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Las bibliotecas en la era digital : El “tercer lugar”

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El diseño tradicional de la biblioteca consistente en espacios con los libros dispuestos en nichos y estanterías abiertas, anima a la navegación aleatoria en busca de un libro, dando la ocasión de poder encontrar otros que en principio no buscábamos; y lo más importante se trata de un espacio igualitario y abierto a todos. Sin embargo, este canon de lo que ha sido una biblioteca durante siglo ha comenzado a ponerse en tela de juicio con la llegada de los recursos digitales, de este modo las bibliotecas en el siglo XXI están asumiendo este cambio mediante la redefinición de su misión y espacio orientándose principalmente a proporcionar acceso a las tecnologías de la información. En esta nueva situación los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente teniendo en cuenta el principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

 

Con la llegada de los recursos digitales a las bibliotecas van quedando atrás los días en que las bibliotecas eran puramente salas de lectura. Hoy en día las bibliotecas se están transformando en espacios versátiles, espacios polivalentes, que además de ofrecer todavía a la gente la oportunidad de acceder a una gran cantidad de materiales físicos de lectura, también proporcionan acceso a Internet, a dispositivos digitales, apoyo a las personas en la búsqueda de trabajo y aplicaciones móviles para facilitar el acceso a los recursos en línea; además de ofrecer oportunidades de aprendizaje en contextos informales, tales como espacios para reuniones y encuentros para el público en general, para grupos comunitarios y otras organizaciones locales. El cambio de concepto de lo que es una biblioteca en algún caso incluso ha llevado a algunas bibliotecas a un cambio de nombre, lo que es muy representativo de esta nueva situación,  es el caso de Wigan Central Libraryque ahora se llama Campus Wigan Life Centre, o la Oldham Library que ahora ha pasado a denominarse Oldham Library and Lifelong Learning Centre.

Recientemente la Biblioteca Pública de Nueva York empezó a transferir gran parte de su colección de investigación a un deposito que tiene en Nueva Jersey, además se pidió a un grupo de ingenieros rediseñar el espacio, eliminando parte de los estantes de la sala de lectura llamada “Rose Reading Room”. El plan consiste en transformar el interior de este edificio icónico de la calle 42, -cuya finalidad original era un espacio de almacenamiento para libros con un par de salas de lectura conectadas orientadas a los servicios de lectura- para convertirlo en un espacio más abierto. Todo ello con la consecuente protesta de los usuarios más eruditos y más conservadores de la NYPL. Esa decisión y la oposición a la reforma de parte de los usuarios es sólo un hito en la crisis de identidad de rápido desarrollo de las bibliotecas del siglo XXI.

Por su parte los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente abogando  al principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

Las nociones de alfabetizaciones digitales de JISC ofrece un punto de partida y una forma de trazar qué tipos de actividades digitales deberían proporcionar las bibliotecas a los niños y jóvenes. JISC sugiere que hay 5 capacidades clave que los estudiantes necesitan para vivir, aprender y trabajar en una sociedad digital:

– Dominio de las TIC (es decir, ser capaz de utilizar diferentes hardware y software)

– Datos de la Información y alfabetizaciones sobre medios de comunicación (es decir, el abastecimiento, la crítica y la gestión de la información digital y los medios de comunicación)

– El aprendizaje digital y autodesarrollo (es decir, la comprensión de cómo aprender a través de herramientas digitales y participar en el aprendizaje autodirigido)

– La creación digital, la innovación y la erudición (es decir, ser capaz de producir contenidos digitales, para contribuir a las fuentes de conocimiento / investigación digitales)

– La comunicación, la colaboración y la participación (es decir, el uso de herramientas digitales para trabajar y conectarse con otros y para poder contribuir a las tareas de grupo)

 

Developing students’ digital literacy de JISC

Estas cinco capacidades fortalecen el bienestar y la identidad digital de las personas. Aunque bien mirado durante décadas las bibliotecas venían siendo los únicos centros públicos que venían ofreciendo formación en torno a muchas de estas capacidades. Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso por igual a las oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo en equipos públicos. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico. La llegada de la era digital simplemente ha servido como catalizador de este impulso. En todo Estados Unidos, los bibliotecarios han estado experimentando con formas de ampliar esta misión con la apertura de los llamados “espacios maker” en las áreas físicas donde se han retirado las estanterías.

Si el acceso básico a Internet ya no es una novedad en las bibliotecas, se están introduciendo algunas tecnologías de vanguardia para proporcionar acceso en el sitio con el objetivo de poder ser utilizadas por todos para la creación, y menos para actividades más pasivas, como las que tradicionalmente han ofertado las bibliotecas como leer y ver. Las bibliotecas del futuro se orientaran más a aumentar su relevancia en los próximos años, teniendo en cuenta el aumento de la economía compartida, –también conocida como la economía social, o la economía de colaboración. Se trata de sistema económico sostenible en torno a la distribución de los activos humanos y físicos. Incluye la creación compartida, producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios por parte de diferentes personas y organizaciones. La economía de compartir significa que en lugar de ser dueño de las cosas directamente, la gente paga para utilizarlas sólo cuando las necesita. En este sentido, algunas bibliotecas han comenzado a hospedar tecnologías de impresión bajo demanda (como la Espresso Book Machin) y talleres de escritura creativa, tratamiento de textos, formatos y sistemas de autopublicación.

Entre las tecnologías punta, el campus de Carolina del Norte, atrae la atención incluso de los turistas, los robots que buscan y localizan los libros de la biblioteca con un curioso sistema de almacenamiento similar a los parking de coches que ya vemos en algunas ciudades. Simplemente el usuario introduce su carnet e indica que libro quiere. El sistema en unos minutos le proporciona el documento solicitado.

Sistema robótico de almacenamiento libros de North Carolina State’s Hunt Library.

Otro ejemplo son los cuatro laboratorios de visualización MicroTilles que  permiten a los estudiantes y profesores compartir pantallas para colaborar en proyectos complejos que requieren utilizar varias imágenes, documentos, vídeos o sitios web de manera conjunta.

Laboratorios de visualización MicroTilles

En una escala más amplia, el proyecto recientemente lanzado de la Biblioteca Pública Digital de América (DPLA), que opera desde la Biblioteca Pública de Boston, tiene por objeto la construcción de una colección digital a nivel nacional de materiales históricos procedentes de todo el mundo de las bibliotecas y colecciones privadas, desde álbumes de fotos familiares a viejas cajas de cartas. Según el fundador Dan Cohen, la finalidad de DPLA es trabajar con las bibliotecas locales para recoger los materiales y tal vez con el tiempo para presentarlos en pantallas táctiles diseñadas para ayudar a los usuarios a explorar la historia de sus comunidades específicas en una perfecta comunión entre el mundo digital y físico.

Más allá de los sistemas de financiación pública, el modelo de biblioteca como intervención se desarrolla en los esfuerzos fringy con proyectos como las pequeñas bibliotecas libres en la calle donde los vecinos colocan cajas hechas con materiales reciclables con el objeto de compartir libros y lecturas con su comunidad.

Little Free Library

Una vuelta de tuerca más al concepto de biblioteca, que sea capaz de ser de utilidad para recoger viejas y nuevas tecnologías, desde máquinas de coser a las impresoras 3-D, y animar a los usuarios a desarrollar y compartir habilidades que no pueden ser practicadas a través de Internet, transformándose en un club social sin libros, es lo que define a la biblioteca como incubadora de proyectos para promover una visión diferente, -aunque de ninguna manera incompatible entre el concepto tradicional de biblioteca y el del “tercer lugar”, que se utiliza como siempre se han utilizado las bibliotecas, pero también como el hospital del alma y el parque temático de la imaginación. De este modo las bibliotecas sobrevivirán solamente si las comunidades a las que sirven quieren y necesitan que lo hagan.

Bibliografía consultada

Public Libraries and Resilient Cities. Edited by Michael Dudley Item Number: 978-0-8389-1136-5 Chicago: ALA, 2013

What Will Become of the Library? How it will evolve as the world goes digital. By Michael Agresta

What is the role of libraries in the digital world.  Written by Hayley Trowbridge, Director of wehearttech C.I.C.

Public Libraries and Resilient Cities. Edited by Michael Dudley Item Number: 978-0-8389-1136-5 Chicago: ALA, 2013

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Bibliotecas en proceso de cambio. La Biblioteca del Futuro

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Presentación en SLIDESHARE

Presentación en PREZI

Alonso Arévalo, Julio (2016). «La biblioteca en proceso de cambio». BiD: textos universitaris de biblioteconomia i documentació, núm. 36 (juny) . <http://bid.ub.edu/es/36/arevalo.htm&gt;. DOI: http://dx.doi.org/10.1344/BiD2016.36.12 [Consulta: 20-06-2016].

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Históricamente la biblioteca como institución es uno de los organismos que más y mejor ha contribuido al éxito de cualquier democracia. Las bibliotecas proporcionan acceso a las habilidades y conocimientos necesarios para cumplir con los roles de ser ciudadanos activos, además de funcionar como instituciones esenciales para la igualdad de los ciudadanos; siendo el garante más equitativo de acceso a la información y el conocimiento. Por el conocimiento que ofrecen y la ayuda que proporcionan hace que los  bibliotecarios sean el alma de una sociedad inclusiva, informada y comprometida con sus ciudadanos.

En la era de Google y Amazon, los diferentes medios permiten acceder a la información con mayor facilidad y rapidez que nunca, como consecuencia de  ello, cada vez que se discute el tema de cómo se invierten los recursos se plantea la cuestión de cuál es el papel de la biblioteca y del bibliotecario en la era digital. La biblioteca ha perdido la exclusiva de ser casi el único proveedor de contenido.

 

Creo que el papel de la biblioteca que hasta ahora había sido fundamental, que era el de la construcción de colecciones debe orientarse hacia la construcción de capital humano, de relaciones y redes de conocimiento en la comunidad. En este nuevo entorno, las personas son el centro de la misión de la biblioteca para inspirar y cultivar el aprendizaje, avanzar en el conocimiento, y fomentar y fortalecer las comunidades.

Amy K. GARMER

 

Lo que está llevando hacia un cambio en cuanto a las responsabilidades y competencias profesionales; los bibliotecarios en esta era digital proporcionan acceso, orientación y formación a los materiales físicos y electrónicos en línea sin dejar de atender las tareas fundamentales que han contribuido a la esencia a la profesión durante siglos. El 52% de los estadounidenses dicen que la gente no necesita bibliotecas públicas tanto como antes, ya que pueden encontrar información por su cuenta en internet. Es por eso que las bibliotecas tienen que adaptarse. La gente las quiere, pero quieren que sean mejores.

 

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“Las bibliotecas están en riesgo porque hemos olvidado lo importantes que son»

J. Palfrey

La globalización también conlleva lo que se ha denominado ”brecha digital” que tiene consecuencias sociales que se traducen en un aumento de la desigualdad y la fragilidad social. En este contexto las bibliotecas representan una estrategia sumamente importante de cara a la mitigación de esos riesgos. Los ciudadanos creen que las bibliotecas son instituciones importantes de la comunidad y profesan su interés por aquellas que ofrecen una gama de nuevas posibilidades y servicios.  Equidad social e igualdad de oportunidades.

La incorporación de recursos digitales conlleva una transformación de los espacios, de las tareas y capacidades del bibliotecario y del mismo concepto de biblioteca. Esta sirviendo de catalizador del cambio de concepto de la biblioteca. Estas actividades son especialmente importantes para los formatos menos conocidos, como los libros electrónicos. Ya que a pesar de que el 95% de las bibliotecas públicas estadounidenses disponen de libros electrónicos -según los informes de library journal-. Sin embargo tal como confirma el reciente estudio de Pew Research Center ”libraries at the crossroads una buena parte de los ciudadanos de ese país (62%) desconocen que su biblioteca presta libros electrónicos. Solo el 38% conoce este servicio, y de ese porcentaje sólo lo ha usado el 16%, lo que supone que nada más el 6% de los ciudadanos de estados unidos han llevado un libro electrónico en préstamo de su biblioteca.

En este contexto existe una necesidad de intervención de la biblioteca en la formación de los usuarios tanto en el uso de tecnologías de la información de carácter general como de dispositivos y aplicaciones de lectura con carácter particular, ilustrando al usuario sobre las posibilidades recreativas y educativas de la misma para que se produzca el máximo aprovechamiento de todas las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

El libro electrónico está aportando nuevas cualidades y calidades al libro. Entre ellas esta el hecho de que cualquiera de las palabras que aparecen en un libro electrónico puede implicar su propia definición en el diccionario que lleva incorporado el dispositivo o en un recursos externo como la Wikipedia simplemente seleccionándola. Si un pasaje de un libro electrónico nos parece convincente, bello o profundo podemos compartirlo o discutirlo con cientos de personas a los que ese mismo párrafo les ha llamado la atención, o simplemente compartirlo con nuestros amigos de redes sociales. Esto supone un salto cualitativo respecto a la lectura impresa en el que lo importante para beneficiarse de todas estas posibilidades y aquellas que están por venir es proporcionar una estrategia de aprendizaje de la lectura digital por parte de quienes estamos interesados en el fenómenos de la lectura.

Por ello es fundamental la tarea alfabetizadora, mediante la organización de actividades demostrativas del uso de dispositivos, aplicaciones y eficiencia en la búsqueda de información. El trinomio, formación-dinamización-servicios se articula como el eje en torno al cual pivota la acción de la biblioteca para un uso óptimo de sus colecciones y un aprovechamiento gratificante y comprometido por parte de sus usuarios.

En muchos casos, los bibliotecarios se han convertido en maestros en la formación sobre el uso de los servicios digitales y muchas bibliotecas se han transformado en centros de capacitación tecnológica que ofrecen formación gratuita o a bajo coste a través de una amplia variedad de medios. Los bibliotecarios de hoy son más que administradores de libros, vídeos y archivos digitales, sino que también son miembros clave de la comunidad y de sus relaciones públicas.

Antes de la llegada de internet las bibliotecas no tenían más remedio que ocuparse de las necesidades locales e inmediatas. Con la llegada de la era digital el mundo de la información ha cambiado  radicalmente asumiendo la obligación de tener que ocuparse de nuevas cuestiones más allá de la esfera de los objetos físicos, lo que conlleva un cambio de perspectiva que afecta a los objetivos principales que debe cumplir la biblioteca.

De este modo se ha creado una brecha cada vez mayor entre los que creen que el objetivo fundamental de la biblioteca es apoyar y promover los objetivos de la institución de acogida y los que creen que el papel más importante de la biblioteca es el de ser un agente colaborativo del progreso y apoyo a la comunidad.Aunque estas dos áreas de la actividad no son mutuamente excluyentes.

Cualquier biblioteca en la era digital debe enfrentarse a un dilema: cómo mantenerse relevante en el nuevo contexto. Podemos afirmar sin miedo a confundirnos que la comunidad está en el corazón de los planes de la nueva biblioteca.

El diseño tradicional de la biblioteca consistente en espacios con los libros dispuestos en nichos y estanterías abiertas, anima a la navegación aleatoria en busca de un libro, dando la ocasión de poder encontrar otros que en principio no buscábamos; y lo más importante se trata de un espacio igualitario y abierto a todos. Sin embargo, este canon de lo que ha sido una biblioteca durante siglos ha comenzado a ponerse en tela de juicio con la llegada de los recursos digitales, de este modo las bibliotecas en el siglo XXI están asumiendo este cambio mediante la redefinición de su misión y espacio orientándose principalmente a proporcionar acceso a las tecnologías de la información. En esta nueva situación los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente teniendo en cuenta el principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

Las bibliotecas como lugar son importantes porque permiten establecer conexiones personales que ayudan a definir las necesidades e intereses de la comunidad. Centro cívico que fortalecen la identidad de comunidad en formas que producen un importante retorno de la inversión. Proporcionan un lugar seguro y confiable para los servicios comunitarios tales como centros de salud, centros de respuesta a emergencias, incubadoras de pequeñas empresas, centros de desarrollo de trabajo y centros de recursos para inmigrantes.

La antropóloga Nancy Fried Foster, se pregunta cómo sería diseñar bibliotecas  no basadas en los precedentes, sino en todo lo que se puede aprender en este momento acerca de las prácticas de trabajo de las personas que ya las utilizan. “Los edificios tradicionalmente se destinaban en primer lugar a los libros, y en segundo lugar a la gente, y eso está cambiando, es decir la gente primero y los libros después; además con la llegada de la digitalización los espacios destinados a los libros cada vez son menos importantes.” Por ello las bibliotecas del presente se transforman en espacios proyectivos como centros comunitarios dinámicos, con cafés y cómodos asientos, incubadoras de pequeñas empresas, espacios de colaboración, impresoras 3-D, talleres de escritura, jardinería y tiendas online para vender los libros de autores locales.

 

“La transformación física que están experimentando las bibliotecas con nuevos conceptos como el de  pacemakin es la SEGUNDA REVOLUCIÓN DE GUTENBERG, a través de la creación y el fomento de comunidades vitales para ser lugares únicos para sus residentes”

Mindy Reed bibliotecaria de Austin (Texas)

 

La biblioteca como espacio físico cada vez será menos un lugar para que los ciudadanos lleven libros en préstamo y más un lugar donde los ciudadanos participan en construir sus identidades personales y ciudadanas. La biblioteca del siglo xxi  representa el alejamiento del eje que hasta ahora había sido fundamental que era el de la construcción de colecciones para orientarse hacia la construcción de capital humano (Garmer) la biblioteca de hoy y del futuro se define más por lo que proporcionan los bibliotecarios a los usuarios que por lo que contiene. Un aspecto vital de esta flexibilidad es la creación de espacios que pueden adaptarse a los cambiantes modelos operativos de las bibliotecas. Este cambio en el papel impactará en el espacio físico de la biblioteca, en las formas en como las personas interactúan y en los tipos de servicios que allí se prestan. Hoy en día las bibliotecas se están transformando en espacios versátiles, espacios polivalentes, que además de ofrecer todavía a la gente la oportunidad de acceder a una gran cantidad de materiales físicos de lectura, también proporcionan acceso a internet, a dispositivos digitales, apoyo a las personas en la búsqueda de trabajo y aplicaciones móviles para facilitar el acceso a los recursos en línea; además de ofrecer oportunidades de aprendizaje en contextos informales, tales como espacios para reuniones y encuentros para el público en general, para grupos comunitarios y otras organizaciones locales.

Frecuentemente cuando estos programas tienen éxito son replicados por otras bibliotecas Mindy Reed bibliotecaria de Austin (Texas) han llegado a denominar la transformación que están experimentando las bibliotecas como “la segunda revolución de Gutenberg” al placemaking, o la creación y el fomento de comunidades vitales y para ser lugares únicos para sus residentes.  La clave es muy simple: centrarse en lo que los medios digitales e internet hacen posible, no en lo que deshacen. Esta perspectiva permite a los partidarios de la biblioteca encontrar y explotar las formas en que lo digital y lo analógico se unen, en el que ambos formatos se refuerzan mutuamente para ser complementarios y no antagónicos. Internet y los medios digitales están permitiendo nuevos tipos de servicio.

Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso a oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo en equipos públicos. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico para empoderar a los individuos y a la comunidad.

 

“Si la biblioteca presta libros ¿por qué no también puede prestar herramientas, juguetes o equipos? De este modo las bibliotecas desempeñan a menudo un papel de facilitadoras proporcionando lo que las comunidades necesitan en el momento en que se percibe en el horizonte un cambio en lo que la gente desea que sea su biblioteca”

Corinne Hill  de Chattanooga Public Library. Bibliotecaria del año 2014 por Library Journal

 

Si las bibliotecas prestan libros ¿por qué no también puede prestar herramientas, juguetes o equipos?. Por ello muchas bibliotecas se están convirtiendo en espacios ricos con herramientas basados en la economía compartida.

  • Economia compartida o economia social o de colaboracion
  • Inspiran y facilitan el aprendizaje, el descubrimiento, la creación y la experimentación.
  • Gente y la tecnología se encuentran en la biblioteca. Contienen grandes y costosos equipos que difícilmente podrían ser comprados por una persona a título individual. Entre estos tipos de maquinaria encontraríamos máquinas para hacer cortes con láser y por chorro de agua, espacios para soldar, para trabajar con plásticos o madera, impresoras 3d, software especializado y programas de diseño en 2d y 3d
  • Se trata de espacios amplios donde la gente se sienta cómoda y se propicien las relaciones. Para estimular la socialización y colaboración entre los participantes.

 

“Me gustaría sugerir un nuevo papel para las bibliotecas públicas. Creo que dentro de 100 años, vamos a considerar este papel tan necesario, tan indispensable para la misión y el funcionamiento de la biblioteca pública moderna, como las secciones infantiles lo son ahora. Es hora de que la biblioteca intensifique su papel como cuidadora de creación de contenidos … Una vez que una biblioteca invierte en la infraestructura para gestionar libros electrónicos directamente de los editores posee la infraestructura que le permite ser un editor”.
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Jamie LaRue Douglas Country Library

 

pero además de ser un espacio físico, la biblioteca en la era digital es un espacio virtual accesible desde cualquier lugar 24 horas diarias los 7 días de la semana (24/7). en este espacio virtual la biblioteca organiza y promueve sitios web, grupos de discusión en línea, clases, clubes de libros y puntos de acceso wi-fi de la biblioteca, como ejemplos de la creciente presencia de la comunidad de la biblioteca virtual siempre abierta. pero no como un espacio aparte e independiente de la biblioteca física, ambos espacios deben integrarse e interactuar. para Amy Gamer las bibliotecas se convierten en plataformas de bases en la que los individuos y las comunidades crean servicios, datos y herramientas que beneficien a la comunidad. la biblioteca como plataforma asume las necesidades y objetivos de su comunidad de aprendizaje, para ello apoyan al emprendedor: ayudan a aprovechar las oportunidades dondequiera que existan con la participación de otros en el proceso.

“La biblioteca como plataforma hace de la biblioteca una empresa participativa, que promueve el desarrollo de la comunidad y de la sociedad mediante la identificación y corrección de deficiencias en los servicios que oferta a su comunidad, Una característica distintiva de la biblioteca como plataforma es que es una entidad objetiva que opera en torno a los intereses de sus usuarios. En contraste con las plataformas comerciales que desdibujan la línea entre el usuario y los intereses comerciales. Así la biblioteca como plataforma crea diálogo comunitario que abre paso a nuevos conocimientos y crea conocimiento social.”

GARMER, A. K. The role of the 21st-century library in the digital era is built on its three key assets: people, place and platform.

 

En una economía basada en el conocimiento es lógico pensar que los profesionales de la información proporcionan un valor significativo a través de los servicios que planifican, impulsan y suministran. El papel del profesional se transforma en un mediador y dinamizador comunitario. Para ello las bibliotecas y los bibliotecarios deben ser ágiles, creativos, centrarse en el usuario y sus necesidades, y sobre todo implicarse en el aprendizaje.

Y aunque desconozcamos como será la biblioteca del futuro, será importantes para el bibliotecario estar ahí atento, dispuesto a escuchar para saber lo que nuestras comunidades esperan de nosotros. Fundamentalmente los profesionales de las bibliotecas tenemos que ser vistos como asesores de confianza, pero la confianza crece sólo cuando construimos relaciones con nuestros usuarios. Y esta confianza se genera con el aprendizaje, transmitiendo los valores esenciales de nuestra profesión que está bien pertrechada de lo que se llaman competencias transversales necesarias para disfrutar plenamente de las posibilidades de la sociedad de la información. Y como las funciones de la biblioteca cambian y se expanden, el personal de la biblioteca se ve avocado a extender y ampliar sus capacidades para satisfacer las nuevas necesidades. Por ello tiene que operar en múltiples funciones, como formadores, mentores, facilitadores y docentes. Todo esto requiere de la especialización del profesional como el recurso más importante que posee la biblioteca. El bibliotecario se convierte en un “filtro colaborativo” para su comunidad, un curador de contenidos que conoce los intereses y necesidades del público.

El papel del profesional se transforma en un mediador y dinamizador comunitario. Para ello las bibliotecas y los bibliotecarios deben ser ágiles, creativos, centrarse en el usuario y sus necesidades, y sobre todo implicarse en el aprendizaje.

Por ello el personal de biblioteca se anticipa a las necesidades individuales y de la comunidad

  • Conecta a la gente a los recursos disponibles, tanto a nivel local como global.
  • Construye relaciones
  • Proporcionan recursos y conocimientos técnicos,
  • Ofrece aprendizaje individualizado y experiencias sociales
  • Mecanismos de sostenibilidad

Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso a oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo en equipos públicos. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico.

 

Ecologia de la informacion (conclusiones)

  • La biblioteca ha de repensarse en función de toda una serie de parámetros nuevos, inherentes al mundo digital, en el que los usuarios cada vez están más inmersos.
  • Aprovechar las oportunidades de la vida para ellos y sus familias.
  • Participar plenamente en un sistema de autogobierno, de ponerse de pie y ser escuchados.
  • Fortalecer el capital humano

 

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Tarjetas de Acceso Digital de iKnow

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Tarjeta digital de biblioteca de iKnow

Con la tarjeta de la biblioteca digital de iKnow, los usuarios residentes  tienen esencialmente una biblioteca bajo demanda en su dispositivo electrónico. Si bien no ofrece todas las comodidades de una tarjeta de la biblioteca al uso, ya que evidentemente los usuarios digitales no pueden sacar libros reales. Tarjetas de Acceso Digital de iKnow permite el acceso gratuito a los servicios a todos los usuarios registrados que pueden pedir prestado materiales de cualquier biblioteca pública de su comunidad, permitiendo el  uso pleno de todos los recursos en línea. Su intención es llegar a las personas que no pueden acudir habitualmente a las bibliotecas.

La Tarjeta de Acceso Digtal iKnow HCPL permite el acceso instantáneo a:

  • Libros electrónicos y audiolibros descargables a través de OverDrive, OneClickDigital y hoopla
  • Ver o escuhcar vídeo y música en streaming a través de hoopla y OverDrive
  • Consultar las revistas más populares a través Flipster
  • Acceso a bases de datos de investigación para los negocios, la genealogía, el aprendizaje de idiomas y mucho más.

Cabinas de teléfonos convertidas en pequeñas bibliotecas libres

La misión del movimiento Little Free Library es promover la alfabetización y el amor por la lectura mediante la construcción de pequeñas bibliotecas ciudadanas para el  intercambio de libros gratis en todo el mundo. Se trata de ampliar el sentido de comunidad entre vecinos en torno a esta forma única de compartir. Desde 2010, más de 28.000 bibliotecas gratuitas Little Free Library se han instalado en 80 países en todo el mundo, y especialmente en EE.UU. La iniciativa consiste en que te puedes llevar un libro gratis y a cambio también puedes dejar un libro para que otros lectores se lo lleven, también puedes leer el libro llevándotelo libremente y volver a dejarlo para que otro lector lo lea.

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Salamanca ya cuenta con algunas bibliotecas libres, concretamente en la Plaza del Oeste se han habilitado cabinas telefónicas que integran una biblioteca libre como vemos en la fotografía. El Barrio de Oeste, en torno a la Plaza del Oeste se está convirtiendo en una zona muy activa culturalmente con espacios para la exhibición del arte en la calle, pintura mural, conciertos y otras actividades.

También algunas bibliotecas universitarias se han unido a este movimiento es el caso de la Biblioteca de Traducción y Documentación y la Biblioteca “Abraham Zacut” de la USAL . Donde cualquier usuario puede coger un libro, leerlo, devolverlo, o bien traer un libro propio que desea compartir con otros lectores. Una forma útil de compartir lecturas.

Zona de “Libros libres” de la Biblioteca Abraham Zacut”

Se trata de un espacio que ocupa una estantería en una zona neutra de la biblioteca – con el objeto de que no de lugar a confusión – y que pretende el intercambio de lecturas entre los usuarios. En el espacio hay libros profesionales, pero sobre todo también libros de lectura de ficción. El sistema es sencillo, una estantería con un pequeño cartel en el que se explica en que consiste la iniciativa, fundamentalmente cualquier persona puede llevarse un libro de esta estantería – estos están sin magnetizar- y dejar o no otro libro a cambio, una vez terminada la lectura, si el usuario lo considera puede volver a dejar el libro en la misma o quedárselo, y si dispone de un libro que considera puede ser de utilidad para el resto simplemente traerlo y ponerlo en la estantería de “LIBROS LIBRES”

Máquinas expendedoras de libros gratis para niños

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Asegurarse de que los niños cuando son muy pequeños desarrollan amor por la lectura para toda la vida  es realmente importante para cualquier comunidad. Ello supone tener ciudadanos mejor formados lo que  redundará en mayores beneficios para la comunidad. Diversos estudios han demostrado que tener libros en el hogar tiene un efecto positivo en los resultados que obtienen los niños en la escuela, ya que contribuye a que los niños sean más dados a leer por placer.

Una máquina expendedora por lo general proporciona un servicio automatizado para vender bebidas, regalos, tabaco o alimentos. Pero en la ciudad de Washington se están instalando algunas máquinas expendedoras que proporcionan un nuevo servicio: libros infantiles gratuitas. Estas máquinas que empiezan a funcionar por primera vez en Estados Unidos forman parte de un programa de biblioteca llamado “Soar with Reading”, un programa de alfabetización se inició hace cinco años por JetBlue Airlines. Decenas de libros gran atractivos  para los niños están a su alcance, con sólo pulsar un botón.

La iniciativa es un esfuerzo conjunto con una empresa que vende libros infantiles. Las máquinas expendedoras están ubicadas en iglesias, tiendas de comestibles y otros lugares públicos Cada máquina está completamente equipada con los libros y se permite a cada niño tomar tantos como quieran.

El papel de la biblioteca del siglo 21: la gente, el lugar y la plataforma

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GARMER, A. K. People, Place and Plataform: The role of the 21st-century library in the digital era is built on its three key assets: people, place and platform. 2014.

Texto completo

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El papel de la biblioteca del siglo 21 en la era digital se basa en sus tres activos clave: la gente, el lugar y la plataforma

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La gente

La biblioteca del siglo 21 representa el alejamiento del eje que hasta ahora había sido fundamental que era el de la construcción de colecciones para orientarse hacia la construcción de capital humano, de relaciones y redes de conocimiento en la comunidad.

En este nuevo entorno, las personas son el centro de la misión de la biblioteca para inspirar y cultivar el aprendizaje, avanzar en el conocimiento y fomentar y fortalecer las comunidades. De este modo la biblioteca pública cobra vitalidad cuando está llena de gente que desarrolla acciones en todos los ámbitos de la vida: padres que leen con sus hijos, adolescentes que aprenden a aprender a escribir un código fuente para un nuevo videojuego en un laboratorio de aprendizaje ruidoso, estudiantes reunidos en un aula de la biblioteca para discutir en grupo sobre un trabajo, solicitantes de empleo que son asesorados por un bibliotecario, emprendedores que preparan presentaciones en espacios de coworking, utilizando la biblioteca que proporciona Wi-Fi y la creación de nuevos productos en los espacios comunitarios, inmigrantes que aprenden inglés en las clases y mejoran sus habilidades de búsqueda de empleo con la ayuda de voluntarios de la comunidad, jubilados que utilizando nuevas herramientas online para crear álbumes de recortes digitales de sus nietos, y autores que publican libros en plataformas de autopublicación y los integran como un recurso más en la colección digital de la biblioteca.

En este ambiente impulsado por la comunidad, los bibliotecarios especializados ayudan a las personas a navegar con las nuevas tecnologías, gestionar grandes cantidades de datos y cumplir con sus necesidades de información. Además proporcionan recursos y conocimientos técnicos para ofrecer aprendizaje individualizado y experiencias sociales; así de este modo la biblioteca pública ofrece una experiencia participativa de alto nivel para apoyar las metas personales de cada individuo. El personal de Biblioteca se anticipa a las necesidades individuales y de la comunidad y conecta a la gente a los recursos disponibles, tanto a nivel local como global.

Como las funciones de la biblioteca también cambian y se expanden, el personal de la biblioteca ha perfeccionado y ampliado sus capacidades para satisfacer las nuevas necesidades, y definir el valor constante de la biblioteca dentro de la comunidad. Por ello operan en múltiples funciones, como formadores, mentores, facilitadores y docentes más que como fuentes de información. Además, la medición de resultados es más importante que medir los resultados. Una comunidad inteligente, no está representada por datos cuantitativos como tener un gran número de préstamos, en este nuevo concepto la comunidad es el objetivo principal de la biblioteca.

Todo esto requiere de la especialización del profesional como el recurso más importante que posee la biblioteca, con un enfoque en la maximización de la capacidad y el compromiso con el usuario y su comunidad. Es a través de este compromiso cuando los valores y los activos de cada biblioteca pueden ser plenamente aprovechados y optimizados por la sociedad. La mejor respuesta es contemplar a los bibliotecarios como “curadores” para sus comunidades, auténticos “filtros colaborativos” con el interés y necesidades del público siempre en mente.

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La biblioteca como lugar

Biblioteca de hoy es tanto un lugar físico como virtual, pero sigue siendo la presencia física de la biblioteca la que le ancla más firmemente a la comunidad. La investigación y la experiencia muestran que la geografía y el lugar todavía importan. La encuesta del Centro de Investigación Pew sobre uso de la biblioteca destacó que una gran proporción de los estadounidenses, incluso los que rara vez visitar una biblioteca, consideran las bibliotecas instituciones importantes en sus comunidades y creen que su comunidades sufrirían una gran pérdida si la biblioteca cerrara.

Las bibliotecas como lugar son importantes porque permiten establecer conexiones personales que ayudan a definir las necesidades e intereses de la comunidad. Son un centro comunitario para el desarrollo económico y la revitalización del vecindario. Fortalecen la identidad de comunidad en formas que producen un importante retorno de la inversión. Proporcionan un lugar seguro y confiable para los servicios comunitarios tales como centros de salud, centros de respuesta a emergencias, incubadoras de pequeñas empresas, centros de desarrollo de trabajo y centros de recursos para inmigrantes. Crean conexiones y flujos dentro de la comunidad como lugares que atraen a la gente a centros comerciales, grandes almacenes, aeropuertos y autobuses. En opinión de Robert Harrison, administrador de la ciudad de Issaquah, Washington. “Las bibliotecas son como Starbucks sin café: un lugar importante para construir relaciones sociales, ya que cualquier persona puede utilizarlas”

A medida que disponemos de más información en formatos digitales, las bibliotecas públicas dispondrán de menos material tangible en sus colecciones, ya que los usuarios de la biblioteca podrán acceder a la información digital dondequiera que estén, sin tener que desplazarse a la biblioteca. Por ello la biblioteca como espacio físico cada vez será menos un lugar para que los ciudadanos se lleven libros en préstamo y más un lugar donde los ciudadanos participan en construir sus identidades personales y ciudadanas. De este modo, la reducción de los materiales físicos, una mayor movilidad de los clientes y el deseo de una mayor colaboración están cambiando la naturaleza del espacio físico de la biblioteca pública. Por ello La biblioteca física debe someterse a una transición que se oriente a la apertura y la flexibilidad necesaria para prosperar en un mundo en constante cambio. Un aspecto vital de esta flexibilidad es la creación de espacios que pueden adaptarse a los cambiantes modelos operativos de las bibliotecas.

Este cambio en el papel impactará en el espacio físico de la biblioteca, en las formas en como las personas interactúan y en los tipos de servicios que allí se prestan. Muchas bibliotecas están creando espacios ricos con herramientas y tecnologías avanzadas que inspiran y facilitan el aprendizaje, el descubrimiento, la creación y la experimentación. La gente y la tecnología se encuentran en la biblioteca. Estas tendencias van hacia una mayor transparencia de los espacios,espacios flexibles que se amplían para atender las actividades de niños y adolescentes, salas de reuniones y de actividades de diferentes tamaños para adaptarse a eventos públicos y actuaciones,coworking y tecnología centrada en los espacios. Se trata de crear un entorno que facilite nuevos patrones de interacción, el aprendizaje y el acceso a la información y es lo suficientemente flexible para adaptarse a los cambios futuros que tendremos que asumir de manera inevitable.

Pero además de ser un espacio físico, la biblioteca en la era digital es un espacio virtual accesible desde cualquier lugar 24 horas diarias los 7 días de la semana (24/7). En este espacio virtual la biblioteca organiza y promueve sitios web, grupos de discusión en línea, clases, clubes de libros y puntos de acceso Wi-Fi de la biblioteca, como ejemplos de la creciente presencia de la comunidad de la biblioteca virtual siempre abierta. Pero no como un espacio aparte e independiente de la biblioteca física, ambos espacios deben integrarse e interactuar, y ser tan atractivo como su espacio físico en su objetivo de servir plenamente a la misión de la biblioteca construida alrededor de un acceso equitativo, el aprendizaje y el desarrollo cívico.

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La biblioteca como plataforma

La biblioteca como plataforma de aprendizaje de la comunidad es la propuesta innovadora de la biblioteca pública en la era digital. Las transformaciones de la era digital permiten a los individuos y las comunidades crear su propio aprendizaje y gestionar sus conocimientos. Con ese fin, las bibliotecas se convierten en plataformas de bases en la que los individuos y las comunidades crean servicios, datos y herramientas que beneficien a la comunidad. La biblioteca como plataforma asume las necesidades y objetivos de su comunidad de aprendizaje, para ello apoyan al emprendedor: ayudan a aprovechar las oportunidades dondequiera que existan con la participación de otros en el proceso.

La biblioteca como plataforma hace de la biblioteca una empresa participativa, que promueve el desarrollo de la comunidad y de la sociedad mediante la identificación y corrección de deficiencias en los servicios que oferta a su comunidad, incluyendo la educación de la primera infancia, el aprendizaje permanente, la alfabetización tecnológica y el gobierno electrónico. Entonce, la biblioteca puede comisariar y archivar las soluciones creadas para el intercambio, aprovechamiento y uso futuro por parte de otros miembros de la comunidad.

Una característica distintiva de la biblioteca como plataforma es que es una entidad objetiva que opera en torno a los intereses de sus usuarios. En contraste con las plataformas comerciales que desdibujan la línea entre el usuario y los intereses comerciales. Así la biblioteca como plataforma crea diálogo comunitario que abre paso a nuevos conocimientos y crea conocimiento social.

Hoy en día, la mayoría de las bibliotecas públicas ven su catálogo como la plataforma. Eso tendrá que cambiar a medida que se despliegan los nuevos recursos digitales existentes de nuevas maneras, se desarrollan nuevas relaciones y asociaciones con la comunidad, y se reestructuran sus espacios. De este modo la biblioteca como plataforma remoldea radicalmente las actividades diarias de la biblioteca, alejándose del viejo modelo de descripción, organización de colecciones y “préstamos” hacia una nueva visión de la biblioteca como un eje central para establecer conexiones comunitarias y de aprendizaje.

Para tener éxito, la plataforma de la biblioteca se requiere:

– Un tipo diferente de infraestructura de acceso, incluyendo un sistema de identificación más sólido que proteja la privacidad individual

– Una nueva infraestructura de distribucion con el fin de obtener el material físico y digital para los usuarios

– Análisis más sofisticados que permitan a la biblioteca en sí para convertirse en una “organización de aprendizaje”

– Interoperabilidad para facilitar la innovación y la competencia

La plataforma así concebida ayudaran empoderar a otros a ejercer sus capacidades en la creación de servicios, datos y herramientas. Por lo tanto la biblioteca tiene que operar a escala y facilitar las actividades de los usuarios que la biblioteca por sí solo no puede manejar.

Cultura de la innovación y las bibliotecas

¿Qué es la innovación?

La innovación es la provisión de un mayor valor a los clientes a través de productos o servicios más eficaces. Por lo tanto, la innovación es una nueva manera de crear valor en el mercado. Tiene que ver con el desarrollo de nuevos conceptos, la búsqueda de nuevas formas de hacer las cosas y darse cuenta de las nuevas formas de aplicar las ideas. La innovación requiere un elemento de aplicación. Si se desarrolla un producto o servicio nuevo o mejorado, es innovador si se puede aplicar a situaciones de la vida real.  La innovación genera el cambios. El cambio puede implicar la mejora de un producto o un servicio existente, que a su vez mejora la calidad de vida de las personas. El cambio debe ser incremental, y debe tener un impacto y valor, ya sea social, económico o de otro tipo.  Como tal, la innovación requiere un consumidor, es decir, alguien que se beneficia de que la innovación. La innovación abarca muchos sectores, tanto instituciones como privados. Además requiere un nivel sostenido de compromiso y la cooperación de todos los socios en el ecosistema.

¿Qué es la cultura de la innovación?

Una cultura de la innovación es un ecosistema que apoya el pensamiento creativo y avanza en los esfuerzos para extraer valor económico y social del conocimiento, y, al hacerlo, genera nuevos o mejores productos, servicios o procesos. Una cultura saludable de la innovación tiene un conjunto compartido de valores y creencias que refuerzan mutuamente la importancia de la innovación, así como un patrón integrado de comportamiento que apoya la investigación y la innovación. Para ello una floreciente cultura de la innovación aprovecha las fortalezas existentes en un determinado del ecosistema.

En aquello que consideramos una “mentalidad” de una cultura innovadora, hay muchos factores, pero sobre todo se dan dos maneras de llevarla a cabo.

1. La colaboración masiva

2. La conexión individual.

Los retos en torno a ambas es que o bien esto nunca suceda como es el caso de la primera propuesta, o que la concreción de esa innovación necesite una cantidad significativa de tiempo. Por lo que el ideal de una política innovadora es que integre ambos aspectos. Ejemplos de este tipo de colaboración son los movimientos del software libre o  la Wikipedia.

Algunas de las propuestas innovadoras en el mundo de las bibliotecas son:

Si conoces alguna propuesta innovadora nos la pones en los comentarios de este blog y la incluimos en esta relación. Gracias!!!

La biblioteca como editora de contenidos

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Consola de libros electrónicos

 

Alonso-Arévalo, Julio and Vázquez-Vázquez, Marta. La biblioteca como editora de contenidos. Métodos de información (MEI). II época, 2015, vol. 6, n. 11, pp. 201-213.

Texto completo

Una de las características más innovadoras de la biblioteca del siglo 21 tiene que ver con la toma de una postura activa frente a la gestión y generación de contenidos. Con la llegada de la Web 2.0 las bibliotecas no sólo siguen salvaguardando y difundiendo información como han venido realizando a lo largo de su historia, también cada vez con más frecuencia crean nueva información con el objetivo de prestar los mejores servicios a sus ciudadanos, a través de recursos y servicios tales como la elaboración guías de investigación, boletines de alerta y novedades, recursos web, información a través de sus blogs, y como administradores de contenidos a través de repositorios y revistas de acceso abierto. Un paso más allá en esta dinámica tienen que ver con la biblioteca como editora y distribuidora de libros, especialmente en el ámbito local, siendo la impulsora, formadora, dinamizador y difusoras de las obras de los autores de su comunidad. Desde esta perspectiva la publicación de la biblioteca implicaría un conjunto diverso y creciente de actividades, que puede proporcionar servicios útiles para una amplia gama de investigadores y estudiantes. Aunque la definición de “publicación” no siempre está clara y, a menudo parece significar “difusión” en este contexto. Las bibliotecas apoyan todo tipo de programas. Sobre todo con revistas de acceso libre, y algunas ya editan libros.

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La imaterialidad del formato abre innumerables posibilidades en todos los sentidos, y también importantes retos que debemos de enfrentar, lo digital está impactando en la forma de crear contenidos, de comunicarlos, de leerlos, y en el ámbito científico en las nuevas posibilidades de medir el impacto de la investigación, ya que el formato digital obedece a una nueva forma de pensar, pues pensar en digital implica nuevos paradigmas como es lo social, lo abierto, la remezcla, valores que estaban ausentes en el contexto analógico. Lo cual ofrece muchas posibilidades y modelos para la comercialización y la difusión de contenidos. (Alonso-Arévalo, J. and J. A. Cordón-García, 2015)

En este sentido y como recuerda Parker, el acceso abierto se convierte en un laboratorio para la innovación. De este modo la demanda impulsada por modelos y la publicación de acceso abierto se presentan como dos terrenos más fértiles de la innovación en el contexto de los servicios bibliotecarios en los últimos años. (Parker, D., 2015), innovación que va más allá de las revistas, que también afecta a otros formatos como las monografías, archivos y otros artículos digitales, cuyo resultado final es poder disponer de más y mejores tipos de contenidos para estudiantes e investigadores.

El acceso abierto tiene una influencia cada vez mayor en el mundo editorial. Si bien, a pesar de las fuertes discusiones y debates en curso en torno a la cuestión, aún no se ha estudiado bien el impacto que tiene y tendrá este modelo de comunicación científica sobre el ecosistema de la edición. En cuanto a los artículos y revistas científicas los modelos se han centrado fundamentalmente en lo que se ha denominado como la “ruta dorada”, en este caso las tasas de procesamiento de los artículos corren a cargo del autor a través del modelos “·el autor paga” para que el contenido esté accesible a todos sin necesidad de suscripción. Estos costes, conocidos como cargos de procesamiento de artículo (APC), pueden ser financiados directamente por el autor, pero pueden también ser cubiertos por fuentes tales como subvenciones, subsidios o presupuestos procedentes de bibliotecas institucionales. Según la encuesta llevada a cabo por PGG en 2014 (Lara, K., 2014), la mayoría de las bibliotecas dicen que incluyen en su catálogo recursos de acceso abierto (72%), aunque muchos estiman que éstos sólo representan el 5.1% del total de los títulos del catálogo. Los bibliotecarios consideran que los recursos de acceso abierto deben incluirse en su catálogo por una variedad de factores, incluyendo su relevancia y la importancia de la representación de los recursos propios de su universidad. También estiman que el Directorio de Revistas de Acceso Abierto (DOAJ) es una referencia importante para identificar publicaciones propias de acceso abierto (Olijhoek, T., L. Bjørnshauge, et al., 2015). En la actualidad, la responsabilidad de los cargos de financiación para procesamiento de artículo (APC) recae fundamentalmente sobre el autor o la institución. El 70% de las bibliotecas están proporcionando financiación con cargo a su presupuesto. Sin embargo, se estima que esta equivale a menos del 1% del presupuesto para las suscripciones de recursos tradicionales. Sólo el 19% de las instituciones involucradas en la financiación tiene un límite máximo establecido, por lo general esta financiación va desde los 2000 a 3,000$.

Sin embargo, la biblioteca debería apostar más activamente por el acceso abierto. Sin embargo, la participación en la financiación es un tema dado a la división de opiniones. Mientras algunos creen que la responsabilidad financiera debe recaer únicamente en el autor, otros consideraron que la biblioteca debe desempeñar un papel central en la financiación del acceso abierto, en parte, mediante el control de los fondos de APC. Aún no hay un camino claro hacia el futuro de la financiación del acceso abierto, pero se vislumbran muchas oportunidades para la innovación por parte de las bibliotecas y editores.

Uno de los sectores editoriales en alza es el de la autopublicación. Los libros “no publicados tradicionalmente” representan casi el 60% de todos los libros electrónicos de Kindle comprados en los EE.UU., y acaparan el 40% de todos los ingresos por ventas que los consumidores gastan en libros electrónicos. (Author Earnings Report, sept 2015)

En el momento actual casi todas las bibliotecas de Estados Unidos tienen un catálogo digital que ofrece libros electrónicos, en las que además de sus colecciones de grandes distribuidores están apostando firmemente y ofreciendo muchos títulos de autopublicación, especialmente de autores locales. Está es una de las grandes líneas de crecimiento de la colección digital en las bibliotecas de Estados Unidos, prácticamente todas bibliotecas y consorcios disponen de este tipo de obras. Por ello las bibliotecas públicas están mostrando cada vez más interés en el mundo editorial, no tanto como compradoras de contenidos sino como productoras o autoras de los mismos. Bajo la premisa de que si varias organizaciones sin experiencia en el mundo editorial se están convirtiendo en editores, ¿Porqué las bibliotecas no podrían hacer lo mismo con la experiencia acumulada en torno al mercado editorial? (LaRue, J.m 2913). A tenor de esto hace ya unos 20 años Brewster Kahle dijo que “todo el mundo quiere ser un editor.” A esta situación añadimos ahora la publicación de biblioteca como una zona de cultivo de mucho interés para muchos (Kahle 1993).

De este modo según LaRue se cierra un proceso en el que la biblioteca ha formado al futuro escritor como lector, y cuando acabe el libro, la biblioteca le habrá ayudado a escribirlo, la biblioteca le ayudará a conseguir la revisión final. La biblioteca le ayudará a proporcionar al autor información sobre un cierto nivel de protección de copia para el archivo. Le asesorará sobre cuestiones de copyright. La biblioteca mostrará su obra y la hará accesible a la comunidad local. La biblioteca va a comprar copias múltiples basadas en la demanda del título. Y finalmente la biblioteca hará posible su descubrimiento para que otros puedan comprar la obra desde el catálogo de la biblioteca

larue_03_4x6_color.Jamie Larrue Douglas Country Library

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“Me gustaría sugerir un nuevo papel para las bibliotecas públicas. Creo que dentro de 100 años, vamos a considerar este papel tan necesario, tan indispensable para la misión y el funcionamiento de la biblioteca pública moderna, como las secciones infantiles lo son ahora. Es hora de que la biblioteca intensifique su papel como cuidadora de creación de contenidos … Una vez que una biblioteca invierte en la infraestructura para gestionar libros electrónicos directamente de los editores posee la infraestructura que le permite ser un editor”.
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Jamie LaRue Douglas Country Library

 

Desde el año 2011 la Biblioteca del Condado de Douglas en Colorado han construido y mantenido su propia plataforma de libros electrónicos autogestionada. En este modelo la biblioteca negocia directamente con editores y autores para obtener la posesión física de los archivos de libros electrónicos, con la finalidad de poder obtener materiales al coste de desarrollo, y asegurar la protección de los contenidos mediante la gestión de derechos digitales estándar. Lo que representa una alternativa real al modelo distribuido de las Cinco Grandes, este modelo han seguido y replicado por otras bibliotecas de todo el estado, tales como el Consorcio “Califa” en California o Marmot, creando un modelo más eficiente para compartir las necesidades de infraestructura y mantenimiento técnico.

El consorcio a través de el proyecto Evoke están contactando y creando una lista de editores que están dispuestos a vender libros electrónicos directamente a las bibliotecas, que a su vez también están contactando con otros proyectos similares como los de la Red de bibliotecas de Marmot y el consorcio de las bibliotecas del Condado de Douglas. La idea de estas bibliotecas es aprender a manejar varios canales emergentes de contenido digital. Para ello han habilitado una web con todas las herramientas y ayudas que van desarrollando para que sirvan de marco de referencia a otras bibliotecas y consorcios que se ofrece gratuitamente a la comunidad bibliotecaria:

– Lista de socios editores que venden directamente a bibliotecas

– Arquitectura de información de código fuente abierto para desarrollar una plataforma propia

– Una sección dedicada a descubrir a los clásicos del Consorcio de Bibliotecas de Colorado, desde donde cualquier biblioteca pueden importar registros MARC de más de 500 títulos de libros electrónicos de “clásicos descargables” del Proyecto Gutenberg a través del catálogo de la biblioteca.

– Marco jurídico y aspectos legales en torno al libro electrónico.

Siguiendo esta línea la Biblioteca Pública de Vancouver, considerada una de las mejores del mundo, acaba de lanzar un proyecto para habilitar espacios y herramientas con el fin de ayudar a los autores a crear eBooks y audioebooks. También Library Journal a través del programa SELF-e, permitirá a las bibliotecas públicas aceptar presentaciones digitales de autores independientes locales y luego distribuir estos libros electrónicos en las bibliotecas públicas participantes. Y, si un libro electrónico pasa el proceso de selección de Library Journal, se convertirá en parte de un programa de descubrimiento de alcance nacional que permite a los usuarios de la biblioteca poder leer los libros electrónicos seleccionados, y pasarán a formar parte de una plataforma de descubrimiento en todas las bibliotecas participantes en el proyecto. Por el momento hay cinco participantes beta en el programa SELF-e, Biblioteca del Estado de Arizona, Biblioteca Pública de Los Ángeles, Biblioteca Pública del Condado de San Diego, Biblioteca Pública del Condado de Cuyahoga, en Ohio, y las Bibliotecas del Estado de Massachusetts.

La University of California Press a través de “Luminos” está barajando nuevas ideas sobre la publicación de monografías académicas en acceso abierto, centrándose en la garantía de calidad a través de la utilización del mismo proceso de revisión que tiene para sus monografías impresas y con el lanzamiento de varios autores de alto perfil, intentando compartir los costes de la publicación a través de la editorial, y parte del presupuesto destinado a la biblioteca para cubrir los gastos de procesamiento. Con los mismos altos estándares para la selección, revisión por pares, producción y comercialización del programa editorial tradicional, Luminos es un modelo de transformación, construido como una asociación en la que se comparten los costos y beneficios entre editorial y biblioteca.

Los títulos de libros electrónicos de autopublicación se están convirtiendo en una parte importante de nuestra literatura contemporánea y tienen que estar en las bibliotecas. Si las bibliotecas de hoy en día quieren cumplir con sus misiones de garantizar la conservación y transmisión a la sociedad del conocimiento, la historia y la cultura, deben tener en cuenta la adquisición de libros electrónicos autopublicados para ponerlos a disposición de sus lectores.

Las bibliotecas en la era digital : El “tercer lugar”

 

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El diseño tradicional de la biblioteca consistente en espacios con los libros dispuestos en nichos y estanterías abiertas, anima a la navegación aleatoria en busca de un libro, dando la ocasión de poder encontrar otros que en principio no buscábamos; y lo más importante se trata de un espacio igualitario y abierto a todos. Sin embargo, este canon de lo que ha sido una biblioteca durante siglo ha comenzado a ponerse en tela de juicio con la llegada de los recursos digitales, de este modo las bibliotecas en el siglo XXI están asumiendo este cambio mediante la redefinición de su misión y espacio orientándose principalmente a proporcionar acceso a las tecnologías de la información. En esta nueva situación los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente teniendo en cuenta el principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

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Con la llegada de los recursos digitales a las bibliotecas van quedando atrás los días en que las bibliotecas eran puramente salas de lectura. Hoy en día las bibliotecas se están transformando en espacios versátiles, espacios polivalentes, que además de ofrecer todavía a la gente la oportunidad de acceder a una gran cantidad de materiales físicos de lectura, también proporcionan acceso a Internet, a dispositivos digitales, apoyo a las personas en la búsqueda de trabajo y aplicaciones móviles para facilitar el acceso a los recursos en línea; además de ofrecer oportunidades de aprendizaje en contextos informales, tales como espacios para reuniones y encuentros para el público en general, para grupos comunitarios y otras organizaciones locales. El cambio de concepto de lo que es una biblioteca en algún caso incluso ha llevado a algunas bibliotecas a un cambio de nombre, lo que es muy representativo de esta nueva situación,  es el caso de Wigan Central Libraryque ahora se llama Campus Wigan Life Centre, o la Oldham Library que ahora ha pasado a denominarse Oldham Library and Lifelong Learning Centre.

Recientemente la Biblioteca Pública de Nueva York empezó a transferir gran parte de su colección de investigación a un deposito que tiene en Nueva Jersey, además se pidió a un grupo de ingenieros rediseñar el espacio, eliminando parte de los estantes de la sala de lectura llamada “Rose Reading Room”. El plan consiste en transformar el interior de este edificio icónico de la calle 42, -cuya finalidad original era un espacio de almacenamiento para libros con un par de salas de lectura conectadas orientadas a los servicios de lectura- para convertirlo en un espacio más abierto. Todo ello con la consecuente protesta de los usuarios más eruditos y más conservadores de la NYPL. Esa decisión y la oposición a la reforma de parte de los usuarios es sólo un hito en la crisis de identidad de rápido desarrollo de las bibliotecas del siglo XXI.

Por su parte los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente abogando  al principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

Las nociones de alfabetizaciones digitales de JISC ofrece un punto de partida y una forma de trazar qué tipos de actividades digitales deberían proporcionar las bibliotecas a los niños y jóvenes. JISC sugiere que hay 5 capacidades clave que los estudiantes necesitan para vivir, aprender y trabajar en una sociedad digital:

– Dominio de las TIC (es decir, ser capaz de utilizar diferentes hardware y software)

– Datos de la Información y alfabetizaciones sobre medios de comunicación (es decir, el abastecimiento, la crítica y la gestión de la información digital y los medios de comunicación)

– El aprendizaje digital y autodesarrollo (es decir, la comprensión de cómo aprender a través de herramientas digitales y participar en el aprendizaje autodirigido)

– La creación digital, la innovación y la erudición (es decir, ser capaz de producir contenidos digitales, para contribuir a las fuentes de conocimiento / investigación digitales)

– La comunicación, la colaboración y la participación (es decir, el uso de herramientas digitales para trabajar y conectarse con otros y para poder contribuir a las tareas de grupo)

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Developing students’ digital literacy de JISC

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Estas cinco capacidades fortalecen el bienestar y la identidad digital de las personas. Aunque bien mirado durante décadas las bibliotecas venían siendo los únicos centros públicos que venían ofreciendo formación en torno a muchas de estas capacidades. Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso por igual a las oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo en equipos públicos. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico. La llegada de la era digital simplemente ha servido como catalizador de este impulso. En todo Estados Unidos, los bibliotecarios han estado experimentando con formas de ampliar esta misión con la apertura de los llamados “espacios maker” en las áreas físicas donde se han retirado las estanterías.

Si el acceso básico a Internet ya no es una novedad en las bibliotecas, se están introduciendo algunas tecnologías de vanguardia para proporcionar acceso en el sitio con el objetivo de poder ser utilizadas por todos para la creación, y menos para actividades más pasivas, como las que tradicionalmente han ofertado las bibliotecas como leer y ver. Las bibliotecas del futuro se orientaran más a aumentar su relevancia en los próximos años, teniendo en cuenta el aumento de la economía compartida, –también conocida como la economía social, o la economía de colaboración. Se trata de sistema económico sostenible en torno a la distribución de los activos humanos y físicos. Incluye la creación compartida, producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios por parte de diferentes personas y organizaciones. La economía de compartir significa que en lugar de ser dueño de las cosas directamente, la gente paga para utilizarlas sólo cuando las necesita. En este sentido, algunas bibliotecas han comenzado a hospedar tecnologías de impresión bajo demanda (como la Espresso Book Machin) y talleres de escritura creativa, tratamiento de textos, formatos y sistemas de autopublicación.

Entre las tecnologías punta, el campus de Carolina del Norte, atrae la atención incluso de los turistas, los robots que buscan y localizan los libros de la biblioteca con un curioso sistema de almacenamiento similar a los parking de coches que ya vemos en algunas ciudades. Simplemente el usuario introduce su carnet e indica que libro quiere. El sistema en unos minutos le proporciona el documento solicitado.

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Sistema robótico de almacenamiento libros de North Carolina State’s Hunt Library.

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Otro ejemplo son los cuatro laboratorios de visualización MicroTilles que  permiten a los estudiantes y profesores compartir pantallas para colaborar en proyectos complejos que requieren utilizar varias imágenes, documentos, vídeos o sitios web de manera conjunta.

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Laboratorios de visualización MicroTilles

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En una escala más amplia, el proyecto recientemente lanzado de la Biblioteca Pública Digital de América (DPLA), que opera desde la Biblioteca Pública de Boston, tiene por objeto la construcción de una colección digital a nivel nacional de materiales históricos procedentes de todo el mundo de las bibliotecas y colecciones privadas, desde álbumes de fotos familiares a viejas cajas de cartas. Según el fundador Dan Cohen, la finalidad de DPLA es trabajar con las bibliotecas locales para recoger los materiales y tal vez con el tiempo para presentarlos en pantallas táctiles diseñadas para ayudar a los usuarios a explorar la historia de sus comunidades específicas en una perfecta comunión entre el mundo digital y físico.

Más allá de los sistemas de financiación pública, el modelo de biblioteca como intervención se desarrolla en los esfuerzos fringy con proyectos como las pequeñas bibliotecas libres en la calle donde los vecinos colocan cajas hechas con materiales reciclables con el objeto de compartir libros y lecturas con su comunidad.

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Little Free Library

Una vuelta de tuerca más al concepto de biblioteca, que sea capaz de ser de utilidad para recoger viejas y nuevas tecnologías, desde máquinas de coser a las impresoras 3-D, y animar a los usuarios a desarrollar y compartir habilidades que no pueden ser practicadas a través de Internet, transformándose en un club social sin libros, es lo que define a la biblioteca como incubadora de proyectos para promover una visión diferente, -aunque de ninguna manera incompatible entre el concepto tradicional de biblioteca y el del “tercer lugar”, que se utiliza como siempre se han utilizado las bibliotecas, pero también como el hospital del alma y el parque temático de la imaginación. De este modo las bibliotecas sobrevivirán solamente si las comunidades a las que sirven quieren y necesitan que lo hagan.

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Bibliografía consultada

Public Libraries and Resilient Cities. Edited by Michael Dudley Item Number: 978-0-8389-1136-5 Chicago: ALA, 2013

What Will Become of the Library? How it will evolve as the world goes digital. By Michael Agresta

What is the role of libraries in the digital world.  Written by Hayley Trowbridge, Director of wehearttech C.I.C.

Public Libraries and Resilient Cities. Edited by Michael Dudley Item Number: 978-0-8389-1136-5 Chicago: ALA, 2013

La biblioteca del futuro

 

LA BIBLIOTECA DEL FUTURO

20 Post sobre bibliotecas, tendencias y futuro del blog Universo Abierto

Julio Alonso Arévalo (ed.)

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Mobi

Antes de la llegada de internet las bibliotecas no tenían más remedio que ocuparse de las necesidades locales e inmediatas. Con la llegada de la era digital el mundo de la información ha cambiado  radicalmente asumiendo la obligación de tener que ocuparse de nuevas cuestiones más allá de la esfera de los objetos físicos, lo que conlleva un cambio de perspectiva que afecta a los objetivos principales que debe cumplir labiblioteca. De este modo se ha creado una brecha cada vez mayor entre los que creen que el objetivo fundamental de la biblioteca es apoyar y promover los objetivos de la institución de acogida y los que creen que el papel más importante de la biblioteca es el de ser un agente colaborativo del progreso y apoyo a la comunidad.

Las bibliotecas tenemos casi la obligación de reinventarnos, de potenciar aquellos servicios y competencias que mejor hemos venido desarrollando a lo largo de nuestra existencia. La biblioteca cada vez será menos un lugar donde obtener información de una manera pasiva, para ser un lugar con un carácter premeditadamente proactivo capaz de involucrar a su comunidad. En la era de Google y Amazon, los diferentes medios permiten acceder a la información con mayor facilidad y rapidez que nunca, como consecuencia de  ello, cada vez que se discute el tema de cómo se invierten los recursos se plantea la cuestión de cuál es el papel de la biblioteca y del bibliotecario en la era digital.