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Las bibliotecas son las personas: entrevista a Manuel Leal y a Pep Bruno

Las bibliotecas son las personas: entrevista a Manuel Leal y a Pep Bruno

Planeta Biblioteca 2026/02/25.

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Hoy hemos entrevistado Manuel Hernández Leal, bibliotecario de Villamayor en Salamanca y a Pep Bruno, cuentacuentos y socio fundador de la Asociación de Profesionales de la Narración oral  (AEDA). Manuel reivindica la biblioteca pública como espacio de transformación social y convivencia. Formado en la Universidad de Salamanca, dirige desde 2000 la Biblioteca Municipal de Villamayor con un enfoque basado en creatividad, participación y compromiso. Defiende la cooperación cultural transfronteriza con Portugal como vía de enriquecimiento mutuo. Destaca proyectos sociales como Coro Imperfecto o Migrantes, que refuerzan la inclusión y la cohesión comunitaria. Sitúa la narración oral en el centro de la vida bibliotecaria, como ejercicio de escucha e inteligencia emocional. Iniciativas como Des-Parejados ejemplifican su apuesta por experiencias culturales compartidas entre generaciones. Su nombramiento como Socio de Honor de AEDA reconoce una trayectoria dedicada a hacer de la biblioteca un lugar profundamente humano.

Cambios en las leyes federales obligan a bibliotecas a suspender servicios de tramitación de pasaporte

Connecticut Public / CT Mirror. “Nonprofit CT Libraries to Discontinue Passport Application Services.CT Mirror, 6 de febrero de 2026. https://ctmirror.org/2026/02/06/nonprofit-ct-libraries-to-discontinue-passport-application-services/?utm_source=flipboard&utm_content=topic/libraries

A partir del 13 de febrero de 2026, varias bibliotecas públicas sin ánimo de lucro en el estado de Connecticut (EE. UU.) dejarán de ofrecer servicios de ayuda para completar solicitudes de pasaporte debido a la nueva normativa federal.

La decisión se debe a una nueva exigencia del gobierno federal que obliga a que las solicitudes de pasaporte sean procesadas únicamente por agencias gubernamentales autorizadas, dejando fuera a las bibliotecas que operan como organizaciones 501(c)(3). Este cambio afecta a bibliotecas como la Ferguson Library en Stamford, la Ridgefield Library, la de Farmington y la de Norwich, entre otras, que históricamente brindaban este servicio a la comunidad local.

Los directores y responsables de estas bibliotecas expresaron su preocupación por el impacto negativo que esto tendrá tanto para los residentes como para las propias instituciones. Muchas personas utilizaban el servicio de la biblioteca porque les resultaba más accesible que acudir a una oficina de correos u otra dependencia gubernamental, especialmente quienes trabajan hasta tarde o tienen barreras de transporte. Además, en el caso de la Ferguson Library, el servicio de pasaportes representó una parte significativa de sus ingresos operativos —casi 8,000 solicitudes gestionadas en 2025, con alrededor de 368,000 USD en ingresos que se reinvertían en programas, colecciones y servicios comunitarios— por lo que su eliminación plantea desafíos financieros adicionales para mantener otros servicios.

Las bibliotecas también señalaron que este cambio podría afectar desproporcionadamente a comunidades vulnerables que, por razones de trabajo, acceso o inquietudes relacionadas con la inmigración, dependían de la asistencia directa en estos trámites. Algunos representantes locales han impulsado un proyecto de ley federal (como HR 6997) que, de aprobarse, permitiría a bibliotecas sin ánimo de lucro volver a procesar pasaportes, aunque por ahora estas instituciones deberán buscar fuentes alternativas de financiamiento y redirigir a los usuarios a oficinas postales u otras agencias gubernamentales para completar sus solicitudes.

Impacto social de las Bibliotecas Públicas en Canadá

Canadian Urban Libraries Council/Conseil des Bibliothèques Urbaines du Canada (CULC/CBUC). (30 de enero de 2026). Social Impact Study: National Social Impact Study on Urban Public Libraries in Canada. Informe nacional sobre el impacto social de las bibliotecas públicas urbanas en Canadá.

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Se trata de una investigación pionera realizada en Canadá para comprender de manera profunda el papel social y comunitario de las bibliotecas públicas urbanas. Esta iniciativa analiza cómo los servicios, espacios, programas y actividades de las bibliotecas influyen en la vida de las personas y en el tejido social de las comunidades, más allá de las métricas tradicionales como la cantidad de visitas, préstamos de libros o participación en eventos. El estudio explora el valor que las bibliotecas generan en términos de bienestar social, inclusión, aprendizaje, cohesión comunitaria y participación cívica.

La investigación se basa en datos empíricos obtenidos de más de 18.000 encuestados que interactúan con bibliotecas en 26 sistemas urbanos de bibliotecas públicas en todo Canadá. Para recopilar esta información, se combinaron métodos cuantitativos y cualitativos que incluyen encuestas en línea detalladas y entrevistas individuales, proporcionando una visión holística del impacto que estos espacios tienen en la vida diaria de las personas. Además, el estudio se llevó a cabo en colaboración con el consorcio de investigación Is It a Bird / It Depends, especializado en análisis de impacto social, lo cual fortifica la rigurosidad metodológica de la investigación.

Uno de los aspectos centrales del Estudio Nacional de Impacto Social es su enfoque integral y centrado en la experiencia vivida de las personas usuarias. Más que medir solo estadísticas operativas, el estudio pretende captar cómo las bibliotecas contribuyen al bienestar emocional, social, intelectual y creativo de sus comunidades. Los resultados —publicados en enero de 2026— no solo aportan datos significativos para entender mejor el valor de las bibliotecas, sino que también pretenden orientar conversaciones nacionales y regionales sobre políticas públicas, inversión, planificación y defensa del papel de las bibliotecas en la sociedad canadiense del siglo XXI.

En términos de impacto estratégico, este estudio proporciona evidencia sólida y contextualizada sobre la importancia de las bibliotecas públicas urbanas, destacando cómo estos espacios fortalecen la cohesión social, facilitan el acceso equitativo al conocimiento y fomentan oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida. Asimismo, al poner el foco en experiencias reales de los usuarios, el estudio amplía el entendimiento tradicional de los resultados de las bibliotecas, demostrando que su valor no se limita únicamente a actividades culturales o educativas, sino que impacta de forma significativa en el bienestar global de las comunidades urbanas.

Una biblioteca pública y una universitaria comparten su espacio y misión para ampliar el acceso y fortalecer el impacto comunitario

Jasper Love, Sage; Jangjou, Elmira; y Melissa Blankstein. Shared Space, Shared Mission: How the King Library Expands Access and Strengthens Community Impact. Ithaka S+R, 28 de enero de 2026. https://doi.org/10.18665/sr.32464

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El documento aborda cómo dos instituciones bibliotecarias —una académica y otra pública— comparten un mismo edificio y recursos con el objetivo de ampliar el acceso a servicios, fortalecer los vínculos con la comunidad y satisfacer diversas necesidades de distintos públicos —desde estudiantes universitarios hasta habitantes de la ciudad con necesidades básicas o de aprendizaje.

El estudio Shared Space, Shared Mission examina la colaboración a largo plazo entre la San José State University (SJSU) y la San José Public Library (SJPL) mediante el modelo de biblioteca de uso conjunto conocido como Dr. Martin Luther King, Jr. Library.

El informe se basa en entrevistas con personales y líderes de ambas instituciones y presenta un análisis detallado de la evolución, gobernanza y operaciones de esta asociación. Se destaca la importancia de acuerdos de operación claras, estructuras de gobierno eficaces y comunicación constante para coordinar políticas, responsabilidades y servicios compartidos. Las entrevistas revelan que el trabajo colaborativo dentro de un espacio compartido permite crear una identidad conjunta, desarrollar programación cultural y educativa integrada y ofrecer recursos mejorados que ninguna de las dos bibliotecas podría proporcionar de forma independiente.

Además, la King Library se describe como un centro de servicios que va más allá de los libros y las colecciones. Ofrece apoyo para alfabetización digital, acceso a tecnología, programas culturales, cursos para adultos, iniciativas de salud y servicios de referencia para necesidades básicas como vivienda, empleo y asistencia social. Esta amplia gama de servicios ofrece un ejemplo de cómo las bibliotecas pueden funcionar como espacios de inclusión comunitaria y como nodos de redes de apoyo social.

El documento también identifica desafíos asociados con el modelo compartido: tensiones entre las necesidades específicas de estudiantes universitarios y de la comunidad en general, confusiones operativas debidas a diferentes políticas institucionales, y la necesidad de métricas compartidas para evaluar conjuntamente el impacto de la alianza. A pesar de estos retos, la misión compartida de maximizar recursos y ampliar el impacto social sigue guiando el trabajo colaborativo entre ambas instituciones.

Las bibliotecas públicas en la lucha por la equidad en el acceso a la información

Gardella, G. (9 de noviembre de 2025). Libraries: The Frontline Warriors in the Battle for Information Equity. LibLime. Recuperado de https://liblime.com/2025/11/09/libraries-the-frontline-warriors-in-the-battle-for-information-equity/

El artículo analiza el papel central y transformador de las bibliotecas públicas en la lucha por la equidad en el acceso a la información en un mundo donde persisten profundas brechas digitales y sociales.

El texto parte de una realidad preocupante: el acceso a la información sigue siendo desigual incluso en países desarrollados como Estados Unidos y Canadá, donde una proporción significativa de hogares no tiene conexión a internet en casa o no puede permitirse servicios digitales básicos. Esta disparidad —conocida como brecha digital— no solo limita el acceso a entretenimiento o comunicación, sino que se traduce en barreras reales para la educación, el empleo, la atención médica y la participación cívica. En este contexto, las bibliotecas han evolucionado mucho más allá de su rol tradicional de préstamo de libros para posicionarse como infraestructuras críticas del siglo XXI que democratizan el acceso a la información y a las herramientas necesarias para navegar en un entorno cada vez más digitalizado.

Para enfrentar la brecha digital, las bibliotecas públicas ofrecen acceso gratuito a tecnologías y conectividad que muchas personas no tienen en sus hogares. Esto incluye computadoras con conexión a internet y acceso Wi-Fi para dispositivos personales, servicios que resultan vitales en comunidades rurales y de bajos ingresos donde la banda ancha sigue siendo limitada o costosa. Durante la pandemia de COVID-19, la importancia de estos servicios se hizo especialmente evidente, ya que escuelas, lugares de trabajo y servicios gubernamentales se trasladaron en línea. Algunas bibliotecas incluso extendieron el acceso a internet fuera de sus instalaciones al ofrecer dispositivos Wi-Fi portátiles para préstamo, servicios disponibles más allá del horario tradicional de apertura. Este enfoque no solo ha ampliado el acceso a internet, sino que ha reforzado a las bibliotecas como puntos de infraestructura digital esenciales para sus comunidades.

El artículo enfatiza también que el acceso a la tecnología por sí solo no basta si las personas no cuentan con las habilidades para utilizarla de manera efectiva. Por ello, las bibliotecas han ampliado sus programas de alfabetización digital, ofreciendo clases, tutorías personalizadas y asistencia práctica para ayudar a los usuarios a navegar por el mundo digital. Esta formación cubre desde habilidades básicas de uso de computadoras e internet hasta áreas más avanzadas como manejo de software, desarrollo web, programación y tecnologías de asistencia. Estos programas son esenciales para grupos que tradicionalmente enfrentan mayores barreras tecnológicas, incluyendo personas mayores, quienes buscan empleo, inmigrantes y otros sectores vulnerables. La alfabetización digital se presenta no solo como una herramienta de inclusión económica, sino también como un medio para fortalecer la capacidad crítica de los ciudadanos frente a la desinformación y los sistemas algorítmicos que moldean el acceso a la información.

El artículo subraya además que la misión de las bibliotecas trasciende lo tecnológico para crear espacios físicos y virtuales inclusivos donde todos los miembros de la comunidad se sientan bienvenidos y apoyados. Las bibliotecas funcionan como espacios seguros para el aprendizaje, especialmente para poblaciones marginadas y estudiantes no tradicionales, manteniendo su papel como anclas comunitarias incluso en barrios donde otros espacios públicos han desaparecido. Las cifras son contundentes: antes de 2020, millones de sesiones de internet ocurrieron en bibliotecas públicas, enfatizando su rol como infraestructura digital accesible para personas de todas las edades y orígenes. Muchas bibliotecas han incorporado también espacios de creación (makerspaces) con tecnologías avanzadas como impresoras 3D y cortadoras láser, democratizando el acceso a herramientas que pueden potenciar la creatividad, la innovación y, en algunos casos, el emprendimiento local.

Finalmente, el artículo reconoce que persisten desafíos significativos para que las bibliotecas cumplan plenamente su misión de equidad informacional. Entre los principales obstáculos están la limitada capacidad de personal, la falta de recursos financieros insuficientes y las dificultades para llegar a poblaciones tradicionalmente desatendidas. Estos retos se agravan por un panorama político y económico incierto en el que incluso programas de conectividad que han demostrado su eficacia enfrentan recortes o cambios en las políticas públicas. A pesar de estas dificultades, el artículo concluye destacando la resiliencia y el compromiso de las bibliotecas con su propósito fundamental: garantizar que todas las personas, sin importar su nivel socioeconómico o lugar de residencia, puedan acceder a la información que necesitan para aprender, trabajar y participar plenamente en la sociedad. Las bibliotecas, según el texto, ejemplifican el principio de que el acceso a la información no es un lujo sino un derecho que requiere vigilancia activa y constante inversión para proteger y extender a todos.

El número de visitantes a las bibliotecas públicas vuelve a los niveles previos a la COVID-19 ante la crisis del coste de la vida.

Heath, Nicola. “Public Library Visitor Numbers Return to Pre-COVID Levels as Cost-of-Living Crisis Bites.ABC News, January 6, 2026. https://www.abc.net.au/news/2026-01-06/public-libraries-australia-visitors-up-cost-of-living-crisis/106152152

Las bibliotecas públicas de Australia han experimentado un notable repunte en el número de visitantes, alcanzando y superando las cifras registradas antes de la pandemia de COVID-19, según datos recientes de los servicios bibliotecarios del país.

Tras años de descenso en las visitas presenciales entre 2020 y 2022, el informe más reciente muestra que en 2023-24 se realizaron más de 88 millones de visitas en persona, un aumento del 10 % respecto al año anterior y un 4 % más que en 2019-20. Asimismo, el préstamo de materiales ha aumentado significativamente, con 174 millones de elementos prestados, un incremento del 23 % con respecto a 2019-20. Este auge ha sido impulsado por diversas estrategias de modernización y promoción, como campañas en redes sociales que han ayudado a reconectar a la comunidad con estos espacios culturales.

Una de las razones clave detrás del resurgimiento de las bibliotecas públicas es la persistente crisis del costo de la vida en Australia, que ha llevado a muchas personas a buscar recursos gratuitos y espacios comunitarios accesibles. Las bibliotecas no solo prestan libros y medios tradicionales, sino que han ampliado sus servicios para incluir colecciones digitales, como libros electrónicos y audiolibros, cuya demanda se ha duplicado en los últimos años. También ofrecen préstamos de objetos prácticos —como medidores de calidad del aire, cámaras térmicas o máquinas de coser— y programas educativos y sociales, lo que refuerza su papel como centros de apoyo comunitario.

Más allá del préstamo de materiales, las bibliotecas se han consolidado como lugares de encuentro social y apoyo comunitario. Ofrecen actividades para todas las edades, desde clubes de LEGO y cuentacuentos hasta charlas con autores y espacios de estudio para estudiantes. Además, proporcionan acceso a servicios esenciales como conexión Wi-Fi, ordenadores públicos y formación en alfabetización digital, convirtiéndose en recursos clave para personas con acceso limitado a Internet o tecnología en sus hogares. Sin embargo, a pesar de su creciente relevancia, los responsables del sector advierten sobre la insuficiencia de recursos y financiación para satisfacer la demanda ampliada de servicios, ya que el costo de operación aumenta más rápidamente que los ingresos disponibles para las bibliotecas.

Cómo las bibliotecas públicas pueden ahorrar dinero y ofrecer más

Upworthy. 35 free public library services frugal people swear saves them tons of money. Upworthy, 26 ago. 2025. Disponible en: https://www.upworthy.com/free-public-library-services-frugal-people-swear-save-them-tons-of-money

Las bibliotecas públicas van mucho más allá de ser simples lugares para tomar prestados libros. Para muchas personas con un estilo de vida frugal, estos espacios se han convertido en recursos esenciales que permiten ahorrar cientos o incluso miles de dólares al año. Gracias a su amplio catálogo de servicios gratuitos, las bibliotecas se presentan como aliados para quienes buscan entretenimiento, educación y acceso a tecnología sin gastar grandes sumas de dinero.

Entre los servicios más destacados se encuentran los préstamos de materiales diversos además de libros. Algunas bibliotecas ofrecen puzzles, juegos de mesa, videojuegos, instrumentos musicales e incluso herramientas para hobbies o kits educativos de ciencia y actividades al aire libre. Incluso hay bibliotecas que prestan bicicletas u otros equipos especiales, demostrando que sus recursos pueden adaptarse a necesidades muy variadas.

Las bibliotecas también ofrecen acceso gratuito a tecnología y recursos digitales. Esto incluye computadoras con conexión a Internet, ebooks y audiolibros a través de aplicaciones como Libby o Hoopla, así como bases de datos y periódicos de pago, como Wall Street Journal. Además, proporcionan software educativo, cursos en línea y recursos de aprendizaje de idiomas, lo que las convierte en centros de formación y desarrollo personal accesibles para todos.

Otro beneficio significativo es el acceso a la cultura y al ocio. Muchas bibliotecas proporcionan pases gratuitos o con descuento para museos, atracciones locales y eventos comunitarios, permitiendo que la experiencia cultural esté al alcance de todos. Asimismo, algunas cuentan con “objetotecas” donde se pueden tomar prestadas herramientas de costura, repostería, jardinería, equipos para niños o incluso raquetas de nieve y materiales para actividades al aire libre. También se encuentran espacios de makerspace con impresoras 3D y estudios creativos, fomentando la innovación y la creatividad.

En resumen, el artículo resalta cómo las bibliotecas públicas se han convertido en centros comunitarios integrales que permiten ahorrar dinero y acceder a oportunidades educativas, culturales y recreativas de manera gratuita o muy económica. Gracias a estos servicios, muchas personas han logrado mejorar su calidad de vida y disfrutar de experiencias diversas sin necesidad de gastar grandes sumas de dinero.

Cuando la lectura falla en las aulas: las bibliotecas públicas son la solución

Bejdo, M. (2024, 2 de julio). Students Are Struggling With Literacy. The Public Library Can Help. Education Week https://www.edweek.org/teaching-learning/opinion-students-are-struggling-with-literacy-the-public-library-can-help/2024/07

Un número importante de estudiantes en Estados Unidos —y en muchas comunidades— enfrentan serias dificultades con la lectoescritura. Por ejemplo, en 2019 apenas un 37 % de los estudiantes de 12.º grado alcanzaban un nivel “proficiente” según los datos del National Assessment of Educational Progress (NAEP).

La autora, una educadora de primera infancia, propone que las bibliotecas públicas representen un aliado clave en la mejora de la alfabetización, especialmente cuando las bibliotecas escolares no son suficientes —o directamente no existen—.

Las bibliotecas públicas ofrecen una enorme variedad de recursos: colecciones extensas en varios idiomas, espacios para leer o hacer tareas, acceso a ordenadores y servicios de impresión, programas de alfabetización, cuentacuentos, actividades para niños, adolescentes y familias, clases, etc.

La colaboración entre escuelas y bibliotecas públicas, puede abrir un “nuevo mundo” para los estudiantes, particularmente para aquellos con dificultades lectoras, estudiantes multilingües o de entornos vulnerables. Ese tipo de alianza permite ofrecer a todos los alumnos —no solo a los de escuelas con buenos recursos— acceso a libros, oportunidades de lectura y un entorno favorable al aprendizaje.

El artículo subraya que las bibliotecas públicas poseen una riqueza de recursos difícilmente igualable por la escuela media:

  • Colecciones amplias, actualizadas y multilingües, incluyendo libros impresos, ebooks, audiolibros y materiales accesibles.
  • Programas de alfabetización temprana, como cuentacuentos, clubes de lectura, talleres familiares o actividades STEM conectadas con la lectura.
  • Apoyo a tareas y estudio, con espacios tranquilos, personal capacitado y acceso a materiales suplementarios.
  • Tecnología accesible, especialmente importante para estudiantes de bajos ingresos: ordenadores, tabletas, Wi-Fi libre, impresión y bases de datos.
  • Programas orientados a adolescentes, no habituales en bibliotecas escolares, que fomentan la lectura desde intereses propios.
  • Acceso gratuito y universal, sin barreras socioeconómicas.

Se proponen acciones prácticas para promover esta colaboración: organizar visitas escolares a bibliotecas públicas, promover que las familias conozcan los recursos disponibles, invitar bibliotecarios para sesiones de cuentacuentos en clase, etc. Todo con el fin de fomentar la lectura, mejorar la alfabetización y ofrecer oportunidades igualitarias de acceso al conocimiento.

  • Visitas regulares de estudiantes a la biblioteca, para obtener su carné, descubrir secciones, conocer servicios digitales y generar vínculo afectivo con el espacio.
  • Bibliotecarios que visitan las aulas, ofreciendo sesiones de lectura, presentaciones temáticas o introducción al uso crítico de la información.
  • Promoción de bibliotecas “familiares”, que ayudan a que madres, padres y cuidadores conozcan los recursos que pueden utilizar en casa.
  • Programas compartidos, como lecturas de verano, retos lectores o clubs interinstitucionales.
  • Acompañamiento en alfabetización digital, que permite a los estudiantes navegar recursos electrónicos de manera autónoma.

Los puntajes de lectura de los estudiantes en las pruebas estandarizadas aumentan gracias a la colaboración con la biblioteca pública

VanOstrand, Melea. “IPS says students’ reading scores on standardized test rise with Library Link.” WISH‑TV, 13 noviembre 2025

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Las Escuelas Públicas de Indianápolis registraron un aumento del 10.2% en el nivel de competencia en el examen estatal estandarizado IREAD del año escolar 2024-2025. Solo en tercer grado, los índices de competencia se dispararon casi un 70%. Los educadores afirman que esto se debe a la colaboración con la Biblioteca Pública de Indianápolis.

el distrito Indianapolis Public Schools (IPS) ha experimentado un aumento significativo en los resultados de lectura —un 10,2 % de incremento en las puntuaciones del examen IREAD en el curso 2024‑2025— gracias a su colaboración con Indianapolis Public Library (IndyPL). Este sistema compartido permite a los alumnos acceder a más de 2,3 millones de títulos y pedir prestados libros de cualquiera de las bibliotecas del consorcio, con un notable aumento en préstamos: entre agosto y septiembre, los estudiantes de IPS retiraron más de 36 .800 libros, un incremento del 34 %.

Según responsables del distrito escolar y maestros, este mayor acceso a libros ha sido crucial: muchos profesores integran en sus clases libros tomados del sistema compartido, y los alumnos encuentran variedad —desde novelas gráficas hasta ficción serial o no ficción narrativa—, lo que incentiva su interés por la lectura. La iniciativa forma parte del plan “Rebuilding Stronger” de IPS, que ha renovado sus centros de medios y bibliotecas escolares para hacerlos más atractivos y funcionales, con la meta de fomentar el hábito lector y mejorar competencias básicas.

El resultado —el repunte en las puntuaciones del IREAD— sugiere una fuerte correlación entre la ampliación del acceso a libros físicos/digitales y el rendimiento en lectura. La experiencia de IPS refuerza la idea de que facilitar recursos bibliográficos y promover la lectura desde temprana edad puede tener un impacto claro en la alfabetización y el éxito escolar.

Las bibliotecas son el corazón del ecosistema de la lectura.

Rainwater, Brooks. “Libraries Are at the Heart of the Reading Ecosystem.” EdTrust, 22 de septiembre de 2025.

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El artículo destaca que, en un momento en el que solo el 31 % de los alumnos de cuarto grado en EE. UU. leen con soltura, las bibliotecas públicas se enfrentan a ataques y recortes, a pesar de ser piezas fundamentales para la alfabetización. Según Brooks Rainwater, presidente y director general del Urban Libraries Council, el aprendizaje –y especialmente la lectura– no ocurre únicamente en la escuela; gran parte del tiempo de los niños está fuera del aula, y las bibliotecas comunitarias ofrecen recursos esenciales durante todo el año para apoyar a los jóvenes lectores y sus familias

Lejos de ser depósitos pasivos de libros, las bibliotecas son espacios activos de aprendizaje y encuentros. Se describen como núcleos comunitarios que fomentan la lectura temprana, apoyan a educadores y cuidadores, y construyen lo que el autor denomina un “ecosistema de alfabetización” sólido y resiliente.

La entrada también denuncia amenazas serias, como el veto de libros y los recortes en la financiación de entidades como el Institute of Museum and Library Services, que ponen en peligro la libertad intelectual y la capacidad de las bibliotecas para innovar y ofrecer servicios adaptados a sus comunidades

A pesar de estas dificultades, el artículo presenta ejemplos esperanzadores: bibliotecas que crean colecciones de textos cortos para reforzar lecciones de fonética, programas de lectura para principiantes, tutorías y cursos en línea para profesores, demostrando cómo las bibliotecas continúan cumpliendo un papel vital para lectores emergentes en entornos diversos.

Se propone la necesidad de acciones estratégicas a nivel comunitario: capacitar al personal bibliotecario, colaborar con escuelas, diseñar programas junto a familias y desarrollar colecciones multilíngües y culturalmente relevantes. Todo ello con un enfoque de equidad, para asegurar que todas las comunidades tengan acceso a recursos de lectura de alta calidad.