¿Por qué el acceso abierto es necesario para los fabricantes de makerspaces?

Bunker, J. Why Open Access Is Necessary for Makers,  EFF, 2021

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Para desarrollar o mejorar la tecnología existente, la comunidad Maker moderna necesita acceder al mismo tipo de información. El acceso abierto a la investigación es fundamental para el proceso de desarrollo de cosas nuevas. Poner los métodos y resultados de la investigación a disposición de todos de forma gratuita preserva la capacidad de investigar y mejorar fructíferamente los métodos y dispositivos existentes.

l primer paso para arreglar o mejorar un sistema es entender cómo funciona y cuáles son los mecanismos en juego. Impedimentos como los muros de pago o las suscripciones disminuyen la probabilidad de que se comparta la investigación y suponen un grave obstáculo para el proceso de innovación. En su libro Democratizing Innovation, el profesor del MIT Eric von Hippel argumenta que si “las innovaciones no se difunden, muchos usuarios con necesidades muy similares tendrán que invertir para (re)desarrollar innovaciones muy similares, lo que sería un mal uso de los recursos desde el punto de vista del bienestar social”. Si el objetivo de la investigación académica es ampliar los límites del conocimiento humano, no se puede justificar la restricción del acceso a ese conocimiento.

Desde sus primeros días en Internet, la comunidad Maker ha adoptado la cultura de compartir información. A través de la documentación de los proyectos, los vídeos de YouTube y los archivos STL gratuitos de las impresoras 3D, los Makers comparten sus métodos e innovaciones de forma libre y abierta, enriqueciendo a la comunidad con cada nuevo proyecto. Como resultado, millones de personas han podido aprender nuevas habilidades, desarrollar nuevos productos, y convertirse en contribuyentes al cuerpo de conocimiento abierto disponible libremente en línea.

En 2020, hay muchos Makers que están haciendo lo mismo. YouTubers como Applied Science, The Thought Emporium, NileRed y Breaking Taps publican habitualmente vídeos sobre métodos extraídos de artículos de investigación, compartiendo cómo han replicado los resultados, e incluso rellenando los huecos de los artículos con sus propios experimentos, métodos, éxitos y fracasos.

Estos aficionados no sólo comparten información, sino que también prestan un servicio muy necesario a la comunidad académica: la replicación. Con los innumerables artículos académicos que se publican cada año, hay una creciente “crisis de replicación”, donde muchos de los estudios publicados han sido imposibles de reproducir. En 2016, una encuesta realizada a 1500 científicos reveló que el 70% no había podido reproducir al menos un experimento de otro científico, y el 50% ni siquiera había podido reproducir uno de sus propios experimentos. Abrir el acceso a la investigación permite a los Makers participar en el proceso, abordando la necesidad de replicación.

Este enfoque democrático y de acceso abierto para el desarrollo, el descubrimiento y la distribución de la investigación, permite tanto a los académicos como a los no académicos probar, replicar, mejorar y presentar sus hallazgos de una manera muy transparente. Permite que todos participen en la ampliación de los horizontes de la investigación científica, independientemente de que estén matriculados en una universidad (o sean empleados de ella). El acceso abierto permite que cualquiera que aprenda o descubra algo nuevo pueda compartir esa información, aunque no haya gastado miles de dólares y años de su vida en obtener credenciales.

Ya sea para la innovación de dispositivos médicos, los métodos de la ciencia de los materiales o cualquier otro cuerpo de conocimiento humano, es hora de que la investigación de acceso abierto sea la norma. La promesa de Internet es el acceso libre y gratuito a la información para y de todos, y la información obtenida de la investigación no debería ser diferente. Obligar a los investigadores (o a los creadores) a pagar tanto por publicar como por acceder a la investigación es un sistema anticuado que no tiene cabida en la Internet moderna. Sólo sirve para beneficiar a los editores y obstaculiza activamente la innovación y la reproducción de la investigación crítica. Es hora de que la comunidad académica se desprenda de este apéndice vestigial y adopte el espíritu de acceso abierto que los Makers han engendrado en la red.