Makermatic es un programa de prácticas en equipo estructurado, de siete sesiones, remunerado y de 20 horas de duración, que se lleva a cabo en cualquier makerspace universitario y que conecta a los estudiantes con problemas empresariales del mundo real. En lugar del modelo tradicional de prácticas individuales, los estudiantes en prácticas de Makermatic (hasta 25 por cada turno de prácticas) trabajan en equipos de cuatro o cinco estudiantes, modelando la forma en que el trabajo se lleva a cabo con mayor frecuencia en el mundo empresarial. Este sistema no sólo es más eficiente y sostenible, sino que ofrece una experiencia más rica y satisfactoria para todos los implicados.
La conexión directa entre los estudiantes universitarios y el mundo empresarial nunca ha sido tan tenue. Las prácticas han sido tradicionalmente un vínculo vital, pero a las universidades les resulta difícil estructurar unas prácticas empresariales sostenibles y ampliables que ayuden a preparar a los estudiantes para el mercado laboral. El tiempo y el esfuerzo que necesitan las universidades para entablar relaciones con la comunidad empresarial, definir las funciones y expectativas de las prácticas, cumplir con las expectativas internas de la universidad y, a continuación, ejecutar las enrevesadas normas de contratación, responsabilidad y documentación son comprensiblemente desalentadores. El programa Makermatic nació del deseo de reimaginar por completo la forma en que se estructuran las prácticas universitarias.
Los avances tecnológicos en todos los sectores siguen creando puestos de trabajo que requieren conjuntos de habilidades muy específicas, pero muchas de nuestras instituciones educativas no están evolucionando lo suficientemente rápido para satisfacer esta necesidad. La respuesta se encuentra en la integración de la fabricación práctica, el diseño y la fabricación digital, y las habilidades empresariales en nuestras pedagogías y planes de estudio actuales. El crecimiento de una red estatal de makerspaces vinculada a los colegios comunitarios puede ayudar a desarrollar una mano de obra muy necesaria para lo que se denomina la economía digital o de la innovación.
En 2016, CCC Maker se embarcaron en un viaje de seis meses para guiar y conducir a 34 colegios comunitarios de California a través del Proceso de Inicio de Espacios de Creación. Los colegios identificaron las necesidades de sus respectivas comunidades, trazaron sus ecosistemas de apoyo ampliados, analizaron sus hallazgos y pusieron a prueba la participación de estudiantes y profesores. Al final de esta primera fase, cada universidad contaba con un plan de acción para construir una comunidad de makerspace en su campus, así como con documentación para apoyar las solicitudes de financiación.
Siguiendo el espíritu del Movimiento Maker, se creó esta guía para guiar a las personas e instituciones interesadas a través del proceso. El proceso de creación de un espacio maker y todo lo aprendido al guiar a otros a través de él debería ser de código abierto y de uso gratuito para todos. A continuación se presenta una sinopsis de los componentes del proceso cubiertos en la guía.
Autoevalucación institucional Investiga los sistemas, recursos y datos existentes, reúne conocimientos y analiza sus conclusiones. Una autoevaluación honesta es esencial para evitar resultados predeterminados.
Mapeo del ecosistema Busca en su comunidad posibles socios, activos y recursos que puedan ayudar a sostener su espacio de creación. La clave es buscar, identificar y mapear quiénes y qué componen su ecosistema.
Modelado lógico ¿Qué problema está tratando de resolver y qué camino pretende utilizar para solucionarlo? Traza el camino más lógico con los recursos y la información obtenida de la autoevaluación institucional y el mapa del ecosistema.
Alcance comunitario Invita y compromete a la comunidad a adoptar, maximizar y promover el espacio. Sin el apoyo de la comunidad, un espacio de creación no es más que una colección de herramientas, una sala de mero potencial.
Pasantías Dos de los elementos más cruciales para preparar a los estudiantes para que tengan éxito en el mercado laboral y el lugar de trabajo del siglo XXI son las asociaciones con empresas de la zona y un sólido programa de prácticas. Juntos ayudan a salvar la brecha entre la educación y el empleo.
Diseñar un espacio para los creadores Antes de comprar cualquier herramienta, da un paso atrás y piensa en la comunidad a la que se va a servir. Empatiza, define, idea, crea un prototipo y pruébalo, intenta empatizar. Considera todos los aspectos del espacio de creación (interior, exterior, en línea, cultura).
El papel de los impulsores de cambio Creador de cambios, facilitador, agente de cambio, catalizador: Cualquiera que sea la expresión que utilices para identificar a los impulsores, a los que son audaces y siguen adelante (a menudo a pesar de las probabilidades), ningún espacio maker sería posible sin al menos uno, si no un equipo entero de ellos.
«La biblioteca como laboratorio» Participan: Julio Alonso Arévalo
Jornadas Iberoamericanas por las Bibliotecas Escolares y Públicas cerlalc 2021 https://cerlalc.org/jornada/ Durante el 28 hasta el 30 de junio se realizará la tercera edición de las Jornadas Iberoamericanas por las Bibliotecas Escolares y Públicas: por la renovación de la agenda bibliotecaria en Iberoamérica.
CONVERSATOIRO «La biblioteca como laboratorio» Participan: Julio Alonso Arévalo, Jefe de la Biblioteca de la Facultad de Traducción y Documentación (España). Marcos García, Especialista en desarrollo de proyectos de innovación cultural y social, exdirector artístico de Medialab Prado (España). Gerardo Alberto Varela, Docente del Instituto de Gestión del Conocimiento y del Aprendizaje en Ambientes Virtuales, Universidad de Guadalajara (México). Modera: Ulia Yemail, Directora de Ciencias, Tecnologías y Medios Educativos, Secretaría de Educación de Bogotá (Colombia).
Muntpunt, la mayor biblioteca en neerlandés de Bruselas, ha abierto un laboratorio digital que permitirá a sus miembros aprender, probar y compartir nuevas habilidades. Ahora invita a las personas con ideas, historias o proyectos a participar.
«El Medialab es una extensión lógica de lo que las bibliotecas siempre han ofrecido: acceso al conocimiento», dice Roel Leemans, director general de Muntpunt. «Eso ya no se limita a poner a disposición los libros. Estamos ampliando nuestra colección con medios digitales y nuestro espacio de reunión con un lugar específico para la creatividad digital».
El Medialab contiene cinco ordenadores -dos Macs y tres PCs- cargados de software para que la gente pueda trabajar en gráficos, sonido, vídeo y todo tipo de proyectos en línea. También hay otros aparatos útiles, como una pizarra ISKN, un iPad y un escáner fotográfico.
El Medialab está abierto a cualquier persona que tenga el carné de la biblioteca de Bruselas. Los ordenadores pueden reservarse con antelación, pero por lo demás el acceso es por orden de llegada.
No se requiere ningún conocimiento previo del software, y Muntpunt está encantado de que la gente se acerque y aprenda por sí misma con tutoriales y otras guías. Pero también espera que los usuarios más experimentados compartan sus conocimientos y habilidades, beneficiándose a su vez de una atmósfera inspiradora y de nuevas asociaciones creativas.
También habrá una serie de eventos destinados a iniciar a la gente. Cuatro Google Ateliers tratarán temas como la creación de comunidades en línea y el trabajo con personas influyentes.
Y habrá un campamento de iniciación al cine digital, con cinco talleres gratuitos que llevarán a la gente de la idea al guión, del guión a la película y al marketing en las redes sociales.
Después de esta primera fase del Medialab Muntpunt hará balance y consultará a los usuarios sobre cómo quieren que se desarrollen los recursos en el futuro
Para desarrollar o mejorar la tecnología existente, la comunidad Maker moderna necesita acceder al mismo tipo de información. El acceso abierto a la investigación es fundamental para el proceso de desarrollo de cosas nuevas. Poner los métodos y resultados de la investigación a disposición de todos de forma gratuita preserva la capacidad de investigar y mejorar fructíferamente los métodos y dispositivos existentes.
l primer paso para arreglar o mejorar un sistema es entender cómo funciona y cuáles son los mecanismos en juego. Impedimentos como los muros de pago o las suscripciones disminuyen la probabilidad de que se comparta la investigación y suponen un grave obstáculo para el proceso de innovación. En su libro Democratizing Innovation, el profesor del MIT Eric von Hippel argumenta que si «las innovaciones no se difunden, muchos usuarios con necesidades muy similares tendrán que invertir para (re)desarrollar innovaciones muy similares, lo que sería un mal uso de los recursos desde el punto de vista del bienestar social». Si el objetivo de la investigación académica es ampliar los límites del conocimiento humano, no se puede justificar la restricción del acceso a ese conocimiento.
Desde sus primeros días en Internet, la comunidad Maker ha adoptado la cultura de compartir información. A través de la documentación de los proyectos, los vídeos de YouTube y los archivos STL gratuitos de las impresoras 3D, los Makers comparten sus métodos e innovaciones de forma libre y abierta, enriqueciendo a la comunidad con cada nuevo proyecto. Como resultado, millones de personas han podido aprender nuevas habilidades, desarrollar nuevos productos, y convertirse en contribuyentes al cuerpo de conocimiento abierto disponible libremente en línea.
En 2020, hay muchos Makers que están haciendo lo mismo. YouTubers como Applied Science, The Thought Emporium, NileRed y Breaking Taps publican habitualmente vídeos sobre métodos extraídos de artículos de investigación, compartiendo cómo han replicado los resultados, e incluso rellenando los huecos de los artículos con sus propios experimentos, métodos, éxitos y fracasos.
Este enfoque democrático y de acceso abierto para el desarrollo, el descubrimiento y la distribución de la investigación, permite tanto a los académicos como a los no académicos probar, replicar, mejorar y presentar sus hallazgos de una manera muy transparente. Permite que todos participen en la ampliación de los horizontes de la investigación científica, independientemente de que estén matriculados en una universidad (o sean empleados de ella). El acceso abierto permite que cualquiera que aprenda o descubra algo nuevo pueda compartir esa información, aunque no haya gastado miles de dólares y años de su vida en obtener credenciales.
Ya sea para la innovación de dispositivos médicos, los métodos de la ciencia de los materiales o cualquier otro cuerpo de conocimiento humano, es hora de que la investigación de acceso abierto sea la norma. La promesa de Internet es el acceso libre y gratuito a la información para y de todos, y la información obtenida de la investigación no debería ser diferente. Obligar a los investigadores (o a los creadores) a pagar tanto por publicar como por acceder a la investigación es un sistema anticuado que no tiene cabida en la Internet moderna. Sólo sirve para beneficiar a los editores y obstaculiza activamente la innovación y la reproducción de la investigación crítica. Es hora de que la comunidad académica se desprenda de este apéndice vestigial y adopte el espíritu de acceso abierto que los Makers han engendrado en la red.
Este paquete de recursos incluye un resumen de los mejores enfoques respaldados por la investigación para promover la creatividad en los niños y una colección de actividades favoritas relacionadas con la creatividad seleccionadas por los educadores de las bibliotecas.
Webinario: «Makerspaces y bibliotecas: de la alfabetización informacional a la alfabetización creativa«. Expositor: Julio Alonso Arévalo (USAL) Fecha: Martes 15 de junio Hora: 13:00 hs – Argentina / 18:00 hs – España. Modalidad Virtual by Canal de YouTube de UNIRED, 2022: https://www.youtube.com/channel/UCKHTJ7m1vMbkSn8_Ep_kg2g
Los makerspaces y las bibliotecas son dos entornos que se complementan de para fomentar tanto la alfabetización informacional como la alfabetización creativa. Además de promover la alfabetización creativa, los makerspaces en las bibliotecas también contribuyen a la democratización del acceso a la tecnología. Al proporcionar herramientas y equipos costosos, como impresoras 3D y cortadoras láser, de forma gratuita o a bajo costo, las bibliotecas aseguran que estas tecnologías estén disponibles para una amplia gama de personas, independientemente de sus recursos económicos.Tratándose de entornos que promueven la educación y la creatividad.
Las bibliotecas tradicionalmente han sido lugares donde se fomenta la alfabetización informacional. Proporcionan acceso a una amplia gama de recursos, como libros, revistas y bases de datos en línea, y ayudan a las personas a desarrollar habilidades de investigación y pensamiento crítico. Las bibliotecas modernas también han evolucionado para incluir makerspaces, que son espacios equipados con herramientas y tecnología para la creación y la experimentación.
La alfabetización informacional se refiere a la capacidad de buscar, evaluar y utilizar eficazmente la información para resolver problemas y tomar decisiones informadas. Las bibliotecas siempre han desempeñado un papel fundamental en la promoción de la alfabetización informacional al proporcionar acceso a recursos de información y enseñar habilidades de investigación. Sin embargo, en la era digital, la alfabetización informacional también implica habilidades relacionadas con la tecnología, como el uso de herramientas digitales y la comprensión de la información en línea.
Por otro lado, la alfabetización creativa se refiere a la capacidad de generar ideas originales, utilizar la imaginación y desarrollar habilidades prácticas para llevar a cabo proyectos creativos. Los makerspaces son espacios dedicados a la creación y la experimentación, donde las personas pueden acceder a herramientas y tecnologías como impresoras 3D, cortadoras láser, electrónica, robótica, entre otros. Estos espacios fomentan la creatividad y el pensamiento innovador al permitir a las personas diseñar y construir sus propios proyectos.
Cuando los makerspaces se combinan con las bibliotecas, se crea una sinergia única. Las bibliotecas pueden proporcionar acceso a recursos impresos y digitales relevantes para los proyectos en curso en los makerspaces. Además, pueden ofrecer talleres y programas educativos que ayuden a los usuarios a desarrollar habilidades tanto de alfabetización informacional como de alfabetización creativa. Estos programas pueden incluir clases de programación, diseño gráfico, fabricación digital y muchas otras actividades relacionadas.
Al combinar la alfabetización informacional y la alfabetización creativa, los makerspaces y las bibliotecas se convierten en entornos enriquecedores donde las personas pueden aprender a buscar y evaluar información de manera crítica, así como a utilizarla para dar vida a sus ideas y proyectos. Esto fomenta el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la colaboración y la creatividad, habilidades indispensables en el mundo actual.
En resumen, los makerspaces y las bibliotecas se complementan mutuamente al proporcionar oportunidades para la alfabetización informacional y la alfabetización creativa. Al combinar recursos, herramientas y programas educativos, estos entornos se convierten en lugares inspiradores donde las personas pueden adquirir habilidades clave para tener éxito en un mundo cada vez más digital y orientado a la innovación.
Hay un potencial prometedor en el uso diverso de los servicios de la biblioteca. Por ello, las bibliotecas son más valoradas ahora por sus espacios y por las oportunidades que crean para la comunidad, como el apoyo a la educación, el acceso a tecnologías recientes y la ayuda a las empresas locales, entre otras cosas.
Como señala Kathryn Zickuhr, del Pew Research Center, no hay una sola cosa que la gente quiera que sean sus bibliotecas. Quieren que sus bibliotecas sean muchas cosas, un lugar donde puedan estudiar y reunirse con amigos y asistir a reuniones, y para otras muchas cosas más.
Sin embargo, a la hora de pensar en el espacio en el que deben tener lugar estos servicios, aquí hay 4 espacios importantes que toda biblioteca moderna debería tener para estar a la altura de todas estas necesidades y atraer a una diversidad de visitantes.
Un espacio social para la interacción y el intercambio de conocimientos
Un espacio tranquilo para el estudio
Un espacio maker para la innovación
Un espacio neutral y de confianza para el uso público
Un espacio social para la interacción y el intercambio de conocimientos
Un informe reciente de los datos del Centro de Investigación Pew sobre la asistencia a las bibliotecas de Estados Unidos muestra de forma interesante que los millennials son los visitantes más frecuentes de una biblioteca pública, ya que el 53% de los encuestados de entre 18 y 35 años visitaron una biblioteca pública o un bibliobús en 2016. Los millennials, que representan a la generación joven, son una generación social y consumen y difunden conocimientos mientras socializan.
Disfrutan colaborando en diferentes proyectos y, por lo tanto, cuando están en una biblioteca, la mayoría de las veces, acuden en grupo o con sus familias para charlar y jugar. Por ello, la biblioteca moderna también debe crear un espacio en el que los usuarios puedan participar abiertamente en la información: procesarla, reflexionar sobre ella, mantener conversaciones al respecto y desarrollar nuevas ideas, conversaciones y oportunidades como resultado de ello.
Por ejemplo, DOKK1 – la famosa biblioteca de Aarhus (Dinamarca) es un espacio vibrante para todas las generaciones, que ofrece lugares como: espacios de aprendizaje, espacios mediáticos, espacios juveniles, espacios familiares, espacios comunitarios y muchos más. De este modo, la gente tiene acceso a recursos, clases, formaciones, eventos comunitarios, eventos de empresa, reuniones de grupo, clubes de lectura, instalaciones de juego, programas para adolescentes, niños y mucho más.
2. Un espacio tranquilo para el estudio
Durante siglos, la biblioteca ha representado un espacio sagrado para el consumo de conocimiento. La zona de estudio era fundamental en los servicios bibliotecarios tradicionales, en los que el objetivo principal era acumular la mayor cantidad de conocimiento posible. Hoy en día, dado que la gente tiene acceso continuo a la información, la biblioteca ya no es la única fuente para consumir conocimiento.
Aun así, cuando se pregunta a los usuarios de las bibliotecas, se observa que 3 de cada 4 encuestados piensan que es «muy importante» para la comunidad que las bibliotecas públicas sigan ofreciendo espacios de estudio tranquilos para adultos y niños (encuesta realizada hace unos años por el Pew Research Center). Por tanto, la gente sigue valorando la idea de un espacio tranquilo para leer un libro impreso o un recurso digital, para organizar sus pensamientos o para trabajar sin las distracciones diarias de nuestra sociedad moderna.
Hay muchos debates sobre si una biblioteca debe convertirse en un lugar de interacción y perder los lugares tranquilos o no. Ambas opciones pueden ofrecerse en una biblioteca moderna y la biblioteca puede representar simplemente un punto de encuentro para todos, independientemente de las distintas formas de asimilar el conocimiento. Es igualmente importante ofrecer un lugar tranquilo y un lugar social. Como ventaja, la creación de una «sección de charla» en la biblioteca simplemente reducirá las quejas sobre todo el ruido de la sala, ya que los usuarios pueden elegir dónde ir en función de sus necesidades.
Un espacio maker para la innovación
Una expectativa importante del usuario es crear más espacio para él y no para los libros. La gente no sólo quiere desarrollar nuevas habilidades y aprender a utilizar la tecnología moderna, sino también compartir su experiencia con los demás. Las bibliotecas prestan atención a las necesidades de los usuarios e intentan adaptarse a ellas. Así, los makerspaces de las bibliotecas se han convertido en una tendencia en los últimos años.
Según el libro Makerspaces de Samatha Roslund, un makerspace representa un lugar físico donde la gente se reúne para compartir recursos y conocimientos, trabajar en proyectos, crear redes y construir. Además, un makerspace puede ser cualquier cosa, desde un carro de libros reutilizado lleno de material de manualidades hasta una mesa en un rincón con LEGOs, pasando por un laboratorio completo con impresoras 3D, cortadoras láser y herramientas manuales.
Un espacio neutral y de confianza para el uso público
Tal y como se desprende de la investigación de National Archives, las bibliotecas llegan a un abanico mucho más amplio de grupos de edad y entornos sociales en comparación con otros tipos de actividades culturales. En consecuencia, la biblioteca representa algo diferente para cada uno de nosotros. Puede ser un lugar tranquilo para el trabajo perspicaz de los profesionales, un patio de recreo para las familias o incluso un punto de información para quienes tienen recursos limitados y mucho más. Sin embargo, hay un aspecto en el que todos están de acuerdo: la biblioteca es un espacio público neutral y seguro. Las personas se sienten protegidas al saber que están en una institución pública en la que pueden pasearse y pasar libremente unas horas sin ser cuestionadas.
La Biblioteca: una creación incompleta’ son una serie de consideraciones sobre el futuro de las bibliotecas a partir de la experiencia y las reflexiones del equipo de Trànsit Projecte
Las consignas anteriores aparecían en marzo del año pasado rodeando la Biblioteca de Bellas Artes de la Universidad de Texas A&M. Cánticos y pancartas daban forma a las protestas de centenares de estudiantes que se pronunciaban contra la voluntad del decano de la facultad, Douglas Dempster, de continuar con la reducción del fondo físico de la biblioteca. La iniciativa formaba parte de un plan mayor que buscaba la modernización tecnológica del centro. Una determinación que ya había costado el cierre de dos de las tres plantas del edificio y el traslado de cerca de 75 mil volúmenes a otro campus de la A&M. En el lugar que antes albergaba más de la mitad de los artículos de la colección, (casi todas sus revistas y una parte importante del acervo de sus libros), se colocaría The Foundry.
Un proyecto de la escuela de Diseño y Tecnologías Creativas que planeaba convertir la biblioteca en un makerspace dotado de dispositivos de fabricación para uso de los alumnos: impresoras 3D, software para el diseño asistido, equipos audiovisuales, cortadores láser, maquinaria de costura, etc.
Los argumentos de la directiva aludían a la falta de espacio y de recursos para mantener la biblioteca actual. Así como a los imperativos de reconversión de este tipo de equipamientos de aprendizaje en los laboratorios de trabajo y experimentación que las tendencias actuales exigen desde hace algunos años. Curiosamente, los jóvenes alumnos no estaban dispuestos a aceptar como única una versión que requería de mayores matices y una óptica mucho más integral. A decir, que la transición que apoyaba Dempster y su equipo obedecía al coherente y hasta necesario diálogo de un centro universitario con el presente más rabioso; pero que esa carrera hacia la innovación no significaba una ruptura radical con las formas tradicionales de acceso al conocimiento.
Más allá de las curiosidades pintorescas que dan forma a la escena, es innegable la potencia evocadora de la imagen de un grupo de estudiantes manifestándose en contra del desmantelamiento de una biblioteca; o de los logros obtenidos a raíz de la protesta, frenar el traslado del fondo y conseguir el replanteamiento del proyecto The Foundry, el conflicto entre rectoría y alumnado ilustra de forma muy eficaz una disputa que parece constante en el debate actual sobre el futuro de la biblioteca.
El enfrentamiento entre el entusiasmo tecnológico y la defensa a ultranza de las formas y dinámicas tradicionales del libro. La discrepancia entre los roles y actividades asociadas a la biblioteconomía clásica (analógica, conservadora, didáctica, vertical), y las exigencias de transformación de los perfiles del bibliotecario y la biblioteca de cara a las nuevas demandas del usuario contemporáneo (híbridas, transversales, digitales, horizontales).
Decálogo sobre la biblioteca del futuro
No se trata de la tecnología sino de las personas
El trabajo de la biblioteca debe estar enfocado a las necesidades de la comunidad que la conforma, incluidos en ella tanto los usuarios, como los bibliotecarios, profesionales y expertos externos. Se trata de establecer diálogo con el entorno, de buscar aliados, de establecer vínculos emocionales, económicos y conceptuales para crear redes. Las necesidades del territorio deben determinar las herramientas y metodologías de acción, no al revés.
El objetivo no es la tecnología en sí misma, pero la tecnología es la herramienta que facilitará la ejecución
Esto implica asumir un amplio espectro de tipologías de usuarios. No perder de vista los objetivos de cohesión social que la biblioteca tiene de facto es la base para encontrar un equilibrio entre la comunidad y los objetivos de innovación. A ciertos niveles, la labor pasa por la alfabetización digital más elemental, en otros por la especialización.
Más que ser un ‘prestador de herramientas’ u objetos, la biblioteca es un dinamizador de procesos
El nuevo modelo de biblioteca debe aspirar a hacer permeable la cultura de innovación en el territorio y la ciudadanía. El objetivo no es lo que se consigue empleando determinadas tecnologías, sino el proceso de intercambio e investigación que se genera al darles uso..
No se trata solamente de acceder al conocimiento sino de generarlo
Esto implica asumir un amplio espectro de tipologías de usuarios. No perder de vista los objetivos de cohesión social que la biblioteca tiene de facto es la base para encontrar un equilibrio entre la comunidad y los objetivos de innovación. A ciertos niveles, la labor pasa por la alfabetización digital más elemental, en otros por la especialización.
El bibliotecario es la figura central del cambio. Más que hablar de nuevos usuarios hablamos de nuevos perfiles en el servicio
Los actuales gestores de bibliotecas. El perfil del bibliotecario debe evolucionar. ¿Qué nuevas capacidades y formaciones requiere un gestor de innovación, un dinamizador comunitario en el marco del conocimiento? ¿Qué otros entornos ajenos hasta ahora a su disciplina favorecen la evolución del perfil?
El otro pilar del cambio de modelo es la comunidad
Dinamizar un equipamiento pensado para la interacción/experimentación es asumir que se ha de dinamizar una comunidad de usuarios. Cabe preguntarse: ¿Podemos dejar de pensar en lo nuestro y pensar en lo común?; ¿Qué tipo de motivaciones e incentivos son los que animan a participar?; ¿Cómo ajustamos los distintos saberes, intereses y expectativas de las personas que participan?; ¿Cuánto se debe liderar, dirigir y/o mediar un proceso colaborativo de participación; ¿Cuando participar se convierte en un fin en sí mismo?
Pensamiento crítico
La idea de pensamiento crítico es un buen parámetro para medir las intenciones y objetivos de los posibles programas de innovación, sin perder de vista la función clásica de la biblioteca. Se debe trabajar el pensamiento crítico desde la metodología de las propias actividades. Para generar conocimiento e información, es necesario también orientar en el acceso al conocimiento y la información.
La biblioteca es el agente, no es el especialista
Esto implica asumir un amplio espectro de tipologías de usuarios. No perder de vista los objetivos de cohesión social que la biblioteca tiene de facto es la base para encontrar un equilibrio entre la comunidad y los objetivos de innovación. A ciertos niveles, la labor pasa por la alfabetización digital más elemental, en otros por la especialización.
La biblioteca es un eslabón más en la cadena del ecosistema cultural de la comunidad
Vinculado con algunos de los puntos anteriores, este apartado reivindica el papel de la biblioteca como centro de innovación/experimentación en proporción con los otros equipamientos con los que comparte territorio. No tiene ningún sentido que la biblioteca se convierta en una emulación de las opciones que otros centros ofrecen para solucionar/cubrir necesidades en el territorio. La biblioteca no es un FabLab, no es un Makerspace, no es un co-working, no es un centro cultural. Es una biblioteca. No existe un modelo único, hay que saber dar respuesta a los retos en función de la realidad, de las demandas y posibilidades del entorno, pero con vocación global. El especialista en bibliotecas e Internet Philip Bradley (2013) insiste en ello: la decisión de ofrecer este servicio depende, de forma imperativa, del papel que el centro bibliotecario tenga en su comunidad.
Una biblioteca siempre albergará libros
La biblioteca del futuro debe ser un espacio donde los libros sigan manteniendo el protagonismo. El libro entendido más allá de la forma física que nos heredó el paradigma Gutenberg, constituye la base de este proceso: un contenido sometido a un tratamiento especializado que encuentra en sus convenciones (y cualidades técnicas) una forma eficaz de transmitir un conocimiento o experiencia (científica, personal, artística, etc.). Los procesos de innovación vinculados a las bibliotecas deben centrar su atención en el contenido, en el conocimiento. La dimensión material siempre será un gran aliado para la biblioteca del futuro.
10+1 Una biblioteca universal
En la época en que las bibliotecas tienden a ser grandes espacios transversales y multimedia, las preguntas, el trayecto hacia el conocimiento, sigue conduciendo a los textos, independientemente de que su soporte sea o no físico. En las colecciones, la especialización o el diálogo entre los grandes fondos de las grandes bibliotecas de cara a un gran aleph universal del conocimiento, está y estará siempre el futuro de la biblioteca. La biblioteca del futuro debe ser también una biblioteca completa y accesible de forma universal.
Podríamos señalar innumerables ejemplos de escritores y académicos que crearon sus obras en una mesa en una biblioteca -es el caso de Ray Bradbury que escribió Fahrenheit 451 en la biblioteca de la Universidad de California, Los Ángeles-
“Debes tener curiosidad en saber cómo fue que me enamoré de los libros. Recuerda esto: el amor es el centro de tu vida. Las cosas que haces, deben ser cosas que amas. Y las cosas que amas deben ser las cosas que haces. Eso lo aprendes de los libros. Aprendí a leer cuando tenía tres años, me encantaban las tiras cómicas, los dibujos animados los domingos; tuve un libro de cuentos cuando tenía cinco años y me enamoró leer todas esas historias maravillosas como La bella y la bestia, Juanito y los frijoles mágicos. Y así empecé con la imaginación. Cuando tenía tres años vi mi primera película y me enamoré de las imágenes en movimiento: El jorobado de Notre Dame; anhelaba crecer para ser un jorobado. A los cinco vi El fantasma de la ópera con Lon Chaney, quedé embobado. Vi una película de dinosaurios y los dinosaurios llenaron mi vida. Y entonces, a la edad de seis años comencé a leer sobre los dinosaurios.
Cuando tenía seis años viajé con mi familia desde Illinois a Tucson, Arizona. Cada vez que parábamos en un hotel de ruta a descansar, yo corría a la biblioteca acompañado por las hojas de octubre silbando conmigo. Esperaba encontrar El maravilloso mago de Oz de Frank Baum, y Tarzán de Edgar Rice Burroughs, o cualquier libro que hablara de magia. Abría la puerta de la biblioteca, miraba alrededor, y toda esa gente estaba ahí esperándome. Las librerías son personas, no libros. Cada vez que abres un libro, la persona salta afuera y se convierte en ti. Miras a Charles Dickens y tú eres Charles Dickens, y él eres tú. Así que vas a la biblioteca y sacas un libro del estante y lo abres, ¿y que estás buscando? Un espejo. De improvisto hay un espejo ahí y puedes verte a ti mismo, pero tu nombre es ahora Charles Dickens. Eso es una biblioteca. Si el libro es de Shakespeare te conviertes en William Shakespeare, o te conviertes en Emily Dickinson o en Robert Frost o en cualquiera de los grandes poetas. Así que encuentras al autor que pueda guiarte en la oscuridad. Shakespeare comenzó conmigo, con Hamlet y Ricardo III. Y Emily Dickinson me condujo después, y Edgar Allan Poe dijo, “Por aquí, aquí está la luz.” Así es que vas a la biblioteca y te descubres a ti mismo.
Tuve un trabajo vendiendo periódicos en una esquina y hacía diez dólares a la semana, y cada mañana me levantaba y escribía historias, y en las tardes me iba a la biblioteca. A los 19 pude expresarme acerca de mis pasiones en la vida y las puse en mis libros. Y ése es el secreto de mi vida. Gracias a Dios seguí mi camino y no el camino que la gente me dijo. Son tus ideas las que cuentan, y una biblioteca te puede ayudar con tus ideas, porque están todos esos grandes maestros, esos escritores te están enseñando cuando te sientas en medio de la biblioteca y los dejas irradiarte. ¿Es así, o no? Tienes que ir a la biblioteca para educarte. La biblioteca es la respuesta.
En una buena biblioteca cuando abres un libro huele a polvo. El polvo del tiempo. Polvo egipcio. El polvo de todos los lugares del mundo que sopló el viento. Cuando tomas un libro puedes aspirar y oler el antiguo Egipto y todos los amores y la vida, toda la gente que vivió allí, todas las mujeres hermosas, y los valientes guerreros, todos están ahí. Y el libro tiene el aroma de esa gente, y de esas tierras maravillosas.
Me trasladé a Los Ángeles con mi familia, tenía dos hijas. Necesitaba una oficina porque mis hijas eran muy ruidosas y maravillosas y encantadoras. Pero no tenía dinero para una oficina. Estaba merodeando por la biblioteca de la Universidad de California y oí tipear en el subterráneo. Bajé y había una habitación con doce máquinas de escribir. Pude rentar una máquina por diez centavos la media hora. Así es que dije, “por Dios, esta es mi oficina”. No me importaba estar rodeado de estudiantes. Tenía una bolsa de monedas. Gastaba nueve o diez dólares y escribí Farenheit en su primera forma llamada El bombero. Lo excitante de todo eso era subir y bajar escaleras, tomando libros y llevándolos abajo donde estaba mi máquina de escribir, abrirlos y encontrar una cita que podía poner en el libro para que Montag la leyera. Así que puedes ver el lugar en que Farenheit 451 fue escrita. En una biblioteca.
Yo encontré a mi amor en una librería, no en una biblioteca, pero una librería es también una biblioteca. Encontré a una bella chica que esperó por mí, y la invité a un café y a comer y me enamoré de ella y de los libros que la rodeaban. Y ella tomó votos de pobreza un año después y se casó conmigo, porque mis ingresos eran nada. Era una chica rica, y dejó todo su dinero para volverse pobre como yo y vivir en Venice (California) sin teléfono ni coche. Pero vivimos con amor y libros, y escritura. Es la respuesta a la vida. Si puedes encontrar una persona para amar, que ame la vida tanto como tú, y ame los libros tanto como tú, agárralo o agárrala y cásense. Es muy bueno, ¿no? Ja, ja. ¡La vida es maravillosa!»
Ray Bradbury.
*Transcripción del video realizado por el National Endowment for the Arts, para promocionar The big read, campaña en favor del libro y la lectura. Traducción de Elisa Montesinos. Publicado en Milenio. 31.10.2009. Tomado del Blog «Algún día en alguna parte»