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Ciudadanos reemplazados por algoritmos

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Néstor García Canclini. Ciudadanos reemplazados por algoritmos. Clacsco, 2020

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¿A quién le importamos los ciudadanos? Muchos partidos y sindicatos parecen reducirse a cúpulas que se distribuyen prebendas. Desde la expansión de la videopolítica, la televisión canaliza quejas y críticas sociales a los gobernantes tratándonos como espectadores. Las redes prometen horizontalidad y participación, pero suelen generar movimientos de alta intensidad y corta duración.

Nuestras opiniones y comportamientos, capturados por algoritmos, quedan subordinados a corporaciones globalizadas. El espacio público se vuelve opaco y lejano. La desciudadanización se radicaliza, mientras algunos sectores se reinventan y ganan batallas parciales. Pero los usos neoliberales de las tecnologías mantienen y ahondan las desigualdades mayores. ¿Qué alternativas tenemos ante esta desposesión? ¿Disidencias, hackeos? ¿Cuál es el lugar del voto, esa relación entre Estado y sociedad reprogramada por las tecnologías y el mercado?

Contra el Coronavirus y la desinformación: juego test de Kahoot

 

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Enlace al cuestionario en Kahoot

 

Juego de concienciación contra el coronavirus y la desinformación. Fuentes de información: OMS, Ministerio de Sanidad, Junta Castilla y León, Maldita.es, Salud sin bulos, EIT Bulos del coronavirus…

Kahoot permite crear un divertido juego de aprendizaje en cuestión de minutos, al que llamamos “kahoots”. El juego consiste en hacer una serie de preguntas de opción múltiple. El formato y el número de preguntas depende se puede personalizar y añadir vídeos, imágenes y diagramas a las preguntas para ampliar el compromiso del alumno.

Kahoot es una herramienta gratuita para gamificar el aula y hacer que los alumnos aprendan divirtiéndose. Existen varios modos para aplicarla, uno es aprovechar los cuestionarios y quizás ya existentes y otra, crear un Kahoot personalizado en función de unos intereses determinados.

Teorías conspiranoicas en tiempos de pandemias: la lucha contra la infodemia y la desinformación desde las bibliotecas

 

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Momentos como el que lamentablemente estamos viviendo son propicios para este tipo de teorías, sin embargo, a veces la verdadera conspiración está en el propio relato conspirativo, ocurre lo mismo con los avisos de virus informáticos o de supuestas alertas policiales, que circulan sin tregua de WhatsApp en WhatsApp, y son ellas en si misma las verdaderas amenazas en si mismo.

 

Históricamente, los brotes de pandemias siempre ha estado acompañado de la difusión de rumores y teorías de conspiración. En el siglo XIV, cuando la peste negra asoló Europa, nadie sabía cómo se había originado la enfermedad. Poco después, surgieron rumores infundados de que los judíos causaron el brote envenenando los pozos en un intento de controlar el mundo, y fueron sometidos a pogromos y destierros a la fuerza. Entre 1918-1920, la llamada gripe española, que fue más letal que la Primera Guerra Mundial, mató entre 25 y 50 millones de personas, entonces se llegó a afirmar que el patógeno que provoco esa pandemia había sido desarrollado por el ejército alemán para utilizarlo como arma. En los años más recientes ocurrió esto mismo con el SIDA, especulando que se había creado en un laboratorio de Estados Unidos con la intención de exterminar a los homosexuales.

Las teorías conspiranoicas se utilizan para referirse a ciertas teorías alternativas a las oficiales que explican un acontecimiento, y normalmente invocan a grupos poderosos o ideológicos con intereses determinados de tipo económico, político o religioso. El término conspiración según el diccionario de la lengua española significa  «unirse contra su superior o soberano, o unirse contra un particular para hacerle daño». En relación con ello hay una expresión que se utiliza habitualmente denominada la «Navaja de Ockham», según la cual «en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable», esto quiere decir que cuando existen dos teorías verosímiles sobre un tema, la explicación más sencilla es la más probable de ser la cierta; esto es así en el ámbito de la ciencia. Lo que en cierta manera nos puede servir de pauta en este complejo mundo de noticias falsas y postverdad.

En estos días nos han llegado noticias tan sorprendentes como estas: El nuevo coronavirus fue desarrollado en un laboratorio militar chino o estadounidense, y que la guerra comercial con EE.UU. podría estar en el trasfondo de la pandemia. Los albaneses son genéticamente inmunes al virus. Y que el Primer Ministro búlgaro Bojko Borissov tiene un aura mística que lo protejg de contraer el COVID-19. Y probablemente la más llamativa de todas es que el COVID-19 fue consecuencia de la implementación de la tecnología móvil 5G en la ciudad china de Wuhan, el centro de origen del brote. La impotencia y el miedo ante una situación tan critica es un terreno de cultivo favorable a la propagación de este tipo de noticias.

Esta es la lógica casi normal en un momento en que la preocupación por las consecuencias derivadas del contagio del COVID-19 es central en el mundo de las noticias, como lo es  que aparezcan, agoreros, sectas y fórmulas mágicas que curan la enfermedad. Hace unos días se dijo que darse unos vahos a 60 grados evitaba o curaba la posibilidad de contagio, cuestiones que lógica y el razonamiento nos dicen que no tienen ningún fundamento, incluso para quienes no somos científicos. La desinformación o (mis)información es tal que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha creado un sitio web dedicado a disipar las afirmaciones infundadas sobre las fórmulas mágicas para curar el coronavirus y cómo se propaga el patógeno, a las que califica como «infodemia». Incluso, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus. director jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha afirmado «No sólo estamos luchando contra una epidemia; estamos luchando contra una infodemia«

El problema es que en este contexto de miedo, y de noticias falsas, los consejos médicos incorrectos, engañosos o falsos pueden hacer mucho daño, y además la capacidad de propagación es tan rápida que antes de que nadie tenga la oportunidad de corregirlas. El problema es que ahora con la capacidad de difusión de los medios de comunicación social el fenómeno se amplifica como una bola de nieve. Según un informe del Washington Post que citaba otro informe inédito del US Global Engagement Center, entre enero y febrero se difundieron alrededor de 2 millones de tweets que contienen teorías de conspiración sobre el coronavirus.

Por ello diferentes medios comerciales e institucionales se han unido para combatir esta desinformación;  así Google ha creado una alerta SOS sobre COVID-19 en los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas, para asegurarse de que la primera información que reciba el público sea del sitio web de la OMS. Facebook también se unió a esta corriente eliminando aquellas noticias falsas que decían curar o tratar el coronavirus. En TikTok, el Foro Económico Mundial ofrece un breve contenido de vídeo destinado a disipar algunos mitos y a poner de manifiesto los hechos sencillos.

Aún así, la proliferación de noticias falsas será tan duradera como lo sea la pandemia. Los mensajes en línea se comparten mucho más rápidamente en los medios sociales y a través de aplicaciones de mensajería de lo que cualquier autoridad médica o sanitaria puede refutarlos. Desde las bibliotecas, como profesionales expertos en información, también podemos ofrecer algunas pautas que al menos puedan paliar el estado de desinformación que vivimos, para que las personas tomen conciencia de una serie de pautas que se deben tener en cuenta cuando alguien se encuentra con un mensaje emocional, que tenga en cuenta que antes de distribuirlo en sus redes de amigos, lo primero es comprobar la fuente, si se trata de una fuente autorizada y creíble, cerciorarse de quién es el autor, a quién va dirigido, cuál es la intencionalidad del mensaje, si existen sesgos ideológicos, si es una broma y si la fecha es actual.

Podéis encontrar más información y consejos en la etiqueta   de este mismo blog. La educación, la alfabetización mediática y la responsabilidad social deben estar en nuestra mente cuando consumimos la información o difundimos información en la era digital.

Desinformación y «noticias falsas

 

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 Disinformation and ‘fake news’: Final Report. London: House of Commons, 2019

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Este informe final sobre desinformación y ‘noticias falsas’ repite una serie de recomendaciones del informe provisional publicado el verano pasado. El Comité pide al Gobierno que reconsidere una serie de recomendaciones a las que no respondió y que incluya propuestas concretas de acción en su próximo Libro Blanco sobre los daños en Internet.

El informe repite una recomendación del informe provisional de que se establezcan responsabilidades legales claras para que las empresas de tecnología actúen contra el contenido perjudicial o ilegal de sus sitios, y el informe pide un código de ética obligatorio que defina lo que constituye un contenido perjudicial. Un regulador independiente debería encargarse de vigilar a las empresas tecnológicas, respaldado por poderes estatutarios para iniciar acciones legales contra las empresas que infrinjan el código.

Las empresas que no cumplan con sus obligaciones en materia de contenido nocivo o ilegal se enfrentarán a fuertes multas. Los diputados concluyen: «Las empresas de medios sociales no pueden esconderse detrás de la afirmación de ser meramente una ‘plataforma’ y mantener que no tienen ninguna responsabilidad propia en la regulación del contenido de sus sitios».

La recomendación del informe coincide con las recientes declaraciones de los ministros que indican que el Gobierno está dispuesto a regular las empresas de medios de comunicación social tras la muerte de la adolescente Molly Russell. El Comité espera ver recomendaciones firmes para la legislación en el Libro Blanco para crear un sistema de regulación para el contenido en línea que sea tan efectivo como el de los contenidos fuera de línea.

Reitera su recomendación de que la nueva regulación independiente se financie mediante un impuesto a las empresas de tecnología que operan en el Reino Unido.

Diferencia entre desinformacion, misinformación e información maliciosa

 

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Las transformaciones políticas, tecnológicas, económicas y sociales están remodelando inexorablemente el panorama de las comunicaciones y planteando muchas preguntas sobre la calidad, el impacto y la credibilidad de la información. Además, la ecología de la información está siendo contaminada por campañas orquestadas para difundir falsedades a través de la desinformación. Esta interrupción se acompaña de la manipulación de medias verdades a través de información errónea y del intercambio involuntario de información errónea.

A menudo se utilizan los términos desinformacion, (mis)información y información maliciosa (mal-información) como sinónimos o cuasi sinónimos, sin embargo existen matices y diferencias para cada uno de los términos:

  • Desinformación: Información falsa y creada deliberadamente para dañar a una persona, grupo social, organización o país
  • Información errónea (Misinformación) información que es falsa pero no creada con la intención de causar daño
  • Información maliciosa (Mal-information): Información basada en la realidad, pero utilizada para infligir daño a una persona, grupo social, organización o país.

 

Tomado de:

Ireton, Cherilyn; Posetti, Julie; Journalism, fake news & disinformation : handbook for journalism education and training. Paris: Unesco, 2018

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Guía para refutar y desacreditar la información falsa

 

 

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Cook, J., Lewandowsky, S., Guía para refutar mitos. St. Lucia, Australia: University of
Queensland, 2012

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Refutar un mito es problemático. A menos que se tenga mucho cuidado, el esfuerzo por refutar desinformación puede reforzar inadvertidamente el mismo mito que se quiere combatir. Para evitar estos “efectos paradojales”, una refutación efectiva necesita tres elementos principales. Primero, la refutación debe centrarse en los hechos principales antes que en el mito, para no popularizarlo. Segundo, cualquier mención del mito debe estar precedida por advertencias explícitas de que tal información es falsa. Finalmente, la refutación debe incluir una explicación alternativa que dé cuenta de los problemas contenidos en el mito original.

El Debunking Handbook, una guía para desacreditar la información errónea, está disponible para su descarga gratuita. Aunque existe una gran cantidad de investigación psicológica sobre la desinformación, no hay ningún resumen de la literatura que ofrezca directrices prácticas sobre las formas más eficaces de reducir la influencia de los mitos. El Debunking Handbook (Manual de desacreditación) resume la investigación en un resumen corto y sencillo, destinado a servir de guía a los comunicadores de todas las áreas que se encuentran con la desinformación.

 

Los que tienen creencias ideológicas de derecha tienen más probabilidades de compartir noticias inexactas

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Tal vez no sea sorprendente que las personas con mayor interés en la política compartan noticias sobre política en los medios sociales, pero también hay algunas divisiones partidarias e ideológicas interesantes. La encuesta reveló algunas diferencias partidistas e ideológicas en la distribución de las noticias falsas o inventadas en los medios de comunicación social. Los partidarios conservadores y aquellos con ideología creencias de derechas son más propensos a compartir noticias falsas o inexactas y a ser reprendidos por otros por hacerlo.  Los partidarios de izquierda, y los que tienen creencias ideológicas de izquierda, son más dados a encontrar noticias inexactas y corregir a otros usuarios de los medios sociales por compartir noticias inexactas noticias. 

 

Los partidarios laboristas, del UKIP y los demócratas liberales son más propensos a compartir las noticias en los medios sociales que los partidarios conservadores. Aquellos que se describen a sí mismos como de la izquierda o la derecha ideológica comparten las noticias más que los del centro, y en general, aquellos que situados a la izquierda y centro-izquierda son más propensos a compartir noticias que aquellos situados a la derecha y centro-derecha.

Según un estudio de la Universidad de Loughborough a más de 2000 personas en el Reino Unido, existen algunas diferencias ideológicas cuando se comparten noticias inexactas o inventadas en los medios sociales. Los partidarios conservadores y los que tienen creencias ideológicas de derecha tienen más probabilidades de compartir noticias inexactas; también tienen más probabilidades de ser reprendidos por otros por hacerlo. Los partidarios del Partido Laborista y los que tienen creencias ideológicas de izquierda tienen más probabilidades de ver noticias inexactas y de corregir a otros usuarios de los medios sociales por compartirlas.

 

Casi la mitad de las personas comparten noticias falsas sospechando o sabiendo que lo son

 

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Chadwick, A.; Vaccari, C., 2019. News sharing on UK social media: misinformation, disinformation, and correction. Loughborough: Online Civic Culture Centre, Loughborough University.

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En los sistemas de medios de comunicación de hoy en día, un gran número de ciudadanos comunes y corrientes comparten información política con gran regularidad. Como consecuencia, la información falsa y engañosa, ya sea que se origine en las élites o no, puede llegar a ser amplia y rápidamente distribuida. Ahora bien, esto hace más probable que la gente se encuentre con información falsa y engañosa a diario. Así que si realmente queremos llegar a la raíz del problema de las llamadas «noticias falsas» necesitamos entender mejor por qué tanta gente comparte fácilmente información falsa y engañosa en línea. Explorar por qué, y con qué efectos, la gente comparte noticias sobre política en los medios sociales es, por lo tanto, una parte esencial del debate más amplio sobre la relación entre Internet y la democracia.

El funcionamiento saludable de las democracias liberales depende de los ciudadanos cuya función es conocer el mundo social y político, intercambiar información y opiniones con sus conciudadanos, llegar a juicios ponderados sobre los asuntos públicos y poner en práctica esos juicios como comportamiento político. El problema es que actualmente sabemos muy poco sobre las motivaciones que impulsan a la gente a compartir noticias políticas en los medios sociales y cómo éstas podrían estar contribuyendo a los cambios en nuestra cultura cívica en línea. Si podemos aprender más sobre las cosas que la gente trata de lograr cuando comparte noticias en línea -y la medida en que estas motivaciones podrían reforzar o socavar la distribución de información falsa o engañosa- las democracias liberales pueden empezar a pensar en cómo pueden reducir importantes daños en línea. Este informe es el primero que aborda estas cuestiones en Gran Bretaña sobre la base de una encuesta de los hábitos de intercambio de noticias en los medios sociales de una muestra representativa del público británico.

En el estudio trató de contestar a estas cuestiones ¿Qué extendido está compartir noticias políticas falsas y engañosas entre los usuarios de los medios sociales?, ¿Hasta qué punto existe una cultura persistente y perjudicial de «todo vale» entre los que comparten noticias políticas en los medios sociales? ¿Hasta qué punto la corrección de noticias falsas y engañosas a través de la «sabiduría de las multitudes» funciona realmente en los medios sociales? A la encuesta respondieron 2.005 entre el 5 y el 16 de julio de 2018.

Como conclusión, los datos indican que en el Reino Unido, el 43% de los usuarios informaron que compartían contenidos problemáticos, y más de la mitad de ellos habían compartido al menos una historia en línea que consideraban totalmente inventada o exagerada. En el informe también se determinó que el 17% admitió haber compartido noticias que sabían que eran inventadas, lo que sugiere que la gente no comprende las repercusiones de la difusión de falsedades en línea.

Se ha demostrado que la información errónea consumida en línea tiene consecuencias peligrosas en el mundo real, como ocurrió en el incidente de Comet Pizza 2016 en el que un hombre armado abrió fuego en un restaurante de Washington DC después de creer en una teoría de conspiración difundida a través de los medios sociales de que en sus instalaciones se estaba abusando de niños.

Otros hallazgos clave:

  • Más de la mitad de los usuarios británicos de los medios sociales (57,7 por ciento) se encontraron con noticias en el último mes en los medios sociales que pensaban que no eran del todo exactas.
  • El 42,8 por ciento de los que comparten noticias admiten que comparten noticias inexactas o falsas; el 17,3 por ciento admiten que comparten noticias que pensaban que eran inventadas cuando las compartían. Estos usuarios son más propensos a ser hombres, jóvenes y muy interesados en la política.
  • Una parte sustancial de la difusión de información en los medios sociales de noticias inexactas o inventadas no se cuestiona. Sólo el 8,5 por ciento de los usuarios de medios sociales dijeron que reprendieron a otro usuario de medios sociales por compartir noticias inventadas.
  • Quienes comparten noticias en los medios sociales se sienten motivados principalmente a informar a los demás y a expresar sus sentimientos, pero las motivaciones más cívicas y ambivalentes también desempeñan un papel importante. Por ejemplo, casi una quinta parte de los que comparten noticias (18,7%) consideran que incomodar a los demás es una motivación importante cuando comparten noticias.
  • Hay algunas diferencias partidarias en compartir noticias inexactas o inventadas en los medios sociales del Reino Unido. Los partidarios conservadores y los que tienen creencias ideológicas de derecha tienen más probabilidades de compartir noticias inexactas; también tienen más probabilidades de ser reprendidos por otros por hacerlo. Los partidarios del Partido Laborista y los que tienen creencias ideológicas de izquierda tienen más probabilidades de ver noticias inexactas y de corregir a otros usuarios de los medios sociales por compartirlas.
  • Alrededor de un tercio (31 por ciento) de los usuarios de medios sociales comparten noticias en los medios sociales al menos una vez al mes. El perfil demográfico y conductual de estos usuarios se asemeja al de los miembros más activos políticamente del público en general, ya que es más probable que sean hombres, que tengan un mayor nivel educativo y que estén más interesados en la política.

 

El bajo nivel de alfabetización digital es uno de los principales factores que hacen que las personas mayores sean víctimas del fraude en línea

 

 

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Tackling misinformation in an open society. How to respond to misinformation and disinformation when the cure risks being worse than the disease. London: Full Fact, 2020

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Las personas mayores son las más propensas a ser victimas de la desinformación o a creer en una información falsa que se presenta como evidencia real, en la que a menudo es difícil discernir los hechos de la opinión. El bajo nivel de alfabetización en línea es uno de los principales factores que hacen que las personas mayores sean víctimas del fraude en línea. El informe afirma que hay tres factores que determinan la capacidad de cada uno de caer en la trampa de la información falsa: 1) La repetición, 2). La presentación de la información, 3) y Los propios sesgos ideológicos de cada uno.

 

 

Las conclusiones, publicadas por el informe de Full Fact, destacaron que las personas mayores también tienen dificultades para recordar la fuente de la desinformación, a pesar de recordar su contenido.

Los medios sociales desempeñan un papel importante en la forma en que se difunde la información falsa, ya que el informe de Full Fact indica que las personas tienen la mitad de probabilidades de recordar la fuente del contenido que han visto en las plataformas de los medios sociales en comparación con si lo han visto en un sitio de noticias.

El informe afirma que hay tres factores que determinan la capacidad de cada uno de caer en la trampa de la información falsa:

  • La repetición,
  • La presentación de la información
  • Los propios sesgos ideológicos de cada uno.

El primero es la repetición – si una declaración incorrecta se repite una y otra vez, se vuelve más creíble.

El informe demostró que las personas mayores de 50 años tienen menos probabilidades de escoger todas las afirmaciones factuales de una lista con opiniones, y que los mayores de 65 años tienen menos probabilidades de cambiar sus creencias, incluso después de ver cómo se desacredita algo que no es cierto.

El segundo es la forma en que aparece la información, con mucha gente sesgada inconscientemente hacia los mensajes en línea o los correos electrónicos que «parecen» correctos. Esto significa que el contenido que es más fácil de procesar naturalmente cuando tiende a ser visto como más agradable y más confiable. El informe encontró que el tamaño de las fuentes, la complejidad de las palabras, el contraste y la gramática influyen en la probabilidad de que alguien crea una declaración falsa hecha en línea. También, las imágenes tienden a creerse más fácilmente como reales porque crean una ilusión de evidencia objetiva de un evento, y se procesan fácilmente.

Y en tercer lugar el informe también destaca que el sesgo que ya tiene la gente antes de consumir la información contribuye a creer que esa noticia es real. Los puntos de vista de las personas influirán en la forma en que se acepte la nueva información, incluso cuando la persona sepa lo contrario. Las creencias políticas o sociales pueden impedir que la gente acepte la información, a pesar de su nivel de educación o de conocimientos sobre los medios de comunicación.

El bajo nivel de alfabetización en línea es uno de los principales factores que hacen que las personas mayores sean víctimas del fraude en línea, con casi 49.000 personas mayores de 60 años como objetivo en 2017. Full Fact dijo que una solución a este problema es que el gobierno invierta en llegar a este grupo de edad y educarlos sobre la información falsa y cómo detectarla.

Otra forma de contrarrestar la propagación de la desinformación es que las empresas empleen verificadores de hechos para contrarrestar la información en línea, detectar la propagación de la información errónea en una fase temprana es la forma más eficaz de combatirla. También  atraer al público a los debates sobre la información errónea también ayudaría, y a concienciar a la gente de su papel en la difusión o la ayuda para combatir la difusión de información falsa en línea.

Los usuarios de mayor edad pueden ser particularmente vulnerables a los problemas de la absorción de información falsa, pero hay factores que afectan universalmente a todos los grupos de edad y a la capacidad de las personas para distinguir los hechos de la ficción.

Luchando contra la desinformación en línea: construyendo la base de datos de herramientas web

 

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Fighting Disinformation Online: Building the Database of Web Tools”. New Report from RAND, 2020

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Base de datos

El ecosistema de información de hoy en día da acceso a cantidades aparentemente infinitas de información de forma instantánea. También contribuye a la rápida difusión de la desinformación a millones de personas. En respuesta a este desafío y como parte de la iniciativa «Truth Decay» de la RAND Corporation, los investigadores de RAND trabajaron para identificar y caracterizar el universo de herramientas en línea dirigidas a la desinformación en línea, centrándose en aquellas herramientas creadas por organizaciones sin ánimo de lucro o de la sociedad civil.

Hallazgos clave

  • Cada instrumento enumerado en la base de datos tiene por objeto mejorar el ecosistema de información en línea de alguna manera.
  • Las herramientas se identificaron mediante búsquedas en la web, artículos en los que se examinan las herramientas y los avances en este campo, y debates con expertos (por ejemplo, los que participan en el desarrollo o la financiación de herramientas).
  • Cada entrada es un instrumento que o bien es interactivo o bien produce algún producto que los consumidores pueden utilizar o aplicar a su propia navegación por la web o consumo de información.
  • Esta base de datos se centra en los instrumentos elaborados por organizaciones sin fines de lucro y de la sociedad civil.
  • Cada entrada debe centrarse explícitamente en la desinformación en línea.
  • Se enfoca en herramientas basadas en los Estados Unidos que se dirigen al mercado de los Estados Unidos.

Se identificaron siete tipos de instrumentos; cada instrumento de la base de datos se clasifica en al menos una categoría y hasta dos categorías

  • Las herramientas de detección de bots y de spam tienen como objetivo identificar las cuentas automatizadas en las plataformas de medios sociales.
  • Los códigos y normas se derivan de la creación de un conjunto de principios o procesos para la producción, el intercambio o el consumo de información que los miembros deben comprometerse y a los que deben adherirse a cambio de algún signo externo de pertenencia que pueda ser reconocido por otros.
  • Los instrumentos de puntuación de la credibilidad asignan una calificación o puntuación a las distintas fuentes en función de su exactitud, calidad o fiabilidad.
  • Los instrumentos de rastreo de la desinformación estudian el flujo y la prevalencia de la desinformación, ya sea rastreando piezas específicas de desinformación y su propagación a lo largo del tiempo o midiendo o informando el nivel de noticias falsas o engañosas en una plataforma particular.
  • Los instrumentos de educación y capacitación son todos los cursos, juegos y actividades destinados a combatir la desinformación enseñando a las personas nuevas aptitudes o conceptos.
  • Los instrumentos de verificación tienen por objeto determinar la exactitud de la información y los instrumentos que funcionan para autenticar fotos, imágenes y otra información.
  • Las listas blancas crean listas de direcciones web o sitios web de confianza para distinguir entre los usuarios o sitios de confianza y los que pueden ser falsos o maliciosos.