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La libertad de prensa mundial alcanza su nivel más bajo en 25 años

Kottke. 2026. “The World Press Freedom Index at Global 25-Year Low.” Kottke.org, May 2026. https://kottke.org/26/05/the-world-press-freedom-index-at-global-25-year-low

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Resultados del Informe 2026 del World Press Freedom Index, elaborado por Reporters Without Borders (RSF), destacando un hallazgo alarmante: la libertad de prensa mundial ha caído a su nivel más bajo en los 25 años de historia del índice. El texto subraya que esta degradación no es un fenómeno puntual, sino el resultado de un deterioro progresivo y sostenido desde comienzos de siglo.

Uno de los datos más significativos es que, por primera vez, más de la mitad de los países del mundo se encuentran en las categorías de “difícil” o “muy grave” en materia de libertad de prensa. Este cambio indica una expansión global de contextos hostiles para el periodismo, donde trabajar como periodista implica crecientes riesgos legales, políticos y de seguridad. El índice, que evalúa 180 países, muestra además que la puntuación media global nunca había sido tan baja, lo que refuerza la idea de un retroceso estructural más que coyuntural.

El artículo destaca también la evolución histórica del fenómeno: en 2002, cuando RSF comenzó a elaborar el índice, solo un 13,7% de los países se situaban en las categorías más bajas; en la actualidad, esa cifra supera el 52%. Paralelamente, la proporción de población mundial que vive en países considerados “libres” en términos de prensa ha descendido de aproximadamente un 20% a menos del 1%, lo que evidencia un cambio profundo en las condiciones globales de acceso a la información.

Entre las causas principales del deterioro, el informe citado por Kottke señala el uso creciente de legislaciones restrictivas vinculadas a la seguridad nacional, que en muchos casos se emplean para limitar la labor periodística o criminalizar la difusión de información. A ello se suman factores como la presión económica sobre los medios de comunicación, la precarización del sector y el aumento de la hostilidad política hacia periodistas y medios independientes.

El texto también apunta que el deterioro no se limita a regímenes autoritarios, sino que afecta también a democracias consolidadas, donde se observan retrocesos en garantías legales, intentos de control informativo o debilitamiento institucional de la libertad de prensa. Este fenómeno sugiere una tendencia global de erosión de las condiciones democráticas del periodismo.

Estudio de impacto de IA en flujos de trabajo de bibliotecas universitarias

Emerging Strategy. 2026. Academic AI Impact Study: Measuring the Real-World Impact of AI Adoption on Academic Library Workflows. Commissioned by Clarivate. Clarivate, Londres. https://clarivate.com/academia-government/academic-ai-impact-study/

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El informe analiza de forma empírica cómo la inteligencia artificial está transformando los flujos de trabajo en bibliotecas académicas, especialmente en dos áreas críticas: la creación y gestión de metadatos (mediante Alma Metadata Assistant) y el apoyo a la elaboración de guías docentes y listas de lectura (a través de Leganto Syllabus Assistant). El estudio se basa en entrevistas en profundidad con profesionales de 11 instituciones académicas internacionales, lo que permite observar efectos reales de la IA en contextos de trabajo cotidianos, más allá de la teoría o la experimentación tecnológica.

Uno de los hallazgos centrales es la reducción significativa del tiempo dedicado a tareas manuales y repetitivas. Las bibliotecas participantes reportan una disminución de entre el 30% y el 60% en tareas como la transcripción de metadatos, la normalización de registros o el procesamiento inicial de listas de lectura. Este cambio no solo acelera los procesos, sino que también incrementa la capacidad operativa sin necesidad de ampliar los recursos humanos, llegando a multiplicar por dos o cuatro la productividad en determinados flujos de trabajo.

El informe subraya también una mejora notable en la consistencia y estandarización de los datos bibliográficos. La IA permite reducir la variabilidad derivada de la diversidad de fuentes y formatos de entrada, generando registros más homogéneos y preparados para su validación profesional. En este sentido, la tecnología no sustituye el juicio experto del personal bibliotecario, sino que desplaza su actividad hacia tareas de mayor valor añadido, como la revisión crítica, la validación de excepciones o la toma de decisiones complejas.

Otro aspecto relevante es la aceleración del ciclo de trabajo entre la recepción de información y su disponibilidad para los usuarios. El estudio indica que entre el 50% y el 60% de las listas de lectura procesadas con herramientas de IA pueden estar disponibles de forma casi inmediata tras el procesamiento inicial, reduciendo significativamente los cuellos de botella tradicionales en los servicios bibliotecarios.

Desde una perspectiva organizativa, el informe interpreta estos cambios como un proceso de reconfiguración del trabajo bibliotecario. La IA desplaza parte del esfuerzo desde tareas operativas hacia funciones de supervisión, análisis y mejora de la calidad de los datos. Esto implica una transformación del perfil profesional, en la que las competencias críticas, la curación de información y la supervisión de sistemas automatizados adquieren mayor relevancia que la producción manual de registros.

En conjunto, el estudio concluye que la adopción de IA en bibliotecas académicas no constituye únicamente una mejora incremental de eficiencia, sino una reestructuración progresiva de los flujos de trabajo, con impacto directo en la productividad, la calidad de los datos y la redistribución de las funciones del personal. Esta transformación se enmarca en una tendencia más amplia de integración de la IA en los sistemas académicos y de investigación, donde las herramientas inteligentes pasan a formar parte de la infraestructura operativa de las instituciones.

Library Technology Guides publica el Informe sobre sistemas bibliotecarios de 2026

Breeding, Marshall. “2026 Library Systems Briefing.” American Libraries Magazine, 5 de mayo de 2026. https://americanlibrariesmagazine.org/2026/05/05/2026-library-systems-briefing/

El Informe sobre sistemas bibliotecarios de 2026 muestra a unas bibliotecas inmersas en una transformación profunda. El desafío ya no consiste únicamente en informatizar procesos, sino en construir infraestructuras flexibles, seguras e inteligentes capaces de responder a nuevas formas de acceso al conocimiento. La tecnología se convierte así en una pieza estratégica para garantizar la relevancia futura de las bibliotecas en un entorno digital cada vez más exigente.

Library Technology Guides ha publicado el Informe sobre sistemas bibliotecarios de 2026, una de las referencias más relevantes para conocer la evolución tecnológica del sector bibliotecario internacional. El documento ofrece una panorámica detallada del mercado de software y plataformas utilizadas por bibliotecas públicas, universitarias, escolares y especializadas, analizando tendencias, movimientos empresariales, implantaciones y prioridades estratégicas. Más que un simple catálogo de productos, el informe actúa como termómetro del momento que atraviesan las bibliotecas en su proceso de transformación digital.

Uno de los aspectos centrales del informe es la constatación de que las bibliotecas continúan avanzando hacia entornos basados en la nube. Cada vez más instituciones sustituyen antiguos sistemas instalados en servidores locales por plataformas SaaS (Software as a Service), gestionadas por proveedores externos. Esta transición responde a varias razones: reducción de costes de mantenimiento, actualizaciones automáticas, mayor escalabilidad y mejora de la seguridad. Para muchas organizaciones, mantener infraestructuras propias resulta ya complejo y costoso, especialmente en un contexto de presupuestos ajustados y escasez de personal técnico especializado.

El informe también destaca la creciente influencia de la inteligencia artificial en el ecosistema bibliotecario. Los nuevos sistemas comienzan a incorporar herramientas de automatización para catalogación, generación de metadatos, análisis de colecciones, asistentes virtuales y mejora de los sistemas de descubrimiento. La IA se presenta como una oportunidad para aumentar la eficiencia operativa y mejorar la experiencia de usuario, aunque también surgen interrogantes relacionados con la transparencia algorítmica, la privacidad de los datos y la necesidad de supervisión profesional. Las bibliotecas valoran estas innovaciones, pero buscan aplicarlas con prudencia y criterios éticos.

Otro eje importante es la evolución de los sistemas integrados de gestión bibliotecaria (ILS) hacia plataformas de servicios bibliotecarios más amplias. Ya no basta con gestionar préstamos, catalogación o adquisiciones de manera aislada. Las bibliotecas necesitan soluciones capaces de integrar recursos impresos, colecciones electrónicas, repositorios institucionales, analíticas de uso, autenticación remota y servicios móviles. El informe muestra que la tendencia dominante es hacia ecosistemas unificados, donde diferentes módulos se comunican entre sí y permiten una administración más eficiente.

En el plano empresarial, el estudio refleja un mercado concentrado en grandes proveedores internacionales, pero con presencia significativa de proyectos de código abierto. Empresas consolidadas como Ex Libris, OCLC, EBSCO o Innovative mantienen posiciones fuertes, especialmente en grandes redes y universidades. Paralelamente, alternativas como Koha, Evergreen o FOLIO siguen creciendo entre instituciones que buscan flexibilidad, independencia tecnológica y control sobre sus desarrollos. Esto demuestra que el mercado no está cerrado y que existen modelos diversos según tamaño, presupuesto y estrategia institucional.

La experiencia del usuario aparece como una prioridad creciente. Los catálogos tradicionales resultan insuficientes frente a los estándares de usabilidad impuestos por buscadores y plataformas comerciales. Por ello, las bibliotecas demandan interfaces más intuitivas, búsquedas inteligentes, recomendaciones personalizadas, diseño adaptado a móviles y acceso simplificado a contenidos digitales. El informe subraya que el éxito de un sistema ya no depende solo de sus funciones internas, sino de la calidad de la interacción que ofrece al público.

Asimismo, el documento señala la importancia de la interoperabilidad y de los estándares abiertos. Las bibliotecas trabajan con múltiples herramientas simultáneamente —repositorios, plataformas de préstamo digital, gestores de aprendizaje, bases de datos académicas o sistemas de autenticación—, por lo que necesitan soluciones capaces de integrarse sin fricciones. Los proveedores que facilitan APIs robustas y compatibilidad con estándares internacionales parten con ventaja en las decisiones de contratación.

Tensiones y soluciones en la relación propiedad intelectual-investigación abierta

Román Pérez, Raquel de. Tensiones y soluciones en la relación
propiedad intelectual-investigación abierta
. Madrid: Federación Española de Sociedades de Archivística, Biblioteconomía, Documentación y Museística, 2026.

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El informe de FESABID defiende que el acceso abierto en España debe consolidarse mediante una combinación de reforma normativa, alfabetización jurídica, apoyo institucional y cambio cultural en la evaluación científica. Su mensaje central es claro: el conocimiento financiado públicamente debe ser accesible públicamente, respetando siempre la autoría y construyendo un sistema más justo, eficiente y democrático de comunicación científica

Este informe de FESABID constituye un análisis jurídico y estratégico sobre la situación del acceso abierto en España, centrado especialmente en la relación entre propiedad intelectual, políticas científicas y difusión del conocimiento. El documento examina cómo el sistema normativo español ha ido incorporando progresivamente los principios de la ciencia abierta, al tiempo que identifica vacíos legales, contradicciones y oportunidades de mejora. Su enfoque resulta especialmente relevante para bibliotecas, universidades, centros de investigación y responsables de políticas públicas.

Uno de los ejes principales del estudio es la evolución legislativa del acceso abierto en España. El informe recuerda que un primer hito fue la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación de 2011, que introdujo la obligación de depositar en repositorios abiertos los resultados de investigaciones financiadas mayoritariamente con fondos públicos. Sin embargo, esa obligación aparecía limitada por las cesiones previas de derechos a editoriales y por un marco poco preciso respecto a mecanismos de cumplimiento. En la práctica, ello significó que muchos investigadores seguían dependiendo de contratos editoriales restrictivos, lo que dificultaba el acceso universal a publicaciones sufragadas con dinero público.

El texto analiza después la reforma posterior de la Ley de la Ciencia, que fortaleció el mandato de acceso abierto y lo alineó con las estrategias europeas de Open Science. El informe subraya que la nueva orientación no se limita ya a artículos científicos, sino que apunta también hacia datos de investigación, metodologías, software y otros productos derivados de la actividad científica. Esto supone un cambio de paradigma: de entender la publicación científica como producto cerrado a concebirla como ecosistema compartido de conocimiento reutilizable.

En materia de propiedad intelectual, FESABID insiste en que el acceso abierto no implica renuncia a los derechos de autor. Al contrario, propone modelos de gestión más flexibles mediante licencias abiertas, especialmente Creative Commons, que permiten preservar la autoría al tiempo que facilitan copia, distribución y reutilización bajo ciertas condiciones. El informe combate así una confusión frecuente: abierto no significa ausencia de derechos, sino ejercicio estratégico de los mismos para favorecer circulación del conocimiento.

Otro aspecto relevante es el análisis del papel de las editoriales científicas comerciales. El documento advierte que, durante años, la cesión exclusiva de derechos por parte de los autores permitió modelos de negocio basados en suscripciones costosas, incluso sobre investigaciones financiadas con fondos públicos. Frente a ello, el acceso abierto busca restituir equilibrio entre inversión pública, derechos de los investigadores e interés general. Se plantea la necesidad de revisar contratos editoriales, promover derechos de retención para autores y fortalecer infraestructuras públicas de publicación académica.

El informe dedica también atención a los repositorios institucionales y temáticos como piezas clave del sistema. Estos espacios no solo almacenan artículos, sino que garantizan preservación digital, visibilidad internacional, interoperabilidad y métricas de impacto alternativas. Las bibliotecas universitarias aparecen aquí como agentes esenciales, ya que gestionan repositorios, asesoran en propiedad intelectual y acompañan a investigadores en procesos de depósito y publicación abierta.

Asimismo, se aborda la dimensión europea e internacional. España no actúa aislada, sino dentro de marcos como Horizon Europe, Plan S y las recomendaciones de UNESCO sobre ciencia abierta. El informe considera imprescindible armonizar la normativa española con estas tendencias para evitar rezagos competitivos y facilitar colaboración científica transnacional. La apertura del conocimiento se presenta no solo como principio ético, sino como condición de innovación y liderazgo científico.

Entre los desafíos pendientes, el texto señala la falta de cultura jurídica entre muchos investigadores, la persistencia de incentivos académicos centrados en revistas de alto impacto cerradas, la heterogeneidad institucional entre universidades y la insuficiente financiación de infraestructuras abiertas. También alerta del riesgo de sustituir el modelo de suscripción por otro basado exclusivamente en APCs (pagos por publicar), que puede generar nuevas desigualdades.

Guía de la ALA sobre el Uso de Inteligencia Artificial en Bibliotecas

Association of College and Research Libraries (ACRL). “ALA Draft Guidance of the Use of Artificial Intelligence in Libraries Comments Due May 8.” ACRL Insider, 2026. Accedido el 4 de mayo de 2026. https://acrl.ala.org/acrlinsider/ala-draft-guidance-of-the-use-of-artificial-intelligence-in-libraries-comments-due-may-8/

American Library Association (ALA), a través de su AI Policy Working Group, ha difundido para consulta pública un borrador titulado Guidance of the Use of Artificial Intelligence in Libraries, concebido como un documento marco para orientar a los profesionales de las bibliotecas ante el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial.

La iniciativa refleja el reconocimiento institucional de que la IA ya no es una cuestión futura o periférica, sino una realidad que está transformando servicios, procesos, expectativas de los usuarios y el propio papel social de las bibliotecas. El plazo de comentarios fijado hasta el 8 de mayo de 2026 indica además la voluntad de incorporar la voz de la comunidad profesional antes de su posible debate y aprobación formal en la Annual Conference de la ALA en Chicago.

El borrador nace con una finalidad eminentemente práctica: ayudar a las bibliotecas a navegar oportunidades y desafíos. La formulación es significativa, porque evita una postura tecnofílica o tecnofóbica. La ALA no presenta la IA únicamente como amenaza ni como solución automática, sino como un fenómeno complejo que exige análisis crítico. Entre las oportunidades pueden situarse la mejora de búsquedas documentales, automatización de tareas repetitivas, apoyo a catalogación, generación de resúmenes, accesibilidad lingüística, atención básica al usuario o análisis de grandes volúmenes de datos. Entre los desafíos aparecen cuestiones como privacidad, sesgos algorítmicos, dependencia de proveedores privados, opacidad técnica, desinformación generada automáticamente y posibles impactos laborales.

Propósito y Contexto

La Asociación Americana de Bibliotecas (ALA) ha elaborado este documento a través de su Grupo de Trabajo de Política en Inteligencia Artificial con un doble objetivo: recomendar a las bibliotecas que desarrollen sus propias políticas locales de IA y ofrecerles un marco de referencia sólido para hacerlo. El documento surge en un momento en que la inteligencia artificial, incluyendo sus variantes generativa y agéntica, está transformando profundamente la manera en que la información se crea, accede y evalúa. La ALA reconoce que la IA puede ampliar la capacidad de las bibliotecas en áreas como la instrucción, las operaciones y la accesibilidad, pero advierte que esto solo es posible cuando la tecnología apoya la experiencia profesional existente, el compromiso comunitario y el juicio crítico del personal bibliotecario. En ese sentido, esta guía no busca reemplazar las políticas existentes de la ALA, sino construir sobre ellas.

Bien Público y Rol Humano

El primer gran pilar de la guía es el concepto de bien público, entendido como el compromiso de las bibliotecas de mejorar la sociedad y proteger derechos fundamentales como la educación, la alfabetización y la libertad intelectual. El documento reconoce que la IA ofrece oportunidades reales para abordar desafíos sociales y ambientales, pero también advierte sobre sus riesgos: puede erosionar la autodeterminación humana, profundizar la desigualdad social y contribuir al cambio climático. Por ello, la guía establece con claridad que la IA debe complementar y nunca reemplazar la inteligencia, el razonamiento y el pensamiento crítico humano. Las tareas que requieren empatía, juicio y conocimiento especializado no deben automatizarse, y todos los usuarios tienen derecho a recibir asistencia humana en cualquier servicio bibliotecario. Además, se subraya que cualquier ganancia de eficiencia generada por la IA debe traducirse en mejoras para el personal y las comunidades, y no en justificación para reducir puestos de trabajo.

Libertad Intelectual y Transparencia

La libertad intelectual es uno de los valores más arraigados en la tradición bibliotecaria, y la guía dedica especial atención a cómo la IA puede amenazarla. Los sistemas automatizados pueden, de manera opaca, sesgar los resultados de búsqueda, priorizar ciertos contenidos sobre otros o suprimir materiales relacionados con comunidades marginalizadas o temas controvertidos, todo ello sin que los usuarios lo perciban. Frente a esto, el documento exige que cualquier sistema automatizado cuente con documentación clara y accesible que explique su funcionamiento, propósito y posible influencia en los resultados. Las salidas de la IA deben tratarse siempre como borradores sujetos a revisión humana, especialmente en temas complejos o sensibles. Asimismo, las bibliotecas deben oponerse activamente a herramientas de IA que señalen materiales para su eliminación o despriorización de formas que socaven la diversidad de puntos de vista, y deben ofrecer a los usuarios la posibilidad de optar por servicios sin intervención algorítmica.

Privacidad y Protección de Datos

La privacidad de los usuarios es un valor central en la ética bibliotecaria, y la guía lo refuerza en el contexto de la IA con directrices muy concretas. Las bibliotecas tienen la responsabilidad de comprender cómo funcionan las herramientas de IA, cómo gestionan la información personal y qué riesgos pueden generar para los usuarios. Se insta a evitar el ingreso de información de identificación personal, temas sensibles o registros no públicos en herramientas cuyas prácticas de datos sean poco claras, y a limitar el uso a herramientas institucionales previamente verificadas. Al trabajar con proveedores externos, las bibliotecas deben preguntar explícitamente si los datos de los usuarios se utilizan para entrenar modelos de IA, qué salvaguardas existen y si las funciones de IA son opcionales. Toda esta información debe comunicarse a los usuarios en lenguaje claro y sencillo, explicando sus derechos de acceso, corrección y eliminación de datos. La formación del personal en privacidad y uso responsable de la IA se considera parte esencial del desarrollo profesional.

Sostenibilidad Ambiental e Institucional

La guía aborda la sostenibilidad desde dos dimensiones que se complementan. Por un lado, la dimensión ambiental: la IA consume grandes cantidades de energía y agua, genera emisiones de gases de efecto invernadero y produce residuos electrónicos. Las bibliotecas deben evaluar el ciclo de vida ambiental completo de los sistemas de IA que adoptan, solicitar a los proveedores información transparente sobre su huella de carbono e intensidad energética, y priorizar herramientas de código abierto, modelos más pequeños y soluciones con menor impacto ecológico. Por otro lado, la sostenibilidad institucional también es crucial: la sobreautomatización puede erosionar las competencias del personal, debilitar la confianza comunitaria y generar dependencia excesiva de sistemas controlados por proveedores comerciales. La guía advierte que las ganancias de eficiencia a corto plazo no justifican comprometer la flexibilidad institucional, el conocimiento profesional acumulado ni la capacidad de las bibliotecas para adaptarse de forma autónoma en el futuro.

Diversidad, Equidad, Inclusión y Acceso

El documento cierra su análisis de valores con un apartado dedicado a la diversidad, la equidad, la inclusión y el acceso, reconociendo que los sistemas de IA con frecuencia reproducen y amplifican las desigualdades existentes. Los conjuntos de datos sobre los que se entrenan estos sistemas suelen subrepresentar lenguas no anglófonas, dialectos y comunidades históricamente marginalizadas, lo que puede traducirse en servicios menos precisos o directamente discriminatorios para estos grupos. Ante esto, la guía exige que las bibliotecas auditen los sistemas de IA antes y durante su uso, colaboren con comunidades multilingües para probar sus resultados y garanticen que los servicios habilitados por IA sean accesibles en términos de idioma, nivel de alfabetización, discapacidad y capacidad tecnológica. También se plantea una reflexión importante sobre los datos de los usuarios como una forma de trabajo no remunerado, y se insta a minimizar las prácticas extractivas de datos en los contratos con proveedores. Finalmente, se enfatiza que los beneficios de la automatización deben distribuirse de manera justa entre trabajadores y comunidades, preservando trayectorias profesionales y oportunidades de desarrollo para los bibliotecarios del futuro.

En conjunto, este documento representa una postura institucional clara y fundamentada: la inteligencia artificial puede ser una herramienta valiosa para las bibliotecas, pero solo si su adopción está guiada por valores humanos, éticos y democráticos. No basta con que una herramienta sea eficiente o innovadora; debe ser justa, transparente, respetuosa de la privacidad, sostenible y verdaderamente al servicio de todas las personas, especialmente de las más vulnerables. La ALA concibe esta guía como un documento vivo, destinado a evolucionar junto con la tecnología y las necesidades de las comunidades a las que las bibliotecas sirven.

¿Qué tipos de noticias buscan los estadounidenses o encuentran de forma accidental?

Toff, Benjamin. “What Types of News Do Americans Seek Out or Happen to Come Across?Pew Research Center, April 20, 2026. https://www.pewresearch.org/short-reads/2026/04/20/what-types-of-news-do-americans-seek-out-or-happen-to-come-across/

El informe del Pew Research Center analiza cómo los estadounidenses acceden a distintos tipos de información informativa y distingue entre dos dinámicas principales: la búsqueda activa de noticias y el consumo incidental, es decir, cuando las personas se encuentran con noticias sin haberlas buscado directamente.

El estudio revela un cambio relevante en los hábitos informativos: aproximadamente la mitad de los adultos en Estados Unidos (49%) afirma que, en general, recibe noticias porque “se las encuentra por casualidad”, lo que supone un aumento significativo respecto al 39% registrado en 2019. Este dato sugiere una creciente dependencia de entornos digitales y redes sociales donde la información aparece de manera algorítmica o contextual más que por una búsqueda deliberada.

El informe también muestra que el tipo de contenido influye en esta dinámica. Los estadounidenses tienden a buscar activamente información cuando desean profundizar en temas o mantenerse actualizados sobre acontecimientos importantes. En concreto, una mayoría afirma que busca “análisis en profundidad” o “información actualizada”, mientras que otros tipos de contenidos, como las opiniones o los contenidos humorísticos relacionados con la actualidad, suelen consumirse de forma más pasiva o accidental. Por ejemplo, una proporción muy alta de encuestados indica que encuentra opiniones (64%) y contenido humorístico (66%) sobre noticias principalmente sin buscarlas, lo que refleja el papel de las redes sociales como canales de difusión indirecta.

El estudio subraya además una diferencia importante entre tipos de información: mientras los contenidos interpretativos o emocionales se consumen de manera incidental, la información más estructurada o factual sigue siendo objeto de búsqueda intencional por parte de los usuarios. Así, el 58% declara buscar activamente análisis profundos y el 55% información actualizada, lo que muestra que el interés por el conocimiento directo sigue siendo alto, aunque convive con una exposición creciente a flujos informativos no planificados.

Otro aspecto relevante es la influencia de factores demográficos. Los jóvenes, por ejemplo, tienen mayor probabilidad de consumir noticias de forma incidental que los mayores, especialmente a través de redes sociales y plataformas digitales. También se observan diferencias según nivel educativo y orientación política: las personas con estudios universitarios y los adultos con mayor interés político tienden a buscar más activamente información, mientras que otros grupos dependen más del consumo pasivo.

En conjunto, el informe concluye que el ecosistema informativo actual está cada vez más marcado por la combinación de búsqueda activa y exposición accidental. Esto tiene implicaciones importantes para la calidad de la información que reciben los ciudadanos, ya que la forma en que se accede a las noticias influye tanto en el nivel de comprensión como en la diversidad de perspectivas a las que se está expuesto.

Datos clave:

  • El 49% de los adultos en EE. UU. afirma que, en general, encuentra las noticias de forma incidental (sin buscarlas), frente al 39% en 2019 → aumento significativo del consumo “pasivo”.
  • Aproximadamente la otra mitad sigue accediendo a las noticias de manera más intencional o activa, especialmente cuando busca información concreta o actualizaciones.
  • Tipos de contenido más buscados activamente:
    – 58% busca análisis en profundidad de noticias.
    – 55% busca información actualizada sobre acontecimientos.
  • Tipos de contenido más consumidos incidentalmente:
    – 66% encuentra contenido humorístico relacionado con noticias sin buscarlo.
    – 64% se expone a opiniones sobre noticias de forma accidental.
  • El estudio confirma una tendencia clara:
    – lo informativo-factual se busca más activamente,
    – lo interpretativo, opinativo o entretenido se consume más de forma incidental.
  • Brecha generacional:
    – Los jóvenes son los que más consumen noticias de forma incidental (sobre todo en redes sociales).
    – Los mayores tienden a buscar noticias de forma más directa y deliberada.
  • Factores que influyen en la búsqueda activa:
    – Mayor nivel educativo.
    – Mayor interés político.
    – Mayor hábito de consumo informativo tradicional o estructurado.

Informe Índice de Inteligencia Artificial 2026

Spencer, Michael. “Summary of the AI Index Report 2026 (HAI, Stanford).AI Supremacy, April 20, 2026. https://www.ai-supremacy.com/p/summary-of-the-ai-index-report-2026-hai-stanford

Una visión panorámica del ecosistema de la inteligencia artificial en 2026, caracterizado por una rápida evolución tecnológica, una fuerte concentración de poder en pocas empresas, una creciente competencia geopolítica y una transformación profunda de los modelos de negocio. Sin embargo, la reflexión final es más crítica: pese al entusiasmo y el crecimiento del sector, persiste una duda fundamental sobre la capacidad de las instituciones, los gobiernos y la sociedad para gestionar adecuadamente una tecnología que avanza más rápido que las estructuras encargadas de regularla.

Se ofrece una síntesis comentada del AI Index Report 2026 del Stanford Institute for Human-Centered AI, enmarcándolo dentro de una reflexión más amplia sobre el estado actual de la inteligencia artificial. La idea central que atraviesa todo el contenido es que la IA está avanzando a una velocidad extraordinaria en términos de capacidad técnica, mientras que los sistemas de gobernanza, regulación y seguridad que deberían acompañarla no evolucionan al mismo ritmo. Esta asimetría entre innovación tecnológica y capacidad institucional de control se presenta como uno de los grandes desafíos estructurales del momento actual.

El autor explica que el AI Index nació como parte del proyecto “One Hundred Year Study on AI” de Stanford, con el objetivo de ofrecer una visión anual, más ágil y basada en datos, sobre el progreso de la inteligencia artificial. Frente a otros informes procedentes del capital riesgo, que tienden a enfatizar el potencial positivo de la tecnología, este índice académico aspira a proporcionar una visión más rigurosa y analítica, aunque el propio texto reconoce que no está completamente libre de sesgos. En cualquier caso, se presenta como una de las fuentes más completas para entender la evolución global del sector.

Uno de los aspectos más destacados del informe es la consolidación de la llamada era de la IA generativa. Durante los últimos años, los modelos de frontera han mejorado de forma significativa en tareas como programación, razonamiento lógico, escritura, análisis multimodal y resolución de problemas complejos. Sin embargo, este progreso no es homogéneo: el rendimiento de la IA se describe como una “frontera irregular”, donde los sistemas pueden alcanzar resultados sobresalientes en ciertas tareas y mostrar limitaciones importantes en otras. Esta irregularidad refleja tanto el potencial como las debilidades estructurales de los modelos actuales.

El texto también enfatiza el papel determinante de la inversión privada en el desarrollo de la IA durante 2025 y 2026. Grandes empresas como OpenAI, Anthropic y xAI han concentrado una parte significativa del capital, lo que ha influido directamente en la aceleración del sector. Al mismo tiempo, se observa un cambio en la madurez del mercado: tras años de experimentación, el ecosistema de la IA empieza a consolidarse con modelos de negocio más estables, crecimiento de ingresos en startups y un aumento de las fusiones, adquisiciones y expectativas de salidas a bolsa. Esto sugiere una transición desde la fase experimental hacia una etapa de industrialización de la IA.

En el plano global, el informe destaca una creciente competencia entre Estados Unidos y China en el desarrollo de inteligencia artificial. Estados Unidos mantiene el liderazgo en modelos cerrados, inversión de capital riesgo y grandes laboratorios privados, mientras que China destaca en robótica industrial, sistemas humanoides y modelos de código abierto. Sin embargo, el texto matiza que las cifras oficiales pueden no reflejar completamente la inversión real china, debido al peso de los fondos estatales, que habrían destinado enormes recursos al sector durante las últimas décadas. Además, se señala que China cuenta con una ventaja estratégica en disponibilidad energética, un factor clave para sostener la infraestructura de IA a gran escala.

Otro elemento importante del artículo es la descripción de nuevos modelos avanzados, como Claude Opus 4.7, presentado como un “empleado digital” más que como un simple chatbot. Este tipo de sistemas representa una evolución hacia modelos más autónomos, capaces de realizar tareas complejas, mantener memoria, trabajar durante largos periodos y adaptarse a distintos contextos profesionales. Se subraya su aplicación en ámbitos como programación, finanzas, diseño, generación de contenido y trabajo empresarial, lo que refuerza la idea de que la IA está empezando a integrarse de forma estructural en el mundo laboral.

El texto también recoge la creciente relevancia de herramientas y startups de IA, reflejada en la lista Forbes AI 50, donde aparecen empresas que han pasado de fases experimentales a modelos de negocio rentables. Estas compañías abarcan sectores muy diversos, como generación de imágenes, vídeo, voz, educación, derecho, medicina, búsqueda de información, robótica o infraestructura tecnológica. Este panorama evidencia la expansión transversal de la IA en prácticamente todos los ámbitos económicos y profesionales.

Resultados de la encuesta sobre el uso de la IA en la industria editorial norteamericana

BookNet Canada. “Results from the AI Use Across the North American Book Industry Survey.” BookNet Canada, April 27, 2026. https://www.booknetcanada.ca/blog/2026/4/27/results-from-the-ai-use-across-the-north-american-book-industry-survey

BookNet Canada y BISG anuncian una nueva edición de la encuesta para el verano de 2026, lo que demuestra que consideran la inteligencia artificial un fenómeno dinámico cuyo impacto debe seguir midiéndose periódicamente.

BookNet Canada publicó los resultados de una encuesta elaborada junto con el grupo de trabajo sobre inteligencia artificial de la Book Industry Study Group (BISG), con el objetivo de medir cómo se está incorporando la IA en la cadena del libro de habla inglesa en Estados Unidos y Canadá. El estudio parte de una constatación clara: la inteligencia artificial generativa ha irrumpido con fuerza en múltiples sectores, pero en el mundo editorial genera tensiones especiales, ya que se trata de una industria basada precisamente en la creatividad humana, la autoría y la gestión del conocimiento.

La encuesta reunió 559 respuestas, con una tasa de finalización del 90 %, lo que indica un alto grado de interés del sector por comprender el fenómeno. Los datos muestran una adopción relevante pero todavía parcial: el 46 % de las personas encuestadas afirmó usar IA a título individual, mientras que el 48 % señaló que sus organizaciones ya emplean estas tecnologías de algún modo. Esto sugiere que la IA ha dejado de ser una curiosidad experimental para convertirse en una herramienta presente en el trabajo editorial cotidiano, aunque todavía no universalizada.

En cuanto a los usos concretos, la inteligencia artificial se concentra sobre todo en tareas administrativas y operativas. Entre los individuos, un 24 % la utiliza para este tipo de funciones, mientras que en las organizaciones la cifra asciende al 29 %. También destaca su aplicación en actividades de marketing, igualmente con un 29 % de adopción organizativa, y en análisis de datos o elaboración de informes, donde ronda el 21 % en empresas y el 20 % en usuarios individuales. El patrón es significativo: la IA no está penetrando prioritariamente en la creación literaria, sino en áreas de apoyo, automatización y eficiencia empresarial.

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la dimensión ética y jurídica. La principal preocupación de los encuestados —compartida por un contundente 86 %— se refiere a la falta de controles adecuados sobre el uso de materiales protegidos por copyright. Esto revela que, para el ecosistema del libro, el debate sobre la IA no gira solo en torno a productividad o innovación, sino sobre todo alrededor de la propiedad intelectual, la legitimidad del entrenamiento de modelos y la protección de autores y editores frente al uso no autorizado de sus contenidos.

El informe también deja entrever una industria dividida en tres grandes grupos: organizaciones que adoptan activamente la IA, otras que la rechazan frontalmente y un amplio sector intermedio que observa con cautela antes de tomar decisiones. Esa prudencia responde, según BookNet Canada, a un contexto de márgenes económicos ajustados y recursos limitados, donde cualquier inversión tecnológica debe justificarse con claridad. En otras palabras, la IA interesa, pero no a cualquier precio ni sin garantías.

La evolución futura probablemente mostrará si la IA se consolida como infraestructura silenciosa de la edición —mejorando procesos internos— o si avanza hacia funciones más sensibles, como la selección editorial, la recomendación cultural o incluso la creación de contenidos. Por ahora, el mensaje central del estudio es claro: la industria del libro ya está entrando en la era de la IA, pero lo hace con reservas, vigilancia y una fuerte exigencia de responsabilidad ética.

Situación de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos

Parsons-Diamond, Gena. 2026. The State of U.S. Academic Libraries: Findings from the ACRL 2024 Annual Survey. ACRL Insider, Association of College & Research Libraries (ACRL).

Informe completo

El informe de la ACRL basado en la encuesta anual de 2024 ofrece una panorámica actualizada del estado de las bibliotecas universitarias en Estados Unidos, analizando su evolución en términos de personal, gasto, colecciones y servicios. El estudio se apoya en datos representativos de bibliotecas universitarias de distintos tipos institucionales y constituye una de las fuentes más completas para el análisis comparativo del sector. La encuesta permite observar tendencias a largo plazo y evaluar el impacto de las bibliotecas en el ecosistema de la educación superior.

Uno de los principales hallazgos se refiere al personal bibliotecario. La media de equivalentes a tiempo completo (FTE) se sitúa en torno a 36 empleados, mientras que la mediana es de 15,7, lo que evidencia una fuerte desigualdad entre instituciones grandes y pequeñas. Las universidades doctorales concentran plantillas significativamente más amplias, mientras que los centros de dos años muestran ratios mucho más elevados de estudiantes por bibliotecario, lo que implica mayores cargas de trabajo y menor capacidad de atención personalizada.

En relación con la financiación, el informe señala que el gasto total medio de las bibliotecas académicas alcanza aproximadamente los 2,1 millones de dólares, con una mediana de 487.000 dólares. Aunque estas cifras reflejan cierta recuperación respecto a años anteriores, siguen existiendo diferencias importantes entre instituciones. Una parte sustancial del presupuesto continúa destinándose a suscripciones y recursos electrónicos, lo que confirma la dependencia creciente de los contenidos digitales dentro del sistema bibliotecario.

El estudio también destaca la transformación de las colecciones, donde los formatos digitales representan ya alrededor del 80% de los fondos en muchas bibliotecas. Esta tendencia refuerza el papel de las bibliotecas como intermediarias en el acceso a recursos electrónicos más que como depositarias de colecciones físicas tradicionales. En paralelo, los servicios de formación y alfabetización informacional muestran signos de recuperación tras el descenso provocado por la pandemia, aunque aún no han alcanzado plenamente los niveles previos.

El informe de la ACRL dibuja un escenario de consolidación de la digitalización, presión presupuestaria y desigualdad estructural entre instituciones, al tiempo que subraya la importancia de las bibliotecas académicas como infraestructuras clave para la docencia, la investigación y el acceso al conocimiento en la educación superior.

lmpacto de las políticas estatales y federales en los investigadores académicos

Researchers reviewing data charts and maps showing policy impacts on education, health, and economy
Researchers analyze survey data to assess policy impacts on education, health, and economy.

Ruediger, Dylan, Chelsea McCracken, and Jonathan Barefiel. «The Impact of State and Federal Policies on Academic Researchers: Findings from a National Survey.» Ithaka S+R
. Last Modified 20 April 2026. https://doi.org/10.18665/sr.325485.

El informe analiza cómo las políticas públicas recientes —tanto a nivel estatal como federal— están influyendo en la actividad de los investigadores académicos en Estados Unidos. Basado en una encuesta nacional, el estudio muestra que existe una creciente preocupación dentro de la comunidad investigadora por el impacto de decisiones políticas en aspectos clave de su trabajo, incluyendo la financiación, la elección de temas de investigación y la libertad académica. Este contexto refleja un entorno cada vez más condicionado por factores externos al propio quehacer científico.

Uno de los hallazgos principales es que las políticas gubernamentales están afectando directamente las agendas de investigación. Algunos investigadores declaran haber modificado, evitado o reformulado sus líneas de trabajo para adaptarse a restricciones normativas o a cambios en las prioridades de financiación. Esto sugiere un desplazamiento desde la investigación guiada por la curiosidad o la relevancia científica hacia una investigación condicionada por criterios políticos o estratégicos, lo que puede tener consecuencias a largo plazo en la producción de conocimiento.

El informe también destaca el impacto de la incertidumbre en la financiación pública. Los cambios en las políticas presupuestarias, junto con posibles recortes o reorientaciones de fondos, generan inseguridad laboral y dificultan la planificación de proyectos a largo plazo. Esta inestabilidad no solo afecta a los investigadores consolidados, sino también a las nuevas generaciones, que encuentran más barreras para iniciar sus carreras académicas en un contexto de recursos fluctuantes.

Asimismo, se observa una creciente tensión entre las políticas estatales y federales, que en ocasiones imponen marcos regulatorios divergentes o incluso contradictorios. Esta fragmentación normativa añade complejidad al trabajo de los investigadores, que deben navegar entre distintos requisitos legales, administrativos y éticos según su ubicación o fuente de financiación. El resultado es un aumento de la carga burocrática y una posible ralentización de la actividad investigadora.

En conjunto, el estudio concluye que las políticas públicas están desempeñando un papel cada vez más determinante en la configuración del ecosistema de investigación académica. Si bien algunas medidas pueden responder a objetivos legítimos —como la rendición de cuentas o la alineación con prioridades sociales—, el informe advierte del riesgo de que una excesiva intervención política limite la autonomía científica y reduzca la capacidad del sistema académico para generar conocimiento innovador y crítico.