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Cómo ordenar adecuadamente la biblioteca

 

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CAOS – Cómo ordenar adecuadamente la biblioteca

 

La biblioteca como colección también es garante de un orden, de la intervención del bibliotecario mediante los procesos técnicos de catalogación y clasificación que han configurado la práctica profesional a lo largo de la historia.

Cualquier ontología o clasificación conlleva un posicionamiento ideológico Clasificar y ordenar supone adscribir ideológicamente un concepto. En un sistema clasificatorio siempre existe un sustrato del valor que en un sistema de referencias otorgamos al concepto. Sistemas de clasificación como Dewey Decimal Classification o CDU tienen un posicionamiento occidentalista, etnocentrista y muy conservador, al igual que la clasificación utilizada en las bibliotecas soviéticas reflejaba los valores del marxismo.

Alberto Manguel se pregunta cómo ordenar este universo. La respuesta la mayoría de las veces es la más simple, es decir como sea más comprensible y accesible para las personas. Pero no siempre es así.

“Al entrar en una biblioteca, siempre me sorprende la forma en que ésta impone al lector, a través de su clasificación, una cierta visión del mundo.”

Manguel, Alberto. La Biblioteca De Noche. Madrid: Alianza Editorial, 2006.

 

En “Droles de bibliothéque …: le théme de la bibliothéque dans la literature et le cinéma” de Anne-Marie Chaintreau y Renée Lemaître destaca como la imagen social del bibliotecario viene marcada por los estereotipos de las bibliotecas polvorientas e inhóspitas del siglo XIX, en las que aparecen bibliotecarios raros y solitarios, algo neuróticos, y en cierta manera marginados de la sociedad. Aunque como ocurre casi siempre, es mucho más rica la descripción que han hecho los autores, casi siempre hombres- de las mujeres, las cuales son a menudo “diseñadas” como un rigor exquisito y profesional con una mezcla de distancia y seducción que les proporciona un encanto especial. El libro afirma que por lo general cuando se representa a un bibliotecario en la literatura o en el cine, se ensalzan más los defectos que las virtudes. Por lo general se trata de personas hostiles, que imponen sistemas de acceso complicados para ejercer su poder sobre los lectores.

En la obra de Eleanor Brown “Una casa llena de palabras”, la percepción de la bibliotecaria se nos presenta como entrañable, aunque también un tanto rigurosa. La señora Landrige también responde a otro canon muy común. El conocimiento de la biblioteca, hasta el punto que en la obra se le califica como “La campeona del sistema decimal de Dewey

 

“Con un golpe de cabeza indicó la zona de los libros que Bean acababa de recolocar. La señora Landrige se conocía la biblioteca de Barnwell con los ojos cerrados. Le podías preguntar cualquier cosa y ella escupía el número según la Clasificación Decimal de Dewey y señalaba con mano firme hacia el estante correspondiente. ¿Ritos de la pubertad? 390, al lado de los cubículos. ¿Las aventuras de Wilbur y Carlota? Literatura juvenil, junto al ventanal. ¿Fútbol? 796, a la izquierda de los surtidores de agua. Cuando éramos pequeñas, a veces intentábamos sorprenderla pensando en los temas más crípticos que pudiéramos, pero nunca ganábamos. La señora Landrige era la campeona del sistema decimal de Dewey”.

Brown, Eleanor. “Una casa llena de palabras”. Barcelona: Roca Editorial, 2012.

 

Los procesos técnicos también aparecen como la tarea central de la bibliotecaria de “Signatura 400” de Sophie Divry. Este libro alude precisamente al número 400, un número que se dejó sin contenido en la clasificación bibliográfica de Dewey, pero que anteriormente era el número dedicado a Literatura, quedando en la actualidad libre tanto en la Clasificación Decimal de Dewey como en la Clasificación Decimal Universal (CDU) para una posible aplicación futura de alguna ciencia nueva como informática. Este texto hace alusión a un tema que aún tiene mucho peso en muchos de los profesionales, los procesos técnicos, llevados al límite como la esencia de la profesión. La integridad de datos es importante, en mi humilde opinión no hay que olvidar que la catalogación no puede convertirse en un fin en sí mismo, ya que sólo es un medio para acceder a la información.

“Ni siquiera tiene nombre. Y es que nadie habla con ella, como no sea para pedir libros en préstamo. Su consuelo: las buenas lecturas y estar rodeada de seres incluso más tristes que ella. Se pasa los días ordenando, clasificando. No pensaba ser bibliotecaria, pero abandonó las oposiciones por un hombre. Ahora el amor le parece una pérdida de tiempo, un trastorno infantil en el mejor de los casos.”

Divry, Sophie. Signatura 400, Blackie Books, 2001

 

 

Uno de los episodios que mejor retrata este estereotipo es la novela Invisible de Paul Auster, no digo que este tipo de bibliotecario no exista, como las meigas “haberlos hailos”. En muchas de las bibliotecas estadounidenses se utiliza como personal auxiliar a voluntarios, o a personas de baja formación a las que se les exige simplemente que sepan alfabetizar y que conozcan las bases de la clasificación de Dewey para colocar los libros.

 

“Te hacen una prueba antes de contratarte. La bibliotecaria titular te entrega un montón de fichas, unas ochenta o cien, quizás, cada una con el título de un libro, el nombre del autor, el año de publicación, y un número del sistema de clasificación decimal de Dewey que indica el estante y lugar en donde debe colocarse. La bibliotecaria es una mujer ceñuda de unos sesenta años, una tal señorita Creer, y ya parece recelar de ti, decidida a no transigir un ápice. Como acaba de conocerte y no puede saber cómo eres, te imaginas que desconfía de toda la gente joven –por cuestión de principios– y por tanto lo que ve en ti cuando te mira no eres tú, sino un guerrillero más en la lucha contra la autoridad, un indómito rebelde que no tiene ningún derecho a irrumpir en el santuario de su biblioteca para pedir trabajo. Ésa es la época en que vives, en la que vivís los dos. Te da instrucciones para que ordenes las fichas, y notas cómo ansía que te equivoques, lo contenta que se pondría rechazando tu solicitud, y como tú quieres conseguir el trabajo con las mismas ganas que ella tiene de no dártelo, te aseguras de no fallar. Quince minutos después, le entregas las fichas. Se sienta y se pone a examinarlas, una por una, una detrás de otra, de la primera a la última, y cuando vas viendo cómo la escéptica expresión de su rostro se disuelve en una especie de confusión, comprendes que lo has hecho bien. El rostro glacial esboza una tenue sonrisa. Dice: Nadie llega a hacerlo a la perfección. Es la primera vez que lo veo en treinta años.”

Paul Auster “Invisible” Barcelona: Anagrama, 2010

 

A este respecto, y como profesional, a veces he escuchado sugerencias bien intencionadas, pero curiosas. En uno de mis primeros  trabajos como becario en una biblioteca me encontré la colección de revistas ordenada por el país donde fueron publicada; encontrar una revista en esta extraña biblioteca requería previamente saber el país de publicación, por lo que en mi categoría de recién allegado se me ocurrió sugerir la idea de ordenar la colección de revistas alfabéticamente como manda la práctica profesional, lo cual concitó que bajara a la biblioteca el director del departamento y expresará su enojo por, según su opinión, mancillar la memoria de un bien intencionado y celebérrimo investigador que había concebido aquel “orden”.

En otra ocasión un profesor me sugirió cambiar el orden de las estanterías, me decía que sería más adecuado ordenar la biblioteca de abajo hacia arriba; intentando razonar le comenté que ésta era la preferencia del siglo XIX, y que en algún tratado de la época se justificaba ese orden por el temor a que cayeran las estanterías por el peso. Pero que la lógica de colocación de la práctica profesional emulaba a como leemos una página; es decir de derecha a izquierda, y de arriba abajo. Entonces le pregunté el porqué de esta sugerencia, a lo que me contestó que era porque de esa manera los libros de su área de conocimiento estarían a su altura y no tendría que agacharse.

Esta tira de humor nos muestra la ordenación de la biblioteca. Concretamente la sección “Caos”. Sin embargo muchos bibliotecarios siguen aún utilizando un sistema de clasificación aún más complejo que este, lleno de números que dan la vuelta al tejuelo de un lado a otro, cuando no con todo tipo de artificios, comillas, paréntesis… ese es el verdadero caos!! Los sistemas de clasificación sirven para ordenar la biblioteca, para agrupar los libros por categorías temáticas; no para individualizarla, ni para detallarla. Tengo conocimiento de una biblioteca que utiliza toda la artillería de la nueva CDU para literatura con todo tipo de elementos. Los auxiliares tienen una chuleta para poder buscar o colocar los libros. Auténticos profesionales del “Cuerpo de Dificultativvos de Bibliotecas“, cuya tarea es ser los dueños del secreto. Un auténtico CAOS.

 

The Dewey Decimal Rap de Melville Dewey!

 

Bajo el nombre de uno de los bibliotecarios más ilustres, este artista Melville Dewey nos ofrece este rap de la Clasificación Bibliográfica de Dewey, el sistema de clasificación más popular en lso estados Unidos, y un sistema muy similar a la Clasificación Decimal Universal que se utiliza en las bibliotecas europeas. El protagonista va a la biblioteca, pero no encuentra al bibliotecario referencista, así que piensa que debe existir un modo de encontrar las cosas, y se da cuenta que los libros están ordenados temáticamente por números, y que el sistema es muy sencillo para encontrar lo que buscas.

LETRA

Hola!
¡Me llamo Melville Dewey!
Encantado de conocerte, ¿cómo estás?
Si necesitas información, ya sabes adónde ir, ¡ve a tu biblioteca!

Fui a la la biblioteca, estaba buscando al bibliotecario referencista.
No pude encontrarlo en ninguna parte.
Libros esparcidos por todas partes.
Libros por aquí, libros por allá, libros por todas partes, hombre.
¡Lo juro!

Así que dije que tiene que haber organización en la biblioteca.
¡Usa números, uno, dos, tres, y ponle mi nombre a ese sistema!

Hola!
¡Me llamo Melville Dewey!
Encantado de conocerte, ¿cómo estás?
Si necesitas información, ya sabes adónde ir, ¡ve a tu biblioteca!

Hola!
¡Me llamo Melville Dewey!
Encantado de conocerte, ¿cómo estás?
Si usted…

 

Taxonomía de definiciones para el ecosistema de datos de salud

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 “A Taxonomy Of Definitions For The Health Data Ecosystem”. The Future of Privacy Forum (FPF) , 2019

Texto completo

 La publicación está destinada a permitir una comprensión más matizada, precisa y común del estado actual del ecosistema de datos de salud. La taxonomía describe el lenguaje establecido y emergente del ecosistema de datos de salud.

Este informe es un recurso educativo que permitirá una comprensión más profunda del panorama actual de las partes interesadas y los tipos de datos.

 

 

La evolución y actualización de la Clasificación Decimal Dewey

 

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Fox, Violet. The Dewey Decimal Classification needs you! Violet Fox Next OCLC 21 May 2019

Los editores de la Clasificación Decimal Dewey siempre han colaborado con los bibliotecarios para asegurar que la clasificación esté actualizada. En la actualidad se está intentando que los cambios que se están haciendo y que el trabajo editorial en el sistema de clasificación Dewey sean más transparente, inclusivos y respondan a las necesidades de la comunidad.

 

La Clasificación Decimal Dewey es actualmente el sistema de clasificación de bibliotecas más utilizado en el mundo. Como toda clasificación, Dewey es un sistema de categorización de ideas, y lo que se reconoce como un concepto digno de ser enumerado que evoluciona constantemente. Como reflejo de lo que se está publicando y recopilando en las bibliotecas, la DDC refleja los cambios en las normas culturales.

El sistema Dewey fue diseñado principalmente en base a la colección del Amherst College. Su inventor, Melvil Dewey, estaba desesperado por la forma desordenada en que estaban organizados los libros. La colección de la biblioteca de Amherst era típica de muchos colegios y universidades americanas de la época, y fuertemente inclinada hacia lo que se consideraban los clásicos de la tradición occidental.

Desde su primera edición en 1876, Dewey ha sido revisada innumerables veces. Se han publicado 23 ediciones impresas, la última en 2011, y hoy en día el sistema se actualiza varias veces por semana a través de la plataforma en línea WebDewey de OCLC y anualmente a través de la opción Dewey Print-on-Demand.

El equipo editorial de Dewey trabaja para mantener la clasificación actualizada, incluyendo la investigación en cualquier área temática que se pueda imaginar. Trabaja en la Biblioteca del Congreso en Washington, D.C., donde se consulta frecuentemente con los clasificadores que asignan los números de Dewey a las nuevas publicaciones para que se mantengan actualizada  sobre las nuevas tendencias de publicación (por ejemplo, cocina sin gluten [641.5639311] o coches autopropulsados [629.222]).

Las actualizaciones recientes son mucho más inclusivas que el enfoque original del sistema en la productividad y la eficiencia. Entre las nuevas disposiciones relativas a las obras figuran las que se centran en la identidad de género y la orientación sexual, así como las que ofrecen nuevas opciones para clasificar las obras sobre los pueblos indígenas. Se puede decir que hoy en día, los editores trabajan para adaptar la clasificación de Dewey para mostrar los valores profundamente arraigados de los bibliotecarios de equidad, diversidad e inclusión. Abordar el sesgo en Dewey también incluye hacer que el proceso de revisión de Dewey sea más transparente. Y esto significa involucrar a más personas para que incluyan puntos de vista más diversos. Anteriormente, sólo se compartían los documentos de discusión con los usuarios de Dewey, Así, a partir de febrero de 2019 se ha hecho pública toda investigación y se invita a bibliotecarios y expertos a que se hagan comentarios sobre las propuestas para cambiar a Dewey antes de que se implementen. Así que cualquier persona interesada puede escribir a la dirección de correo dewey@oclc.org con cualquier idea que tenga sobre las formas de mejorar y ampliar este importante recurso compartido.

 

 

Puntos de vista en la asignación de términos de indexación

 

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Bodoff, David ; Richter-Levin, Yaffa. Viewpoints in Indexing Term Assignment. Journal of the Association for Information Science and Technology—Month 2019
DOI: 10.1002/asi

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La literatura sobre asignación de términos de indexación considera tres posibles puntos de vista -el punto de vista del autor como se evidencia en el título, el punto de vista del usuario y el punto de vista del indexador- y pregunta cuál de esos puntos de vista debería reflejarse en la elección de los términos que un indexador debe asignar a un elemento. Para ello se estudiaron estas cuestionesempíricamente, en lugar de hacerlo desde el punto de vista normativo. Basándose en la literatura que discute qué puntos de vista deben ser reflejados, se construyó un modelo de investigación que incluye esos mismos tres puntos de vista como factores que podrían estar influyendo en la asignación de términos en la práctica real. En el diseño único del estudio se emplearon los registros de las asignaciones de términos realizados por los indexadores identificados en las bibliotecas universitarias y se comparan con los resultados de una encuesta que esos mismos indexadores completaron sobre los puntos de vista políticos. Los resultados indican que en este entorno, la variabilidad en la asignación de términos se explicaba mejor por las opiniones personales de los indexadores que por las cuestiones normativas.

 

Ontología Formal en Sistemas de Información

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Borgo, S., P. Hitzler, et al. [e-Book] Formal Ontology in Information Systems. Amsterdam, IOS Press, 2018.

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Este volumen contiene las ponencias presentadas en la 10ª edición de la conferencia Formal Ontology in Information Systems, FOIS 2018, celebrada entre el 17 y el 21 de septiembre de 2018 en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. La conferencia fue precedida por la 4ª Escuela Interdisciplinaria de Ontología Aplicada, ISAO 2018, celebrada entre el 10 y 15 de septiembre de 2018 y fue el centro de una serie de iniciativas: los Talleres Conjuntos de Ontología 2018 (JOWO 2018) el 17 y 18 de septiembre, el Simposio de Carrera Temprana (ECS 2018) el 19 de septiembre, y dos tutoriales, uno sobre Ingeniería Ontológica Conceptual y otro sobre Referencias a Expresiones en Ontologías y Respuesta a Consultas. Los Talleres Conjuntos de Ontología 2018 constan de cinco talleres especializados, a saber: Cognición y Ontología 3 (CAOS-CEX), Epistemología en Ontologías II (EPINON II), el 6º Taller Internacional sobre Ontologías y Modelización Conceptual (Onto.CoM), Ontología de la Economía, así como el taller BadOntoloGy (BOG). Además, el Simposio de Carrera Temprana se llevó a cabo dentro del programa de conferencias FOIS para dar a los estudiantes y a los investigadores principiantes la oportunidad de presentar su trabajo y comprometerse con científicos de alto nivel en su campo, así como para reunirse y discutir su trabajo entre ellos en un ambiente abierto y amigable. Recibimos 48 propuestas para el tema principal de la conferencia, 4 para el concurso de ontología y 6 para el Simposio de Carrera Temprana, procedentes de 20 países. Todos los documentos fueron revisados por al menos tres miembros del comité del programa (enumerados a continuación). Basándonos en las revisiones recibidas, aceptamos catorce trabajos completos (29,2% de las presentaciones) y cinco trabajos cortos para el tema principal. Dos de los trabajos presentados al concurso de ontología fueron aceptados para su presentación durante JOWO, y el Early Career Symposium aceptó cinco propuestas presentadas para su presentación como pósters y charlas sobre rayos en una sesión dedicada de la conferencia.

Una visión autista de la Clasificación Decimal de Dewey (DDC)

Justin Spectrum. An Autistic Take on DDC. ALSC Blog. April 19, 2018

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Según el autor el sistema decimal de Dewey funciona como una mente autista. De hecho, permite recordar cadenas de números, manipularlos y leerlos de nuevo, eso se llama “memoria de trabajo”.

 

Este artículo fue escrito por “Justin Spectrum”, que es el seudónimo de un bibliotecario de servicios para jóvenes en los Estados Unidos. Todas las opiniones son sólo suyas; se puede contactar con él en realjustinspectrum@gmail.com o en Twitter @realjspectrum. A Justin le encantaría saber de ti; envíale un correo electrónico directamente o añade comentarios a esta entrada.

Como bibliotecario de niños autistas, la DDC funciona, y es algo con lo que me siento cómodo. Reconozco que nadie ha inventado un sistema mejor para organizar los libros de no ficción en las bibliotecas públicas. El Sistema Decimal Dewey es parte de mi identidad como bibliotecario. Pero también, la DDC se siente como algo que sólo un autista podría haber inventado. A la pregunta de si Melvil Dewey era autista, hay que decir que su sistema de clasificación de libros es muy literal en la forma en que ordena las cosas, y los autistas a menudo pueden tomar las cosas muy literalmente. El sistema funciona como una mente autista. De hecho, permite recordar cadenas de números, manipularlos y leerlos de nuevo, eso se llama “memoria de trabajo”. Por ejemplo, si nos encontramos con libro ilustrado sobre cómo Harvey Milk y Gilbert Baker inventaron la bandera del Orgullo Gay, los grandes dioses Dewey del Programa Dewey de la Biblioteca del Congreso no lo colocarían en  derechos civiles o en fabricación de banderas, sino bajo la historia de California. Porque, literalmente, es un evento que ocurrió en California – si bien, contextualmente, probablemente pertenece a los derechos civiles.-.

A pesar de que la DDC ha tenido a lo largo de su historia 22 revisiones, su “pecado original” está en el mismo Dewey. Aparte de sus puntos de vista problemáticos sobre las mujeres y las minorías, era ante todo un hombre que existía en un tiempo y lugar diferentes al actual. La DDC nació en ese tiempo y lugar; su creación surgió en un momento y mediatizado por ese tiempo y por la forma en que Dewey veía el mundo.

También soy un poco anticuado, ya que me gusta ayudar a la gente a encontrar libros. Así que no me importa que el padre típico no conozca el sistema, porque yo lo conozco. Soy anticuado. No me gusta usar la autocomprobación, así que me imagino que alguien que viene a una biblioteca quiere que le ayude a encontrar libros. Algunos pueden querer enviarme fuera de la ciudad y reemplazarme con un voluntario, pero creo que la referencia y el consejo de un lector en una sala infantil son servicios útiles.

Entonces, ¿Cuál es la respuesta? ¿Desechamos a Dewey porque era un conservador y su sistema reflejaba el patriarcado, el eurocentrismo, etc.? ¿O esperamos que haya gente “despierta” en el Programa Dewey adapte el sistema DDC a los tiempos que corren? Me inclinaría por lo segundo.

Todavía quiero ese tatuaje, y todavía sueño con el día en que los libros sobre autistas se clasifiquen en 323 en lugar de 616. Es complicado.