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Evolución de las bibliotecas hasta el siglo XXI (Infografía)

The evolution of libraries to the 21st century (Infographic), 2021

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A un viajero en el tiempo que visitara una biblioteca hoy en día probablemente le costaría asimilar lo que está viendo: la biblioteca del siglo XXI ha evolucionado mucho, mucho más allá de su estado original como depósito de libros, para convertirse en un centro vital de la comunidad y una fuente de contenido multicanal.

A medida que las bibliotecas entran en la última fase de su historia, pivotando una vez más para adaptarse a los nuevos entornos, echamos un vistazo a la historia de las bibliotecas públicas para recordar lo lejos que hemos llegado – y cuántas nuevas y emocionantes oportunidades de cambio están en el horizonte.

De 2010 hasta nuestros días: Construir espacios acogedores para los creadores

Las bibliotecas actuales no son sólo lugares para consumir contenidos: son un lugar para crear. Con cada vez más bibliotecas que ofrecen estudios para creadores, cabinas de podcasting, software de edición de vídeo, talleres y tutoriales, la biblioteca se ha convertido en un vibrante centro creativo donde se produce tanto contenido como se disfruta.

El papel de la biblioteca seguirá evolucionando, por supuesto, pero dondequiera que vayamos, es clave tener en cuenta que el bibliotecario del siglo XXI nunca ha sido sólo un conservador de libros. Son investigadores, analistas de datos, analistas de información, gestores de bases de datos, gestores de redes sociales… y la evolución de la tecnología en las últimas décadas no ha hecho más que aclarar su polifacético papel y su inconmensurable valor.

La biblioteca pública del siglo XXI más allá de los libros

La biblioteca moderna es más que un simple depósito de libros. Hoy las bibliotecas son espacios públicos diseñados para fomentar las conexiones al tiempo que se mantienen al día con la tecnología y las necesidades de la comunidad.

En su interior, los visitantes pueden encontrar desde una flamante cafetería, una biblioteca de préstamo de herramientas y un «laboratorio de ideas» repleto de lo último en tecnología hasta cabinas de podcasting, máquinas de coser computerizadas y pantallas de realidad aumentada, las instalaciones se han actualizado para la era moderna.

Aunque sigue habiendo muchos libros, y los libros siguen siendo el ADN de la biblioteca, el rediseño de los espacios está permitiendo nuevas propuestas. Se trata más de propiciar el aprendizaje, la participación y la socialización; no se trata tanto de que las personas vengan a coger un libro de la estantería y se marchen. El propósito es que se queden en el espacio de la biblioteca por más tiempo, disfrutando, aprendiendo y compartiendo conocimientos junto a otros. El objetivo es crear comunidades fuertes que respondan positivamente ante momentos críticos.

En general la asistencia a las bibliotecas ha disminuido en torno a un 21% entre 2009 y 2019. Pero los préstamos han aumentado; simplemente se han trasladado a Internet, ya que las colecciones han pasado del material físico al digital. Eso ha hecho que las bibliotecas cambien su forma de pensar en cuanto a lo que podría atraer a la gente a sus espacios.

Este nuevo concepto integrador da lugar a múltiples propuestas, las personas acuden a la biblioteca para desarrollar casi cualquier cosa que tenga que ver con sus intereses, es su espacio comunitario, un facilitador para alcanzar sus logros, un espacio proyectivo para sus aspiraciones en el que se mezclan ocio, disfrute y aprendizaje.

Las propuestas incluyen desde bancos de semillas, jardinería, juegos, tecnología, actividades creativas, estudios de audio y video, grabación de música, cocina o actividades artesanales. Se trata de generar espacio de aprendizaje compartido que promueva la personalización del aprendizaje con la integración de las nuevas tecnologías, en definitiva, espacios de aprendizaje bibliotecario que conectan a los estudiantes con la tecnología, la información y el aprendizaje co-curricular.

Los nuevos diseños de los espacios son parte del atractivo: zonas luminosas y abiertas, con zonas de descanso que propician la conversación. Así, las bibliotecas de la actualidad intentan satisfacer las necesidades de hoy, sin olvidar su pasado pero mirando al futuro, a través de espacios que facilitan la interacción y la flexibilidad en un mundo cambiante.

Las bibliotecas públicas son públicas: un lugar donde todos pueden reunirse. Espacios abiertos a la comunidad donde cualquiera puede acudir independientemente de sus circunstancias y condiciones. Un espacio integrador por derecho propio. De esta manera las bibliotecas del siglo XXI proporcionan un espacio común y acogedor que fomenta la exploración, la creación y la colaboración entre los miembros de la comunidad, donde reúnen lo mejor de lo físico y lo digital para crear centros de aprendizaje y acogida, posicionándose como centros comunitarios que satisfacen las necesidades generales y las infinitas posibilidades de aprendizaje. En definitiva, las bibliotecas seguirán inspirando a las personas para que construyan nuevos conocimientos y significados a partir del mundo que les rodea.

La Biblioteca Pública Centro Cultural Comuna de Calí en Colombia recibe un premio IFLA a las bibliotecas sostenibles

Centro Cultural Comuna 1 Biblioteca Pública-«El camino del barrio»

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Centro Cultural Comuna 1 Biblioteca Pública-«El camino del barrio» en Santiago de Cali en Colombia recibió el premio IFLA Green Library Award 2022, por ser un proyecto que se realizó con mínimos recursos pero con un gran impacto. El proyecto busca crear un mayor vínculo entre los habitantes y su territorio, sus barrios y la naturaleza circundante. También apoya las iniciativas comunitarias, promueve la igualdad de género y muestra la fortaleza de las comunidades.

El Centro Cultural de la Comuna 1 es el resultado de los esfuerzos de varios líderes del barrio Vista Hermosa entre los que se destaca el presidente de la Junta de Acción Comunal, Carlos Alfredo Orbes, quien lideró un consenso comunitario para solicitar la construcción de la biblioteca pública en un terreno del municipio gestionado años atrás, y en donde se había pensado inicialmente construir un polideportivo. De esta manera, el alcalde de ese entonces, Ricardo Cobo Lloreda, inició la construcción de la biblioteca en el año 2000, y fue inaugurada el 22 de diciembre de ese mismo año. Para el 1 de febrero de 2001 se inicia la prestación de sus servicios bibliotecarios y desde su apertura hace parte de la Red de Bibliotecas Públicas de Cali.

Entre sus programas inicialmente se puede resaltar la ejecución del proyecto Servicios integrados para jóvenes, auspiciado por el programa presidencial “Colombia Joven” y financiado por el Banco Mundial, que permitió la creación de varios grupos juveniles para el fortalecimiento de las expresiones artísticas y comunitarias como: Grutespa (teatro), Grafo (comunicaciones), Mambologia (baile), Malicia (proyección audiovisual) y Vacko´s (música), los cuales dinamizaron las actividades culturales de la biblioteca por 7 años aproximadamente y se convirtieron en grupos representativos a nivel de la comuna y la ciudad..

Entre los años 2013 y 2014 con la llegada del Punto Vive Digital, la biblioteca cambió su infraestructura, remodelando la fachada, la distribución de los espacios físicos, el mobiliario y equipos tecnológicos, y por ende, se abrieron nuevos servicios como: acceso a internet, vídeo juegos, gobierno en línea, alfabetización informacional, entre otros.  

Para el  año 2015, de nuevo se realizan adecuaciones para el beneficio de la comunidad y se inició la ampliación de la biblioteca por medio de la estrategia TIOS, la cual contempló la construcción de un salón de artes que vino a reforzar las dinámicas culturales y artísticas, permitiendo la realización permanente de exposiciones, proyección de cine, ensayos de grupos y reuniones comunitarias, que sin duda han generado mayor sentido de pertenencia en esta biblioteca.

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En octubre del 2021, La Biblioteca Pública Centro cultural comuna 1 fue una de las bibliotecas ganadoras del VIII Premio Nacional de Bibliotecas Públicas Daniel Samper Ortega; Dicho reconocimiento es otorgado desde el año 2014 por el Ministerio de Cultura, Biblioteca Nacional de Colombia y la Red Nacional de bibliotecas Públicas, a la bibliotecas que se destacan por la excelencia en la prestación de sus servicios y su capacidad de resiliencia a situaciones adversas.

Los ganadores del Premio IFLA a la Biblioteca Verde 2022 son:

Categoría «Mejor Biblioteca Verde»
Singapur, Consejo Nacional de Bibliotecas de Singapur-«Renovación de la Biblioteca Pública Choa Chu Kang»

Categoría «Mejor proyecto de biblioteca verde»
Francia, París, Médiathèque de la Canopée-la fontaine-«La Médiathèque de la Canopée : una biblioteca piloto de desarrollo sostenible para la red parisina»

Un reconocimiento especial es para
Colombia, Cali, Biblioteca Pública del Centro Cultural Comuna 1-«El camino del barrio»

Los finalistas son los siguientes

Categoría «Mejor biblioteca ecológica»

Bulgaria, Burgas, Biblioteca Regional «P. K. Yavorov»-«BiblioBurgas Comunitaria»
Colombia, Cali, Biblioteca Pública del Centro Cultural La Leonera-«Biblioteca Pública del Centro Cultural La Leonera 2022»

España, Barcelona, Collserola – Biblioteca Josep Miracle-«Biblioteca de Collserola. Una propuesta verde en la ciudad de Barcelona»
EEUU, Boston, MA, Valente Branch Library-«Biblioteca Pública de Cambridge – Valente Branch»

Categoría «Mejor proyecto de biblioteca verde»

Bélgica, Jette, BiblioJette y BibJette-«Adopta una planta en tu biblioteca pública: el proyecto Plantotek»

Francia, Médiathèque Mouezh ar gallon, Tourc’h-«Una biblioteca con jardín compartido para desarrollar la biodiversidad»

Noruega, Lier, Lier bibliotek-«Los peces que echan raíces»

Las bibliotecas y la educación del pueblo

Antonio Machado Álvarez

«… Las Bibliotecas Populares responden en todas las naciones al fin principal de instruir y educar al pueblo. Llevar a las Bibliotecas destinadas al pueblo lo que del pueblo es; devolver á éste en forma de cantares, cuentos, romances, leyendas, usos y costumbres, sus propios sentimientos, fantasías, creencias é ideas para que en ellas y por ellas se reconozca y estudie su pasado, es la obra más trascendental y adecuada á tan elevado fin”.

ANTONIO MACHADO Y ÁLVAREZ, de pseudónimo «Demófilo», padre de los poetas Antonio y Manuel Machado, escribe en una “Exposición” al ministro de Fomento, Pidal y Mon, refiriéndose a la importancia que las Bibliotecas populares representan para la educación del pueblo

La biblioteca del futuro de libros inéditos de autores famosos que sólo podrán leerse en el año 2114

Richard Fishe The Norwegian library with unreadable books BBC, 2022

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Ver Bibliotecas y Arte ¿Son una bibliotecas o es arte? Planeta Biblioteca 2020/02/26

Algunos de los autores más célebres del mundo han escrito manuscritos que no se publicarán hasta dentro de un siglo. Se trataba de la ceremonia de la Biblioteca del Futuro 2022, un proyecto artístico de 100 años de duración creado para ampliar la perspectiva del tiempo de las personas y su deber con la posteridad. Todos los manuscritos se guardarán durante casi un siglo en cajones de cristal cerrados con llave en un rincón oculto de la principal biblioteca pública de Oslo, dentro de un pequeño depósito de madera llamado la Sala del Silencio. En 2114 se abrirán los cajones y se cortarán los árboles, y 100 historias ocultas durante un siglo se publicarán por fin de una sola vez.

Una mañana de domingo, en un bosque al norte de Oslo (Noruega), más de 200 personas se reunieron para asistir a una ceremonia. Habían caminado en procesión -algunos con sus perros, otros con sus hijos- por senderos de grava, dirigidos por flechas en el suelo hechas con virutas de madera espolvoreadas. El aire desprendía un aroma a agujas de pino, troncos quemados y café noruego fuerte.

Al llegar a su destino, un bosque recién plantado, la gente se sentaba o se agachaba en una ladera salpicada de abetos. Cada árbol sólo tiene un metro de altura, pero un día, cuando los abetos sean más de 20 ó 30 veces más grandes, proporcionarán el papel para una colección especial de libros. Todos los presentes sabían que no vivirían para ver eso, ni llegarían a leer los libros.

Se trataba de la ceremonia de la Biblioteca del Futuro 2022, un proyecto artístico de 100 años de duración creado para ampliar la perspectiva del tiempo de las personas y su deber con la posteridad. Cada año desde 2014, la artista escocesa Katie Paterson -junto con su homóloga noruega Anne Beate Hovind y un grupo de gestores- ha invitado a un escritor destacado a presentar un manuscrito, y el encargo continuará hasta 2113. Entonces, un siglo después del inicio del proyecto, se publicarán finalmente todos ellos.

Este año, el autor zimbabuense Tsitsi Dangarembga y el escritor noruego Karl Ove Knausgaard acudieron al bosque para entregar sus historias (junto con los autores que regresan, Mitchell y Sjón). Se les prohibió revelar el contenido de sus obras, sólo pudieron compartir los títulos.

Bibliotecas y Bibliotecología en Argentina. Entrevista con José María Williams. Planeta Biblioteca 2022/07/20.

Bibliotecas y Bibliotecología en Argentina. Entrevista con José María Williams. Planeta Biblioteca 2022/07/20.

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En esta ocasión visito nuestro programa y nuestra ciudad José María Williams, Jefe de Biblioteca en Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires y profesor de Bibliotecología como Docente en ISFDyT 114 Tupac Amaru Villa Ballester, además de creador y dinamizador de los encuentros EMBAPIBE. con él hemos tenido una grata charla sobre temas y cuestiones relacionadas con la profesión, como el valor y el futuro de las bibliotecas, la importancia de la enseñanza de la Bibliotecología, el desarrollo profesional y otras cuestiones.

Desarrollando competencias en Conocimiento Abierto: Recomendaciones para los profesionales y las escuelas de Biblioteconomía y Documentación

Santos-Hermosa, Gema, y Javiera Atenas. «Building Capacities in Open Knowledge: Recommendations for Library and Information Science Professionals and Schools». Frontiers in Education 7 (2022). https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/feduc.2022.866049.

El impacto que está teniendo la apertura del conocimiento, no sólo en el sector de la Educación Superior (ES) sino a nivel de políticas públicas e institucionales, se debe en gran medida a los esfuerzos de los profesionales de la información y de los investigadores, y gracias a estos dos grupos, iniciativas como el acceso abierto (OA), la educación abierta (OE) y la ciencia abierta (OSC) han cambiado la forma de enseñar, realizar y comunicar la investigación. La apertura es una forma de democratizar el acceso al conocimiento desarrollado con fondos públicos, y este movimiento ha sido liderado por profesionales de la información en todo el mundo; sin embargo, hemos observado que, en gran medida, el desarrollo profesional en las diferentes áreas de la apertura es más bien autodidacta, informal, tutelado o continuo, pero no está formalizado en los programas de ciencias de la información, documentación o educación científica. En esta investigación exploratoria, reunimos pruebas de cómo se enseña (o si se enseña) la apertura del conocimiento mediante la revisión de una serie de planes de estudio de programas de grado y postgrado en escuelas de Biblioteconomía y Documentación (LIS) de una muestra de universidades que o bien (a) están liderando la agenda en OA, OSC, o OE; o (b) tienen políticas en materia de AA, CSC o EO; o (c) tienen mandatos, políticas o reglamentos nacionales/federales en materia de AA, CSC o EO y también de una serie de programas de formación no formal y/o de aprendizaje permanente ofrecidos en estas mismas tres áreas. Descubrimos que, si bien las escuelas de biblioteconomía y documentación no imparten formación formal para adquirir habilidades y competencias en materia de apertura, sus bibliotecas sí ofrecen distintos tipos de formación al respecto. Por otro lado, las buenas intenciones y la conciencia de apertura de las políticas aún no se han materializado en acciones que garanticen el desarrollo de capacidades. Las implicaciones de la investigación pretenden influir en el desarrollo de la creación de capacidades en materia de conocimiento abierto, aportando pruebas sólidas para mejorar el avance de los planes de estudio en las escuelas de biblioteconomía y documentación y proponiendo algunas recomendaciones en este sentido.

Reglas de catalogación para las alumnas de los cursos de Biblioteconomía de la Residencia de Señoritas. Madrid, 1934

Reglas de catalogación para las alumnas de los cursos de Biblioteconomía de la Residencia de Señoritas. Madrid: Talleres Espasa – Calpe, 1934. 25,5 cm. 104 p.

INTRODUCCIÓN

PUNTO DE VISTA MODERNO: EL LECTOR. SISTEMAS DE CLASIFICACIÓN. SISTEMAS DE CATÁLOGO,FICHAS: TAMAÑO UNIVERSAL

Hasta hace poco el propósito tradicional de las bibliotecas, como se podía notar en los detalles de su organización, era la conservación de los libros y la formación de grandes bibliotecas (cuanto más grandes más buenas).

Según esto, sería suficiente una o pocas personas que la cuidasen o, más propiamente, guardasen de posibles desperfectos y extravíos, tratando al mismo tiempo de aumentarla.

Una colocación por orden de entrada, con números, letras o cualquier otro procedimiento conocido por el bibliotecario, sin necesidad de que los volúmenes guardasen una relación sistemática entre sí, sería adecuada. Bastaría que él pudiese hallarlos al ser pedidos por el lector, ya que nadie más tendría acceso al recinto donde se hubieran de conservar; en todo caso, habría otro lugar apropiado para usarlos.

En la biblioteca moderna la idea es diferente. Si ha de merecer el nombre de tal, el lector debe tener libre acceso, por lo menos, a una parte de ella, y en este caso la división por materias es in dispensable para que la persona interesada pueda encontrar reunido todo lo que existe sobre un asunto. Así es como llegamos a la clasificación por materias, pensando en la conveniencia del lector. Hay varios sistemas de clasificación que se hacen en vista de la materia. En este folleto se indica el decimal o de Dewey, por considerarlo bastante práctico, aunque no deje de reconocerse que adolece de algunos de los defectos que sus adversarios le señalan.

El propósito esencial de estas páginas es proveer a los aficionados a libros de los elementos más indispensables para dar cierto sentido de organización a una biblioteca, bien sea particular, bien de uso público, de Asociaciones, Instituciones, etc., y no excesiva mente grande. Se dan aquí primeramente las divisiones fundamentales de todas las materias según el sistema decimal de Dewey, y se trata con más extensión de la confección del catálogo.

Siendo éste una representación abreviada del contenido de la biblioteca, será tanto más perfecto, que en nuestro sistema vale tanto como decir más útil, cuanto mayor exactitud y detalle pueda ofrecer en más simplificada forma y más reducido espacio.

La teoría que en este folleto se sustenta es que en una biblioteca debe buscarse el mayor servicio con la máxima simplificación de personal. Por eso el libro es estudiado y tratado con toda minuciosidad a su entrada, con objeto de que después todo servicio con él sea rápido, especialmente el de hallarlo, aunque se busque por procedimientos varios, y esto precisamente porque se intenta que el mismo lector pueda hacerlo cuando así lo desee.

Así, por ejemplo, si tenemos el libro La vida de las flores, por J. Dantín Cereceda, de la colección «Libros de la Naturaleza», debe ser encontrado, según nuestros principios: por una persona que llegue buscando el nombre del autor; por otra que sólo conozca el título; por alguien que desee un libro de esta clase publicado en la serie «Libros de la Naturaleza», y, en fin, por quien necesite obras de esta materia y se acerque al catálogo buscando «Botánica», «Flores» o temas análogos comprendidos en la obra.

De un modo general se siguen las reglas empleadas en las bibliotecas públicas de los Estados Unidos. No al pie de la letra, sino adaptadas a lo que hemos creído ser más útil en el presente estado de la Biblioteconomía en nuestro país. Las personas que han redactado estas instrucciones están seguras de no haber encontrado una forma definitiva, que, por otra parte, no ha de ser posible alcanzar en un sistema que pretende, es cierto, proporcionar la mayor utilidad en el uso de bibliotecas, pero que se funda en algo tan convencional y variable como es la división del conocimiento. Sin embargo, todas sus reglas han sido contrastadas por la práctica biblioteconómica y por eso puede ofrecer cierta garantía de que su uso economiza el tiempo de los estudiosos y de las personas que deben servir la biblioteca, y, además, se basa en principios normativos que tienden a darle carácter científico. Los catálogos se han llevado y se llevan aún valiéndose de medios diversos: el empleo de libro o cuaderno, las hojas sueltas o cambiables y las fichas. El primero está cayendo en rápido desuso, pues su inamovilidad y rigidez obliga a cambiar, borrar y entrerrenglonar con frecuencia, acabando por darle un aspecto poco deseable. Las hojas sueltas permiten mayor flexibilidad, pero también obligan a copiarlas por entero, con más frecuencia de lo conveniente, cuando llegan a tener mal aspecto por los borrados e intercalaciones. Aquí se acepta como lo más práctico y moderno las fichas, que se recomiendan del tamaño universal, o sea 7,50 X 12 centímetros, de cartulina blanca sin rayar. Esto último porque si han de hacerse a máquina, como es aconsejable, las líneas pueden no coincidir con las de la máquina, y eso da un mal aspecto a la ficha.

Está muy discutido si las fichas han de escribirse a mano o a máquina. Hay bibliotecas en que se prefieren escritas a mano, a causa, según se dice, de la mayor permanencia de lo escrito cuando se trata de ficheros usados con mucha frecuencia. Pero aun en el caso de hacerlas de esta manera es muy probable que no ofrezcan completa uniformidad, sin contar que para su confección se necesita emplear mucho más tiempo. Una cinta nueva y una máquina bien cuidada podrán proveer de una escritura de duración suficiente.

No hay que olvidar que el fichero es la primera impresión que el lector recibe normalmente de una biblioteca, y ésta debe ser de orden, limpieza, precisión. Y si bien es verdad que, en el caso del fichero topográfico, es de uso exclusivo de los bibliotecarios, no lo es menos que su confección debe seguir las mismas reglas que el que se ofrezca al público.

Suelen emplearse también fichas impresas. Existen en los Estados Unidos, editadas por la Biblioteca del Congreso de Washington, y las que hace el Instituto Internacional de Bruselas; pero estas fichas en nuestro país apenas son aconsejables. En esto como en todo lo demás, el criterio seguido es el de alcanzar la mayor utilidad práctica.

Bibliotecas, archivos y museos como espacios democráticos en la era digital

Audunson, R., Andresen, H., Fagerlid, C., Henningsen, E., Hobohm, H.-C., Jochumsen, H., Larsen, H., & Vold, T. (Eds.). (2020). Libraries, Archives and Museums as Democratic Spaces in a Digital Age. De Gruyter, 2020

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Las bibliotecas, los archivos y los museos han sido tradicionalmente parte de la infraestructura de la esfera pública. Lo han sido por proporcionar acceso público a la cultura y el conocimiento, por ser agentes de ilustración y por ser lugares de encuentro público en sus comunidades. La digitalización y la globalización plantean nuevos retos en relación con el mantenimiento de una esfera pública sostenible. ¿Pueden las bibliotecas, los archivos y los museos contribuir a superar estos retos?