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El goce de la lectura

“La persona que sabe leer, que se aficiona a la alegría de la lectura, tiene unos goces extraordinarios y además a muy poco precio. El mundo está lleno de diversiones caras. Cuanto más inculta es una persona, más dinero necesita para pasar los fines de semana, porque como no fabrica nada, no produce nada, todo lo tiene que comprar. Mientras que una persona con un cierto nivel de cultura, con la conversación, un libro o una música puede pasar el tiempo de una manera enriquecedora, la riqueza que nos dan los libros es una riqueza real más duradera y limpia que las que se tienen”.

FERNANDO SAVATER en la Universidad Autónoma de Aguascalientes (México)
16 de mayo de 2016

Libros infantiles y juveniles para hacer buenos lectores

Barrena, Pablo. Libros infantiles y juveniles para hacer buenos lectores. 1a. ed. Madrid: ANABAD, 2000

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Con esta publicación se ha pretendido realizar un repertorio de 160 libros clasificados en cuatro bloques por edad y apropiados para lectores en formación. Es el fruto de una investigación que ha llevado a analizar y valorar los fondos de catálogos publicados y vivos de literatura infantil y juvenil en lengua castellana.

Con esta obra se ha conseguido un instrumento de trabajo útil tanto para los bibliotecarios de bibliotecas públicas y escolares como para educadores y padres.

¿Está la lectura en crisis?

Is Literacy Declining?
If it is, it’s because we academics aren’t doing our job.

Steven Mintz
January 18, 2022

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Según una encuesta de Pew Research de 2021, aproximadamente una cuarta parte de los adultos estadounidenses -incluyendo el 38% de los adultos hispanos, el 25% de los adultos negros y el 20% de los adultos blancos- dicen que no han leído un libro en su totalidad o en parte en el último año, ya sea en formato impreso o electrónico o de audio. Esto es incluso cierto para el 11% de los adultos con una licenciatura u otro título superior. Estas cifras casi triplican las registradas en 1978.

También ha habido un fuerte descenso entre los ratones de biblioteca. Dos de cada cinco adultos dijeron en una encuesta de Gallup de 1978 que habían leído 11 o más libros en el último año. La cifra de Pew de 2021 era sólo del 28%.

Los informes de que los estudiantes universitarios, según la Faculty Survey of Student Engagement, son cada vez más reacios a completar las lecturas asignadas, preocupan especialmente a los académicos.

El resultado: una serie de artículos que afirman que la alfabetización está en franco declive. Titulares recientes proclaman: «Estados Unidos se enfrenta a una crisis de alfabetización«. «Las tasas de alfabetización han disminuido durante la pandemia«. «Casi la mitad de los canadienses adultos tienen problemas de alfabetización«.

Por supuesto, la afirmación de que la alfabetización está cayendo precipitadamente no significa que la gente no sepa leer o no esté leyendo. Al fin y al cabo, la lectura -de correos electrónicos, mensajes de texto, páginas web y artículos breves en teléfonos inteligentes, tabletas y ordenadores- es casi con toda seguridad mayor que nunca.

Cuando los detractores denuncian una crisis de alfabetización, su argumento es ese:

  • El deseo y la capacidad de leer textos sofisticados y comprender las ideas de sus autores ha disminuido.
  • La familiaridad con las referencias culturales, incluidas las alusiones religiosas, literarias e históricas, ha disminuido.
  • A medida que ha crecido la proporción de la población que ingresa en la universidad, ha disminuido la proporción de estudiantes con conocimientos avanzados de lectura, lo que ha animado al profesorado a reducir los requisitos de lectura.

La preocupación por el declive de la alfabetización no es, por supuesto, nada nuevo. El temor a la decadencia y al retroceso forma parte del «mito de la alfabetización» que ha descrito el gran historiador de la alfabetización Harvey J. Graff. Ese mito insiste en que no se puede subestimar el valor de la alfabetización:

  • Que la alfabetización (al igual que la llegada de la agricultura y las ciudades) transformó la vida humana de manera fundamental y de gran alcance.
  • Que la difusión de la alfabetización no sólo fue la clave para «el desarrollo económico, la práctica democrática y la movilidad social ascendente», sino que promovió el crecimiento del razonamiento lógico y la argumentación racional y el desarrollo de una mayor sensibilidad estética y moral.

¿Ha disminuido realmente la alfabetización? Probablemente no, aunque los tipos de lectura parecen haber cambiado. Parece que sí:

  • Que el tipo de compromiso sostenido con textos largos y exigentes que se identificaba con la lectura a partir de finales del siglo XVIII ha disminuido.
  • Que gran parte de la lectura actual adopta la forma de ráfagas más breves de escaneo y exploración.
  • Que una parte cada vez mayor de la comunicación escrita adopta la forma de textos muy breves.

El resultado probable: un aumento de la distracción. Parece plausible que la duración de la atención haya disminuido y que la capacidad de la mayoría de las personas para concentrarse durante períodos prolongados haya disminuido. Es posible que la falta de atención haya aumentado, ya que nos distraemos con mayor facilidad.

Sin embargo, irónicamente, incluso cuando la ansiedad por el declive de la lectura se ha intensificado, resuenan los llamamientos a favor de las nuevas alfabetizaciones del «siglo XXI» como claves para el éxito personal y el avance de la sociedad. Se trata de la alfabetización cívica, la alfabetización informática y de codificación, la alfabetización de datos, la alfabetización financiera, la alfabetización geográfica, la alfabetización histórica, la alfabetización informativa, la alfabetización mediática, la alfabetización multicultural, la alfabetización científica y la alfabetización tecnológica, entre otras.

La «alfabetización» ya no se refiere exclusivamente a la capacidad de leer y escribir. Se ha convertido en un sinónimo de casi cualquier habilidad o competencia.

Pero como sostiene Graff en un ensayo titulado «The New Literacy Studies and the Resurgent Literacy Myth» (Los nuevos estudios sobre la alfabetización y el resurgimiento del mito de la alfabetización) y que posteriormente desarrollará en su libro de próxima aparición Searching for Literacy: The Social and Intellectual Origins of Literacy Studies, los defensores de la alfabetización del siglo XXI tienen sus propias agendas. Al invocar la palabra «alfabetización», los defensores dan a entender que la habilidad que promueven es esencial del mismo modo que la lectura es indispensable. Por lo tanto, esta afirmación puede servir de justificación para los talleres, las conferencias, los libros o cualquier otra cosa que estén pregonando, incluso en ausencia de pruebas de que la alfabetización esté bien definida o sea rentable.

A mí, tal vez como a usted, me preocupa que mis alumnos carezcan de las alfabetizaciones esenciales, sobre todo de la alfabetización cultural: la fluidez con las alusiones y referencias que se supone que toda persona educada conoce y que, en gran medida, surgen de la lectura amplia e intensiva. No quiero que nunca, nunca, se les considere analfabetos culturales.

Pero entonces me acuerdo de los pocos libros que parece haber leído Abraham Lincoln. Sus primeras lecturas consistían principalmente en las Fábulas de Esopo, El progreso del peregrino, Robinson Crusoe, la autobiografía de Benjamin Franklin, las biografías de George Washington de Mason Locke Weems y David Ramsay, la Nueva guía de la lengua inglesa de Thomas Dilworth (1740), las Lecciones de elocución de William Scott (1779), el Lector de inglés de Lindley Murray (1795) y la Gramática inglesa de Samuel Kirkham (1823).

La alfabetización cultural, como ha observado Graff, puede transmitirse de múltiples maneras, oral y visualmente, así como en palabras impresas. Considero que mi trabajo -y espero que usted lo considere el suyo- es garantizar que nuestros estudiantes adquieran una amplia alfabetización en términos de conocimiento cultural, incluso si eso requiere superar los límites asignados a sus cursos.

¿Por qué? Porque este tipo de alfabetización nos libera de nuestra insularidad cultural y nos libera del provincianismo y la estrechez de miras. Sobre todo, nos hace partícipes de la «gran conversación» que atraviesa el tiempo y el espacio, permitiéndonos dialogar, debatir e interactuar con los que nos precedieron.

Nos recuerda las palabras de W. E. B. Du Bois en The Souls of Black Folk:

«Me siento con Shakespeare, y él no hace una mueca. Al otro lado de la línea de color me muevo brazo a brazo con Balzac y Dumas, donde hombres sonrientes y mujeres acogedoras se deslizan en salones dorados. Desde las cuevas del atardecer que se balancean entre la Tierra de fuertes extremidades y el trazado de las estrellas, convoco a Aristóteles y a Aurelio y al alma que quiera, y todos vienen amablemente sin desprecio ni condescendencia.»

Leer, imaginar, actuar. II Catálogo Cerlalc-IBBY de libros infantiles para el desarrollo sostenible

«Leer, imaginar, actuar. II Catálogo Cerlalc-IBBY de libros infantiles para el desarrollo sostenible». Cerlalc, 2021

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El catálogo recoge un listado de 72 libros infantiles publicados en los últimos diez años en la región, relacionados en su temática o contenido con los ODS 3 – Salud y Bienestar, y 4 – Educación de calidad. La selección, dirigida por la Gerencia de Lectura, Escritura y Bibliotecas del Cerlalc en coordinación con la Presidencia de IBBY LAC, estuvo a cargo de 151 secciones nacionales de IBBY en los países de América Latina y el Caribe, y da cuenta de la enorme diversidad y riqueza de la oferta editorial para el público infantil en la región, cuya calidad y nivel de desarrollo la consolidan hoy como uno de los segmentos más importantes del sector.

Leer para crecer: modelo para proyectos bibliotecarios con familias

Leer para crecer: modelo para proyectos bibliotecarios con familias.  INELI Iberoamérica, 2018

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Es un conjunto de ideas, pautas e instrucciones que debe servir a cualquier profesional que trabaje en una biblioteca para ser capaz de diseñar y ejecutar proyectos sociales innovadores, que potencien su capacidad y el impacto de la biblioteca en su comunidad.

El modelo se entiende como una guía de referencia que desde un enfoque innovador y práctico sirva para conducir el diseño de proyectos capaces de impulsar la revalorización, transformación y construcción de sentidos, idearios y prácticas lectoras en familia. Plantea para ello una nueva concepción de la labor de mediación que debe realizar la biblioteca, estableciendo pautas de trabajo colaborativo con otros agentes sociales, educativos y políticos del entorno relacionados con la familia para poner en marcha iniciativas que se conviertan en auténticos iniciativas de intervención social capaces de alimentar la producción cultural favorecer el desarrollo de los colectivos humanos.

Los estadounidenses leen menos libros que en el pasado

Americans Reading Fewer Books Than in Past by Jeffrey M. Jones, Gallup, jan 2022

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Los estadounidenses afirman haber leído una media de 12,6 libros durante el año pasado, una cifra inferior a la que Gallup ha medido en cualquier encuesta anterior que se remonte a 1990. Los adultos estadounidenses están leyendo aproximadamente dos o tres libros menos al año que entre 2001 y 2016.

El descenso en la lectura de libros es principalmente una función de la cantidad de libros que los lectores están leyendo, en contraposición a un menor número de estadounidenses que leen cualquier libro. El 17% de los adultos estadounidenses que dicen no haber leído ningún libro en el último año es similar al 16% a 18% medido en las encuestas de 2002 a 2016, aunque es más alto que en las encuestas de 1999 a 2001.

El descenso se debe a la disminución del porcentaje de estadounidenses que leyeron más de 10 libros en el último año. En la actualidad, el 27% afirma haber leído más de 10 libros, lo que supone un descenso de ocho puntos porcentuales desde 2016 y es inferior a todas las mediciones anteriores en al menos cuatro puntos.

La formación de lectores más allá del campo disciplinar

Ramirez Leyva, Elsa Margarita. La formación de lectores más allá del campo disciplinar. Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información, 2020.

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La formación es un proceso que continua a lo largo de la vida; implica la necesidad de desarrollar diferentes capacidades intelectuales, emocionales, sociales y culturales, así como generar saberes y experiencias para aprender a conducir nuestros conocimientos, habilidades y emociones en diferentes contextos como ciudadanos, con responsabilidades profesionales, familiares, sociales y planetarias, además de conducir nuestras transformaciones una vez que se egresa de la educación formal. En este proceso, la lectura es fundamental y es un campo especialmente importante del trabajo del bibliotecólogo. Este libro reúne experiencias y conocimientos de expertas y expertos en el área de distintos territorios de Hispanoamérica para fomentar y promover la lectura desde las bibliotecas y los ambientes universitarios

Bibliotecas: escenarios para que cada libro encuentre su lector

Bibliotecas: Escenarios para que cada libro encuentre su lector. Buenos Aires : Biblioteca Nacional de Maestros. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 2007

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La posibilidad de abrir el mundo de la lectura a la escuela ha sido una constante en las acciones que ha emprendido la Biblioteca Nacional de Maestros del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología argentino. Desde su Programa BERA (Bibliotecas Escolares y Especializadas de la República Argentina) ha lanzado diferentes líneas de acción para convertir a las bibliotecas de los establecimientos educativos en espacios de lectura, investigación y producción de conocimiento. Para ello, el Programa se despliega en cuatro ejes: técnico-bibliotecológico, pedagógico, de gestión del conocimiento y biblioteca y comunidad. El avance en cada uno de ellos se va gestando a partir de diversas líneas de capacitación, que se multiplican a nivel jurisdiccional.

Biblioterapia: la lectura como fuente de placer y de bienestar

Biblioterapia: la lectura como fuente de placer y de bienestar

Julio Alonso Arévalo Universidad de Salamanca, España

SEMINARIO DE INVESTIGACIÓN DE LECTURA pasado, presente y futuro LOS PODERES DE LA LECTURA POR PLACER, organizado por el Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información, IIBI, UNAM (México) del 23 al 24

Entre muchos niños estadounidenses, la lectura por diversión se ha vuelto menos común

Katherine Schaffer. “Among Many U.S. Children, Reading For Fun Has Become Less Common, Federal Data Shows” Pew Research, 2021

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Los porcentajes de niños estadounidenses de 9 y 13 años que dicen que leen por diversión casi a diario han disminuido con respecto a hace casi una década y se encuentran en los niveles más bajos desde al menos mediados de la década de 1980, según una encuesta realizada a finales de 2019 y principios de 2020 por la National Assessment of Educational Progress (NAEP).

Entre ambos grupos de edad, los porcentajes que dijeron en el año escolar 2019-20 que «leen por diversión en [su] tiempo libre casi todos los días» estaban en sus puntos más bajos desde que se hizo la pregunta por primera vez en 1984, según la encuesta, que se realizó entre los estudiantes de escuelas públicas y privadas de Estados Unidos antes del brote de COVID-19. No está claro si la pandemia puede haber cambiado estos patrones.

La proporción de alumnos y alumnas que dicen leer por diversión casi a diario ha disminuido en ambos grupos de edad desde 1984. Se ha producido un descenso de 21 puntos entre las chicas de 13 años y de 12 puntos entre las de 9 años. En el caso de los chicos de 9 y 13 años se han producido descensos de 11 y 16 puntos, respectivamente.