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Sólo un 12% de los documentos publicados son depositados en repisitorios de acceso abierto (ruta verde)

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Anatomy of green open access

Björk , B-C , Laakso , M , Welling , P & Paetau , P 2014 , ‘ Anatomy of Green Open Access ‘ Jasist , vol 65 , no. 2 , pp. 237-250 . DOI: 10.1002/asi.22963

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Este estudio se centra en resumir y ampliar el conocimiento actual acerca de la ruta verde OA. Una síntesis de los estudios anteriores indican que la cobertura de la ruta verde OA de todos los artículos publicados en revistas es de aproximadamente 12 % , con una variación sustancial por disciplina. Por lo general , las copias de OA verdes estén disponibles después de demoras considerables de tiempo, en parte causada por períodos de embargo establecidos por los editores para salvaguardar sus modelos de negocio. Aunque las copias OA verdes idealmente deben archivarse en repositorios bien estable idos, una gran parte se almacena en las páginas personales y lugares similares, sin garantía de poder garantizar su recuperbilidad y  preservación a largo plazo. A menudo, estos lugares contienen copias exactas de los artículos publicados, lo que puede infringir los derechos exclusivos del editor. La base técnica para la OA verde es cada vez más sólida en gran parte debido al rápido aumento en el número de repositorios institucionales. El número de artículos depisitados en un repositorio de Acceso Abierto cuando existen incentivos, formación y mandatos OA, influye fuertemente en la tasa de autoarchivo de los artículos, no obstante, sigue siendo bajo. http://dx.doi.org/10.1002/asi.22963

El derecho a leer

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El derecho a leer

Este artículo se publicó en febrero de 1997 en Communications of the ACM (Vol. 40, Número 2).

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De El camino a Tycho, una colección de artículos sobre los antecedentes de la Revolución Lunar, publicado en Luna City en 2096.

Para Dan Halbert el viaje a Tycho comenzó en la universidad, cuando un día Lissa Lenz le pidió prestado el ordenador. El suyo se había averiado, y a menos que consiguiera otro, sería reprobada en su trabajo de fin de trimestre. No se atrevía a pedírselo a nadie excepto a Dan.

Esto puso a Dan en un dilema. Tenía que ayudarla, pero si le prestaba su ordenador ella podría leer sus libros. Dejando de lado el peligro de enfrentarse a una condena de muchos años de cárcel por permitir que otra persona leyera sus libros, la sola idea le turbó al principio. Como a todo el mundo, desde la escuela primaria le habían enseñado que compartir libros es sucio y malo, cosa de piratas.

Además, no había muchas posibilidades de evitar que la APS —la Autoridad de Protección del Software— lo descubriese. En sus clases de programación Dan había aprendido que todo libro tenía un control de copyright que informaba a la Oficina Central de Licencias de cuándo, dónde y quién lo había leído. Usaban esa información no solo para atrapar a los piratas de la lectura, sino también para vender perfiles personales a las empresas. La próxima vez que su ordenador se conectase a la red, la Oficina Central de Licencias lo descubriría y él, como propietario del ordenador, recibiría un durísimo castigo por no tomar las medidas adecuadas para evitar el delito.

Naturalmente, no era seguro que Lissa tuviera la intención de leer sus libros. Probablemente quería el ordenador solo para escribir el proyecto. Pero Dan sabía que Lissa provenía de una familia de clase media que a duras penas se podía permitir pagar la matrícula, y mucho menos las tasas de lectura. Leer sus libros podía ser la única manera que tenía de terminar la carrera. Dan entendía la situación: él mismo había pedido un préstamo para costearse los artículos de investigación que leía (el 10% de ese dinero iba a parar a los investigadores que los habían escrito, y como Dan pretendía hacer carrera en la universidad, esperaba que sus propios artículos de investigación, en caso de ser citados frecuentemente, le reportaran los suficientes beneficios como para pagar el préstamo).

Más tarde Dan descubrió que había habido un tiempo en el que todo el mundo podía ir a una biblioteca y leer artículos, incluso libros, sin tener que pagar. Había investigadores que podían leer miles de páginas sin necesidad de becas de biblioteca. Pero desde los años noventa del siglo anterior, tanto las editoriales comerciales como las no comerciales habían empezado a cobrar por el acceso a los artículos. En 2047, las bibliotecas que ofrecían acceso público y gratuito a los artículos académicos eran ya solo un vago recuerdo.

Por supuesto que había formas de evitar los controles de la APS y de la Oficina Central de Licencias, pero eran ilegales. Dan había tenido un compañero de clase en Programación, Frank Martucci, que había conseguido un depurador ilegal y lo usaba para eludir el control de copyright de los libros. Pero se lo había contado a demasiados amigos, y uno de ellos lo denunció a la APS para obtener una recompensa (era fácil inducir a la traición a los estudiantes endeudados). En 2047 Frank estaba en la cárcel, pero no por lecturas piratas, sino por posesión de un depurador.

Dan supo más tarde que había habido un tiempo en el que cualquiera podía tener un depurador. Incluso había herramientas de depuración libres disponibles en CD o que se podían descargar de la red, pero los usuarios comunes empezaron a usarlas para saltarse los controles de copyright, y finalmente un juez dictaminó que este se había convertido en el principal uso que se les daba en la práctica. Eso quería decir que eran ilegales, y los desarrolladores de esas herramientas de depuración fueron a parar a la cárcel.

Obviamente, los programadores necesitan herramientas de depuración, pero en 2047 los vendedores de estas herramientas solo distribuían copias numeradas, y solo a programadores registrados y autorizados. El depurador que Dan había usado en sus clases de programación estaba detrás de un cortafuegos especial para que solo se pudiese utilizar en los ejercicios de clase.

También se podían eludir los controles de copyright instalando un núcleo de sistema modificado. Con el tiempo Dan averiguó que a principios de siglo habían existido núcleos, e incluso sistemas operativos completos, que eran libres. Pero ahora no solo eran ilegales, como los depuradores, sino que —aun en caso de poseer uno de tales sistemas o núcleos— tampoco se podían instalar sin conocer la clave del administrador de nuestro ordenador, cosa que ni el FBI ni el servicio técnico de Microsoft estaban dispuestos a revelar.

Dan llegó a la conclusión de que no podía prestarle sin más el ordenador a Lissa. Sin embargo, no podía negarse a ayudarla porque estaba enamorado de ella. Cada oportunidad de hablarle lo llenaba de alegría, y el hecho de que le hubiese pedido ayuda podía significar que ella también lo amaba.

Dan resolvió el dilema haciendo algo aún más inconcebible: le prestó el ordenador y le dio su clave. De esa manera, si Lissa leía sus libros, la Oficina Central de Licencias pensaría que quien estaba leyéndolos era él. Seguía siendo un delito, pero la APS no lo detectaría automáticamente: solo podrían descubrirlo si Lissa lo denunciaba.

Si se descubría que le había dado su clave a Lissa, la carrera universitaria acabaría para ambos, independientemente del uso que ella le hubiera dado a la clave. La política de la universidad era que cualquier interferencia en los métodos que utilizaba para controlar el uso de los ordenadores era motivo para tomar medidas disciplinarias. No importaba si se había hecho o no algún daño, el delito consistía en el mero hecho de dificultar el control. Se daba por sentado que se estaba haciendo algo prohibido, no era preciso saber qué exactamente.

Generalmente no se expulsaba a los estudiantes por este motivo, al menos no directamente. Más bien, se les prohibía el acceso a las redes de ordenadores de la universidad, con lo que inevitablemente serían reprobados en todas las asignaturas.

Dan supo más tarde que ese tipo de políticas universitarias habían empezado en la década de 1980, cuando los estudiantes comenzaron a usar ordenadores masivamente. Antes de eso, las universidades mantenían una actitud diferente en relación con la disciplina estudiantil: se castigaban las actividades perniciosas, no las que simplemente levantaran sospechas.

Lissa no denunció a Dan a la APS. Su decisión de ayudarla los condujo al matrimonio y también a que cuestionasen lo que les habían enseñado acerca de la piratería cuando eran niños. Empezaron a leer acerca de la historia del copyright, la Unión Soviética y sus restricciones sobre la copia, e incluso leyeron la Constitución original de los Estados Unidos de América. Se marcharon a Luna[1], donde se encontraron con otros que al igual que ellos intentaban librarse del largo brazo de la APS. Cuando empezó el Levantamiento de Tycho, en 2062, el derecho universal a leer se convirtió en una de sus proclamas fundamentales.

Notas del autor

  • Este relato es un artículo histórico ficticio supuestamente escrito por alguien en el futuro. En él se narra la juventud de Dan Halbert en una sociedad modelada por poderes injustos que utilizan el término «pirata» de manera engañosa y partidista. El artículo emplea la terminología propia de esa sociedad. He tratado de trasladar ese uso del lenguaje al futuro, a una sociedad en la que su opresividad resulta más patente. Véase «Piratería».

  • Las restricciones informáticas impuestas sobre el préstamo o la lectura de libros (y otros tipos de publicaciones) se conocen como DRM, sigla en inglés de «Digital Restrictions Management» (gestión digital de restricciones). Para acabar con el DRM, la fundación Free Software Foundation ha emprendido la campaña Defective by Design, para la que solicitamos su apoyo.

    La Electronic Frontier Foundation, una organización independiente, no vinculada a la Free Software Foundation, también hace campaña contra el DRM.

La siguiente nota ha sido actualizada varias veces desde la primera publicación del cuento.

  • La batalla por el derecho a leer se está librando ya en la actualidad. Aunque pudieran pasar 50 años antes de que nuestras libertades de antaño desaparecieran, muchas de las leyes y practicas represivas descritas en el relato ya han sido propuestas, y en algunos casos promulgadas, tanto en los EE. UU. como en otros países. En 1998, mediante la DMCA (Ley de Copyright del Milenio Digital), el Gobierno de los EE. UU. respaldó explícitamente el DRM, convirtiendo en delito la distribución de programas que pudieran vulnerar esas restricciones digitales. En la Unión Europea se impusieron en 2001 restricciones similares, aunque no tan fuertes, mediante una directiva sobre el copyright.

    Los EE. UU. tratan de imponer esas normas al resto del mundo mediante los llamados tratados de «libre comercio». Pero sería más apropiado llamarlos tratados de supremacía empresarial, ya que están diseñados para otorgar al mundo de los negocios el dominio sobre Estados teóricamente democráticos. La política de la DMCA de criminalizar los programas que permiten saltarse el DRM es una de las muchas políticas injustas que esos tratados imponen en multitud de ámbitos.

    Los EE. UU. han impuesto requisitos similares a los contenidos en la DMCA en Australia, Panamá, Colombia y Corea del Sur mediante acuerdos bilaterales, y en países como Costa Rica mediante otro tratado, el CAFTA. Obama ha intensificado la campaña con la propuesta de dos nuevos tratados: TTP y TTIP. El TTP impondría la DMCA, además de muchos otros perjuicios, a doce países del Pacífico. El TTIP impondría restricciones similares en Europa. Hay que abolir y poner fin a todos estos tratados.

    La sombra de la industria del copyright planea incluso sobre el World Wide Web Consortium, que está a punto de aprobar un sistema DRM como parte oficial de las especificaciones de la red.

  • El software que no es libre suele presentar todo tipo de características abusivas, lo que lleva a la conclusión de que nunca se puede confiar en un programa que no sea libre. Debemos exigir software libre, y rechazar programas privativos.

    Microsoft ha admitido la incorporación en Windows Vista de una puerta trasera: Microsoft puede usarla para instalar por la fuerza «actualizaciones» de software, incluso aunque los usuarios las consideren más bien «involuciones». También puede ordenar a todas las máquinas equipadas con Vista que rehúsen ejecutar ciertos controladores de dispositivos. El principal propósito de las medidas restrictivas de Vista era imponer a los usuarios un DRM que no pudieran saltarse. Por supuesto, Windows 10 no es mejor.

  • Una de las ideas que se presentan en este cuento se hizo realidad en 2002. Es la idea de que el FBI y Microsoft guarden las claves de administrador de los ordenadores personales, y no las entreguen a los usuarios.

    Los promotores de esta idea ponían a las versiones iniciales nombres como «computación confiable» y «Palladium», aunque últimamente lo llaman «arranque seguro».

    Lo que Microsoft conserva no es exactamente una contraseña en el sentido tradicional del término, o sea, nadie la teclea en un terminal. Se trata más bien de una clave de firma y cifrado que se corresponde con una segunda clave almacenada en el ordenador del usuario. Esto confiere a Microsoft, y potencialmente a cualquier sitio web que colabore con Microsoft, el control último sobre lo que el usuario puede hacer en su propio ordenador. Es probable que Microsoft utilice este control a petición del FBI: ya le enseña a la NSA los errores de seguridad de Windows para que pueda aprovecharse de ellos.

    El arranque seguro se puede implementar de modo que permita al usuario especificar la clave y decidir qué programa de firma utilizar. En la práctica, los PC diseñados para Windows 10 llevan solo la clave de Microsoft, y aunque el propietario de la máquina pueda instalar cualquier otro sistema (como GNU/Linux), lo hará bajo el control de Microsoft. A esto lo llamamos arranque restringido.

  • Cuando se escribió esta historia por primera vez, en 1997, la SPA estaba amenazando a pequeños proveedores de servicios de Internet (ISP), exigiéndoles que le permitieran espiar a todos los usuarios. La mayoría de los ISP se rindieron ante la amenaza porque no pueden permitirse litigar en los tribunales. Uno de estos proveedores, Community ConneXion, de Oakland, California, rechazó esas exigencias y fue demandado. Posteriormente la SPA retiró la demanda; sin embargo, la DMCA le otorgó el poder que buscaba.

    La SPA, sigla de la Software Publishers Association (su homóloga en el relato es la APS), ha sido reemplazada en su labor cuasipolicial por la Business Software Alliance. Hoy en día la BSA no es un cuerpo policial oficial, aunque de hecho actúa como tal. Con métodos que recuerdan a los empleados en la antigua Unión Soviética, invitan a la gente a informar sobre las actividades de sus compañeros de trabajo y amigos. En una campaña de terror organizada por la BSA en Argentina, en 2001, se lanzaron veladas amenazas de que las personas que comparten software serían violadas en prisión.

  • Las políticas de seguridad descritas anteriormente no son imaginarias. Por ejemplo, un ordenador de una universidad del área de Chicago mostraba este mensaje al iniciar una sesión:

    Este sistema es para el uso exclusivo de usuarios autorizados. Las personas que utilicen este sistema informático sin autorización o abusen de sus permisos están sometidas al control y al registro de todas sus actividades por parte de los administradores del sistema. Durante la monitorización de quienes usan indebidamente el sistema o mientras se efectúen tareas de mantenimiento, las actividades de los usuarios autorizados también podrán ser monitorizadas. Toda persona que use este sistema acepta expresamente dicha monitorización y se le advierte que si la monitorización revelase posibles pruebas de actividades ilegales o violación de los reglamentos de la Universidad, los administradores del sistema podrán entregar a las autoridades universitarias y/o los agentes de la ley las pruebas derivadas de dicha monitorización.

    Es una curiosa forma de entender la Cuarta Enmienda: presionar a casi todo el mundo para que acceda a renunciar de antemano a los derechos que la enmienda les otorga.

Malas noticias

Hasta ahora la batalla por el derecho a leer no se está resolviendo a nuestro favor. El enemigo está organizado, y nosotros no.

Los libros electrónicos de hoy en día acaban con las libertades tradicionales de los lectores. El lector electrónico de Amazon, al cual llamo «Amazon Swindle»[2]; utiliza el engaño para privar a los usuarios de dichas libertades mediante la ejecución de un software con demostradas funcionalidades «orwellianas». Cualquiera de ellas es motivo suficiente para rechazar por completo el producto.

  • Espía todo lo que el usuario hace: da parte sobre qué libro está leyendo, y qué página, e informa cuando el usuario marca un texto o hace alguna anotación.
  • Tiene DRM, para evitar que los usuarios compartan copias.
  • Tiene una puerta trasera que permite a Amazon borrar por control remoto cualquier libro. En 2009 borraron miles de copias de 1984, de George Orwell.

  • Por si todo eso no fuera suficientemente «orwelliano», hay una puerta trasera universal mediante la cual Amazon puede cambiar el software por control remoto, y hacer cualquier otra fechoría.

La distribución de los libros electrónicos de Amazon también es despótica. Identifica al usuario y registra los libros que obtiene. También exige a los usuarios que acepten el antisocial contrato por el que no deberán compartir copias con nadie. Mi conciencia me dice que, habiendo firmado tal contrato, el mal menor sería desobedecerlo y compartir copias; sin embargo, lo que sería bueno del todo es no aceptar tal contrato desde el principio. Por consiguiente, rechazo tales contratos, sean para software, libros electrónicos, música o cualquier otra cosa.,

Si queremos parar las malas noticias y producir alguna buena, tenemos que organizarnos y luchar. Suscríbase a la campaña de la FSF Defective by Design (Defectuoso a propósito) para echar una mano. Puede unirse a la FSF para apoyar nuestra labor más en general. Hay también una lista de maneras de participar en nuestro trabajo.

Referencias

  • El «Libro Blanco» de la administración: Information Infrastructure Task Force, Intellectual Property [sic] and the National Information Infrastructure: The Report of the Working Group on Intellectual Property [sic] Rights (1995).
  • Explicación del «Libro Blanco»: The Copyright Grab, Pamela Samuelson, Wired, Jan. 1996.
  • Sold Out, James Boyle, New York Times, 31 March 1996.
  • Public Data or Private Data, Washington Post, 4 Nov 1996.
  • Union for the Public Domain, una organización cuyo objetivo es oponerse a la excesiva extensión de los poderes del copyright y de las patentes y revertir esta situación.

Otros textos para leer


Este ensayo está publicado en el libro Software libre para una sociedad libre: Selección de ensayos de Richard M. Stallman.

Notas de traducción

[1] También en castellano en el original.
[2] El nombre del producto es «Kindle», que suena parecido a swindle (timo, estafa).

Publicación en acceso abierto: una revisión literaria

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Frosio, G. and E. Derclaye (2014). [e-Book] Open Access Publishing: A Literature Review, CREATe, 2014

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En el marco del Centre for Copyright and New Business Models in the Creative Economy (CREATe) se publica esta revisión literaria que investiga las tendencias actuales, ventajas, desventajas, problemas y soluciones, oportunidades y barreras de las Publicaciones en Acceso Abierto (OAP), y en particular, el acceso abierto (OA) en la la publicación científica. Este estudio tiene por objeto evaluar el alcance, la teoría y la práctica actuales en relación con los modelos de las Publicaciones de Acceso Abierto (OAP) y comprometerse con las distintas perspectivas intelectuales, jurídicas y económicas sobre el Acceso Abierto.

Citas a los artículos depositados en Academia.edu

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Niyazov, Y., C. Vogel, et al. «Open Access Meets Discoverability: Citations to Articles Posted to Academia.edu.» Plos One vol. 11, n. 2 (2016)

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Academia.edu es una red social para investigadores que cuenta con un directorio de 12500 publicaciones científicas de todo el mundo, facilitando la tarea de los que buscan artículos para sus trabajos. Lanzado en septiembre de 2008, se convirtió en uno de los mayores sitios de redes sociales para universitarios. Actualmente tiene 830.000 visitantes mensuales y cuenta con más de 42 millones de investigadores de todo el mundo.  

Mediante el uso de análisis de correspondencia y regresión, se miden las diferencias entre los artículos publicados en Academia.edu y otros artículos de revistas similares, el control de campo, factor de impacto, y otras variables. El estudio de tamaño de la muestra es de 31,216 artículos, según datos del estudio Academia .edu recibe un 16% más de citas después de un año de ser depositado en esta red social de investigación que un artículo similar no disponible en línea, un 51% más de citas después de tres años y un 69% después de cinco años. También se encontró que los artículos publicados en Academia.edu tenían un 58% más de citas que los artículos publicados solamente en otros sitios web, como páginas personales y departamentales, después de cinco años de ser depositados.

 

La ciencia y la Red

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Di Donato, F. [e-Book] La scienza e la rete. Firenze, Firenze University Press, 2009

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La aparición y la propagación de la Internet y la Web han cambiado radicalmente el modo de comunicación. Este libro considera un área particular de la comunicación en red: una relacionada con la ciencia. El primer autor reconstruye las circunstancias en las que se originanó el moderno sistema de comunicación científica y la evaluación cuantitativa. El análisis a continuación se centra en la historia, la filosofía y la arquitectura de la Web desde el nacimiento hasta las últimas innovaciones tecnológicas (Web Semántica) y socio-culturales (Web 2.0). Por último, se propone un modelo de comunicación de la ciencia abierta y democrática, hecha posible mediante el uso transparente, accesible y distribuido.

Cómo hacer para que los datos generados por los ciudadanos sean de utilidad

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Danny Lämmerhirt, Shazade Jameson, and Eko Prasetyo.. Making Citizen-Generated Data Work. 2017

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Vivimos en un mundo de datos. Los gobiernos utilizan datos para medir el impacto y la eficiencia de las políticas basadas en la evidencia. Las empresas extraen grandes cantidades de datos para conocer los patrones de comportamiento de sus clientes.

Los individuos están organizando su vida social a través de medios que permiten capturar, recopilar y comunicar más información sobre sus comportamientos y creencias, que nunca antes fue posible disponer en cualquier otra época. Las Naciones Unidas pidieron una «revolución de datos» para aprovechar las nuevas tecnologías y aprovechar este vasto tesoro de datos existentes y emergentes para ayudar a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG), que buscan medir el camino de la humanidad hacia la sostenibilidad con un conjunto más amplio de datos con el objetivo «no dejar a nadie detrás».

Este informe analiza cómo los ciudadanos y la sociedad civil generan datos para impulsan el desarrollo sostenible; y cómo los datos creados por los ciudadanos pueden influir en la toma de decisiones y en la gestión de las instituciones públicas, para que estas cumplan mejor con su misión, con el objetivo de ser más eficientes y efectivas a la hora de invertir adecuadamente los recursos de todos.

Incorporación de culturas e incentivos para apoyar la ciencia abierta

 

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Jubb, M. (2016). [e-Book] Embedding cultures and incentives to support open research London, Welcome Trust. Texto completo: https://ndownloader.figshare.com/files/6530592

Revisión encargada por Wellcome Trust enfocada en culturas e incentivos en investigación abierta, y mecanismos para abordar desafíos clave.

Garantizar la equidad mundial en la investigación abierta

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Bull, Susan. Ensuring global equity in open research
Welcome Trust, 2016

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Revisión encargada por Wellcome Trust enfocada en desafíos clave para asegurar que el intercambio de datos beneficie la investigación a nivel mundial.

¿Qué piensan los investigadores sobre la ciencia abierta?

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Veerle Van den Eynden, Gareth Knight, Anca VladBarry Radler, Carol Tenopir, David Leon, Frank ManistaJimmy Whitworth, Louise Corti. Survey of Wellcome researchers and their attitudes to open research, Digital Science, 2016

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Resultados de una encuesta de Wellcome Trust para descubrir qué piensan los investigadores acerca de la ciencia abierta, cómo la practican y qué barreras encuentran. En el intercambio de datos, las razones por las que los investigadores ponen a disposición sus datos, los beneficios que pueden experimentar, las barreras que perciben y los posibles incentivos para disponer de más datos dependen  fuertemente de la etapa profesional, la disciplina de investigación y la posición dentro del organismos de investigación.

En la investigación se encuestaron a 583 investigadores de todas las categorías de Welcome Trust. Los resultados se contrastaron con los resultados de una encuesta paralela a investigadores financiados por el Consejo de Investigación Económica y Social (ESRC), como un grupo de investigadores en ciencias sociales que realizan investigaciones en el contexto de un organismo financiador con una política obligatoria de intercambio de datos. Más específicamente el estudio reunieron evidencias sobre:

  • Opiniones de los investigadores sobre diversos aspectos de la investigación abierta
  • Prácticas actuales en la publicación de acceso abierto
  • Opiniones sobre la evolución futura de la publicación
  • Prácticas y experiencias actuales en el intercambio de datos y la reutilización
  • Las barreras para compartir y las motivaciones para hacer disponibles los datos
  • Prácticas y experiencias actuales en el uso compartido de código y su reutilización
  • Barreras y motivaciones para compartir código

Este trabajo fue encargado por el Wellcome Trust y dirigido por la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical y el Servicio de Datos del Reino Unido. Los investigadores financiados por Wellcome Trust ya están practicando la investigación abierta de muchas maneras, tal como se ilustra a lo largo de este informe, ya sea publicando sus escritos en revistas de acceso abierto o poniendo sus datos de investigación y código a disposición de la comunidad académica para su reutilización. Diferentes barreras entran en juego para que los datos estén en abierto. Algunos aspectos de la investigación abierta se aplican a todos los investigadores en general, mientras que otras características están muy determinadas por la disciplina de investigación, la etapa de carrera, la institución ala que pertenece el investigador y el tipo de métodos de investigación utilizados, así como en función de los datos generados. Las prácticas de investigación abierta están aumentando, y los participantes informan sobre muchos desarrollos recientes que están llevando a cabo en sus prácticas de investigación abierta, generalmente con experiencias positivas, como la revisión abierta por pares, la publicación de preprints de documentos y el intercambio de código.

Publicación

En lo que se refiere a la publicación de artículos revisados por pares, los principales factores que son decisivos y que importan a los investigadores a la hora de publicar un artículo son la reputación de las revistas, el público al que va dirigido, la revisión por pares de alta calidad y el factor de impacto de la revista. En comparación, el hecho de publicar documentos en acceso abierto es menos importante para ellos. Sin embargo, muchos investigadores financiados por Wellcome Trust publican sus artículos en acceso abierto, gracias a la financiación proporcionada por el Wellcome Trust, con más del 70% de todos los artículos publicados en acceso abierto y una cifra de un tercio de los investigadores que publican todos sus artículos en acceso abierto.

La proporción de publicaciones de acceso abierto es independiente de la etapa de carrera. Sin embargo, los investigadores de carrera temprana son menos dados a usar la financiación de Wellcome Trust para cubrir los cargos de procesamiento de artículos; Lo mismo se aplica a los investigadores de ciencias sociales, mientras que los investigadores biomédicos y clínicos son más inclinados a hacerlo.

Al seleccionar la literatura a utilizar en la investigación, dan poca importancia a los documentos que están en acceso abierto o  a los datos suplementarios disponibles que respaldan los hallazgos. En cambio, la calidad del contenido, la reputación de la revista, el prestigio del autor y la suscripción institucional son los principales factores al elegir los documentos que se consultan en la investigación.

Wellcome Trsut recientemente lanzó Wellcome Open Research, una nueva plataforma que facilita la publicación de una gama de productos; las principales características que piden a esta plataforma es que la revisión por pares sea abierta y transparente, que todos los productos disponibles estén en libre acceso, y que el costo de la publicación sea cubierto completamente por Wellcome Trust. Además, los investigadores dicen que quisieran que en los sistemas de publicación futuros los comentarios de los revisores fueran visibles, que tuvieran un foro para comentarios para la discusión de los documentos, y también permitir la visualización de los datos en los documentos y la publicación rápida de los documentos como preprints, que posteriormente podrían ser enviados a revistas reconocidas. La prioridad de las características deseadas está determinada por la etapa de carrera y la disciplina de investigación.

Datos

La mitad de los investigadores pone a disposición datos de investigación para que puedan ser utilizados por otros investigadores, ya sea como conjuntos de datos completos o como subconjuntos, y cada investigador ha puesto a disposición un promedio de cuatro conjuntos de datos en los últimos cinco años. Los datos son en su mayoría publicados a través de repositorios institucionales y comunitarios de acceso abierto.

Las principales razones para poner a disposición los datos de investigación son los requisitos impuestos por los organismos financiadores y revistas, también porque se considera una buena práctica de investigación, además por facilitar la colaboración  y permitir la validación y replicación de la investigación. Los principales beneficios que los investigadores han experimentado al compartir sus datos son el que les han surgido nuevas colaboraciones y mayores tasas de citas. Sin embargo, la mayoría de los investigadores no han experimentado ningún beneficio directo de poner sus datos a disposición de todos. Tampoco han experimentado muchos efectos negativos al compartir sus datos.

Las principales barreras que se perciben para compartir datos son el temor de que los datos sean mal utilizados o malinterpretados, el temor de que compartir datos pueda poner en peligro futuras oportunidades de publicación, y el tiempo y esfuerzo que se requiere para preparar y depositar los datos. El hecho de que muy pocas personas hayan tenido realmente malas experiencias de compartir datos, muestra que estos temores son en gran medida infundados. Lo positivo es el hecho de que los beneficios superan a las barreras para la mayoría de los investigadores.

Los investigadores indican que estarían más motivados para hacer que más datos estuvieran disponibles en el futuro si recibieran fondos adicionales para cubrir el costo de la preparación de los datos, si poner sus datos disponibles mejorara su reputación académica, si supieran cómo otros investigadores usan sus datos; además de si se tuviera en cuenta el intercambio de datos en futuras decisiones de financiación y promoción de la carrera.

Las razones para compartir datos, beneficios experimentados, barreras y motivaciones están determinadas por la etapa y la disciplina de la carrera de un investigador. Los investigadores reutilizan los datos existentes, principalmente para proporcionar información de antecedentes y contexto a su investigación, para la validación de la investigación, para ayudar a desarrollar sus metodologías y para nuevos análisis. Los niveles de reutilización de datos dependen de la etapa de carrera, la disciplina y los métodos de investigación utilizados. Sin embargo, una cuarta parte de los investigadores nunca han reutilizado los datos existentes. Los datos para la reutilización se obtienen principalmente de colegas, repositorios o directamente del creador. Importante es que los datos sean de una fuente acreditada, de alta calidad y bien documentados. Los datos disponibles de forma abierta e inmediata son menos importantes para los investigadores.

Epistemología, acceso abierto e impacto de la investigación científica

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«Epistemología, acceso abierto e impacto de la investigación científica»
Autores: Dr. Enrique Pozo-Cabrera (Ecuador), Lic.. Julio Alonso-Arévalo (España), PhD. Walter Gadea (Argentina), PhD. Nick Fenger-Fenger (Estados Unidos) y Marco Ledesma-Ayora (Ecuador). Cuenca, Ecuador: Universidad Católica de Cuenca, 2016

ISBN 978-9942-972-27-09-5

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El derecho de investigar y el deber de difundir lo investigado. Epistemología para contextos y la producción como espacios de aprendizaje. Producción de pensamiento y conocimiento. Epistemología y creación en la vida diaria. Las herramientas básicas de la investigación científica: La definición conceptual y las falacias no formales. Acceso abierto a la información científica. Altmetrics: la integración del impacto científico y el impacto social de la investigación. Evaluación y visibilidad de la Investigación científica. Visibilidad, identidad y reputación digital de la investigación y del investigador.