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PreTextos: Una Biblioteca de Verano

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Una Biblioteca de Verano
Mary Ann Clark Bremer
Traducción de Laura Salas Rodríguez

Editorial Periférica, 2013
14,75 euros 88 páginas
ISBN: 978-84-92865-59-8
Traducción de Laura Salas Rodríguez14,75 euros 88 páginasISBN: 978-84-92865-59-8

“Aquel verano fue el primer verano después de la guerra, casi dos años después de la muerte de mis padres en el Canal de la Mancha, sólo unos meses más tarde de la muerte del tío Marcel en su cama de La Bienhereuse. Yo había sobrevivido al ataque del submarino alemán que asesinó a mis padres y había pasado días de ceguera y miedo en un hospital sin nombre. Días de llanto. Luego llegué a D., me instalé en La Bienhereuse y me converti en bibliotecaria por unos meses. Fueron los más felices de aquel tiempo.”

AUDIO

 

 

Corre el año 1946. La guerra ha terminado y la joven norteamericana narradora de esta novela ha perdido en ella a sus padres. También, de muerte natural, ha perdido a su tío Marcel, un extraordinario personaje que la educó en el amor a los libros.

En el pequeño pueblo francés donde pasó los veranos de su infancia, la protagonista deberá ocuparse de poner en marcha una nueva biblioteca tras salir del hospital, ya que las tropas alemanas han destruido la anterior. Tendrá así oportunidad de pensar en el valor de la lectura y en la compañía que le han proporcionado los libros en los peores momentos, e incluso a la hora de tomar una u otra decisión… Sus recomendaciones a los vecinos del pueblo la harán formar parte fundamental de esa comunidad. Entretanto, el esplendor del verano invade la naturaleza de los alrededores y el jardín de la vieja casona que ha heredado de su tío.

Los escritores Marcel Proust, Daniel Defoe, Paul Valéry… y sus obras son tan importantes en esta novela como los personajes de carne y hueso con los que se relaciona cada día la joven protagonista, muchos de ellos convocados bajo la sombra protectora del tío Marcel.

Pero no es ésta sólo una estampa más o menos evocadora y llena de encanto de una época y de unos autores atemporales: la verdadera vida se cuela en cada página y asistimos así a una hermosísima y cruda búsqueda de la felicidad, del amor y de, por qué no decirlo, la supervivencia. A una historia en primera persona que es también la historia de una época: de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana de Francia al conflictivo nacimiento del estado de Israel.

“Arañadas tapas de un verde ajado, como el de un terciopelo muchas veces expuesto a la luz.Tapas del color del tabaco.  Y el de los corales de las islas Filipinas.Tapas del color de la luz del atardecer en Nueva Inglaterra -mis otros veranos-Tapas con olor a cobalto, a moho dulce, a gusanos de seda, a madreselva, a coñac,  a tierra mojada.Tapas estampadas en dos líneas en oro desvaido, en azul prusia, en blanco sucio de nieve.Los libros de tapas de cartón forradas con telas y los libros de tapas flexibles para los dias de tren o playa.Libros en miniatura (los poemas de Verlaine) y libros gigantescos (algunas novelas de Balzac).Libros que podrian sujetar un edificio entero ( por lo que dicen o cómo lo dicen).Ningun libro malo entre tantos libros”

 

Una Biblioteca de Verano de Mary Ann Clark Bremer

PreTextos: El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta

 

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Robin Sloan. El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta.  Barcelona: Roca, 2013. ISBN: 9788499186047

Una divertida y excitante novela sobre una conspiración global, encriptación de códigos, amores de juventud, travesuras y aventuras y el secreto de la vida eterna? que sucede en una pequeña librería de San Francisco. La crisis económica obliga a Clay Jannon a dejar atrás su vida como diseñador de páginas web en San Francisco y las casualidades, la curiosidad más absoluta y la habilidad de subir escaleras como si fuera un mono le llevan a empezar su nuevo trabajo en la librería permanentemente abierta del señor Penumbra.

Después de unos días trabajando, Clay se da cuenta de que la librería es un lugar mucho más extravagante de lo que su nombre indica. Solo hay unos cuantos clientes, pero van continuamente y nunca compran nada. Lo que hacen es llevarse libros prestados, ejemplares misteriosos que se encuentran en los lugares más recónditos de la librería, todo de acuerdo a un trato especial que mantienen con Penumbra. Clay concluye que la tienda no es más que una tapadera para otro negocio y su curiosidad pronto le lleva a ponerse a analizar el complejo comportamiento de los clientes y a arrastrar a sus amigos para que le ayuden a descubrir qué es lo que realmente pasa en la librería. Sin embargo, cuando le llevan sus descubrimientos al Sr. Penumbra, acaban por descubrir que los secretos se extienden mucho más allá de las paredes de la librería?La librería permanentemente abierta del señor Penumbra es exactamente lo que su nombre indica: un lugar en el que entras y del que no querrás salir, un gabinete de las maravillas contemporáneo, que le dará al lector curioso una descarga de energía, sin que importe la hora del día.

EXTRACTOS

Voy a ser franco: si tuviera que clasificar la experiencia de adquirir un libro por orden de comodidad, facilidad y satisfacción, la lista sería así:

1. La perfecta librería independiente, como la Pygmalion de Berkeley.
2. Una gran y radiante Barnes & Noble. Sé que es una cadena, pero admitámoslo: son tiendas que molan. Sobre todo las que tienen grandes sillones.
3. El pasillo de libros de Walmart. (Está al lado del de tierras y abonos).
4. La librería de préstamo a bordo del estadounidense West Virginia, un submarino nuclear que se encuentra en las profundidades del Pacífico.
5. La Librería del Sr. Penumbra 24 horas

La otra librería está apilada detrás y encima de todo eso, en las estanterías altas y con escaleras, y se compone de volúmenes, que Google sepa, inexistentes. En serio, he hecho las búsquedas. Muchos tienen pinta de antigualla (piel agrietada, títulos con letras doradas…), pero otros están recién encuadernados en cubiertas brillantes y nuevas. Así pues, no es que sean todos antiguos, sino más bien… únicos. Yo lo llamo «el catálogo remoto».

Últimamente, parece que estemos perdiendo hasta a los usuarios del catálogo remoto. ¿Los habrá seducido algún otro club literario? ¿Se habrán comprado todos un Kindle? Yo tengo uno, y casi todas las noches lo uso. Siempre me imagino a los libros mirándome y susurrando «¡Traidor!», pero qué quieres, tengo un montón de primeros capítulos gratis que leer. El Kindle me lo pasó mi padre porque ya no lo quería: es uno de esos modelos originales, una placa oblicua y asimétrica con una pantallita gris y un lecho de teclas angulosas. Tiene pinta de accesorio sacado de 2001: Una odisea del espacio. Existen modelos más nuevos, con pantallas más grandes y diseños más discretos, pero este es como las postales de Penumbra: tan desfasado que vuelve a molar. A la mitad del primer capítulo de Cannery Row, la pantalla parpadea, se congela y se me apaga. Me pasa casi cada noche. Se supone que la batería del Kindle dura unos dos meses, pero yo lo dejé al sol demasiado tiempo y ahora solo aguanta una hora desenchufado.

Quejido lleva una biblioteca pirata muy concurrida. Escribe complicados códigos con los que cargarse el DRM de los libros electrónicos, y construye elaboradas máquinas con las que copiar las palabras de libros de verdad. Si trabajara para Amazon, seguro que sería rico. En vez de eso, descifró la supuestamente indescifrable serie de Harry Potter y colgó los siete libros electrónicos en su página, para que se descargaran gratis… con alguna modificación. Ahora, si quieres leer Potter sin pagar, tendrás que lidiar con breves referencias a un joven brujo llamado Quejumbroso, compañero de estudios de Harry en Hogwarts. No está mal. Quejumbroso tiene algunas frases buenas.

El asunto está así, tal como yo lo veo: la librería, cerrada; Penumbra, ausente, enviado por su jefe, Corvina, a una biblioteca secreta que es el cuartel principal de la secta bibliófila conocida como Lomo Intacto; alguien va a quemar algo; la biblioteca está en Nueva York, pero nadie sabe dónde… todavía.

Penumbra sacude la cabeza. Luego rebusca dentro de su chaquetón y saca un escuálido Kindle negro, todavía activado, que muestra palabras angulosas sobre un fondo claro.
—Tiene uno —digo, y vuelvo a sonreír.
—Uy, más de uno, hijo.
Saca otro lector electrónico, un Nook, y luego un Sony. ¿Y otro de la marca Kobo? ¿Cómo? ¿Quién tiene un Kobo? ¿Penumbra ha cruzado el país con cuatro lectores electrónicos encima?

Penumbra y yo nos sentaremos muchas veces a discutir qué tipo de empresa sería la más adecuada para nosotros. ¿Otra librería? No. ¿Algún tipo de editorial? Tampoco. Penumbra reconocerá que le gusta más hacer de entrenador y de guía que de erudito o descodificador de códigos. Y yo admitiré que solo busco un pretexto para reunir a todas las personas que admiro en una misma habitación. Así que crearemos una consultora: una brigada de operaciones especiales para empresas que trabajan en la intersección entre libros y tecnología; procuraremos resolver los misterios que acechan en las sombras de los estantes digitales. Kat nos proporcionará nuestro primer contrato: diseñar el sistema de notas al margen para el prototipo de lector electrónico de Google, que es fino, ligero y con un recubrimiento de tela en vez de plástico, como un libro de tapa dura. Después tendremos que apañárnoslas solos, y Penumbra se revelará como un gran orador en las reuniones. Se pondrá un traje oscuro de tweed y sacará brillo a sus gafas. Entrará con su andar trémulo en los despachos de Apple y Amazon, mirará a los presentes y dirá con calma: «¿Qué están buscando en este acuerdo?». Sus ojos azules, su sonrisa resuelta y (sinceramente) su avanzada edad los dejarán estupefactos, encantados y, en última instancia, persuadidos.

Robin Sloan «El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta»

PreTextos: La Lengua de las mariposas

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“Los libros son como un hogar… En los libros podemos refugiar nuestros sueños para que no se mueran de frío…”
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“Los maestros son las luces de la república.”
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La lengua de las mariposas es una película española dirigida por José Luis Cuerda. El guión es de Rafael Azcona y se basa en tres historias del libro ¿Qué me quieres, amor?(1996) de Manuel Rivas. Estos relatos son: “La lengua de las mariposas”, “Un saxo en la niebla” y “Carmiña”.
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“… En la primavera, el ánade salvaje vuelve a su tierra para las nupcias. Nada ni nadie lo podrá detener. Si le cortan las alas, irá a nado. Si le cortan las patas, se impulsará con el pico, como un remo en la corriente. Ese viaje es su razón de ser… […] En el otoño de mi vida, yo debería ser un escéptico. Y en cierto modo lo soy. El lobo nunca dormirá en la misma cama con el cordero. Pero de algo estoy seguro: si conseguimos que una generación, una sola generación crezca libre en España… […] …ya nadie les podrá arrancar nunca la libertad[…] Nadie les podrá robar ese tesoro.”

PreTextos: Jorge Luis Borges, suma de infinitos bibliotecarios hipostáticos

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OIR AUDIO

Recita Indira C. Garcia (Univ. de San Marcos, Lima Perú)

Musica: Keit Jarret

Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – † Ginebra, 14 de junio de 1986) fue un escritor argentino, autor de El Aleph, Ficciones, El libro de arena, entre otras obras. Fue poeta, traductor, profesor de literatura inglesa, cuentista, bibliotecario, ensayista, políglota y crítico literario.

Borges, ejerció la profesión de bibliotecario en la biblioteca municipal Miguel Cané , en Buenos Aires donde trabajó durante casi una década desde 1937. Allí, hoy en día hay una habitación que todavía conserva su escritorio y su máquina de escribir, fotografías y las primeras ediciones de sus libros, profesionalmente trabajó como catalogador y escribió varias de sus primeras obras en sus ratos libres entre 1937 y 1946. En esa sede se fundó además, en el año 1953, la primera Biblioteca Municipal para Ciegos. Una de sus frases celebres en alusión a las bibliotecas como profesional es:

«Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica».

Al ser aceptado como director de la Biblioteca Nacional, cuando quedó ciego escribió el Poema de los Dones en El Hacedor”.

«Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.»

Del mismo Poema de los dones, de 1960, es esta otra frase:

«Yo, que me figuraba el Paraíso bajo la especie de una biblioteca».

Ernesto Sábato también hizo alusión a Borges como bibliotecario en “Uno y el universo”, obra de 1945.

«A usted, Borges, heresiarca del arrabal porteño, latinista del lunfardo, suma de infinitos bibliotecarios hipostáticos, mezcla rara de Asia Menor y Palermo, de Chesterton y Carriego, de Kafka y Martín Fierro; a usted, Borges, lo veo ante todo como un Gran Poeta. Y luego, así: arbitrario, genial, tierno, relojero, débil, grande, triunfante, arriesgado, temeroso, fracasado, magnífico, infeliz, limitado, infantil e inmortal».

Por supuesto no nos vamos a olvidar de La biblioteca de Babel un cuento del escritor argentino, aparecido por primera vez en la colección de relatos “El jardín de senderos que se bifurcan” (1941), colección que más tarde fue incluida en “Ficciones” (1944). La biblioteca en el imaginario de Borges parece ser infinita a la vista de un ser humano común, pero al tener un límite de 410 páginas por libro, 40 renglones por página y 80 símbolos por renglón, el número de posibilidades es vasto pero finito. El relato es la especulación de un universo compuesto de una biblioteca de todos los libros posibles, en la cual sus libros están arbitrariamente ordenados, o sin orden, y preexiste al hombre.

“La biblioteca de Babel es un complejo compuesto por un número indefinido de galerías hexagonales e idénticas, donde hay grandes ventilaciones en el medio, cercadas por pequeñas barandas. La distribución de las galerías se reduce a cinco largos anaqueles en cada muro que cubren cuatro de los seis lados. La altura apenas excede la de un bibliotecario normal. Dos de las caras de cada galería dan a un angosto zaguán que va a otras galerías. A los lados del zaguán hay dos gabinetes; en uno de ellos alguien puede dormir parado y usar el restante para satisfacer las necesidades. Más allá hay una escalera espiral que se abisma hacia lo remoto.

Por cada anaquel hay un total de treinta y dos libros con el mismo formato; por cada libro que se encuentra, se puede contar 410 páginas. Cada página tiene cuarenta reglones. Cada renglón, ochenta letras de color negro. También hay letras en los dorsos de los libros. No obstante, en los dorsos de cada libro no se indica el contenido de las páginas. Esto se debe a dos axiomas fundamentales.”

Borges plantea dos axiomas basados en la biblioteca como eternidad, un icono del saber y la cultura, de las creencias y corrientes de pensamiento de ese Universo, “que otros llaman la Biblioteca”. Los Axiomas son: .
“La biblioteca existe desde la eternidad. Esto significa que tanto la biblioteca de Babel como los bibliotecarios pueden ser obra de un dios o del azar.

El número de símbolos ortográficos usados en los libros es de veinticinco, incluyendo el espacio, la coma y el punto. Los libros de Babel están compuestos a partir de combinaciones aleatorias de estos signos, agotando todas las posibles combinaciones (cuyo número es inimaginablemente grande, pero no infinito). Esto demuestra la naturaleza caótica e informe de todos los libros. Por cada palabra que esté escrita, puede haber palabras inconexas, frases incoherentes, que forman lenguas menos incoherentes.”

Mientras muchos ven el fin de la biblioteca y el bibliotecario en la era digital, deseo, como dice el sabio, que el bibliotecario sea eterno , y quizás me inclino más por que sea obra del azar que de Dios, por eso de laicismo tan latente con la profesión y el raciocinio. Pero además de eterna, «La Biblioteca es ilimitada y periódica». Y como consecuencia de esa eternidad de la biblioteca Jorge Luis dice que “basta con que un libro sea posible, para que exista” en algún lugar de la inmensa Biblioteca”.

La biblioteca no es un sitio aislado, no es el edificio, no es los libros, no son sólo los bibliotecarios, la biblioteca es un sistema, se trata de un universo en el que habitan distintos seres, que ejercen sus oficios según diversas motivaciones:

“inquisidores que pretenden destruir los libros que juzgan sin sentido, aventureros que recorren las salas hexagonales en busca de su Vindicación, místicos que anhelan encontrar el Libro total que desvele todos los misterios del mundo, e incluso proscritos azaristas que manejan cubiletes y dados prohibidos, al objeto de producir algún día, más que encontrar, esos libros sobrenaturales.”

Esta biblioteca la forma predominante es de anaqueles en forma de hexágonos. Cuando visito la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca, hay un rincón, que permite subir al segundo piso del mueble que siempre me Recuerda a la biblioteca de Babel. “Esa biblioteca formada por hexágonos, que se usan para almacenar libros y para comunicarse entre ellos”.

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Cada muro tiene cinco anaqueles.

Cada anaquel treinta y dos libros.

Cada libro cuatrocientas diez páginas.

Cada página cuarenta renglones.

Cada renglón ochenta símbolos.

Cada símbolo veinticinco variantes.

Para leer

Borges bibliotecario de César Silva Santisteban. Biblios, 1999, n. 1

Visita en realidad virtual la “Biblioteca de Babel” de Borges

“La biblioteca de Babel” relato de Borges publicado en 1941 es una amplia biblioteca que contiene todos los libros posible, y que ha dado mucho que  pensar a los lectores por la difíciles de transitar por este paisaje mediático. Borges imaginó la Biblioteca de Babel como un espacio que comprende un gran número de salas hexagonales conectadas bordeadas por galerías. Esta visión ha inspirado a no pocos pensadores, entre ellos al autor y programador Jonathan Basile, que como fruto de ello ha diseñado esta aplicación de realidad virtual que podemos ver aqui

http://libraryofbabel.info/index.html

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La Biblioteca de Babel (Borges)

Oír relato

 

Ver completo

“El universo (que otros llaman la Biblioteca) se componte de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito… La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante.”

La Biblioteca de Babel (Borges)

 

Los mejores libros sobre Bibliotecas y Bibliotecarios

 

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We Love Libraries! The Best Books about Libraries and Librarians
By Caitlin Kleinschmidt | Tuesday, April 14, 2015

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La imagen social del bibliotecario en el pop y en el rock
La imagen social del bibliotecario en el pop y en el rock

1. The Historian / by Elizabeth Kostova

Una noche, explorando la biblioteca de su padre, una joven encuentra un libro antiguo y un alijo de cartas amarillentas. Las cartas están dirigidas a “Mi sucesor”, a partir de aquí la protagonista se sumergen en un mundo que nunca soñó, un laberinto donde los secretos del pasado de su padre y el misterioso destino de su madre se conectan a un mal inconcebible escondido en las profundidades de historia.

2. La sombra del viento / Carlos Ruiz Zafón

En la Barcelona de la Guerra Civil Española, Daniel, hijo de un librero de anticuario, encuentra en el “Cementerio de los Libros Olvidados”  un misterioso libro titulado “La sombra del viento”  den Julián Carax. Pero cuando comienza a buscar otras obras del autor, su búsqueda, aparentemente inocente, abre una puerta en uno de los secretos más oscuros de una historia épica de asesinato, locura y el amor condenado.

3. La mujer del viajero en el tiempo / Audrey Niffenegger

Esta historia de amor poco tradicional es la historia de Henry DeTamble, un bibliotecario aventurero apuesto que, involuntariamente, viaja a través del tiempo, y Clare Abshire, un artista cuya vida tiene un curso secuencial natural. Entre ellos se desata un apasionado romance que va más allá de las circunstancias espacio-temporales.

4. El nombre de la rosa / Umberto Eco

El año es 1327 algunos franciscanos en una rica abadía italiana son sospechosos de herejía, y el hermano Guillermo de Baskerville llega a investigar el asunto. Pero su delicada misión de repente se ve ensombrecidapor una serie de muertes extrañas que siguen el desarrollo del libro de Apocalipsis.

5. Posesión / A. S. Byatt

Esta es la historia de una pareja de jóvenes estudiosos que investigan la vida de dos poetas victorianos. A medida que se descubren sus cartas, diarios y poemas, y rastrean sus movimientos a través de sesiones de espiritismo. La accoión se inicia en Londres y termina en la “Costa de hadas encantadas” de Bretaña, allí surge un misterio intelectual y una historia de amor.

6. Matilda / Roald Dahl

Obligada a soportar a unos padres crueles y distantes, Matilda se refugia en su amor por la lectura. Ella espera que en la escuela sea diferente, pero tiene que enfrentarse a la señorita Trunchbull. Cuando es atacada por la señorita Trunchbull de pronto descubre que tiene un notable poder con el que luchar.

7 Una dulce locura: bibliófilos, bibliomanos, y la pasión eterna por los libros / Nicholas A. Basbanes

Escrito antes de la aparición de Internet, pero muy actual para el lector moderno, Una dulce locura captura ese último momento en el tiempo cuando los bibliofilos persiguen sus pasiones en las librerías polvorientas, subastas y puestos callejeros. Os asombrará y deleitará la pasión y gastos que estos bibliófilos están dispuestos a hacer en la búsqueda de un libro en particular.

8. This Book Is Overdue!: How Librarians and Cybrarians Can Save Us All / Marilyn Johnson

Los que predijeron la muerte de bibliotecas olvidaron considerar que necesitamos bibliotecarios, los únicos que nos pueden salvar de ser enterrados por la era digital. Esta trama en torno a los profesionales de la información pone de relieve los idealismos pragmáticos que fusionan las herramientas de la era digital, con el amor por la palabra escrita y los valores perdurables de la libertad de expresión y el acceso abierto.

9. La gente del Libro / Geraldine Brooks

Este ambicioso, trabajo electrizante narra el viaje angustioso de la famosa Hagadá de Sarajevo, un manuscrito hebreo bellamente iluminado, desde el la España del siglo XV a la devastada Bosnia. Corresponde a un conocido conservador de libros y un joven bibliotecario que arriesgó su vivo para guardarlo para descubrir sus secretos y unir las piezas del misterio de su milagrosa supervivencia.

12 razones por las que regalar un libro

 

 

Se trata de una infografía diseñada por WPromote para BookPal un sitio que promueve la alfabetización y la educación. La infografía es muy útil para cuando quieres hacer un regalo a alguien, y muestra 12 razones por las que regalar un libro. Regalar un libro nunca es demasiado obvio, ni demasiado aburrido o demasiado poco importante. No importa el día que sea, es un buen detalle ya sea en Navidad San Valentín o el cumpleaños de un amigo. El libro es siempre una manera de mostrar a alguien que realmente le importas, y un regalo de un gusto exquisito.

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12 razones por las que regalar un libro

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1. Los libros siempre tienen el tamaño adecuado.

2. Los libros son fáciles de envolver.

3. Los libros son una buena manera de impresionar a la gente.

4. Los libros pueden ser compartidos.

5. Los libros son un regalo que se puede utilizarse una y otra vez.

6. Los libros son más baratos que los diamantes.

7. Hay un libro para todo el mundo.

8. Los libros duran más que un pastel de frutas.

9. Los libros son bajos en calorías.

10. Los libros denotan siempre cierto buen gusto.

11. Libros que pueden llevarse a cualquier parte.

12. Libros sirven para múltiples propósitos.

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Como una novela: antimanual sobre la lectura

Como una novela / Daniel Pennac ; traducción de Joaquín Jordá
Pennac, Daniel
Barcelona : Anagrama, 1993
169 p

en la biblioteca de TRADUCCIÓN y DOCUMENTACIÓN

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Esta obra insólita, un auténtico estímulo para la lectura, ha sido uno de los grandes fenómenos de la edición francesa reciente. Pennac, profesor de literatura en un instituto, se propone una tarea tan simple como necesaria en nuestros días: que el adolescente pierda el miedo a la lectura, que lea por placer, que se embarque en un libro como en una aventura personal y libremente elegida. Todo ello escrito como un monólogo desenfadado, de una alegría y entusiasmo contagiosos: «En realidad, no es un libro de reflexión sobre la lectura —dice el autor—, sino una tentativa de reconciliación con el libro».

Este antimanual de literatura concluye con un decálogo no de los deberes, sino de los derechos imprescindibles del lector (derecho a no terminar un libro, a releer, etc., incluso a no leer).

EXTRACTOS

El verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo «amar»…, el verbo «soñar»… Claro que siempre se puede intentar. Adelante: «¡Ámame!» «¡Sueña!» «¡Lee!» «¡Lee! ¡Pero lee de una vez, te ordeno que leas, caramba!».

Es, en un principio, el buen lector que seguiría siendo si los adultos que lo rodean alimentaran su entusiasmo en lugar de poner a prueba su competencia, si estimularan su deseo de aprender en lugar de imponerle el deber de recitar, si le acompañaran en su esfuerzo sin contentarse con esperarle a la vuelta de la esquina, si consintieran en perder tardes en lugar de intentar ganar tiempo, si hicieran vibrar el presente sin blandir la amenaza del futuro, si se negaran a convertir en dura tarea lo que era un placer, si alimentaran este placer hasta que se transmutara en deber, si sustentaran este deber en la gratuidad de cualquier aprendizaje cultural, y recuperaran ellos mismos el placer de esta gratuidad.

Pero es, de manera más cotidiana, el refugio del libro contra la crepitación de la lluvia, el silencioso deslumbramiento de las páginas contra la cadencia del metro, la novela metida en el cajón de la secretaria, la breve lectura del profe cuando se largan los alumnos, y el alumno del fondo de la clase leyendo a escondidas, mientras espera a entregar el ejercicio en blanco.

Basta una condición para esta reconciliación con la lectura: no pedir nada a cambio. Absolutamente nada. No alzar ninguna muralla de conocimientos preliminares alrededor del libro. No plantear la más mínima pregunta. No encargar el más mínimo trabajo. No añadir ni una palabra a las de las páginas leídas. Ni juicio de valor, ni explicación de vocabulario, ni análisis de texto, ni indicación biográfica…

En los primeros días del año escolar, suelo pedir a mis alumnos que me describan una biblioteca. No una biblioteca municipal, no, sino el mueble, una librería. Aquella donde coloco mis libros. Y me describen un muro. Un acantilado del saber, rigurosamente ordenado, absolutamente impenetrable, una pared contra la que sólo se puede rebotar…

En materia de lectura, nosotros, «lectores», nos permitimos todos los derechos, comenzando por aquellos que negamos a los jóvenes a los que pretendemos iniciar en la lectura.

1) El derecho a no leer.
2) El derecho a saltamos las páginas.
3) El derecho a no terminar un libro.
4) El derecho a releer.
5) El derecho a leer cualquier cosa.
6) El derecho al bovarismo.
7) El derecho a leer en cualquier sitio.
8) El derecho a hojear.
9) El derecho a leer en voz alta.
10) El derecho a callamos.

Derechos del lector

Un recorrido fotográfico por la recién restaurada Biblioteca Viipuri de Alvar Aalto

Sala de lectura de la Biblioteca Viipuri de Alvar Aalto

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ver reportaje fotográfico

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Biblioteca Viipuri es una biblioteca situado en Vyborg (Finlandia), aunque estaba bajo dominio de Rusia cuando fue concebida por Alvar Aalto, -de ahí que también se le denomine Biblioteca Vyborg-. Se trata de unos de los proyectos arquitectónicos de bibliotecas más originales y que más influencia tuvo en la construcción de bibliotecas durante la segunda mitad el siglo XX. Las soluciones que propuso, hoy ya normales en cualquier biblioteca del mundo, pero fueron muy innovadoras en su tiempo; tanto el edificio como la concepción y distribución de los espacios, el mobiliario, decoración y el estudio de los condicionantes medioambientales.

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58 tragaluces de la sala de lectura.

Durante casi veinte años, El Comité finlandés para la Restauración de la Biblioteca Viipuri trabajó para restaurar el proyecto original de biblioteca desarrollado por Alvar Aalto, que ahora ha sido fotografiada exhaustivamente por Denis Esakov.

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Exterior de la biblioteca Vilpuri

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Las formas rectilíneas completamente blancas del exterior se contraponen por una serie de elementos elípticos, curvilíneas, a partir de los 58 tragaluces de la sala de lectura, que crea un elegante barrido de luz sobre la mesa de circulación y las escaleras centrales que van ascendiendo gradualmente.

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Mostrador de circulación

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La biblioteca también cuenta con un auditorio, con muebles originales, con un techo de madera ondulada muy en el gusto nórdico.

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Auditorio

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Construida en la era pre-digital, la biblioteca ha conservado algunas de las características de ahorro de espacio proyectadas en aquel tiempo, incluyendo estanterías móviles que se pueden ajustar con una palanca de rotación. Entonces una solución innovadora que ya es casi común para cualquier deposito de biblioteca.

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Estanterías móviles para ahorrar espacio

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Quien esté interesado en conocer más sobre este tema, hace unos años se publicó un excelente artículo en la revista Anales de Documentación que os dejo en esta página.

Fuentes Romero, J. J. “El edificio de la Biblioteca de Viipuri : Alvar Aalto, el humanismo innovador de un hacedor de bibliotecas.” Anales de documentación vol. 3, n. (2000).  pp. 67-79.http://www.um.es/ojs/index.php/analesdoc/article/view/2491

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Uso de la tecnología para romper las barreras de la velocidad de lectura

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Using Technology to Break the Speed Barrier of Reading: New research suggests that one of humanity’s most important inventions can be improved By Matthew H. Schneps | Scientific American September 8, 2015

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Los científicos están empezando a comprender que las decisiones sobre el diseño de una obra tienen su influencia en la forma en que el cerebro procesa la información visual. ¿Por qué algo tan simple como acortar las líneas de texto hace que sea posible leer más fácilmente? La teoría se basa en el estudio de seguimiento de los ojos, ya que las líneas más cortas ayudan a algunas personas que de otra manera tendrían serías dificultades de lectura, porque sirven para poner mayor atención y por tanto una mejor asimilación durante la lectura, ya que de este modo promueven un mayor interés en el seguimiento del texto.

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El libro como invención tecnológica, es un objeto de ingeniería cuya importancia y perdurabilidad a lo largo de los siglos le ha convertido en unas de las piezas mejor concebidas. Sin embargo, debido a la necesidad de una lectura nuclear (lineal) no es más que una herramienta diseñada en torno a un conjunto de compromisos y limitaciones que está lejos de ser perfecta en relación a las nuevas posibilidades tecnológicas.

El sistema de la lectura actual, -heredado de los antiguos escribas-, se ha perpetuado fundamentalmente debido a estas limitaciones de ingeniería que fueron relevantes en los siglos pasados, pero que ya no apropiadas en nuestra era de la información. Cuando los libros eran escasos, y pocas personas sabían leer, el hecho de que tuvieran alguna falla inherente en el diseño que pudiera dificultar la lectura no era motivo de preocupación. Pero hoy, en la era de los ordenadores -donde es posible descargar al instante prácticamente cualquier libro que haya sido publicada y leerlo en un dispositivo que llevamos en nuestra bolsillos- lo que limita nuestra lectura es la capacidad del cerebro para absorber el contenido disponible. El problema de nuestro milenio es que no es posible obtener en nuestras mentes suficientemente rápido toda la información que precisamos  para satisfacer nuestras necesidades.

Lo que pudo haber parecido una buena idea de diseño para la lectura de hace un milenio, no puede ser una buena idea hoy. Tomemos, por ejemplo, la forma y el espaciamiento de las letras. En los siglos antes de la invención de la imprenta, los escribas dedicaban una cantidad excesiva de tiempo para escribir un libro. Por lo tanto, la necesidad de trabajar de forma rápida probablemente influyó en el diseño de las formas de las letras que conocemos actualmente, ya que estas se formaron para hacer su dibujo a mano tan fluido y rápido como fuera posible. Otras restricciones de diseño que heredamos del pasado, que ya no son relevantes hoy en día, se relacionan con el alto costo de los materiales. El pergamino era caro. Esto llevó a que los símbolos utilizados en las primearas formas de escritura se comprimieran con el objeto de  meter más símbolos en una página – tanto es así que el espaciamiento e incluso la puntuación llegó a ser omitida y tuvo que ser introducida de nuevo en el siglo XII para facilitar la lectura.

Esta forma de juntar más las letras para ahorrar espacio fue en su día fue una brillante manera de ahorrar pergamino; si bien actualmente los científicos están empezando a comprender que esta decisión de diseño entra en conflicto con la forma en que el cerebro procesa la información visual. En 1970 Herman Bouma demostró que cuando los objetos están agrupados muy juntos -como el caso de las letras en los pergaminos-, esta agrupación interfiere con la capacidad del cerebro para discernir cada uno de los elementos de la agrupación, un fenómeno conocido como “hacinamiento”. Este fenómeno limita el número de letras que somos capaces de percibir a simple vista, tal como demostró en una investigación de Denis Pelli en 2007 en la que concluía que el hacinamiento limita la velocidad de lectura.

Reconociendo que ahora puede ser el momento de reconsiderar el diseño tradicional de la lectura, una grupo de investigación llamado Guttenbergs – compuesto por científicos y tecnólogos de todo el mundo – están empezando a buscar soluciones de ingeniería innovadoras destinadas a hacer la lectura más eficiente y eficaz para más personas. Su objetivo final es volver a inventar la lectura en función de que ya no estamos limitados por las restricciones de diseño anacrónicas impuestas por la pluma y el lápiz, para idear una nueva forma de lectura limitada sólo por la capacidad del cerebro humano.

En 2013 la Fundación Nacional para la Ciencia, llevó a cabo una investigación con una pequeña muestra de más de 100 estudiantes de secundaria con dislexia, utilizando técnicas que incluyeron el seguimiento de los ojos, que pudo confirmar que los formatos en línea más cortos producen beneficio en las personas con problemas con la lectura.

Aunque los teléfonos inteligentes aún no se habían inventado cuando Gadi Geiger y Gerome Lettvin en el MIT, junto a Keith Rayner y sus colegas de la Universidad de Massachusetts Amherst hicieron una investigación en la década de 1980, sobre casos de individuos cuyos problemas con la lectura fueron mejoradas al restringir el lapso de texto procesado durante la misma. Y más tarde, ya en la era de los ordenadores, teléfonos inteligentes y lectores electrónicos, más gente comenzó a notar este efecto, tal como demostró David Knight que creo un sistemas web para ayudar a las personas a acortar líneas, que él llamó “tipo amable”. También Marco Zorzi y sus colegas en Italia y Francia demostraron en 2012 que cuando se incrementa el espaciado entre letras para reducir el hacinamiento, los niños con dislexia leen con mayor eficacia.

En la actualidad las posibilidades que ofrece el formato digital hace posible que podamos rediseñar el formato, espaciado, tipología de letra, márgenes y hasta cabeceras a nuestro gusto, lo que hace posible poder leer en pantallas pequeñas como las de un teléfono inteligentes sin grandes dificultades.

¿Por qué algo tan simple como acortar las líneas de texto hace que sea posible leer más fácilmente? La teoría se basa en el estudio de seguimiento de los ojos, ya que las líneas más cortas ayudan a algunas personas que de otra manera tendrían serías dificultades de lectura, y esto ocurre sobre todo porque sirven para que el lector ponga mayor atención y por tanto una mejor asimilación durante la lectura, lo que a su vez promueve un mayor interés en el seguimiento del texto por parte del sujeto lector.