
Ehrenstein, J. (2026, 6 de septiembre). Fact Finders: A Nonfiction Book Club for Kids. ALSC Blog (Association for Library Service to Children), American Library Association. Consultar artículo original
Se presenta Fact Finders, una experiencia de animación lectora desarrollada en una biblioteca pública de Estados Unidos para acercar a los niños a los libros de no ficción mediante un club de lectura participativo. La iniciativa, impulsada por la bibliotecaria infantil Judy Ehrenstein, parte de una observación: mientras que la mayoría de los clubes de lectura infantiles suelen centrarse en la narrativa y los cuentos, las secciones de no ficción de las bibliotecas contienen numerosos materiales interesantes que merecen una mayor atención.
El proyecto se desarrolla durante el verano, aprovechando el periodo vacacional para ofrecer una actividad diferente a los clubes de lectura que funcionan durante el curso escolar. Fact Finders es un club abierto a niños de distintas edades y niveles lectores, en el que cada participante puede elegir entre varios libros relacionados con una temática común y compartir posteriormente con los demás algún descubrimiento, dato curioso o información que le haya llamado la atención.
La experiencia se organizó durante cuatro semanas del mes de julio, cada una dedicada a un tema específico. Entre las sesiones que tuvieron mayor éxito destacan «Hongos y otros tipos de setas» (Mushrooms and Other Fungus) y «Criaturas salvajes y extravagantes» (Wild and Wacky Critters). Ambas propuestas despertaron la curiosidad de los participantes gracias a su componente sorprendente y, en ocasiones, un tanto desagradable. Los niños pudieron observar y oler levaduras y masa madre, compartir curiosidades sobre animales y votar si determinadas criaturas les parecían adorables, repulsivas o simplemente asquerosas. El pez borrón o blobfish generó opiniones especialmente enfrentadas.
La autora reconoce que no todas las sesiones tuvieron el mismo resultado. Los encuentros dedicados a personajes relevantes y acontecimientos históricos, así como a lugares y épocas, despertaron menos interés que aquellos que incorporaban elementos visuales, experiencias sensoriales y contenidos sorprendentes. Esta valoración permitió identificar qué aspectos funcionaban mejor y cómo mejorar la programación para futuras ediciones.
De cara a una segunda edición, denominada Fact Finders 2.0, la biblioteca pretende introducir una estructura más definida y fomentar una participación más activa de los niños. La autora subraya que resulta fundamental presentar personalmente los libros, despertar el interés de los lectores y explicar con antelación que la actividad requiere una preparación previa. No se trata simplemente de acudir a una reunión, sino de leer, seleccionar información y compartir los descubrimientos con el grupo.
La experiencia demuestra que los libros de no ficción pueden convertirse en un recurso extraordinario para fomentar la lectura infantil, estimular la curiosidad y desarrollar habilidades de comunicación y pensamiento crítico. El club transforma la lectura informativa en una actividad social, donde los niños aprenden unos de otros, descubren temas desconocidos y encuentran motivaciones para explorar nuevas áreas del conocimiento.
Para las bibliotecas públicas, Fact Finders ofrece un modelo de programación fácilmente adaptable: organizar clubes temáticos de no ficción que combinen libros, experimentación, juegos, preguntas y actividades participativas. Además de promover la lectura, estas iniciativas contribuyen a desarrollar competencias de búsqueda, selección, interpretación y comunicación de información desde edades tempranas. Los libros informativos no tienen por qué limitarse a servir como fuentes de consulta escolar, sino que pueden convertirse en el punto de partida de experiencias colectivas de descubrimiento y aprendizaje.