PreTextos: Jorge Luis Borges, suma de infinitos bibliotecarios hipostáticos

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Recita Indira C. Garcia (Univ. de San Marcos, Lima Perú)

Musica: Keit Jarret

Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – † Ginebra, 14 de junio de 1986) fue un escritor argentino, autor de El Aleph, Ficciones, El libro de arena, entre otras obras. Fue poeta, traductor, profesor de literatura inglesa, cuentista, bibliotecario, ensayista, políglota y crítico literario.

Borges, ejerció la profesión de bibliotecario en la biblioteca municipal Miguel Cané , en Buenos Aires donde trabajó durante casi una década desde 1937. Allí, hoy en día hay una habitación que todavía conserva su escritorio y su máquina de escribir, fotografías y las primeras ediciones de sus libros, profesionalmente trabajó como catalogador y escribió varias de sus primeras obras en sus ratos libres entre 1937 y 1946. En esa sede se fundó además, en el año 1953, la primera Biblioteca Municipal para Ciegos. Una de sus frases celebres en alusión a las bibliotecas como profesional es:

«Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica».

Al ser aceptado como director de la Biblioteca Nacional, cuando quedó ciego escribió el Poema de los Dones en El Hacedor”.

«Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.»

Del mismo Poema de los dones, de 1960, es esta otra frase:

«Yo, que me figuraba el Paraíso bajo la especie de una biblioteca».

Ernesto Sábato también hizo alusión a Borges como bibliotecario en “Uno y el universo”, obra de 1945.

«A usted, Borges, heresiarca del arrabal porteño, latinista del lunfardo, suma de infinitos bibliotecarios hipostáticos, mezcla rara de Asia Menor y Palermo, de Chesterton y Carriego, de Kafka y Martín Fierro; a usted, Borges, lo veo ante todo como un Gran Poeta. Y luego, así: arbitrario, genial, tierno, relojero, débil, grande, triunfante, arriesgado, temeroso, fracasado, magnífico, infeliz, limitado, infantil e inmortal».

Por supuesto no nos vamos a olvidar de La biblioteca de Babel un cuento del escritor argentino, aparecido por primera vez en la colección de relatos “El jardín de senderos que se bifurcan” (1941), colección que más tarde fue incluida en “Ficciones” (1944). La biblioteca en el imaginario de Borges parece ser infinita a la vista de un ser humano común, pero al tener un límite de 410 páginas por libro, 40 renglones por página y 80 símbolos por renglón, el número de posibilidades es vasto pero finito. El relato es la especulación de un universo compuesto de una biblioteca de todos los libros posibles, en la cual sus libros están arbitrariamente ordenados, o sin orden, y preexiste al hombre.

“La biblioteca de Babel es un complejo compuesto por un número indefinido de galerías hexagonales e idénticas, donde hay grandes ventilaciones en el medio, cercadas por pequeñas barandas. La distribución de las galerías se reduce a cinco largos anaqueles en cada muro que cubren cuatro de los seis lados. La altura apenas excede la de un bibliotecario normal. Dos de las caras de cada galería dan a un angosto zaguán que va a otras galerías. A los lados del zaguán hay dos gabinetes; en uno de ellos alguien puede dormir parado y usar el restante para satisfacer las necesidades. Más allá hay una escalera espiral que se abisma hacia lo remoto.

Por cada anaquel hay un total de treinta y dos libros con el mismo formato; por cada libro que se encuentra, se puede contar 410 páginas. Cada página tiene cuarenta reglones. Cada renglón, ochenta letras de color negro. También hay letras en los dorsos de los libros. No obstante, en los dorsos de cada libro no se indica el contenido de las páginas. Esto se debe a dos axiomas fundamentales.”

Borges plantea dos axiomas basados en la biblioteca como eternidad, un icono del saber y la cultura, de las creencias y corrientes de pensamiento de ese Universo, “que otros llaman la Biblioteca”. Los Axiomas son: .
“La biblioteca existe desde la eternidad. Esto significa que tanto la biblioteca de Babel como los bibliotecarios pueden ser obra de un dios o del azar.

El número de símbolos ortográficos usados en los libros es de veinticinco, incluyendo el espacio, la coma y el punto. Los libros de Babel están compuestos a partir de combinaciones aleatorias de estos signos, agotando todas las posibles combinaciones (cuyo número es inimaginablemente grande, pero no infinito). Esto demuestra la naturaleza caótica e informe de todos los libros. Por cada palabra que esté escrita, puede haber palabras inconexas, frases incoherentes, que forman lenguas menos incoherentes.”

Mientras muchos ven el fin de la biblioteca y el bibliotecario en la era digital, deseo, como dice el sabio, que el bibliotecario sea eterno , y quizás me inclino más por que sea obra del azar que de Dios, por eso de laicismo tan latente con la profesión y el raciocinio. Pero además de eterna, «La Biblioteca es ilimitada y periódica». Y como consecuencia de esa eternidad de la biblioteca Jorge Luis dice que “basta con que un libro sea posible, para que exista” en algún lugar de la inmensa Biblioteca”.

La biblioteca no es un sitio aislado, no es el edificio, no es los libros, no son sólo los bibliotecarios, la biblioteca es un sistema, se trata de un universo en el que habitan distintos seres, que ejercen sus oficios según diversas motivaciones:

“inquisidores que pretenden destruir los libros que juzgan sin sentido, aventureros que recorren las salas hexagonales en busca de su Vindicación, místicos que anhelan encontrar el Libro total que desvele todos los misterios del mundo, e incluso proscritos azaristas que manejan cubiletes y dados prohibidos, al objeto de producir algún día, más que encontrar, esos libros sobrenaturales.”

Esta biblioteca la forma predominante es de anaqueles en forma de hexágonos. Cuando visito la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca, hay un rincón, que permite subir al segundo piso del mueble que siempre me Recuerda a la biblioteca de Babel. “Esa biblioteca formada por hexágonos, que se usan para almacenar libros y para comunicarse entre ellos”.

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Cada muro tiene cinco anaqueles.

Cada anaquel treinta y dos libros.

Cada libro cuatrocientas diez páginas.

Cada página cuarenta renglones.

Cada renglón ochenta símbolos.

Cada símbolo veinticinco variantes.

Para leer

Borges bibliotecario de César Silva Santisteban. Biblios, 1999, n. 1

3 pensamientos en “PreTextos: Jorge Luis Borges, suma de infinitos bibliotecarios hipostáticos

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