Se propone aprovechar los libros infantiles de cartón que han quedado deteriorados y ya no pueden mantenerse en las colecciones de préstamo. En lugar de desecharlos directamente, la autora plantea recuperar sus páginas e ilustraciones para convertirlas en materiales útiles para actividades educativas, artísticas y recreativas. Esta propuesta fomenta la reutilización de recursos, reduce los residuos y amplía las posibilidades de aprendizaje que ofrecen las bibliotecas infantiles.
Entre las ideas presentadas destaca la elaboración de marcapáginas, bloques de construcción, marionetas, puzles, tarjetas para contar historias, collages y adornos decorativos. Las páginas también pueden transformarse en piezas para clasificar colores y formas, crear mosaicos o desarrollar juegos de asociación. Estas actividades permiten que los niños experimenten con imágenes, texturas y materiales, al tiempo que estimulan su imaginación, su creatividad y sus habilidades manuales.
La autora también destaca las posibilidades de reutilización en actividades STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Las páginas de cartón pueden convertirse en ruedas, rampas, engranajes, palancas y conectores para construir pequeños objetos y experimentar con principios físicos y mecánicos. De este modo, un material que ha perdido su función original se transforma en un recurso para el aprendizaje práctico, la experimentación y la resolución de problemas.
La propuesta conecta con la filosofía maker, que promueve el aprendizaje mediante la creación, la manipulación de objetos y la experimentación. Las bibliotecas pueden incorporar estos materiales a talleres infantiles, espacios creativos y actividades familiares, favoreciendo una participación activa en la que no siempre es necesario seguir un modelo predeterminado: también se aprende explorando, probando y descubriendo nuevas posibilidades.
Kitson nos recuerda que reutilizar no significa conservar cualquier material a toda costa. Los libros con moho, suciedad u otros problemas que comprometan la seguridad deben desecharse conforme a las políticas de cada biblioteca. La idea central consiste en revisar los ejemplares retirados de la colección y preguntarse qué elementos todavía pueden aprovecharse. Así, los libros que han terminado su vida útil como documentos de lectura pueden iniciar una segunda etapa como materiales para la creatividad, el juego y el aprendizaje.
La creatividad puede convertirse en una herramienta accesible y eficaz para mejorar la salud mental. Parte de la idea de que las actividades creativas —como la escritura, la pintura, la música o cualquier forma de expresión artística— no son únicamente formas de ocio, sino también mecanismos psicológicos que ayudan a procesar emociones complejas. A través de la creación, las personas pueden dar forma a sentimientos que a menudo resultan difíciles de verbalizar, lo que facilita su comprensión y regulación emocional.
Uno de los aspectos centrales del texto es la relación entre la creatividad y la gestión del estrés. Se plantea que involucrarse en procesos creativos puede inducir estados de concentración profunda, similares al “flujo”, en los que la mente se aleja de las preocupaciones cotidianas y se enfoca en una tarea significativa. Este tipo de inmersión mental no solo reduce la rumiación, sino que también contribuye a una sensación de calma y bienestar subjetivo.
Asimismo, el artículo destaca que la creatividad no está reservada a artistas o profesionales del ámbito cultural, sino que es una capacidad inherente a todas las personas. Actividades cotidianas como cocinar de forma experimental, escribir un diario o incluso resolver problemas de manera innovadora pueden tener efectos positivos en el equilibrio emocional. Esta democratización de la creatividad refuerza la idea de que cuidar la salud mental puede integrarse fácilmente en la vida diaria sin necesidad de recursos especializados.
En el texto se subraya el potencial terapéutico de la creatividad como complemento a otros enfoques de salud mental. Aunque no sustituye tratamientos clínicos cuando son necesarios, sí puede actuar como un apoyo significativo en la reducción de la ansiedad, la mejora del estado de ánimo y el fortalecimiento de la resiliencia psicológica. En conjunto, el texto propone entender la creatividad no solo como una habilidad estética, sino como una forma de autocuidado emocional con impacto real en el bienestar psicológico.
El texto explica cómo la creatividad puede ser una herramienta accesible y eficaz para mejorar la salud mental en un contexto de vida acelerado y, a menudo, emocionalmente exigente. Frente a estrategias más conocidas como la terapia, el ejercicio físico o la atención plena, se destaca la creatividad como un recurso infravalorado que permite procesar emociones, reducir el estrés y recuperar sensaciones de propósito y bienestar. La autora refuerza esta idea desde la experiencia personal, al narrar su decisión de iniciar una clase de dibujo sin expectativas, mostrando cómo el acto creativo puede estar atravesado por inseguridades, pero también por la necesidad de reconexión con uno mismo.
Uno de los ejes principales del artículo es la importancia de abandonar el perfeccionismo. Se insiste en que la creatividad no debe entenderse como la producción de obras “perfectas”, sino como un espacio de expresión libre donde lo relevante es el proceso y no el resultado. A partir de ahí, se proponen prácticas sencillas como dedicar pequeños periodos de tiempo a actividades creativas sin juicio, lo que permite reducir la autoexigencia y favorecer un estado mental más relajado y abierto.
El texto también subraya la utilidad de la creatividad como vía para procesar emociones difíciles de verbalizar. Actividades como escribir, dibujar o escuchar música pueden ayudar a exteriorizar sentimientos complejos y a reorganizar pensamientos internos. Esta dimensión expresiva convierte la creatividad en un recurso terapéutico informal que facilita el autoconocimiento y la regulación emocional, especialmente cuando las palabras resultan insuficientes.
Además, se destaca el impacto negativo del consumo digital pasivo y cómo la creatividad puede actuar como contrapeso. Sustituir el desplazamiento constante en redes sociales por actividades creativas breves contribuye a recuperar la concentración y mejorar el bienestar mental. A esto se suma la dimensión social de la creatividad, ya que compartir procesos o productos creativos con otras personas fortalece los vínculos y reduce la sensación de aislamiento.
Las bibliotecas universitarias están experimentando una transformación profunda motivada por los cambios en los modelos de aprendizaje, la digitalización de los contenidos y la necesidad de que estudiantes e investigadores desarrollen nuevas competencias. Los espacios tradicionales, concebidos para el estudio silencioso y la consulta de materiales impresos, están dando paso a entornos flexibles, dinámicos y tecnológicamente equipados.
El documento sobre bibliotecas modernas con espacios mejorados por tecnología presenta una colección de estudios de caso que muestran cómo distintas instituciones han reinterpretado la biblioteca como un centro de creación, colaboración e innovación, en lugar de un simple lugar para almacenar y consumir información.
En estos modelos renovados, el diseño físico se combina con tecnología avanzada para ofrecer servicios que antes se encontraban fuera del ámbito bibliotecario. La biblioteca incorpora laboratorios de medios, estudios de grabación, makerspaces con herramientas como impresoras 3D, realidad virtual, escáneres y software especializado para producción audiovisual o visualización de datos. Estos espacios permiten al estudiantado participar activamente en la creación de contenidos, desarrollar proyectos experimentales y adquirir destrezas necesarias para el mundo académico y profesional contemporáneo. No se trata únicamente de actualizar los equipos, sino de crear ecosistemas completos que favorezcan el aprendizaje activo, multidisciplinar y creativo.
La transformación también implica una reflexión estratégica: cada nuevo espacio debe responder a necesidades reales de la comunidad universitaria y estar alineado con la visión institucional. Las decisiones sobre equipamiento, diseño, personal especializado y modelos de gestión requieren planificación, evaluación continua y un entendimiento claro de cómo estos espacios complementan la docencia, la investigación y la vida estudiantil. El documento subraya que la biblioteca moderna es un agente de cambio dentro de la universidad y que su adaptación tecnológica debe integrarse con políticas de apoyo pedagógico, desarrollo de competencias digitales y colaboración interdepartamental.
Los casos analizados muestran que la modernización no supone abandonar la esencia de la biblioteca, sino ampliarla. La biblioteca sigue siendo un espacio acogedor que promueve el estudio, la cultura y el acceso al conocimiento, pero ahora incorpora nuevas dimensiones que la convierten en un entorno híbrido: físico y digital, individual y colaborativo, contemplativo y creativo. Este modelo representa un futuro en el que la biblioteca actúa como corazón intelectual y tecnológico de la institución, fomentando la innovación y ofreciendo oportunidades de aprendizaje que van más allá de los libros y las pantallas.
People engage in various learning activities in a modern, spacious library.
Alonso-Arévalo, Julio; Martín-Ramírez, Rosa. La biblioteca como espacio proyectivo para el desarrollo de alfabetizaciones múltiples. Desiderata, año 6, n. 22. abril, mayo y junio de 2023.
En un mundo en continua privatización cada vez son más importantes los espacios públicos donde las personas buscan lugares para socializarse de una manera no comercial. Lugares en los que nadie necesita comprar nada, tener un boleto o una membresía. Así, los espacios públicos se están empezando a concebir con un nuevo significante de la nueva identidad urbana. Nuevos diseños que intentan enriquecer la vida de las personas hacia un nuevo concepto de ciudad, la “smart city”. De este modo, las nuevas bibliotecas son el ejemplo más llamativo del cambio que están operando los edificios públicos, disponen de cafeterías, escenarios, rincones acogedores para sentarse y espacios multifunción diseñados para acomodar espacios creativos, clases de baile y gimnasia, o exposiciones de arte público que muestran obras contemporáneas de los artistas de la región. En este sentido la biblioteca, de esta manera, está liderando el nuevo concepto de espacio social, podemos decir que es el espacio público por definición.
El mundo necesita alumnos capaces de pensar por sí mismos y de resolver problemas de forma creativa, no de aceptar y reproducir ciegamente los hechos. Un buen bibliotecario escolar puede utilizar los centros de aprendizaje para ayudar a los jóvenes a desarrollar estos atributos.
Los centros o estaciones de aprendizaje no son un concepto nuevo en educación. Muchos profesores ya los utilizan, a menudo para enseñar matemáticas y lectoescritura. Los centros de aprendizaje ofrecen actividades centradas y autodirigidas en las que los alumnos trabajan de forma independiente o en colaboración. En algunas clases, el alumno elige qué centro visitar, pero en otras el educador se lo asigna.
Los centros de aprendizaje también funcionan bien en la biblioteca escolar, donde los makerspaces también han allanado el camino para una enseñanza innovadora de la biblioteca. Los makerspaces pueden variar según el entorno, el nivel de los participantes, el presupuesto y la finalidad. En general, son lugares en los que los alumnos tienen opciones y en los que hacen algo. Muchos centros de aprendizaje comparten estas cualidades. La diferencia es que los centros de aprendizaje suelen tener un enfoque más limitado y permiten a los alumnos participar en retos prácticos, a menudo abiertos.
Cada centro de aprendizaje ofrece una actividad o reto diferente. Los alumnos pueden elegir un centro, completar la tarea, compartir su trabajo y limpiar. Los centros de aprendizaje son flexibles y fácilmente adaptables a diferentes horarios, niveles de grado y contenidos.
Los centros de aprendizaje abarcan un amplio espectro de temas y herramientas
Máquinas simples. Los alumnos construyen maquetas de juegos infantiles con máquinas simples (polea, tornillo, rueda y eje, cuña, palanca y plano inclinado). Pueden analizar las máquinas simples ya en uso y aportar ideas para nuevos equipos.
Historia de Lego. Aquí se hace hincapié en crear y compartir un vídeo narrativo. Contar historias es una habilidad avanzada. Los alumnos utilizan ladrillos Lego, personajes y accesorios para construir una escena antes de grabarse narrando la historia. Ingeniería de coches
Matchbox. Los alumnos utilizan circuitos de Matchbox para comprobar cómo influyen los distintos factores en la distancia que recorre un coche de juguete, incorporando las normas de matemáticas y ciencias y participando en el proceso de ingeniería con su ciclo de planificación, ejecución, reflexión y ajuste.
Poesía en negro. Los alumnos utilizan páginas de libros y revistas desechados para crear poemas tachando con rotuladores las palabras que no quieren. Si el tiempo lo permite, los alumnos pueden compartir sus poemas leyéndolos en voz alta.
Libros en peligro. Los alumnos eligen un libro que el bibliotecario esté considerando eliminar, lo leen, evalúan sus méritos y responden a una serie de preguntas. Los bibliotecarios escolares pueden utilizar estas recomendaciones a la hora de decidir si descartan, reordenan o conservan los libros.
Los centros de aprendizaje ofrecen una enseñanza diferenciada, fomentan la independencia y la colaboración, y desarrollan las competencias y la resistencia de los alumnos. También son divertidos.
La posibilidad de elegir es una de las características más importantes de los centros de aprendizaje. Permite a los alumnos asumir un papel activo en su educación y aumenta su participación. Es más probable que los alumnos se esfuercen en una tarea que han elegido. El Aula Sensible -un enfoque socioemocional de la enseñanza y la disciplina centrado en el alumno- hace hincapié en el poder de la elección académica tanto en el aula como en asignaturas especiales, como la enseñanza en la biblioteca. Ofrecer opciones anima a los alumnos a «desarrollar una motivación intrínseca para aprender» y a «responsabilizarse más de su propio aprendizaje», según el libro Responsive Classroom for Music, Art, PE, and Other Special Areas (Center for Responsive Schools, 2016). No es esto lo que todos los educadores esperan? Los alumnos reflexivos e independientes podrán utilizar estas habilidades a lo largo de su vida.
Uno de los atributos más importantes para el éxito académico es la resiliencia. No importa cuán inteligente sea una persona, eventualmente enfrentará desafíos y contratiempos. Cómo una persona lidia con estos obstáculos es lo que importa. Algunos estudiantes avanzados pueden acostumbrarse tanto a que todo sea fácil que son reacios a perseverar. Si algo no funciona según lo planeado o si luchan con una nueva tarea, se dan por vencidos. La biblioteca de la escuela presenta el ambiente perfecto para aprender que está bien cometer errores. Todo el mundo falla a veces. A menudo, así es como ocurre el progreso. Podemos aprender más de nuestros errores que de nuestros éxitos.
La diversión en la educación a menudo se subestima. Cuando disfrutamos de una actividad, se convierte en juego en lugar de trabajo. Tendemos a mantenernos comprometidos por más tiempo, enfocarnos más atentamente y retener lo que hemos aprendido. Numerosos psicólogos e investigadores educativos, incluidos Carl Jung, Jean Piaget y Erik Erikson, han estudiado el papel del juego, demostrando su efectividad e importancia en el desarrollo y la educación infantil.
Por otra parte, la biblioteca de la escuela es el lugar perfecto para que los estudiantes experimenten sin temor al fracaso, donde simplemente pueden jugar. Los centros de aprendizaje también permiten una autonomía e independencia que los estudiantes no suelen tener en la escuela, donde gran parte de su tiempo es dirigido por adultos.
En cuanto a la logística. Una buena cantidad de preparación se dedica a establecer centros de aprendizaje en una biblioteca escolar. Debe comprar o reunir materiales, hacer copias y empaquetarlos todos juntos en un contenedor de almacenamiento, pero esa es una tarea de una sola vez. Una vez que haya hecho el trabajo inicial, la mayoría de los centros requieren poco mantenimiento. Una vez que los estudiantes están familiarizados con las rutinas y las opciones, los centros de aprendizaje tienden a funcionar sin problemas.
Una guía para la próxima gran ola tecnológica: una era de objetos tan programables que pueden considerarse instancias materiales de un sistema inmaterial.
Sterling ofrece una brillante y a menudo hilarante historia de las cosas con forma. Hemos pasado de una era de artefactos, hechos a mano, a través de complejas máquinas, a la era actual de los «artilugios». Están apareciendo nuevas formas de diseño y fabricación que carecen de precedentes históricos, escribe; pero los métodos de producción, que utilizan formas arcaicas de energía y materiales finitos y tóxicos, no son sostenibles. En el futuro veremos un nuevo tipo de objeto; ahora tenemos las formas primitivas en nuestros bolsillos y maletines: modificables por el usuario, barrocamente multifuncionales y programables, que serán sostenibles, mejorables y singularmente identificables. Sterling acuña el término «spime» para ellos, estos objetos fabricados en el futuro con un soporte informativo tan amplio y rico que se consideran instancias materiales de un sistema inmaterial. Los spimes se diseñan en pantallas, se fabrican por medios digitales y se rastrean con precisión en el espacio y el tiempo. Están hechos de sustancias que pueden replegarse en el flujo de producción de futuros spimes, desafiándonos a todos a participar en su producción. Los spimes están llegando, dice Sterling. Necesitaremos estos objetos para vivir; no podremos renunciar a sus ventajas sin consecuencias terribles.
La visión de Shaping Things se materializa en el intrincado diseño de Lorraine Wild. Shaping Things está dirigido a diseñadores y pensadores, ingenieros y científicos, empresarios y financieros; y a cualquiera que quiera entender y formar parte del proceso de transformación tecnosocial.
El Museo de los Niños de Lander (Lander, WY) celebró una ceremonia de corte de cinta para su laboratorio móvil de creación Think-Make-Create STEAM durante su fiesta de otoño.
El evento de ayer fue el primer vistazo oficial al interior del remolque que está lleno de numerosas actividades STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas) que van desde la electricidad a la ingeniería, y todo lo demás.
Este espacio móvil de creación está pensado para llevar la programación a niños de todas las edades en el condado de Fremont. No sólo lo utilizarán las bibliotecas locales, los grupos comunitarios y las escuelas, sino que también está disponible para eventos privados como fiestas de cumpleaños.
Como parte de la ceremonia de corte de cinta, algunos niños hicieron catapultas -una de las actividades del remolque- para lanzar calabazas de caramelo a una cinta. Los niños y los adultos disfrutaron ayer de varias actividades en la Fiesta del Otoño, como la decoración de calabazas y la elaboración de muñecos de hojas de maíz, y pudieron disfrutar de una barra de manzanas caramelizadas y de una tabla de pan para el almuerzo.