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Chewy Decimal System: una crítica satírica a la clasificación decimal en bibliotecas

Video humorístico compartido en el blog Kottke.org, en el que se presenta la propuesta del divulgador científico Hank Green, quien argumenta que la forma en la que están organizados las bibliotecas es ineficiente y frustrante para los usuarios. Como solución, sugiere reorganizarlos siguiendo una lógica inspirada en el sistema de clasificación bibliotecario, al que llama irónicamente el “Chewy Decimal System” (Sistema Decimal Masticable), parodiando el Dewey Decimal System usado en bibliotecas.

El artículo también sirve como una crítica indirecta a dicho sistema bibliotecario. Se menciona que muchos bibliotecarios no lo aprecian, ya que fue diseñado en el siglo XIX con una visión eurocentrista y colonial, reflejando prejuicios como:

  • Priorizar el cristianismo en la clasificación religiosa.
  • Colocar a los pueblos indígenas en la sección de historia como si fueran del pasado.
  • Separar arbitrariamente animales salvajes y domésticos.

Además, se cuestiona su utilidad para niños, ya que exige comprensión de decimales antes de que se enseñen en la escuela, y se señala que existen sistemas alternativos más intuitivos, aunque su implementación es costosa.

La propuesta de Hank Green es, en esencia, un comentario satírico sobre la rigidez de los sistemas organizativos tradicionales, tanto en bibliotecas como en supermercados, y una invitación a repensar cómo organizamos la información (o los productos) en función de la experiencia del usuario.

Ontomaster: el juego de mesa que enseña a diseñar ontologías

https://archivus790077026.wordpress.com/84-2/

¿Quién dijo que diseñar ontologías era aburrido? El grupo Game-LibLab de la Universidad de Granada ha lanzado Ontomaster, un juego de mesa creado dentro del proyecto de innovación docente «Aprendizaje basado en juegos para el diseño de ontologías».

El director de la Biblioteca Central ha reunido a los mejores especialistas del mundo para que le ayuden a gestionar su biblioteca. Con su habilidad y conocimiento, cada uno deberá desarrollar una ontología que permita describir la colección, los usuarios… ¡y hasta los bichos que pululan por las estanterías! ¿Quién lo logrará antes que el resto y se hará con el título de «OntoMaster»?

Dirigido a estudiantes del Grado en Información y Documentación, este juego convierte los conceptos clave de las ontologías en mecánicas lúdicas, haciendo más ameno y eficaz el aprendizaje de la asignatura “Sistemas de organización del conocimiento II”.

¿Lo mejor? ¡Puedes descargarlo gratis en PDF, imprimirlo y jugar!

🔗 Descúbrelo aquí: https://archivus790077026.wordpress.com/84-2/

La clasificación como colonización: cómo las bibliotecas perpetúan el poder a través de la clasificación

Olson, Mike. 2025. “Classification as Colonization: The Hidden Politics of Library Catalogs.” The Scholarly Kitchen, March 25, 2025. https://scholarlykitchen.sspnet.org/2025/03/25/guest-post-classification-as-colonization-the-hidden-politics-of-library-catalogs/

Se expone de manera crítica cómo los sistemas de clasificación bibliotecaria, lejos de ser neutros o puramente técnicos, han sido y continúan siendo herramientas de poder con implicaciones políticas y sociales profundas.

Olson comienza refiriéndose a la orden ejecutiva del presidente Trump del 20 de enero de 2025, que impone cambios de nombre geográfico significativos (como “Mount McKinley” en lugar de “Mount Denali” y “Gulf of America” en vez de “Gulf of Mexico”), para ilustrar cómo el lenguaje en los catálogos puede ser utilizado como instrumento de control ideológico y simbólico. Esta intervención política explicita lo que siempre ha sido una realidad encubierta: que nombrar y clasificar es también decidir qué visiones del mundo se legitiman.

El autor analiza cómo el lenguaje en la catalogación ha sido históricamente una forma de imponer perspectivas dominantes, enmascarando decisiones sesgadas bajo una apariencia de objetividad técnica. Cita ejemplos como el uso prolongado del término “Illegal aliens” en la Library of Congress, que solo se reemplazó tras décadas de presión y denuncia por parte de bibliotecarios críticos como Sanford Berman, quien ya en 1971 denunciaba la carga racista, sexista y xenófoba de muchos encabezamientos. Para Olson, estas decisiones no son meras omisiones técnicas, sino actos deliberados de poder que estructuran el acceso al conocimiento y refuerzan desigualdades.

La crítica también se extiende a sistemas históricos como la Clasificación Decimal Dewey, que continúa vigente en bibliotecas de todo el mundo y cuya estructura original reflejaba abiertamente las ideas misóginas y racistas de su creador, Melvil Dewey. Temas como la salud femenina aparecen subordinados dentro de categorías menores, mientras que las voces de culturas no occidentales son relegadas a secciones marginales como “folclore”. Según Olson, estas jerarquías no son fallos del sistema, sino su esencia misma: reflejan un orden epistemológico centrado en el hombre blanco cristiano como norma universal.

Otro blanco de crítica es el sistema de encabezamientos de materia de la Biblioteca del Congreso (LCSH), ampliamente utilizado a nivel internacional. Olson denuncia cómo este sistema sigue utilizando terminología desfasada o directamente ofensiva, como “Sexual minorities” para referirse a personas LGBTQ+ o el aún vigente “Indians of North America”. Investigaciones como las de Rachel K. Fischer demuestran que el vocabulario oficial apenas refleja el 25 % de los términos identitarios empleados por comunidades LGBTQ+, según el vocabulario especializado Homosaurus. Esta desconexión entre los sistemas de catalogación y las formas reales en que las comunidades se nombran a sí mismas constituye, para Olson, una forma de injusticia epistémica, tal como la define la filósofa Miranda Fricker: una violencia que margina a los sujetos como productores y transmisores legítimos de conocimiento.

El catálogo, plantea Olson, se ha convertido en un sistema fracturado que oscila entre su función de organizar el saber bajo normas estandarizadas —que perpetúan sesgos históricos— y su aspiración de ser un espacio democrático de acceso equitativo al conocimiento. La reciente ola de mandatos políticos que imponen terminología nacionalista o censuran referencias a derechos reproductivos, diversidad o cambio climático, no introduce la política en la catalogación, sino que hace visible la política que siempre estuvo allí. Sin embargo, también abre la puerta a formas de resistencia creativa, como la “bibliographic drag”, en la que los catalogadores pueden subvertir el lenguaje impuesto introduciendo encabezamientos complementarios que expongan el carácter ideológico de ciertos términos.

Olson propone repensar profundamente la autoridad en catalogación. Frente a sistemas jerárquicos y centralizados que buscan imponer significados únicos, el autor aboga por modelos abiertos y colaborativos que permitan múltiples interpretaciones. Herramientas como la clasificación facetada, los modelos de datos enlazados o los sistemas de etiquetado comunitario ofrecen vías para representar la diversidad de lenguajes y experiencias, sin sacrificar el orden ni la accesibilidad. Ejemplos como la biblioteca Xwi7xwa en la Universidad de Columbia Británica —que utiliza un sistema adaptado a perspectivas indígenas— o el vocabulario Homosaurus —creado por y para comunidades LGBTQ+— muestran que otra catalogación es posible, una que no impone sino que dialoga con los saberes comunitarios.

En definitiva, si los catálogos dejan de nombrar ciertos conceptos o los sustituyen por eufemismos ideológicos, estamos frente a una forma sutil pero poderosa de control del pensamiento. En lugar de resignarse a ello, el autor invita a los profesionales de la información a repensar la infraestructura intelectual de las bibliotecas como espacios críticos, participativos y abiertos a la pluralidad de voces. Solo así se podrá superar la lógica de la colonización del saber y construir sistemas de clasificación realmente democráticos y representativos.

Chatbots de IA y catalogación por materias: una prueba de rendimiento

​Dobreski, Brian, and Christopher Hastings. «AI Chatbots and Subject Cataloging: A Performance Test.» Library Resources & Technical Services 69, no. 2 (2025): https://doi.org/10.5860/lrts.69n2.8440

Se analiza el uso de chatbots basados en inteligencia artificial (IA) para realizar tareas de catalogación temática en bibliotecas. En un contexto donde las tecnologías basadas en modelos de lenguaje están en expansión, y las bibliotecas exploran nuevas formas de integrar herramientas digitales para optimizar sus flujos de trabajo, este estudio aporta evidencia empírica al debate sobre si los chatbots gratuitos como ChatGPT, Gemini y Copilot pueden asumir tareas complejas de catalogación, en particular la asignación de encabezamientos de materia y números de clasificación.

Los autores enmarcan su investigación en el creciente interés que ha despertado la IA en el mundo bibliotecario. Numerosos profesionales han empezado a experimentar con estas herramientas en áreas como servicios de referencia, gestión de colecciones y asesoría a lectores. Sin embargo, en el área específica de la catalogación temática, persisten dudas significativas sobre la precisión, fiabilidad y utilidad de los chatbots. La catalogación por materias implica analizar el contenido intelectual de los recursos para identificar su “aboutness” o tema central, y luego representar ese contenido mediante sistemas normativos como el Library of Congress Subject Headings (LCSH), el Library of Congress Classification (LCC) y el Dewey Decimal Classification (DDC). Estos sistemas son altamente estructurados, complejos y requieren formación especializada para ser utilizados con precisión.

Para poner a prueba las capacidades de los chatbots, los investigadores diseñaron un experimento basado en el libro didáctico Essential Classification de Vanda Broughton, una obra ampliamente reconocida en el ámbito de la catalogación. De este libro se extrajeron una serie de ejercicios reales de catalogación que fueron transformados en 98 preguntas, diseñadas para ser comprensibles incluso para estudiantes principiantes. Estas preguntas fueron clasificadas en tres categorías: 50 sobre LCSH, 25 sobre LCC y 23 sobre DDC. Las preguntas fueron presentadas directamente a los chatbots en su versión gratuita, sin uso de ingeniería de prompts ni ajustes en la formulación, con el objetivo de simular una interacción básica y accesible para cualquier bibliotecario sin experiencia técnica avanzada.

Las respuestas obtenidas por los tres chatbots fueron evaluadas minuciosamente y comparadas con las soluciones propuestas por el texto de Broughton. Para determinar su calidad, se tomaron en cuenta criterios como exactitud, validez dentro del sistema de clasificación, adecuación al tema y presencia de errores evidentes o alucinaciones (es decir, invenciones de términos o números inexistentes). Los resultados fueron reveladores. En el caso de los ejercicios de clasificación Dewey (DDC), el desempeño general fue bajo en todos los modelos. ChatGPT logró la puntuación más alta con un 26% de respuestas correctas o aceptables, mientras que Gemini obtuvo un 17% y Copilot apenas un 9%. Los errores comunes incluyeron el uso de números demasiado amplios, números correspondientes a temas incorrectos y, en algunos casos, números inexistentes.

El panorama fue aún más desalentador en la asignación de números de clasificación de la Biblioteca del Congreso (LCC). Gemini mostró un rendimiento particularmente deficiente, con una tasa de éxito del 4%, frente al 20% de ChatGPT y el 24% de Copilot. En esta categoría, los errores fueron más graves: se detectaron alucinaciones frecuentes de números inexistentes, uso incorrecto de clases generales, y asignaciones sin fundamento temático adecuado. Además, las herramientas mostraron una preocupante tendencia a reutilizar códigos ya vistos en preguntas anteriores para temas completamente diferentes, un comportamiento que pone en duda la capacidad de los chatbots para mantener consistencia temática.

En cuanto a la asignación de encabezamientos de materia LCSH, los resultados mostraron diferencias más marcadas entre los modelos. ChatGPT destacó en esta categoría, alcanzando un 54% de aciertos entre respuestas correctas, cercanas o aceptables. Gemini quedó atrás con un 26%, y Copilot tuvo el rendimiento más bajo con un 10%. Aunque la mayoría de las respuestas contenían múltiples encabezamientos sugeridos, los investigadores evaluaron el mejor de cada caso para determinar la puntuación final. ChatGPT no solo generó una mayor cantidad de encabezamientos por pregunta (promedio de 6), sino que también mostró una tasa más alta de validez semántica y estructural (63% de todos los encabezamientos sugeridos eran válidos según el sistema LCSH). Sin embargo, también cometió errores notables, como omitir subdivisiones esenciales o proponer encabezamientos demasiado generales.

Un hallazgo interesante fue la divergencia en los tipos de errores cometidos por cada chatbot. Por ejemplo, Gemini tendía a agregar subdivisiones innecesarias o inventadas, muchas veces encerradas entre corchetes, lo que indicaba inseguridad en la elección de términos. Copilot, por otro lado, proponía encabezamientos muy generales o usaba una estrategia facetada sin combinarlos en una sola cadena coherente, lo que podría hacerlo más apto para sistemas como FAST en lugar de LCSH. ChatGPT, aunque más preciso, también incurría en errores típicos de omisión o simplificación excesiva.

Los autores argumentan que, aunque ningún chatbot fue capaz de reemplazar el juicio experto del catalogador, ChatGPT mostró un nivel de rendimiento que sugiere un potencial moderado como herramienta de apoyo, especialmente en la generación de encabezamientos de materia. Sin embargo, recalcan que la intervención humana sigue siendo indispensable para verificar la existencia y pertinencia de los términos propuestos, así como para ajustar los resultados a las reglas específicas de cada sistema. De hecho, la utilidad real de estas herramientas podría residir más en su capacidad para ofrecer un punto de partida que en su aptitud para realizar tareas completas de forma autónoma.

El estudio no estuvo exento de limitaciones importantes, como el uso exclusivo de versiones gratuitas de los chatbots, la falta de interacción iterativa o de re-prompting, y el hecho de evaluar solo una respuesta por pregunta, lo cual puede dar una imagen más positiva de la real capacidad de estas herramientas. Además, los ejercicios seleccionados estaban diseñados para formar estudiantes en proceso de aprendizaje, y no necesariamente para ser evaluados bajo criterios estrictos de rendimiento profesional.

A modo de cierre, los autores señalan varias líneas prometedoras para futuras investigaciones. Entre ellas se incluyen la repetición del estudio con versiones futuras o de pago de los chatbots, la incorporación de ingeniería de prompts más compleja, y la comparación del rendimiento entre chatbots, catalogadores novatos y catalogadores que utilizan IA como apoyo. También sugieren explorar el uso de chatbots con otros sistemas de clasificación más simples o especializados, como FAST o MeSH, que podrían ser más compatibles con las limitaciones de las herramientas actuales.

En conclusión, este estudio ofrece una valiosa contribución al debate sobre el uso de IA en bibliotecas, evidenciando que aunque los chatbots no están listos para asumir tareas de catalogación temática de forma autónoma, podrían desempeñar un papel útil si son usados con criterio profesional. La clave está en combinar el potencial de la IA con el conocimiento experto del personal bibliotecario, así como en fomentar una alfabetización en IA que permita a los profesionales utilizar estas herramientas de manera crítica, efectiva y ética en el contexto de la gestión de la información.

Sistema de Clasificación Dewey adaptado para niños

«Kid-Friendly Dewey». ALSC Blog (blog), 28 de mayo de 2024. https://www.alsc.ala.org/blog/2024/05/kid-friendly-dewey/.



Un bibliotecario escolar descubrió que la clasificación Dewey no funcionaba bien para los niños, por lo que creó un sistema modificado en contenedores, facilitando la búsqueda y organización de libros. Este método utiliza etiquetas visuales y es flexible, adaptándose mejor a las necesidades de los estudiantes. El resultado ha sido una mayor comprensión y uso de la colección de no ficción por parte de los niños.

Uno de los primeros descubrimientos de un bibliotecario escolar fue que la clasificación Dewey no funciona para los niños. Entre las alternativas a las que podemos recurrir es un tablero de Pinterest con diferentes enfoques que otras bibliotecas han probado. Asistió a un programa «Dewey-Lite» en el Instituto Nacional de ALSC, lo cual le dio muchas ideas que finalmente le llevaron a crear su propio sistema Dewey modificado en contenedores, que resultó ser muy efectivo tanto para los estudiantes como para él mismo. Comenzó el proyecto a principios de 2023 y lo completó en octubre de 2023, observando un cambio significativo en el uso del área de no ficción por parte de los estudiantes.

El bibliotecario revisó recientemente una publicación de Dave Saia sobre la clasificación de la no ficción por géneros, algo que siempre había imaginado hacer. Sin embargo, le intimidaban ciertos elementos de esta tarea, como cambiar el catálogo y las etiquetas de los lomos, y romper con la uniformidad de catalogación de su distrito escolar.

Su solución fue colocar todos los libros de no ficción en contenedores, lo cual no requiere actualizar el catálogo ni cambiar las etiquetas de los lomos, y es fiel a Dewey. Además, esto elimina la necesidad de sujetalibros y facilita mucho la organización. Como bibliotecario solitario, encontró que este sistema reduce a la mitad el tiempo de reordenamiento.

Ventajas del Sistema

El sistema permite que la colección sea buscable y navegable para los niños. Las estanterías y los contenedores tienen etiquetas con imágenes, para que los no lectores puedan encontrar los temas fácilmente. Las etiquetas se enfocan más en la descripción del contenido que en el número Dewey. Las señales visuales son muy útiles para orientar a los estudiantes, permitiendo que incluso los más pequeños encuentren los libros por sí mismos. Se añadieron tiras de velcro de colores con números en los pasillos para mejorar aún más la orientación.

Desafíos y Soluciones

Algunos desafíos específicos de Dewey, como la separación de los animales domésticos de los otros animales, se manejan con señalización clara. También hay algunas categorizaciones poco claras entre temas de libros y números Dewey, pero se prioriza la flexibilidad y la facilidad de uso para los estudiantes.

El bibliotecario siguió un proceso de cuatro pasos para organizar cada estante:

  1. Agrupación: Agrupar los libros por números Dewey o por temas naturales.
  2. Tema: Verificar la descripción de los números Dewey y ajustarla según sea necesario.
  3. Etiqueta: Crear una etiqueta con el número, el tema y una imagen representativa.
  4. Flexibilidad: Ajustar las etiquetas y los contenedores según el crecimiento de la colección.

Ejemplos y Resultados

Un ejemplo de flexibilidad fue con el número 560 de Dewey, donde agrupó libros sobre fósiles y dinosaurios bajo una sola etiqueta, ya que los estudiantes no distinguen entre especies de dinosaurios. Otro ejemplo fue con el número 624, que técnicamente es «ingeniería civil», pero todos los libros eran sobre construcción, así que lo etiquetó como «Construcción».

El resultado final fue que los estudiantes comprendieron la organización de la no ficción de una manera que no lograban con el sistema Dewey tradicional. Tanto los estudiantes como los profesores y voluntarios aprecian el nuevo sistema de contenedores.

Cómo ordenar la biblioteca por géneros literarios: guía para principiantes

Mabee, M. (2020, octubre 26). How to Genrefy a Library: A Beginner’s Guide to Getting Started. BOOK RIOT. https://bookriot.com/how-to-genrefy-a-library/


¿Tiene curiosidad por saber cómo pasar de un sistema de catalogación Dewey o de la Biblioteca del Congreso a un sistema basado en géneros? Esta guía para principiantes puede ayudarle.

En una biblioteca, la genreficación es el proceso de asignar géneros a libros con la intención de ayudar a los usuarios a encontrar libros de su interés. La genreficación se ha convertido en un tema candente en las conversaciones bibliotecarias, especialmente porque algunos lo asocian con abandonar el Sistema Decimal Dewey. Sin embargo, esto no siempre tiene que ser el caso con la genreficación.

Creo que la genreficación funciona mejor cuando se adapta a las necesidades de la comunidad de la biblioteca. Por ejemplo, algunas bibliotecas pueden optar por genreficar sus colecciones completas, mientras que otras solo genrefican la sección de ficción. Cada biblioteca tiene sus propias necesidades únicas.

CÓMO GENREFICAR TU BIBLIOTECA

  1. DECIDE HASTA DÓNDE QUIERES LLEGAR

Antes de sumergirte en la genreficación, decide hasta dónde quieres llegar con el proceso. Hazte las siguientes preguntas:

  1. ¿Genreficaré solo la ficción o incluiré no ficción?
  2. ¿Solo etiquetaré los libros por género o también los catalogaré por género?
  3. Después de etiquetar los libros por género, ¿debería mover los libros en los estantes a secciones por género o mantener sus ubicaciones actuales?

Si no estás seguro de qué dirección tomar con la genreficación, investiga en línea. La Guía de Follett sobre las Mejores Prácticas de Genreficación podría ser un recurso útil. Sin embargo, también te sugeriría leer historias personales de bibliotecarios que genreficaron sus bibliotecas. Las bibliotecas a menudo ponen su propio giro en la genreficación, y leer sobre lo que les funcionó o no puede ayudarte a planificar tu propia biblioteca.

  1. ELIGE TU CLAVE DE GÉNERO Y CÓMO ETIQUETARÁS TUS LIBROS

Crea una lista de géneros en los que te gustaría clasificar tu colección. Considera los intereses de lectura de tu comunidad mientras formulas esto. Si tienes fanáticos acérrimos de la distopía entre tus usuarios, es posible que desees crear una categoría de Distopía separada de Ciencia Ficción. Si la mayoría de tus lectores se inclinan hacia los thrillers llenos de suspense, considera hacer esta categoría diferente de Acción/Aventura o Misterio. Tu clave de género servirá como tu guía mientras genreficas, ¡así que elige sabiamente!

Una vez que tengas tu lista de géneros, piensa en cómo etiquetarás cada libro. Se puede asignar a cada género un color. Para ello, puedes colocar una etiqueta clara de color sobre la signatura del lomo de cada libro de ficción según el género.

También se pueden crear códigos de números de llamada únicos para cada género. Algunos de estos incluyen:

  • CofA para Coming of Age (Crecimiento Personal)
  • GN para Novelas Gráficas
  • HIST para Ficción Histórica
  • MSTY para Misterio
  • SCFI para Ciencia Ficción

Una vez que elegimos el género de un libro, agregamos su código de género tanto al registro del catálogo como a la etiqueta del lomo del libro. En el catálogo, agregamos el código al número de llamada del libro y como tema.

Por ejemplo, el libro «The Wicked King» de Holly Black, y su número de llamada y etiqueta del lomo dicen «FIC FTSY Black». Su registro en el catálogo incluye «Ficción de fantasía» como tema. Esto me permite buscar ficción de fantasía en el catálogo y explorar una lista de todos los libros clasificados como tal.

  1. SELECCIÓN DE GÉNEROS (LA PARTE DIVERTIDA)
  • Leyendo la descripción del catálogo del libro.
  • Ojeando los elogios en la portada del libro y las Encabezamientos de Materia de la Biblioteca del Congreso (ubicados en la página de derechos de autor del libro).
  • Consultando la descripción del libro y las sugerencias de género en Titlewave o Goodreads.
  1. EL DETALLE MINUCIOSO DE LA EXTRACCIÓN DE LIBROS

Primero se coloca la nueva etiqueta de lomo codificada por género en el libro, así como una pegatina de género. Después de que los libros reciben sus etiquetas, se vuelven a colocar en orden alfabético por autor.

  1. CAMBIO DE LIBROS POR GÉNERO (OPCIONAL)

Una vez que hayas terminado de genreficar, puedes optar por agrupar los libros por género en los estantes si lo deseas. Para aquellos interesados, echa un vistazo a las experiencias de esta bibliotecaria.

El cambio de libros por género en los estantes podría facilitar que los usuarios naveguen por un género de interés. Por otro lado, mantener los libros en orden alfabético por autor puede facilitar su búsqueda si tienes en mente a un autor al explorar. Este método también mantiene los libros del mismo autor agrupados. Cada opción tiene sus propios beneficios. Considera a tu comunidad bibliotecaria y elige lo que creas que funcionará mejor para ellos.

  1. ¡PROMOCIÓN!

Una vez que hayas genreficado tu colección, comparte con tu comunidad bibliotecaria. En la biblioteca de la escuela intermedia, laminamos y colocamos claves de género en los estantes de ficción y creamos exhibiciones de libros temáticas por género. Luego organizamos desafíos BreakoutEdu que involucraban a los estudiantes en la navegación del nuevo sistema de géneros. En la biblioteca de la escuela secundaria, presentamos señalización con nuestra clave de género en nuestra vitrina de nuevos libros y agrupamos estos nuevos libros por género. ¡Diviértete y sé creativo con ello!

NOTA FINAL Aunque la genreficación puede no ser para todos, he descubierto que es lo mío y me gusta que las bibliotecas la aborden de muchas maneras diferentes. Cuando un usuario de la biblioteca me pide una recomendación de libro, una de las primeras cosas que pregunto ahora es qué géneros disfrutan. Tener una colección genreficada me permite encontrar más fácilmente buenos títulos para sugerir. Hago lo posible por asegurarme de que nadie se sienta como yo en sexto grado, aunque todavía disfruto de vez en cuando de volver a leer «Ella Enchanted».

«La organización de las bibliotecas» de S.R. Ranganathan

Ranganathan, Shiyali Ramamrita. 2023. L’organizzazione delle biblioteche. Editado por Carlo Bianchini. Firenze University Press.

Texto completo

En 1947, en la India, se difundió una gran sensación de entusiasmo en todo el país por la construcción de una nueva nación, comenzando desde sus pilares culturales: las escuelas y las bibliotecas. Este es el contexto para la publicación de «The Organization of Libraries» de Ranganathan. Con este libro, Ranganathan tiene como objetivo «relacionar la organización de la biblioteca con la educación» y proporcionar «una descripción breve de la técnica bibliotecaria». La estructura trifásica de la obra muestra claramente su objetivo de ser un medio de promoción para un nuevo sistema nacional de bibliotecas en la India, y el papel que deberían desempeñar las bibliotecas escolares en este proceso. La Parte 1 está dedicada a la Biblioteca y la Educación, la Parte 2 a la Práctica Bibliotecaria y la Parte 3 al Sistema Nacional de Bibliotecas.

Catalogación con MARC, RDA y sistemas de clasificación

Hepler, Reed, y David Horalek. Cataloging with MARC, RDA, and Classification Systems. College of Southern Idaho, 2023. https://csi.pressbooks.pub/cataloging/.

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Este libro es el producto de un deseo de combinar elementos de los conocimientos más importantes que se encuentran en los libros de texto de alta calidad sobre el tema de la Catalogación. Reed Hepler, el Bibliotecario de Iniciativas Digitales y REA del College of Southern Idaho, utilizó sus conocimientos junto con los de otros bibliotecarios del CSI y los combinó con información encontrada en recursos REA, de Dominio Público y de Acceso Abierto. El resultado es esta publicación sobre los detalles de una catalogación eficaz y precisa.

Como los borgianos bibliotecarios de Babel

«Como los bibliotecarios borgianos de Babel que buscan el libro que les dará la clave de todos los demás, oscilamos entre la ilusión de lo acabado y el vértigo de lo inasible. En nombre de lo acabado, queremos creer que existe un orden único que nos permitiría acceder al conocimiento desde el principio; en nombre de lo inasible, queremos pensar que orden y desorden son las dos mismas palabras del azar» » (p. 41).


Georges Perec, Notes brèves sur l’art et la manière de ranger ses livres

Aprenda la Clasificación Decimal de Dewey

Mortimer, Mary. Learn Dewey Decimal Classification. Friendswood, Tex, 2007.

Texto completo

Este texto y libro de ejercicios combinados cubre las teorías y principios de la Clasificación Decimal Dewey y luego ofrece a los lectores práctica inmediata para poner la información en uso. Explicaciones abundantes y claras, ejemplos y ejercicios prácticos ilustran cada aspecto de la Clasificación Decimal Dewey y ayudan a los estudiantes a dominar la creación de números DDC. El libro también incluye un nuevo capítulo sobre WebDewey; un glosario que define términos técnicos en un lenguaje sencillo; y un índice. Es una herramienta de estudio fácil de usar para todos los estudiantes de biblioteconomía y para el personal bibliotecario que necesite familiarizarse al menos con los conceptos básicos.

A diferencia de otros materiales disponibles para el aprendizaje del DDC, este libro combina un cuaderno de ejercicios con un texto instructivo. Como tal, el estudiante puede consultarlo más allá del curso. Puede complementar provechosamente otros textos de catalogación y clasificación, y servir también como repaso de los desarrollos de la DDC.

Reseña de la edición anterior de Library Collections, Acquisitions and Technical Services
¿Proporciona una aproximación fácil y amigable al aprendizaje de la DDC sin asumir ningún conocimiento previo por parte de sus usuarios. Dado que se trata de una guía completa y que la DDC se utiliza internacionalmente, este cuaderno de trabajo será útil en cualquier biblioteca/escuela de biblioteconomía de cualquier parte del mundo. Es una adición bienvenida a los manuales prácticos sobre el DDC.