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¿Cómo se organiza una biblioteca de las cosas?

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Library of Things: borrow power tools, ukuleles, and ice cream makers  alongside books - Positive News - Positive News
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Más post en UA sobre  Bibliotecas de las cosas

Cada vez las bibliotecas amplían su misión social más allá del libro. Las bibliotecas de las cosas o las bibliotecas de herramienta prestan todo tipo de atilugios, que catalogan e incluyen en sus catálogos como si fueran libros. Las bibliotecas de herramientas permiten a los usuarios sacar o prestar herramientas, equipos y materiales de instrucción sobre “cómo hacer”.

La primera biblioteca de herramientas nació en Ohio en1976 donde se creó una biblioteca de préstamo de herramientas en Columbus gestionada por Modcon Living, una organización sin fines de lucro que trabaja para preservar y revitalizar los hogares y comunidades. A esta le siguieron otros proyectos como The Phinney Tool Library en 1978 y The Berkeley Tool Library en 1979. Con su creciente popularidad y su éxito probado, las bibliotecas de herramientas y los bancos de herramientas están desempeñando un papel fundamental en la economía del intercambio y muchos de ellos se han implementado en las bibliotecas públicas, universitarias y en los espacios de fabricantes (makerspaces). Incluso organizaciones como The Share Shed (Totnes, Reino Unido) está desarrollando la primera Biblioteca de Cosas móvil. Estos sitios también organizan sesiones formativas sobre el uso de herramientas y ferias que contribuyen a la socialización de las personas.

Biblioteca de las cosas móvil deThe Share Shed (Totnes, Reino Unido)

Estos servicios surgen en buena medida de lo que se ha denominado economía social o circular, un nuevo concepto que consiste en que en lugar de ser propietario de las cosas, los bienes “son de todos” y se utilizan cuando se necesitan. Es un sistema económico sostenible en torno a la distribución de los activos humanos y físicos. Incluye la creación compartida, producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios por parte de diferentes personas y organizaciones. La economía de compartir significa que en lugar de ser dueño de las cosas directamente, la gente paga para utilizarlas solo cuando las necesita.

Nada más fácil que organizar una biblioteca de las cosas. No cuesta dinero. Al igual que muchas personas donan libros a las bibliotecas pueden donar herramientas que no utilicen y les ocupen espacio es sus trasteros y garajes, pero que estén en buen uso. Sólo necesitamos una estantería adicional para exponer los aparatos y herramientas, e integrarlas en el catálogo como si fuera un documento más, que cualquier usuario pueda llevar en préstamo para cuando lo necesite.

Estos propósitos no sólo amplían la capacidad de servicio de la biblioteca, si no que además contribuyen a la sostenibilidad. Se trata de un proyecto social sin ánimo de lucro, aunque en algunos sitios es gratis y en otros se pone un precio básico de renta a cada herramienta en préstamo para contribuir al mantenimiento, adquirir nuevas herramientas y a ofrecer cursos sobre actividades como artesanía, electricidad, jardinería, informática, etc.

Estos proyectos contribuyen a varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenibble planteados por la UNESCO en el horizonte 2030 para aboradar los retos de la humanidad:

Objetivo 7. Energía saludable y no contaminnante

Objetivo 12. Producción y consumo responsables

Objetivo 13. Acción por el clima

Reducir la cantidad de aparatos que utilizamos contribuye además a la economía familiar y a la sostenibilidad del planeta. La biblioteca es de todos y para todos, y con ello puede acetúar a un más su capacidad de contribución al bienestar y a la equidad social. En 2011, Popular Mechanics reconoció que “Construir una biblioteca local de herramientas” es una de sus diez principales formas de cambiar el mundo

Fuente: https://www.libraryofthings.co.uk/

Algunas bibliotecas de herramientas en el mundo

Guía del Bibliotecario para la Ciencia Ciudadana: comprender, planificar y mantener el compromiso continuo con la ciencia ciudadana en su biblioteca

 

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The Library and Community Guide to Citizen Science Understanding, planning, and sustaining. Washington, D.C.: The Institute of Museum and Library Services, 2019

Texto completo

 Más sobre   

 

La ciencia ciudadana es una parte de movimiento de Ciencia Abierta que se refiere a la participación del público en general en las actividades de investigación científica, en la que los ciudadanos contribuyen activamente a la ciencia, ya sea con su esfuerzo intelectual o con el conocimiento circundante o con sus herramientas y recursos.  Las bibliotecas se están convirtiendo en centros comunitarios para la ciencia ciudadana, como una forma de que sus comunidades participen en investigaciones científicas reales que necesitan su ayuda. El campo de la participación pública se está desarrollando rápidamente, y fenómenos como la ciencia ciudadana y el crowdsourcing están ampliando la base de recursos de la investigación, estimulando la innovación y haciendo la ciencia más accesible a la población en general. 

 

 

Este documento es una guía de IMLS sobre cómo organizar un proyecto de Ciencia Ciudadana desde una biblioteca.La guía proporciona recursos relacionados con la ciencia ciudadana, así como instrucciones prácticas para llevar a cabo actividades relacionadas con los proyectos de ciencia ciudadana existentes.Si se dirige un proyecto de este tipo se requiere que los participantes utilicen herramientas de bajo costo (menos de 300 dólares) que no se encuentran comúnmente en la casa (pluviómetro, sensor, telescopio, equipo de prueba de agua, lente de aumento con clip, dispositivo de grabación, materiales impresos a granel, etc.), y esta falta de acceso a las herramientas está creando una barrera de entrada para sus posibles participantes. Por ello es necesario comprender los factores ideales para crear y mantener los conjuntos de herramientas de ciencia ciudadana en las bibliotecas y apoyar a las bibliotecas como centros comunitarios de ciencia ciudadana.

El equipo elaborará un conjunto de herramientas de recursos de ciencia ciudadana para las bibliotecas públicas, que se podrá reproducir y que será de bajo costo. El equipo del proyecto, formado por bibliotecarios, expertos en ciencia ciudadana, educadores de STEM, profesionales y científicos, lo hará: 1) desarrollará y evaluará conjuntos de herramientas de ciencia ciudadana que estarán disponibles para y a través de los socios de las bibliotecas públicas; 2) creará recursos asociados para capacitar, apoyar y comunicarse con bibliotecarios y científicos ciudadanos; y 3) trabajará con los interesados para crear un plan para ampliar el modelo a las bibliotecas interesadas.

El proyecto SciStarter, es una comunidad en línea que reúne a investigadores científicos y científicos ciudadanos, con una base de datos de más de 1.600 proyectos de ciencia ciudadana, varios de los cuales requieren herramientas e instrumentos que pueden hacerse más accesibles a través de las nuevas bibliotecas de préstamo piloto. La evaluación sumativa evaluará los conocimientos del personal de las bibliotecas en materia de ciencia ciudadana, sus capacidades y su sentido de la autoeficacia para hacer participar a los clientes en actividades de ciencia ciudadana, y también medirá el grado de participación de los clientes en la ciencia ciudadana como resultado de la programación de las bibliotecas.

Cómo luchan las Bibliotecas de las Cosas contra el cambio climático, unen a las comunidades y aumentan la capacidad de resilencia

 

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Libraries of Things (LoT)

Más sobre

 

 

La Biblioteca de las Cosas describe colecciones de cosas que no son libros que se prestan como libros, sin costo alguno. Una biblioteca de cosas puede prestar aparatos de cocina, herramientas, equipos de jardinería y semillas,  electrónica, juguetes y juegos, arte,kits de ciencia, suministros de artesanía, instrumentos musicales, equipos recreativos, y más. Estos nuevos tipos de colecciones de préstamo varían mucho, pero van mucho más allá de los libros, revistas y medios de comunicación que han sido el foco principal de las colecciones de la biblioteca en el pasado.

 

 

Una Biblioteca de las Cosas (LoT) o una bibliotecas de herramientas específicamente es como una biblioteca normal, en la que además de sacar libros, puedes sacar herramientas para jardinería, plomería, carpintería u otros proyectos a bajo costo o, en algunos casos, sin costo alguno. Ahora hay muchas en todo el mundo. La gente está compartiendo casi todo lo que puedas imaginar. Son un gran ejemplo de lo que en compartir se refiere como la economía social o sostenible, con lo que nos referimos a un compartir basado en principios y plataformas que son equitativos, y no se dan relaciones de explotación.

Tipos de colecciones

  • Artes y artesanía
  • Electrónica y tecnología
  • Instrumentos musicales
  • Equipo de cocina
  • Jardinería y bibliotecas de semillas
  • Recreación
  • La ciencia y el creador
  • Herramientas
  • Juguetes

El movimiento de la Biblioteca de las Cosas es una tendencia creciente en las bibliotecas públicas, universitarias y especiales de muchos países. También existen organizaciones independientes fuera de las bibliotecas que ofrecen servicios de préstamo, como bibliotecas de herramientas, ludotecas, centros de intercambio comunitario, organizaciones independientes sin fines de lucro e iniciativas individuales.

Las bibliotecas de las cosas se han hecho  populares en los últimos años, ayudadas por nuevas y asequibles plataformas de software de LoT como myTurn y evangelistas como Gene Homicki (co-fundador y CEO de myTurn). MyTurn ha sido un patrocinador de Shareable durante muchos año e incluye más de 400 bibliotecas de este tipo en todo el mundo. MyTurn es una empresa impulsada por la misión que tiene como lema la “reutilización radical” y el intercambio para aumentar el acceso asequible a los productos, al tiempo que reduce el consumo y el desperdicio de esos mismos recursos. Específicamente, ofrece una plataforma basada en la nube para ayudar a las organizaciones a rastrear, alquilar y compartir herramientas, equipos o cualquier recurso duradero. Las instituciones educativas están utilizando MyTurn para gestionar el préstamo de bicicletas y el intercambio de equipos tanto en el campus como entre campus.  También lo utilizan empresas privadas cuando necesitan equipos y no desean invertir tanto dinero en los mismos. Los productos duraderos y reparables que se gestionan con myTurn suelen utilizarse entre un mil y un diez mil por ciento (de 10 a 100 veces más) en comparación con la propiedad individual. Reutilizar y compartir los productos, en lugar de comprarlos nuevos, puede reducir las emisiones de GEI hasta en un 99%, según un informe reciente del Panel de Recursos de la ONU.

El movimiento de la Biblioteca de las Cosas comenzó con las bibliotecas de herramientas. La que se cree que es la primera biblioteca de herramientas ha estado en funcionamiento desde 1943 en la Biblioteca Pública de Grosse Point, Michigan. Había por lo menos un par de docenas de bibliotecas de herramientas en la década de 1970, pero muchas cerraron debido a una combinación de dificultades para operar manualmente (sin soluciones tecnológicas), el auge de la cultura de consumo, la “terapia de venta al por menor”, y la disponibilidad de productos baratos a menudo hechos en el extranjero en lugares sin los mismos requisitos ambientales o laborales que tienen aquí en los Estados Unidos. La necesidad de la comunidad y la alegría de trabajar con herramientas y productos duraderos y de alta calidad no desapareció por completo, pero pareció olvidarse por un tiempo.

A mediados de la década de 2000, sólo unas pocas de las bibliotecas de herramientas originales seguían funcionando, pero ayudarían a inspirar un nuevo movimiento de Bibliotecas de Cosas, que hoy en día se está expandiendo por todo el mundo. En 2008-2009, dos cosas se combinaron para inspirar este movimiento. Primero, la crisis financiera mundial dejó a millones de personas sin trabajo, por lo que no podían permitirse el mantenimiento de sus hogares o iniciar nuevos negocios. En segundo lugar, el aumento del desarrollo de software basado en la nube y otras tecnologías de consumo que estaban bajando de costo hizo más factible la creación de las bibliotecas de las cosas.

Con tanta gente sin trabajo o desempleada durante la crisis financiera, el cambio a un acceso asequible en lugar de tener que comprarlo todo uno mismo comenzó a tener sentido para más y más personas. Lo que ha sido sorprendente es que, incluso con una economía mucho más fuerte para muchas personas, el crecimiento y el entusiasmo en torno a las Bibliotecas de las Cosas sigue estando muy presente. Cada día estamos viendo un número creciente de organizaciones sin fines de lucro, empresarios y, más recientemente, bibliotecas públicas que se unen al movimiento LoT

El objetivo es ayudar a que muchos de los artículos que acumulaban polvo en los garajes, armarios y áticos de la gente se utilizaran de forma productiva, además cuando se ayuda a la a la gente a reutilizar los recursos, las bibliotecas de herramientas favorecen la capacidad de construir comunidades.

Iniciar un proyecto de biblioteca de las cosas es relativamente sencillo y asequible para cualquier biblioteca, en principio simplemente deberemos tener un armario o estantería para ubicar los objetos, añadirlos al catálogo de la biblioteca, ponerlos un código de barras y prestarlos como si fueran libros, tal como hacemos con los ordenadores. Muy buena parte de los objetos que alberga una biblioteca de herramientas se reúnen mediante donaciones de los propios usuarios, asociándose con otras organizaciones o por medio de compra de algunos de ellos.

Son muchas las razones por las que las Bibliotecas de Cosas funcionan tan bien y tienen sentido. En primer lugar, proporcionan un lugar seguro y fiable para recoger y dejar objetos. No hay necesidad de organizar dos intercambios con alguien que probablemente no conoces. En segundo lugar, la mayoría acepta donaciones de productos, lo que aumenta el sentido de propiedad de los participantes y pone en línea simultáneamente la oferta y la demanda al mismo tiempo. Y lo más importante, proporcionan servicios que favorecen las relaciones cara a cara que crean comunidades más vibrantes.

Una de las grandes ventajas de las Bibliotecas de Cosas y las bibliotecas de herramientas es que unen a la gente. Son un gran punto de encuentro intergeneracional donde  las personas mayores con habilidades de carpintería, metalurgia y reparación pueden compartir esas habilidades con las generaciones más jóvenes. Esto se ha hecho evidente en la popularidad de los encuentros de reparación y eventos en las bibliotecas de herramientas. Los cafés de reparación y los eventos de reparación reúnen a la gente para arreglar artículos.

Según una investigación que se publicará próximamente, la mayoría de la gente pide prestado artículos de las Bibliotecas de Objetos al menos de seis a diez veces al año, y los usuarios más prolíficos piden prestados 50 o más artículos. El número y la variedad de artículos disponibles, la conveniencia de los horarios y los lugares y la demografía de una zona influyen en la utilización.

Oto aspecto positivo es que aumenta el espíritu empresarial, el desarrollo económico y la innovación social se está produciendo tanto mediante el uso de productos disponibles en bibliotecas de herramientas, como en la creación de nuevas empresas de economía circular y de reparto. Además.proporcionaron las herramientas y el aprendizaje necesario para ayudar a estos individuos a crear productos de valor añadido a partir de materiales locales recuperados, lo que incide en la revitalización urbana y creación de empleo.

Además, las bibliotecas de herramientas pueden desempeñar un papel muy importante en la resiliencia climática y en ayudar a las comunidades a recuperarse después de una crisis o una catástrofe. Las herramientas, las habilidades y la comunidad que apoyan una biblioteca de herramientas pueden ser ingredientes esenciales para una respuesta rápida y la reconstrucción.

Un último beneficio importante, y a menudo pasado por alto, de las Bibliotecas de las Cosas y otros servicios de intercambio de productos es el gran papel que pueden desempeñar en la reducción de emisiones y atenuación del cambio climático. Según investigaciones recientes de grupos de Europa y C40 Cities, el consumo de productos de consumo es el sector de la economía tiene uno de los impactos ambientales más altos, si no el mayor, cuando se tiene en cuenta la extracción de recursos, la fabricación y las cadenas de suministro mundiales, el transporte, el almacenamiento, el uso y la eventual eliminación de los productos.

Las bibliotecas públicas, creadoras de la “verdadera” economía del intercambio, ofrecen cada vez más Bibliotecas de Cosas. Por ejemplo, la Biblioteca Pública de Sacramento, entre otras, ofrece Bibliotecas de Cosas completas y muchas más ofrecen al menos colecciones especiales más pequeñas.

Algunas bibliotecas que ofrecen este servicio en el mundo

 

Biografía:

How Libraries of Things Build Resilience, Fight Climate Change, and Bring Communities Together By Tom Llewellyn, originally published by Shareable April 18, 2019 Ver

Mead, Brian; Dankowski, Terra (1 June 2017). “The Library of Things”American Libraries Magazine. Retrieved 19 July 2017.

Johnson, Cat (June 15, 2016). “The Library of Things: 8 Spaces Changing How We Think About Stuff”shareable.net. Retrieved May 12, 2019.

Figueroa, Miguel (6 October 2014). “Sharing Economy”American Libraries. Retrieved 1 August 2017.

 

Biblioteca de herramientas de Brisbane: construyendo una economía circular

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 Brisbane Tool Library

Biblioteca Estatal de Queensland.

https://brisbanetoollibrary.org/

En 2017, la Biblioteca de Herramientas de Brisbane en Australia, se convirtió en la primera biblioteca de cosas de Queensland. La biblioteca de herramientas permite a la gente tomar prestadas herramientas manuales y eléctricas, y otros equipos, como equipo de camping y deportivo. Basándose en una economía circular o compartida, se construye una sociedad más sostenible, reduciendo el consumo y los residuos que van a parar a los vertederos. Dedicada a promover una verdadera economía social, la Biblioteca de Herramientas de Brisbane ofrece a su comunidad local una alternativa viable al consumo masivo y a la mentalidad de usar y tirar.

La biblioteca de herramientas permite a sus miembros tomar prestadas herramientas clásicas o eléctricas, cortadoras de césped o objetos de camping. A Sabrina Chakori se le ocurrió la idea y ahora es una de las 40 apasionadas voluntarias que dirigen la Biblioteca de Herramientas de Brisbane en la Biblioteca Estatal de Queensland.

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Sabrina Chakor

La gente puede pedir prestadas herramientas manuales y eléctricas, equipos de camping y aparatos de cocina, utensilios para fiestas, es como venir a pedir prestado un libro. No todo el mundo necesita tener una cortadora de césped o un cortador de látigo, así que compartir recursos tiene sentido. El objetivo es prolongar la vida de una gama de productos que de otro modo acabarían en los vertederos. Actualmente hay 150 miembros que piden prestado de un conjunto de 500 artículos, la mayoría de los cuales han sido donados.

Hay muchas maneras diferentes de involucrarse y apoyar este cambio. Desde la donación de herramientas hasta implicarse en la organización de talleres compartiendo conocimiento.

Inventario de herramientas

  • Ropa (5)
  • Electrónica (5)
  • Muebles y espacios (9)
  • Pasatiempos y Artesanías (3)
  • Cocina y comedor (10)
  • Equipo médico (2)
  • Deportes y actividades al aire libre (182)
  • Herramientas (965)
  • Juguetes y juegos (17)
  • Vehículos y remolques (3)

Wien Dings. La biblioteca de las cosas de la ciudad de Viena

 

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Los libros, DVDs y CDs no son una visión inusual en una biblioteca de las Bibliotecas de Viena, al contrario. Pero lo que se ofrece en la Biblioteca Schwendermarkt en el distrito 15 de Viena más allá de la gama habitual de medios de comunicación.

En una taquilla convencional hay artículos que uno no esperaría encontrar en la biblioteca. Estos incluyen raquetas de tenis, un controlador de la Playstation, una cámara instantánea o un destornillador inalámbrico, tambores de bongó, un juego de microscopio, una cinta métrica de 20 metros o un lector de chips para mascotas.

En la “Biblioteca de Cosas” de Schwendermarkt (Wien Dings), las herramientas, el equipo técnico, los instrumentos musicales, los juguetes y el equipo deportivo pueden llevarse en préstamo gratuitamente durante dos semanas con una tarjeta de biblioteca. No son renovables y sólo pueden ser prestados y devueltos en la sucursal de Schwendermarkt. Los artículos además aparecen descritos en el catálogo online si busca por el término “Objeto” en la búsqueda avanzada. No es el primer proyecto de este tipo, en londres tenemos también la “Biblioteca de las cosas“.

 

 

 

¿Uso de ukuleles en la biblioteca? alfabetización musical en las bibliotecas públicas

 

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En algunas bibliotecas de Estados Unidos se están utilizando Ukeleles por parte de los bibliotecarios para amenizar la hora del cuento. El éxito de este instrumento se sebe a que es es fácil de tocar, fácil de transportar y es súper resistente, así los bibliotecarios que disfrutan incorporando el canto en los programas de cuentos han estado aprendiendo a tocarlo. Pero no es sólo un instrumento para la hora del cuento. Varias bibliotecas de todo el país están creando programas populares aprendizaje y préstamo de ukeleles.

 

la biblioteca es un lugar donde los miembros de la comunidad pueden reunirse y un espacio donde todos son bienvenidos. Esencialmente las bibliotecas son lo que han sido siempre y siguen ofreciendo servicios en torno al libro, pero cada vez más las bibliotecas están ampliando sus colecciones para satisfacer las necesidades de sus usuarios. Ofrecen servicios para personas sin hogar, clases de yoga y talleres de planificación financiera. Las bibliotecas públicas son la punta de lanza del movimiento de la “biblioteca de las cosas“, prestando diversos artículos, incluyendo: máquinas de coser, hotspots wi-fi, medidores de electricidad, cañas de pescar, marionetas y kits de juego. Y, … también ukeleles. Hay un grupo de Facebook dedicado a ese tema “Librarians With Ukes”, y cuando se realizó la encuesta, las respuestas de los miembros fueron abrumadoras y entusiastas. Ahora es casí más común localizar un estado que no tiene una biblioteca pública con un programa de ukelele que encontrar una que lo tenga.

Los ukeleles son un gran instrumento para aprender a tocar música. Sólo tienen 4 cuerdas, un diapasón estrecho, son muy portátiles y la mayoría de los acordes son fáciles de tocar. Tess Goldwasser, una bibliotecaria amante de los ukeleles asistió a la conferencia de su biblioteca estatal, la bibliotecaria de Maryland  compró un ukelele, se sorprendió de lo fácil que era aprender y luego obtuvo una subvención para comprar veinte más para prestar. Así que ahora la alegría de hacer música se está extendiendo por todo su condado. “Creo que hacer música puede ser una de las experiencias más poderosas de todas las experiencias humanas”, dice Tess, y cree que el pequeño ukelele es un gran instrumento para todas las edades.

Una pregunta frecuente se refiere al robo y a la durabilidad de los instrumentos. Según la persona encargada de la biblioteca de New Hartford, en Connecticut, dice que los ukeleles se pueden haber circulado hasta 200 veces cada uno, y están en perfectas condiciones, mientras que libros populares como Harry Potter podrían necesitar ser reemplazados después de 25 circulaciones. Su sitio web tiene una página dedicada a ayudar a las bibliotecas interesadas en iniciar programas de música, y ofrecen paquetes que incluyen identificaciones permanentes grabadas con láser en la parte posterior de del mástil de cada instrumentos. (Por cierto, los libros más robados en las bibliotecas son Biblias, libros de consejos financieros para enriquecerse rápidamente, y la poesía de Charles Bukowski).

En la biblioteca de Twinbrook, los usuarios pueden llevarse un ukelele en préstamo durante 14 días. Viene con un estuche blando, un folleto de instrucciones y un pequeño afinador de clip, y ninguno de los instrumentos ha sido dañado o destruido todavía. A cada ukelele y a cada caso se le asigna un código de barras correspondiente para prestarlo y aparece en el catálogo.

En el condado de St. Mary’s, Goldwasser los ukeleles circulan no sólo con un libro de aprendizaje para principiantes, sino también con un DVD instructivo. Otra posibilidad es ofrecer acceso a la enseñanza de música en línea. Algunos sistemas de biblioteca ofrecen a los usuarios acceso gratuito a obras de artistas y cursos de enseñanza de música en línea.

Annville Free Library también presta de Ukuleles durante séis días. El kit incluye una bolsa de transporte, un sintonizador electrónico y el libro  “Learn Ukulele the Easy Way” de Jenny Peters y Rebecca Bogart con 21 canciones fáciles de aprender.

Marc Horton, de la Biblioteca Pública de Los Ángeles, dice: “Recientemente hice una presentación al consejo de nuestra biblioteca sobre el programa, y por supuesto, uno de los miembros del consejo era un gran entusiasta de los uke, y no podría haber estado más emocionado de que la biblioteca estuviera prestando ukeleles, y quería conocer cómo mantener y expandir el programa”. Lo que comenzó como un programa piloto de subvenciones en una sucursal se ha extendido a varias de ellas, así actualmente incluye 17 de las 73 bibliotecas de la ciudad. Cada sucursal participante ofrece instrumentos de circulación y clases de una o varias sesiones. Algunas sucursales organizan “Strum-Alongs”, donde los músicos experimentados pueden mostrar a los principiantes algunas habilidades básicas y compartir canciones, o un “Ukulele Club”, un programa informal para jóvenes donde los músicos pueden compartir canciones, o los principiantes curiosos pueden obtener una introducción rápida, y “Ukulele Storytimes”, una oportunidad para que los maestros y los niños de preescolar aprendan lo básico y hagan que la destreza de canto de alfabetización temprana sea aún más divertida.

La Biblioteca Pública de Santa Mónica en California ha venido ofreciendo  una amplia variedad de programas de ukelele durante los últimos cuatro años. La bibliotecaria de Servicios de Referencia, Barbara Chang Fleeman, ha estado ofertando una serie de clases quincenales. El tamaño de las clases no está limitado, pero el número de instrumentos disponibles para uso en clase sí lo está. Antes de que comience la clase, se afinan 25 ukeleles en préstamo y se colocan sobre una mesa, y los participantes cogen un instrumento de la biblioteca, o traen el suyo propio. Las filas de sillas están dispuestas en parejas, con una tercera silla girada hacia ellos para el profesor.  Las sesiones son de 45 minutos para los niños, seguidas inmediatamente por una sesión de 90 minutos para adultos y adolescentes, con la primera media hora centrada en la enseñanza de habilidades básicas y el resto se dedicada a tocar canciones. Los participantes utilizan un cancionero de música de dominio público adaptado por el instructor con letra grande y  arreglos simplificados de canciones familiares que se complementan con imágenes de los acordes para principiantes, lo que hace que sean fáciles de leer, y están organizados por nivel de dificultad: primero canciones de uno y dos acordes, seguidas de canciones con tres acordes y más. Barbara dice que la retroalimentación ha sido fantástica. “Después de clase, uno de nuestros participantes de ukelele me dijo:’Esto ha cambiado mi vida'”. Y eso me hizo llorar, porque de ese es uno de los principales objetivos de las bibliotecas de hoy en día. Ofrecemos a la gente la oportunidad de probar algo nuevo, sin costo alguno, todo el tiempo. Ya sea que se trate de conocer a un nuevo autor, escuchar un tipo diferente de música o explorar una nueva actividad o pasatiempo, es emocionante cuando podemos despertar el interés en una persona y hacer que se convierta en algo verdaderamente significativo para ellos”.

Beth Clinton, bibliotecaria regional de la Biblioteca Pública del Centro de la Confederación en Charlottetown, toca el ukelele – uno de los muchos artículos que se pueden pedir prestados con una tarjeta de biblioteca. Tomar prestados estos artículos le da al público la oportunidad de probar cosas nuevas – una valiosa oportunidad, ya que la alfabetización es algo más que leer; también existe la alfabetización física, dijo.”Hoy en día, el énfasis está en hacer que la gente se mueva. Y aunque nos encanta que la gente lea, también queremos que la gente se mueva y que conozca cosas nuevas. Para mí, la biblioteca es el lugar perfecto para prestar ese tipo de cosas”.

 

Todo lo que ofrecen los makerspaces a los usuarios de la biblioteca

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Melissa Locker. Your Library Card Can Get You So Much More That Books. Southern Living, 2019

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Más sobre Makerspaces

Un espacio de creadores o makerspace es un espacio de trabajo colaborativo para crear, aprender, explorar y compartir, que utiliza herramientas de todo tipo, desde tecnología básica a alta tecnología. Estos espacios están abiertos para niños, adultos y empresarios, y cuentan con una variedad de equipos para hacer cosas, como impresoras 3D, gafas de realidad virtual, Legos, juegos de pintura, soldadores e incluso máquinas de coser.

Las actividades de Makerspace ayudan a desarrollar habilidades de pensamiento crítico y creativo y promueven el aprendizaje activo al proporcionar un espacio práctico para que los usuarios de todas las edades creen, inventen y exploren varias tecnologías. Los makerspaces están diseñado para ser un entorno de colaboración que alienta a los participantes a compartir experiencias, resolver problemas y aprender nuevas habilidades a través de la experimentación, lo pueden ayudar a los niños y no tan niños a adquirir confianza y socializarse a vez que descubren nuevos intereses, desarrollan talentos e incluso posiblemente encuentren una futura orientación profesional.

Hace unos años, la biblioteca pública de Sacramento, California, inició un nuevo servicio llamado Library of Things (Biblioteca de las cosas), donde los usuarios podían pedir prestados libros, por supuesto, pero también máquinas de coser, cámaras GoPro, cortadoras de setos, instrumentos musicales y muchas cosas más. A los usuarios les encantó la posibilidad de llevar prestadas cosas como lavadoras a presión, proyectores e impresoras, que son útiles, pero no necesariamente algo que alguien quiera en su garaje para siempre. Pronto, la idea fue replicada en todo el país.

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Sacramento Public Library, también ofrece un completo programa de autopublicación a sus usuarios denominado “I Street Press” con la ayuda de una máquina de impresión bajo demanda “Espresso Book Making Machine” que permite acceder a una base de datos de más de tres millones de títulos, así como a obras creadas, formateadas y subidas por autores locales. Periódicamente se ofrecen sesiones informativas gratuitas que cubren todo lo necesario para preparar un manuscrito para su impresión en la máquina y consejos sobre cómo vender un libro autopublicado.

Por ejemplo, la Biblioteca Pública de Nueva Orleans ofrece candados para bicicletas para que los usuarios protejan sus bicicletas mientras revisan libros. También ofrecen talleres sobre reparación seguridad y mantenimiento de bicicletas. También tienen un programa de para Socios de Museo con entradas gratuitas al Museo de Ogden y al Museo de Alimentos y Bebidas del Sur para los usuarios que lo soliciten.

El sistema de bibliotecas públicas de Georgia ofrece Impresión 3D, Legos, producción de video, robótica y muchas cosas más en sus makerspace . Los titulares del carnet de biblioteca también pueden usar sus tarjetas para obtener pases para el zoológico de Atlanta, los Parques Estatales y Sitios Históricos de Georgia, y más . También pueden pedir prestados artículos como máquinas de coser e incluso una “pantalla verde” para efectos especiales de películas.

Si alguien está interesado en hacer una excursión por el Sendero de los Apalaches, la Biblioteca Regional de Fontana en Carolina del Norte le puede prestar una mochila, junto con guías de la naturaleza y mapas de senderos.

En el condado de Manatee, Florida, la biblioteca ofrece de todo, desde telescopios hasta cañas de pescar y ukeleles. También ofrecen pases para visitar museo para cualquier persona que tenga una tarjeta de biblioteca y quiera visitar el Museo del Sur de la Florida de la Costa del Golfo.

La Biblioteca Pública de Saline en Arkansas ofrece a sus usuarios pedir los disfraces de Halloween y, considerando que la mayoría de los niños los usan una vez al año, esta idea podría atraer a los padres que tienen poco espacio de almacenamiento en sus domicilios. De manera similar, los vestidos de fiesta son caros y solo se usan una vez, por lo que la Biblioteca Pública de Dallas permite que los clientes los tomen prestados. Con un poco más de magia, la Biblioteca del Condado de Bolívar en Mississippi presta trajes de Papá Noel a los usuarios que desean tener un poco de diversión navideña.

La Biblioteca Pública de Nashville tiene un programa de intercambio de semillas para “tomar prestadas” semillas de vegetales, hierbas y flores. Si logras cultivar una verdura o dos, puedes además dirígirte a una de las clases de cocina de la biblioteca para aprender qué hacer con ellas, o una clase de yoga para trabajar.

La biblioteca pública de Virginia en Suffolk ofrece moldes para pasteles de todos los modelos, kits de croché y tejido, e incluso kits de aventuras listos para viajes por carretera llenos de libros, rompecabezas y juegos, todo en un práctico bolso de mano.

Y aunque técnicamente no es una biblioteca pública, la Biblioteca de herramientas de Asheville ofrece más de 1,000 artículos, incluidas todas las herramientas que puedas imaginar, desde cinceles hasta horquillas hasta motosierras, así como artículos útiles como sillas plegables para campamento y calefactores para pedir prestado cuándo sea necesario.

En la Biblioteca Charlotte Mecklenburg, los usuarios pueden aprender a hacer podcast, pedir prestado todo lo que necesita para un club de lectura e incluso hacer desfiles de modas con disfraces donados del Children’s Theater of Charlotte .

Una tarjeta de biblioteca de la Biblioteca Pública del Condado de Tampa-Hillsborough en Florida puede usarse para obtener una entrada para el Museo de Niños Glazer o al Stage Works Theatre.

Quizás el servicio más sorprendente, sin embargo, es el que oferta la biblioteca de Monroe en Universidad Loyola de Nueva Orleans , que permite a los usuarios pedir prestados perros para practicar biblioterapia y apaciguar  sus alma con la compañía canina.

 

 

 

 

La Biblioteca del Distrito de Ann Arbor presta todo tipo de objetos, desde telescopios a instrumentos musicales

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Hace 40 años, un grupo de mujeres de Ann Arbor, que formaban parte d la Asociación de Bibliotecas para Mujeres, ayudó a financiar una colección de artículos inusuales para la Biblioteca del Distrito de Ann Arbor. Hoy en día, la colección incluye cámaras térmicas para instrumentos musicales, todas disponibles al público.

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Algunos de los de los objetos en préstamo incluyen reliquias como grandes juegos de mesa, esqueletos, herramientas, instrumentos musicales, luces de discoteca, un ajedrez gigante, una cámara térmica, etc.. “Lo que hemos hecho es tomar artículos caros que la gente podría querer usar una o dos veces, y ponerlos en la colección”, dijo Josie Parker, Directora de la Biblioteca del Distrito de Ann Arbor.

 

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El día que Glenn Ferdman director de la Biblioteca Pública de Somerville donó sus guitarras a la biblioteca

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Cake pans, binoculars, toys, neckties, even guitars are available at libraries, as they become a different kind of public resource  GLOBE MAGAZINE 

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Hace un par de años, Glenn Ferdman, aficionado a la música pop y director de la Biblioteca Pública de Somerville decidió que tenía demasiadas guitarras. Sabía que podía venderlas o guardarlas en un algún lugar. Sin embargo, Ferdman que es bibliotecario, lo que significa que su trabajo es encontrar nuevas formas de compartir recursos, decidió llevar sus guitarras a la sucursal principal de la Biblioteca Pública donde trabaja como director, y pidió a su personal que las prestara a los usuarios como si fueran libros. Dándose cuenta que esos artículos suscitaban el interés de las personas y se prestaban con gran frecuencia. Tomando en cuenta del ejemplo, otros miembros del personal pronto hicieron sus propias donaciones. El jefe de circulación, que además es un guitarrista aficionado aficionado a James Taylor, aceptó afinar las guitarras cuando se las devolvieran.

Un abogado de la ciudad de Somerville redactó un acuerdo de préstamo, en caso de que los instrumentos fueran dañados o desaparecieran. Actualmente, la colección incluye tres guitarras acústicas, un ukelele y un djembé de África Occidental. Si se busca “tambor de mano” en el catálogo de la Red de Bibliotecas Minuteman, que comprende 43 bibliotecas en los suburbios de Boston, se obtiene un listado inusual: “3-D OBJECT | Available at SOMERVILLE/Adult.”

Al ampliar sus colecciones más allá de los medios del libro, la biblioteca de Somerville se unió a un movimiento mundial para ampliar el papel de las bibliotecas públicas. A medida que los lectores pueden disponer de libros y publicaciones periódicas desde los teléfonos inteligentes y tabletas, las visitas a las bibliotecas están disminuyendo. Pero eso no significa que las bibliotecas estén obsoletas. Casi el 90 por ciento de las personas encuestadas para un estudio de Pew Research de 2016 dijeron que cerrar su biblioteca local tendría un impacto negativo en su comunidad. Lo que los encuestados dijeron que querían eran programas educativos ampliados, incluyendo centros tecnológicos con impresoras 3D y otras herramientas digitales, y lecciones sobre cómo usarlas. También querían que las bibliotecas dedicaran menos espacio a los libros y más a las actividades comunitarias.

Las bibliotecas de las cosas se están convirtiendo en algo cada vez más habitual. En Brookline, los titulares de la tarjeta de la biblioteca pueden llevarse prestados moldes para pasteles. Wilmington Memorial Library presta juegos de césped y kits de viaje (que incluyen guías y libros de idiomas relacionados con una ciudad o el país, DVDs, y mapas en una bolsa). Lexington presta máquinas de coser y tocadiscos portátiles, mientras que Reading tiene un Roomba disponible. Una noche de esta primavera, la Biblioteca Pública Billerica acogió una “biblioteca humana“, donde voluntarios (entre ellos una persona transgénero, un tartamudo y un oficial de policía) ofrecieron unos minutos de tiempo individual a los “prestatarios” que querían hacerles preguntas sobre sus experiencias.

Arun Sundararajan, profesor de economía en la Universidad de Nueva York y autor de The Sharing Economy, cree que las bibliotecas de cosas pueden ayudar a crear una comunidad de personas de ideas afines. “Es casi como si la biblioteca, al ser un depósito de activos, fuera realmente el lugar de reunión de personas con intereses compartidos“, dice. Programas como estos también pueden empoderar a las personas, agrega. “Ya que democratizan el acceso a un nivel de vida más elevado al eliminar la barrera de la propiedad“.

Servicio de préstamo de juguetes en bibliotecas

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En la era digital, las bibliotecas están rediseñando sus servicios y reimaginando sus espacios para competir mejor en la era digital, abordando nuevas propuestas más allá del libro y teniendo en cuenta las necesidades se sus comunidades más cercanas. De este modo, las bibliotecas de los sistemas de Clemons Library y Jefferson-Madison Regional Library han iniciado un programa piloto para poner en marcha el primer servicio de préstamo de juguetes en bibliotecas. 

 

En alguna otra ocasión hemos hablado en este foro de aquellas cosas curiosas que están prestando algunas bibliotecas, o de iniciativas como Library of Thing, la biblioteca de las cosas; por ello, nos hacemos eco de un nuevo servicio de préstamo de juguetes que se acaba de iniciar en Jefferson-Madison Regional Library y cuya propuesta ha sido replicada por Clemons Library, el préstamo de juguetes.

En el caso de Clemons Library, los padres y los niños pueden consultar el catálogo para decidir qué juguetes desean tomar en préstamo. Los juguetes se pueden llevar en préstamo durante dos semanas, y actualmente están ubicados en la zona de recepción de la biblioteca.

En opinión de Paula Archey, la bibliotecaria encargada del área de alfabetización y aprendizaje en Clemons, este servicio “Tiene sentido porque aquí en la biblioteca es donde están los libros de nuestros hijos”  El servicio está dirigido a los estudiantes de postgrado y doctorado de la Universidad que tienen familias jóvenes y tiene como objetivo proporcionarles recursos para cuidar a sus hijos. En la actualidad el proyecto piloto cuenta con 21 juguetes. Para asegurar la sostenibilidad, se han unido a Madison House y han establecido un programa con una base de voluntarios para ayudar a limpiar los juguetes.

El servicio lo idearon dos estudiantes David Birkenthal y Curry Madison Lewis, inspirados en un comentario que hizo su profesor de arquitectura hablando de las bibliotecas de juguetes que había en Australia; primero probaron su idea en la biblioteca Gordon Avenue Library, en la primavera de 2016, poniéndo en marcha el servicio ese mismo verano. Para ello seleccionaron, valoraron, adquirieron y prepararon los juguetes, abriendo con éxito la primera biblioteca de juguetes de Charlottesville y posteriormente llevando la idea a todas las bibliotecas regionales de Jefferson-Madison a principios del otoño pasado.

Para el proyecto contaron con una subvención del Office of the Dean of Student’s Public Service Programming Board, una organización que otorga fondos para proyectos de servicio a pequeña escala, por la que recibieron dos subvenciones una primera de 1.500 dólares, y una segunda de 2.000 dólares para proyectar el servicio en Clemons library.