Uso de la tecnología para romper las barreras de la velocidad de lectura

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Using Technology to Break the Speed Barrier of Reading: New research suggests that one of humanity’s most important inventions can be improved By Matthew H. Schneps | Scientific American September 8, 2015

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Los científicos están empezando a comprender que las decisiones sobre el diseño de una obra tienen su influencia en la forma en que el cerebro procesa la información visual. ¿Por qué algo tan simple como acortar las líneas de texto hace que sea posible leer más fácilmente? La teoría se basa en el estudio de seguimiento de los ojos, ya que las líneas más cortas ayudan a algunas personas que de otra manera tendrían serías dificultades de lectura, porque sirven para poner mayor atención y por tanto una mejor asimilación durante la lectura, ya que de este modo promueven un mayor interés en el seguimiento del texto.

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El libro como invención tecnológica, es un objeto de ingeniería cuya importancia y perdurabilidad a lo largo de los siglos le ha convertido en unas de las piezas mejor concebidas. Sin embargo, debido a la necesidad de una lectura nuclear (lineal) no es más que una herramienta diseñada en torno a un conjunto de compromisos y limitaciones que está lejos de ser perfecta en relación a las nuevas posibilidades tecnológicas.

El sistema de la lectura actual, -heredado de los antiguos escribas-, se ha perpetuado fundamentalmente debido a estas limitaciones de ingeniería que fueron relevantes en los siglos pasados, pero que ya no apropiadas en nuestra era de la información. Cuando los libros eran escasos, y pocas personas sabían leer, el hecho de que tuvieran alguna falla inherente en el diseño que pudiera dificultar la lectura no era motivo de preocupación. Pero hoy, en la era de los ordenadores -donde es posible descargar al instante prácticamente cualquier libro que haya sido publicada y leerlo en un dispositivo que llevamos en nuestra bolsillos- lo que limita nuestra lectura es la capacidad del cerebro para absorber el contenido disponible. El problema de nuestro milenio es que no es posible obtener en nuestras mentes suficientemente rápido toda la información que precisamos  para satisfacer nuestras necesidades.

Lo que pudo haber parecido una buena idea de diseño para la lectura de hace un milenio, no puede ser una buena idea hoy. Tomemos, por ejemplo, la forma y el espaciamiento de las letras. En los siglos antes de la invención de la imprenta, los escribas dedicaban una cantidad excesiva de tiempo para escribir un libro. Por lo tanto, la necesidad de trabajar de forma rápida probablemente influyó en el diseño de las formas de las letras que conocemos actualmente, ya que estas se formaron para hacer su dibujo a mano tan fluido y rápido como fuera posible. Otras restricciones de diseño que heredamos del pasado, que ya no son relevantes hoy en día, se relacionan con el alto costo de los materiales. El pergamino era caro. Esto llevó a que los símbolos utilizados en las primearas formas de escritura se comprimieran con el objeto de  meter más símbolos en una página – tanto es así que el espaciamiento e incluso la puntuación llegó a ser omitida y tuvo que ser introducida de nuevo en el siglo XII para facilitar la lectura.

Esta forma de juntar más las letras para ahorrar espacio fue en su día fue una brillante manera de ahorrar pergamino; si bien actualmente los científicos están empezando a comprender que esta decisión de diseño entra en conflicto con la forma en que el cerebro procesa la información visual. En 1970 Herman Bouma demostró que cuando los objetos están agrupados muy juntos -como el caso de las letras en los pergaminos-, esta agrupación interfiere con la capacidad del cerebro para discernir cada uno de los elementos de la agrupación, un fenómeno conocido como “hacinamiento”. Este fenómeno limita el número de letras que somos capaces de percibir a simple vista, tal como demostró en una investigación de Denis Pelli en 2007 en la que concluía que el hacinamiento limita la velocidad de lectura.

Reconociendo que ahora puede ser el momento de reconsiderar el diseño tradicional de la lectura, una grupo de investigación llamado Guttenbergs – compuesto por científicos y tecnólogos de todo el mundo – están empezando a buscar soluciones de ingeniería innovadoras destinadas a hacer la lectura más eficiente y eficaz para más personas. Su objetivo final es volver a inventar la lectura en función de que ya no estamos limitados por las restricciones de diseño anacrónicas impuestas por la pluma y el lápiz, para idear una nueva forma de lectura limitada sólo por la capacidad del cerebro humano.

En 2013 la Fundación Nacional para la Ciencia, llevó a cabo una investigación con una pequeña muestra de más de 100 estudiantes de secundaria con dislexia, utilizando técnicas que incluyeron el seguimiento de los ojos, que pudo confirmar que los formatos en línea más cortos producen beneficio en las personas con problemas con la lectura.

Aunque los teléfonos inteligentes aún no se habían inventado cuando Gadi Geiger y Gerome Lettvin en el MIT, junto a Keith Rayner y sus colegas de la Universidad de Massachusetts Amherst hicieron una investigación en la década de 1980, sobre casos de individuos cuyos problemas con la lectura fueron mejoradas al restringir el lapso de texto procesado durante la misma. Y más tarde, ya en la era de los ordenadores, teléfonos inteligentes y lectores electrónicos, más gente comenzó a notar este efecto, tal como demostró David Knight que creo un sistemas web para ayudar a las personas a acortar líneas, que él llamó “tipo amable”. También Marco Zorzi y sus colegas en Italia y Francia demostraron en 2012 que cuando se incrementa el espaciado entre letras para reducir el hacinamiento, los niños con dislexia leen con mayor eficacia.

En la actualidad las posibilidades que ofrece el formato digital hace posible que podamos rediseñar el formato, espaciado, tipología de letra, márgenes y hasta cabeceras a nuestro gusto, lo que hace posible poder leer en pantallas pequeñas como las de un teléfono inteligentes sin grandes dificultades.

¿Por qué algo tan simple como acortar las líneas de texto hace que sea posible leer más fácilmente? La teoría se basa en el estudio de seguimiento de los ojos, ya que las líneas más cortas ayudan a algunas personas que de otra manera tendrían serías dificultades de lectura, y esto ocurre sobre todo porque sirven para que el lector ponga mayor atención y por tanto una mejor asimilación durante la lectura, lo que a su vez promueve un mayor interés en el seguimiento del texto por parte del sujeto lector.

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