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Presentación conjunta de «Lágrimas de poeta» de Benito González García y «Rencillas» de Concepción Guinaldo. Planeta Biblioteca 2025/12/10

Presentación conjunta de «Lágrimas de poeta» de Benito González García y «Rencillas» de Concepción Guinaldo.

Planeta Biblioteca 2025/12/10

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En la entrevista de presentación conjunta de Lágrimas de poeta, de Benito González García, y Rencillas, de Concepción Guinaldo, ambos autores nos acercaron a dos perspectivas muy distintas de la narrativa salmantina actual. Benito González habló de su tránsito de la novela histórica a una obra autobiográfica, en la que explora la emigración y el desarraigo desde una voz profundamente íntima. Conchi Guinaldo, por su parte, nos propone una novela negra ambientada en la Salamanca de los años 60 y 80, que entrelaza misterio, memoria y costumbrismo. Los dos compartieron sus procesos creativos y la construcción de sus personajes, mostrando cómo la experiencia personal y el contexto histórico moldean sus relatos. La presentación destacó así la riqueza de estilos y temáticas, conectando la historia de vida y la investigación criminal con la identidad cultural y literaria de Salamanca.

Bibliotecas y búsquedas con IA: evaluando la fiabilidad de las respuestas

Fowler, Geoffrey A. “We Tested Which AI Gave the Best Answers Without Making Stuff Up — One Beat ChatGPT.” The Washington Post, August 27, 2025

En agosto de 2025, The Washington Post publicó un estudio en el que un grupo de bibliotecarios evaluó nueve herramientas de búsqueda basadas en inteligencia artificial para determinar cuáles ofrecían respuestas más precisas y fiables, evitando las conocidas “alucinaciones” o errores inventados por la IA. El objetivo era medir la exactitud de las respuestas, la fiabilidad de las fuentes y la capacidad de cada sistema para manejar información reciente, especializada o compleja.

El experimento consistió en 30 preguntas diseñadas para poner a prueba las fortalezas y debilidades de cada IA, incluyendo datos poco conocidos, eventos recientes, interpretación de imágenes y sesgos de los modelos. Se evaluaron herramientas como ChatGPT (versiones 4 y 5), Bing Copilot, Claude, Grok, Perplexity, Meta AI y las versiones de búsqueda de Google AI. Tres bibliotecarios analizaron cerca de 900 respuestas, valorando tanto la exactitud como la presencia de referencias confiables.

Los resultados mostraron que Google AI Mode fue, en general, la herramienta más fiable, especialmente en la resolución de preguntas sobre trivialidades o información reciente. Sin embargo, todas las IA evaluadas presentaron limitaciones: muchas generaron respuestas incorrectas con citas aparentemente verídicas, fallaron en preguntas especializadas o de difícil acceso, tuvieron problemas con información reciente y mostraron sesgos hacia ciertas disciplinas o perspectivas. La interpretación de imágenes también fue un reto para la mayoría de los sistemas.

A pesar de sus limitaciones, las IA demostraron ser útiles en ciertos contextos, como la síntesis de información dispersa o compleja. Los evaluadores subrayaron que, aunque estas herramientas pueden ahorrar tiempo, no deben reemplazar la verificación tradicional de fuentes. Recomiendan un uso crítico y complementario, tratando la IA como un apoyo para la investigación más que como fuente definitiva.

El estudio evidencia que ninguna IA es perfecta y que, aunque ofrecen ventajas en rapidez y síntesis, siguen siendo propensas a errores, omisiones y sesgos. Los bibliotecarios enfatizan la importancia de la verificación y el pensamiento crítico al usar estas herramientas, igual que se haría al consultar fuentes tradicionales en una biblioteca.

Resultados clave:

Herramienta más fiable: Google AI Mode fue la IA que ofreció respuestas más precisas y consistentes, especialmente en información reciente y trivialidades poco conocidas.

Alucinaciones y errores: Varias IA, incluida ChatGPT, generaron respuestas incorrectas con un tono de certeza, a veces citando fuentes que no respondían a la pregunta.

Limitaciones con información especializada: Ninguna IA respondió correctamente en todos los casos que requerían conocimientos de nicho o fuentes difíciles de acceder.

Problemas con información reciente: Las IA fallaron en eventos o datos muy recientes debido a sus límites en actualización de datos.

Interpretación visual limitada: Las preguntas sobre detalles de imágenes o contenido visual fueron problemáticas para la mayoría de las IA.

Sesgos inherentes: Las IA mostraron sesgos en temas de carreras académicas o áreas de conocimiento, favoreciendo disciplinas STEM sobre humanidades o sociales.

Utilidad relativa: Las IA pueden ahorrar tiempo y sintetizar información compleja, pero no sustituyen la verificación de fuentes tradicionales; deben usarse como complemento crítico en la investigación.

¿Qué es una game jam? y como podemos organizarla en la biblioteca

Smith, Carrie. 2025. “Jam Forever: Creating Tabletop Role‑Playing Games in the Library.” American Libraries Magazine, November 3, 2025 https://americanlibrariesmagazine.org/2025/11/03/jam-forever/

Para organizar un game jam, ¿qué se necesita realmente? “Dos mesas. Y ya está”, tal como señala Danielle Costello, bibliotecaria de apoyo al éxito estudiantil en las Bibliotecas de la Universidad de Georgia, en Athens.

Aunque los game jams —encuentros de creación acelerada de juegos— nacieron en el ámbito del desarrollo de videojuegos, hoy son también una herramienta ideal para diseñar juegos de rol de mesa (tabletop role-playing games, TTRPG). Los TTRPG más conocidos, como Dungeons & Dragons, Pathfinder o La llamada de Cthulhu, suelen venir acompañados de voluminosos manuales de reglas y precios elevados. Sin embargo, existe un universo paralelo de juegos independientes, con sistemas sencillos, accesibles y fácilmente compartibles. En la sesión presidencial del Games and Gaming Round Table (GameRT), titulada “Crear juegos de rol en la biblioteca”, celebrada durante la Conferencia Anual de la ALA 2023 en Chicago, varias personas expertas compartieron estrategias para que las bibliotecas organicen game jams que permitan a estudiantes y público de todas las edades crear sus propios juegos.

En los últimos años, los TTRPG han ganado popularidad gracias a su creciente presencia en redes sociales y plataformas de streaming. Pero ese no es el único motivo del auge. La narración colaborativa otorga a los jugadores un sentido de agencia y control sobre el mundo del juego, “algo que muchos de nuestros usuarios necesitan especialmente en este momento”, señaló Costello.

¿Por qué diseñar juegos en lugar de limitarnos a jugarlos? Porque los game jams democratizan el proceso de creación y lo vuelven accesible, explicó Costello, quien añadió que “el propio acto de crear es un proceso maravilloso para que los usuarios se involucren”. Además, organizar un game jam es barato o incluso gratuito, y puede favorecer la alfabetización, la construcción de comunidad y el establecimiento de alianzas.

No hace falta ser diseñador profesional para organizar uno en la biblioteca, recuerda Rebecca Strang, bibliotecaria de divulgación y participación en la Biblioteca Oesterle del North Central College, en Naperville (Illinois). Se pueden buscar alianzas con desarrolladores locales, tiendas de juegos e incluso con el makerspace de la propia biblioteca. Y no se trata de actividades solo para adultos: Strang contó que ha dirigido game jams incluso para alumnado de tercer grado.

Muchos TTRPG tienen documentos de referencia del sistema (SRD) que permiten a los creadores desarrollar módulos o ampliaciones. También se pueden organizar sesiones de creación libre o con estructuras muy abiertas. Strang señaló que los “business card game jams”, donde se diseña un juego cuyas reglas caben en una tarjeta de visita, “son de mis favoritos”.

“Como herramienta académica, los juegos son una hermosa confluencia de ideas tomadas de libros, películas y otros juegos”, apuntó Russell Brandon, especialista en atención al público en la biblioteca de Pasco (Mid-Columbia Libraries, Washington). Para él, es esencial que los creadores acrediten sus fuentes e influencias, no solo por motivos legales o de derechos de autor: compartirlas “permite que quienes jueguen tus creaciones accedan al mismo marco mental en el que estabas cuando diseñabas, y eso genera una experiencia mucho más auténtica”.

Costello añadió que reinventar los TTRPG no debe limitarse al género fantástico: explorar la historia, la cultura popular o ideas contemporáneas resulta muy estimulante. “Estás jugando contra las barreras que intentan definir qué es —o no es— un juego”, afirmó. Muchas personas asumen que los TTRPG son solo fantasía o juegos bélicos, y “superar esa percepción puede ser complicado”.

Además, la creatividad no termina cuando acaba el game jam. Los juegos creados por usuarios y estudiantes pueden vincularse a múltiples funciones bibliotecarias: publicación, archivo, preservación o catalogación, explicó Brandon. Incluso pueden incorporarse al catálogo y ponerse en circulación. Y, por supuesto, siempre queda seguir creando: “Hay que jammear siempre. Jam para siempre”.

Bibliosistemas: una visión integral basada en software libre con Horacio Degiorgi y Adrián Méndez. Planeta Biblioteca 2025/12/03

Bibliosistemas: una visión integral basada en software libre con Horacio Degiorgi y Adrián Méndez.

Planeta Biblioteca 2025/12/03

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En la conversación con Horacio Degiorgi y Adrián Méndez, responsables del proyecto «Bibliosistemas» dentro de la Universidad Nacional de Cuyo, se presenta una visión integral y contemporánea de los servicios tecnológicos para bibliotecas, repositorios y editoriales universitarias. Presentan avances de su «Sistema Integrado de Gestión (SIG)», pensado para redes con múltiples bibliotecas y sedes.

Bibliosistemas se apoya en tecnologías de software libre como VuFind o DSpace, no solo por razones económicas sino porque permiten una adaptación profunda a las necesidades reales de las instituciones. Consideran que el código abierto favorece la transparencia, la sostenibilidad y la independencia tecnológica. Además, destacan que realizan aportes activos a la comunidad, desarrollando y compartiendo herramientas propias. El proyecto ofrece un ecosistema SaaS que incluye hosting, seguridad SSL, backups y mantenimiento para sistemas como OJS, Omeka o Moodle. Sin embargo, su valor diferencial está en la personalización a medida, creando plugins, exploradores de revistas y temas institucionales que reflejan la identidad particular de cada universidad, como ocurre en la propia UNCuyo. Utilizan infraestructura basada en Docker, lo que les da flexibilidad, estabilidad y control.

Finalmente, explican la faceta de Bibliosistemas como productora de contenidos y soporte técnico para eventos de gran escala, como ENAPIBE o CIPECC. Consideran que la comunicación digital y la transmisión por streaming complementan natural­mente el trabajo bibliotecario, y que hoy un bibliotecario debe ser también gestor de contenidos multimedia, capaz de difundir conocimiento en múltiples formatos. También nos presentaron el Portal de Noticias Bibliosistemas y Noticas de Acceso Abierto y Ciencia Abierta.

Ādisōke es un ambicioso proyecto conjunto entre Ottawa Public Library y Library and Archives Canada (LAC).

Library and Archives Canada; Ottawa Public Library. “Ādisōke: Ottawa’s new Central Library – Library and Archives Canada joint facility.” Última actualización 2025. https://adisoke.ca/

Ādisōke es un ambicioso proyecto conjunto entre Ottawa Public Library (OPL) y Library and Archives Canada (LAC). La idea es reunir bajo un mismo techo una biblioteca pública moderna y un archivo nacional, combinando colecciones, servicios comunitarios, espacios de estudio, eventos culturales y más servicios.

Ubicado en 555 Albert Street, en la zona de LeBreton Flats, es un edificio de cinco plantas y más de 20.100 metros cuadrados, con un diseño arquitectónico cuidado, sostenible y pensado para servir de punto de encuentro cultural, educativo y social.

El nombre “Ādisōke” significa “contar historias” en la lengua anishinābemowin de la Nación Algonquina —un guiño intencionado al papel de la biblioteca como custodio de historias, memorias y saberes colectivos

Hasta hace poco, se esperaba que la apertura de Ādisōke tuviera lugar en algún momento de 2026. En el transcurso de 2025 se han completado importantes hitos de la construcción: el techo de madera característico ya está terminado, y actualmente se trabaja en el interior —instalación de mobiliario, equipamiento y acabados. No obstante, según informes recientes citados por medios, el proyecto ya no se abrirá en 2026 como se planificó. Las obras presentan demoras atribuibles a contratistas, y aunque las autoridades indican que el proyecto no está en peligro, no han dado una nueva fecha concreta de apertura.

Cuando abra, Ādisōke será mucho más que una biblioteca tradicional: ofrecerá espacios modernos de lectura y estudio, laboratorios creativos con tecnologías avanzadas, salas para eventos, zonas para exposiciones culturales e históricas —incluyendo una destacada atención a las historias indígenas y canadienses—, y acceso compartido a las colecciones de OPL y LAC. Se espera que se convierta en un lugar de encuentro para la comunidad, con servicios bilingües (inglés/francés), actividades para todas las edades y una oferta amplia de recursos para investigación, cultura, aprendizaje y desarrollo personal.

Más allá de su tamaño y modernidad, Ādisōke representa un compromiso con la inclusión, la memoria colectiva y el reconocimiento de las culturas indígenas. El nombre y la participación de comunidades algonquinas en su diseño apuntan a un gesto simbólico y real de reconciliación cultural, respeto y apertura hacia la diversidad.

Además, este tipo de infraestructuras son consideradas “infraestructura social transformadora”: contribuyen a fortalecer el tejido comunitario, fomentar el acceso al conocimiento, la cultura y los servicios públicos de calidad —y pueden convertirse en un motor para la cohesión social y la participación ciudadana.

La biblioteca y la construcción de una cultura de alfabetización en la inteligencia artificial generativa


Alonso Arévalo, Julio. «La biblioteca y la construcción de una cultura de alfabetización en la inteligencia artificial generativa». Item: revista de biblioteconomia i documentació, 2025, vol. VOL 2025, n.º 79, doi:10.60940/itemn79id9900246. https://gredos.usal.es/handle/10366/168088

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La inteligencia artificial (IA) está transformando profundamente el trabajo bibliotecario, desde la automatización de tareas repetitivas como la catalogación y la asistencia al usuario a través de chatbots, hasta las mejoras en la accesibilidad, las recomendaciones personalizadas y la conservación digital de documentos históricos. Estas herramientas permiten una gestión más eficiente y personalizada de los servicios, pero también plantean retos éticos relacionados con la privacidad, los sesgos, la transparencia y la desinformación. Por lo tanto, más allá de la implementación de la tecnología, las bibliotecas deben asumir un papel activo en la alfabetización en IA, promoviendo el pensamiento crítico, la formación continua y el uso responsable de estas herramientas. Se requieren nuevas habilidades, como la ingeniería rápida, la gestión de datos y la comunicación eficaz para explicar la IA a los usuarios. Marcos como el de la Asociación de Bibliotecas Universitarias y de Investigación (ACRL) proponen una educación integral que abarque tanto el funcionamiento técnico como las implicaciones éticas de la IA. En este contexto, se refuerza el papel del bibliotecario como mediador del conocimiento y garante de un uso ético y equitativo de la IA.

Software Libre y Ciencia Abierta con Laureano Felipe Gómez. Planeta Biblioteca 2025/12/02

Software Libre y Ciencia Abierta con Laureano Felipe Gómez.

Planeta Biblioteca Biblioteca 2025/12/02

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Laureano Felipe Gómez Dueñas, ingeniero de sistemas y magíster en Sistemas de Información Digital, es gerente de MetaBiblioteca, empresa de software para bibliotecas que opera en Latinoamérica. Su trayectoria combina ingeniería, bibliotecología y educación virtual, motivado por la posibilidad de que la tecnología optimice la gestión y difusión del conocimiento. Desde MetaBiblioteca, identifica como principales retos de las bibliotecas la automatización de procesos, la interoperabilidad entre sistemas y la capacitación del personal en competencias digitales.

En opinión de Laureano Felipe, la migración a software libre como KOHA, DSpace u OJS permite a las instituciones mayor autonomía, personalización y reducción de costos, facilitando además la adopción de prácticas de Ciencia Abierta. La empresa ofrece módulos y plugins gratuitos, fortaleciendo la colaboración entre bibliotecas y el ecosistema tecnológico abierto. Gómez Dueñas señala que aún existen barreras culturales e institucionales para la apertura real de contenidos, datos e infraestructuras científicas.

Para integrar la Ciencia Abierta en universidades, se requieren cambios institucionales que incentiven la producción y difusión abierta de conocimiento y la interoperabilidad de sistemas. MetaBiblioteca trabaja activamente en la integración de catálogos, repositorios y portales de revistas, mientras fomenta competencias tecnológicas como gestión de datos, automatización y analítica entre los nuevos profesionales. La tecnología, bien utilizada, potencia el trabajo bibliotecario al liberar a los equipos de tareas repetitivas, permitiéndoles enfocarse en servicios de valor agregado. Finalmente, Gómez Dueñas destaca la innovación en inteligencia artificial y analítica de datos aplicada a bibliotecas, y recomienda como primer paso hacia la Ciencia Abierta la evaluación institucional y la capacitación del personal en herramientas abiertas.

Devuelven un libro a una bibliotecas 76 años tarde: la mayor morosidad de la historia

Hartlaub, Peter. “76 years overdue: What happens when you return an S.F. library book from the 1940s?San Francisco Chronicle, 30 de agosto de 2025 https://www.sfchronicle.com/totalsf/article/library-book-overdue-fine-21014643.php

En 2025, un coleccionista de fotografías de San Francisco, David Gallagher, descubrió un tesoro inesperado mientras ordenaba las pertenencias de su vecino recientemente fallecido. Entre cajas de recuerdos, álbumes antiguos y objetos acumulados durante toda una vida, apareció un ejemplar en excelente estado de California and the West, la célebre obra de 1940 creada por los fotógrafos Edward Weston y Charis Wilson Weston. El libro, una primera edición, llevaba décadas oculto, como si hubiera estado hibernando a la espera de reaparecer. Lo sorprendente llegó al inspeccionar la tarjeta de préstamo: el ejemplar había sido sacado de la biblioteca en 1949 y jamás devuelto. Setenta y seis años de retraso que lo convertían en un auténtico récord de “morosidad literaria”.

En otro tiempo, semejante demora habría sido sinónimo de una multa gigantesca. Basta hacer el cálculo: diez centavos por día, acumulados durante más de siete décadas, habrían generado una cantidad capaz de asustar a cualquiera. El total rondaría los casi tres mil dólares, una cifra que convertiría la devolución del libro en un gesto casi heroico. Sin embargo, la sorpresa fue otra: no había deuda alguna. No existía sanción pendiente. Desde 2019, la San Francisco Public Library había eliminado todas las multas por retrasos, adoptando un nuevo modelo de relación con sus usuarios, más amable, inclusivo y centrado en el acceso universal.

La decisión de suprimir las multas no nació del capricho, sino de una reflexión profunda sobre el papel social de las bibliotecas. Durante años, las sanciones económicas habían funcionado como una barrera silenciosa pero poderosa: castigaban más a quienes menos tenían, generaban vergüenza en quienes se retrasaban y hacían que miles de personas dejaran de volver a la biblioteca por miedo a enfrentarse a cargos que no podían asumir. La institución entendió que su misión no era penalizar, sino garantizar que la cultura y el conocimiento estuvieran al alcance de todos. Recuperar un libro prestado debía ser un acto normal, no una fuente de ansiedad.

Por eso, cuando el viejo ejemplar de California and the West cruzó de nuevo las puertas de la biblioteca, el gesto fue recibido no con reproches, sino con alegría. Para el personal, la devolución simbolizaba exactamente lo que buscaban con esta política: que incluso los usuarios que arrastraban retrasos imposibles se sintieran bienvenidos y libres de devolver aquello que, en el fondo, siempre perteneció a la comunidad. El hallazgo, además de anecdótico y pintoresco, sirvió como recordatorio de que una biblioteca que no castiga es una biblioteca que recupera historias, libros y también a sus lectores.

Presentación de la saga «Los historiadores» con Guillermo Mira y Javier Hernández Planeta Biblioteca 2025/11/27

Presentación de la saga «Los historiadores: El jinete de Macedonia» con Guillermo Mira y Javier Hernández

Planeta Biblioteca 2025/11/27

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En su paso por Radio USAL, Guillermo Mira Osuna y Javier Hernández presentaron El Jinete de Macedonia, segundo volumen de su saga juvenil Los Historiadores. Ambos explicaron que la idea de mezclar ficción histórica con elementos fantásticos nace de su deseo de acercar el pasado a los jóvenes de una manera emocionante, combinando rigor histórico con aventuras que estimulen la imaginación y mantengan la atención lectora. Según Guillermo, el trabajo creativo se reparte de manera muy orgánica: cada uno aporta su mirada particular —ya sea en documentación, construcción de personajes o diseño del mundo narrativo— y esa diversidad enriquece el resultado final. Respecto al público juvenil, señalaron que escribir para jóvenes supone un desafío particular: exige ritmo, coherencia emocional y un equilibrio entre entretenimiento y profundidad. Los autores remarcaron que buscan crear historias dinámicas, pero también transmitir valores y despertar curiosidad por el conocimiento.

En Los Historiadores, los protagonistas viajan a civilizaciones antiguas. Los autores confesaron que desean que los jóvenes lectores comprendan que la historia es un territorio vivo y apasionante, y que descubran que otras culturas, aunque distantes en el tiempo, enfrentaron desafíos muy similares a los actuales. La construcción de personajes creíbles es otro de sus retos. Explicaron que trabajan con perfiles muy diversos en edades y temperamentos para que cada lector pueda identificarse con alguno. Les interesa, sobre todo, que los personajes evolucionen y representen diferentes formas de afrontar los problemas.

Para cerrar la entrevista, adelantaron que desean seguir explorando la fantasía histórica, pero no descartan aventurarse en otros géneros. Lo que tienen claro es que continuarán creando historias capaces de despertar la imaginación y el gusto por aprender entre los jóvenes lectores.

Un nuevo paradigma para la biblioteconomía: una revisión del trabajo de las asociaciones bibliotecarias y la IA desde 2019 hasta hoy

Garcia-Febo, Loida. “A New Paradigm for Librarianship: A Review of Library Associations’ Work and AI from 2019 Until the Present.” IFLA Management of Library Associations, noviembre 24, 2025. IFLA. https://repository.ifla.org/handle/20.500.14598/6927

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a autora sostiene que las asociaciones bibliotecarias —en especial ALA, IFLA, ARL, ACRL y CENL— han sido actores fundamentales para interpretar, orientar y liderar la introducción de la IA en bibliotecas, actuando como conectores entre iniciativas locales y agendas globales. Estas asociaciones han impulsado marcos éticos, programas de capacitación, alianzas internacionales y documentos estratégicos que guían la adopción responsable y humana de estas tecnologías.

El texto comienza situando a la profesión frente a un momento histórico: la transición desde un modelo basado en colecciones físicas hacia instituciones tecnológicas capaces de influir en la sociedad digital. La autora expone su propia implicación internacional en conferencias y comités desde 2019 para explicar la perspectiva desde la que observa el fenómeno: la de un liderazgo activo en el diálogo global entre bibliotecas y tecnología. Insiste en que la IA no solo introduce herramientas nuevas, sino que redefine el papel del bibliotecario, los valores profesionales —como la equidad, la privacidad y la libertad intelectual— y la misión social de las bibliotecas.

A continuación se describe cómo la IA se ha incorporado rápidamente al ecosistema bibliotecario: chatbots para atención en tiempo real, herramientas de accesibilidad y búsqueda multilingüe, analíticas para la comunicación científica y sistemas de evaluación de necesidades comunitarias. Paralelamente, alerta sobre riesgos como el sesgo algorítmico, la opacidad o la distribución desigual de recursos; de ahí que las asociaciones hayan priorizado la creación de guías éticas y políticas responsables. Documentos como la IFLA Statement on Libraries and AI, los principios de ARL sobre IA o las competencias en IA de ACRL ilustran estos esfuerzos por mantener la centralidad del juicio humano y la transparencia.

Un foco clave del artículo es la transformación educativa. La autora detalla cómo las asociaciones influyen en la formación a través de estándares, acreditaciones y colaboraciones con universidades. Programas de instituciones como San José State University, University of North Carolina, University of Washington y University of Illinois muestran la creciente integración de ciencia de datos, análisis sociotécnico y ética de la IA en la educación bibliotecaria. Al mismo tiempo, asociaciones como ACRL han creado grupos de trabajo para desarrollar competencias específicas y llenar las lagunas formativas que todavía existen en el colectivo profesional.

La dimensión global ocupa otra parte sustancial del análisis. Garcia-Febo describe cómo las asociaciones bibliotecarias se han convertido en interlocutores relevantes en debates internacionales sobre movilidad digital, gobernanza algorítmica y derechos humanos. A través de iniciativas como la participación de IFLA en la ONU, el trabajo del AI SIG, los simposios internacionales y la alineación con la Agenda 2030, las bibliotecas se posicionan como agentes que pueden influir en políticas públicas de tecnología ética. Las encuestas y redes europeas impulsadas por CENL, así como los eventos multilaterales organizados entre 2024 y 2025, muestran un movimiento coordinado y creciente hacia la institucionalización de la IA en la profesión.

El documento incluye además una línea temporal detallada de los principales hitos desde 2019: publicaciones pioneras de ALA, la creación del IFLA AI SIG, los informes y encuestas de CENL, libros especializados, programas de reskilling como el GPT-4 Exploration Program, y el lanzamiento del documento Entry Point to Libraries and AI en 2025. Esta cronología permite ver cómo la atención a la IA ha evolucionado desde una fase exploratoria inicial hacia una etapa madura, donde existen políticas, competencias, foros estables y cooperación internacional estructurada.

Se identifica tres direcciones estratégicas clave para el futuro:

  • Políticas ágiles y gobernanza adaptativa: generar documentos vivos, promover pilotos experimentales y ampliar la mirada hacia nuevas tecnologías como el metaverso o la publicación computacional.
  • Alfabetización en IA y competencia ética: crear marcos de formación continua que incluyan comprensión técnica, reflexión ética, diseño centrado en las personas y mecanismos de rendición de cuentas; incluso proponiendo microcredenciales.
  • Colaboración global y multisectorial: ampliar redes con asociaciones, consorcios, universidades, sociedad civil y actores tecnológicos, con especial atención al Sur Global.

Para la autora, el reto no es solo integrar la IA en bibliotecas, sino garantizar que lo haga de forma ética, inclusiva y orientada al bien público. Bibliotecas y bibliotecarios, apoyados por sus asociaciones, no son meros usuarios de tecnología: son guías capaces de moldear el futuro digital con responsabilidad y visión social.