabilidades de las partes. Este planteamiento convierte la publicación en una herramienta de consulta que facilita tanto la formación de profesionales que comienzan a trabajar con licencias como el perfeccionamiento de quienes ya tienen experiencia en adquisiciones y gestión de recursos electrónicos.

El artículo destaca, asimismo, el valor de la guía como instrumento de formación y coordinación institucional. La lectura sistemática de las cláusulas ayuda a los bibliotecarios a interpretar los contratos, identificar riesgos y documentar los criterios utilizados para aceptar o rechazar determinadas condiciones. Esta utilidad se extiende a los departamentos jurídicos universitarios, que pueden beneficiarse de una perspectiva específicamente bibliotecaria al negociar acuerdos con editoriales y proveedores tecnológicos. Los autores señalan que disponer de modelos de cláusulas y argumentos previamente documentados permite responder con mayor consistencia a las objeciones de los proveedores y agilizar las negociaciones. La experiencia descrita también pone de manifiesto la importancia de la colaboración entre autores y revisores de distintas instituciones, que aportaron conocimientos especializados, prácticas locales y propuestas para mejorar la claridad y exhaustividad del manual.

Otro de los asuntos relevantes es la accesibilidad de los recursos digitales. El artículo explica que las bibliotecas deben intentar trasladar a los proveedores la responsabilidad de entregar materiales accesibles desde su origen, en lugar de asumir posteriormente el coste y el trabajo de corregir documentos que presentan barreras para personas con discapacidad. Para ello, se recomienda negociar cláusulas que garanticen el cumplimiento de la normativa aplicable y de estándares reconocidos, como las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web (WCAG) 2.1, nivel AA. También se propone incorporar compromisos explícitos para que los proveedores corrijan los problemas de accesibilidad que puedan detectarse. La cuestión no se limita a incluir una declaración general de cumplimiento: es necesario comprobar que las garantías contractuales no queden anuladas por otras disposiciones que excluyan responsabilidades o limiten las obligaciones del editor. De esta manera, la accesibilidad se aborda como una condición esencial de la contratación y no como una tarea adicional que deba resolver cada biblioteca.

En relación con las técnicas de negociación, el trabajo recomienda adoptar una actitud de aprendizaje continuo ante los contratos, mantener un repertorio institucional de cláusulas preferentes y registrar las razones que justifican las decisiones adoptadas. Estas prácticas permiten construir una memoria organizativa que facilita la incorporación de nuevos profesionales y evita que cada negociación tenga que comenzar desde cero. También se insiste en la necesidad de comprobar la jerarquía de los documentos contractuales: el acuerdo firmado debe establecer claramente su prevalencia sobre las condiciones generales del proveedor o sobre los términos publicados en páginas web y formularios de pedido. Si esta cuestión se pasa por alto, una biblioteca podría encontrarse con condiciones adicionales que contradigan lo negociado. Como ejemplo de aplicación práctica, el artículo señala que algunas instituciones incorporan referencias a capítulos concretos de la guía en las propias propuestas de modificación de los contratos, con el propósito de fundamentar los cambios solicitados y facilitar el diálogo con los proveedores.

La experiencia presentada muestra la importancia de que las bibliotecas participen activamente en la definición de las condiciones bajo las cuales se adquieren y utilizan los recursos electrónicos. La publicación de la guía en acceso abierto favorece su difusión entre instituciones con diferentes capacidades presupuestarias y estructuras organizativas, y permite utilizarla tanto como material formativo como instrumento de trabajo cotidiano. El artículo concluye, en la práctica, que una gestión eficaz de las licencias requiere conocimientos jurídicos, colaboración interdisciplinar, documentación de las decisiones y una actitud negociadora capaz de anticipar problemas. En un contexto marcado por la expansión de la inteligencia artificial, la investigación computacional y las exigencias de accesibilidad, las bibliotecas necesitan acuerdos que no se limiten a garantizar el acceso a los contenidos, sino que permitan utilizarlos de forma adecuada para la investigación, la enseñanza, la inclusión y la circulación del conocimiento.

El arte de cobrar más por las bases de datos científicas a universidades a través de las cláusulas de confidencialidad

Thornton, Joel y Curtis Brundy. (26 de febrero de 2025). Academic Databases and the Art of the Overcharge. Katina Magazine, sección Open Knowledge. Artículo original en Katina Magazine

El artículo analiza la falta de transparencia en los precios que las grandes empresas proveedoras de bases de datos académicas cobran a las bibliotecas universitarias. Los autores, Joel Thornton y Curtis Brundy, sostienen que editoriales y proveedores como Clarivate, Elsevier y la American Chemical Society pueden aplicar estrategias de discriminación de precios, cobrando cantidades diferentes a instituciones aparentemente comparables. El problema se ve agravado porque los contratos suelen incluir cláusulas de confidencialidad que impiden a las bibliotecas conocer cuánto pagan otras instituciones, generando una importante asimetría de información que favorece al proveedor durante las negociaciones.

Para demostrarlo, los autores recopilaron datos de precios de tres importantes recursos: Web of Science, Scopus y SciFinder, utilizando principalmente solicitudes de información pública realizadas a bibliotecas pertenecientes a la Association of Research Libraries, además de datos proporcionados directamente por algunas instituciones. El conjunto de datos permite comparar lo que distintas universidades pagan por estos productos y analizar si las diferencias pueden explicarse por factores objetivos como el número de estudiantes, el presupuesto de la biblioteca, la producción científica o el gasto en investigación. La conclusión general es que ninguno de estos factores explica suficientemente las enormes diferencias de precios.

En el caso de Web of Science, la comparación resulta especialmente complicada porque Clarivate comercializa diferentes productos y servicios que pueden aparecer agrupados en paquetes. Esta práctica de bundling dificulta saber cuánto cuesta realmente cada componente y hace mucho más difícil comparar instituciones. Los datos muestran diferencias muy importantes: por ejemplo, algunas universidades pagan varias veces más que otras por productos similares. Además, el precio por estudiante no guarda una relación estable con el tamaño de la universidad ni con el gasto total de la biblioteca, lo que cuestiona la idea de que exista una fórmula objetiva y transparente para determinar el coste de las licencias.

El análisis de Scopus, de Elsevier, ofrece resultados similares. Las diferencias de precio por estudiante son considerables y tampoco parecen explicarse por el presupuesto de las bibliotecas. Los autores encuentran además una relación inversa entre producción científica y precio por publicación: las instituciones con mayor producción investigadora tienden, en determinados casos, a pagar menos por publicación que instituciones con menor producción. Esto contradice la posible justificación de que los precios más elevados respondan simplemente a una mayor intensidad investigadora y refuerza la hipótesis de que el precio depende en buena medida de la disposición a pagar de cada institución.

Los resultados obtenidos para SciFinder, de la American Chemical Society, siguen el mismo patrón. Tampoco aquí el número de estudiantes ni el presupuesto bibliotecario explican adecuadamente las diferencias de precio. De nuevo, las instituciones con mayor producción científica pueden terminar pagando menos por artículo que otras con menor producción. Para los autores, estos resultados constituyen nuevas evidencias de que las diferencias de precio no responden necesariamente a criterios objetivos, sino a una estrategia comercial que permite al proveedor determinar cuánto está dispuesto a pagar cada cliente.

La parte más práctica del artículo explica qué pueden hacer las bibliotecas para cambiar esta situación. Thornton y Brundy recomiendan recopilar datos comparativos, conocer cuánto pagan instituciones similares y utilizar esa información como herramienta de negociación. Su propia experiencia demuestra que puede funcionar: Iowa State University utilizó los datos disponibles para demostrar que estaba pagando demasiado por SciFinder y consiguió negociar una reducción del 12,5 % del precio. También aconsejan exigir que los paquetes de Web of Science desglosen sus diferentes productos, revisar cuidadosamente las denominadas tasas tecnológicas y detectar cargos que otras instituciones no están pagando.

Además, el artículo plantea un problema estructural: las bibliotecas negocian en condiciones de desigualdad porque los proveedores controlan buena parte de la información sobre los precios. Los autores recuerdan que hace quince años la Association of Research Libraries ya recomendaba evitar acuerdos que impidieran compartir precios y condiciones, pero la situación continúa siendo difícil. Por ello, defienden que las bibliotecas reclamen la eliminación de las cláusulas de confidencialidad y compartan información sobre costes, contratos y condiciones. El conjunto de datos presentado es, según los propios autores, apenas una «linterna» que ilumina una pequeña parte de una habitación mucho más oscura: si las bibliotecas dispusieran de información sistemática sobre los precios, podrían negociar desde una posición mucho más fuerte.

La falta de transparencia en los precios de las bases de datos académicas puede debilitar enormemente la capacidad negociadora de las bibliotecas. Compartir precios y condiciones entre instituciones, eliminar las cláusulas de confidencialidad y utilizar datos comparativos puede convertirse en una herramienta fundamental para contener los costes de recursos esenciales como Web of Science, Scopus y SciFinder.

Sony borra contenidos digitales de las bibliotecas de sus clientes: un recordatorio de que en realidad no somos propietarios de lo que compramos

Harding, S. (2026). Sony erases digital content from libraries; we’re reminded we don’t own what we buy. Ars Technica. Junio de 2026. Ars Technica (artículo)

El nuevo episodio protagonizado por Sony vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes debates de la economía digital: ¿qué significa realmente «comprar» un producto digital? La compañía ha comunicado a los usuarios británicos de PlayStation que, a partir del 1 de septiembre de 2026, dejarán de tener acceso a 551 películas y programas de televisión de StudioCanal que habían adquirido a través de PlayStation Store. El motivo alegado es la expiración de los acuerdos de licencia entre ambas compañías. Como consecuencia, esos títulos desaparecerán de las bibliotecas personales de los usuarios, incluso aunque hubieran pagado por ellos años atrás.

El caso resulta especialmente polémico porque afecta a contenidos que los consumidores entendían como compras permanentes. Entre los títulos que desaparecerán figuran películas tan populares como Paddington, Paddington 2, Terminator 2: Judgment Day, El laberinto del fauno, Rambo 3 o The Boy in the Striped Pyjamas. Sony explica que la eliminación responde exclusivamente a cuestiones contractuales derivadas de las licencias de distribución, pero para muchos usuarios esto supone descubrir que nunca fueron realmente propietarios de las obras, sino únicamente titulares de un permiso de acceso condicionado a la vigencia de esos contratos.

Ars Technica aprovecha este episodio para recordar una realidad jurídica que con frecuencia pasa desapercibida al consumidor. En la mayor parte de las plataformas digitales, la palabra «comprar» no implica la adquisición de la propiedad del contenido, sino de una licencia revocable. El usuario no recibe una copia que pueda conservar indefinidamente como ocurría con un DVD, un Blu-ray o un libro físico, sino un derecho de acceso que depende de la continuidad de los acuerdos comerciales entre distribuidores, estudios y plataformas. Cuando alguno de esos contratos expira, el contenido puede desaparecer sin que el consumidor tenga capacidad para impedirlo.

La situación tampoco constituye un hecho aislado. Sony ya protagonizó una controversia similar con la desaparición de bibliotecas digitales de Funimation durante su integración con Crunchyroll, y anteriormente otros servicios habían retirado contenidos por problemas de licencias. Estos precedentes muestran que la propiedad digital continúa siendo considerablemente más frágil que la propiedad física, especialmente cuando los contenidos están protegidos por sistemas de gestión de derechos digitales (DRM) y dependen completamente de la infraestructura del proveedor.

El artículo también señala que este tipo de decisiones alimenta el renovado interés por los formatos físicos. Coleccionistas de Blu-ray y DVD llevan años defendiendo que una copia física ofrece una garantía de conservación mucho mayor que cualquier biblioteca digital alojada en servidores de terceros. Paradójicamente, mientras la industria impulsa modelos basados exclusivamente en licencias y distribución en línea, cada vez son más los consumidores que redescubren el valor de poseer una copia material que no pueda desaparecer por un cambio contractual o una decisión empresarial.

Más allá del caso concreto de Sony, el episodio reabre un debate de enorme trascendencia para bibliotecas, archivos y políticas de preservación digital. La creciente sustitución de la propiedad por el acceso plantea importantes interrogantes sobre la conservación del patrimonio cultural, los derechos de los consumidores y la sostenibilidad de los modelos de distribución digital. Si el acceso a una obra depende exclusivamente de la continuidad de licencias comerciales, la permanencia del conocimiento y de la cultura queda subordinada a decisiones empresariales ajenas a los usuarios. El caso de Sony constituye, por tanto, un ejemplo paradigmático de los desafíos que plantea la transición desde la propiedad física hacia un ecosistema basado en servicios y licencias temporales.

Una Nación, Una Suscripción: Un Marco Transformador para una Ciencia Abierta Equitativa y Sostenible en el Sur Global

Kumari, Rakhi; Kushwaha, Ashwin Kumar (2026). One Nation One Subscription: A Transformative Framework for Equitable and Sustainable Open Science in the Global South [Presentación]. International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA). Disponible en: https://repository.ifla.org/handle/20.500.14598/6981

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Este trabajo presenta la iniciativa india “One Nation One Subscription” (ONOS) como un modelo innovador para superar las desigualdades de acceso al conocimiento académico en naciones del Sur Global. ONOS se basa en la negociación de licencias centralizadas de revistas y bases de datos científicas a nivel nacional, con el objetivo de garantizar que todas las instituciones educativas y de investigación, independientemente de su tamaño o ubicación geográfica, puedan acceder al mismo conjunto de recursos científicos sin restricciones económicas desiguales.

Lejos de considerarse únicamente una estrategia de compra, el documento concibe ONOS como un componente esencial de un ecosistema más amplio de Ciencia Abierta. Se propone un modelo híbrido que combina la licencia nacional con políticas de acceso abierto, apoyo a publicaciones locales en lenguas diversas y la construcción sostenida de infraestructuras digitales gestionadas por la comunidad (como repositorios institucionales o revistas lideradas por académicos).

El estudio también aborda las barreras sistémicas del modelo actual del conocimiento —como los altos costos de suscripción, las brechas regionales de acceso y la exclusión de instituciones no élite— y discute posibles trayectorias de política pública que permitan integrar ONOS en marcos más amplios de gobernanza de la Ciencia Abierta. Asimismo, explora mecanismos de financiación sostenible, licencias colaborativas y plataformas digitales escalables.

Finalmente, al presentar ONOS como un caso de inversión pública orientada hacia la equidad del conocimiento, los autores resaltan el potencial de India no solo como beneficiario de los movimientos globales de acceso abierto, sino como actor proactivo en la construcción de un futuro de ciencia más equitativo, sostenible e interoperable internacionalmente.

Evaluación del software para compartir recursos en bibliotecas

‘Evaluating Resource Sharing Software’ Report.”Boston Library Consortium (BLC) , 10 de septiembre de 2025.

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El objetivo principal del informe es proporcionar un conjunto claro de criterios que permitan a bibliotecas individuales y consorcios evaluar las funcionalidades de sus plataformas de intercambio de recursos y motivar un diálogo con administradores y proveedores de software para impulsar mejoras centradas en las necesidades reales del personal y los usuarios.

El documento incluye diversas secciones fundamentales. En primer lugar, ofrece criterios de evaluación, organizados entre funcionalidades esenciales (“must-have”) y deseables (“nice-to-have”), con el fin de guiar a los equipos responsables a identificar las prioridades locales según sus contextos específicos. Además, se presenta un marco histórico que revisa la evolución de las herramientas de intercambio de recursos en la última década, destacando los desafíos enfrentados y los modos en que BLC ha adaptado su enfoque frente a un entorno tecnológico y normativo cambiante. También se describe la metodología de categorización y priorización empleada para jerarquizar necesidades y crear una base de conocimiento que pueda servir tanto al consorcio como a la comunidad más amplia de bibliotecas

Neo-censura en bibliotecas de EE. UU.: un nuevo informe sobre la supresión de contenidos digitales

Reed, Michelle, y Tova Gaster. “Neo-Censorship in U.S. Libraries: An Investigation Into Digital Content Suppression.” Library Futures, febrero 13, 2025

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El informe analiza cómo una minoría activista utiliza el término «pornografía» como una excusa para restringir el acceso a la información en bibliotecas y escuelas de EE. UU. A través del estudio de leyes, audiencias públicas y entrevistas con bibliotecarios, el informe revela una tendencia creciente hacia la censura digital en bases de datos y recursos electrónicos, afectando el derecho a la información de estudiantes y comunidades.

Uno de los casos más destacados ocurrió en Utah en 2018, cuando más de 650.000 estudiantes quedaron bloqueados del acceso a bases de datos educativas de la noche a la mañana. Aunque el acceso fue restaurado un mes después, el estado implementó restricciones de búsqueda y monitoreo de términos clave. Este caso se convirtió en un precedente de nuevas formas de censura digital que afectan no solo libros específicos, sino colecciones enteras, limitando el acceso a información sobre temas como cáncer de mama o abuso sexual.

Si bien las prohibiciones de libros físicos han sido ampliamente debatidas, la censura digital sigue siendo menos visible pero potencialmente más dañina. Bibliotecas y bases de datos han enfrentado crecientes restricciones debido a presiones políticas y grupos organizados. De acuerdo con el informe de PEN America, en 2023 hubo más de 3,300 intentos de censura en bibliotecas y escuelas, lo que representa un incremento significativo respecto a años anteriores.

Otro informe, publicado por la American Library Association (ALA) en su State of America’s Libraries Report 2024, señala que la mayoría de estos intentos de censura provienen de grupos organizados con objetivos políticos. En particular, la eliminación de bases de datos enteras constituye una nueva estrategia que va más allá de la censura de títulos individuales y busca restringir el acceso masivo a la información.

A pesar de que muchas de estas iniciativas no logran convertirse en ley, su existencia ya genera un impacto significativo, promoviendo el miedo y la autocensura en bibliotecas y editoriales. El informe de Library Futures destaca que estas acciones violan el Primer Enmienda de la Constitución de EE. UU., que protege la libertad de expresión y el derecho a la información. Sin embargo, la estrategia de censura persiste, con tácticas como la eliminación de presupuestos bibliotecarios y campañas mediáticas para desacreditar a bibliotecarios y educadores.

Las bibliotecas han comenzado a responder a esta ofensiva mediante alianzas estratégicas y litigios. Organizaciones como la ALA y la Freedom to Read Foundation han tomado acciones legales contra las prohibiciones de libros y bases de datos, mientras que iniciativas como #UniteAgainstBookBans buscan movilizar a la ciudadanía en defensa de la libertad de lectura.

En conclusión, la censura digital en bibliotecas representa una amenaza creciente a la libertad de acceso a la información. Mientras algunos grupos intentan restringir el conocimiento a través de leyes y presiones políticas, bibliotecarios y defensores de los derechos civiles trabajan para garantizar que las generaciones futuras sigan teniendo acceso a recursos educativos esenciales.

Clarivate obligará a las instituciones a alquilar contenido en lugar de adquirirlo permanentemente

Beeck, Nathalie. “Library Database Providers Clash Over Subscription Models.” Publishers Weekly, February 24, 2025. https://www.publishersweekly.com/pw/by-topic/industry-news/libraries/article/97170-library-database-providers-clash-over-subscription-models.html.

Clarivate, proveedor global de servicios de información, anunció que a partir de 2025 adoptará un modelo de suscripción para el acceso académico, eliminando la compra perpetua de libros y colecciones digitales para bibliotecas. Esto obligará a las instituciones a alquilar contenido en lugar de adquirirlo permanentemente, lo que ha generado preocupación en la comunidad académica y editorial.

EBSCO, competidor de Clarivate, reafirmó su compromiso con la compra perpetua, ofreciendo modelos flexibles como la Adquisición Basada en la Evidencia (EBA) y la Adquisición Basada en la Demanda (DDA). Su vicepresidente, Jon Elwell, criticó el enfoque de Clarivate, argumentando que afectará la biodiversidad bibliográfica y la preservación del registro académico.

Leo Lo, presidente de la Asociación de Bibliotecas Académicas y de Investigación (ACRL), destacó que el modelo de suscripción puede ser útil para ciertas instituciones, pero la falta de opciones de compra perpetua pone en riesgo la estabilidad de las colecciones. Doug Way, de la Asociación de Bibliotecas de Investigación (ARL), consideró que Clarivate subestima la preferencia de las bibliotecas por adquisiciones únicas, que resultan más rentables a largo plazo.

Andrew Pace, director ejecutivo de la ARL, advirtió que la medida afectará a las editoriales universitarias sin fines de lucro, que ya operan con presupuestos ajustados. Además, la comunidad académica ha defendido desde hace tiempo el acceso perpetuo como una necesidad para preservar el conocimiento. Iniciativas como TOME buscan alternativas de acceso abierto para mitigar estos impactos.

Wendy Queen, de la AUPresses, recordó que desde 2012 se estableció el acceso ilimitado, sin DRM y perpetuo como estándar en colecciones digitales. Según ella, el cambio propuesto por Clarivate podría ser financieramente beneficioso para la empresa, pero plantea incertidumbre para editores y bibliotecas en un contexto de crisis en la financiación de la educación superior.

Guía de licencias de recursos electrónicos para bibliotecas

«e-Resource Licensing Explained: An A–Z Licensing Guidebook for Libraries» Association of Research Libraries (ARL), 2025

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«e-Resource Licensing Explained: An A–Z Licensing Guidebook for Libraries» es una guía publicada por la Association of Research Libraries (ARL) el 14 de enero de 2025. Este manual práctico está diseñado para capacitar a los bibliotecarios en la gestión de licencias de recursos electrónicos (e-resources). Proporciona explicaciones legales sencillas y estrategias pragmáticas para proteger los derechos de los usuarios bajo la ley de derechos de autor de EE. UU., especialmente frente a términos de licencia restrictivos. Cada término de un acuerdo de licencia de e-resource se analiza en relación con los fundamentos legales, resultados deseados, lenguaje recomendado, posibles trampas, y la importancia y riesgos generales. La guía se actualizará periódicamente para incluir nuevas secciones y herramientas que reflejen las mejores prácticas, modelos de negocio y cambios legales.

Aprender y utilizar la colección oculta digitalizada

«Learning from and Making Use of Digitized Hidden Collections • CLIR». s. f. CLIR. Accedido 9 de octubre de 2024. 

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Esta publicación contiene el discurso de apertura y una selección de presentaciones del Simposio sobre Digitalización de Colecciones Ocultas (DHC) de 2022, un evento culminante del programa de Digitalización de Colecciones Especiales y Archivos Ocultos. Este programa fue financiado por la Fundación Mellon y publicó convocatorias para nuevos solicitantes entre 2015 y 2020. El simposio de dos días reunió a más de 135 participantes, con ponentes de 23 proyectos financiados con subvenciones, tanto pasados como actuales. Sus contribuciones abordaron el tema del simposio: «Lo hemos digitalizado, ¿y ahora qué? Aprender de las colecciones ocultas digitalizadas y utilizarlas».

Contenidos digitales locales: modelos institucionales y participativos

Gonzalez, Belén. «Contenidos digitales locales: modelos institucionales y participativos.» Anabad (blog), 15 de octubre de 2020.

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El contenido de este libro se origina a partir de la Jornada profesional y Taller práctico sobre contenidos digitales locales, organizada por ANABAD Murcia los días 2 y 3 de diciembre de 2010. El evento se celebró en la Biblioteca Regional de Murcia y en la Facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Murcia.

La jornada recibió apoyo económico del proyecto de innovación docente WikipediaLAB, impulsado por el Vicerrectorado de Relaciones Internacionales e Innovación. También contó con el respaldo de FESABID y las acciones de formación de la Coordinadora de Asociaciones de Archiveros para el Ministerio de Cultura. Empresas como 102 Novadoc y EDIT.UM (publicaciones de la Universidad de Murcia) colaboraron en la realización del evento.

El libro titulado Contenidos digitales locales: modelos institucionales y participativos, coordinado por Tomás Saorín Pérez y Mª Verónica de Haro de San Mateo, fue publicado por la Federación ANABAD en 2011.