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Cómo el negocio editorial compromete la integridad académica

Montgomery, Lucy, Emilia C. Bell, y Karl Huang. 2025. “Academic Publishing Is a Multibillion-Dollar Industry. It’s Not Always Good for Science.” The Conversation, March 20, 2025. https://theconversation.com/academic-publishing-is-a-multibillion-dollar-industry-its-not-always-good-for-science-250056

La publicación académica se ha convertido en una industria multimillonaria que, según algunos expertos, ya no sirve prioritariamente a los intereses de la ciencia, sino a los del mercado. Se examina críticamente cómo las prácticas comerciales de las grandes editoriales afectan a la calidad de la investigación, a la accesibilidad del conocimiento y a la integridad del proceso científico.

Uno de los casos recientes más notorios que ejemplifica esta problemática es el del comité editorial de la revista Journal of Human Evolution, cuyos miembros dimitieron en masa en diciembre de 2024 tras acusar a la editorial Elsevier de prácticas inadecuadas. Denunciaron ediciones pobres, el uso indebido de inteligencia artificial en procesos editoriales y tarifas excesivas para acceder a los artículos. Este caso no es aislado: episodios similares se han producido en revistas de otros campos, lo que evidencia un conflicto creciente entre editores académicos y las editoriales comerciales.

La industria editorial académica, que surgió como un esfuerzo comunitario tras la Segunda Guerra Mundial, está ahora dominada por un pequeño grupo de grandes corporaciones como Elsevier, Springer Nature y Wiley. Estas empresas controlan aproximadamente la mitad de todas las publicaciones científicas y obtienen márgenes de beneficio cercanos al 40%, superiores incluso a los de gigantes tecnológicos como Google o Apple. Esto es posible gracias a un modelo de negocio en el que los investigadores escriben y revisan artículos sin recibir remuneración, mientras las universidades y bibliotecas deben pagar cuantiosas sumas para acceder a los contenidos que ellas mismas ayudaron a producir.

Este sistema también impacta en la calidad y el propósito de la ciencia. La presión por publicar en revistas de alto impacto ha provocado una avalancha de estudios apresurados o de escasa relevancia. Además, han proliferado las llamadas “revistas depredadoras”, que aceptan artículos sin una revisión rigurosa a cambio de dinero, lo que debilita la confianza pública en la ciencia y complica la identificación de investigaciones serias.

Ante este panorama, algunos sectores académicos están promoviendo modelos alternativos de publicación científica. Uno de ellos es el modelo «publicar-revisar-curar», que propone publicar primero los artículos como preprints, someterlos después a una revisión abierta y generar finalmente informes de evaluación que puedan ser consultados públicamente. Este sistema busca agilizar el acceso al conocimiento, mejorar la transparencia del proceso y reducir el control monopolístico de las grandes editoriales.

Por otra parte, aunque el modelo de acceso abierto pretende democratizar el conocimiento, en la práctica muchas veces supone un traslado de costes: en lugar de pagar por leer, los investigadores deben pagar por publicar. Esto impone nuevas barreras económicas, especialmente en regiones o instituciones con menos recursos, y genera una desigualdad en la participación científica global.

Repensar la forma de publicar para apoyar la ciencia abierta

Kiermer, Véronique, Alison Mudditt, and Niamh O’Connor. «Rethinking How We Publish to Support Open ScienceLeap: The Journal of Open Science 1, no. 1 (2025): 1-15. https://doi.org/10.1002/leap.2006

Se analiza cómo las publicaciones científicas pueden avanzar hacia un modelo que apoye la ciencia abierta. La clave de este cambio radica en ampliar la gama de contribuciones a la investigación que se muestran y reutilizan, lo cual permitirá una mayor diversidad de participantes y perspectivas, esenciales para una investigación confiable.

La llegada de la era digital ha transformado la manera en que creamos y consumimos información. En el ámbito de la investigación, este cambio abre nuevas oportunidades para practicar la ciencia abierta, permitiendo que una gama más amplia de contribuciones sea visibilizada y reutilizada. Aunque este avance se predijo cuando los primeros diarios aparecieron en línea, ha tardado más de lo esperado en materializarse. Los flujos de trabajo de la investigación han cambiado significativamente en las últimas décadas gracias a la capacidad de recopilar grandes cantidades de datos, analizarlos con más potencia computacional y colaborar en línea. Sin embargo, la publicación científica ha quedado rezagada. Aunque los artículos se procesan y distribuyen mayoritariamente de forma digital, los flujos de trabajo y conceptos fundamentales de la publicación siguen siendo vestigios de la era de la impresión.

Este estancamiento debe cambiar, ya que las revistas han servido históricamente como garantes de la calidad mediante la supervisión editorial y la revisión por pares. Sin embargo, las normas del siglo XX se basaban en un modelo que solo permitía la publicación de aquellos autores con credenciales conocidas. Este enfoque es obsoleto, y comunicar la investigación en la actualidad requiere una ampliación de esta visión. Es necesario repensar cómo evaluamos, compartimos y descubrimos la investigación, todo ello dentro de un ecosistema de ciencia abierta.

La importancia de la ciencia abierta

La ciencia abierta no se trata solo de hacer que un artículo sea accesible, sino de proporcionar el contexto necesario para comprenderlo, los recursos para replicar el trabajo y las herramientas para colaborar y mejorar la ciencia. Uno de los aspectos esenciales de la ciencia abierta es la ampliación de la participación en la creación, difusión y reutilización del conocimiento. Este modelo permite que más investigadores y otras partes interesadas se beneficien de la creación de conocimiento, algo que se alinea con el informe de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., el cual señala que la ciencia realizada de manera abierta y transparente tiene más probabilidades de producir conocimientos confiables. La transparencia y la apertura son cruciales para garantizar que la investigación resista el escrutinio, así como para permitir que los mecanismos autocorrectivos de la ciencia funcionen eficazmente.

El informe de la UNESCO sobre Ciencia Abierta también refuerza este enfoque, al destacar la necesidad de diversidad en la participación, lo cual contribuye a una creación de conocimiento más confiable y efectiva. Para lograr una ciencia abierta efectiva, se deben abrir las puertas a una mayor variedad de perspectivas, tal como lo sugieren investigadores como Naomi Oreskes, quien defiende que la diversidad de comunidades de búsqueda de conocimiento es fundamental para alcanzar un conocimiento objetivo.

Obstáculos para la ciencia abierta

A pesar de los avances en el acceso abierto y las políticas de ciencia abierta, todavía existen importantes obstáculos. Uno de ellos radica en el hecho de que la publicación sigue centrada en los artículos, un vestigio del paradigma impreso que no valora de igual manera otros tipos de resultados de investigación, como los datos, los códigos y los protocolos. A pesar de que el porcentaje de artículos con declaraciones de disponibilidad de datos ha aumentado, la mayoría de los datos aún están disponibles solo «a solicitud» o a través de archivos de información adicional asociados a los artículos. El principal impedimento para compartir datos abiertos es la falta de reconocimiento y crédito para los investigadores que hacen estos datos accesibles. Para que la ciencia abierta se adopte de manera generalizada, es necesario que los diferentes tipos de resultados de investigación sean reconocidos, accesibles y acreditados adecuadamente.

Otro obstáculo importante es el modelo de negocio basado en las tarifas por publicación (APCs), que aunque ha facilitado el acceso abierto, excluye a muchos investigadores e instituciones que no pueden permitirse estos costos. A pesar de que se han implementado modelos no basados en APC, como el modelo de Publicación de Acción Comunitaria de PLOS, estos no son fácilmente escalables. Además, el modelo de APC sigue siendo dominante y muchas veces favorece a las grandes editoriales, perpetuando las desigualdades en el acceso al conocimiento.

El rol de los editores en la investigación

Los editores desempeñan un papel crucial en el ecosistema de la investigación, contribuyendo a la creación de conocimiento e innovación en varias etapas clave, como el financiamiento, la actividad investigadora, la difusión de los resultados y la innovación. A lo largo del ciclo de investigación, los editores facilitan la colaboración, el debate, la evaluación de calidad y la preservación de los resultados. Aunque el sistema de evaluación tradicional mediante revisión por pares sigue siendo importante, los editores deben adaptarse a nuevos modelos que respalden una ciencia abierta, permitiendo la vinculación y el descubrimiento de una variedad de contribuciones más allá de los artículos tradicionales.

Catalizando el cambio desde dentro de la publicación

El cambio hacia un modelo de ciencia abierta es un desafío complejo que requiere la colaboración de múltiples actores. PLOS, una organización pionera en este campo, ha comenzado un proyecto de Investigación y Diseño para definir los elementos clave de un nuevo modelo de publicación que se base en los principios de la ciencia abierta, con un modelo de negocio sostenible. Este proyecto incluye una consulta con diversos actores del ecosistema de investigación para garantizar que las soluciones propuestas sean inclusivas y accesibles para una amplia gama de investigadores e instituciones, especialmente en el contexto de las disparidades globales.

A través de esta iniciativa, PLOS espera catalizar un cambio sistémico en la publicación científica, promoviendo un modelo más inclusivo y accesible que permita la participación activa de más comunidades en la creación y difusión del conocimiento.

10 razones por las que la revista científica no se adapta a las nuevas formas de hacer y comunicar ciencia en el siglo XXI

Worlock, David. 2025. “10 Reasons Why the Science Research Journal Has Passed Its Sell-by Date.” David Worlock, April 2025. https://www.davidworlock.com/2025/04/10-reasons-why-the-science-research-journal-has-passed-its-sell-by-date/

El autor propone una revisión profunda y urgente del modelo actual, denunciando no solo su ineficacia y costes, sino también su incapacidad para adaptarse a las nuevas formas de hacer y comunicar ciencia en el siglo XXI.

Se recogen una reflexión crítica presentada durante una conferencia reciente del UKSG en Brighton. El autor, uno de los participantes en un debate junto con representantes de Elsevier y Coherent Digital, expone diez argumentos que justifican su afirmación de que el sistema de publicación científica, tal como lo conocemos, necesita una transformación profunda.

El sistema de publicación científica ha quedado anclado en estructuras del pasado, reproduciendo en digital las limitaciones del mundo impreso. La irrupción de la inteligencia artificial promete cambiar radicalmente este panorama, automatizando procesos, eliminando intermediarios innecesarios y creando un nuevo ecosistema de comunicación científica más ágil, accesible y confiable.

  1. El acceso abierto ya no cumple su promesa
    El modelo de acceso abierto (open access), que en su origen pretendía reducir barreras y costos para que el conocimiento científico fuera más accesible, ha comenzado no solo a estancarse, sino incluso a retroceder. Su funcionamiento basado en el volumen de publicaciones ha generado desconfianza, pues antepone la cantidad a la calidad. Irónicamente, lo que debía ser una alternativa más económica, ahora está siendo rechazado precisamente por sus elevados costes.
  2. La revisión por pares está en crisis
    El sistema de revisión por pares, que históricamente ha sido la piedra angular de la credibilidad científica, se encuentra quebrado. Cada vez más investigadores, entidades financiadoras y usuarios pierden la confianza en este mecanismo. Su lentitud, falta de transparencia y vulnerabilidad ante fraudes han generado una creciente deslegitimación del proceso.
  3. Falta un sistema centralizado de retracciones
    Existe una carencia grave de transparencia en lo que respecta a las retractaciones de artículos científicos. Los usuarios no disponen de un índice centralizado ni fiable para consultar qué artículos han sido retirados y por qué. Esto genera incertidumbre sobre la validez del conocimiento publicado y dificulta la depuración de errores científicos.
  4. Las publicaciones son demasiado lentas
    En áreas donde el conocimiento avanza a gran velocidad —como la biotecnología, la inteligencia artificial o la salud pública—, el sistema tradicional de publicación científica resulta excesivamente lento. Las revistas no logran adaptarse a los ritmos que exige la investigación actual, lo que entorpece el progreso científico y su aplicación práctica.
  5. Costes insostenibles para la comunidad investigadora
    Publicar en revistas científicas se ha convertido en una tarea costosa y poco rentable. Los beneficios no justifican el gasto y los financiadores se muestran cada vez más reacios a asumir los pagos asociados. El desequilibrio entre coste y retorno ha hecho que este sistema se perciba como económicamente insostenible.
  6. Falta de integridad estructural
    Muchos de los problemas actuales podrían resolverse si las revistas ofrecieran la integridad editorial plena que los usuarios esperan. Sin embargo, hoy en día proliferan contenidos generados por inteligencias artificiales sin control, artículos de papermills (fábricas de artículos) y fraudes sistemáticos que socavan la confianza en las publicaciones científicas.
  7. Estándares técnicos difíciles de aplicar en el sistema actual
    El desarrollo y aplicación de estándares técnicos como metadatos estructurados, identificadores persistentes (PIDs) y códigos de contenido (ISCC, C2PA, etc.) resulta más viable en entornos de autopublicación que dentro de los sistemas rígidos y obsoletos de las editoriales científicas. Esto limita el potencial de la ciencia abierta y dificulta la interoperabilidad entre plataformas.
  8. La validación científica debe independizarse de las revistas
    Los procesos de reconocimiento y evaluación científica —como la concesión de becas, ascensos o financiación— están demasiado ligados al prestigio de las revistas y a métricas como el factor de impacto, fácilmente manipulables. Sería preferible desarrollar sistemas independientes y más justos que reconozcan la calidad real de los investigadores sin depender de la marca editorial.
  9. El formato del artículo científico necesita evolucionar
    El formato tradicional de artículo ya no responde a las necesidades actuales. Es necesario introducir prácticas como la pre-registro de hipótesis y metodologías, y la integración de datos experimentales, código, vídeos, imágenes, audio, blogs y otros soportes que hoy en día las revistas no contemplan. La publicación científica debe volverse multimodal y más transparente.
  10. La lectura humana ya no es suficiente
    Dado el volumen de información disponible, muchos investigadores no tienen tiempo para leer artículos completos. Por ello, la comunicación entre máquinas se vuelve crucial. Sin embargo, las estructuras narrativas actuales no están diseñadas para su interpretación automática, lo que impide aprovechar el potencial de la inteligencia artificial y del análisis automatizado. Se necesita una transición hacia datos estructurados y enriquecidos con metadatos, comprensibles por máquinas.

German Natonal Academy of Sciences propone un cambio estructural de modelo de comunicación científica basado en una financiación directa de revistas científicas.

Tautz, D., Holzer, A., Schmidt, K. M., Buchner, J., Grötschel, M. & Jurburg, S. A New Concept for the Direct Funding and Evaluaton of Scientfc Journals.
Discussion No. 38, Halle (Saale): German Natonal Academy of Sciences
Leopoldina, 2025

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La Academia Nacional de Ciencias de Alemania (Leopoldina) ha publicado el 15 de abril de 2025 un documento de debate que propone una profunda transformación en el modelo de publicación científica. El foco principal del texto es la necesidad de financiar directamente y evaluar públicamente las revistas científicas, con el objetivo de garantizar el acceso abierto al conocimiento, reducir costes y mejorar la calidad de las publicaciones académicas.

Actualmente, el acceso a los artículos científicos está restringido por barreras de pago impuestos por un pequeño grupo de editoriales con fines de lucro. Estas empresas obtienen ingresos bien sea a través de suscripciones de bibliotecas o mediante el cobro a los autores por publicar sus investigaciones (las llamadas article processing charges, APC). Dado que la financiación de la ciencia y las bibliotecas universitarias proviene del erario público, los beneficios de estas editoriales terminan repercutiendo en el presupuesto público, sin que exista una mejora proporcional en el valor científico ofrecido. Además, la escasa competencia ha derivado en una especie de monopolio editorial, que ha encarecido el sistema sin mejorar su eficiencia ni su calidad.

Frente a esta problemática, el documento propone que la financiación de las revistas científicas siga el mismo modelo que la investigación pública. En este sentido, serían las sociedades científicas, academias o instituciones públicas las encargadas de solicitar recursos para crear y mantener revistas científicas. Estas solicitudes se evaluarían mediante procedimientos competitivos y con criterios similares a los aplicados en la financiación de proyectos de investigación. De este modo, no solo se aseguraría la calidad y la pertinencia científica de las publicaciones, sino que también se garantizaría la transparencia en la gestión de los recursos.

El modelo propuesto se basa en el acceso abierto diamante (diamond open access), que se distingue por ser gratuito tanto para los autores como para los lectores. A diferencia del modelo de acceso abierto “oro”, donde el autor asume los costes de publicación, el modelo diamante plantea que la financiación provenga exclusivamente de fondos públicos adjudicados mediante convocatorias específicas. Así, el control editorial y financiero permanecería en manos de la comunidad científica, y los componentes del proceso editorial (como la revisión, maquetación o difusión) podrían contratarse a terceros mediante procedimientos abiertos y competitivos.

Para implementar este nuevo sistema, el informe recomienda involucrar activamente a las sociedades científicas que ya gestionan publicaciones, a fin de calcular el presupuesto necesario y diseñar adecuadamente el proceso de solicitud de fondos. También propone poner en marcha un proyecto piloto a nivel nacional que permita probar la viabilidad del modelo y ajustar sus mecanismos. Asimismo, se sugiere crear un grupo de trabajo internacional para explorar posibilidades de cofinanciación supranacional, lo cual permitiría extender el sistema a escala europea o global.

En definitiva, la propuesta de la Leopoldina busca asegurar que el conocimiento científico financiado con recursos públicos sea accesible libremente por toda la sociedad, esté gestionado desde la comunidad científica y se publique bajo principios de calidad, eficiencia y transparencia. Se trata de una iniciativa que, de implementarse, supondría una transformación radical del sistema editorial científico actual, desplazando el protagonismo de las grandes editoriales comerciales hacia las instituciones científicas públicas.

STM Trends 2029: desafíos, innovaciones y transformaciones en el ámbito de la comunicación académica y científica

«STM Trends 2029»:

International Association of Scientific, Technical and Medical Publishers (STM). 2025. «STM Trends 2029.» STM Association. Publicado el 2 de abril de 2025. https://stm-assoc.org/stm-trends-2029-the-reveal/

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STM (International Association of Scientific, Technical and Medical Publishers) ha presentado su informe anual STM Trends 2029, una especie de brújula estratégica que apunta hacia los próximos desafíos, innovaciones y transformaciones en el ámbito de la comunicación académica y científica. El informe fue revelado durante la Conferencia STM en Estados Unidos, celebrada recientemente en Washington D.C., y se perfila como un análisis prospectivo del ecosistema editorial para los próximos 3 a 5 años.

Con la imagen simbólica de un puente en construcción como punto de partida —que representa tanto el presente en transición como un futuro en gestación— STM Trends 2029 destaca la necesidad urgente de colaboración y resiliencia en un panorama marcado por la incertidumbre y el cambio.

El informe se estructura en torno a tres grandes vectores:

  1. La convergencia de la inteligencia artificial, la fragmentación del conocimiento y la erosión de la confianza:
    La inteligencia artificial está transformando profundamente la forma en que se crea, revisa, disemina y consume el conocimiento científico. A la vez, el ecosistema se encuentra cada vez más fragmentado, tanto en lo tecnológico como en lo institucional, y esto ocurre en paralelo a una creciente desconfianza social hacia la ciencia, las publicaciones y las plataformas de difusión del saber.
  2. Un paisaje informativo turbulento y en transformación constante:
    La velocidad con que se produce y disemina la información científica no tiene precedentes. Pero esta expansión va acompañada de riesgos: la proliferación de contenidos no revisados o mal interpretados, la presión por publicar, y la necesidad de distinguir el conocimiento validado del ruido informativo, se han convertido en retos diarios. STM advierte que la transparencia, la trazabilidad y los estándares son más necesarios que nunca.
  3. La construcción de nuevas alianzas para reforzar la confianza en la investigación:
    El informe subraya que ninguna institución, editorial o sistema puede resolver los retos actuales de manera aislada. En cambio, se propone la creación de nuevas coaliciones entre editores, investigadores, instituciones académicas, financiadores y tecnólogos para reconstruir las bases de la confianza. Este enfoque implica una visión más abierta, interoperable, ética y colaborativa del ecosistema científico.

STM invita a todas las organizaciones del sector a utilizar los contenidos visuales del informe como punto de partida para conversaciones estratégicas internas. También ofrece la posibilidad de solicitar una presentación personalizada de STM Trends 2029, diseñada para fomentar la reflexión colectiva y la toma de decisiones orientada al futuro.

En definitiva, STM Trends 2029 no solo es un análisis de tendencias, sino una llamada a la acción: estamos en un momento crítico para decidir cómo queremos que sea el puente hacia el futuro del conocimiento.

Trump cancela la suscripción a más de 400 revistas de la Biblioteca Nacional de Agricultura (NAL) para reducir el gasto público

Brainard, Jeffrey. «DOGE Order Leads to Journal Cancellations by U.S. Agricultural LibraryScience, 17 de marzo de 2025. https://www.science.org/content/article/doge-order-leads-journal-cancellations-u-s-agricultural-library

El USDA ha cancelado casi 400 suscripciones a revistas científicas de su Biblioteca Nacional de Agricultura como parte de recortes presupuestarios impulsados por la administración de Trump. La medida afecta principalmente a editoriales universitarias y sin fines de lucro, mientras que grandes editoriales comerciales como Elsevier no han sido incluidas entre las revistas canceladas. Los investigadores advierten que esta decisión perjudica la investigación agrícola y compromete la seguridad alimentaria.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) ha cancelado la suscripción a casi 400 revistas científicas de la Biblioteca Nacional de Agricultura (NAL) como parte de un esfuerzo por reducir el gasto público bajo la administración de Donald Trump. Esta decisión ha generado una fuerte reacción entre la comunidad científica, ya que afecta a numerosas publicaciones fundamentales en diversas subdisciplinas de la agricultura, aunque curiosamente no incluye ninguna de las tres principales editoriales científicas con fines de lucro: Elsevier, Springer Nature y Wiley.

La medida ha sido criticada por investigadores del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) del USDA, quienes argumentan que sin acceso a estas publicaciones, su capacidad para hacer ciencia se verá gravemente comprometida. Uno de ellos, que prefirió el anonimato, comparó la situación con la destrucción de la Biblioteca de Alejandría. La NAL, una de las cinco bibliotecas nacionales de EE.UU., provee acceso a artículos de pago tanto a los científicos del USDA como a investigadores de otras instituciones que no pueden costear las suscripciones.

Los recortes fueron supervisados por el Departamento de Eficiencia Gubernamental, dirigido por Elon Musk, y afectaron a todas las revistas de 17 editoriales, en su mayoría universidades y sociedades científicas sin fines de lucro, como Cambridge University Press, Oxford University Press, la Sociedad Americana de Fitopatología, la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. (que publica PNAS) y la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), que publica Science. Muchas de las revistas afectadas tienen un alto impacto en sus campos, como Food & Function de la Royal Society of Chemistry y el Journal of Integrated Pest Management de Oxford.

En contraste, las grandes editoriales comerciales como Elsevier, Springer Nature y Wiley, que representaban más de la mitad de las suscripciones de la NAL antes de los recortes, no se vieron afectadas. Esto ha generado preocupación, ya que los estudios indican que las editoriales científicas sin fines de lucro suelen cobrar menos por suscripciones que estas grandes empresas comerciales.

Según un comunicado oficial del USDA, la decisión se tomó en base al uso de las revistas, eliminando aquellas con «mínimo uso» para mejorar la eficiencia del gobierno. Sin embargo, la agencia solo concedió unas pocas horas para que los investigadores justificaran la reinstauración de alguna de las revistas, lo que muchos consideraron un proceso apresurado e impracticable.

Chris Stelzig, director ejecutivo de la Sociedad Entomológica de América, criticó la medida al señalar que las publicaciones revisadas por pares son «los pilares de la ciencia» y que quitarles el acceso a los científicos del USDA debilita el trabajo fundamental que hacen para proteger el suministro de alimentos en EE.UU.

Aunque algunas universidades han tomado decisiones similares debido a restricciones presupuestarias, estas suelen basarse en consultas detalladas con el personal académico y en datos sobre el uso de los recursos, algo que aparentemente no ocurrió en el caso del USDA.

¿El cambio de nombre en inglés de las revistas científicas mejora su visibilidad?

Khelfaoui, Mahdi, y Yves Gingras. “What’s in a Name? Scholarly Journal Title Changes and the Quest for International Visibility (1965–2020).” Journal of the Association for Information Science and Technology, publicado en línea el 3 de marzo de 2025. https://doi.org/10.1002/asi.24989

En las últimas seis décadas, las revistas académicas han experimentado un proceso de des-nacionalización y anglicización de sus títulos con el objetivo de incrementar su visibilidad internacional y facilitar su indexación en bases de datos científicas de prestigio, como Web of Science y Scopus. Este fenómeno responde a la creciente presión por la internacionalización de la ciencia y la necesidad de cumplir con los estándares globales de evaluación de la investigación, en los que el idioma inglés juega un papel predominante.

El análisis realizado a partir de datos de Web of Science revela que la tendencia a modificar los títulos de las revistas no ha sido homogénea en todos los países ni en todas las disciplinas. En algunos periodos, ciertos países han mostrado una mayor predisposición a realizar estos cambios, influenciados por políticas científicas nacionales y la estructura de sus sistemas de educación superior e investigación. Durante los años 80, con la expansión del concepto de internacionalización en la ciencia, se observó un aumento en los cambios de título, que se intensificó aún más en la década de los 90 con la consolidación del uso de indicadores cuantitativos, como el factor de impacto, para medir la calidad y el reconocimiento de las publicaciones.

Uno de los efectos más notables de esta estrategia ha sido la sustitución progresiva de los idiomas nacionales por el inglés en la publicación de artículos científicos. Si bien este cambio ha permitido que las revistas accedan a una audiencia global y atraigan a investigadores de distintos países, también ha generado preocupaciones sobre la pérdida de diversidad lingüística en la producción del conocimiento. En muchos casos, esta transformación ha llevado al desplazamiento de revistas que anteriormente cumplían un papel clave en la difusión de investigaciones en contextos locales o regionales.

Además, el proceso de anglicización ha modificado la composición de la autoría y la audiencia de las revistas. Al hacer sus publicaciones más accesibles a un público internacional, muchas revistas han atraído colaboraciones con investigadores extranjeros y han ampliado su base de lectores. Sin embargo, este cambio también ha significado que algunos investigadores que no dominan el inglés enfrenten barreras adicionales para publicar y difundir sus trabajos en su propio idioma.

Si bien la estrategia de cambio de nombre ha contribuido a mejorar la posición de las revistas en el mercado global de publicaciones científicas, ha tenido un costo en términos de diversidad lingüística y de acceso equitativo a la producción y difusión del conocimiento. Este fenómeno plantea preguntas sobre el equilibrio entre la internacionalización y la preservación de la identidad cultural y lingüística en la ciencia.

A medida que la evaluación de la investigación sigue dependiendo de métricas como el factor de impacto y la indexación en bases de datos anglófonas, es probable que la tendencia continúe. Sin embargo, iniciativas recientes buscan valorar la producción científica en otros idiomas y promover modelos de publicación más inclusivos, que reconozcan la importancia de las lenguas nacionales en la generación y transmisión del conocimiento.

Cómo optimizar las revisiones técnicas en revistas académicas para agilizar la publicación

Padula, Danielle. «Optimizing Journal Technical Checks to Improve Peer Review and Publishing EfficiencyScholastica Blog. Última modificación el 28 de febrero de 2024.

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Las revisiones técnicas en revistas académicas garantizan que los manuscritos cumplan requisitos básicos de calidad, ética y formato antes de pasar a revisión por pares. Un proceso estandarizado agiliza tiempos, mejora la evaluación y previene errores. Además, simplificar instrucciones y automatizar validaciones optimiza el flujo editorial.

Antes de enviar artículos a revisión por pares y eventual publicación, las revistas académicas deben realizar revisiones técnicas o controles de calidad. Estas revisiones tienen como objetivo garantizar que los manuscritos cumplen con los requisitos básicos de información, políticas editoriales y normativas éticas del journal. De esta manera, se decide si el artículo puede avanzar a revisión por pares o si debe ser rechazado directamente (desk reject). Además, algunos aspectos técnicos pueden revisarse en fases posteriores del proceso editorial, especialmente cuando los manuscritos están más cerca de su aceptación definitiva.

Contar con un proceso estandarizado de revisiones técnicas aporta múltiples beneficios: asegura que los artículos cumplen con estándares éticos y formales, acelera la revisión por pares al evitar que trabajos incompletos avancen y permite que los revisores se concentren en evaluar el contenido científico sin distraerse por aspectos técnicos o formales. Además, ayuda a prevenir retrasos en la publicación derivados de errores o carencias detectadas demasiado tarde.

Cada revista debe adaptar su lista de chequeo técnico según su disciplina y sus procedimientos editoriales, pero hay aspectos comunes a tener en cuenta. Primero, la relevancia del artículo y la integridad de la presentación son fundamentales: comprobar que el título y el resumen son claros y precisos, que los datos de autoría son completos y correctos, que se ha incluido información sobre financiación y que se han proporcionado las palabras clave y la carta de presentación cuando sea necesario. Esto asegura que la contribución encaja dentro del alcance temático de la revista y cumple con los elementos básicos para su evaluación.

En segundo lugar, es crucial verificar que el manuscrito respeta las políticas editoriales y éticas del journal. Esto incluye declaraciones de originalidad, permisos para material reproducido, posibles conflictos de interés y el uso adecuado de herramientas de detección de plagio. También se revisan aspectos como la disponibilidad de los datos utilizados, la mención de fuentes públicas de datos (con DOI cuando proceda), y la declaración sobre el uso de inteligencia artificial en la elaboración del manuscrito. Si el estudio involucra ensayos clínicos, humanos o animales, también deben comprobarse los permisos éticos, consentimiento informado, aprobaciones institucionales y cumplimiento de guías de reporte reconocidas (como CONSORT o PRISMA).

Otro punto clave de la revisión técnica es evaluar de manera preliminar la calidad del contenido. Esto implica verificar que el lenguaje sea claro y profesional, que no haya errores graves de redacción, y que las figuras, tablas y fórmulas sean legibles y cumplan con las normas del journal. También debe revisarse que los métodos estadísticos estén correctamente descritos y que los resultados incluyan métricas adecuadas, como intervalos de confianza o valores p.

Por último, se debe revisar la estructura y el formato del manuscrito, aunque es recomendable no exigir un nivel excesivo de detalle en esta fase inicial. Se trata de asegurar aspectos básicos como que el texto respete los límites de palabras, que las figuras y tablas estén numeradas y etiquetadas correctamente, y que los materiales suplementarios estén bien identificados.

Para optimizar el proceso de revisiones técnicas, es esencial buscar un equilibrio: deben ser lo suficientemente exhaustivas para evitar que manuscritos inadecuados lleguen a revisión por pares, pero no tan minuciosas que ralenticen los tiempos de decisión inicial. Una buena estrategia es limitar al máximo los requisitos formales innecesarios en los manuscritos, como tipografías específicas o estilos de cita, sobre todo si la revista cuenta con herramientas de producción que automatizan esos aspectos tras la aceptación. Asimismo, es fundamental ofrecer a los autores instrucciones claras y simplificadas, organizadas de manera accesible y coherente, con ejemplos, plantillas y formularios estandarizados.

Finalmente, otra vía de optimización es aprovechar las funcionalidades de los formularios de envío de manuscritos en los sistemas de gestión editorial. Configurando campos obligatorios, validaciones automáticas (por ejemplo, de ORCID, afiliaciones institucionales o fuentes de financiación) y casillas de aceptación de políticas éticas, se minimizan errores y omisiones desde el momento del envío, reduciendo así la carga del equipo editorial en las revisiones técnicas.

En resumen, una lista de chequeo técnico bien diseñada y un proceso ágil permiten mejorar la experiencia tanto del equipo editorial como de los autores y revisores, favoreciendo tiempos de publicación más cortos y una mayor calidad en los procesos editoriales.

Investigadores de la Universidad de Míchigan advierten que el aumento en los costos de suscripción a revistas académicas está afectando la investigación

Gosal, Sachi, and Violet Boyd. «U-M Academics Say Rising Costs of Journal Subscriptions Are Hurting Scholarly ResearchThe Michigan Daily, February 23, 2025. https://www.michigandaily.com/news/research/u-m-academics-say-rising-costs-of-journal-subscriptions-are-hurting-scholarly-research/

Académicos de la Universidad de Míchigan advierten que el aumento en los costos de suscripción a revistas académicas está afectando la investigación. Según la Asociación de Bibliotecas de Investigación, los precios de estas publicaciones han aumentado un 8,5 % anual entre 1986 y 2001, lo que dificulta el acceso a estudios fundamentales.

El aumento constante en los costos de suscripción y publicación de revistas académicas ha generado preocupaciones significativas en la comunidad investigadora, ya que estos incrementos pueden obstaculizar el acceso al conocimiento y limitar la difusión de nuevos hallazgos científicos.

Expertos como Cindy Lustig, profesora de psicología, señalan que los editores priorizan las ganancias sobre la accesibilidad. Además, investigadoras como Chloe Brookes temen que el incremento de costos genere un sesgo en la producción de conocimiento. Kara Zivin, profesora de psiquiatría en Salud Pública, advierte que los altos costos pueden desincentivar a jóvenes investigadores a publicar en revistas de acceso abierto.

Además, los cargos por procesamiento de artículos (APC, por sus siglas en inglés) en revistas de acceso abierto han alcanzado cifras elevadas. Por ejemplo, publicar en revistas de alto impacto puede costar hasta 10.000 euros por artículo, una cantidad que excede los costos reales de publicación y aumenta las ganancias de las grandes editoriales.

El aumento de los costos no solo afecta a las instituciones, sino que también tiene implicaciones directas en la diversidad y calidad de la investigación. Investigadores de países con menos recursos pueden enfrentar barreras financieras para publicar sus trabajos, lo que limita la representación de diversas perspectivas en la literatura científica. Además, la presión por publicar en revistas de alto impacto ha fomentado la proliferación de «revistas depredadoras» que, a cambio de una tarifa, publican artículos sin una revisión rigurosa, comprometiendo la calidad y credibilidad de la investigación científica

Ante este panorama, han surgido diversas iniciativas para contrarrestar los efectos negativos del modelo tradicional de publicación. El movimiento hacia el acceso abierto busca democratizar el acceso al conocimiento científico, permitiendo que los resultados de la investigación estén disponibles de manera gratuita para la comunidad global. Sin embargo, la transición hacia este modelo presenta desafíos, como la necesidad de financiamiento sostenible y la resistencia de algunas editoriales a modificar sus estructuras de negocio

La universidad ha implementado estrategias para mitigar estos efectos, como la alianza Big Ten Academic Alliance y el préstamo interbibliotecario. Sin embargo, Alan Piñon, director de comunicación de la biblioteca, advierte que, si los costos siguen subiendo, podrían reducirse las suscripciones a ciertos materiales. También resalta la importancia de preservar la información para futuras generaciones.

Los artículos fraudulentos contaminan la literatura científica mundial, alimentan una industria corrupta y frenan la investigación médica legítima para salvar vidas

Joelving, Frederik, Cyril Labbé, y Guillaume Cabanac. «Fake Papers Are Contaminating the World’s Scientific Literature, Fueling a Corrupt Industry and Slowing Legitimate Lifesaving Medical Research.» The Conversation, 29 enero 2025. https://theconversation.com/fake-papers-are-contaminating-the-worlds-scientific-literature-fueling-a-corrupt-industry-and-slowing-legitimate-lifesaving-medical-research-246224

En la última década, entidades comerciales depredadoras de todo el mundo han industrializado la producción, venta y difusión de investigaciones académicas falsas, socavando la literatura en la que se basan desde médicos hasta ingenieros para tomar decisiones sobre vidas humanas.

Resulta extremadamente difícil determinar con exactitud la magnitud del problema. Hasta la fecha se han retirado unos 55.000 artículos académicos por diversos motivos, pero los científicos y las empresas que analizan la literatura científica en busca de indicios de fraude calculan que circulan muchos más artículos falsos, posiblemente hasta varios cientos de miles. Estas investigaciones falsas pueden confundir a los investigadores legítimos, que deben vadear densas ecuaciones, pruebas, imágenes y metodologías sólo para descubrir que son inventadas.

Incluso cuando se descubren los artículos falsos -generalmente por detectives aficionados en su tiempo libre-, las revistas académicas suelen tardar en retractarse, lo que permite que los artículos manchen lo que muchos consideran sacrosanto: la vasta biblioteca mundial de trabajos académicos que introducen nuevas ideas, revisan otras investigaciones y discuten hallazgos.

Cuando Adam Day ejecutó el programa Papermill Alarm de su empresa en los 5,7 millones de artículos publicados en 2022 en la base de datos OpenAlex, descubrió un número preocupante de artículos potencialmente falsos, especialmente en biología, medicina, informática, química y ciencia de los materiales. Papermill Alarm señala los artículos que contienen similitudes textuales con falsificaciones conocidas.

Estos documentos falsos están frenando una investigación que ha ayudado a millones de personas con medicamentos y terapias que salvan vidas, desde el cáncer hasta el COVID-19. Los datos de los analistas muestran que los campos relacionados con el cáncer y la medicina están especialmente afectados, mientras que áreas como la filosofía y el arte lo están menos. Algunos científicos han abandonado el trabajo de su vida porque no pueden seguir el ritmo ante la cantidad de documentos falsos que deben rechazar.

El problema refleja una mercantilización mundial de la ciencia. Las universidades, y quienes financian la investigación, llevan mucho tiempo utilizando la publicación regular en revistas académicas como requisito para ascensos y seguridad laboral, dando lugar al mantra «publicar o perecer».

Pero ahora, los estafadores se han infiltrado en la industria editorial académica para dar prioridad a los beneficios sobre la erudición. Equipados con destreza tecnológica, agilidad y vastas redes de investigadores corruptos, están produciendo artículos sobre todo tipo de temas, desde genes oscuros hasta la inteligencia artificial en medicina.

Estos artículos se incorporan a la biblioteca mundial de la investigación más rápido de lo que pueden ser eliminados. Cada semana se publican en todo el mundo unos 119.000 artículos académicos y ponencias en congresos, lo que equivale a más de 6 millones al año. Los editores calculan que, en la mayoría de las revistas, alrededor del 2% de los artículos presentados -pero no necesariamente publicados- son probablemente falsos, aunque esta cifra puede ser mucho mayor en algunas publicaciones.

Aunque ningún país es inmune a esta práctica, es particularmente pronunciada en las economías emergentes, donde los recursos para hacer ciencia de buena fe son limitados y donde los gobiernos, deseosos de competir a escala mundial, impulsan incentivos particularmente fuertes de «publicar o perecer».

Como resultado, existe una economía sumergida en línea para todo lo relacionado con las publicaciones académicas. Se venden autores, citas e incluso directores de revistas académicas. Este fraude es tan frecuente que tiene su propio nombre: «fábricas de artículos», una expresión que recuerda a las «fábricas de trabajos del curso», en las que los estudiantes hacen trampas consiguiendo que otra persona escriba un trabajo de clase por ellos.

El impacto en los editores es profundo. En los casos más sonados, los artículos falsos pueden perjudicar los resultados de una revista. Importantes índices científicos -bases de datos de publicaciones académicas en las que se basan muchos investigadores para realizar su trabajo- pueden excluir de la lista a las revistas que publiquen demasiados artículos dudosos. Cada vez se critica más que los editores legítimos podrían hacer más por rastrear y poner en la lista negra a las revistas y autores que publican regularmente artículos falsos que, a veces, son poco más que frases encadenadas generadas por inteligencia artificial.

El resultado es una crisis profundamente arraigada que ha llevado a muchos investigadores y responsables políticos a reclamar una nueva forma de evaluar y recompensar a académicos y profesionales de la salud en todo el mundo.

Al igual que los sitios web tendenciosos disfrazados de información objetiva están acabando con el periodismo basado en pruebas y amenazando las elecciones, la ciencia falsa está acabando con la base de conocimientos sobre la que se asienta la sociedad moderna.