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El techo de cristal en las Bibliotecas: ¿Por qué las mujeres no ocupan los puestos de dirección?

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McGeeney, J.D. 2025. “Researchers’ Corner: The Current State of Female Representation in Library Leadership in the U.S.” Hiring Librarians, July 11, 2025. https://hiringlibrarians.com/2025/07/11/researchers-corner-the-current-state-of-female-representation-in-library-leadership-in-the-u-s

El estudio basado en datos de más de 13.000 bibliotecas de EE. UU., revela que, aunque el 82.5 % de los bibliotecarios son mujeres, su representación en puestos directivos varía según el tipo y tamaño de biblioteca. En las bibliotecas públicas hay ligera sobrerepresentación femenina, pero en las académicas, escolares y gubernamentales los hombres siguen siendo mayoría en el liderazgo. Además, cuanto mayor es la biblioteca, menor es la proporción de directoras mujeres. El estudio destaca la influencia de sesgos en los procesos de selección y contratación.

Con datos recopilados de 13,891 directores y directoras de 13,870 bibliotecas que permanecían abiertas al momento del análisis, esta investigación cubre los 50 estados y representa todos los tipos principales de bibliotecas. Su amplitud y profundidad permiten observar con claridad las desigualdades persistentes en la profesión bibliotecaria, especialmente en lo que respecta al acceso de las mujeres a posiciones de liderazgo.

La biblioteconomía presenta una paradoja interesante: si bien las mujeres representan el 82.5% del personal bibliotecario según el U.S. Bureau of Labor Statistics (2023), su predominancia no se refleja en la misma medida en los cargos directivos. Esta discrepancia ha sido abordada en investigaciones previas, que han señalado factores como la desigualdad salarial, las expectativas de género, la falta de mentoría, la exclusión de redes profesionales, los estándares de evaluación más estrictos para mujeres y las presiones para adoptar comportamientos más sumisos o “amables”. Sin embargo, esos estudios adolecían de limitaciones en el tamaño o la representatividad de las muestras, lo cual dificultaba extraer conclusiones generalizables. El trabajo de McGeeney, en cambio, supera esas barreras mediante el uso de una metodología robusta y una base de datos sin precedentes.

La información provino de Library Technology Guides, una plataforma pública que proporciona datos actualizados sobre bibliotecas estadounidenses. El estudio incluyó bibliotecas académicas, públicas, escolares, especializadas y gubernamentales. Para asignar el sexo de cada persona en el cargo de dirección, McGeeney diseñó un sistema que combina frecuencias de nombres, tasas de supervivencia, distribuciones laborales por edad y sexo, y datos oficiales del Social Security Administration y el U.S. Census Bureau. Esta aproximación probabilística permitió inferir con alta confianza el sexo más probable de cada director o directora, sin requerir datos autodeclarados.

Los resultados muestran una importante variabilidad por tipo de biblioteca. En las bibliotecas académicas, solo el 67.7% de las personas en cargos de dirección son mujeres, pese a que ellas representan el 75.9% del personal profesional. Esto implica una brecha de género negativa del 8.2% y revela que los hombres tienen un 150.6% más de probabilidades de alcanzar el liderazgo. En las bibliotecas públicas, en cambio, la representación femenina supera ligeramente a la proporción general: 83.8% de mujeres en cargos de dirección frente a un 81.1% en la plantilla, lo que sugiere una menor brecha. Las bibliotecas escolares presentan una fuerte discrepancia: aunque el 93% del personal son mujeres, solo el 82.3% ocupa posiciones de liderazgo, con una desventaja del 10.7%. Las bibliotecas especializadas y gubernamentales muestran también brechas significativas, del 5.5% y del 14.7% respectivamente, en detrimento de las mujeres.

Tipo de bibliotecaBibliotecarias (%)Directoras (%)Brecha de género
Académicas75.9 %67.7 %−8.2 %
Públicas87.7 %83.9 %−3.8 %
Escolares82.3 %62.5 %−19.8 %
Especializadas70.1 %64.5 %−5.6 %
Gubernamentales87.5 %67.5 %−20.0 %

Otro hallazgo fundamental del estudio es la relación inversa entre el tamaño de la biblioteca y la proporción de mujeres en su dirección. En las bibliotecas más pequeñas, más del 90% de los cargos de liderazgo están ocupados por mujeres. En cambio, en las bibliotecas más grandes, esta proporción cae a menos de dos tercios. El patrón observado sigue una curva de decaimiento exponencial: cuanto mayor es la institución, menor es la representación femenina en la cúspide. Esta tendencia se mantiene tanto en bibliotecas públicas como académicas, lo que sugiere que las barreras se intensifican a medida que aumenta la responsabilidad, el presupuesto o el prestigio del cargo.

El estudio ofrece algunas explicaciones para estas brechas. En las bibliotecas públicas, los directores suelen ser elegidos por juntas externas, como consejos asesoras o comités de gobernanza, en los que la presencia masculina tiende a ser mayor. En las bibliotecas académicas, las decisiones de contratación recaen en administraciones universitarias donde solo el 32.8% de los rectores o presidentes son mujeres. Estas estructuras de poder pueden influir negativamente en la equidad de género si se reproducen sesgos inconscientes durante el proceso de selección.

Además, McGeeney incorpora evidencia de investigaciones psicológicas que demuestran cómo las mujeres suelen recibir valoraciones más bajas en cuanto a “potencial de liderazgo”, aunque superen a sus colegas varones en desempeño real. Mientras que a los hombres se les promueve por su “potencial”, las mujeres deben demostrar experiencia probada. Aquellas que logran destacarse en cargos tradicionalmente masculinos, además, enfrentan penalizaciones sociales por violar las normas de género: se les exige ser más amables, sonreír más o demostrar humildad, y sus errores reciben un escrutinio más severo.

Las implicaciones del estudio son relevantes tanto para la profesión bibliotecaria como para las instituciones que la sustentan. En primer lugar, los resultados evidencian que la equidad de género en el liderazgo bibliotecario aún no se ha alcanzado, pese a que la mayoría de las profesionales en el campo son mujeres. Además, la relación entre el tamaño de la biblioteca y la disminución de la representación femenina sugiere que los obstáculos se acentúan en los espacios de mayor poder e influencia. Para revertir estas dinámicas, el estudio propone revisar los procesos de contratación, diversificar la composición de los comités de selección y fomentar programas de desarrollo profesional específicamente diseñados para mujeres.

Desde el punto de vista de la investigación, McGeeney abre nuevas líneas de estudio: análisis longitudinales, estudios geográficos comparativos, formas más inclusivas de capturar el género no binario y estudios cualitativos sobre experiencias de liderazgo femenino. El autor también reconoce ciertas limitaciones: el uso de un modelo binario para la identificación de género, la imposibilidad de establecer causalidades y la definición restringida de liderazgo (centrada únicamente en cargos de dirección principal).

Aunque el estudio se centra en Estados Unidos, sus conclusiones tienen resonancia internacional. La sobrerrepresentación femenina en el campo bibliotecario y la subrepresentación en sus niveles jerárquicos más altos se repite en muchos países. También lo hacen los sesgos inconscientes, las estructuras de poder masculinizadas y las normas sociales que penalizan el liderazgo femenino.

A partir de sus hallazgos, se desprenden recomendaciones claras. Las instituciones deberían implementar procesos de selección ciegos o estructurados, asegurar la diversidad en los comités evaluadores y ofrecer formación en sesgos inconscientes. A nivel individual, se recomienda a las profesionales documentar sus logros, desarrollar redes de apoyo y participar en organizaciones sectoriales. Y para el conjunto de la profesión, el estudio sugiere continuar investigando las causas profundas de la desigualdad, diseñar mejores indicadores de éxito y abrir espacios de discusión crítica sobre el género y el liderazgo.

Los ataques de gobierno de EE.UU. a la ciencia y la investigación son «un gran regalo para China» en materia de inteligencia artificial

Hern, Alex. «US Attacks on Science and Research ‘a Great Gift to China’ on Artificial Intelligence, Former OpenAI Board Member Says.» The Guardian, June 9, 2025. https://www.theguardian.com/technology/2025/jun/09/us-attacks-on-science-and-research-a-great-gift-to-china-on-artificial-intelligence-former-openai-board-member-says.

Helen Toner, exmiembro del consejo de administración de OpenAI y actual directora de estrategia del Centro de Seguridad y Tecnología Emergente (CSET) de la Universidad de Georgetown, ha advertido que las actuales políticas de Estados Unidos en relación con la ciencia, la investigación y el talento extranjero están debilitando seriamente su liderazgo global en inteligencia artificial.

En una entrevista con The Guardian, Toner afirmó que los ataques políticos a la comunidad científica, junto con las restricciones a la entrada de estudiantes e investigadores internacionales, representan un “gran regalo para China”, que sigue avanzando en su propia carrera tecnológica.

Toner sostiene que gran parte del talento en investigación en Estados Unidos proviene del extranjero, especialmente de países como China. Las medidas restrictivas del gobierno estadounidense —como el endurecimiento de visados, los controles de exportación de chips avanzados y los recortes a la financiación pública— podrían provocar una fuga de cerebros y una desventaja competitiva en áreas estratégicas. Mientras tanto, China continúa desarrollando tecnologías punteras, como los modelos de lenguaje de gran escala, a pesar de los esfuerzos estadounidenses por frenarla mediante sanciones.

La exconsejera de OpenAI también se refirió a los efectos sociales de la inteligencia artificial, advirtiendo sobre un riesgo gradual de «desempoderamiento» colectivo. Según Toner, podríamos estar delegando funciones cada vez más críticas —en el gobierno, en las empresas y en la vida diaria— a sistemas algorítmicos, sin mecanismos adecuados de supervisión o responsabilidad. Aunque todavía hay incertidumbre sobre los plazos, los expertos coinciden en que muchas tareas profesionales, especialmente las realizadas por empleados jóvenes o en formación, ya están siendo desplazadas por herramientas de IA.

Sin embargo, Toner no niega el enorme potencial positivo de estas tecnologías. Mencionó, por ejemplo, los avances en medicina, donde la IA podría acelerar el descubrimiento de medicamentos, o en el transporte, con vehículos autónomos como los desarrollados por Waymo, que podrían reducir significativamente las muertes por accidentes de tráfico. El desafío, según ella, es garantizar un desarrollo ético y responsable, que combine innovación con regulaciones efectivas.

La figura de Helen Toner ha cobrado notoriedad en el ámbito tecnológico y mediático tras su papel clave en la crisis institucional de OpenAI en 2023, cuando el entonces CEO Sam Altman fue destituido y luego reincorporado. Su participación en este episodio ha despertado tanto el interés periodístico como cinematográfico: el director Luca Guadagnino está preparando una película sobre estos acontecimientos, en la que una actriz reconocida interpretará a Toner. En 2024, la revista Time la incluyó entre las 100 personas más influyentes del mundo en el campo de la inteligencia artificial.

El auge de la censura de libros en EE. UU.: análisis de tendencias y su impacto en la libertad intelectual y la educación pública (2020-2025)

Forrest, Marianne Wood. 2025. The Censorship Acceleration: An Analysis of Book Ban Trends After 2020. EveryLibrary Institute. https://www.everylibraryinstitute.org/censorship_acceleration_report.

El informe The Censorship Acceleration (2025), elaborado por la investigadora Marianne Wood Forrest para el EveryLibrary Institute, analiza el auge de la censura de libros en escuelas y bibliotecas públicas de EE. UU. desde 2020. A diferencia de incidentes aislados impulsados por preocupaciones locales, las prohibiciones de libros se han convertido en una estrategia política nacional orquestada por grupos conservadores bien financiados, como Moms for Liberty y Citizens Defending Freedom. Estos grupos han transformado la censura en una táctica central de una guerra cultural más amplia, orientada a desestabilizar la educación pública, suprimir voces históricamente marginadas y promover la privatización escolar.

Hallazgos clave del informe

  • Motivaciones políticas y religiosas: Las prohibiciones de libros ya no responden a quejas individuales de padres, sino a campañas organizadas por grupos políticos y religiosos con agendas ideológicas claras.
  • Conexión con la privatización educativa: Las campañas de censura están estrechamente vinculadas a esfuerzos para promover la privatización de las escuelas y desmantelar iniciativas de diversidad, equidad e inclusión (DEI).
  • Nacionalización de conflictos locales: Lo que antes eran disputas locales en juntas escolares ahora se han convertido en campañas coordinadas a nivel nacional, con estrategias y recursos compartidos.
  • Impacto del Project 2025: Las políticas propuestas en el Project 2025, como la eliminación de fondos federales para bibliotecas y la criminalización de bibliotecarios, agravan la erosión de la libertad intelectual y la democracia.
  • Resistencia emergente: Se observa un crecimiento en la resistencia, especialmente desde movimientos estudiantiles y estados que han promulgado leyes que protegen el derecho a leer.

Informe de la Oficina de Copyright de EE. UU. sobre Inteligencia Artificial y Derechos de Autor

U.S. Copyright Office. 2025. Copyright and Artificial Intelligence. Washington, D.C.: U.S. Copyright Office. https://www.copyright.gov/ai/

Desde principios de 2023, la Oficina de Copyright de EE. UU. ha estado analizando los desafíos legales y políticos que plantea la inteligencia artificial (IA), especialmente en relación con los derechos de autor sobre obras generadas por IA y el uso de materiales protegidos en el entrenamiento de estos sistemas. Tras realizar sesiones públicas y seminarios, en agosto de 2023 publicó una convocatoria de comentarios en el Federal Register, que recibió más de 10.000 aportaciones hasta diciembre.

Como resultado, la Oficina está publicando un informe dividido en varias partes, bajo el título Copyright and Artificial Intelligence, que analiza estos temas:

  • Parte 1 (publicada el 31 de julio de 2024): aborda las réplicas digitales.
  • Parte 2 (publicada el 29 de enero de 2025): examina la posibilidad de otorgar derechos de autor a los productos generados mediante IA generativa.
  • Parte 3 (versión preliminar publicada el 9 de mayo de 2025): responde a preguntas del Congreso y al interés de distintos actores. Se espera una versión final próximamente, sin cambios sustanciales.

Donald Trump despide de forma repentina a Carla Hayden, la Bibliotecaria del Congreso de Estados Unidos

Wu, Nicholas, Lisa Kashinsky y Katherine Tully-McManus. “Librarian of Congress Carla Hayden Is Fired by Trump.” Politico. 8 de mayo de 2025. https://www.politico.com/live-updates/2025/05/08/congress/librarian-of-congress-carla-hayden-fired-00337506

La destitución de Hayden ha abierto un debate más amplio sobre el papel de las instituciones culturales, la autonomía profesional y la creciente politización de los cargos públicos en Estados Unidos. Su salida forzada podría tener repercusiones duraderas en la forma en que se definen y protegen los roles culturales clave en la democracia estadounidense.

El 8 de mayo de 2025, el presidente Donald Trump despidió de forma repentina a Carla Hayden, quien hasta entonces ejercía como Bibliotecaria del Congreso de Estados Unidos. La noticia fue confirmada tanto por un portavoz oficial de la Biblioteca del Congreso como por un correo electrónico enviado a Hayden por el subdirector de Personal Presidencial, Trent Morse, en el que se notificaba que su puesto quedaba «terminado con efecto inmediato».

La destitución fue interpretada por muchos como un acto abrupto y sin precedentes, especialmente porque Hayden estaba en pleno ejercicio de un mandato de diez años para el cual había sido confirmada en 2016 por una amplia mayoría del Senado (74 votos a favor y 18 en contra), tras ser nominada por el expresidente Barack Obama.

Carla Hayden hizo historia como la primera mujer y la primera persona afroamericana en liderar la Biblioteca del Congreso, la institución bibliotecaria más grande del mundo. Antes de asumir ese cargo, había desempeñado un papel destacado en el sistema de bibliotecas públicas, particularmente como directora de la Biblioteca Gratuita Enoch Pratt de Baltimore. Durante su gestión al frente de la Biblioteca del Congreso, Hayden promovió la modernización digital, el acceso abierto y una mayor inclusión social, además de fortalecer la presencia pública de la biblioteca a través de las redes sociales y eventos culturales.

Sin embargo, en los días previos a su despido, Hayden fue objeto de fuertes críticas por parte de algunos sectores conservadores. Un grupo activista de línea dura llamado American Accountability Foundation la acusó en redes sociales de ser «woke», de tener posturas contrarias a Trump y de «promover la transición de género en menores», aunque no presentaron pruebas concretas. Estas críticas coincidieron con cuestionamientos por parte de legisladores republicanos durante una audiencia del Comité de Administración de la Cámara de Representantes, en la que se discutieron los retrasos y el aumento de costos en el proyecto de renovación del emblemático edificio que alberga la institución.

La reacción de los demócratas fue inmediata. El congresista Joe Morelle, principal demócrata en el comité que supervisa la biblioteca, calificó el despido como un ataque contra una servidora pública ejemplar. El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, fue más allá al decir que este acto formaba parte de «la campaña implacable de Trump por desmantelar los contrapesos democráticos y castigar a los funcionarios que no se someten a su voluntad». Ante esta situación, Morelle anunció su intención de presentar una propuesta legislativa para transferir al Congreso el poder de nombrar y destituir al Bibliotecario del Congreso, con el fin de evitar decisiones unilaterales por parte del Ejecutivo, como ya se hizo recientemente con el cargo de Arquitecto del Capitolio tras una serie de escándalos.

La guerra de Trump contra la información se encuentra con un adversario dedicado: Los bibliotecarios universitarios

Hosseini, Raheem. “Trump’s War on Information Meets a Dedicated Adversary: University Librarians,” San Francisco Chronicle, May 2, 2025, https://www.sfchronicle.com/us-world/article/trump-date-purge-20234868.php.

Durante la presidencia de Donald Trump, más de 50.000 páginas web del gobierno estadounidense han sido afectadas o eliminadas, según el proyecto End of Term Archive y la Internet Archive. Mark Graham, director de la Wayback Machine, afirma que probablemente la cifra real sea mucho mayor, y que reciben notificaciones casi a diario sobre nuevas eliminaciones.

Durante la presidencia de Donald Trump, se ha intensificado la eliminación de información gubernamental en línea, afectando a más de 50.000 páginas web federales. Este fenómeno ha generado preocupación entre bibliotecarios universitarios y archivistas digitales, quienes han asumido un papel crucial en la preservación de datos públicos esenciales.

El proyecto End of Term Archive, iniciado en 2008, junto con la Internet Archive, ha estado documentando y archivando sitios web gubernamentales al final de cada mandato presidencial. Mark Graham, director de la Wayback Machine, señala que la magnitud de las eliminaciones actuales supera las capacidades previstas del proyecto, recibiendo notificaciones casi a diario sobre nuevas páginas eliminadas.

James R. Jacobs, bibliotecario de la Universidad de Stanford y miembro fundador de End of Term, destaca la importancia de la información pública para el funcionamiento de la democracia. Sin acceso a datos gubernamentales, la capacidad de los ciudadanos para tomar decisiones informadas y participar activamente en la vida cívica se ve comprometida.

Gretchen Gehrke, cofundadora de la Iniciativa de Datos y Gobernanza Ambiental (EDGI), lidera un programa que monitorea aproximadamente 6.000 URLs federales. Ella señala que, durante el primer mandato de Trump, los tribunales y el Congreso lograron impedir la eliminación permanente de datos ambientales. Sin embargo, en la actualidad, con una Corte Suprema y un Congreso controlado por republicanos menos dispuestos a controlar al poder ejecutivo, la administración de Trump ha avanzado más rápidamente en la eliminación de diversos tipos de investigaciones.

En respuesta a esta situación, Lynda Kellam, bibliotecaria de datos de la Universidad de Pensilvania, cofundó el Proyecto de Rescate de Datos en febrero. Este proyecto comenzó como un documento de Google ampliamente difundido y, con la ayuda de una iniciativa ucraniana de preservación cultural, se transformó en un sitio web que coordina múltiples grupos de datos, incluido EDGI. Hasta la fecha, el colectivo ha clonado total o parcialmente más de 900 URLs gubernamentales en peligro, enfocándose principalmente en las ciencias sociales.

Además, se están llevando a cabo esfuerzos para preservar la historia afroamericana frente a intentos de borrarla. En la Biblioteca de Investigación Auburn Avenue en Atlanta, un grupo de becarios inició un proyecto de un año de duración destinado a devolver la misión de preservar la historia negra a las propias comunidades. Makiba Foster, cofundadora de la Escuela de Archivado Web (WARC), destaca la importancia de que las comunidades afroamericanas decidan qué coleccionar y cómo preservar su historia, promoviendo una ética de cuidado en la preservación digital.

Estos esfuerzos colectivos reflejan una resistencia activa contra la eliminación de información pública y subrayan el papel fundamental de los bibliotecarios y archivistas en la defensa del acceso a la información y la preservación de la memoria histórica.

El hachazo de Trump a las bibliotecas y museos: desmantelan el IMLS

Dave, Paresh, y Louise Matsakis. “The DOGE Axe Comes for Libraries and Museums.” WIRED, 1 de abril de 2025. https://www.wired.com/story/institute-museum-library-services-layoffs/

El gobierno de Trump ha paralizado casi por completo el Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas (IMLS), dejando sin funciones a la mayoría de sus empleados. Esta agencia federal financiaba servicios esenciales en bibliotecas y museos, especialmente en comunidades vulnerables. Las subvenciones otorgadas están en riesgo de perderse, afectando programas educativos, digitales y culturales. La medida, justificada por un supuesto plan de eficiencia, enfrenta críticas por su impacto social y falta de justificación.

Durante años, el Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas (IMLS, por sus siglas en inglés) ha contado con apoyo bipartidista en Estados Unidos, pero el gobierno de Donald Trump ha logrado asestarle un golpe devastador. En julio de 2020, casi todo el personal de la agencia —77 empleados— fue puesto en licencia administrativa con sueldo, dejando paralizadas sus operaciones. Esta medida se ejecutó poco después de que Trump designara como director interino a Keith Sonderling, del Departamento de Trabajo, en coordinación con el llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), impulsado por Elon Musk.

La decisión afecta directamente a miles de bibliotecas y museos que dependían de los fondos del IMLS para llevar a cabo programas como excursiones escolares, talleres para personas mayores y acceso a recursos digitales como Libby, una popular app para leer libros electrónicos. Aunque el presupuesto anual del IMLS es menor a un dólar por habitante, en 2019 distribuyó más de 269 millones de dólares en subvenciones. Sin personal para gestionar los reembolsos, la continuidad de esos fondos está en peligro.

Los efectos son extensos: por ejemplo, una comunidad indígena en California esperaba recibir 10.000$ para adquirir libros y recursos digitales; un museo en Carolina del Norte planeaba usar 23.500$ para talleres textiles dirigidos a personas mayores; y en Idaho, una subvención de 10.350 estaba destinada a excursiones escolares. También se preveían reembolsos por casi 189.000$ para la compra de 54.000 libros infantiles por parte de cinco tribus nativas, ahora en riesgo.

La administración justificó el cierre aludiendo a un decreto presidencial que pedía reducir el IMLS a su mínima expresión legal, en línea con intentos previos de Trump por eliminarlo, bajo el argumento de eliminar gastos superfluos. Aun así, no hay evidencia de mal uso de fondos. De hecho, expertos y líderes del sector destacan la importancia vital de estas subvenciones, especialmente para zonas rurales y poblaciones vulnerables.

La acción provocó un fuerte rechazo. El sindicato que representa a los empleados del IMLS denunció la incertidumbre sobre los proyectos ya aprobados, y una coalición bipartidista de senadores, liderada por Jack Reed, exigió al gobierno que cumpla con la ejecución de los fondos autorizados por el Congreso.

Aunque bibliotecas y museos reciben apoyo de otras fuentes, el IMLS es el mayor proveedor federal directo de financiación para estos sectores. El impacto de su paralización se extiende incluso a grandes sistemas como el de Nueva York, donde aunque el porcentaje de fondos federales es menor, estos se usan para innovación y nuevos programas. Instituciones están organizando campañas para buscar donantes privados, mientras algunas fundaciones filantrópicas ya se preparan para suplir el vacío económico.

El futuro del IMLS está ahora en manos del Congreso, los tribunales y la presión pública. Mientras tanto, la incertidumbre persiste y amenaza el acceso equitativo a la cultura, la educación y la tecnología para millones de estadounidenses.

La mayoría de los estadounidenses quiere leer más libros. Pero no lo consigue

Limbong, Andrew. “Most Americans Want to Read More Books. We Just Don’t.” NPR, April 7, 2025. https://www.npr.org/2025/04/07/nx-s1-5333652/books-reading-poll.

Una nueva encuesta realizada por NPR/Ipsos revela que la mayoría de los estadounidenses disfrutan de la lectura y desean leer más, aunque en la práctica no sea una prioridad para ellos. El sondeo, realizado a más de 2.000 adultos en EE. UU., muestra que el 82 % considera que leer es una buena forma de aprender sobre el mundo, el 76 % lo encuentra relajante, y un 98 % de quienes tienen hijos quieren que estos desarrollen el gusto por la lectura.

A pesar de estas aspiraciones, solo el 51 % de los encuestados leyó un libro en el último mes, mientras que alrededor del 80 % consumió contenido en plataformas de streaming, redes sociales o videos cortos. Mallory Newall, vicepresidenta de Ipsos, señala que no se trata de una competencia directa entre leer y otras formas de entretenimiento, sino más bien de una cuestión de falta de tiempo. La razón más común para no leer más fue “otras actividades de la vida”, como tareas del hogar, socializar o simplemente descansar.

Cuando se preguntó qué harían con una hora extra de ocio, la mayoría optó por pasar tiempo con la familia, seguido en un empate por ver televisión, leer o hacer ejercicio. Las mujeres y las personas con mayor nivel educativo son significativamente más propensas a elegir la lectura en ese caso hipotético.

En cuanto a los géneros favoritos, los libros de suspense, crimen y misterio lideran ampliamente con un 37 % de preferencia. En un segundo nivel están la no ficción histórica (24 %), las memorias y la ficción histórica (ambas con 21 %). Las mujeres y los mayores de 50 años son los principales lectores de thrillers, aunque las mujeres muestran una mayor diversidad en sus gustos literarios, mientras que los hombres tienden a concentrarse en la no ficción.

Los porcentajes representan la proporción de personas que seleccionaron cada género como uno de sus favoritos:

  1. Thriller/crimen/misterio: 37% — Es claramente el género más popular, con una ventaja significativa sobre los demás.
  2. No ficción histórica: 24%
  3. Memorias/biografías/autobiografías: 21%
  4. Ficción histórica: 21%
  5. Fantasía: 20%
  6. Ciencia ficción: 19%
  7. Ficción realista/literaria: 18%
  8. Romance: 17%
  9. Autoayuda: 14%
  10. Literatura juvenil (Young adult): 8%
  11. Novelas gráficas: 5%
  12. Libros infantiles: 3%
  13. Poesía: 3%
  14. Otros: 10%
  15. No tengo un género favorito: 7%

Respuestas clave:

  • Los géneros más populares tienden a ser narrativos y orientados al entretenimiento, como los thrillers y la fantasía.
  • Los géneros de no ficción también tienen una gran presencia (como la no ficción histórica y las biografías).
  • Géneros como la poesía y los libros infantiles tienen una representación muy baja.
  • Un 7% de los encuestados afirmó no tener un género favorito, lo que sugiere una apertura o falta de preferencia específica en un segmento de lectores.

La edad influye notablemente en los hábitos de lectura: las personas mayores de 65 años son quienes más tiempo dedican a leer, posiblemente porque tienen más tiempo libre o no están al cuidado de niños pequeños. Para los jóvenes, leer es un deseo, pero se percibe como una actividad de baja prioridad e incluso algo aburrida, según Newall.

En conclusión, aunque leer sigue siendo una aspiración compartida por muchos estadounidenses, los hábitos reales muestran que otras formas de entretenimiento y las demandas del día a día suelen desplazar a la lectura del centro de sus rutinas.

Cada vez se solicitan más retiradas de libros en el Reino Unido influenciados por los grupos extremista de Estados Unidos

Creamer, Ella. 2025. «Librarians in UK Increasingly Asked to Remove Books, as Influence of US Pressure Groups Spreads.» The Guardian, April 14, 2025. https://www.theguardian.com/books/2025/apr/14/librarians-in-uk-increasingly-asked-to-remove-books-as-influence-of-us-pressure-groups-spreads.

En el Reino Unido, las solicitudes para retirar libros de las bibliotecas están aumentando, influenciadas por grupos de presión estadounidenses que han impulsado campañas de censura, especialmente en torno a libros con contenido LGBTQ+. Aunque la situación británica no es tan grave como la estadounidense, profesionales del sector advierten de casos preocupantes de censura, acoso en redes sociales y pérdida de empleo por defender la libertad intelectual.

Louis Coiffait-Gunn, director del Chartered Institute of Library and Information Professionals (CILIP), y Ed Jewell, presidente de Libraries Connected, señalan un incremento anecdótico en las peticiones de censura, sobre todo desde personas o pequeños grupos, a diferencia de EE. UU., donde la mayoría de los intentos de censura provienen de organizaciones bien estructuradas.

La investigadora Alison Hicks, profesora de estudios bibliotecarios en UCL, entrevistó a bibliotecarios escolares británicos que enfrentaron desafíos similares a los estadounidenses, como recibir propaganda en sus escritorios o ser atacados por redes sociales. Su estudio también detectó formas particulares de censura en las escuelas del Reino Unido, como la vandalización de libros y carteles con insultos racistas u homófobos, algo que no suele observarse en EE. UU.

Los libros más atacados en el Reino Unido suelen estar relacionados con temas LGBTQ+. Obras como la serie Heartstopper de Alice Oseman y Billy’s Bravery de Tom Percival han sido blanco de críticas. Una encuesta de Index on Censorship reveló que más de la mitad de los casos en los que se pidió retirar libros resultaron en la retirada efectiva de títulos, muchos de temática LGBTQ+. Otro estudio de CILIP en 2023 encontró también que libros sobre raza y el imperio británico eran frecuentemente cuestionados.

A pesar de las diferencias entre ambos países, los ataques están generando altos niveles de angustia entre los bibliotecarios británicos, especialmente en las escuelas. En EE. UU., la censura ha escalado a nivel legislativo en varios estados, lo que preocupa a los profesionales del Reino Unido, que siguen la evolución con solidaridad y alarma.

Una dificultad clave en Reino Unido es la falta de datos oficiales: no se sabe cuántas bibliotecas escolares existen ni cuántos libros han sido censurados. Esto complica el seguimiento del problema. Aun así, la mayoría de las bibliotecas siguen el marco ético de CILIP, que defiende el acceso libre a contenidos siempre que no infrinjan la ley.

Finalmente, Jewell advierte sobre el peligro de que las bibliotecas empiecen a autocensurarse por miedo a la controversia. Destaca la necesidad de preservar la diversidad de ideas para garantizar un debate abierto y plural en la sociedad.

Una transformación digital sin precedentes: 1 de cada 3 niños utiliza la IA para aprender

«The 2025 Common Sense Census: Media Use by Kids Zero to EightCommon Sense Media, 2025.

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Según un nuevo informe de Common Sense Media, en una encuesta realizada a padres con hijos de 8 años o menos, casi un tercio de los encuestados (29%) afirma que sus hijos han utilizado la inteligencia artificial para aprender cosas relacionadas con la escuela.

Esta organización sin ánimo de lucro, dedicada a la investigación y clasificación de medios digitales, encuestó a 1.578 padres para averiguar cómo se relacionan los niños con los medios y la tecnología.

Entre los padres que afirmaron que sus hijos han utilizado herramientas de IA, el 23% dijo que el impacto de la IA en la comprensión por parte de sus hijos del material relacionado con la escuela fue mayoritariamente positivo. El 55% dijo que la IA no había tenido ningún impacto; el 16% informó de impactos tanto positivos como negativos; y el 5% calificó el impacto de mayoritariamente negativo.

Otros resultados de la encuesta son

  • Los niños de 8 años o menos pasan unas dos horas y media al día frente a una pantalla.
  • El 60% de ese tiempo se dedica a ver la televisión o vídeos y el 26% a jugar. Sólo el 1% de ese tiempo se dedica a los deberes.
  • El tiempo dedicado a los juegos ha aumentado un 65% desde 2020, mientras que el dedicado a ver la televisión o vídeos ha disminuido un 18%. Dentro de esa categoría de TV/vídeo, las plataformas de vídeo de formato corto como TikTok, Instagram Reels y YouTube Shorts están en alza.
  • A los 2 años, el 40% de los niños tiene su propia tableta. A los 4 años, esa cifra sube al 58%.
  • A los 8 años, uno de cada cuatro niños tiene su propio teléfono móvil.
  • Aproximadamente uno de cada cinco niños utiliza dispositivos para estar cómodo, a la hora de comer o para conciliar el sueño.

«Nuestros hijos más pequeños están en primera línea de una transformación digital sin precedentes», afirma James P. Steyer, fundador y director general de Common Sense Media, en un comunicado. «Desde la IA hasta los juegos inmersivos, están experimentando tecnologías que ni siquiera existían hace unos años. Es mucho que gestionar como padre primerizo, por eso nos centramos en dar a las familias y a los educadores las herramientas que necesitan para aprovechar los beneficios de la innovación al tiempo que crean hábitos digitales saludables desde el principio.»