Este paquete de recursos incluye un resumen de los mejores enfoques respaldados por la investigación para promover la creatividad en los niños y una colección de actividades favoritas relacionadas con la creatividad seleccionadas por los educadores de las bibliotecas.
Webinario: «Makerspaces y bibliotecas: de la alfabetización informacional a la alfabetización creativa«. Expositor: Julio Alonso Arévalo (USAL) Fecha: Martes 15 de junio Hora: 13:00 hs – Argentina / 18:00 hs – España. Modalidad Virtual by Canal de YouTube de UNIRED, 2022: https://www.youtube.com/channel/UCKHTJ7m1vMbkSn8_Ep_kg2g
Los makerspaces y las bibliotecas son dos entornos que se complementan de para fomentar tanto la alfabetización informacional como la alfabetización creativa. Además de promover la alfabetización creativa, los makerspaces en las bibliotecas también contribuyen a la democratización del acceso a la tecnología. Al proporcionar herramientas y equipos costosos, como impresoras 3D y cortadoras láser, de forma gratuita o a bajo costo, las bibliotecas aseguran que estas tecnologías estén disponibles para una amplia gama de personas, independientemente de sus recursos económicos.Tratándose de entornos que promueven la educación y la creatividad.
Las bibliotecas tradicionalmente han sido lugares donde se fomenta la alfabetización informacional. Proporcionan acceso a una amplia gama de recursos, como libros, revistas y bases de datos en línea, y ayudan a las personas a desarrollar habilidades de investigación y pensamiento crítico. Las bibliotecas modernas también han evolucionado para incluir makerspaces, que son espacios equipados con herramientas y tecnología para la creación y la experimentación.
La alfabetización informacional se refiere a la capacidad de buscar, evaluar y utilizar eficazmente la información para resolver problemas y tomar decisiones informadas. Las bibliotecas siempre han desempeñado un papel fundamental en la promoción de la alfabetización informacional al proporcionar acceso a recursos de información y enseñar habilidades de investigación. Sin embargo, en la era digital, la alfabetización informacional también implica habilidades relacionadas con la tecnología, como el uso de herramientas digitales y la comprensión de la información en línea.
Por otro lado, la alfabetización creativa se refiere a la capacidad de generar ideas originales, utilizar la imaginación y desarrollar habilidades prácticas para llevar a cabo proyectos creativos. Los makerspaces son espacios dedicados a la creación y la experimentación, donde las personas pueden acceder a herramientas y tecnologías como impresoras 3D, cortadoras láser, electrónica, robótica, entre otros. Estos espacios fomentan la creatividad y el pensamiento innovador al permitir a las personas diseñar y construir sus propios proyectos.
Cuando los makerspaces se combinan con las bibliotecas, se crea una sinergia única. Las bibliotecas pueden proporcionar acceso a recursos impresos y digitales relevantes para los proyectos en curso en los makerspaces. Además, pueden ofrecer talleres y programas educativos que ayuden a los usuarios a desarrollar habilidades tanto de alfabetización informacional como de alfabetización creativa. Estos programas pueden incluir clases de programación, diseño gráfico, fabricación digital y muchas otras actividades relacionadas.
Al combinar la alfabetización informacional y la alfabetización creativa, los makerspaces y las bibliotecas se convierten en entornos enriquecedores donde las personas pueden aprender a buscar y evaluar información de manera crítica, así como a utilizarla para dar vida a sus ideas y proyectos. Esto fomenta el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la colaboración y la creatividad, habilidades indispensables en el mundo actual.
En resumen, los makerspaces y las bibliotecas se complementan mutuamente al proporcionar oportunidades para la alfabetización informacional y la alfabetización creativa. Al combinar recursos, herramientas y programas educativos, estos entornos se convierten en lugares inspiradores donde las personas pueden adquirir habilidades clave para tener éxito en un mundo cada vez más digital y orientado a la innovación.
Hay un potencial prometedor en el uso diverso de los servicios de la biblioteca. Por ello, las bibliotecas son más valoradas ahora por sus espacios y por las oportunidades que crean para la comunidad, como el apoyo a la educación, el acceso a tecnologías recientes y la ayuda a las empresas locales, entre otras cosas.
Como señala Kathryn Zickuhr, del Pew Research Center, no hay una sola cosa que la gente quiera que sean sus bibliotecas. Quieren que sus bibliotecas sean muchas cosas, un lugar donde puedan estudiar y reunirse con amigos y asistir a reuniones, y para otras muchas cosas más.
Sin embargo, a la hora de pensar en el espacio en el que deben tener lugar estos servicios, aquí hay 4 espacios importantes que toda biblioteca moderna debería tener para estar a la altura de todas estas necesidades y atraer a una diversidad de visitantes.
Un espacio social para la interacción y el intercambio de conocimientos
Un espacio tranquilo para el estudio
Un espacio maker para la innovación
Un espacio neutral y de confianza para el uso público
Un espacio social para la interacción y el intercambio de conocimientos
Un informe reciente de los datos del Centro de Investigación Pew sobre la asistencia a las bibliotecas de Estados Unidos muestra de forma interesante que los millennials son los visitantes más frecuentes de una biblioteca pública, ya que el 53% de los encuestados de entre 18 y 35 años visitaron una biblioteca pública o un bibliobús en 2016. Los millennials, que representan a la generación joven, son una generación social y consumen y difunden conocimientos mientras socializan.
Disfrutan colaborando en diferentes proyectos y, por lo tanto, cuando están en una biblioteca, la mayoría de las veces, acuden en grupo o con sus familias para charlar y jugar. Por ello, la biblioteca moderna también debe crear un espacio en el que los usuarios puedan participar abiertamente en la información: procesarla, reflexionar sobre ella, mantener conversaciones al respecto y desarrollar nuevas ideas, conversaciones y oportunidades como resultado de ello.
Por ejemplo, DOKK1 – la famosa biblioteca de Aarhus (Dinamarca) es un espacio vibrante para todas las generaciones, que ofrece lugares como: espacios de aprendizaje, espacios mediáticos, espacios juveniles, espacios familiares, espacios comunitarios y muchos más. De este modo, la gente tiene acceso a recursos, clases, formaciones, eventos comunitarios, eventos de empresa, reuniones de grupo, clubes de lectura, instalaciones de juego, programas para adolescentes, niños y mucho más.
2. Un espacio tranquilo para el estudio
Durante siglos, la biblioteca ha representado un espacio sagrado para el consumo de conocimiento. La zona de estudio era fundamental en los servicios bibliotecarios tradicionales, en los que el objetivo principal era acumular la mayor cantidad de conocimiento posible. Hoy en día, dado que la gente tiene acceso continuo a la información, la biblioteca ya no es la única fuente para consumir conocimiento.
Aun así, cuando se pregunta a los usuarios de las bibliotecas, se observa que 3 de cada 4 encuestados piensan que es «muy importante» para la comunidad que las bibliotecas públicas sigan ofreciendo espacios de estudio tranquilos para adultos y niños (encuesta realizada hace unos años por el Pew Research Center). Por tanto, la gente sigue valorando la idea de un espacio tranquilo para leer un libro impreso o un recurso digital, para organizar sus pensamientos o para trabajar sin las distracciones diarias de nuestra sociedad moderna.
Hay muchos debates sobre si una biblioteca debe convertirse en un lugar de interacción y perder los lugares tranquilos o no. Ambas opciones pueden ofrecerse en una biblioteca moderna y la biblioteca puede representar simplemente un punto de encuentro para todos, independientemente de las distintas formas de asimilar el conocimiento. Es igualmente importante ofrecer un lugar tranquilo y un lugar social. Como ventaja, la creación de una «sección de charla» en la biblioteca simplemente reducirá las quejas sobre todo el ruido de la sala, ya que los usuarios pueden elegir dónde ir en función de sus necesidades.
Un espacio maker para la innovación
Una expectativa importante del usuario es crear más espacio para él y no para los libros. La gente no sólo quiere desarrollar nuevas habilidades y aprender a utilizar la tecnología moderna, sino también compartir su experiencia con los demás. Las bibliotecas prestan atención a las necesidades de los usuarios e intentan adaptarse a ellas. Así, los makerspaces de las bibliotecas se han convertido en una tendencia en los últimos años.
Según el libro Makerspaces de Samatha Roslund, un makerspace representa un lugar físico donde la gente se reúne para compartir recursos y conocimientos, trabajar en proyectos, crear redes y construir. Además, un makerspace puede ser cualquier cosa, desde un carro de libros reutilizado lleno de material de manualidades hasta una mesa en un rincón con LEGOs, pasando por un laboratorio completo con impresoras 3D, cortadoras láser y herramientas manuales.
Un espacio neutral y de confianza para el uso público
Tal y como se desprende de la investigación de National Archives, las bibliotecas llegan a un abanico mucho más amplio de grupos de edad y entornos sociales en comparación con otros tipos de actividades culturales. En consecuencia, la biblioteca representa algo diferente para cada uno de nosotros. Puede ser un lugar tranquilo para el trabajo perspicaz de los profesionales, un patio de recreo para las familias o incluso un punto de información para quienes tienen recursos limitados y mucho más. Sin embargo, hay un aspecto en el que todos están de acuerdo: la biblioteca es un espacio público neutral y seguro. Las personas se sienten protegidas al saber que están en una institución pública en la que pueden pasearse y pasar libremente unas horas sin ser cuestionadas.
La Biblioteca: una creación incompleta’ son una serie de consideraciones sobre el futuro de las bibliotecas a partir de la experiencia y las reflexiones del equipo de Trànsit Projecte
Las consignas anteriores aparecían en marzo del año pasado rodeando la Biblioteca de Bellas Artes de la Universidad de Texas A&M. Cánticos y pancartas daban forma a las protestas de centenares de estudiantes que se pronunciaban contra la voluntad del decano de la facultad, Douglas Dempster, de continuar con la reducción del fondo físico de la biblioteca. La iniciativa formaba parte de un plan mayor que buscaba la modernización tecnológica del centro. Una determinación que ya había costado el cierre de dos de las tres plantas del edificio y el traslado de cerca de 75 mil volúmenes a otro campus de la A&M. En el lugar que antes albergaba más de la mitad de los artículos de la colección, (casi todas sus revistas y una parte importante del acervo de sus libros), se colocaría The Foundry.
Un proyecto de la escuela de Diseño y Tecnologías Creativas que planeaba convertir la biblioteca en un makerspace dotado de dispositivos de fabricación para uso de los alumnos: impresoras 3D, software para el diseño asistido, equipos audiovisuales, cortadores láser, maquinaria de costura, etc.
Los argumentos de la directiva aludían a la falta de espacio y de recursos para mantener la biblioteca actual. Así como a los imperativos de reconversión de este tipo de equipamientos de aprendizaje en los laboratorios de trabajo y experimentación que las tendencias actuales exigen desde hace algunos años. Curiosamente, los jóvenes alumnos no estaban dispuestos a aceptar como única una versión que requería de mayores matices y una óptica mucho más integral. A decir, que la transición que apoyaba Dempster y su equipo obedecía al coherente y hasta necesario diálogo de un centro universitario con el presente más rabioso; pero que esa carrera hacia la innovación no significaba una ruptura radical con las formas tradicionales de acceso al conocimiento.
Más allá de las curiosidades pintorescas que dan forma a la escena, es innegable la potencia evocadora de la imagen de un grupo de estudiantes manifestándose en contra del desmantelamiento de una biblioteca; o de los logros obtenidos a raíz de la protesta, frenar el traslado del fondo y conseguir el replanteamiento del proyecto The Foundry, el conflicto entre rectoría y alumnado ilustra de forma muy eficaz una disputa que parece constante en el debate actual sobre el futuro de la biblioteca.
El enfrentamiento entre el entusiasmo tecnológico y la defensa a ultranza de las formas y dinámicas tradicionales del libro. La discrepancia entre los roles y actividades asociadas a la biblioteconomía clásica (analógica, conservadora, didáctica, vertical), y las exigencias de transformación de los perfiles del bibliotecario y la biblioteca de cara a las nuevas demandas del usuario contemporáneo (híbridas, transversales, digitales, horizontales).
Decálogo sobre la biblioteca del futuro
No se trata de la tecnología sino de las personas
El trabajo de la biblioteca debe estar enfocado a las necesidades de la comunidad que la conforma, incluidos en ella tanto los usuarios, como los bibliotecarios, profesionales y expertos externos. Se trata de establecer diálogo con el entorno, de buscar aliados, de establecer vínculos emocionales, económicos y conceptuales para crear redes. Las necesidades del territorio deben determinar las herramientas y metodologías de acción, no al revés.
El objetivo no es la tecnología en sí misma, pero la tecnología es la herramienta que facilitará la ejecución
Esto implica asumir un amplio espectro de tipologías de usuarios. No perder de vista los objetivos de cohesión social que la biblioteca tiene de facto es la base para encontrar un equilibrio entre la comunidad y los objetivos de innovación. A ciertos niveles, la labor pasa por la alfabetización digital más elemental, en otros por la especialización.
Más que ser un ‘prestador de herramientas’ u objetos, la biblioteca es un dinamizador de procesos
El nuevo modelo de biblioteca debe aspirar a hacer permeable la cultura de innovación en el territorio y la ciudadanía. El objetivo no es lo que se consigue empleando determinadas tecnologías, sino el proceso de intercambio e investigación que se genera al darles uso..
No se trata solamente de acceder al conocimiento sino de generarlo
Esto implica asumir un amplio espectro de tipologías de usuarios. No perder de vista los objetivos de cohesión social que la biblioteca tiene de facto es la base para encontrar un equilibrio entre la comunidad y los objetivos de innovación. A ciertos niveles, la labor pasa por la alfabetización digital más elemental, en otros por la especialización.
El bibliotecario es la figura central del cambio. Más que hablar de nuevos usuarios hablamos de nuevos perfiles en el servicio
Los actuales gestores de bibliotecas. El perfil del bibliotecario debe evolucionar. ¿Qué nuevas capacidades y formaciones requiere un gestor de innovación, un dinamizador comunitario en el marco del conocimiento? ¿Qué otros entornos ajenos hasta ahora a su disciplina favorecen la evolución del perfil?
El otro pilar del cambio de modelo es la comunidad
Dinamizar un equipamiento pensado para la interacción/experimentación es asumir que se ha de dinamizar una comunidad de usuarios. Cabe preguntarse: ¿Podemos dejar de pensar en lo nuestro y pensar en lo común?; ¿Qué tipo de motivaciones e incentivos son los que animan a participar?; ¿Cómo ajustamos los distintos saberes, intereses y expectativas de las personas que participan?; ¿Cuánto se debe liderar, dirigir y/o mediar un proceso colaborativo de participación; ¿Cuando participar se convierte en un fin en sí mismo?
Pensamiento crítico
La idea de pensamiento crítico es un buen parámetro para medir las intenciones y objetivos de los posibles programas de innovación, sin perder de vista la función clásica de la biblioteca. Se debe trabajar el pensamiento crítico desde la metodología de las propias actividades. Para generar conocimiento e información, es necesario también orientar en el acceso al conocimiento y la información.
La biblioteca es el agente, no es el especialista
Esto implica asumir un amplio espectro de tipologías de usuarios. No perder de vista los objetivos de cohesión social que la biblioteca tiene de facto es la base para encontrar un equilibrio entre la comunidad y los objetivos de innovación. A ciertos niveles, la labor pasa por la alfabetización digital más elemental, en otros por la especialización.
La biblioteca es un eslabón más en la cadena del ecosistema cultural de la comunidad
Vinculado con algunos de los puntos anteriores, este apartado reivindica el papel de la biblioteca como centro de innovación/experimentación en proporción con los otros equipamientos con los que comparte territorio. No tiene ningún sentido que la biblioteca se convierta en una emulación de las opciones que otros centros ofrecen para solucionar/cubrir necesidades en el territorio. La biblioteca no es un FabLab, no es un Makerspace, no es un co-working, no es un centro cultural. Es una biblioteca. No existe un modelo único, hay que saber dar respuesta a los retos en función de la realidad, de las demandas y posibilidades del entorno, pero con vocación global. El especialista en bibliotecas e Internet Philip Bradley (2013) insiste en ello: la decisión de ofrecer este servicio depende, de forma imperativa, del papel que el centro bibliotecario tenga en su comunidad.
Una biblioteca siempre albergará libros
La biblioteca del futuro debe ser un espacio donde los libros sigan manteniendo el protagonismo. El libro entendido más allá de la forma física que nos heredó el paradigma Gutenberg, constituye la base de este proceso: un contenido sometido a un tratamiento especializado que encuentra en sus convenciones (y cualidades técnicas) una forma eficaz de transmitir un conocimiento o experiencia (científica, personal, artística, etc.). Los procesos de innovación vinculados a las bibliotecas deben centrar su atención en el contenido, en el conocimiento. La dimensión material siempre será un gran aliado para la biblioteca del futuro.
10+1 Una biblioteca universal
En la época en que las bibliotecas tienden a ser grandes espacios transversales y multimedia, las preguntas, el trayecto hacia el conocimiento, sigue conduciendo a los textos, independientemente de que su soporte sea o no físico. En las colecciones, la especialización o el diálogo entre los grandes fondos de las grandes bibliotecas de cara a un gran aleph universal del conocimiento, está y estará siempre el futuro de la biblioteca. La biblioteca del futuro debe ser también una biblioteca completa y accesible de forma universal.
Podríamos señalar innumerables ejemplos de escritores y académicos que crearon sus obras en una mesa en una biblioteca -es el caso de Ray Bradbury que escribió Fahrenheit 451 en la biblioteca de la Universidad de California, Los Ángeles-
“Debes tener curiosidad en saber cómo fue que me enamoré de los libros. Recuerda esto: el amor es el centro de tu vida. Las cosas que haces, deben ser cosas que amas. Y las cosas que amas deben ser las cosas que haces. Eso lo aprendes de los libros. Aprendí a leer cuando tenía tres años, me encantaban las tiras cómicas, los dibujos animados los domingos; tuve un libro de cuentos cuando tenía cinco años y me enamoró leer todas esas historias maravillosas como La bella y la bestia, Juanito y los frijoles mágicos. Y así empecé con la imaginación. Cuando tenía tres años vi mi primera película y me enamoré de las imágenes en movimiento: El jorobado de Notre Dame; anhelaba crecer para ser un jorobado. A los cinco vi El fantasma de la ópera con Lon Chaney, quedé embobado. Vi una película de dinosaurios y los dinosaurios llenaron mi vida. Y entonces, a la edad de seis años comencé a leer sobre los dinosaurios.
Cuando tenía seis años viajé con mi familia desde Illinois a Tucson, Arizona. Cada vez que parábamos en un hotel de ruta a descansar, yo corría a la biblioteca acompañado por las hojas de octubre silbando conmigo. Esperaba encontrar El maravilloso mago de Oz de Frank Baum, y Tarzán de Edgar Rice Burroughs, o cualquier libro que hablara de magia. Abría la puerta de la biblioteca, miraba alrededor, y toda esa gente estaba ahí esperándome. Las librerías son personas, no libros. Cada vez que abres un libro, la persona salta afuera y se convierte en ti. Miras a Charles Dickens y tú eres Charles Dickens, y él eres tú. Así que vas a la biblioteca y sacas un libro del estante y lo abres, ¿y que estás buscando? Un espejo. De improvisto hay un espejo ahí y puedes verte a ti mismo, pero tu nombre es ahora Charles Dickens. Eso es una biblioteca. Si el libro es de Shakespeare te conviertes en William Shakespeare, o te conviertes en Emily Dickinson o en Robert Frost o en cualquiera de los grandes poetas. Así que encuentras al autor que pueda guiarte en la oscuridad. Shakespeare comenzó conmigo, con Hamlet y Ricardo III. Y Emily Dickinson me condujo después, y Edgar Allan Poe dijo, “Por aquí, aquí está la luz.” Así es que vas a la biblioteca y te descubres a ti mismo.
Tuve un trabajo vendiendo periódicos en una esquina y hacía diez dólares a la semana, y cada mañana me levantaba y escribía historias, y en las tardes me iba a la biblioteca. A los 19 pude expresarme acerca de mis pasiones en la vida y las puse en mis libros. Y ése es el secreto de mi vida. Gracias a Dios seguí mi camino y no el camino que la gente me dijo. Son tus ideas las que cuentan, y una biblioteca te puede ayudar con tus ideas, porque están todos esos grandes maestros, esos escritores te están enseñando cuando te sientas en medio de la biblioteca y los dejas irradiarte. ¿Es así, o no? Tienes que ir a la biblioteca para educarte. La biblioteca es la respuesta.
En una buena biblioteca cuando abres un libro huele a polvo. El polvo del tiempo. Polvo egipcio. El polvo de todos los lugares del mundo que sopló el viento. Cuando tomas un libro puedes aspirar y oler el antiguo Egipto y todos los amores y la vida, toda la gente que vivió allí, todas las mujeres hermosas, y los valientes guerreros, todos están ahí. Y el libro tiene el aroma de esa gente, y de esas tierras maravillosas.
Me trasladé a Los Ángeles con mi familia, tenía dos hijas. Necesitaba una oficina porque mis hijas eran muy ruidosas y maravillosas y encantadoras. Pero no tenía dinero para una oficina. Estaba merodeando por la biblioteca de la Universidad de California y oí tipear en el subterráneo. Bajé y había una habitación con doce máquinas de escribir. Pude rentar una máquina por diez centavos la media hora. Así es que dije, “por Dios, esta es mi oficina”. No me importaba estar rodeado de estudiantes. Tenía una bolsa de monedas. Gastaba nueve o diez dólares y escribí Farenheit en su primera forma llamada El bombero. Lo excitante de todo eso era subir y bajar escaleras, tomando libros y llevándolos abajo donde estaba mi máquina de escribir, abrirlos y encontrar una cita que podía poner en el libro para que Montag la leyera. Así que puedes ver el lugar en que Farenheit 451 fue escrita. En una biblioteca.
Yo encontré a mi amor en una librería, no en una biblioteca, pero una librería es también una biblioteca. Encontré a una bella chica que esperó por mí, y la invité a un café y a comer y me enamoré de ella y de los libros que la rodeaban. Y ella tomó votos de pobreza un año después y se casó conmigo, porque mis ingresos eran nada. Era una chica rica, y dejó todo su dinero para volverse pobre como yo y vivir en Venice (California) sin teléfono ni coche. Pero vivimos con amor y libros, y escritura. Es la respuesta a la vida. Si puedes encontrar una persona para amar, que ame la vida tanto como tú, y ame los libros tanto como tú, agárralo o agárrala y cásense. Es muy bueno, ¿no? Ja, ja. ¡La vida es maravillosa!»
Ray Bradbury.
*Transcripción del video realizado por el National Endowment for the Arts, para promocionar The big read, campaña en favor del libro y la lectura. Traducción de Elisa Montesinos. Publicado en Milenio. 31.10.2009. Tomado del Blog «Algún día en alguna parte»
La Biblioteca Pública de Jo Kennon lleva a cabo una operación de voluntariado en la que muchos de nuestros residentes -muchos de ellos mayores o discapacitados- ayudan a hacer esteras para dormir para los necesitados y las personas sin hogar. El proceso, llamado «plarning», consiste en cortar en tiras bolsas de plástico normales de la compra y tejerlas en forma de colchonetas.
Para hacer las colchonetas, las bolsas de plástico se cortan en tiras de 10 centímetros y se enlazan para hacer hilo de plástico. El hilo se teje a continuación para hacer la colchoneta. Se necesitan 700 bolsas de plástico para hacer una colchoneta de 2 metros de altura con correas de 5 cm de ancho y un asa.
Las bolsas de plástico se llevan a la biblioteca. Se pide a quienes donan bolsas que las alisen antes de donarlas; Los voluntarios cogen las bolsas donadas, las cortan en tiras de 10 centímetros y las unen para hacer ovillos de lana. Sin embargo, la mayoría de las veces, los bibliotecarios corta estas bolsas en tiras de 4 pulgadas utilizando un cortador de papel. Se coloca una fila de aproximadamente cinco bolsas en el cortador de papel, se cortan los extremos y las asas de las bolsas y luego del plástico restante se hacen tiras.
Hay al menos 15 personas (hombres y mujeres de edades comprendidas entre los 50 y los 95 años) que hacen con las tiras bolas de lana. Estos ovillos de lana se recogen y se reparten entre quienes saben hacer ganchillo (las instrucciones para hacer los felpudos se encuentran en la sección Archivos adjuntos, a la derecha). Al cabo de unas semanas, se devuelve a la biblioteca la colchoneta terminada con una almohada.
Este programa ha aumentado la asistencia y ha traído a nuevas personas a la biblioteca. También ha ayudado a aumentar el alcance y las horas de voluntariado. En menos de un año, la biblioteca ha ayudado a crear más de 50 colchonetas, y este proyecto ha dado sentido a las vidas de los participantes. Muchos están confinados en sillas de ruedas o no pueden maniobrar fácilmente, pero esto es algo que pueden hacer para ayudar a los demás.
Mientras que la palabra «robot» evoca imágenes de brazos metálicos y engranajes, los actuadores robóticos blandos están bioinspirados, y se fijan en el funcionamiento de la naturaleza para crear nuevos movimientos robóticos. Al estar construidos con materiales altamente flexibles, los robots blandos (Soft Robots Actuators) son capaces de moverse de forma similar a los organismos vivos, permitiendo nuevos rangos de movimiento que los robots tradicionales simplemente no pueden tener. Las aplicaciones espaciales de estos actuadores pueden ampliar el papel de los robots en la exploración y el montaje.
El MakerSpace combina herramientas de fabricación a pequeña escala, comunidad y educación para permitir a sus miembros diseñar, crear prototipos y crear de formas nuevas y emocionantes. El equipo disponible incluye una amplia variedad de impresoras 3D, piezas electrónicas y kits de robótica, una sala de corte por láser, fresadoras de control numérico por ordenador, una estación de realidad virtual, así como herramientas más sofisticadas atendiendo específicamente a las necesidades de los investigadores de Langley.
El Larkworks MakerSpace es una nueva instalación que está abierta para los trabajadores de Langley, y está diseñada para despertar la imaginación proporcionando un entorno acogedor donde el personal puede utilizar una variedad de herramientas, equipos y recursos para ser creativo, desarrollar nuevas ideas y resolver problemas difíciles. El espacio de colaboración en el Centro de Investigación Langley de la NASA está lleno de máquinas de alta tecnología donde el único límite es la imaginación. En la actualidad en el laboratorio del makerspace de Langley, los investigadores están desarrollando una serie de actuadores robóticos blandos para investigar la viabilidad de la robótica blanda en la exploración y el montaje espacial. Por su diseño, el actuador tiene cámaras, o vejigas de aire, que se expanden y comprimen en función de la cantidad de aire que contienen. Más información: https://go.nasa.gov/2V08IyR
La Biblioteca Pública de Dallas cuenta con tres salas dedicadas a proporcionar acceso gratuito a equipos y tecnología únicos para su uso en la narración de historias, las artes de la fibra y la preservación digital.
La sucursal central de la Biblioteca Pública de Dallas ha estado planificando durante algún tiempo sobre cómo utilizar mejor su espacio disponible. Finalmente se decidió por convertir la tercera planta en un lugar para los creadores. Creative Spaces fue el nombre elegido.
Cada espacio se dedica a una actividad creativa diferente: narración de cuentos, artes de la fibra y conservación. La biblioteca proporciona equipos y tecnología únicos para que el público pueda adquirir experiencia práctica, desarrollar nuevas habilidades o probar un nuevo pasatiempo.
En la tercera planta, se encuentra elStory Center, un estudio para contar historias en todas sus formas. Puedes crear tu propio podcast, hacer películas, grabar a tu familia y amigos contando historias, o hacer algo analógico con una máquina de escribir. La suite incluye Photoshop e Illustrator, Premiere para la edición de vídeo, Audition para el audio, InDesign para el diseño de documentos y acceso completo al resto de ofertas de Adobe.
El Fiber Arts Workroom está dedicada a todo lo relacionado con la tela y el hilo: coser, tejer, bordar, tejer y mucho más. Se encuentra en la 4ª planta, es el lugar donde puedes diseñar tu propia ropa de manera gratuita, aunque en cantidades limitadas. Hay patrones vintage y contemporáneos para hombres y mujeres. Además, hay muchas máquinas de coser nuevas para los usuarios. Si se prefiere tejer a la antigua usanza para crear un gorro o bufanda.
El Heritage Lab incluye herramientas para hacer copias de fotos, libros, películas caseras, documentos, diapositivas y cintas de audio insustituibles. Si quiere conservar algo, Heritage Lab lo hace posible con su equipo de escaneo y grabación de última generación. Se reproducir en digital fotografías, negativos, diapositivas, VHS, cintas de audio, videocámaras e incluso disquetes para poder proteger los recuerdos que están en formatos obsoletos.
¿Cómo funciona? En primer lugar, se necesita tener un carnet de la Biblioteca Pública de Dallas. Luego visionar un breve vídeo de orientación y reservar el espacio durante dos horas en persona o por correo electrónico.
La definición de fabricante debe ser amplia. Pueden ser artesanos que trabajan en sus casas o fabricantes avanzados que hacen cualquier cosa que pueda ser reproducida y envasada, desde cerveza o equipos de biotecnología hasta cosméticos o ropa. Anima a las ciudades a identificar a los fabricantes que ya están generando ventas en línea directamente a los consumidores o sirviendo como proveedores o mayoristas.
De los aproximadamente 31 millones de empresas que hay en Estados Unidos, unos 25 millones son unipersonales, según la Oficina de Promoción de la Pequeña Empresa. La inmensa mayoría probablemente operan desde sus casas.
Hay muy claras sinergias entre espacios de fabricantes e industria 4.0 en cuanto a las posibilidades de afrontar los retos de la digitalización que requiere la industria del futuro: impulsando la creación de empresas, incrementando las cadenas de valor, asegurando la capacitación de la fuerza de trabajo y propiciando un cambio cultural que impulse la iniciativa empresarial local. De ahí la importancia de crear infraestructuras sociales alternativas (Klineberg, Eric, 2018) que reúnan a los fabricantes y los constructores para impulsar el desarrollo de la innovación colaborativa que pueda generar nuevas oportunidades de negocio y mitigar las tendencias negativas de las innovaciones tecnológicas, propiciando un ecosistema alternativo a las comunidades para desarrollar la innovación y la creatividad en su entorno. Cada día se están creando nuevas industrias y sectores, que necesitan graduados teóricos y prácticos que estén versados en conectividad de sensores, datos de máquinas, procesos de fabricación y desarrollo de aplicaciones. De ahí, la importancia de crear laboratorios y/o makerspaces donde los ciudadanos, estudiantes y maestros puedan desarrollar las capacidades de trabajo en equipo, habilidades tecnológicas y el pensamiento crítico que les facilitará la integración y adaptación a cualquier entorno cambiante.
Estos espacios de aprendizaje se presentan como un lugar de autoformación donde la comunidad puede compartir sus proyectos, pueden innovar utilizando equipos de creación rápida de prototipado, utilizar alta y baja tecnología que sirve como punto de partida para generar negocios innovadores, obtener asesoramiento sobre cómo colocar un producto en el mercado y relacionarse con posibles financiadores de nuevos con mayor facilidad.
Esto asegurará que las universidades eduquen a sus futuros profesionales en las habilidades técnicas más adecuadas para la industria y la sociedad del futuro, generando innovación en espacios creativos de enseñanza y aprendizaje. Se trataría de imaginar algo, proyectarlo y fabricar cualquier cosa. Lo que permite crear un potencial de proyectos de desarrollo en la biblioteca al que toda la comunidad esté invitada, que además impulse y fortalece la conexión entre enseñanza y empresa.
Una plataforma flotante ofrecerá vistas al nivel del río Schuylkill en 2022. Instalada cerca de Bartram’s Garden, la estructura en forma de anillo funcionará como laboratorio científico, aula de arte y área de recreación.
Llamada FloatLab, la instalación interactiva es un proyecto de Mural Arts. La estructura circular cambiará de elevación a medida que se rodee, por lo que en diferentes puntos las personas caminarán sobre el agua y en otros estará al nivel del río. El proyecto FloatLab , estara disponible en Filadelfia en el otoño de 2022.
FloatLab se alinea con la misión de Bartram’s Garden de servir a la comunidad que rodea el histórico sitio hortícola del suroeste de Filadelfia y conectar a las personas con el agua.
Höweler dijo que Mural Arts lo contactó por primera vez para este proyecto hace cuatro años, y hablaron sobre cómo cambiar las percepciones de los residentes sobre el río. “Desde una nueva perspectiva, pueden descubrir que es más limpio de lo que pensaban, que está lleno de vida, que es un ecosistema urbano”, dijo.
El proyecto está diseñado principalmente para servir a los vecinos del suroeste de Filadelfia, ofreciéndoles un nuevo acceso al río, dijo la portavoz de Mural Arts, Cari Bender. Pero también se espera que los niños de toda la región lo visiten como un sitio educativo.
FloatLab funcionará porque se moverá hacia arriba y hacia abajo con la marea, lo que permitirá a los habitantes de Filadelfia la oportunidad de caminar sobre el agua sin importar el nivel del río.