PreTextos: El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta

 

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Robin Sloan. El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta.  Barcelona: Roca, 2013. ISBN: 9788499186047

Una divertida y excitante novela sobre una conspiración global, encriptación de códigos, amores de juventud, travesuras y aventuras y el secreto de la vida eterna? que sucede en una pequeña librería de San Francisco. La crisis económica obliga a Clay Jannon a dejar atrás su vida como diseñador de páginas web en San Francisco y las casualidades, la curiosidad más absoluta y la habilidad de subir escaleras como si fuera un mono le llevan a empezar su nuevo trabajo en la librería permanentemente abierta del señor Penumbra.

Después de unos días trabajando, Clay se da cuenta de que la librería es un lugar mucho más extravagante de lo que su nombre indica. Solo hay unos cuantos clientes, pero van continuamente y nunca compran nada. Lo que hacen es llevarse libros prestados, ejemplares misteriosos que se encuentran en los lugares más recónditos de la librería, todo de acuerdo a un trato especial que mantienen con Penumbra. Clay concluye que la tienda no es más que una tapadera para otro negocio y su curiosidad pronto le lleva a ponerse a analizar el complejo comportamiento de los clientes y a arrastrar a sus amigos para que le ayuden a descubrir qué es lo que realmente pasa en la librería. Sin embargo, cuando le llevan sus descubrimientos al Sr. Penumbra, acaban por descubrir que los secretos se extienden mucho más allá de las paredes de la librería?La librería permanentemente abierta del señor Penumbra es exactamente lo que su nombre indica: un lugar en el que entras y del que no querrás salir, un gabinete de las maravillas contemporáneo, que le dará al lector curioso una descarga de energía, sin que importe la hora del día.

EXTRACTOS

Voy a ser franco: si tuviera que clasificar la experiencia de adquirir un libro por orden de comodidad, facilidad y satisfacción, la lista sería así:

1. La perfecta librería independiente, como la Pygmalion de Berkeley.
2. Una gran y radiante Barnes & Noble. Sé que es una cadena, pero admitámoslo: son tiendas que molan. Sobre todo las que tienen grandes sillones.
3. El pasillo de libros de Walmart. (Está al lado del de tierras y abonos).
4. La librería de préstamo a bordo del estadounidense West Virginia, un submarino nuclear que se encuentra en las profundidades del Pacífico.
5. La Librería del Sr. Penumbra 24 horas

La otra librería está apilada detrás y encima de todo eso, en las estanterías altas y con escaleras, y se compone de volúmenes, que Google sepa, inexistentes. En serio, he hecho las búsquedas. Muchos tienen pinta de antigualla (piel agrietada, títulos con letras doradas…), pero otros están recién encuadernados en cubiertas brillantes y nuevas. Así pues, no es que sean todos antiguos, sino más bien… únicos. Yo lo llamo «el catálogo remoto».

Últimamente, parece que estemos perdiendo hasta a los usuarios del catálogo remoto. ¿Los habrá seducido algún otro club literario? ¿Se habrán comprado todos un Kindle? Yo tengo uno, y casi todas las noches lo uso. Siempre me imagino a los libros mirándome y susurrando «¡Traidor!», pero qué quieres, tengo un montón de primeros capítulos gratis que leer. El Kindle me lo pasó mi padre porque ya no lo quería: es uno de esos modelos originales, una placa oblicua y asimétrica con una pantallita gris y un lecho de teclas angulosas. Tiene pinta de accesorio sacado de 2001: Una odisea del espacio. Existen modelos más nuevos, con pantallas más grandes y diseños más discretos, pero este es como las postales de Penumbra: tan desfasado que vuelve a molar. A la mitad del primer capítulo de Cannery Row, la pantalla parpadea, se congela y se me apaga. Me pasa casi cada noche. Se supone que la batería del Kindle dura unos dos meses, pero yo lo dejé al sol demasiado tiempo y ahora solo aguanta una hora desenchufado.

Quejido lleva una biblioteca pirata muy concurrida. Escribe complicados códigos con los que cargarse el DRM de los libros electrónicos, y construye elaboradas máquinas con las que copiar las palabras de libros de verdad. Si trabajara para Amazon, seguro que sería rico. En vez de eso, descifró la supuestamente indescifrable serie de Harry Potter y colgó los siete libros electrónicos en su página, para que se descargaran gratis… con alguna modificación. Ahora, si quieres leer Potter sin pagar, tendrás que lidiar con breves referencias a un joven brujo llamado Quejumbroso, compañero de estudios de Harry en Hogwarts. No está mal. Quejumbroso tiene algunas frases buenas.

El asunto está así, tal como yo lo veo: la librería, cerrada; Penumbra, ausente, enviado por su jefe, Corvina, a una biblioteca secreta que es el cuartel principal de la secta bibliófila conocida como Lomo Intacto; alguien va a quemar algo; la biblioteca está en Nueva York, pero nadie sabe dónde… todavía.

Penumbra sacude la cabeza. Luego rebusca dentro de su chaquetón y saca un escuálido Kindle negro, todavía activado, que muestra palabras angulosas sobre un fondo claro.
—Tiene uno —digo, y vuelvo a sonreír.
—Uy, más de uno, hijo.
Saca otro lector electrónico, un Nook, y luego un Sony. ¿Y otro de la marca Kobo? ¿Cómo? ¿Quién tiene un Kobo? ¿Penumbra ha cruzado el país con cuatro lectores electrónicos encima?

Penumbra y yo nos sentaremos muchas veces a discutir qué tipo de empresa sería la más adecuada para nosotros. ¿Otra librería? No. ¿Algún tipo de editorial? Tampoco. Penumbra reconocerá que le gusta más hacer de entrenador y de guía que de erudito o descodificador de códigos. Y yo admitiré que solo busco un pretexto para reunir a todas las personas que admiro en una misma habitación. Así que crearemos una consultora: una brigada de operaciones especiales para empresas que trabajan en la intersección entre libros y tecnología; procuraremos resolver los misterios que acechan en las sombras de los estantes digitales. Kat nos proporcionará nuestro primer contrato: diseñar el sistema de notas al margen para el prototipo de lector electrónico de Google, que es fino, ligero y con un recubrimiento de tela en vez de plástico, como un libro de tapa dura. Después tendremos que apañárnoslas solos, y Penumbra se revelará como un gran orador en las reuniones. Se pondrá un traje oscuro de tweed y sacará brillo a sus gafas. Entrará con su andar trémulo en los despachos de Apple y Amazon, mirará a los presentes y dirá con calma: «¿Qué están buscando en este acuerdo?». Sus ojos azules, su sonrisa resuelta y (sinceramente) su avanzada edad los dejarán estupefactos, encantados y, en última instancia, persuadidos.

Robin Sloan “El Sr. Penumbra y su librería 24 horas abierta”

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