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Bibliotecas y lecturas de mujeres


Pedro M. Cátedra y Anastasio Rojo Vega, Bibliotecas y lecturas de mujeres (siglo XVI). Madrid: Instituto de Historia del Libro y de la Lectura,

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Este libro aborda la escasez de inventarios publicados sobre bibliotecas de mujeres en el siglo XVI y la necesidad de estudiar el fenómeno de la lectura desde una perspectiva de género. Los autores analizan la fiabilidad de los inventarios como fuente histórica y destacan la falta de homogeneidad en estos documentos. Además, sitúan su investigación en el contexto de los estudios sobre la historia del libro y la lectura, resaltando la importancia de la recepción y posesión del libro en la historia cultural.

El estudio se centra en bibliotecas femeninas de un ámbito urbano específico dentro de un marco cronológico acotado, lo que permite extraer conclusiones más fiables sobre la lectura femenina en el Antiguo Régimen. Los autores señalan que la ausencia de bibliotecas de mujeres en repertorios previos no se debe a una falta de ejemplares, sino a la escasa atención que han recibido por pertenecer a grupos con menor influencia cultural y económica. En los últimos años, se ha avanzado en la corrección de esta distorsión historiográfica, ampliando el estudio de la posesión del libro y la identidad de los lectores reales, más allá de los grandes nombres de la nobleza y la élite cultural.

El libro busca ofrecer un corpus significativo de inventarios de bibliotecas femeninas del siglo XVI, proporcionando datos que permitan conocer mejor los hábitos de lectura de las mujeres de la época y su relación con los libros.

Bibliotecas: Una historia frágil

Pettegree, Andrew, y Arthur Der Weduwen. Bibliotecas: Una historia frágil. Traducido por Enrique Maldonado Roldán, 2024.

A lo largo de la historia, las bibliotecas no han sido valoradas de manera constante por todas las generaciones. En lugar de ser destrucción gratuita, muchas veces se trataba de abandono y devaluación, pues los libros de una era a menudo no eran relevantes para la siguiente. Aunque las bibliotecas se enfrentan a una crisis en la actualidad, especialmente con la reducción de presupuestos, el abandono de edificios antiguos y la disminución de interés por las colecciones históricas, también muestran signos de adaptación, como la renovación de las médiathèques en Francia y las bibliotecas universitarias que ahora sirven como centros sociales.

La historia de las bibliotecas no sigue una línea recta de progreso, sino un ciclo de creación, dispersión, decadencia y reconstrucción. Aunque las colecciones se deterioran con el tiempo debido a factores naturales, la recuperación siempre ha sido posible, como lo demuestra la historia de la Biblioteca Bodleiana de Oxford. Las bibliotecas evolucionan a lo largo del tiempo y su relevancia depende de las decisiones que cada generación tome sobre su conservación y propósito.


Fragmentos

«Lo que Naudé no abordó en sus textos fue la incómoda verdad que el paso de los siglos impone a las bibliotecas: ninguna sociedad se ha mostrado nunca satisfecha con las colecciones heredadas de las generaciones anteriores. Lo que con frecuencia veremos en este libro no es tanto la aparente destrucción gratuita de hermosos artefactos, tan lamentada en anteriores estudios de la historia de las bibliotecas, sino abandono y desprecio, pues los libros y las colecciones que representan los valores y los intereses de una generación a menudo no interpelan a la siguiente. El destino de muchas bibliotecas fue el lento deterioro en desvanes y edificios en ruinas, aunque esta situación solo fuera el preludio de su renovación y renacimiento en los lugares más inesperados.».

«Las mismas batallas se repitieron una y otra vez, marcando la biblioteca como un espacio político. ¿Debían los lectores de las nuevas bibliotecas públicas del siglo XIX tener los libros que deseaban, o libros que les hicieran mejores, personas más cultas? Este encarnizado debate siguió resonando hasta bien entrado el siglo XX:»

«En 1748, el conde de Chesterfield trasladó una recomendación útil a su hijo:

Compra buenos libros y léelos; los más valiosos son los más comunes, y las últimas ediciones son siempre las mejores, siempre y cuando los editores no sean unos zopencos, pues pueden beneficiarse de las previas. Pero procura no profundizar demasiado en ediciones y créditos. Siempre tiene un aroma a pedantería y rara vez a conocimiento. Los libros curiosos que tengo son, de hecho, pocos […]. Cuídate de la bibliomanía.»

«Las bibliotecas universitarias, atendiendo a las exigencias de los estudiantes, son ahora en la misma medida centros sociales y lugares de trabajo, y el silencio catedralicio que las caracterizaba es algo del pasado. En este sentido, las bibliotecas recuerdan hoy a un modelo previo, pionero en el Renacimiento, en el que eran a menudo espacios sociales animados en los que los libros competían por la atención con pinturas, esculturas, monedas y curiosidades».

«La flexibilidad de la compilación, la capacidad de crear textos a medida a partir de segmentos de otras obras, era una de las características clave que distinguían el mundo del libro manuscrito de la era de la imprenta, en la que el orden y la naturaleza de los textos se establecían antes de que llegaran a manos del comprador. Esta pérdida de autonomía en la creación de libros sería una de las principales fuentes de pesar entre los coleccionistas establecidos en la transición del manuscrito a la imprenta en el siglo XV».

» … Pero la biblioteca pública -en el sentido de una colección financiada y disponible gratuitamente para cualquiera que quiera utilizarla- sólo existe desde mediados del siglo XIX, una mera fracción de la historia de la biblioteca en su conjunto. Si hay una lección de la historia secular de la biblioteca, es que las bibliotecas sólo duran mientras la gente las considera útiles».


La voz de los libros: una historia de la lectura, desde los escribas hasta los audiolibros

Riaza, Maribel. La voz de los libros: Una historia de la lectura, desde los escribas hasta los audiolibros. Madrid: Ediciones B, 2024. https://www.goodreads.com/book/show/207629292-la-voz-de-los-libros

¿Por qué se leía en voz alta?¿Cuándo y por qué pasamos a hacerlo en silencio? ¿Tiene sentido leer en alto en el s.XXI? ¿Cómo han aprendido a leer las máquinas y cómo leeremos en el futuro?. Maribel Riaza intenta dar respuesta a todas estas preguntas en este libro ameno, divulgativo y lleno de curiosidades que nos lleva a conocer mejor cómo eran los lectores que nos han precedido y cómo se ha disfrutado de la literatura a través de este noble arte de leer.

¿Por qué se leía en voz alta?

La lectura en voz alta ha sido, durante gran parte de la historia, la forma predominante de acceder a los textos. En la Antigüedad y la Edad Media, esta práctica se justificaba por diversas razones. En primer lugar, los materiales de escritura eran costosos y escasos, ya que los libros eran manuscritos copiados a mano y reservados para unas pocas personas. Leer en voz alta permitía compartir el conocimiento con quienes no tenían acceso a los textos. Además, la estructura del lenguaje escrito en esa época hacía difícil la lectura silenciosa, pues muchos textos antiguos, como los manuscritos latinos y griegos, se escribían en scriptio continua (sin espacios entre palabras), lo que dificultaba la segmentación y comprensión del contenido. Por otro lado, la lectura en voz alta cumplía una función social y educativa en monasterios, cortes y universidades, donde se utilizaba para la enseñanza, la liturgia y la transmisión oral del conocimiento.

¿Cuándo y por qué pasamos a hacerlo en silencio?

El paso a la lectura silenciosa se produjo gradualmente, gracias a cambios en la disponibilidad de los textos y en su forma de escritura. En el siglo IV d.C., San Agustín describió con asombro cómo San Ambrosio leía en silencio, lo que indica que esta práctica era poco común en su época. En la Edad Media tardía, la incorporación de espacios entre palabras y signos de puntuación facilitó la lectura fluida y privada. Posteriormente, la invención de la imprenta de Gutenberg en el siglo XV multiplicó la disponibilidad de libros, lo que permitió la lectura individual. Ya en los siglos XVIII y XIX, con la expansión de la educación y el aumento de la alfabetización, la lectura silenciosa se convirtió en la norma en la mayoría de las sociedades occidentales.

¿Tiene sentido leer en alto en el s.XXI?

A pesar de la preeminencia de la lectura silenciosa en la actualidad, la lectura en voz alta sigue teniendo sentido en el siglo XXI. En el ámbito educativo, esta práctica mejora la comprensión lectora y ayuda a los niños a desarrollar vocabulario y habilidades lingüísticas. También es fundamental en disciplinas como la oratoria y la declamación, donde actores, políticos y conferenciantes practican la lectura en voz alta para mejorar su dicción y expresividad. Además, en términos de accesibilidad, las personas con dificultades visuales o dislexia se benefician de la lectura en voz alta a través de audiolibros y asistentes de voz.

¿Cómo han aprendido a leer las máquinas?

Las máquinas han aprendido a leer gracias a los avances en inteligencia artificial y procesamiento del lenguaje natural. El reconocimiento óptico de caracteres (OCR) permite a las computadoras interpretar textos en imágenes y digitalizarlos. La síntesis de voz (Text-to-Speech, TTS) convierte el texto escrito en habla, una tecnología utilizada en asistentes virtuales como Siri, Alexa o Google Assistant. Por otro lado, el procesamiento del lenguaje natural (PLN) ha permitido que herramientas como ChatGPT analicen y generen textos de manera similar a los humanos, facilitando la lectura automática y la generación de contenido.

¿Cómo leeremos en el futuro?

En el futuro, la forma en que leemos podría transformarse radicalmente. La realidad aumentada y los dispositivos hápticos podrían ofrecer una experiencia de lectura más inmersiva, proyectando textos en el entorno del lector. Asimismo, las interfaces cerebro-máquina podrían permitir la lectura sin necesidad de visualizar el texto, transmitiéndolo directamente al cerebro. Además, la inteligencia artificial personalizada podría adaptar la lectura a cada usuario, ajustando el contenido y la velocidad en función de sus necesidades.

A pesar de estos avances, es probable que la lectura en voz alta y en silencio sigan coexistiendo, cada una con su propósito y contexto. Mientras que la tecnología facilita nuevas formas de acceso al conocimiento, la tradición de la lectura en voz alta conserva su valor educativo, comunicativo y social en el mundo moderno.

Ben Franklin Inventó la Biblioteca como la Conocemos Hoy

Foto: La sala de lectura de la Library Company en la calle Juniper en Filadelfia, alrededor de 1935, una de las principales ubicaciones del grupo desde 1880 hasta 1935. La Library Company de Filadelfia.

Elizabeth Webster. «How Ben Franklin Invented the Library as We Know It». Smithsonian Magazine. Accedido 21 de mayo de 2024. https://www.smithsonianmag.com/history/how-ben-franklin-invented-library-as-we-know-it-180983983/.

En la América colonial, los libros eran raros y caros, pero Benjamin Franklin tenía una idea para abordar esta escasez. En 1727, Franklin fundó el grupo de discusión Junto en Filadelfia, enfocado en la «mejora mutua» mediante el diálogo intelectual. A pesar de disfrutar de los debates del Junto, Franklin creía que necesitaban una biblioteca autoritativa para referenciar hechos básicos.

En 1731, Franklin fundó la Library Company of Philadelphia, una biblioteca con una tarifa de suscripción. Esta permitió a sus miembros, inicialmente artesanos de medios modestos, comprar acciones a bajo costo y acumular «riqueza intelectual» que podían legar a sus descendientes. Franklin se aseguró de que la biblioteca tuviera libros útiles en inglés, accesibles a un público más amplio. La biblioteca no solo respondió a los intereses de los lectores, sino que también permitió a los no accionistas tomar libros prestados pagando una pequeña cuota como garantía. Este modelo innovador rápidamente inspiró imitaciones, y para 1800, había más de 40 bibliotecas de préstamo en los Estados Unidos.

En Gran Bretaña, los filántropos donaban libros a las bibliotecas para el enriquecimiento comunitario, pero estos no circulaban. En algunos casos, los libros estaban encadenados a las estanterías para prevenir robos.

En 1771, Franklin reflexionó en su autobiografía sobre el papel crucial de la biblioteca en la promoción de la democracia, destacando que estas bibliotecas habían mejorado la conversación general de los estadounidenses y hecho a los trabajadores y agricultores tan inteligentes como los caballeros de otros países. Durante la Guerra Revolucionaria y hasta 1800, la Library Company sirvió como la primera Biblioteca del Congreso de facto mientras el gobierno federal estaba en Filadelfia.

Hoy en día, la Library Company sigue siendo una biblioteca de investigación independiente, gratuita y abierta al público, apoyada por accionistas. Conserva algunas de sus primeras colecciones, como la copia original de Franklin de «Logic, or, the Art of Thinking» de Antoine Arnauld y Pierre Nicole. Aunque actualmente se especializa en la historia estadounidense antes de 1900, su misión sigue siendo la misma. Según Michael J. Barsanti, exdirector de la Library Company, la institución se dedica a la educación pública, siguiendo la inspiración del Junto y promoviendo el aprendizaje colectivo como base para sostener una democracia.

Caballería, lectura y cultura femenina en la España moderna: De Amadís de Gaula a Don Quijote.

Triplette, Stacey. Chivalry, Reading, and Women’s Culture in Early Modern Spain: From Amadís de Gaula to Don Quixote. Amsterdam University Press, 2018.

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Durante mucho tiempo se ha considerado el romance caballeresco ibérico como un género arcaico y masculino, y su popularidad como una aberración en la historia literaria europea. Chivalry, Reading, and Women’s Culture in Early Modern Spain rebate esta opinión, argumentando que la política de género sorprendentemente igualitaria del romance caballeresco más famoso de España le ha garantizado una larga vida posterior. El Amadís de Gaula tuvo un notorio atractivo para el público femenino, y los primeros autores modernos que lo tomaron prestado variaron en sus reacciones ante su amplio elenco de personajes femeninos alfabetizados. El Quijote y otras obras que sitúan a las mujeres como lectoras trasladan la influencia del Amadís a la novela moderna. Cuando los primeros autores modernos leyeron el romance caballeresco, también leyeron el género, aprovechando los personajes femeninos del texto original para diversos fines políticos y estéticos.

Género, lectura y verdad en el siglo XII: La mujer en el espejo

Powell, Morgan. Gender, Reading, and Truth in the Twelfth Century: The Woman in the Mirror. Arc Humanities Press, 2020.

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El siglo XII fue testigo del nacimiento de la tradición literaria europea occidental moderna: importantes obras narrativas aparecieron tanto en francés como en alemán, fundando una cultura literaria independiente de las tradiciones latinas de la Iglesia y la Antigüedad romana. ¿Qué originó el repentino interés y la legitimación de la literatura en estas «lenguas vulgares»? Hasta ahora, la respuesta se ha centrado en el papel un tanto nebuloso de las nuevas lectoras. Powell argumenta que esta explicación no está adecuadamente documentada ni es suficiente para su objeto; y lo que es más importante, una valoración diferente de las mismas pruebas ofrece una ventana a algo mucho más trascendental: no «mujeres lectoras», sino un acto de lectura concebido como femenino se encuentra detrás de la identificación polisémica de las mujeres como público de los nuevos medios en el siglo XII. Esta mujer está en el centro de una reconcepción del saber cristiano, una verdadera revolución en la mediación del conocimiento y la verdad. Siguiendo a esta figura a través de lecturas detalladas de obras tempranas clave, Powell desvela una sorpresa, una nueva poética del cuerpo destinada a abarcar las capacidades de los nuevos públicos y espectadores de la literatura y el arte visual medievales.

La lectura participativa en la Inglaterra bajomedieval

Blatt, Heather. Participatory Reading in Late-Medieval England. Manchester University Press, 2017. https://library.oapen.org/handle/20.500.12657/30214.

Este libro explora cómo las prácticas mediáticas modernas pueden iluminar la lectura participativa en Inglaterra desde finales del siglo XIV hasta principios del XVI. La aprehensión no lineal, la inmersión y la personificación son prácticas íntimamente conocidas por los lectores de Wikipedia, los jugadores de videojuegos y los usuarios de dispositivos móviles multitáctiles. Pero, lejos de ser exclusivas de los medios digitales, tienen claros análogos en la era premoderna. La lectura participativa en la Inglaterra bajomedieval analiza cómo las afinidades entre los medios antiguos y los nuevos pueden revelar nuevas ideas no sólo sobre lo digital, sino también sobre la larga historia de las formas y prácticas mediáticas. Así, arroja nueva luz sobre las prácticas literarias de un período anterior y posterior a la imprenta para demostrar cómo la lectura participativa contribuyó de manera vital a estas negociaciones de frágil autoridad y les dio forma.

La lectura pública en España y el Plan de Bibliotecas de María Moliner

Faus Sevilla, Pilar. «La lectura pública en España y el Plan de Bibliotecas de María Moliner». Madrid: Anabad, 2000

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Reprod. facs. de : Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas.- Valencia: Ministerio de Instrucción Pública, Consejo Central de Archivos, Bibliotecas y Tesoro Artístico, Sección de Bibliotecas, 1937. Proyecto de bases de un plan de organización general de bibliotecas del Estado.- Valencia: Ministerio de Instrucción Pública, Oficina de Adquisición de Libros y Cambio Internacional, 1939

María Moliner es todo un grato recuerdo para los alumnos de la Escuela Cossío de Valencia, para los profesionales de Archivos y Bibliotecas y, también y no en último lugar, para los consultantes de su diccionario, que buscan el buen uso del español. En las tres categorías me coloco para poner estas frases como antecedente al trabajo de Pilar Faus Sevilla, dando a conocer dos importantes documentos bibliotecarios_ Ella que goza, como yo, de este raro privilegio triple de alumna, compañera y usuaria del saber de María Moliner, nos ofrece un estudio exacto y crítico, sin desmerecer el a recto que en él ha puesto, de dos obras perdidas en los recovecos de la depuración y el olvido forzado.

50 años de historia del libro: 1958-200

Dominique Varry (dir.), 50 ans d’histoire du livre : 1958-2008, Villeurbanne, Presses de l’Enssib, coll. « Papiers », 2014, 224 p., ISBN : 979-10-91281-15-7.

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En 1958, Albin Michel publicó L’Apparition du livre, en la colección L’Évolution de l’humanité creada por Henri Berr. Esta obra, escrita por Lucien Febvre y Henri-Jean Martin, no es la única que aborda la cuestión de la imprenta y la civilización del libro, pero abre nuevos caminos en su intento de escribir y pensar una historia social, política y económica. El subtítulo: «el libro, este fermento» ampliaba el horizonte y no se limitaba al libro «esta mercancía». La publicación de L’Apparition du livre marcó también la llegada de un joven bibliotecario, Henri-Jean Martin, que entonces sólo tenía 34 años. El libro tuvo una respuesta comercial limitada al principio: se convirtió en una obra de referencia, reeditada tres veces; y sobre todo, Henri-Jean Martin continuó esta fructífera vía de investigación multidisciplinar, característica también de los años setenta. En 2008, la Enssib organizó un coloquio para celebrar el quincuagésimo aniversario de esta publicación. Son los textos reelaborados, entregados en esta ocasión, los que proponemos leer. No es de extrañar que encontremos aquí los grandes nombres de la historiografía y del pensamiento contemporáneo, desde Roger Chartier hasta Christian Jacob.

Escritos sobre el libro y la edición en América Latina

Weinberg, Gregorio. Escritos sobre el libro y la edición en América Latina / Gregorio Weinberg ; editado por Pedro Daniel Weinberg. – 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires : CLACSO ; UNIPE: Editorial Universitaria, 2020.

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Gregorio Weinberg fue un intelectual comprometido con las instituciones de la democracia, la defensa y promoción del libro y de las ideas, combinando una empedernida labor artesanal en torno a la escritura, la edición y la enseñanza.

Modelos educativos en la historia de América Latina es un libro de primer orden en el campo de la educación, tanto por su alcance como por la renovación que supuso el enfoque historiográfico empleado, en el que se recuperan autores, acontecimientos y procesos centrales para una interpretación crítica y creativa de la educación en el continente.

Por otro lado, en su condición de humanista, Weinberg reivindicó tanto el papel que cumplió el libro como herramienta de democratización de la cultura, como la necesidad de construir una sociedad plural. Precisamente por ello consideró al libro como el medio idóneo para el desarrollo de una masa crítica capaz de multiplicarse, difundirse y expandirse, poniendo de relieve la diversidad de opiniones que coexisten en nuestras sociedades. Escritos sobre el libro y la edición en América Latina reúne una colección insoslayable de ensayos sobre el tema.