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Los bibliotecarios como una de las profesiones más confiables del Reino Unido

Ipsos. “Ipsos Veracity Index 2025.” Última modificación 2025. Accedido el 16 de diciembre de 2025. https://www.ipsos.com/en-uk/ipsos-veracity-index-2025

Ipsos Veracity 2024

Ipsos Veracity 2023

Ipsos Veracity 2022

Ipsos Veracity 2021

Las últimas encuestas de Veracity Index situaron a los bibliotecarios como una de las profesiones más confiables del Reino Unido, tradicionalmente muy arriba en la escala de confianza — incluso en el top 3 en ediciones previas.

Ipsos Veracity Index 2025 es una encuesta representativa de adultos en Gran Bretaña que mide qué profesiones el público considera más confiables para “decir la verdad” en 2025. El estudio compara la percepción actual con años anteriores y examina diferencias entre votantes de distintos partidos políticos.

Este estudio, iniciado en 1983 en el Reino Unido, recoge año tras año qué grupos profesionales son vistos como los más honestos y cuáles despiertan más desconfianza entre la población británica. Aunque el informe publicado en 2025 no enumera a los bibliotecarios entre las diez profesiones más confiadas, la historia reciente de la encuesta muestra que esta figura profesional ha ocupado tradicionalmente posiciones muy altas en la clasificación de confianza pública.

En la edición de 2021 del Veracity Index, los bibliotecarios aparecieron explícitamente entre las profesiones más confiables del Reino Unido, con un impresionante 93 % de los encuestados declarando que confiaban en ellos para decir la verdad. En ese año, sólo enfermeros superaron ligeramente ese nivel de confianza y los bibliotecarios quedaron claramente por delante de médicos, maestros y curadores de museo, consolidando su reputación como guardianes de la información veraz y asesores imparciales. Esta confianza tan alta refleja cómo la sociedad valora el rol tradicional de los bibliotecarios como intermediarios entre el conocimiento y la comunidad, especialmente en tiempos de alta desinformación y polarización informativa.

Los datos recogidos en 2023 también respaldan esta tendencia histórica, aunque con un enfoque más amplio en las profesiones científicas y académicas. En esa edición, los bibliotecarios seguían figurando entre las cinco profesiones con mayores niveles de confianza, con cifras en torno al 86 % — muy cerca de otros grupos también muy valorados, como pilotos de avión, médicos e ingenieros. El mantenimiento de este nivel no sólo ratifica la imagen de los bibliotecarios como profesionales íntegros y veraces, sino que además sitúa su función social en un contexto donde la alfabetización informacional y la facilitación del acceso a fuentes fiables son cada vez más críticas.

Al llegar al informe de 2025, aunque el comunicado principal de Ipsos no menciona explícitamente a los bibliotecarios en el top cinco de profesiones más confiadas —que en ese año son enfermeros, ingenieros, médicos, docentes y profesores universitarios— es importante interpretar estos resultados a la luz de la trayectoria de la profesión. El enfoque del índice puede variar ligeramente de un año a otro, con cambios en las profesiones incluidas o en la manera de agruparlas, pero la tendencia general sugiere que los bibliotecarios siguen siendo asociados con altos niveles de credibilidad, especialmente si los comparamos con profesiones menos confiadas como políticos, ministros de gobierno o influencers.

La posición históricamente alta de los bibliotecarios en el índice de confianza puede entenderse en relación con el papel social que desempeñan: no sólo custodios de colecciones físicas, sino mediadores críticos en la era digital, promotores de alfabetización mediática y defensores de la imparcialidad informativa. La percepción pública de los bibliotecarios como agentes neutrales, enfocados en facilitar el acceso a información rigurosa y en apoyar a estudiantes, investigadores y ciudadanos en general, ha contribuido a que se les otorgue una credibilidad sostenida a lo largo de los años

La Bibliotecaria Ana y el Subcomisario Abraham

La Bibliotecaria Ana y el Subcomisario Abraham

Un relato de Gisela Pinzón

En el mero corazón de la Ciudad de Guatemala, lejos del alboroto y el ir y venir de los buses, se alzaba una concurrida Biblioteca. Para muchos era sólo un edificio viejo; para la señora Ana, la bibliotecaria, era la sala de máquinas donde se forjaban los buenos ciudadanos. Su visión era clara: cada libro era una herramienta para enseñar a los patojos a ser gente de bien, a saber, quiénes son y a defenderse.

Entre sus visitantes más asiduos estaba Abraham, un niño de no más de diez años con una mirada que ya conocía la tristeza, pero también la esperanza. Abraham no era de allí. Su familia había tenido que “salir huyendo” de El Salvador durante la guerra de los años 70, llegando a Guatemala como refugiados, con todas las ganas de iniciar una nueva vida. La biblioteca se había convertido en su refugio dentro del barrio humilde y el lugar donde alimentaba su gran sueño: convertirse en un alto Jefe de la Policía que no fuera torcido, sino que protegiera conscientemente a la gente humilde.

Ana sabía que Abraham no tenía dinero, no hacía falta que alguien se lo dijera, lo podía notar en su desgastada ropa y sus zapatos viejos, pero aquél niño tenía una riqueza de corazón inmensa. Lo veía no solo como un niño, sino como el futuro guardián de la ley que la gente necesitaba.

Una tarde, Abraham llegó a la sala de cuentos con los ojos aguados y el uniforme lleno de polvo.

«Ana, ¡qué mala onda!» dijo, secándose una lágrima. «Me quisieron correr del campo de fútbol. Dijeron que yo no tenía derecho a jugar porque soy pobre y vengo de afuera.»

Ana dejó de clasificar una pila de libros viejos y lo tomó de la mano.

«¡Chispas!, Abraham. Vos sentate y aguantáme un ratito,» le dijo con su voz serena. «El que te dijo eso es un patojo ignorante. Mirá, tu derecho a jugar, a estar seguro y a que te traten con respeto no es una oferta. ¡Es una Ley! No importa si tenés mucho o poco dinero, ni si venís de El Salvador o de aquí. El sol sale para todos, y las reglas son para todos.»

Ana le mostró un libro con la ilustración de un gran candado de oro. Explicó su visión: 1. Respeto al Prójimo: Un buen ciudadano es el que nunca abusa de su fuerza o de su posición. Es el que respeta el derecho del otro a opinar, a vestirse, y a jugar, aunque piense diferente.  2. Lucha Justa: Pero si alguien te pasa llevando, no te quedás callado. Usás tu voz, que es tu herramienta más fuerte. Luchás por tu derecho y el de otros, con inteligencia y con la verdad por delante.

«Tu sueño de ser policía, Abraham, es chilero porque vas a ser el que defienda ese candado de oro. Pero para defenderlo afuera, primero tenés que saber defenderte vos aquí,» señaló la bibliotecaria su propio pecho.

Al día siguiente, armado con la convicción de Ana, Abraham regresó al campo. El patán que lo había molestado estaba allí, listo para echar bronca. Abraham se paró firme, como un pequeño soldado de la justicia.

«Mirá, vos,» dijo con una voz tranquila, pero firme como un roble. «Yo tengo el mismo derecho que vos a jugar aquí. Yo respeto que uses la cancha, y exijo que respetés mi derecho. La ley es cabal para todos.»

El patán se quedó pasmado y sin argumentos. El conocimiento y la autoridad moral de Abraham, reforzados por la visión de Ana, eran invencibles. Abraham había puesto en práctica el principio de la bibliotecaria: usó la razón y el conocimiento, y no la fuerza, para triunfar.

Pasaron muchísimos años. La biblioteca se modernizó, y los estantes de Ana se llenaron de nuevos libros, pero su visión se mantuvo.

En una oficina sobria de la Policía de Guatemala, un hombre de sienes plateadas y semblante sereno recogía sus pertenencias. Era el Subcomisario Abraham Batres.

Había cumplido su sueño, y lo más importante: nunca había olvidado las lecciones del Gran Árbol y sus Frutos Justos. El patojo refugiado de El Salvador se había convertido en un oficial legendario por su integridad. Nunca aceptó un soborno, nunca maltrató a un detenido; siempre actuó con la certeza de que su deber era proteger los derechos de la gente, sobre todo de aquellos que no tenían el conocimiento y los recursos necesarios para defenderse.

Esa mañana, el Subcomisario Abraham Batres se disponía a retirarse después de años de servicio chileros y honestos. Miró por la ventana, hacia donde sabía que estaba la Biblioteca, y sonrió, con una profunda satisfacción. Había vivido justo lo que prometió ese día de su niñez.

«¡Qué vida tan buena!» murmuró. Su legado era la prueba de que un buen ciudadano, nutrido con el conocimiento, puede convertirse en el guardián más firme de la justicia. La señora Ana, en algún lugar, habría estado sumamente satisfecha de su Subcomisario.

Julio Alonso Arévalo «Una profesión que me ha dado un hermoso viaje» entrevista en la UTEM de Santiago de Chile

YEPO: podcast de la UTEM. Universidad Técnica Metropolitana de Chile

Conversación con Julio Alonso Arévalo «Una profesión que me ha dado un hermoso viaje»

Santiago de Chile, 14 de octubre de 2025

ECUCHAR

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Conversamos con el bibliotecario español, Julio Alonso Arevalo, Jefe de la Biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca, durante su última visita a Chile. Además de su amplia producción científica y editorial, es pionero de la comunicación profesional en medios digitales, radio y pódcast. Creó el blog Universo Abierto y el programa radial-pódcast Planeta Biblioteca, que ya tiene 16 años y 600 episodios.

En Chile nos habló sobre alfabetización en IA para bibliotecarios, destacando la necesidad de crear un entorno de confianza respecto del explosivo crecimiento de información sintética. Reivindica el rol de la biblioteca como espacio de socialización, cohesión y servicio comunitario más allá del libro y el alto nivel de confianza social en bibliotecarios. Por lo mismo destaca que la profesión requiere de habilidades blandas: escucha activa, mediación, comunicación y colaboración con otros perfiles profesionales.

Nos comenta sobre el proyecto en curso de makerspace en Salamanca para desarrollar proyectos de impresión 3D, video y podcasting. Lo que distingue un makerspace es que es una instancia de aprendizaje práctico, no jerárquico y comunitario.

Parafrasea a Kavafis y nos dice que la profesión le ha ofrecido un hermoso viaje, en que lo principal son las personas con las que conectas.

Competencias en IA para trabajadores de bibliotecas universitarias de ACRL

Association of College and Research Libraries. AI Competencies for Academic Library Workers. Approved by ACRL Board of Directors, October 2025. American Library Association, 2025

Texto completo

American Library Association (ALA) en 2025, establece un marco de competencias para que los profesionales de las bibliotecas universitarias comprendan, evalúen y apliquen la inteligencia artificial (IA) de manera crítica, ética y responsable. La propuesta no busca promover la adopción indiscriminada de la IA, sino desarrollar en los bibliotecarios una combinación equilibrada de conocimiento técnico, juicio ético y pensamiento reflexivo frente a las oportunidades y riesgos que estas tecnologías implican en la enseñanza, la investigación y los servicios de información.

El texto se estructura en dos grandes bloques. El primero se refiere a los mindsets o actitudes fundamentales que deben guiar el trabajo con IA, y el segundo desarrolla un conjunto de competencias distribuidas en cuatro áreas: consideraciones éticas, conocimiento y comprensión, análisis y evaluación, y uso y aplicación. En cuanto a las actitudes, el documento resalta la importancia de la curiosidad como motor para explorar el potencial de la IA; el escepticismo, necesario para mantener una visión crítica; el juicio, que permite decidir cuándo y cómo emplear estas herramientas; la responsabilidad, vinculada al impacto de su uso en la comunidad; y la colaboración, entendida como la disposición a integrar diversas perspectivas en la toma de decisiones. Estas actitudes no son rasgos fijos, sino disposiciones dinámicas que ayudan a los profesionales a adaptarse en un entorno tecnológico en constante evolución.

En el ámbito de las consideraciones éticas, el texto subraya que la relación entre bibliotecas e inteligencia artificial no puede entenderse solo desde lo técnico, sino también desde lo social y lo moral. Los profesionales deben garantizar un acceso equitativo a las herramientas de IA y promover una alfabetización digital que permita a todos los usuarios comprender su funcionamiento y sus límites. Se enfatiza la necesidad de proteger la privacidad, la autonomía y los derechos de autor, así como de evitar la reproducción de sesgos o desigualdades mediante el uso de datos y algoritmos. Además, se plantea que las bibliotecas deben priorizar la transparencia y la rendición de cuentas, asegurando que las herramientas empleadas sean fiables, explicables y respetuosas con la diversidad y el medio ambiente.

El apartado de conocimiento y comprensión detalla los saberes esenciales que deben adquirir los trabajadores de bibliotecas. Incluye la comprensión de conceptos como aprendizaje automático, modelos generativos, algoritmos predictivos o sistemas multimodales capaces de procesar texto, imagen, vídeo o sonido. También se destaca la importancia de entender cómo se entrenan estos modelos, qué tipos de datos utilizan y qué limitaciones presentan. La actualización constante es clave, dado que las tecnologías evolucionan con rapidez y las políticas sobre regulación, detección y atribución de contenido generado por IA cambian continuamente. En este sentido, se propone que los profesionales mantengan una formación continua basada en fuentes diversas y fiables.

En cuanto a análisis y evaluación, el marco plantea que los bibliotecarios deben ser capaces de analizar críticamente las herramientas de IA, comprendiendo cómo funcionan, qué objetivos persiguen y cuáles son sus implicaciones para los servicios de información. Esto incluye la evaluación de beneficios y riesgos, la identificación de sesgos y la valoración del impacto sobre la equidad, la privacidad o la calidad del acceso a la información. Se espera que los profesionales no actúen como simples usuarios, sino como mediadores críticos capaces de seleccionar y recomendar herramientas en función de su idoneidad técnica y ética, y de asesorar a las comunidades universitarias en su uso responsable.

Por último, la categoría de uso y aplicación se centra en la puesta en práctica de la IA en el entorno laboral de las bibliotecas. Se promueve un uso reflexivo y contextualizado, evitando asumir que la IA es siempre necesaria o beneficiosa. Las competencias incluyen la capacidad de aplicar herramientas de IA para optimizar procesos, mejorar la comunicación y la colaboración entre equipos o explorar nuevas formas de innovación en servicios bibliotecarios. También se destaca la importancia de desarrollar habilidades de prompting, es decir, de formulación precisa de instrucciones a sistemas generativos para obtener resultados más útiles y pertinentes. La adopción de estas herramientas debe guiarse por los valores de la profesión bibliotecaria, en particular el acceso equitativo, la transparencia y el respeto a los usuarios.

En conjunto, este marco de competencias ofrece una guía integral para que los trabajadores de bibliotecas académicas desarrollen una alfabetización en inteligencia artificial que no se limite al dominio técnico, sino que integre la reflexión ética y la responsabilidad social. El objetivo es que los profesionales no solo utilicen la IA, sino que contribuyan a moldear su implementación en el ámbito educativo y científico de manera coherente con los valores del servicio público, la equidad y el pensamiento crítico.

Entrevista a Jessica Carvajal, presidenta del Colegio de Bibliotecarios de Chile. Planeta Biblioteca 2025/10/29

Entrevista a Jessica Carvajal, presidenta del Colegio de Bibliotecarios de Chile

Planeta Biblioteca 2025/10/29.

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Jessica Carvajal , presidenta del Colegio de Bibliotecarios de Chile, explica que asumió el cargo por su deseo de fortalecer la profesión y dar mayor visibilidad al trabajo bibliotecario. Durante su gestión ha impulsado la formación continua y la adaptación a los retos de la era digital. Considera que los bibliotecarios deben dominar las nuevas tecnologías sin perder su papel como mediadores de confianza frente a la desinformación. También cree que las universidades deben actualizar sus programas para responder mejor a las demandas actuales. Destaca la importancia del trabajo en red, tanto dentro de Chile como con otros países latinoamericanos. Su mensaje final invita a los profesionales a sentirse orgullosos de su labor y a seguir construyendo una sociedad más informada y justa.  

Bibliotecas escolares en Argentina con Vanessa Viviana Rinessi. Planeta Biblioteca 2025/10/28

Bibliotecas escolares en Argentina con Vanessa Viviana Rinessi

Planeta Biblioteca 2025/10/28.

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En el programa de hoy, transmitido desde Posadas, en la provincia de Misiones (Argentina), hemos conversado con Vanessa Viviana Rinessi, bibliotecaria escolar de la provincia de Corrientes. Durante la entrevista, Vanessa nos ha contagiado su entusiasmo, su compromiso y la pasión con la que desempeña su labor cotidiana.

Nos habló del entorno de la ciudad de Corrientes, de su biblioteca, de los espacios y colecciones que gestiona, y especialmente de la relación cercana y afectuosa que mantiene con los chicos y chicas que la visitan. A través de sus palabras pudimos percibir cómo la biblioteca escolar se convierte, gracias a su dedicación, en un lugar de encuentro, aprendizaje y crecimiento.

Vanessa también compartió la enorme satisfacción y felicidad que le produce ejercer esta profesión, que considera no solo un trabajo, sino una verdadera vocación al servicio de la comunidad educativa.

Encuesta salarial anual 2024 en bibliotecas universitarias estadounidenses y canadienses (2025)

Association of Research Libraries. 2025. ARL Annual Salary Survey 2024: Reports Data on Professional Positions in Member Libraries. Washington, D.C.: ARL. https://publications.arl.org/ARL-Annual-Salary-Survey-2024/

Association of Research Libraries (ARL) publicó en 2025 los resultados de la Annual Salary Survey 2024, un informe que analiza los salarios y condiciones profesionales del personal en las bibliotecas miembro. El estudio incluye datos de 123 de las 125 bibliotecas de la ARL, lo que abarca 118 bibliotecas universitarias de Canadá y Estados Unidos, así como cinco bibliotecas de investigación no universitarias en EE. UU. (federales, públicas y sin fines de lucro). En total, se recopilaron cifras de 11.256 profesionales en bibliotecas universitarias y 2.040 en bibliotecas no universitarias. El informe organiza la información en tres grandes grupos de bibliotecas universitarias: sistemas generales, bibliotecas de ciencias de la salud y bibliotecas jurídicas.

El estudio también aborda las condiciones de contratación y sindicalización del personal. En las universidades públicas de Estados Unidos, un 76 % de las instituciones ofrecen nombramientos de tipo docente «faculty» (tienen el mismo estatus académico que a los profesores) y un 41 % permite la sindicalización. En las privadas, las cifras son sensiblemente menores: 29 % ofrecen nombramientos como faculty y solo 16 % posibilitan la pertenencia a sindicatos. En Canadá, donde todas las universidades son públicas, los porcentajes muestran otra realidad: 69 % con nombramientos como faculty y un 81 % con acceso a negociación colectiva. Estos datos reflejan las diferencias notables entre países y entre instituciones públicas y privadas en cuanto a reconocimiento académico y derechos laborales de los bibliotecarios.

En relación con la experiencia y las remuneraciones, el informe analiza un total de 9.567 profesionales de bibliotecas universitarias de la ARL, agrupados en diferentes niveles de responsabilidad. En los puestos de dirección ejecutiva se observa un promedio de 22 años de experiencia, con salarios que alcanzan los 177.800 dólares. Los altos directivos o senior managers cuentan con 18 años de experiencia en promedio y reciben 112.600 dólares. Los gestores intermedios presentan una media de 15 años y un salario de 91.400 dólares. Finalmente, el grupo de otros profesionales registra una experiencia de 13 años y salarios medios de 82.300 dólares. Esta clasificación permite a las instituciones comparar y establecer referencias entre experiencia, jerarquía y compensación.

El informe también incorpora información sobre bibliotecas de investigación no universitarias, ampliando el análisis más allá del ámbito académico. Estas instituciones muestran diferencias salariales y organizativas respecto de las bibliotecas universitarias, y dichas variaciones se detallan tanto en la introducción como en las tablas del estudio. En conjunto, el ARL Annual Salary Survey 2024 constituye una herramienta clave para evaluar la estructura salarial, el reconocimiento profesional y las condiciones de trabajo en las bibliotecas de investigación de Estados Unidos y Canadá.

DATOS CLAVE

Experiencia y niveles salariales en bibliotecas universitarias

El análisis incluyó a 9.567 profesionales en bibliotecas universitarias ARL, agrupados por niveles jerárquicos:

  • Dirección ejecutiva
    • Experiencia promedio: 22 años
    • Salario promedio: 177.800 USD
  • Alta dirección (senior managers)
    • Experiencia promedio: 18 años
    • Salario promedio: 112.600 USD
  • Gestores intermedios (managers)
    • Experiencia promedio: 15 años
    • Salario promedio: 91.400 USD
  • Otros profesionales
    • Experiencia promedio: 13 años
    • Salario promedio: 82.300 USD

Inteligencia Artificial y profesionales bibliotecarios

Cox, Andrew M. AI and the UK Library Profession: Survey Results — A Report for CILIP. London: CILIP, 2025

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El informe analiza cómo los profesionales de bibliotecas e información en el Reino Unido están incorporando la Inteligencia Artificial (IA) en su trabajo, cuáles son sus percepciones y qué apoyos necesitan.

La encuesta, realizada entre noviembre y diciembre de 2024, recogió 162 respuestas válidas procedentes principalmente de bibliotecas universitarias, de salud y públicas. El objetivo del estudio fue conocer no solo el nivel de adopción de estas tecnologías, sino también las oportunidades, riesgos y necesidades que identifican los bibliotecarios.

El resultado más llamativo es que un 65 % de los participantes reconoció estar utilizando herramientas de IA en su trabajo cotidiano. Entre las más citadas se encuentran ChatGPT y Copilot, empleadas sobre todo para tareas de redacción, búsqueda de información y automatización de procesos rutinarios. El uso resulta más extendido en bibliotecas universitarias y de salud, mientras que en las públicas todavía es más moderado. Pese a esta presencia creciente, solo un tercio de las instituciones encuestadas contaba ya con una política específica sobre IA y otro cuarto estaba en proceso de desarrollarla, lo que indica que todavía existe un marco normativo y estratégico insuficiente.

En cuanto a los ámbitos de aplicación, el informe destaca el uso de la IA generativa para redactar borradores de documentos, apoyar la alfabetización digital de los usuarios e integrar la enseñanza crítica de estas tecnologías en programas formativos. También se la emplea en la síntesis de información y en la mejora de procesos internos, con el fin de ganar eficiencia administrativa y liberar tiempo para otras tareas de valor añadido. Todo ello revela que la profesión percibe la IA como una herramienta práctica y útil, aunque aún en fase exploratoria.

Los encuestados identificaron varias oportunidades relacionadas con la IA. Entre ellas figuran la posibilidad de mejorar la eficiencia de los servicios bibliotecarios, reforzar las competencias en análisis y gestión de datos, enriquecer la experiencia de los usuarios y desarrollar nuevas funciones profesionales ligadas a la enseñanza y mediación tecnológica. Sin embargo, junto a estos beneficios emergen preocupaciones importantes que frenan una adopción plena.

Las principales barreras son de naturaleza ética, económica y técnica. En el terreno ético, se señalaron riesgos como la falta de transparencia, los sesgos de los algoritmos, la generación de desinformación y los problemas de privacidad. Desde el punto de vista económico, muchas instituciones consideran que el coste de las soluciones comerciales de IA resulta excesivo. También se subraya el impacto ambiental que puede tener el uso intensivo de estas tecnologías, especialmente por el alto consumo energético de los sistemas. A todo ello se suma la percepción de un déficit de competencias técnicas dentro de la profesión, que limita el aprovechamiento de las herramientas disponibles, y las dudas legales vinculadas a los derechos de autor y la propiedad intelectual en relación con los contenidos generados por IA.

Frente a este panorama, los profesionales expresaron con claridad sus necesidades de apoyo. La mayoría reclama formación accesible en distintos formatos —cursos cortos, seminarios web o materiales escritos— que les permita adquirir un conocimiento práctico y actualizado. También demandan guías éticas y regulatorias que orienten el uso responsable de la IA, así como ejemplos concretos de buenas prácticas adaptadas a diferentes tipos de bibliotecas. Se espera además que CILIP desempeñe un papel de liderazgo institucional, actuando como referente en la elaboración de políticas, en la difusión de recursos y en la representación del sector en los debates públicos y regulatorios sobre la IA.

El estudio muestra que la IA se ha integrado de forma significativa en el trabajo bibliotecario del Reino Unido, aunque de manera desigual y todavía experimental. Los profesionales reconocen tanto sus beneficios como los riesgos que entraña, y existe una demanda clara de liderazgo, formación y marcos normativos que permitan gestionar esta integración de manera responsable. El informe refleja un sector en transformación, que avanza con cautela pero con la convicción de que la IA será una pieza clave en el futuro de las bibliotecas.

Sally Miller y el arte de reírse de lo cotidiano en la biblioteca

Miller, Sally. “Collective Nouns for Librarians.” McSweeney’s Internet Tendency, 19 de agosto de 2025. https://www.mcsweeneys.net/articles/collective-nouns-for-librarians

Sally Miller propone humorísticamente nombres colectivos para situaciones comunes en bibliotecas, como llamar cardigan a un grupo de bibliotecarios o tragedia a varias bibliotecas con fondos financieros insuficientes. Con creatividad e ironía, también redefine escenas cotidianas como autor reading para sillas vacías o mystery para adolescentes leyendo en silencio, pintando con ingenio el día a día del entorno bibliotecario

Sally Miller propone, con ingenio y un punto de ironía, una serie de “nombres colectivos” que reconfiguran el día a día de las bibliotecas. Lo hace trasladando al lenguaje un juego cómplice: lo que para otros podrían ser simples escenas rutinarias, para los bibliotecarios se convierten en categorías cargadas de humor y verdad.

Entre los ejemplos más divertidos está el de “una colección de sillas vacías”, que ella bautiza como autor leyendo, reflejando esas presentaciones o charlas con escasa asistencia. “Un grupo de adolescentes leyendo en silencio” se convierte en misterio, un guiño a lo improbable de esa escena en la vida real. La autora tampoco se olvida de los usuarios: “un grupo de personas que solo recuerdan que ‘la portada era azul’” se llama usuario, una situación archiconocida en los mostradores de referencia.

El humor también sirve para señalar realidades dolorosas o incómodas. Así, “un grupo de bibliotecas con fondos insuficientes” se llama tragedia, recordando el problema crónico de los recortes presupuestarios. En la misma línea, “un puñado de monedas” se define como presupuesto, una crítica mordaz a la precariedad de recursos.

Otros ejemplos mezclan ternura y sarcasmo. “Una colección de libros de Eric Carle cubiertos de babas” se llama hora del cuento, y el mismo término se aplica a “un grupo de madres exhaustas, también cubiertas de babas”, mostrando el esfuerzo invisible de quienes crían y acompañan en esas actividades. “Una pila de libros acumulando polvo” se convierte en estante de reservas, y “una torre de libros en la mesilla de noche” se llama pensamiento mágico, aludiendo a la ilusión de que algún día serán leídos.

Tampoco faltan los guiños a la cultura bibliotecaria. “Un grupo de bibliotecarios es un cárdigan”, jugando con el estereotipo del atuendo. “Un conjunto de bibliotecarios mandando callar” se llama cliché, otro estigma bien reconocido. Y, en contraste, “una estantería de libros en perfecto orden alfabético” se denomina milagro, un reconocimiento a lo excepcional de la organización impecable.

Por último, Miller recurre a las comunidades que se forman alrededor de las bibliotecas. “Un cubo de pegatinas como premio” se convierte en programa de lectura de verano. “Una colección de piezas perdidas” se llama rompecabezas comunitario. “Un grupo de jubilados” se traduce como noche de Scrabble, reflejando la dimensión social y lúdica de estos espacios.

En conjunto, esta lista es mucho más que un juego de palabras: es un retrato humorístico y, a la vez, crítico de la vida bibliotecaria. Muestra la mezcla de ilusión, precariedad, caos y comunidad que caracteriza a las bibliotecas, siempre entre el milagro cotidiano y la tragedia de los recursos limitados.

Las habilidades del bibliotecario y las necesidades de la inteligencia artificial

Harper, Corey A., y Paul Groth. 2025. “The Librarian Skillset and the Needs of Artificial Intelligence.” Cataloging & Classification Quarterly. https://doi.org/10.1080/01639374.2025.2539787

En un contexto donde nuevos roles emergen en la industria, la academia y el gobierno —como los de gestión responsable de IA, ingeniería de sistemas de IA, entre otros— existe una sorprendente alineación entre lo que históricamente ha sido la formación bibliotecaria y lo que demanda el ecosistema tecnológico actual.

El artículo destaca que competencias centrales del bibliotecariado —como la organización de la información, la elaboración de documentación, la evaluación del impacto social y el trabajo colaborativo con comunidades de usuarios y desarrolladores— son altamente relevantes en el entorno de desarrollo de IA. Estas capacidades permiten, entre otras cosas, que los sistemas de IA sean más transparentes, éticos y contextualizados.

A fin de hacer tangible esta correspondencia, los autores realizan un mapeo estructurado entre las competencias definidas por la American Library Association (ALA) y los planes de estudio de Biblioteconomía e Información y las competencias requeridas por los roles emergentes en IA. Este ejercicio identificó cinco áreas clave de alineación: (1) IA responsable, (2) justicia social, (3) ingeniería de datos, (4) evaluación, y (5) trabajo con comunidades.

Finalmente, el artículo subraya que el perfil bibliotecario —tradicionalmente vinculado a la gestión del conocimiento, la ética y el acceso equitativo a la información— tiene un potencial significativo para influir en el desarrollo y la supervisión de sistemas de IA. En particular, aporta una perspectiva orientada a la equidad, la transparencia y la inclusión, que resulta fundamental en la gobernanza de tecnologías emergentes.