Holt-Lunstad, J., Smith, T. B., Baker, M., Harris, T., & Stephenson, D. (2015).Loneliness and Social Isolation as Risk Factors for Mortality: A Meta-Analytic Review.Perspectives on Psychological Science, 10(2), 227-237. DOI: 10.1177/1745691614568352.
La soledad, el aislamiento social o vivir solo aumentan el riesgo de muerte prematura en un 26–32 %. Equivale a perder entre 5 y 8 años de vida, un impacto similar al de fumar 15 cigarrillos al día o padecer obesidad severa. Otros estudio de Harvard y de la OMS corroboran estos datos con conclusiones similares
El ser humano es un organismo inherentemente social, y que las relaciones interpersonales tienen un papel crucial en la salud y la supervivencia. Los investigadores destacan que, aunque la medicina y la salud pública suelen centrarse en factores de riesgo físicos (como el tabaco o la obesidad), el aislamiento social y la soledad también tienen un impacto sustancial en la mortalidad, pero históricamente se les ha prestado poca atención.
El objetivo del estudio fue cuantificar el grado en que la soledad, el aislamiento social y el hecho de vivir solo se asocian con un aumento del riesgo de muerte prematura, integrando la evidencia de decenas de estudios longitudinales. Con este metaanálisis, los autores pretendían situar la falta de vínculos sociales al mismo nivel de relevancia que los factores biomédicos tradicionales en la prevención y promoción de la salud.
El metaanálisis abarcó 70 estudios que, en conjunto, incluyeron a más de 3,4 millones de participantes seguidos durante un promedio de 7 años.
Los resultados fueron consistentes y contundentes. Las tres dimensiones analizadas se asociaron de manera significativa con un mayor riesgo de muerte prematura. En primer lugar, el aislamiento social se relacionó con un aumento del 29 % en el riesgo de mortalidad. Por su parte, la soledad mostró un incremento del 26 % en dicho riesgo. Finalmente, el hecho de vivir solo se asoció con un aumento aún mayor, del 32 %, en la probabilidad de fallecer de forma prematura.
En términos de impacto poblacional, estas cifras son comparables a los efectos del tabaquismo moderado, el consumo excesivo de alcohol o la obesidad grave. Los autores subrayan que la magnitud de estos efectos supera la de muchos factores de riesgo clínicos comúnmente reconocidos, lo que convierte a la conexión social en un determinante clave de la salud y la longevidad.
Además, el efecto no se limitó a grupos de edad específicos: tanto adultos jóvenes como mayores se vieron afectados, aunque la prevalencia de aislamiento y soledad tiende a aumentar con la edad.
En el plano biológico, la falta de conexión social activa respuestas de estrés crónico (elevación del cortisol, aumento de la presión arterial, inflamación sistémica) y altera la función inmunitaria, debilitando la resistencia a infecciones y enfermedades. En el plano psicológico y conductual, las personas aisladas son más propensas a hábitos poco saludables (mala alimentación, sedentarismo, abuso de sustancias) y presentan menor adherencia a tratamientos médicos o autocuidado.
También se observa que la soledad puede agravar trastornos mentales como la depresión o la ansiedad, que a su vez tienen efectos negativos sobre la salud física. Los autores destacan la interdependencia entre los factores psicológicos, sociales y fisiológicos en la explicación de la mortalidad.
El metaanálisis sitúa estos resultados en un contexto más amplio, señalando que desde mediados del siglo XX se ha observado un declive progresivo en la integración social: menos matrimonios, mayor movilidad geográfica, familias más pequeñas y una creciente digitalización de las relaciones. Este cambio estructural en las formas de convivencia hace que el aislamiento y la soledad sean problemas sociales en expansión, no solo individuales.
Otros estudios más recientes también corroboran en parte estos datos. cómo un informe de la Organización Mundial de la Salud (2025), según el cual la soledad y el aislamiento social representan un grave problema de salud pública. Se calcula que ambos factores contribuyen a unas 871 000 muertes anuales en todo el mundo. Esto equivale a alrededor de 100 fallecimientos por hora. El dato refleja el impacto que tiene la falta de vínculos sociales en la salud física y mental. La OMS advierte que combatir la soledad debe ser una prioridad global comparable a otras amenazas sanitarias.
Así mismo, el informe Harvard Study of Adult Development (2020) demuestra que mantener relaciones sociales sólidas es clave para una vida más larga y saludable, ya que las personas con vínculos afectivos fuertes presentan mejor salud mental y física. En cambio, la soledad y el aislamiento se asocian con un mayor riesgo de enfermedad y mortalidad. El impacto positivo de las relaciones cercanas puede traducirse en más de 10 años adicionales de esperanza de vida, lo que subraya que la calidad de las relaciones humanas influye más en el bienestar general que los factores económicos o genéticos.
También, un artículo del National Institute on Aging explica que tanto el aislamiento social como la soledad en personas mayores afectan seriamente la salud física y mental. Estas condiciones incrementan la probabilidad de hipertensión, depresión, deterioro cognitivo e incluso demencia. Además, subraya que la falta de conexiones sociales es comparable en impacto con otros factores de riesgo clásicos para la mortalidad. Por tanto, promover vínculos sociales sólidos y frecuentes se presenta como una estrategia clave para mejorar el bienestar y la longevidad en la población de edad avanzada.
Los autores hacen un paralelismo con las campañas de salud pública contra el tabaco o la obesidad, y argumentan que la falta de vínculos sociales debería tratarse con la misma seriedad. Las relaciones personales, según subrayan, no son solo un aspecto emocional, sino un determinante clínico de salud.
Threets ha transformado su pasión por las bibliotecas en una plataforma para promover la diversidad, el bienestar emocional y el acceso equitativo a la lectura. Su historia es un ejemplo de cómo los profesionales de la información pueden reinventarse y conectar con nuevas audiencias, manteniendo viva la misión de las bibliotecas en el siglo XXI.
El bibliotecario Mychal Threets se ha convertido en una figura pública gracias a su presencia en redes sociales y su activismo por la salud mental y la alfabetización. Durante la pandemia de COVID-19, Threets comenzó a compartir videos alegres y motivadores desde su puesto en la Biblioteca del Condado de Solano, en California, lo que lo llevó a acumular cientos de miles de seguidores en TikTok e Instagram.
Su contenido, centrado en el amor por los libros y las bibliotecas, se convirtió en un refugio emocional para muchos. Sin embargo, en 2024, Threets anunció su renuncia para priorizar su salud mental, reconociendo que la fama había afectado su relación con el trabajo bibliotecario. Tras un periodo de descanso, retomó su vocación desde una nueva perspectiva: como bibliotecario residente para PBS Kids, donde produce contenido educativo y accesible para jóvenes lectores.
Además de su trabajo con PBS, Threets ha participado en iniciativas como el “Library Afro Revolution Day”, un evento que combinó una campaña de donación de libros con consejos sobre el cuidado del cabello natural, en colaboración con la activista Blair Imani. También está trabajando en su primer libro infantil, I’m So Happy You’re Here, junto a la ilustradora Lorraine Nam, que será publicado por Penguin Random House en 2026. El libro celebra la alegría de las bibliotecas como espacios inclusivos y seguros.
El artículo explora cómo la biblioterapia —el uso de la lectura como herramienta de sanación emocional— está siendo cada vez más reconocida por su valor terapéutico. Expertos y lectores descubren que ciertos libros pueden ayudar a procesar emociones difíciles, como el duelo, la ansiedad o la soledad, facilitando la reflexión y el bienestar. Profesionales en salud mental están integrando esta práctica en sus tratamientos, mientras que muchas personas recurren a ella como forma personal de autocuidado.
La biblioterapia, una técnica que consiste en utilizar la lectura como herramienta terapéutica, está ganando cada vez más reconocimiento en el ámbito de la salud mental. Aunque a primera vista pueda parecer una forma de entretenimiento o evasión, diversos estudios y experiencias clínicas sugieren que leer ciertos libros puede ayudar a las personas a gestionar emociones complejas, afrontar situaciones difíciles o simplemente a comprenderse mejor a sí mismas. Esta práctica puede adoptar múltiples formas: desde la lectura guiada por un profesional de la salud mental hasta la exploración personal de textos literarios que resuenan emocionalmente con el lector.
El artículo publicado por CBC destaca cómo esta forma de terapia ha sido utilizada tanto en contextos informales como clínicos. Históricamente, sus raíces se remontan a la Primera Guerra Mundial, cuando se comenzó a emplear la lectura como herramienta de apoyo emocional para los soldados con trastornos psicológicos derivados del conflicto. Desde entonces, su evolución ha sido significativa. Hoy, la biblioterapia abarca desde listas de libros recomendados por psicólogos hasta programas estructurados aplicados por psiquiatras como Martina Scholtens, quien utiliza la narrativa como complemento a los tratamientos médicos. La lectura, en estos casos, no se prescribe al azar, sino que se adapta cuidadosamente a la situación emocional del paciente.
Uno de los aspectos más destacados de la biblioterapia es su capacidad para crear identificación y distancia emocional al mismo tiempo. Los lectores pueden reconocerse en personajes de ficción y, gracias a esa identificación, observar sus propios problemas desde otra perspectiva. Esto les permite examinar emociones complejas como la culpa, el miedo o la tristeza, sin la presión directa de hablar sobre sí mismos. La historia se convierte en un espejo emocional que facilita la introspección. Además, el ritmo de lectura permite que este proceso sea paulatino y controlado por el lector, lo que da una sensación de seguridad y agencia.
El artículo también muestra cómo la biblioterapia no se limita a quienes padecen trastornos diagnosticados. Muchas personas recurren a la lectura como forma de procesar duelos, transiciones vitales o períodos de estrés. Un caso citado es el del periodista Cody Delistraty, quien encontró en la lectura un apoyo invaluable tras la muerte de su madre. Según su testimonio, leer historias sobre pérdida y resiliencia no solo le ofreció consuelo, sino también una manera de resignificar su experiencia personal. Así, la literatura actúa no solo como un bálsamo, sino también como una guía silenciosa.
La biblioterapia puede ser especialmente útil en momentos en que otras formas de terapia no son accesibles o deseadas. En un mundo en el que la salud mental sigue estando estigmatizada en algunos sectores, recurrir a los libros puede ser una vía discreta y efectiva de cuidado personal. Además, la facilidad de acceso a libros —ya sea en bibliotecas, librerías o formatos digitales— convierte esta práctica en una opción inclusiva y económica. El acto mismo de sentarse a leer, concentrarse en una historia y dejarse llevar por ella tiene, en sí, un efecto calmante que puede ser terapéutico.
El informe subraya la importancia de las bibliotecas como instituciones adaptativas que apoyan la resiliencia y el bienestar. Según el Dr. Martin Seligman, figura destacada en la psicología positiva, las bibliotecas ofrecen recursos para imaginar y construir vidas más plenas y comunidades prósperas. Este estudio pionero establece una base empírica para entender mejor el papel de las bibliotecas en la sociedad y cómo maximizar sus beneficios sociales.
El informe Libraries & Well-Being: A Case Study from The New York Public Library, resultado de una colaboración entre el equipo de Public Impact team and the Humanities and Human Flourishing Project de la Universidad de Pensilvania, revela que las bibliotecas públicas desempeñan un papel esencial en el bienestar y la salud comunitaria. Este estudio innovador aplica principios de la psicología positiva al ámbito bibliotecario, destacando cómo el uso de las bibliotecas fomenta el florecimiento individual y colectivo.
Principales hallazgos del estudio:
Impacto emocional y personal:
El 92% de los encuestados se sintieron «calmados o en paz» tras visitar la biblioteca.
El 74% afirmó que su uso de la biblioteca les ayuda a afrontar mejor el mundo.
El 90% reportó que su interacción con la biblioteca incrementa su amor por aprender.
El 88% consideró que las bibliotecas contribuyen a su crecimiento personal.
Uso físico y presencial:
El impacto positivo en el optimismo sobre el futuro fue mayor entre quienes usan los espacios y participan en programas presenciales (82% y 79%, respectivamente) frente a los usuarios exclusivamente digitales (58%).
Las experiencias físicas y relacionales de las bibliotecas, como el ambiente y la interacción, son clave para su impacto positivo.
Equidad social:
Las bibliotecas tienen un efecto especialmente marcado en comunidades de bajos ingresos: el 73% de los usuarios de estas zonas afirmó que la biblioteca mejora su sensación de apoyo social, comparado con el 48% en vecindarios de ingresos altos.
Relevancia del informe:
Conexión emocional y social: Las bibliotecas no solo ofrecen recursos, sino también refugio, alegría, propósito y conexión. Promueven comunidades más fuertes al brindar acceso a aprendizaje, tecnología y espacios inclusivos.
Implicaciones políticas: Brian Bannon, Director de Educación de la NYPL, resaltó la relevancia del estudio para diseñar políticas que inviertan en bibliotecas como instituciones esenciales en comunidades urbanas, suburbanas y rurales.
Avances en psicología positiva: Según los coautores, este trabajo amplía el estudio de las «instituciones positivas», un campo poco explorado dentro de la psicología positiva, y demuestra cómo las instituciones culturales pueden fomentar el florecimiento humano.
Las bibliotecas juegan un papel clave en combatir la soledad al ofrecer espacios acogedores, programación diversa y actividades que fomentan la conexión social. A través de la colaboración con organizaciones locales y el impulso de la alfabetización digital, ayudan a las comunidades a superar el aislamiento. Estas estrategias contribuyen a mejorar la salud mental y física, promoviendo un sentido de pertenencia y apoyo.
La soledad es una parte universal de la experiencia humana. En 2022, más del 42% de los adultos estadounidenses lo experimentaron, lo que pone de relieve una importante crisis de salud pública. Desde entonces, la soledad ha ido en aumento. U.S. Surgeon General afirmó que la soledad es tan mala como fumar quince cigarrillos al día. La soledad no sólo impacta la salud mental sino también la salud física. La soledad es más que estar solo; es un sentimiento de desconexión. Puede afectar a personas de todas las edades y orígenes, y su impacto en la salud física y mental está bien documentado. La soledad crónica puede provocar depresión, ansiedad, peores resultados de salud y mayores tasas de mortalidad.
Si bien la soledad es una experiencia común, no se distribuye de manera uniforme. Algunos tienen más probabilidades de experimentar soledad. Los factores incluyen bajos ingresos, paternidad, soltería y edad. Las personas, las minorías y las mujeres LGBTQ tienen más probabilidades que el promedio de experimentar soledad.
Las bibliotecas, tradicionalmente lugares de encuentro y aprendizaje, tienen un papel crucial en combatir la soledad en la era digital. Las bibliotecas han servido durante mucho tiempo como espacios comunitarios donde las personas pueden conectarse, aprender e interactuar con otros. Sin embargo, en la era digital, la sensación de aislamiento entre los usuarios de las bibliotecas se ha convertido en una preocupación creciente.
Se proponen varias estrategias para fomentar la conexión social:
Crear espacios acogedores: Es fundamental ofrecer ambientes inclusivos, cómodos y participativos. Además, la interacción activa del personal de la biblioteca con los usuarios contribuye significativamente a disminuir la sensación de aislamiento.
Ofrecer programación y colecciones diversas: Al organizar actividades que atraigan a distintos grupos y crear colecciones representativas de diversas culturas y comunidades, las bibliotecas pueden fortalecer el sentido de pertenencia de los usuarios.
Facilitar grupos de apoyo entre pares: Los grupos centrados en intereses comunes, como clubes de lectura o grupos de apoyo para la búsqueda de empleo, ofrecen espacios donde las personas pueden conectar y compartir experiencias.
Fomentar la alfabetización digital: Talleres que enseñen el uso de herramientas digitales y redes sociales permiten a los usuarios superar barreras tecnológicas y conectarse en línea.
Colaborar con socios comunitarios: Las asociaciones con organizaciones locales y otros centros educativos amplían el alcance de los programas y mejoran la visibilidad de las bibliotecas en la comunidad.
Proveer servicios de divulgación: Las bibliotecas deben extender su alcance a grupos aislados mediante iniciativas de divulgación, como programas para dar la bienvenida a los estudiantes al inicio del semestre.
Es fundamental que las bibliotecas sirvan a nuestras comunidades sin asumir responsabilidades adicionales. Afortunadamente, abordar la soledad depende de los servicios que las bibliotecas ya ofrecen a sus comunidades. Construir una comunidad ya es un valor fundamental de las bibliotecas, algo que los trabajadores bibliotecarios están haciendo ahora. Al igual que con los ejemplos anteriores, podemos abordar la soledad sin agregar más a nuestras cargas de trabajo mejorando lo que estamos haciendo: implementando programación innovadora, fomentando conexiones sociales y creando espacios inclusivos donde las personas se sientan valoradas, apoyadas y conectadas. A través de esfuerzos colaborativos, las bibliotecas desempeñan un papel vital en la lucha contra la soledad y la promoción del bienestar en sus comunidades.
Viji Diane Kannan y Peter J. Veazie, «US Trends in Social Isolation, Social Engagement, and Companionship ⎯ Nationally and by Age, Sex, Race/Ethnicity, Family Income, and Work Hours, 2003-2020», SSM – Population Health 21 (marzo de 2023): 101331, https://doi.org/10.1016/j.ssmph.2022.101331.
La conectividad social es esencial para la salud y la longevidad, mientras que el aislamiento cobra un alto precio a las personas y a la sociedad. En este estudio se presentan las magnitudes y tendencias de la conectividad social en EE.UU. como fenómenos objetivo para fundamentar los llamamientos a enfoques basados en políticas para promover la salud social.
A partir de la Encuesta estadounidense sobre el uso del tiempo 2003-2020, este estudio revela que, a escala nacional, el aislamiento social aumentó, el compromiso social con la familia, los amigos y los «otros» (compañeros de piso, vecinos, conocidos, compañeros de trabajo, clientes, etc.) disminuyó, y el compañerismo (ocio y recreo compartidos) se redujo.
El análisis de Joinpoint mostró que la pandemia exacerbó las tendencias al alza en el aislamiento social y las tendencias a la baja en la participación social de familiares, amigos y «otros» fuera del hogar. Sin embargo, el compromiso social y la compañía de la familia del hogar mostraron signos de disminución progresiva años antes de la pandemia, a un ritmo no eclipsado por la pandemia. Las horas de trabajo aparecieron como una limitación estructural para la participación social. Los subgrupos asignaron el compromiso social de forma diferente según los distintos roles relacionales.
El compromiso social con los amigos, los demás y la compañía cayó en picado entre los jóvenes estadounidenses. Las personas de color estadounidenses experimentaron más aislamiento social y menos compromiso social, en general, en relación con otras razas. Los hispanos experimentaron mucho menos aislamiento social que los no hispanos. Los adultos mayores pasaron más tiempo en aislamiento social, pero también relativamente más tiempo en compañía. Las mujeres pasaban más tiempo con la familia, mientras que los hombres pasaban más tiempo con amigos y en compañía. Además, el declive de la conectividad social de los hombres fue más pronunciado que el de las mujeres. Por último, los estadounidenses con ingresos bajos están más comprometidos socialmente con «otros» que los que tienen ingresos más altos.
Este estudio sugiere que las políticas públicas deberían abordar estas tendencias para mejorar la salud social y reducir las disparidades
Webber, Charlotte, Kayleigh Bohan, Heather Collins, Jasmine Ewens, Katherine Wilkinson, y Sarah McGeown. «Beyond Books: High School Librarians as Champions of Pupil Inclusivity, Autonomy, and Reader Development». Journal of Librarianship and Information Science, 14 de febrero de 2024, 09610006241230101. https://doi.org/10.1177/09610006241230101.
El último informe de Scottish Book Trustactualizado el 28 de febrero de 2024 sugiere que las bibliotecas escolares, además de apoyar y fortalecer el rendimiento académico de los estudiantes, también desempeñan un papel vital en el apoyo al bienestar de los alumnos.
Scottish Book Trust ha llevado a cabo una investigación independiente para establecer el impacto actual de nuestras bibliotecas y bibliotecarios de secundaria, y para mostrar su valor para los alumnos más allá del rendimiento académico.
Las investigaciones muestran que las bibliotecas escolares desempeñan un papel vital para:
Fomentan actitudes positivas hacia el aprendizaje. La labor del bibliotecario es ir más allá de los niveles de lectura de los alumnos y conectar con ellos de manera individual ayuda a cultivar un ambiente donde los alumnos se sientan empoderados para leer de acuerdo con sus propios intereses y motivaciones. Como la motivación de los alumnos para leer es mayor cuando tienen oportunidades de tomar decisiones sobre los textos que leen y cómo interactúan con esos textos, esta práctica de biblioteca ayuda a inspirar un amor continuo por la lectura.
Vincular los libros con la vida de los alumnos Los bibliotecarios también describieron cómo hacen que la lectura sea relevante para sus alumnos vinculando libros con sus vidas fuera de la escuela. Por ejemplo, vincular libros con películas y programas de televisión/streaming, tendencias de lectura en redes sociales y otros pasatiempos e intereses que eran significativos para los alumnos.
Amor por la lectura La investigación sobre la lectura adolescente ha demostrado que los alumnos a menudo encuentran que la lectura que hacen en la escuela es aburrida o presionante. Estas experiencias negativas pueden acumularse, haciendo que los adolescentes desarrollen actitudes negativas hacia la lectura. Los bibliotecarios trabajan para combatir esto mostrando a los adolescentes cómo la lectura puede ser relevante para sus vidas fuera de la escuela.
Amplian el mundo de los alumnos a través de los libros Sabemos que los libros pueden ayudarnos a entendernos a nosotros mismos y a los demás mejor. Los bibliotecarios describieron cómo ayudan a los alumnos a acceder a libros que les ayudarán a ampliar su visión del mundo.
Favorecen las relaciones y la comprensión con los otros. Como la lectura de ficción puede apoyar la comprensión de los demás y tiene el potencial de reducir los prejuicios hacia aquellos percibidos como diferentes, los bibliotecarios utilizaron la biblioteca para ampliar la comprensión entre los alumnos que no estaban tan informados sobre aquellos diferentes a ellos mismos.
Creación de un espacio seguro Los bibliotecarios se aseguraron de que el espacio físico de la biblioteca fuera acogedor y se sintiera como un espacio seguro. Lo hicieron teniendo actividades específicas para ayudar a los alumnos a sentirse cómodos, siendo accesibles y mostrando a los alumnos que valoraban sus intereses.
Un reciente artículo escrito por Gay Ivey, Profesora de Alfabetización en la Universidad de Carolina del Norte, explora los beneficios que los adolescentes obtienen al poder leer libros «perturbadores» que algunos desean prohibir. A través de una década de investigación y cientos de entrevistas, Ivey y su colega, el profesor de alfabetización Peter Johnston, han estudiado cómo los adolescentes experimentan la lectura cuando tienen acceso sin restricciones a literatura juvenil.
Durante un estudio en una escuela secundaria pública, observaron a estudiantes de octavo grado que tenían acceso a una amplia selección de libros contemporáneos en lugar de los «clásicos» tradicionales. Muchos de estos libros incluían temas controvertidos, como sexo y violencia, y han sido objeto de desafíos de censura. Después de un año de observación y entrevistas, descubrieron que los estudiantes experimentaron cambios positivos en sus vidas sociales, emocionales e intelectuales como resultado de leer y discutir sobre estos libros «perturbadores».
Los estudiantes informaron que la lectura de libros con personajes y situaciones diferentes a las suyas propició un aumento en la empatía y una comprensión más profunda de los demás. Además, los libros provocaron discusiones significativas entre los estudiantes, lo que los llevó a desarrollar relaciones más sólidas y a enfrentar sus propios problemas con mayor consideración. A pesar de la naturaleza a menudo seria y perturbadora de los libros seleccionados, los estudiantes afirmaron que la lectura los hizo sentir mejor y los ayudó a superar la depresión y el duelo.
Aquí hay seis maneras en que los estudiantes nos dijeron que habían cambiado al leer y hablar sobre libros atrevidos para adultos jóvenes.
1. Se volvieron más empáticos
2. Mejoraron las relaciones
3. Se volvieron más reflexivos
4. Estaban más felices
5. Los libros ayudaron a los estudiantes a sanar
6. Se convirtieron en mejores lectores
Además, la lectura de estos libros desafiantes ayudó a mejorar las habilidades de lectura de los estudiantes, ya que se esforzaron por comprender y analizar la complejidad de las historias. Esta investigación destaca la importancia de preservar el acceso de los jóvenes a una amplia variedad de libros, incluso aquellos que puedan considerarse «perturbadores», para que puedan disfrutar de los beneficios sociales, emocionales, morales y académicos que la lectura puede ofrecer.
Nada enriquece tanto los sentidos, la sensibilidad, los deseos humanos, como la lectura. Estoy completamente convencido de que una persona a que lee, y que lee bien, disfruta muchísimo mejor de la vida, aunque también es una persona que tiene más problemas frente al mundo.
El problema de la soledad va más allá del aislamiento, extendiéndose a una sensación de desconexión en un mundo hiperconectado. La disminución de las visitas a las bibliotecas puede ser tanto síntoma como causa de una sociedad más solitaria. Posicionar las bibliotecas dentro del ecosistema de salud pública no solo proporciona un propósito renovado para quienes los trabajadores, sino que también destaca el papel esencial que desempeñan en la vida moderna y en una sociedad más conectada.
Los programas de bibliotecas forman parte de una estrategia nacional para combatir una gran epidemia de salud pública: la soledad. Aunque los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) declararon oficialmente el fin de la emergencia de salud pública de COVID-19 en mayo de 2023, muchas bibliotecas informaron una transición de regreso a lo que parecía ser días previos a la pandemia, con niños asistiendo alegremente a las horas del cuento y multitudes volviendo a reunirse para escuchar a sus autores favoritos. Sin embargo, justo cuando respiramos un suspiro de alivio colectivo al formalizar el fin de una emergencia, el United States Surgeon General, Dr. Vivek Murthy, emitió una nueva advertencia sobre un riesgo de salud pernicioso: la soledad.
La última investigación del Grupo Cigna indica que más de la mitad (58 por ciento) de los adultos estadounidenses son considerados solitarios, y esos porcentajes aumentan entre las poblaciones minoritarias (75 por ciento de los adultos hispanos; 68 por ciento de los adultos negros). Las personas con ingresos más bajos informan niveles más altos de soledad que aquellos con ingresos más altos; y, aunque comúnmente se cree que los adultos mayores son los más afectados por el aislamiento social, son los adultos jóvenes (18-24 años) los que tienen el doble de probabilidades de sentirse solos que los adultos mayores (55+).
Esto es importante porque la soledad es paralizante física y figurativamente. Es tan mortal como fumar 15 cigarrillos al día y más perjudicial que consumir seis bebidas alcohólicas diarias, según la advertencia del United States Surgeon General. Los investigadores de los Institutos Nacionales de Salud vinculan la soledad con mayores riesgos de ansiedad, enfermedad de Alzheimer, declive cognitivo, enfermedades cardíacas, hipertensión y obesidad. Pero no son solo los riesgos para la salud individual los que la hacen tan peligrosa, la soledad es destructiva también a nivel comunitario. «Cuando estamos menos involucrados unos con otros, somos más susceptibles a la polarización y menos capaces de unirnos para enfrentar los desafíos que no podemos resolver solos, desde el cambio climático y la violencia armada hasta la desigualdad económica y futuras pandemias», escribió el Dr. Murthy en un artículo de opinión del New York Times en abril de 2023.
¿DÓNDE ESTÁ TODA LA GENTE?
Si los datos de visitas a las bibliotecas dan alguna indicación de la conexión comunitaria, entonces este es un momento para sonar una alarma. Los últimos datos de la Encuesta de Bibliotecas Públicas del Instituto de Museos y Bibliotecas (IMLS), que se llevan un retraso de dos años, reflejan el limbo que fue 2021: el mundo se abrió para un «verano de vacunación» y luego retrocedió cuando se enfrentó con las posteriores olas Delta y Ómicron, dejando las visitas a las bibliotecas un 96 por ciento más bajas que en 2019.
El Consejo de Bibliotecas Urbanas (ULC), tratando de proporcionar una imagen más actualizada, encuestó a sus miembros en 2023 solo para encontrar una disminución del 44 por ciento en las visitas de 2019 a 2022. Los comentarios anecdóticos señalaron una perspectiva más optimista para 2023, con los encuestados anticipando un crecimiento sobre 2022. Sin embargo, a pesar de que las estadísticas de circulación y visitas muestran una tendencia al alza desde los mínimos recientes, el hecho es que hay menos personas visitando las bibliotecas que antes de la pandemia.
Las bibliotecas han respondido a este desafío lanzando programas y eventos creativos diseñados para aumentar el tráfico de visitantes, al tiempo que reconocen una creciente intensidad en sus interacciones con el público. Los usuarios que luchan con problemas que van desde la salud mental hasta la adicción y las condiciones físicas crónicas, sumado a una red de seguridad social disminuida y una mayor dependencia de las redes sociales, contribuyen a situaciones difíciles, traumáticas y a veces peligrosas que enfrentan los trabajadores de bibliotecas de primera línea. Estos problemas no son resultado de la pandemia, pero los comportamientos observados en muchas bibliotecas durante los últimos 18 meses podrían estar relacionados, al menos en parte, con un complejo problema de salud pública: las personas están hambrientas de conexión.
LAS BIBLIOTECAS SON SALUD PÚBLICA
Según los CDC, el aislamiento social, que contribuye a la soledad, es una falta de conexiones sociales, mientras que la soledad es la sensación de estar solo independientemente de la cantidad de interacción social. Las bibliotecas poseen la infraestructura física y las relaciones comunitarias para abordar la soledad y el aislamiento social, pero es posible que no vean su trabajo de participación comunitaria a través del prisma de la salud pública. Según el informe de la Asociación de Bibliotecas Públicas sobre Servicios de Bibliotecas Públicas para Comunidades Fuertes de 2022, cuando se les preguntó en qué áreas las bibliotecas están actualmente trabajando o tienen planes para abordar las necesidades y prioridades más apremiantes de su comunidad, la salud pública y el bienestar ocuparon el puesto 7 de 10. Pero las muchas opciones de programas ofrecidos por las bibliotecas que figuran en el informe —juegos para adolescentes, clubes de lectura y eventos de participación familiar, por ejemplo— son actividades que pueden construir las relaciones que nuestros expertos en salud pública nacionales dicen que más necesitamos cultivar.
Las bibliotecas ofrecen un espacio en el que las personas pueden establecer lo que los sociólogos y psicólogos denominan «vínculos débiles», es decir, conexiones casuales y relaciones poco estrechas con vecinos, compañeros de clase o incluso extraños. Aunque carecen de la intimidad y la frecuencia de los «lazos fuertes» -las relaciones que mantenemos con nuestra familia o nuestros amigos más íntimos-, estas conexiones sociales contribuyen a crear el sentimiento de pertenencia necesario para combatir la sensación de soledad. De hecho, son una parte esencial del bienestar individual.
Las bibliotecas están adoptando diversas formas de reunir a las personas, y muchas han comenzado a utilizar la comida como un medio de convocatoria. La investigación proveniente de la iniciativa Big Lunch en el Reino Unido, que se centra en construir comunidades más conectadas para reducir el aislamiento social, refuerza los beneficios de comer en comunidad, demostrando que comer juntos puede proporcionar beneficios sociales e individuales que incluyen sentimientos de felicidad, mayor satisfacción con la vida y una mayor participación en la comunidad local de los participantes. En el evento «La Mesa Más Larga» del Sistema de Bibliotecas del Condado de Howard, realizado el 30 de septiembre de 2023, los asistentes disfrutan de una comida mientras conversan (Foto superior). Un evento de comida comunitaria donde se invita a los residentes a reunirse en torno a una comida y conocer a personas de su comunidad que de otra manera no conocerían. «El simple acto de compartir pan con la gente genera conversaciones», dice Christie Lassen, directora de comunicaciones de HCLS.
El programa en sí es simple: cualquier persona mayor de edad escolar puede registrarse y se le asigna aleatoriamente un asiento. Los boletos cuestan 15 $ por invitado, pero los patrocinadores ayudan a cubrir el costo para las personas que no pueden pagar un boleto pero desean asistir. Cada mesa tiene un anfitrión que ayuda a facilitar la conversación, que se inicia con una serie de preguntas.
Cuando la pandemia amenazó con cancelar el evento de 2020, los residentes solicitaron una opción virtual como una forma de abordar el aislamiento social que muchos enfrentaban. En 2023, 200 invitados en The Longest Table se reunieron en persona para discutir fortalezas personales y activos comunitarios. «Les pedimos a las personas que compartieran una habilidad en la que son buenos y algo que les gustaría aprender», explica Lassen. Los invitados respondieron preguntas como «¿Cuál es la lección de vida más importante que has aprendido?» y «¿Cómo te gustaría que creciéramos y progresáramos como comunidad?»
La respuesta positiva a The Longest Table ayudó a elevar el enfoque de HCLS en el fomento de conexiones comunitarias, que es parte de su nuevo plan estratégico. «A las personas les gusta tanto The Longest Table que nos piden que celebremos el evento mensualmente en lugar de anualmente. Literalmente, tienen hambre de conexión», dice Lassen.
LA EXPRESIÓN CREATIVA CONDUCE A LA CONEXIÓN COMUNITARIA
En 2002, el Dr. Jeremy Nobel asistió a una exposición de arte que cambió el rumbo de su investigación. La exhibición conmemoraba el primer aniversario del 11 de septiembre mostrando arte creado por niños de escuelas de la ciudad de Nueva York que reflexionaban sobre su experiencia en el ataque terrorista. El poder de su trabajo inspiró a Nobel a explorar cómo la expresión creativa podría usarse para reducir el riesgo de enfermedades físicas y mentales, lo que lo llevó a investigar el papel de la creatividad y el arte como intervención de salud pública. En su libro, «Project UnLonely«, Nobel describe cómo compartir en la expresión creativa puede generar las condiciones fisiológicas y psicológicas que debilitan el control que la soledad puede tener sobre un individuo.
La expresión creativa fue central en un evento de arte de verano en 2023 en la Floyd Memorial Library, Greenport, NY, que invitó a los miembros de la comunidad a participar. Durante muchos años, la biblioteca ha mantenido a un licenciado en Arte entre su personal para contribuir a la programación y diseñar exposiciones locales. La primavera pasada, la biblioteca lanzó un evento colaborativo de «Yarnstorming», en el cual cualquiera que quisiera participar podía hacer una pieza que se integrara en una instalación de arte público. Junto con artistas locales y una organización sin fines de lucro del área, la biblioteca solicitó donaciones de lana y otros suministros para que los creadores los usaran en el desarrollo de piezas que adornarían festivamente la biblioteca. Los residentes asistieron a sesiones guiadas en la biblioteca, donde tejedores y crocheters expertos compartieron sus habilidades con novatos, quienes a su vez aprendieron algo nuevo.
El proyecto de yarnstorm aprovechó los aspectos de la expresión creativa que Nobel identifica como clave para abordar la soledad: estar presente en el acto de hacer arte, abrir la imaginación y compartir el trabajo resultante, todo a través de un proceso colaborativo. Desde personas mayores hasta estudiantes, la comunidad creó tejidos coloridos que se convirtieron en parte de una instalación artística y experiencia compartida. «Creo que lo que más les gustó a las personas de Yarnstorming fue que fue un esfuerzo comunitario, se diseñó de esa manera. Vimos que las personas quieren estar juntas», dice Ellen Nasto, directora de la Biblioteca Floyd Memorial.
En la inauguración de la exposición en junio de 2023, residentes y turistas por igual pasaron por la biblioteca para ver la colorida exhibición; vecinos se encontraron mientras los niños corrían por el jardín de la biblioteca, donde los textiles colgados de las ramas de los árboles transmitían un mensaje resonante: «Estoy aquí para ti», una instalación ajardinada de la artista de la fibra Larissa Killough en la Biblioteca Floyd Memorial de Greenport, Nueva York, invita a los visitantes a detenerse y reflexionar al tiempo que transmite mensajes de apoyo y cuidado (Ver Foto).
LA SOLITUD DE LA FUERZA LABORAL DE GEN Z
Entre los miembros de la Generación Z de 18 a 24 años, la primera generación más joven que Google, casi 8 de cada 10 dicen sentirse solos. Y, a pesar de la investigación reciente de la Asociación de Bibliotecas de América (ALA) que encuentra que la Generación Z y los millennials utilizan las bibliotecas con tasas más altas en comparación con generaciones mayores, muchas bibliotecas luchan por involucrar a los adultos jóvenes de manera significativa y consistente.
San Diego Public Library (SDPL) buscó forjar relaciones con adolescentes y adultos jóvenes en su comunidad de City Heights mientras apoyaba el desarrollo de habilidades laborales al lanzar un nuevo programa de fuerza laboral en medios digitales. En asociación con el Centro de Artes de Medios de San Diego, la biblioteca organiza un programa de capacitación trimestral de seis semanas donde los participantes desarrollan habilidades en producción cinematográfica, marketing, redes sociales y otros aspectos de la economía creativa. Después de esa capacitación, los participantes ingresan a una pasantía remunerada de 12 meses con la biblioteca y la Ciudad de San Diego. A los internos se les encarga crear videos y contenido para redes sociales para ayudar a contar la historia de la biblioteca, ampliando su alcance y conectando mejor a la comunidad de San Diego en general con los programas y servicios de la biblioteca.
La biblioteca selecciona a sus trabajadores en prácticas de la comunidad local, utilizando métricas basadas en la equidad para asegurar que los residentes de bajos ingresos, aquellos involucrados en el sistema de crianza o justicia, y aquellos que residen en comunidades de interés, demografías que experimentan tasas más altas de soledad, tengan la oportunidad de participar. El programa ahora está en su quinta cohorte; el 70 por ciento de sus trabajadores en prácticas provienen de poblaciones minorizadas.
La atención al tema laboral es particularmente relevante en el contexto de la soledad, ya que los empleados solitarios tienen más del doble de probabilidades de faltar un día de trabajo debido a enfermedad y más de cinco veces más probabilidades de faltar al trabajo debido al estrés. Para la biblioteca, las prácticas y el voluntariado crean una pequeña comunidad dentro de la cual tienen una experiencia compartida de aprendizaje. Según Misty Jones, directora de SDPL, «En esta última ronda tuvimos 130 solicitudes, más personas solicitando el programa de las que tenemos lugares para llenar. Estas son a menudo personas que dicen que previamente no habían venido a la biblioteca, y ahora están aprendiendo lo que tenemos para ofrecer y ayudando a contar nuestra historia».
La Biblioteca Pública de Brooklyn (BPL), en Nueva York, aprendió en 2023 que a veces reunir a las personas requiere asociaciones inusuales. Su exhibición especial «Book of HOV», producida por Roc Nation, atrajo a multitudes récord y generó un aumento del 74 por ciento en el tráfico de visitantes durante los cinco meses que se llevó a cabo en la Biblioteca Central de BPL. La exhibición sobre el famoso artista Shawn «Jay-Z» Carter no solo atrajo a los aficionados locales, sino que también impulsó la emisión de un promedio de dos nuevas tarjetas de biblioteca por minuto durante el fin de semana de apertura. Esta iniciativa demostró que encontrar algo de gran interés para la comunidad y celebrarlo puede ser una estrategia escalable para que las bibliotecas atraigan y unan a las personas.
LO QUE VIENE DESPUÉS
La soledad no se trata solo de aislamiento; es una sensación de estar solo o desconectado incluso en un mundo donde la tecnología permite el contacto instantáneo. Menos personas visitando bibliotecas puede ser visto como un síntoma de una nación más solitaria, pero también es parte de la causa.
Trabajar para aumentar las visitas a las bibliotecas será clave para abordar el problema de la soledad en nuestra nación; cómo elijan hacerlo dependerá de los intereses y necesidades únicas de su comunidad. El consejo del «Medico General» enumera acciones explícitas para que las organizaciones comunitarias las tomen en este esfuerzo, incluyendo avanzar en la educación pública sobre la importancia de la conexión social, proporcionar programas y servicios que involucren a la comunidad, y fomentar una cultura de conexión modelando y resaltando el compromiso social saludable.
Posicionar las bibliotecas como parte del ecosistema de salud pública puede proporcionar un renovado sentido de propósito para aquellos que trabajan en el campo, al mismo tiempo que refuerza el papel indispensable que las bibliotecas juegan en la vida moderna estadounidense.